miércoles, 19 de febrero de 2020

ELEGANCIA EN EL AZUL: LA TINTORERA


Texto: Mónica Alonso Ruiz
Este artículo se publicó en la Revista AcuSub www.acusub.net 

Hay un tiburón que es uno de mis favoritos, por su forma esbelta y su llamativo color. El tiburón azul o tintorera es quizá uno de los que tiene una forma de nadar más elegante y un color intenso, casi metalizado. El mes de septiembre pasado tuve por fin la oportunidad de nadar con ellos en el Cantábrico y os puedo decir que la primera impresión cuando metes la cabeza en el agua y los ves es de admiración absoluta por la perfección de sus formas.

El tiburón azul o tintorera, Prionace glauca, es un tiburón viajero, siendo posiblemente uno de los que tiene un rango de distribución geográfica más amplio, dado que se le puede encontrar en las aguas oceánicas de todo el mundo, tanto en zonas templadas como tropicales. En el Atlántico Oriental desde Noruega a Sudáfrica, en el Atlántico Occidental desde Newfoundland hasta Argentina.
Se trata de un tiburón pelágico, de coloración azul oscura y blanca en la cara ventral, con ojos grandes, morro largo, cuerpo esbelto y largas aletas pectorales, que nos recuerdan a las alas de un avión.

Prionace glauca. Tintorera o tiburón azul. Imagen: Gobierno de Canarias

Especie muy migratoria

Esta especie se suele segregar por sexos y tamaños, y recorre grandes distancias en sus migraciones. En el Atlántico Norte este animal realiza una gran migración, desde el oeste hasta Europa y vuelta a América. Al parecer las costas del Atlántico Noroccidental en América del Norte son zonas de apareamiento de tiburones azules, durante la primavera e inicios del verano, principalmente desde mayo a julio.

Los científicos han estudiado los tiburones de esta zona y han examinado los tractos reproductivos de ejemplares capturados en Nueva Inglaterra. Y lo que han encontrado es sorprendente porque muchas de las hembras que muestran signos de apareamiento reciente, fundamentalmente mordeduras en sus aletas pectorales, no son aun sexualmente maduras.  Por otro lado, el análisis de tiburones azules etiquetados en la zona y capturados en el Atlántico Nororiental, en Europa, revelan que la mayoría de los tiburones migratorios son hembras. El examen de sus oviductos ha revelado que estas almacenan paquetes de esperma. Como consecuencia se ha planteado la hipótesis de que en su migración hacia el Este maduren y sean capaces de autofertilizarse con el esperma almacenado, aproximadamente de 10 a 20 meses después del apareamiento.

En su migración parece que siguen la corriente del Golfo, hasta las costas españolas, portuguesas y del Mediterráneo, donde paren a sus crías. La ruta finaliza cuando estas hembras retornan de nuevo a las costas occidentales norteamericanas de nuevo desde Europa, separadas 15.000 km entre sí. 


Ciclo migratorio de la tintorera en el Atlántico Norte. Martin R. Aidan

Es muy poca la información científica que se tiene en general sobre las especies migratorias, y en particular sobre los tiburones. 

En los últimos años se ha incrementado la presencia de ejemplares juveniles de tintoreras en aguas gallegas, lo que refuerza la teoría de que esa zona y la cantábrica pudieran ser lugares de cría y crecimiento de juveniles. La prensa gallega ha reflejado muchos encuentros con estos tiburones en las playas de la zona, que se adentran en los puertos, en las rías, incluso en grupos grandes. Son fundamentalmente crías pequeñas de entre 50 y 80 cm, que en muchos casos han acabado varadas en la arena. Esto por un lado ha generado alarma entre los bañistas, y por otro lado ha despertado la curiosidad de otros.

Se ha investigado esta presencia creciente, desde 2012, y al principio los científicos pensaban que se trataba de ejemplares capturados accidentalmente por los pesqueros, que los devolvían al mar y que acababan en las costas. Pero se han dado cuenta de que no es casual que cada vez lleguen más ejemplares a la costa. En 2018 avistaron 123 ejemplares, frente a 106 entre 2016 y 2017. Es posible que al aumentar la vigilancia se notifiquen más los avistamientos y no responda este incremento a que cada vez llegan más. 


Cría de tintorera en las playas de Morouzos, Ortigueira (La Coruña). Foto: Cemma

Las hembras de esta especie son muy prolíficas, a diferencia de lo que ocurre con la mayoría de los tiburones, y paren entre 30 y 40 individuos cada vez, tras una gestación de entre 9 y 12 meses. Quizá el hecho de que sea un animal que tiene tantas crías haya evitado que la fuerte presión pesquera a la que se ha sometido, haya sido fatal para sus poblaciones y resista la especie sin haberse extinguido.


Pequeña tintorera varada en la arena en Porto do Son (La Coruña) Foto: Cemma

La presión pesquera

La flota pesquera del Cantábrico y Galicia destaca por la importancia de los palangreros que faenan en el Atlántico Norte. Si bien en un principio la flota palangrera de superficie nació para pescar pez espada, a causa de que en los últimos años se han producido importantes desequilibrios de precios en el mercado internacional de este pez, cada vez más escaso, las capturas de especies denominadas asociadas o no objetivo, fundamentalmente tintoreras y marrajos, han ido cobrando una importancia creciente en la rentabilidad de esta flota.

Así como a mediados de los años 80, las capturas asociadas a la pesquería de palangre española representaban el 10% del valor total, en la actualidad la pesca de tiburones supone un componente indispensable para la actividad de la flota. En consecuencia, el tiburón azul se ha ido convirtiendo paulatinamente en especie objetivo e incluso esta industria ha tratado de certificar la pesquería de tiburones azules.


Uno de los palangreros que faenan desde Ondarroa. Fuente: Astilleros Armon

La tintorera es el tiburón más capturado en nuestro país, fundamentalmente por la industria palangrera. La lonja de Vigo es la que más descargas de esta especie realiza, y en el puerto de Ondarroa tienen base varios palangreros de tintorera. Se captura en España para el consumo de su carne y para la venta legal de sus aletas para el mercado asiático.



Tintoreras en la lonja de Ondarroa. Foto Isaías Cruz

El Grupo de Especialistas de Tiburones de la IUCN (Unión Internacional para la conservación de la naturaleza) dice que se capturan alrededor de 20 millones de ejemplares de tintorera cada año, fundamentalmente como “bycatch” o pesca no objetivo, pero no hay estimaciones sobre su población. Los pocos estudios realizados sobre sus capturas indican que las poblaciones están en declive. Hay preocupación por la gran magnitud de captura de tales cantidades de individuos de este depredador clave para el ecosistema oceánico.

La sobrepesca es una de las amenazas más importantes para todos los recursos pesqueros en general. Para combatirla las entidades gestoras de las pesquerías, los gobiernos y las autoridades de pesca nacionales e internacionales establecen cuotas de pesca, con el objetivo de que la explotación de estos recursos sea sostenible. La presión de la sobrepesca la sufren particularmente los tiburones, dado que tradicionalmente no se han considerado especies de interés pesquero y sí “bycatch” o pesca accesoria. En los últimos años, ya se empieza a considerar la pesca de los tiburones, y en particular la del tiburón azul, como pesca objetivo, y que por lo tanto debe ser objeto de regulación pesquera.


El sistema de gestión de pesca de la UE se basa en planes plurianuales y límites de capturas anuales (las cuotas de pesca). Cada plan plurianual recoge los objetivos de gestión de la población de peces y puede también incluir otras normas específicas de conservación. Desde que la nueva política pesquera (CFP) entró en vigor el 1 de enero de 2014, los planes plurianuales incluyen un objetivo de rendimiento máximo sostenible, que significa la captura máxima que puede extraerse de una población de peces para mantener el tamaño de la población (es decir, los topes máximos para que la extracción sea sostenible, en teoría determinados por los asesores científicos), y un plazo para alcanzar dicho objetivo.

Los límites de capturas anuales, llamados también TAC, las denominadas cuotas de pesca, o totales admisibles de capturas, o posibilidades de pesca, son establecidos por la UE para la mayoría de las poblaciones de peces y deben ser inferiores a los rendimientos máximos sostenibles correspondientes. Los Estados Miembros se reparten los límites de capturas a través de las cuotas anuales, que se negocian duramente cada año, y son responsables de velar por que se respeten los límites de las mismas.

Uno de los objetivos aún no alcanzados por la UE es el conocimiento de los rendimientos máximos sostenibles que deben obtenerse a partir de estudios científicos de las poblaciones de las especies para las que se pretende establecer un TAC. Ello ha provocado un retraso en la consecución de los objetivos de la CFP, y por tanto en que la pesca europea aún esté lejos de ser sostenible.

En el Atlántico Norte la organización regional de pesca que gestiona las especies altamente migratorias, fundamentalmente túnidos, pero también otras especies, como la tintorera, es el ICCAT (Comisión Internacional para la Conservación del Atún Atlántico).

En la Reunión de las Partes del ICCAT de 2016, se dio un primer paso en el establecimiento de las cuotas de captura de la tintorera en el Atlántico Norte. En esta reunión se constató que en 2015 se habían capturado en el Atlántico 60.000 toneladas de esta especie, de la que España era responsable de alrededor de un 10 %. Las conclusiones de la reunión fueron que si las capturas en el Atlántico Norte superaban en dos años consecutivos desde 2017 la media de capturas de 2011-2015 (39.000 toneladas), la ICCAT debería revisar la implementación de medidas.  Por ello la UE establece un TAC anual de 39.000 toneladas.


Procedimiento de establecimiento del TAC de la tintorera en la UE. Esquema: Mónica Alonso

Parece pues, evidente que deben realizarse más estudios sobre las poblaciones de tintorera en el Atlántico Norte, con el objetivo de conocer el rendimiento máximo admisible y poder establecer un TAC adecuado, que permita la gestión sostenible del recurso.

Buceo y snorkel con tintoreras

Durante la época estival, en los meses de julio, agosto y septiembre, en la zona del Cantábrico vasco, desde el puerto de Bermeo se vienen realizando actividades de observación y snorkel con tiburones azules. Estas actividades permiten acercar al público a esta especie, así como la observación y toma de fotografías.

En el pasado mes de septiembre, tuve la oportunidad de participar en una actividad de este tipo, llevada a cabo por Mako Pako, un grupo de enamorados de los tiburones que llevan sumergiéndose con tintoreras siete temporadas.

La actividad consiste en una navegación en mar abierto hasta llegar a una zona donde se conoce que existen tiburones, situada a unas cuantas millas de la costa. Con el barco a la deriva, se lanza sangre de pescado al mar y se ponen dos boyas con cebo. Al cabo de un tiempo aparecen los tiburones y se realiza avistamiento con los nadadores en superficie y sumergiéndose en apnea. Para realizar la actividad no es necesario ser buceador, tan solo ser capar de nadar en superficie con un tubo y unas aletas.


Los cebos son grandes cabezas de atún. Foto: MakoPako

La organización de los buzos en el agua es fundamental para la seguridad de la actividad. Una vez que aparecen los tiburones se lanza uno de los organizadores de Mako Pako al agua y observa la actitud de los animales. Si estos están tranquilos, se permite la entrada de los nadadores al agua. Para bajar del barco se utiliza una escalera, por la parte contraria a donde está el cabo con las boyas y el cebo, que es por donde se lanza la sangre de pescado. Nunca se debe tirar nadie de golpe ni chapotear fuertemente al agua. Rodeando al barco se llega hacia otro cabo de superficie con boya en su extremo, paralelo al de las boyas con cebo, donde deben permanecer los nadadores. De esta manera se tiene por un lado el cebo, que es al que acuden los tiburones, y por otro los nadadores.





Los nadadores en el agua. Se establece como límite para poder moverse el cabo que flota delante de ellos. Foto: Mónica Alonso


En la foto Isaías Cruz explica cómo se organiza la actividad, entes de embarcar. Se puede ver la pizarra donde se define la posición de los buzos y de los tiburones en el agua.

Los animales suelen estar muy tranquilos en el agua y trazan círculos alrededor de los cebos, que son grandes cabezas de atún, casi sin carne, por lo que los animales no son realmente alimentados en ningún momento. Al cabo de un rato los tiburones van cogiendo confianza y se acercan más. El día que estuvimos nosotros estaban muy tímidos y se acercaron poco. Los nadadores capaces de sumergirse en apnea se podían acercar algo más a los animales, pero ese día cuanto más se sumergían los nadadores en apnea, más profundo se mantenían los tiburones.


Ion e Isaías, de MakoPako, echando sangre de atún y otros peces, como señuelo oloroso para atraer a los tiburones. Foto: Mónica Alonso

Llegamos a tener seis ejemplares a la vez. Eran tiburones jóvenes, de aproximadamente metro y medio de longitud, y algunos de ellos llevaban anzuelos en sus bocas.


Dos tintoreras en una de las actividades de avistamiento. Foto: Isaías Cruz

Es una sensación maravillosa poder ver, tan cerca, a un animal que nada con una elegancia tal que no puedes dejar de pensar lo ágiles que son, a pesar de que en ese momento están muy tranquilos y se mueven despacio. El color es también muy llamativo, eléctrico, tan azul, muy diferente del color plateado que suelen tener todos los peces. Es como si este tiburón quisiera llamar la atención sobre el resto de los peces del océano.

Al cabo de más de hora y media se sale del agua para volver a puerto y se recogen los cebos y los cabos. La vuelta al puerto, con la puesta de sol, se hace con los clientes felices, contentos de haber tenido la oportunidad de ver de cerca a estos maravillosos animales.

La actividad de MakoPako

Aprovechando la calma de la vuelta tuve la oportunidad de charlar con los responsables de MakoPako, los cuales me contaron que esta actividad la comenzaron hace 7 años, cuando tras varios viajes a diferentes lugares del mundo para ver tiburones, empezaron a pensar que en el Cantábrico también era posible bucear con ellos. Salían a mar abierto, a cebar y a buscar, gastando muchas horas en su intento de ver las tintoreras de cerca. Nadie les creía, a pesar de que se sabía que tintoreras había, y que se pescaban y desembarcaban en los puertos de la zona. Finalmente, tras muchos meses de perseverancia, encontraron un lugar donde casi siempre que iban aparecían las tintoreras, y comenzaron a realizar la actividad.

Y así empezó todo. Salen fundamentalmente los fines de semana, y van siendo conocidos por el “boca a boca”. Esperan tener más demanda, por ser más conocidos y así poder realizar la actividad más días que el fin de semana compartiendo y difundiendo su pasión por estos animales.


Ion e Isaías (MakoPako) preparados para echar el cebo al agua

Casi siempre que salen encuentran tiburones, y es rara la salida en la que se vuelven de vacío. Me expresaron su preocupación por los palangreros de Ondarroa, que faenan por la zona, y que pudieran, con su presencia reducir la población de tintoreras. Saben que esta especie se pesca mucho y que las cuotas de pesca son tan elevadas que un buen día pudieran desaparecer de la zona.

Muchos de sus clientes no son buceadores, y por tanto es posible que antes de sumergirse con los tiburones no fueran verdaderos fanáticos de ellos, como sí suelen serlo los buceadores.  Esperan que con la actividad que realizan la población local comience a conocer y amar a los tiburones. Solo así se dejará de ver a esta especie como un pescado más que capturar y se la  vea como un activo valioso de nuestros mares, que es preciso proteger.

La semana anterior a la que fuimos nosotros tuvieron la gran suerte de que un marrajo se acercara a los cebos cuando estaban los nadadores en el agua. Cuentan que fue una experiencia preciosa, un animal maravilloso, plateado y con una gran potencia nadadora. Y nos cuentan que ven peces luna, atunes en grandes bancos y las siempre presentes aves marinas. Sin duda esta actividad merece la pena, como experiencia de navegación en el Cantábrico y por la enorme suerte de poder apreciar las maravillas que acoge este mar.



De vez en cuando hay suerte y se pueden ver marrajos como el de la imagen. Foto: Isaías Cruz

Yo estoy feliz sabiendo que también en nuestro país podemos nadar con tiburones, y especialmente con la especie más bonita, y la que más se pesca. Cada vez que un grupo de personas se sumerja con estos grandiosos animales, sabemos que sucumbirán al hechizo y se convertirán en verdaderos defensores de su causa.


Una tintorera muerde el cebo. Foto: Isaías Cruz


CAILA, EL DOCUMENTAL

Caila pretende ser un leve toque de atención sobre una realidad del mar Cantábrico y el País Vasco, algo desconocido para la población en general, y de esta comunidad en particular, sobre una fauna muy especial que vive en el, y sobre la que existe un gran negocio de pesca, los tiburones azules.



Referencias:

Santuarios de cetáceos. Liberando a Willy


Texto: Mónica Alonso Ruiz

Hace algún tiempo escribí sobre la triste historia de tres orcas. Las tres sufrieron cautiverio durante largo tiempo. Lolita lleva 48 años cautiva y aún sin solución. Morgan fue rescatada en 2010 y llevada a Loro Parque, donde sigue participando en espectáculos circenses y obligada a reproducirse. Keiko, protagonista de la película “Liberad a Willy” fue una de las primeras orcas liberadas tras 24 años de cautiverio. La cosa salió mal, el animal no pudo adaptarse bien y murió muy rápidamente.

Orcas nadando libres. Foto: Colleen Weiler. Fuente: Whales.org (WDC)

Los fracasos en las liberaciones de animales cautivos han permitido a la industria de la cautividad a decir que los cetáceos, una vez que son capturados o cuando nacen en cautividad, ya son inviables para ser liberados, y así justificar el mantenimiento de su cautiverio.

La primera reflexión a la que nos lleva todo esto es que la cautividad, una vez que ya una parte de la sociedad piensa que las condiciones en las que viven estos animales son atroces para su desarrollo personal y social, es un problema muy gordo que no tiene fácil solución. Cada vez hay más países en los que se va prohibiendo y el problema siempre es el mismo: qué hacer con los animales cautivos. Las empresas que manejan estos animales dicen que no es posible la liberación y así ellos pueden seguir explotándolos. Actualmente se proponen algunas soluciones: la liberación total y los santuarios.


El mapa de la vergüenza de la cautividad

Liberación total de delfines

Ric O’Barry es quizá la persona que más conoce la realidad del cautiverio y es uno de los pioneros en aportar soluciones para acabar con ello. Durante su juventud trabajó 10 años en el Miami Seaquarium, donde capturaban y entrenaban delfines, entre los que se incluían los cinco delfines que actuaron en las películas de Flipper. También entrenó a Hugo, una de las primeras orcas en cautividad y que acabó muy mal, nunca se adaptó y murió por aneurisma cerebral, posiblemente por los golpes repetidos que se daba contra el muro de la piscina donde vivía con Lolita.

Ric O’Barry con uno de sus delfines recuperados. Fuente: Dolphin Project

La vida de Ric O’Barry cambió cuando Kathy, uno de los delfines que actuaba en Flipper murió en sus brazos. Se dio cuenta de que capturar defines y entrenarlos para actuar en espectáculos circenses estaba mal. Desde ese momento, en 1970, lanzó el Dolphin Project, un ambicioso proyecto para acabar con la cautividad. Durante todos estos años Ric ha rescatado y rehabilitado delfines para su liberación en muchos países.

Sus palabras más famosas son: 

He liberado una cierta cantidad de delfines. Una de las mentiras más grandes que nos cuenta Sea World y otros que pertenecen a la industria del abuso de los defines es que los delfines en cautividad no pueden ser liberados.”


Ric ha podido liberar con éxito una veintena de delfines, muchos de ellos con seguimiento posterior y con éxito. Ha construido el Centro de Readaptación de Delfines de Camp Lumba Lumba en Indonesia, la primera instalación permanente para la rehabilitación y liberación de delfines en el mundo, que recoge delfines rescatados de los circos ambulantes.

Centro de Readaptación de delfines Lumba Lumba, en Indonesia. Fuente: Dolphin Project

Candidatos a la rehabilitación y liberación

Cuando Ric habla de los protocolos a seguir para la rehabilitación y liberación de delfines, dice: “Existe un criterio general para la rehabilitación y liberación de delfines cautivos, pero no una guía completa con recetas. Ello es imposible porque cada delfín cautivo es único y requiere de sus propias recetas. (…) Cada delfín reacciona de manera diferente a la cautividad. Algunos han experimentado más abuso que otros. He trabajado con delfines que cuando se han liberado en el mar, han recordado muy rápidamente quién eran y lo que hacían antes de su captura. Otros necesitaban más ayuda, más tiempo. Por ello la parte más importante de este trabajo es la paciencia.”

Ric entiende que no todos los delfines cautivos pueden ser liberados totalmente, pero lo que sí se puede hacer es readaptarlos en un lugar más cercano a su medio ambiente original, como es el caso de una bahía natural. Ello proporcionaría al delfín los ritmos naturales del mar, las mareas, las corrientes y las presas vivas. Todo esto es terapéutico y mejora la calidad de vida del animal. Para evaluar si un delfín es liberable hay que considerar los siguientes factores: su salud física y mental, el uso del sonar y la ecolocalización, y su habilidad para capturar pescado vivo y capacidad de defenderse de los depredadores.

Muchos de los delfines capturados en la naturaleza son candidatos a la liberación, pero no todos. Algunos han recibido demasiada influencia de los humanos y han olvidado o perdido las habilidades para sobrevivir en lo que fue su casa. La cautividad ha destruido algo vital en sus vidas y para ellos es demasiado tarde. Por otro lado, los delfines nacidos en cautividad son irrecuperables, carecen de todo instinto natural y no se plantea su liberación.

El proceso de rehabilitación

Entrando ya en las labores de readaptación Ric nos explica que “la clave en la rehabilitación es conocer cómo se comporta un delfín en libertad. Sabiéndolo se puede reconocer lo que ha aprendido en cautividad.” Y nos da un ejemplo: “cuando un delfín en cautividad ve a su entrenador con un cubo de comida, hace cabriolas, y cuando el entrenador le muestra el pescado, el delfín nada y pide la comida, haciendo ruidos y moviendo la cabeza de arriba abajo, sin mostrar miedo, aunque haya cientos de personas observando. Toda esta conducta es aprendida. Un delfín libre nunca haría esas cosas, porque serían irrelevantes y sin sentido”.

La Doctora Sarah Meltzoff observa dos delfines recién confiscados en Bali, Indonesia. Fuente: Dolphin Project

Por ello, a la hora de rehabilitar un delfín es preciso ir eliminado esas conductas una a una. Ello se consigue simplemente no premiando al animal cada vez que se comporta de esa manera, dado que todo lo han aprendido a base de premio y privación de comida. De esta forma, muy rápidamente el animal deja de tener esa conducta. Al mismo tiempo es el propio hábitat natural, al que se le va exponiendo poco a poco, el que dicta su conducta futura, de la misma manera a como aprenden de pequeños.

Ric explica también el tratamiento psicológico a dar al animal. Se trata empoderar al animal, puesto que tras ser capturado se comporta como un prisionero, perdiendo su personalidad y su “poder”. También hay que conocer muy bien al animal, para conseguir lo contrario que se consiguió cuando fue entrenado por primera vez, e identificar en cada individuo sus carencias y necesidades.

La liberación

Una vez rehabilitado, se estudia la posibilidad de su liberación. Y la primera opción es liberarlo en el mismo lugar donde fue capturado. Pero esta no es siempre la mejor opción. Si un delfín macho fue capturado cuando era muy joven y separado de su grupo no es esperable que pueda reunirse con su familia años después. Incluso de manera natural es muy habitual que los machos abandonen su grupo de origen para crear su propio grupo.

Traslado de delfines a las instalaciones de rehabilitación. Fuente: Dolphin Project

Los delfines son animales que se adaptan muy bien y son capaces de acomodarse a una zona similar al lugar donde fueron capturados, con un rango de mareas, corrientes, temperaturas, fuentes de alimento y depredadores potenciales similares. Es importante que el equipo de liberación del animal capture pescado local de la zona de liberación, para que el delfín practique capturarlo y comerlo.

La alimentación del delfín liberado es una de las claves, siendo deseable que el animal, una vez liberado, pueda mantener su peso capturando peces vivos. Es un proceso gradual que se realiza en varias fases:
  • Alimentación con su cabeza bajo el agua, deben olvidarse de sacar la cabeza para coger los peces. 
  • Eliminación de la interacción con el personal que les alimenta, variando las horas y lugares de alimentación. 
  • Alimentación de peces vivos. 
  • Desarrollo de la habilidad de búsqueda de alimento.



Ric O’Barry intenta alimentar a dos delfines en Guatemala. Fuente: Dolphin Project

Una vez liberado es preciso hacer un seguimiento de su liberación. Los dispositivos de seguimiento por satélite son invasivos y a menudo son fuente de infecciones, aunque se suelen utilizar mucho. Si la idea es que todo lo que rodee a ese animal sea lo más natural posible lo mejor es que el seguimiento se haga mediante personal que vive y trabaja en la zona, siendo idóneos los pescadores y los operadores navales. Se les suele adiestrar para que conozcan al animal en todas las fases anteriores a su liberación y así cuando por fin son libres son expertos conocedores del animal. De esta manera la fiabilidad de los avistamientos post-liberación es mayor, no solo en cuanto a la identificación sino también en cuanto a la conducta del animal, es decir, si se comporta de manera normal o no.

A veces ocurre que un animal liberado se acerca a los pescadores y les suplica que le den comida. Ric recomienda en ese caso que los humanos se aparten al máximo de los animales recién liberados, porque es un momento crucial, en el que el animal entiende que está solo para poder alimentarse, y en el cual cualquier interacción con los humanos le puede hacer retrotraerse a cuando estaba cautivo.

Liberación de un delfín recuperado de unas instalaciones ilegales de un circo en Indonesia. Fuente: Dolphin Project

Soluciones para animales no liberables. Los santuarios marinos

A continuación, vamos a tratar de describir la experiencia, aún muy pequeña, de santuarios marinos, que se plantean como soluciones de mejora de las condiciones de vida de animales que son incapaces de sobrevivir en libertad.

La primera premisa de este tipo de instalaciones es el reconocimiento de que los animales cautivos están en unas condiciones horribles, muy diferentes a las naturales, y que algunas de ellas pueden mejorarse mucho en un santuario, pero otras no podrán mejorar. Hay que tener en cuenta que el agua de los tanques donde viven los delfines cautivos en muchos casos no es agua marina, siempre está tratada con compuestos de cloro, y que en el tanque no tienen contacto con el suelo marino, con las rocas, con las olas, con la marea, con las condiciones cambiantes del mar, etc.

Todas estas condiciones no naturales pueden recuperarse en un santuario, dado que suele tratarse de una bahía natural donde los animales viven confinados, pero en una zona amplia. Tendrán agua salada, mareas, corrientes, condiciones meteorológicas cambiantes, contacto con rocas, fondos, algas, invertebrados, y podrán cazar su propia comida en muchos de los casos.

Pero lo que no podrán recuperar será su libertad total, la relación con seres semejantes, la vida social en grupo estables o dinámicos, no tendrán peligros de la vida libre, los depredadores no existirán y tendrán siempre el apoyo de sus cuidadores, que podrán atenderlos si están enfermos o si finalmente no son capaces de aprender a cazar de nuevo. Es una situación intermedia entre la cautividad absoluta y la libertad total.

Ric O’Barry nos llama la atención sobre “falsos santuarios” creados por la industria de la cautividad para lavar su imagen y hacer parecer que son santuarios y nos da pistas para detectarlos:

  • Permiten hacerse fotos con los animales 
  • Venden actividades con los cetáceos, shows, actuaciones…natación o cualquier tipo de interacción con los animales 
  • Llamarse santuario y tener fondos de organizaciones sin lucro no siempre indica que sean un santuario 
  • Reproducir y criar animales en cautividad 
  • No explicar la procedencia de sus animales 
  • Traficar, vender y comprar animales para sus instalaciones

Instalaciones de un falso santuario de delfines en Filipinas, que visitó Ric O’ Barry. Fuente: Dolphin Project

El santuario de belugas en Islandia

Dos belugas, Little Grey y Little White han llegado al primer santuario de belugas del mundo, un proyecto de SEA LIFE TRUST, organización creada por la cadena mundial de acuarios Sea Life, asociado con la ONG Whale and Dolphin Conservation (WDC). Las instalaciones comenzaron su construcción en abril de 2018 en las Islas Vestmannaeyjar, en la Bahía de Klettsvik, en las costas de Islandia.

El pasado 19 de julio, las dos belugas, pertenecientes al acuario de Shanghai (Chanfeng Ocean World), fueron embarcadas en un avión de carga rumbo a Islandia, a las instalaciones del santuario, donde fueron depositadas en unas piscinas especiales de aclimatación, y donde pasaron un periodo de aislamiento de 40 días. Está previsto que en septiembre se trasladen a su lugar definitivo, la bahía donde vivirán.

Little grey y Little White en las instalaciones de aislamiento del santuario de Islandia. Fuente: Sea Life Trust

Estas dos hembras de beluga fueron elegidas para vivir en esta instalación cuando Merlin Entertainments adquirió las instalaciones del acuario de Shanghai, teniendo en cuenta su política de no tener cetáceos en cautividad, haciendo a la vez una jugosa donación al proyecto.

La ubicación del santuario se decidió entre varios lugares en Rusia, Norte América, Noruega y Escocia, siendo finalmente Islandia el país elegido. Se buscaron zonas árticas y subárticas, que cumplieran una serie de condiciones. La zona elegida está rodeada de aguas frías costeras y la zona proporciona una gran variedad de flora local y vida marina.


Ubicación del santuario de belugas de Islandia. Fuente: SeaLife Trust

Una superficie de agua de 32.000 m2 y una media de 10 metros de profundidad les permitirá tener un retiro digno a estos dos animales de 12 años de edad.

También son necesarias ciertas adaptaciones al santuario, tras la cautividad. La temperatura del agua del santuario, aunque mucho más cercana a la natural para estos animales, es mucho más fría que la de los tanques en los que han vivido, por lo que es preciso que su alimentación se adapte a esta circunstancia, mediante un mayor aporte calórico, que les permita ganar peso y aumentar su capa de grasa, para poder soportar estas nuevas condiciones.

   
Las instalaciones del santuario de belugas en Islandia. Fuente: SeaLife Trust

Se ha creado un centro de visitantes para permitir al público conocer el proyecto y la vida silvestre local, así como un hospital de frailecillos, junto con las instalaciones necesarias para el seguimiento de los animales.

Los gestores del santuario indican que hay más espacio para otras belugas que pudieran ir a vivir allí en el futuro, permitiendo que otros acuarios puedan aprovechar las instalaciones para deshacerse de otros animales.

El santuario del Mar Egeo

Otro proyecto interesante es el de la isla de Lipsi, en Grecia, donde el Archipelagos Institute of Marine Conservation, una ong centrada en el mediterráneo nororiental, plantea localizar un santuario para delfines rescatados de la cautividad. Su idea es dar solución a una parte de los más de 3.000 delfines cautivos en el mundo, siendo su idea un prototipo para que otros proyectos similares se desarrollen en todo el planeta.

Situación de la Isla de Lipsi. Google Maps
 
 

En 2010 iniciaron el proceso de elección del lugar de ubicación, y eligieron Lipsi, donde está la bahía de Vroulia, con forma alargada y que proporcionará refugio frente al oleaje y las corrientes, con características ideales para acoger delfines, con profundidades máximas de 40 metros. Es una zona de alta biodiversidad, con pradera de posidonia, lo que les da una gran calidad a sus aguas. Además, es terreno público, lo que permitirá evitar la proliferación de edificaciones cerca. Es una zona remota, con poca interferencia humana, pero suficientemente cerca de aeropuertos cercanos, para permitir el acceso de los animales que vengan, y para las visitas educativas. El apoyo de la comunidad local es importante, así como de las autoridades locales.

Instalaciones del santuario de Lipsi. Fuente Archipelagos Institute of Marine Conservation

Han comenzado ya sus tareas de construcción y se plantean su comienzo de funcionamiento para 2020. Han recibido fondos institucionales y también de compañías privadas, como Booking.com. Están desarrollando protocolos de rehabilitación, cuidados veterinarios, alimentación, transporte y prevención de reproducción.

Sus objetivos consisten en dar solución a los siguientes problemas planteados: 

  • Ausencia global de “hogares” para los delfines rescatados de la cautividad 
  • Falta de estándares elevados de cuidados veterinarios para especies amenazadas en Grecia 
  • Falta de educación y conocimiento sobre las consecuencias de la cautividad en los delfines



Whale Sanctuary Project

El Whale Sanctuary Project es una organización norteamericana que trabaja para crear santuarios para orcas y belugas retiradas de las instalaciones de ocio, o para aquellas rescatadas del océano y que requieran de cuidado permanente.


Su idea se basa en el concepto de santuario utilizado para algunos animales terrestres, que han sido retirados de los zoos y circos, el cual es también aplicable a cetáceos. Se trata de conseguir que estos animales en los años que les queden de vida, vivan en condiciones diferentes a las del confinamiento permanente.

Imagen-concepto de santuario marino según Whale Sanctuary Project.

Tienen como objetivos el reunir a un grupo de expertos en el campo de los mamíferos marinos, veterinarios, expertos en cuidado animal, ingeniería, leyes, etc, que les permita tener un equipo idóneo para crear santuarios permanentes para cetáceos. A partir de ahí crear un plan que pueda servir para cualquier organización que quiera construir y gestionar uno de estos santuarios y asegurar su sostenibilidad. También el establecer un criterio de selección de localización de santuarios y comunicar toda la información relevante sobre el trabajo que realizan, no solo a posibles patrocinadores de santuarios, sino al público en general.

Pretenden ser un ente de referencia de expertos para apoyar el desarrollo e implementación de iniciativas de santuarios y de inspiración para cualquier instalación que quiera adoptar prácticas de mejora de la calidad de vida de los cetáceos a su cargo.

Su trabajo es mucho más conceptual y más amplio que la sola idea de un santuario concreto, y trabajan en la localización de diferentes zonas en la costa estadounidense. Estiman que el coste de una instalación en la zona es del orden de unos 20 millones de dólares, que requiere de muchas donaciones y de una generación importante de ingresos.

Ante la crítica de la industria de los delfinarios que dice que es mejor dedicar el dinero en la conservación de la vida marina salvaje, ellos responden que se trata de restablecer algo que los humanos han robado a estos animales, forzándoles a vivir en cautividad para nuestro disfrute.

Confían en que es posible aún el diálogo con las grandes empresas de la cautividad, como Sea World, porque finalmente se están dando cuenta de que tienen que dar solución y retiro a muchos de sus animales. Son conscientes de que estas empresas tienen verdaderos expertos en el cuidado de estos animales y que el trabajo conjunto sería de un gran valor añadido.

Se plantean incluso que estas instalaciones puedan tener acceso para el público, pero anteponiendo la salud y el bienestar de los animales. Incluso pueden ser lugares de alto valor educativo.

Aunque su trabajo aún no se ha materializado en ningún santuario concreto, su alto nivel de conocimientos y estudio permite pensar que en el futuro serán capaces de desarrollarlos con gran éxito.

Los delfines de Barcelona

Hace un tiempo el pleno municipal de Barcelona declaró la ciudad libre de cetáceos en cautividad. Esta iniciativa tan loable y que todos aplaudimos en su momento escondía una realidad muy diferente. El delfinario del zoo de Barcelona incumplía las recomendaciones de la Asociación Europea de Mamíferos Marinos Acuáticos, en cuanto al número de piscinas y dimensiones. Se trataba de no afrontar una gran reforma del delfinario que podría costar mucho dinero al Ayuntamiento.

El tanque de exhibición de los delfines del Zoo de Barcelona. Actualmente ya no se realizan exhibiciones: se han sustituido por una observación de los animales en los tanques siendo entrenados con el objetivo de mantenerlos sanos y activos.  Foto: Joan Sanchez. Fuente: El País.

Lo más fácil ya se hizo, declarar Barcelona libre de cetáceos cautivos, pero quedaba lo más difícil: qué hacer con sus los seis delfines de sus instalaciones. Hace ya dos años, en septiembre de 2016 se trasladaron dos de ellos al Oceanografic de Valencia. Literalmente se deshicieron de ellos, al llevarlos a otra instalación de cautividad, aunque en mejores condiciones que las de Barcelona. El problema está en qué hacer con sus otros cuatro delfines. No parece que los santuarios en curso están aún listos, ni que vayan a estarlo en breve, por lo que la solución no parece inmediata, mientras se siguen buscando lugares temporales en delfinarios europeos, a la espera que de alguna instalación de santuario esté disponible.

El Acuario de Baltimore, en Estados Unidos, lleva años planteando la idea de que hay que definir una solución tipo santuario para sus delfines mulares, e incluso dieron la fecha de 2020 para tenerlo listo, pero la verdad es que parece que el proyecto no avanza. No parece que hayan encontrado el lugar adecuado, y siguen buscando en la zona de los Cayos de Florida y en Puerto Rico, habiendo recaudado ya unos 15 millones de dólares para el proyecto, en el que participa también Sir Richard Branson, del que se espera una inversión de más de 300.000 dólares para una instalación que podría recoger animales de otros delfinarios.

Pequeñas o grandes iniciativas van apareciendo para solucionar la cautividad, algunas se materializan, otras aún están por comenzar. La buena noticia es que parece que la tendencia es la de buscar una solución vía santuarios, en la que se involucre la industria de la cautividad. La mala noticia es que mientras esto avanza el día a día de los animales cautivos continúa, alargando su condena.

NO VAYAS A LOS DELFINARIOS

Referencias: