lunes, 2 de noviembre de 2026

EL GIGANTE PINTADO DEL ARRECIFE

Texto: Mónica Alonso Ruiz

Al descender al arrecife de coral, el buceador se ve rodeado por una gran variedad de criaturas marinas, entre las cuales puede descubrir la imponente figura del pez napoleón. Su presencia majestuosa, realzada por su enorme tamaño y la serenidad de sus movimientos, capta la atención de inmediato.

Este encuentro resulta aún más fascinante si se considera que el pez napoleón es uno de los gigantes dentro de la amplia y diversa familia de los lábridos, una familia que reúne a más de 500 especies conocidas por sus vivos colores y sus labios carnosos. En esta familia conviven diminutos limpiadores de apenas 5 cm con colosos como el propio pez napoleón (Cheilinus undulatus), capaz de alcanzar los 2 m de longitud y los 200 kg de peso.

El pez napoleón recibe su nombre por la protuberancia de su frente, que recuerda al sombrero del emperador, un rasgo que lo hace inconfundible cuando se le ve en los arrecifes del vasto Indo‑Pacífico, desde el mar Rojo hasta las costas de Australia. Durante el día patrulla su territorio con calma, mientras que por la noche se refugia entre los corales para protegerse de los depredadores. También su nombre científico, Cheilinus undulatus, describe parte de su singularidad: Cheilinus proviene del griego cheilon, “labio”, y alude a su boca prominente, mientras que undulatus señala el patrón ondulado de sus marcas oscuras.

Cheilinus undulatus macho en librea nupcial en su máximo esplendor

El pez napoleón es llamativo por su gran tamaño. Aquí un macho con librea nupcial. Foto:Giusseppe Mazza. Fuente: Monaco Nature Encyclopedia

Sin embargo, la importancia del pez napoleón no se limita a su impacto visual o biológico; también ocupa un lugar especial en la cultura de diversas comunidades del Pacífico. Considerado a veces como “el rey del arrecife de coral”, posee un profundo valor simbólico en ceremonias tradicionales de lugares como Fiyi y Palau, donde su figura se asocia a la identidad marina y a relatos transmitidos de generación en generación. En Palau, en particular, su imagen está tan arraigada en la memoria colectiva que forma parte de narraciones y prácticas que refuerzan el vínculo espiritual entre la comunidad y el océano.

En tiempos antiguos, este prestigio era aún más evidente: en algunas islas del Pacífico, el consumo del pez napoleón estaba reservado exclusivamente para la realeza, lo que reforzaba su carácter ceremonial y su estatus social. Aunque el mundo ha cambiado y la especie enfrenta hoy nuevas amenazas, su importancia simbólica se mantiene viva, recordando la estrecha relación entre los pueblos oceánicos y las criaturas que habitan sus aguas.

Un pez llamativo, y no solo por su tamaño

El pez napoleón es uno de los habitantes más vistosos del arrecife. Su característica “joroba” en la frente se vuelve más pronunciada con la edad, lo que permite reconocer fácilmente a los machos adultos. Se cree que esta protuberancia funciona como señal de dominancia y marca al macho que controla un territorio.

La protuberancia de la frente, presente en los machos, crece con la edad. Fuente: Factsanddetails.com

Su boca es grande y puede proyectarse hacia adelante para atrapar presas. Tanto machos como hembras tienen labios carnosos, aunque en los machos suelen ser más gruesos debido a su mayor tamaño.

A pesar de ser un pez de gran envergadura, acostumbra a nadar solo y muestra un comportamiento tímido, aunque en ocasiones se acerca a los buceadores movido por la curiosidad. Entre ellos existe incluso un gesto para señalar su presencia: colocarse el puño en la frente imitando su silueta.

Sus ojos también resultan llamativos porque pueden moverse de forma independiente, casi como los de un camaleón. Esta habilidad le proporciona una excelente visión y le ayuda tanto a detectar depredadores como a localizar alimento.

Los ojos del pez napoleón son saltones y se mueven de forma independiente. Fuente: Demascotas.info

Su llamativa coloración cambia a lo largo de su vida y según el sexo. Los juveniles muestran tonos verdes o marrones que les permiten camuflarse en los corales. Las hembras adultas mantienen colores discretos, con tonalidades rojizas o anaranjadas y un tamaño menor, lo que les facilita pasar desapercibidas. Los machos, en cambio, desarrollan colores azulados y verdosos muy intensos y un patrón facial cada vez más marcado con la edad. Estas líneas onduladas y complejas, únicas en cada individuo, recorren cabeza y aletas y recuerdan a los tatuajes maoríes tradicionales, motivo por el cual también se le conoce como “pez maorí”.

Humphead wrasse. Photo © Rob Myers

Pez napoleón macho. Foto: Rob Myers. Fuente: Florida Museum

Hembra de pez napoleón. Foto: George Ryschkewitsch. Fuente: Florida Museum

La especie muestra además una notable variabilidad en su aspecto. Algunos ejemplares presentan tonos azul oscuro, verde oliva o destellos amarillos en las aletas, e incluso franjas verticales cerca de las aletas pectorales, lo que aumenta la diversidad dentro del arrecife.

Cada individuo presenta un patrón de coloración distintivo y cambia con la edad. Foto: Larry Koester. Fuente: marinesanctuary.org

El rostro del pez napoleón es especialmente reconocible por estos patrones faciales, muy intensos en los machos adultos. Las líneas azules o verde azuladas forman dibujos laberínticos que rodean los ojos y descienden hacia la boca, reforzados por dos líneas negras que nacen en los ojos. Detrás de las aletas pectorales pueden aparecer franjas oscuras que, aunque no formen parte directa del rostro, acentúan la complejidad del conjunto. En comparación, los juveniles apenas muestran marcas, y las hembras presentan patrones más suaves.

El rostro y los labios de este pez son inconfundibles. Foto: James Morgan. Fuente: WWF

Este pez vive solo o en pareja entre los corales, generalmente en la cara externa del arrecife y hasta unos 100 metros de profundidad. Los individuos jóvenes prefieren refugiarse bajo las madréporas del género Acropora o entre las praderas submarinas en las aguas tranquilas de las lagunas costeras.

Alimentación

El pez napoleón es un depredador muy eficiente gracias a su doble dentadura: un pico frontal que le permite romper corales y estructuras duras, y unos dientes faríngeos en la garganta capaces de triturar moluscos, crustáceos y otros animales con caparazones resistentes. Esta combinación le permite alimentarse de una gran variedad de presas, desde peces y crustáceos hasta especies venenosas como pez cofre, pez globo, pez erizo, liebres de mar, ciertos erizos, como Asthenosoma pileolus, y la estrella corona de espinas Acanthaster planci, cuya voracidad alimentándose de corales puede devastar el arrecife.

Para consumir animales tóxicos sin sufrir daños, cuenta con varias adaptaciones. Sus labios gruesos actúan como una barrera que reduce el riesgo de heridas por espinas o sustancias irritantes, y sus potentes dientes faríngeos pueden romper conchas y espinas, lo que ayuda a neutralizar muchas toxinas antes de que lleguen al sistema digestivo. Además, el pez napoleón muestra una notable tolerancia interna a sustancias venenosas, lo que le permite comer presas que otros depredadores evitan.

Aunque aún no se conoce con exactitud el mecanismo biológico que le proporciona esta resistencia, se piensa que podría deberse a enzimas digestivas especiales, tolerancia a las toxinas o algún tipo de neutralización química. Gracias a esta capacidad, cumple un papel esencial en el equilibrio del arrecife, especialmente al controlar poblaciones de especies que dañan el coral.

Hermafrodita secuencial

El pez napoleón tiene una estrategia reproductiva muy curiosa llamada “hermafroditismo secuencial protogínico” (“proto” = primero y  “gyné” = hembra), lo que significa que empieza su vida como hembra y, con el tiempo, algunas hembras pueden transformarse en machos. Este cambio no ocurre al azar: suele desencadenarse cuando desaparece el macho dominante del grupo, momento en el que la hembra más grande y fuerte inicia la transición para ocupar su lugar.

Sin embargo, aunque suele cambiar de sexo a lo largo de su vida, los científicos han observado que no todos los machos aparecen por este cambio. Algunos individuos nacen ya siendo machos, pero mantienen durante mucho tiempo un aspecto parecido al de las hembras: son más pequeños, tienen colores menos llamativos y no desarrollan la librea azul intensa ni el gran tamaño típico de los machos adultos “terminales”. Estos machos se conocen como machos primarios.

Durante el proceso de cambio de sexo, el cuerpo del pez se transforma por dentro y por fuera: los ovarios se transforman en testículos funcionales y la coloración, el tamaño y el comportamiento empiezan a parecerse a los de un macho adulto. Esta transición ocurre en individuos ya maduros, cuando tienen alrededor de los 15 años, cuando ya han alcanzado un tamaño considerable. Debido a este proceso, algunos individuos pueden encontrarse en transición y mostrar rasgos intermedios, como mayor tamaño pero una coloración aún poco intensa.

Este sistema resulta muy eficaz en la naturaleza, porque asegura que siempre haya un macho reproductor disponible incluso si el anterior desaparece. Sin embargo, también hace que la especie sea muy vulnerable a la pesca, ya que la captura de los machos grandes puede desestabilizar la estructura social y dificultar la recuperación de la población, especialmente si el ritmo de captura es mayor que el proceso de cambio de sexo.

Esto podría significar que el pez napoleón utiliza dos estrategias diferentes: algunos machos se desarrollan directamente desde el nacimiento y otros surgen cuando una hembra cambia de sexo al crecer. Esta variedad de estrategias podría ayudar a la especie a seguir reproduciéndose incluso cuando la estructura social del grupo se altera por la pesca o por cambios en el entorno. Sin embargo, los científicos aún investigan cómo se decide, desde etapas tempranas, qué peces cambiarán de sexo y cuáles serán machos desde el principio.

El pez napoleón forma pequeñas agregaciones de desove durante la época reproductiva, reuniendo desde varias decenas hasta más de un centenar de individuos en puntos específicos del borde exterior del arrecife. Estos lugares se utilizan año tras año y suelen concentrar a los peces tras la pleamar, cuando las corrientes se intensifican y facilitan la dispersión de los gametos.

En estas reuniones, los machos llegan primero y exhiben posturas de cortejo para atraer a las hembras, que acuden en grupos mucho más numerosos, pudiendo llegar a agruparse de 10 a 15 machos con hasta 100–150 hembras. Una vez reunidos, machos y hembras ascienden ligeramente en la columna de agua y liberan los gametos de forma sincronizada cerca del borde del arrecife.

Estas agregaciones son temporales y muy localizadas, lo que hace ese momento que la especie sea especialmente vulnerable, ya que los pescadores pueden capturar un gran número de ejemplares en poco tiempo aprovechando la concentración de adultos.

Estado de conservación

El pez napoleón está catalogado como especie en peligro de extinción por la UICN, debido a la intensa sobrepesca, la captura ilegal y la destrucción de los arrecifes de coral, su principal hábitat. Suele ser capturado mediante pesca nocturna con arpón y con cianuro, y su declive se debe sobre todo al alto valor que alcanza en algunos mercados asiáticos, donde su carne, incluidos sus grandes labios, se considera una delicadeza de lujo que puede venderse por cientos de dólares.

El interés gastronómico por este pez ha impulsado también su comercio como pez vivo, lo que aumenta la presión sobre la especie, ya que es muy apreciado en el mercado de exportación de peces vivos para consumo, dado que, a menudo se le captura cuando aún es juvenil, ya sea para venderlo directamente o para criarlo hasta alcanzar el tamaño de mercado.

A pesar de que se ha difundido la idea de que los labios del pez napoleón podrían tener propiedades afrodisíacas, no existe ninguna evidencia científica o cultural que lo respalde. Lo que sí está demostrado es que estos labios, igual que su carne, son muy apreciados en la alta gastronomía de lugares como Hong Kong, donde el pez se sirve vivo en restaurantes exclusivos y alcanza precios muy elevados.

Como resultado, sus poblaciones han sufrido un fuerte descenso: en los últimos treinta años han disminuido al menos un 50 %, y en algunas regiones hasta un 90 %. Por ello se suele decir que es un pez raro en el arrecife, con una población de muy baja densidad, habiendo en algunos casos un solo adulto por kilómetro cuadrado de arrecife. Esta situación muestra el grave impacto del consumo de lujo sobre la especie.

La recuperación del pez napoleón es complicada porque crece lentamente y tiene una baja tasa de reproducción. Los científicos señalan que es necesario entender mejor los factores que influyen en su cambio de sexo para diseñar medidas de conservación más efectivas.

Para intentar frenar su declive, la especie ha sido incluida en el Apéndice II de CITES, lo que permite regular y supervisar su comercio internacional.

El pez napoleón cuenta con medidas de protección en varias zonas del Indo-Pacífico, entre ellas las Áreas Marinas Protegidas de Maldivas, donde está reconocido como especie protegida y puede observarse con frecuencia en sus arrecifes. También forma parte de los esfuerzos de conservación en Namu Atoll, en las Islas Marshall, donde se están desarrollando áreas marinas representativas y se estudia su abundancia y uso del hábitat para apoyar la creación de nuevas zonas protegidas. Otra región relevante es la Área Marina Protegida del Mar de Banda, en Indonesia, establecida en 1977, donde se registran poblaciones estables de esta especie en arrecifes someros dentro de un entorno conservado.

En Laamu Atoll, también en Maldivas, la protección aplicada durante décadas, incluida la prohibición de exportación desde 1995, ha permitido mantener densidades comparables a las de áreas no explotadas, lo que demuestra la eficacia de estas medidas para la recuperación de esta especie.

A pesar de estos ejemplos de esfuerzos de conservación, en muchos lugares la aplicación efectiva de estas normas y la vigilancia contra la pesca furtiva siguen representando desafíos críticos para garantizar la supervivencia de este gigante de los arrecifes.

Referencias:

https://animalia.bio/es/humphead-wrasse

https://www.floridamuseum.ufl.edu/discover-fish/species-profiles/humphead-wrasse/#:~:text=These%20large%20reef%20fish%20has,hard%20corals%20by%20this%20species.

https://marinesanctuary.org/blog/sea-wonder-humphead-wrasse/#:~:text=Humphead%20wrasse%20eat%20hard%2Dshelled,physical%20protection%20from%20potential%20predators.

Humphead Wrasse: Amazing Reef Fish and High-price Delicacy | Sea Life, Islands and Oceania — Facts and Details

The king of the coral reefs is disappearing. Here’s why. | National Geographic

Humphead wrasse | World Wildlife Fund

Natural History: Humphead Wrasse

Cheilinus undulatus - Monaco Nature Encyclopedia

https://www.iucnredlist.org/species/4592/264488576

Interesting facts about Napoleon wrasse - Master Liveaboards

National Aquarium - Humphead Wrasse

Humphead wrasse | World Wildlife Fund

https://www.monaconatureencyclopedia.com/cheilinus-undulatus/?lang=es

Are all Napoleon fish born female? – The Institute for Environmental Research and Education

Cites: WG8-CS3.pdf

Labrosse, Pierre. “The Humphead Wrasse, Cheilinus Undulatus: Synopsis of a Threatened and Poorly Known Giant Coral Reef Fish.” Reviews in Fish Biology and Fisheries, 2000. (PDF) The Humphead Wrasse, Cheilinus Undulatus: Synopsis of a Threatened and Poorly Known Giant Coral Reef Fish

Humphead Wrasse – Discover Fishes

Maldives Protected Areas - Home

Finding Napo: conservation of Napoleon Wrasses and rare corals at Namu Atoll - Conservation Leadership Programme

Initiating Napoleon wrasse (Cheilinus undulatus Ruppell, 1835) as watching species object in Banda Islands marine ecotourism - IOPscience

Status of Napoleon wrasse in Laamu Atoll, Maldives, after three decades of protection

domingo, 18 de octubre de 2026

EL OCÉANO PROFUNDO

Texto: Mónica Alonso Ruiz

Bajo la superficie marina bañada por el sol, donde la luz se rinde ante un azul cada vez más oscuro, comienza el reino más inexplorado de nuestro planeta. El océano profundo no es solo una masa de agua, sino un abismo de silencio donde las temperaturas son gélidas y la oscuridad es absoluta. A miles de metros de profundidad, en un mundo regido por presiones aplastantes, la vida no solo sobrevive, sino que desafía nuestra comprensión de la biología. Es nuestra última gran frontera hacia un lugar que guarda más secretos sobre el origen de la vida que las estrellas más lejanas de nuestra galaxia.

El fondo marino y las zonas del océano en función de la luz solar y la profundidad

La superficie de la Tierra es irregular y “ondulada” porque la masa sólida del planeta está en constante movimiento: las placas tectónicas se desplazan, se producen volcanes que forman montañas y la erosión va desgastando el terreno. Todo eso hace que aparezcan montañas, llanuras, fondos profundos y otros relieves. En general, podemos dividir la superficie del planeta en dos partes: la continental, que son los continentes y zonas de tierra firme, y la oceánica, que corresponde a la superficie terrestre bajo el agua de los océanos, el fondo del mar o lecho marino.

El lecho marino no es una llanura plana, sino un relieve tan complejo y accidentado como cualquier continente y se pueden encontrar cordilleras volcánicas llamadas dorsales oceánicas, llanuras inmensas y profundas fosas que se hunden kilómetros hacia el manto terrestre.

Mapa

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Cartografía de los fondos marinos. Fuente: Gisandbeers

Junto a la costa encontramos la plataforma continental, una zona de poca profundidad (menos de 200 metros) que rodea a los continentes y donde la luz solar permite que en esas aguas oceánicas más superficiales se hable de la zona fótica, el área más productiva y rica en biodiversidad y recursos del océano.

En el límite de la plataforma, el terreno desciende abruptamente a través del talud continental, una vertiginosa rampa que marca el límite geológico de los continentes. En esta bajada atravesamos la zona mesopelágica o de penumbra (hasta los 1.000 metros) y la zona batial o batipelágica (hasta los 4.000 metros), donde la luz solar se desvanece. Al final de este escalón se encuentran las llanuras abisales, enormes extensiones planas situadas en la zona abisal que pueden llegar hasta los 6.000 metros de profundidad.

Por último, el relieve submarino se completa con las fosas oceánicas, que son trincheras estrechas formadas por el choque de dos placas tectónicas y hundimiento de una de ellas bajo la otra. En estos lugares se alcanza la zona hadal, la región más profunda del planeta, que se extiende desde los 6.000 hasta los 11.000 metros.

Interfaz de usuario gráfica, Diagrama

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Las zonas del océano según su profundidad. Fuente: 20minutos. Autor: Henar de Pedro

El punto más profundo del océano es el Abismo Challenger, ubicado en la Fosa de las Marianas, en el océano Pacífico occidental, donde, según mediciones recientes, se alcanzan profundidades aproximadas de 10.900–11.000 metros.

El abismo oceánico

Se puede decir que hay dos océanos, uno superficial, al que llega la luz solar, y el océano profundo, aquel que se extiende a partir de los 200 metros de profundidad, que es el punto crítico donde la luz del sol se apaga definitivamente. Al cruzar este umbral el ecosistema pasa a tener unas condiciones extremas para la vida.

El océano profundo crea un entorno radicalmente distinto al de la superficie. Allí la presión, producida por el peso de la columna de agua desde la superficie es el factor más determinante, aumentando una atmósfera por cada diez metros de descenso y alcanzando niveles extremos en abismos como la Fosa de las Marianas, donde la presión supera mil veces la presión atmosférica habitual.

En este reino de tinieblas, la temperatura se mantiene constante entre los 1 y 4 °C, un frío casi gélido debido a la nula incidencia solar y a una escasa mezcla con las corrientes superficiales. Esta falta de luz hace imposible la fotosíntesis, obligando a los organismos a depender de la "nieve marina", materia orgánica que desciende desde arriba, o de la quimiosíntesis en fuentes hidrotermales para obtener energía.

Debido a que el agua es muy fría y salada, se vuelve más pesada y densa, lo que provoca que el océano profundo se estratifique, es decir, que se organice en diversas capas superpuestas. Estas capas son tan estables que funcionan como niveles aislados, impidiendo casi por completo que el agua se mezcle de una a otra.

A pesar de lo enorme que es, el océano profundo sigue siendo uno de los lugares menos conocidos del planeta. Más del 80 % del océano aún no se ha explorado, y solo hemos observado alrededor del 0,01 % del fondo marino profundo. Esto significa que sabemos muy poco sobre lo que ocurre allí abajo, donde podrían existir especies y procesos que todavía no hemos descubierto.

Y, sin embargo, el océano profundo es muy importante para mantener el clima de la Tierra. Funciona como un gran regulador natural porque absorbe casi el 90 % del exceso de calor producido por las actividades humanas y alrededor del 30 % del CO₂ que emitimos a la atmósfera. Gracias a esto, actúa como un enorme amortiguador que ayuda a frenar el cambio climático y a mantener la temperatura del planeta más estable.

Fauna del abismo marino y sus adaptaciones

La fauna del océano profundo es muy diversa, aunque viva en uno de los ambientes más extremos del planeta. Para sobrevivir en estas zonas tan oscuras y frías, las especies han desarrollado adaptaciones sorprendentes.

Una de las más llamativas es la bioluminiscencia, la capacidad de producir luz propia mediante reacciones químicas internas. Esta luz generada les sirve para atraer presas, defenderse, comunicarse o camuflarse en la oscuridad. Gracias a ella, muchos animales pueden orientarse y relacionarse en un lugar donde la luz solar no llega.

Criaturas abisales del libro de Claire Nouvian The Deep: The Extraordinary Creatures of the Abyss

Otra adaptación importante son los cuerpos gelatinosos o muy flexibles, que soportan sin problemas la enorme presión de las profundidades. Al no tener cavidades llenas de aire ni estructuras rígidas que puedan romperse, estas criaturas mantienen su forma incluso a varios miles de metros bajo el mar. Además, este tipo de estructuras consumen poca energía y facilitan la flotabilidad, algo muy útil en un entorno donde la comida escasea.

La falta de alimento también ha llevado a muchas especies a desarrollar un metabolismo muy lento, lo que les permite gastar la mínima energía posible y pueden sobrevivir largos periodos sin comer. Además, muchas de estas criaturas tienen vidas extraordinariamente largas, algo que les ayuda a tener más oportunidades de reproducirse en un lugar donde los encuentros entre individuos son poco frecuentes.

Los animales del océano profundo también cuentan con sentidos muy desarrollados que compensan la ausencia de luz. Algunos poseen quimiorreceptores para detectar sustancias en el agua y localizar alimento o evitar peligros. Otros tienen una gran sensibilidad a las vibraciones, lo que les permite percibir movimientos a distancia, una ventaja clave cuando encontrar comida es raro y cualquier señal puede significar supervivencia.

Entre las especies más representativas se encuentran los peces abisales, con sus enormes bocas y cuerpos translúcidos; los misteriosos calamares gigantes; o las estrellas y pepinos de mar que habitan las llanuras abisales.

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El libro The Deep: The Extraordinary Creatures of the Abyss, de Calire Nouvian es una recopilación, de muchos científicos diferentes, las doscientas imágenes de fauna abisal, de las profundidades más desconocidas de la Tierra, encontró una visión general que no había existido hasta ahora y que ninguno de los científicos había conocido en su totalidad. Algunos de estos animales solo han sido vistos una o dos veces.

De izquierda a derecha: Caulophryne jordani (diablo marino con aletas en abanico), Marrus orthocanna y Grimpoteuthis, o ‘pulpo Dumbo’. Fuente: “The Deep: The Extraordinary Creatures of the Abyss” de Claire Nouvian / Monterey Bay Aquarium Research Institute.”

Un pez dragon. Fuente: “The Deep: The Extraordinary Creatures of the Abyss” de Claire Nouvian.

Uno de los lugares más sorprendentes del océano profundo son las fuentes hidrotermales, auténticos oasis de vida en medio de la oscuridad absoluta. En estos puntos, chorros de agua caliente y cargada de minerales sostienen ecosistemas completos sin necesidad de luz solar. La vida que prospera allí, alimentada por bacterias quimiosintéticas, se considera un posible modelo de cómo podría existir vida en otros lugares fuera del planeta.

Una comunidad de gusanos de tubo crece en la cima de un montículo de lava cerca de una fuente hidrotermal del Golfo de California. Los grandes gusanos en esta imagen miden aproximadamente 1.5 metros de largo. Fuente: National Geographic España

Estudios recientes han revelado que las criaturas abisales no viven aisladas, como se pensaba antes. Muchas están conectadas a través de corrientes marinas que transportan nutrientes, restos orgánicos y larvas a grandes distancias. Gracias a estas conexiones, el océano profundo funciona como un gran sistema global, donde lo que ocurre en una zona puede afectar a otras muy lejanas. Esto ha cambiado la visión científica sobre la vida abisal y demuestra que, incluso en un lugar tan remoto, las especies están estrechamente relacionadas.

La nieve marina y el sumidero de carbono

Vivir en las profundidades del océano es un gran desafío. Allí la luz no llega y la comida es escasa. Aun así, muchos organismos han encontrado la manera de sobrevivir gracias a recursos que provienen de la superficie. Uno de los más importantes es la nieve marina, un suministro constante de materia orgánica que cae lentamente hacia el fondo y que actúa como el principal alimento de muchas especies abisales.

La nieve marina está formada por pequeñas partículas que se originan en la zona iluminada del océano (zona fótica), donde el fitoplancton y otros organismos realizan la fotosíntesis. Cuando mueren o liberan restos, generan diminutas fracciones de algas, detritos, mucus y otros materiales biológicos. Poco a poco, estas partículas se aglutinan, formando copos más grandes que comienzan a hundirse de manera continua, día y noche, como una nevada lenta bajo el mar.

nieve marina

La nieve marina cae al fondo marino frente al Golfo de México. PROGRAMA NOAA OKEANOS EXPLORER, Expedición Golfo de México 2012

Este proceso es vital para la vida en las zonas profundas porque permite llevar la energía de la superficie hasta los lugares más oscuros y profundos del océano. Animales filtradores, carroñeros y algunos depredadores dependen de este flujo constante de nutrientes para poder alimentarse.

La nieve marina también juega un papel clave en el ciclo global del carbono. Cuando las partículas orgánicas formadas en la superficie comienzan a descender, transportan consigo el carbono que las algas y otros organismos incorporaron durante la fotosíntesis. Una parte de esta materia es consumida a lo largo del camino, pero otra llega al fondo y queda almacenada durante siglos o incluso milenios. Este proceso, conocido como bomba biológica de carbono, actúa como un mecanismo natural que retira CO₂ de la atmósfera y lo envía a zonas donde queda fuera de circulación durante mucho tiempo.

Esquema de la bomba biológica de carbono. Fuente: NOAA

Gracias a este transporte continuo de materia, el océano se ha convertido en el mayor sumidero de carbono del planeta, absorbiendo enormes cantidades de CO₂ que de otro modo permanecerían en la atmósfera y contribuirían al calentamiento global. Sin este proceso, la concentración de CO₂ atmosférico sería mucho mayor, y el clima de la Tierra sería muy diferente. Por ello, la nieve marina no solo sostiene la vida en el abismo, sino que también ayuda a regular el clima global.

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El tiburón de Groenlandia: un viajero inesperado del océano profundo

El tiburón de Groenlandia (Somniosus microcephalus) es uno de los habitantes más enigmáticos del océano profundo y es un experto en sobrevivir en el abismo. Vive normalmente en las aguas frías del Ártico y del Atlántico Norte, donde se desplaza lentamente y tiene un metabolismo extremadamente lento, lo que le permite alcanzar algunos de los récords más sorprendentes del reino animal: puede vivir entre 250 y 500 años, por lo que es el vertebrado más longevo conocido.

En los últimos años se han encontrado tiburones de Groenlandia muy lejos del Ártico. En 2013, los científicos capturaron uno en el Golfo de México, a casi 1.800 metros de profundidad y en aguas de unos 4 °C. Más tarde, en 2023, otro ejemplar apareció en el Caribe, frente a Belice, a profundidades muy frías y oscuras donde puede vivir sin problemas. Estos hallazgos han reforzado la idea de que estos tiburones pueden moverse por distintas cuencas oceánicas siguiendo las profundidades adecuadas, ya que, a varios miles de metros, la temperatura y la falta de luz son muy parecidas tanto en los polos como en zonas tropicales.

Recreación de un tiburón de Groenlandia en aguas profundas. Fuente: National Geographic España

La idea de que los tiburones dormilones (la familia a la que pertenece el tiburón de Groenlandia, los Somniosidae) pueden distribuirse por todos los océanos del planeta parece que se confirma con un descubrimiento reciente: en enero de 2026, una cámara de investigación grabó por primera vez en la historia un tiburón dormilón (probablemente Somniosus pacificus o un pariente cercano) en el océano Antártico, a unos 500 metros de profundidad.

Pez nadando en el mar

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Investigadores de la Universidad de Australia Occidental lograron captar, por primera vez, imágenes de un tiburón dormilón nadando en las gélidas aguas de la península Antártica. Fuente: https://apnews.com/

Este reciente descubrimiento resulta sorprendente porque hasta ahora se creía que ningún tiburón podía vivir en un entorno tan frío y aislado. Aunque sus parientes habitan el Ártico, la Antártida presenta temperaturas aún más extremas y está rodeada por una fuerte corriente que dificulta la llegada de nuevas especies. Por eso, registrar por primera vez a un tiburón dormilón en la región está cambiando la idea de que estos animales no podían sobrevivir allí, y mostró que son más resistentes y adaptables de lo que se pensaba.

Estos descubrimientos refuerzan la idea de que, en las profundidades del océano, donde no llega la luz del sol y las masas de agua están estratificadas, las condiciones de temperatura son sorprendentemente similares en todo el planeta. Por eso, especies como los dormilones pueden encontrarse tanto en los polos como en el Caribe o la Antártida, siempre y cuando dispongan de aguas profundas, frías y estables. Y ello es aplicable a otro tipo de fauna marina, reforzándose la idea de que las especies abisales están mucho más interconectadas a lo largo del planeta de lo que se creía hasta ahora.

La exploración del océano profundo nos ayuda a comprender su importancia científica y tecnológica

La exploración del océano profundo es uno de los mayores retos científicos de nuestro tiempo, debido fundamentalmente a sus condiciones extremas de presión y a la falta de luz solar. Aunque los seres humanos han llegado a la Luna y enviado sondas más allá del sistema solar, todavía conocemos muy poco sobre lo que ocurre en las profundidades marinas.

A lo largo de las últimas décadas, el desarrollo de vehículos especializados, como los sumergibles tripulados y los robots operados a distancia, ha permitido a los científicos observar directamente criaturas abisales, tomar muestras del lecho marino y estudiar las fuentes hidrotermales o los ecosistemas que prosperan sin luz solar.

El vehículo remoto Deep Discoverer atraviesa un campo de coral vivo y amarillo del género Eguchipsammia, que crece sobre restos de coral muerto observados durante gran parte de la Inmersión 01 de la segunda expedición Voyage to the Ridge 2022.Fuente: NOAA

La exploración también ha demostrado que el océano profundo desempeña un papel fundamental en el funcionamiento de la Tierra. El estudio de sus corrientes, sedimentos y ciclos químicos ayuda a comprender cómo se regula el clima global y cómo se almacena el carbono en el fondo marino. Además, el análisis de las comunidades microbianas y de los minerales que se encuentran allí podría tener aplicaciones en biotecnología, medicina y energías alternativas.

A pesar de los avances, queda un largo camino por recorrer porque la mayor parte del fondo marino sigue sin cartografiar y muchas especies continúan siendo desconocidas. La exploración del océano profundo no solo debe buscar descubrir nuevos paisajes y formas de vida, sino también entender mejor nuestro planeta y proteger un entorno tan frágil como imprescindible.

Referencias:

El fondo marino y las zonas del océano en función de la luz solar y la profundidad:

Instituto Oceanográfico Woods Hole / BCN Chile (2025): obtienearchivo

PROFUNDIDADES – Agua.org.mx (2024): PROFUNDIDADES

Zonas y Profundidades del Océano — GEOenciclopedia (2025):Zonas y Profundidades del Océano

Zonas oceánicas | CK-12 Foundation

Océano mundial - Wikipedia, la enciclopedia libre

Zonas del océano: densidad y profundidad - Fundación Aquae

https://www.gisandbeers.com/cartografia-de-fondos-oceanicos-de-marie-tharp/

https://oceanexplorer.noaa.gov/ocean-fact/deep-ocean/#:~:text=These%20depths%20are%20also%20subject,typically%20deeper%20than%20200%20meters.

El abismo marino:

NOAA Ocean Exploration (Gobierno de EE. UU.): Homepage - NOAA Ocean Exploration

Woods Hole Oceanographic Institution (WHOI): Abyssal Zone - Woods Hole Oceanographic Institution

Deep Sea Biodiversity and Conservation Collection — Nature Scientific Reports (2024): s41598-024-77742-7.pdf Britannica — “Abyssal Zone: Deep Sea Ecology, Geology & Exploration: Abyssal zone | Deep Sea Ecology, Geology & Exploration | Britannica

La nieve marina:

https://www.icm.csic.es/es/noticia/la-nieve-marina-una-nieve-poco-navidena

Dinámica física de la nieve marina (Universidad Brown, PNAS 2025): New research uncovers surprising physics of ‘marine snow’ | Brown University

Morfología y velocidad de hundimiento (Biogeosciences, 2025): BG - Marine snow morphology drives sinking and attenuation in the ocean interior

Física inesperada detrás de la nieve marina (Scienmag, 2025): Groundbreaking Study Reveals Unexpected Physics Behind ‘Marine Snow’

Papel de la nieve marina en el ciclo del carbono (Global Biogeochemical Cycles, 2025): Storms reveal how marine snow shapes carbon flow in the deep ocean

Nieve marina y secuestro de carbono (Science, 2025): Recent Study Reveals How Marine Snow Impacts Carbon Sequestration in the Ocean - Rutgers Climate and Energy Institute (RCEI)

Bomba biológica de carbono: https://www.aoml.noaa.gov/es/a-collaborative-effort-deploying-sediment-traps/

Tiburones dormilones:

Greenland shark - Wikipedia

Deep-C Scientists Capture First Greenland Shark in the Gulf of Mexico - Deep-C Consortium

Mysterious Arctic Shark Got Lost, Ended up in the Caribbean: Scientists - Business Insider

Rarely Glimpsed Shark That Lives For Centuries Unexpectedly Surfaces in Caribbean : ScienceAlert

Un tiburón aparece donde se creía que no existía

Shark discovered in Antarctic waters has survival superpowers | National Geographic

Surprise shark sighting in Antarctica’s near-freezing deep | AP News