domingo, 15 de febrero de 2026

Mauricio y el tiburón: El mordisco que no fue un ataque


El tiburón de Galápagos. Foto: Doug Perrine. Fuente: Florida Museum

El 27 de septiembre de 2025, Mauricio Hoyos Padilla, uno de los mayores expertos en tiburones del mundo, vivió una experiencia que casi le cuesta la vida… y sin embargo la comparte con humor y serenidad.

Todo ocurrió en la Isla del Coco, ese paraíso submarino en el Pacífico costarricense donde abundan tiburones martillo, punta blanca y galapagueños. Mauricio estaba liderando una expedición científica, como tantas otras desde 1998 en lugares como Isla Guadalupe, Malpelo, Clipperton o Cancún. En esta inmersión el objetivo era marcar a un tiburón galapagueño (Carcharhinus galapagensis) con un transmisor para seguir sus movimientos y estudiar su comportamiento. Pero el tiburón no estaba de humor.

El accidente

Mauricio se encontraba a 37 metros de profundidad. Acababa de instalar el dispositivo con su arpón hawaiano en la base de la aleta dorsal, donde el animal tiene una capa muscular más gruesa y no se le lastima tanto, y se disponía a tomar notas en su tablilla. Súbitamente el escualo, una hembra excepcionalmente grande, de unos cuatro metros de largo, giró bruscamente y le mordió la cabeza.

Sí, la cabeza. “Sentí cómo me crujía el cráneo”, contó después. El mordisco le alcanzó el cuero cabelludo, la oreja izquierda y parte de la cara. Su máscara se llenó de sangre y agua, y el latiguillo del aire quedó cortado.

A pesar del susto, Mauricio mantuvo la calma. Subió lentamente para evitar problemas de descompresión, mientras su compañero vigilaba al tiburón, que seguía cerca y podría ser potencialmente peligroso.

El perfil de la inmersión que el propio Mauricio publicó en sus redes sociales

Ya en el bote, comenzó una odisea de evacuación que duró más de 36 horas: primero le aplicaron primeros auxilios en la propia isla, luego 30 horas de navegación hasta Puntarenas, y finalmente 100 km por carretera hasta San José, con personal médico y de emergencia acompañándolo.

Las cicatrices en su cara y cabeza, con 29 marcas de dientes, son ahora parte de su historia. “Una pulgada más arriba y te quita el ojo; una más abajo y adiós al cuello”, le dijo el cirujano.

Estrategia defensiva

Pero lo más interesante es cómo Mauricio interpreta lo que pasó. No lo ve como un ataque, sino como una reacción de autodefensa. “Yo era el animal más vulnerable en ese momento, y ella no hizo más que marcar sus dientes y soltarme. Me perdonó la vida”, dice.

Y lo dice en serio.

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Pocos días después del accidente, Mauricio nos sorprendió contando personalmente el incidente en redes sociales, con un vídeo desde la propia clínica de Costa Rica donde se recuperaba.

La ciencia lo respalda. Un estudio reciente liderado por Eric E. Clua, publicado en Frontiers in Conservation Science, analiza más de 300 mordeduras de tiburón y concluye que la mayoría no son ataques, sino respuestas defensivas. Especialmente cuando los humanos usan arpones o redes, los tiburones reaccionan como cualquier otro animal salvaje: se defienden.

El nombre del estudio es muy expresivo en este sentido: La ley del Talión "diente por diente": la autodefensa como motivación de las mordeduras de tiburón a agresores humanos.

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Imagen del estudio realizado por Eric Clua y publicado en la revista Frontiers in Conservation Science en abril de 2025

Se suelen registrar unas 100 mordeduras de tiburón al año en todo el mundo y el 10% de ellas son mortales. En este estudio se sugiere que la mayoría de las mordeduras registradas en el mundo ocurrieron cuando el animal se sintió intimidado por los humanos.

Los tiburones pueden morder como respuesta a una acción humana que perciben como amenaza. Ciertas actividades humanas en el mar, como el intento de tocarlos o invadir su territorio, o la pesca y, en particular, la pesca submarina con arpón y la gestión de trampas pasivas para peces, están asociadas a este tipo de mordeduras.

Sin embargo, las mordeduras defensivas suelen ser menos graves, porque no buscan alimentarse sino protegerse.

Mauricio lo sabe bien. Ha trabajado con tiburones blancos, los más grandes y potencialmente los más peligrosos. Ha dado muchas conferencias sobre ellos, y siempre ha explicado que los tiburones no son asesinos: son animales salvajes, sí, pero no buscan atacar sin motivo. De hecho, el método que estaba utilizando para marcar tiburones, sumergido y con arpón hawaiana, es de los menos invasivos para el animal. Aunque, como hemos visto, no está exento de riesgos.

Hace unos años asistí a una conferencia de Mauricio sobre investigaciones y marcaje de tiburones en las Islas Galápagos. Cuando uno de los asistentes le preguntó sobre si el animal podría estar molesto al recibir el arponazo, nos explicó que efectivamente, inmediatamente después, viendo su expresión corporal parece que están unos minutos molestos, pero esto suele ser pasajero. Ahora ha sufrido las consecuencias de esa molestia que se le inflige al animal.

Como hemos podido ver en algunos documentales, existen otras formas mucho más agresivas de marcaje de tiburones, sacando al animal del agua, previa atracción con cebo, pero estas perturban mucho más al animal. Incluso les deja secuelas cuando el dispositivo de marcaje que se pone en la aleta dorsal es muy grande y se fija mediante tornillos que, en la mayoría de los casos produce la necrosis de gran parte de la aleta.

El tiburón de Galápagos

El tiburón de Galápagos (Carcharhinus galapagensis) pertenece a la familia Carcharhinidae y su nombre se debe a que fue identificado por primera vez en las Islas Galápagos en 1905, aunque no es exclusivo de este archipiélago, dado que habita en determinados puntos de aguas tropicales en todo el mundo, especialmente alrededor de islas oceánicas.

Galapagos shark (Carcharhinus galapagensis) underwater. Photo © Doug Perrine

El tiburón de Galápagos. Foto: Doug Perrine. Fuente: Florida Museum

Puede alcanzar los 3,7 m de longitud, y tiene un color gris o marrón en la parte superior y más claro en la parte inferior. Su cuerpo es robusto y fusiforme, con morro redondeado, aletas pectorales largas y puntiagudas, y una aleta dorsal alta y ligeramente redondeada. Su identificación no es sencilla y es habitual que se le confunda con otros tiburones de su familia.

Diagrama

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Características del tiburón de Galápagos. Fuente: IATTC

Prefiere aguas cálidas y claras, especialmente en arrecifes y plataformas continentales y se encuentra en el Pacífico (Galápagos, Hawái, Baja California), el Atlántico (Bermudas, Cabo Verde) y el Índico (Madagascar).

Es un depredador activo y oportunista: es carnívoro y se alimenta principalmente de peces óseos, calamares, pulpos y rayas. Los ejemplares grandes pueden alimentarse de otros tiburones, iguanas marinas e incluso de lobos marinos.

Aunque es curioso y se acerca a buzos y embarcaciones, rara vez representa un peligro para los humanos.

Es vivíparo, lo que significa que da a luz crías vivas y las hembras pueden tener camadas de 4 a 16 crías tras una gestación de aproximadamente un año. Los juveniles permanecen en aguas poco profundas para evitar depredadores.

El tiburón de Galápagos se captura de manera incidental en pesquerías comerciales y artesanales con palangre, redes de cerco y redes de enmalle, tanto en aguas oceánicas pelágicas como alrededor de islas y montes submarinos. La sobrepesca ha agotado la especie en algunas zonas, como en las Rocas de San Pablo, Brasil, pero también es probable que haya ocurrido en otros lugares donde la pesca es intensa y no regulada, como por ejemplo en Madagascar.

Existe poca información publicada sobre el uso y el comercio de esta especie. Generalmente, se utilizan su carne y aletas, salvo en ciertos lugares donde está prohibida su captura. Las aletas se suelen vender en el comercio internacional, y en algunas regiones la carne se vende fresca para consumo local y seca para el comercio internacional.

Está protegido en algunas zonas como las Islas Galápagos, Costa Rica y Colombia. Sin embargo, la pesca ilegal en reservas marinas sigue siendo un problema que podría llevar a la especie a problemas de conservación.

Contando la experiencia. Las conclusiones de lo ocurrido

Ya desde la clínica, y en los días posteriores al accidente, Mauricio ha compartido su experiencia en redes sociales, publicando viñetas humorísticas sobre el incidente, dejando claro que fue un accidente.

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Mauricio ha compartido estas viñetas en sus redes sociales tras el incidente

La experiencia del biólogo marino Mauricio Hoyos en la Isla del Coco, Costa Rica, ofrece una valiosa perspectiva sobre el comportamiento defensivo de los tiburones y la importancia de comprender el contexto de estos encuentros.

Pone de relieve los riesgos inherentes al trabajo científico en ambientes marinos, incluso para expertos altamente capacitados.

El incidente no fue un ataque agresivo, sino un mordisco de defensa. El tiburón no persistió en el ataque, lo que apoya esta interpretación.

Además, el relato de Hoyos destaca la importancia de la respuesta médica rápida y profesional, así como el valor de la cooperación entre científicos, guardaparques y personal médico en zonas remotas.

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Mauricio muestra en redes sociales su pública admiración por los tiburones de Galápagos, incluso después de sufrir un mordisco

Este accidente nos hace pensar que deberíamos cambiar la forma en que hablamos de los tiburones: menos sensacionalismo y más información científica para entender su comportamiento.

Referencias

https://www.infobae.com/mexico/2025/09/29/un-tiburon-ataca-al-cientifico-mexicano-mauricio-hoyos-en-costa-rica-asi-fue-como-logro-salvarse/

https://abcnoticias.mx/global/2025/9/30/tiburon-muerde-biologo-mexicano-mientras-buceaba-en-isla-de-costa-rica-261890.html

https://www.crhoy.com/biologo-mauricio-hoyos-se-recupera-tras-ataque-de-tiburon-en-la-isla-del-coco/

https://www.lateja.cr/sucesos/biologo-mexicano-narra-aterrador-ataque-de-tiburon/7XHILT7VQVCUNIARSESTSLUUMY/story/

https://www.crhoy.com/biologo-mauricio-hoyos-se-recupera-tras-ataque-de-tiburon-en-la-isla-del-coco/

https://elpais.com/mexico/2025-10-19/mauricio-hoyos-hay-que-acabar-con-el-mito-de-los-tiburones-asesinos-somos-nosotros-los-que-matamos-cientos-de-miles-al-dia.html

Vídeo en EL País: https://youtu.be/Gh6JRydQKvs

https://elpais.com/ciencia/2025-04-25/la-ciencia-desmonta-el-mito-del-tiburon-asesino-la-mayoria-de-las-mordeduras-son-un-reflejo-de-autodefensa.html

Artículo del estudio de Eric Clua: https://www.frontiersin.org/journals/conservation-science/articles/10.3389/fcosc.2025.1562502/pdf

Tiburón de Galápagos:

https://shark-references.com/species/view/Carcharhinus-galapagensis

https://www.floridamuseum.ufl.edu/discover-fish/species-profiles/galapagos-shark/

https://www.iattc.org/es-ES/Resources/Species/Detail/CCG

 


 Mauricio tiene editados una serie de cómics basados en su persona como héroe (Amaukua) que protege a los tiburones. Y ha aprovechado para sacar una viñeta relacionada con el incidente.

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Mauricio nos sorprendió el día de su cumpleaños, publicando una viñeta sobre su relación con los tiburones

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La foto del perfil en redes sociales de Mauricio nos muestra las cicatrices que le han quedado en la cara

 



jueves, 15 de enero de 2026

La golondrina de mar: un pez que camina, nada y casi vuela

 Texto: Mónica Alonso Ruiz

En los fondos marinos incluso allá donde la luz se disuelve en azul, habita un pez extraño. No vuela, pero despliega alas como abanicos de seda marina; no canta, pero murmura con su cuerpo acorazado secretos del fondo. La golondrina de mar, criatura de contrastes, camina con dedos que no son dedos, nada con elegancia blindada y, cuando se siente amenazada, se transforma en un espectáculo de colores que asombra y desconcierta. Es un pez que no quiere ser solo pez: es danza, es disfraz, es misterio.

La golondrina de mar (Dactylopterus volitans), también conocida como pez golondrina, pez murciélago, gallineta voladora, o flying gurnard, en inglés, es una criatura marina tan peculiar como fascinante. Aunque su nombre sugiere que puede volar, este pez no es capaz de planear fuera del agua como los verdaderos peces voladores (Exocoetidae), pero sí despliega unas impresionantes “alas” que le han valido su denominación.

La golondrina de mar (Dactylopterus volitans) es un pez de aspecto extraño, que llama la atención. Ilustración: Enciclopedia Británica

Un pez de colores

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Este animal despliega sus enormes alas en forma de abanico. Fuente: Smithsonian Tropical Research Institute. Autor: Garin James

Un pez con alas que no vuela, pero camina

El término “volitans”, que en latín significa “volador”, puede llevar a confusión, porque en realidad, este pez no vuela fuera del agua.

A diferencia de los peces voladores, (Exocoetidae), que baten sus aletas pectorales hasta 50 veces por segundo para planear más de 50 metros fuera del agua, la golondrina de mar no vuela, pues apenas se separa del fondo marino, donde habita. Este animal es capaz de nadar gracias al empuje producido por el movimiento lateral de su cola, que permite que su cuerpo robusto avance nadando a pequeña distancia del fondo sobre el que vive.

Pez volador, que no se parece a la golondrina de mar. Autor: Tetsuya Okano

Sus “alas” son en realidad grandes aletas pectorales muy coloridas que normalmente mantiene plegadas contra el cuerpo y que se abren en abanico cuando el pez se siente amenazado. El animal despliega así dos enormes alas/abanicos que, hacen que parezca de un tamaño mucho mayor. Además, estas tienen colores marrones, blancos y un azul brillante que intimida a los depredadores, al hacerles creer que su presunta presa es, cuando menos, tóxica, aunque no lo sea.

Sin embargo, se cree que este llamativo despliegue no solo sirve como defensa, y que, durante la época de apareamiento, en verano, los machos ascienden a aguas más superficiales y extienden sus aletas para atraer a las hembras.

Se cree también que las alas cuando están desplegadas permiten al animal mejorar su natación, permitiéndole planear sobre el fondo.

Una de las características más sorprendentes de la golondrina de mar es su capacidad para “caminar” por el fondo marino. Como los abanicos, sus aletas pectorales están divididas en secciones, y tres de sus radios delanteros, tienen forma de dedos, algunos incluso son articulados, y le permiten desplazarse “caminando por el fondo”. Esta habilidad se refleja en su nombre científico: Dactylopterus, que significa “aletas con dedos”.

Además, estos dedos delanteros les permiten escarbar en la arena para encontrar presas, moluscos, crustáceos y peces pequeños, que luego succionan por su potente boca.

La parte delantera de sus aletas pectorales está modificada para que el animal pueda “caminar” sobre el fondo marino. Fuente: Fuente: Smithsonian Tropical Research Institute. Autor: Garin James

 

Un cuerpo blindado y espinoso

La golondrina de mar es un pez bentónico, es decir, vive en el fondo del mar, y pertenece a la familia de los Daptiloptéridos. Su cuerpo, que puede medir entre 15 y 40 cm, está acorazado, protegido una especie de exoesqueleto formado por grandes placas óseas en la cabeza. También presenta bordes dentados y cortantes, sobre todo en la cola. Tiene una espina separada de la aleta dorsal en la parte delantera de la aleta dorsal.

Aunque no posee espinas altamente venenosas como otros miembros del orden Scorpaeniformes al que pertenece, su aspecto es claramente defensivo. En realidad, se cree que las espinas pueden inocular una sustancia venenosa muy poco potente, y en ningún caso mortal para los humanos, a los que puede provocar dolor e hinchazón.

La golondrina de mar en una inmersión nocturna. Se puede apreciar muy bien la parte delantera de sus aletas pectorales, que le permite caminar por el fondo. Autor: Luis Pérez Berrocal. Fuente: INaturalist

La golondrina tiene grandes ojos, posiblemente para ver mejor en la oscuridad, y una boca fuerte que le permite alimentarse de crustáceos. Autor: solarboot-projekte. Fuente: INaturalist

Parientes cercanos y confusiones taxonómicas

Durante mucho tiempo se pensó que la golondrina de mar pertenecía a la misma familia que los rubios o peces dragón (Triglidae), debido a sus similitudes morfológicas y de comportamiento.

Los Triglidae o rubios, como el de la imagen (Chelidonichthys lastoviza) son especies aparentemente muy similares a la golondrina de mar. Foto: Alfredo Ubierna León. Fuente: Canariwiki

La verdad es que se parecen mucho, porque ambos pueden “caminar” y emitir sonidos utilizando los músculos que rodean a su vejiga natatoria, aunque algunas fuentes dicen que el sonido lo producen al frotar los huesos de su mandíbula. Producir estos sonidos les ha valido a ambos el apodo de “chicharras” o gurnards (gruñidores o roncadores). La finalidad de estos sonidos es todavía muy desconocida, y se cree que los generan para comunicarse entre sí o para atemorizar a los depredadores.

Sin embargo, estudios genéticos han demostrado que las golondrinas pertenecen a una familia diferente, Dactylopteridae, y que Dactylopterus volitans es la única especie de su género, existiendo seis especies similares, del género Dactyloptena, conocidas también como gallinetas voladoras, que habitan en el Indo-Pacífico.

Esos mismos estudios genéticos indican también que la golondrina está más emparentada con los peces pipa, caballitos de mar y peces trompeta (signátidos), que con los rubios. Quizá sea porque tanto golondrinas como signátidos tienen exoesqueleto de placas en lugar de escamas.

Distribución y hábitat

Se encuentra en fondos arenosos o rocosos en el océano Atlántico, el mar Mediterráneo, y el Caribe, en aguas templadas y poco profundas, aunque puede habitar hasta los 100 metros de profundidad. A pesar de su armadura ósea, es presa de peces y aves marinas.

Curiosamente, a veces se asocia a esta especie con otros peces depredadores que se benefician de los pequeños organismos que remueve al buscar alimento.

Reproducción

Como la mayoría de los peces, las hembras producen huevos dentro de sus cuerpos, que luego son liberados al agua. Los machos fertilizan estos huevos externamente con su esperma.

Estos huevos fertilizados flotan libremente con las corrientes oceánicas y eclosionan, dando lugar a larvas que pasan meses en la columna de agua a merced de las corrientes, antes de asentarse en el fondo marino. A medida que maduran, desarrollan sus aletas “voladoras” características.

Es probable que la reproducción ocurra durante los meses más cálidos del verano, pero aún se desconoce mucho sobre el comportamiento reproductivo específico de estos peces.

Se cree que los juveniles alcanzan su madurez sexual cuando tienen alrededor de uno o dos años, dependiendo de las condiciones ambientales y la disponibilidad de alimento.

Pesca y aprovechamiento

Aunque no es objetivo de la pesca comercial, y generalmente cuando se captura se devuelve al mar, debido a su engorrosa manipulación, se captura ocasionalmente mediante redes de cerco, anzuelo y trampas. En África Occidental, especialmente en Ghana, los pescadores industriales suelen cederlo a pescadores artesanales para que estos los vendan en los mercados locales. También se transforma en productos como polvo de pescado, hamburguesas, palitos, albóndigas o incluso gelatina. Además, por su llamativo aspecto exterior hay un creciente interés en su uso en acuariofilia.

Una especie poco conocida

Clasificada por la UICN como de “preocupación menor”, la golondrina de mar sigue siendo una especie poco estudiada. Su singularidad biológica y su potencial en la industria alimentaria y ornamental nos hacen pensar que quizá debería merecer mayor atención científica.

Referencias:

https://es.wikipedia.org/wiki/Dactylopterus_volitans

https://es.wikipedia.org/wiki/Dactylopteridae

The Flying, Walking, Puzzling Gurnard - Project Manaia

Flying gurnard | Habitat & Facts | Britannica

Dactylopterus volitans (Flying Gurnard)

Pez Golondrina

El Dactylopterus volitans, el pez Golondrina

https://animalesdecolombia.com.co/peces/insular/pez-golondrina/

https://biogeodb.stri.si.edu/caribbean/en/thefishes/species/3434

https://www.tandfonline.com/doi/abs/10.1080/00222933.2019.1705415

https://ve.scielo.org/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0798-72692012000400007

https://www.scielo.br/j/ni/a/vmf4rSK95swGVwQN3hfdJYr/?lang=en

https://posidoniaecosports.com/curiosidades-del-mar-mediterraneo-dactylopterus-volitans-o-golondrina-de-mar/

https://www.divebluewaters.com/blog/marine-life-in-gozo-the-flying-gurnard#:~:text=They%20are%20able%20to%20%22grunt,or%20communicate%20with%20other%20gurnards

https://oceaninfo.com/animals/flying-gurnard/

 

 

domingo, 21 de diciembre de 2025

El coloso de los mares: la ballena azul, el animal más grande del planeta

 Texto: Mónica Alonso Ruiz

¿Sabías que la ballena azul es el animal más grande que existe en la Tierra?

¿Sabías que puede alcanzar hasta 27 metros de longitud y pesar hasta 170 toneladas? Aunque lo más habitual es que no supere los 23 metros y que no pese más de 140 kg en la edad adulta.

Todo en ella es realmente impresionante, ¿sabías que puede tener una lengua tan pesada como un elefante (casi 3 toneladas) y un corazón del tamaño de un automóvil? 

¡Es increíble que un animal tan grande viva en nuestros océanos!

Este coloso de los mares, la ballena azul, Balaenoptera musculus, el rorcual más grande que existe, es el rey de los océanos.

Cartel con características de la ballena azul. Fuente: Fundación Biodiversidad

Características de la ballena azul. Fuente: Comisión Ballenera Internacional. Ficha. (traducción propia)

Hasta mediados de 2023 los científicos estaban convencidos de que la ballena azul era el animal más grande que jamás había habitado en nuestro planeta. Fue entonces cuando en una investigación arqueológica de Perú se encontraron los huesos de la ballena Perucetus colossus, una nueva especie que podría ser la más grande que se ha registrado, con un peso estimado entre 85 y 340 toneladas. Según esto, la ballena azul pasaría a ser tan solo el animal vivo más grande de la Tierra. Sin embargo, los restos encontrados de esta nueva especie hasta la fecha son muy pocos por lo que todavía es muy pronto para destronar a la ballena azul como el animal más grande de la historia.

El nombre de ballena azul viene del color azul pálido de su piel visto desde la superficie cuando se sumerge, aunque en realidad tiene un tono gris azulado.

A pesar de su enorme tamaño, se alimenta casi exclusivamente de krill, unos camarones pequeños, llamados eufasiácidos. En el hemisferio sur se alimenta de Euphausia superba, un crustáceo planctónico muy abundante, llamado krill antártico, mientras que en el hemisferio norte se alimenta de Thysanoessa inermis y Meganyctiphanes norvegica.

En ciertas épocas del año, una ballena azul adulta puede comer más de 3,5 toneladas de krill al día. Cada vez que abre su enorme boca engulle grandes cantidades de agua que filtra en sus barbas y como todos los rorcuales, para poder hacerlo, tiene pliegues en la parte inferior de ella, que le permiten expandirla como si fuera una bolsa gigante.

 

Los pliegues de la parte inferior de la boca de la ballena azul. Foto: Hiroya Minakuchi. Fuente: National Geographic

Una ballena azul abre su enorme boca para alimentarse de plancton en la costa de California. Autor: Matthew Savoca Fuente: SINC

Este coloso marino puede vivir entre 80 y 90 años, una edad parecida a la de los humanos. Alcanza la madurez sexual cuando tiene una edad de alrededor de 10 años, y se cree que las hembras tienen una gestación de 10 a 12 meses, con crías cada 2 o 3 años, que al nacer miden 8 metros y pesan cerca de 3 toneladas.

Soplo y secuencia de inmersión de la ballena azul. Fuente: Comisión Ballenera Internacional

El corazón más grande del reino animal

Todo en ellas es enorme y su corazón es gigantesco, tan grande como un coche pequeño. Este puede alcanzar 1,5 metros de altura, pesar más de 200 kg y sus arterias tienen un diámetro tan grande que casi cabe una persona dentro.

En 2017 se hizo una exposición mostrando un corazón de una ballena azul. Existen réplicas de este órgano a tamaño natural en diversos museos. Fuente: Smithsonian Magazine. Cortesía del Royal Ontario Museum

El corazón de la ballena azul tiene una frecuencia cardíaca mucho más baja que la humana. Cuando se sumerge, su corazón entra en “bradicardia” (brady significa lento en griego y kardia significa corazón) latiendo entre 2 y 10 veces por minuto, cuando en la superficie lo hace entre 25 y 37 veces. Como todos los cetáceos, utiliza esta habilidad de modificar su ritmo cardíaco que reduce al máximo en las inmersiones profundas, con el objetivo de conservar oxígeno y mantener sus órganos vitales funcionando.

Los investigadores creen que la ballena azul ahorra energía cuando está sumergida gracias a que su aorta es “de contracción lenta”, lo que permite que la sangre fluya entre latidos. Aún queda mucho por investigar sobre cómo funciona esto, pero lo que se sabe hasta ahora es fascinante.

Una especie cosmopolita que viaja en contacto con otros ejemplares

Las ballenas azules viven en todos los océanos del mundo y actualmente se conocen cuatro subespecies diferentes: la que vive en el Atlántico Norte y el Pacífico Norte (B. musculus musculus), otra en el Océano Antártico (B. m. intermedia), otra en el norte del Océano Índico (B. m. indica), y la más pequeña, llamada ballena azul pigmea (B. m. brevicauda), que vive en el Océano Índico y el Pacífico Sur. Además, se cree que podría existir otra subespecie cerca de las costas de Chile, aunque todavía no se ha confirmado oficialmente.

Al igual que otros rorcuales como las ballenas jorobadas, las ballenas azules migran a lo largo de los océanos para alimentarse y reproducirse, llegando a recorrer hasta 6500 km. Estas nadadoras ágiles recorren el océano a más de cuatro nudos de velocidad, aunque pueden alcanzar más de 17 nudos.

Cada subespecie tiene su área de residencia, con patrones migratorios distintos. Suelen vivir en solitario o en pareja, y muy rara vez se las puede ver en pequeños grupos. En general, en verano se alimentan en aguas polares, donde abunda el alimento y, en invierno, migran hacia el ecuador donde se aparean y dan a luz a sus crías.

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Patrones migratorios de la ballena azul. Fuente: dreamstime.com

Sin embargo, los científicos piensan que las rutas migratorias de las ballenas azules podrían estar cambiando más de lo que se creía. Antes se pensaba que siempre se movían entre zonas frías y cálidas según la estación del año, pero quizá ahora podría no ser siempre así. El cambio climático está afectando a la temperatura del mar y a la cantidad de alimento disponible, y eso puede hacer que las ballenas cambien la forma en que viajan.

Recientemente se ha observado nuevamente la presencia de ballenas azules en las costas gallegas. Actualmente, no se sabe si esto implica que su población ha crecido, y por eso se ven más, o bien que los cambios en las corrientes marinas que han resultado en un aumento de krill en la zona hacen que les sea más atractiva que otras. 

Las ballenas azules utilizan de manera muy eficaz sus vocalizaciones. Emiten distintos pulsos, gruñidos y gemidos de baja frecuencia (graves), y se cree que, en condiciones óptimas sin ruido marino generado por el hombre, pueden comunicarse a más de 1500 kilómetros de distancia. Es más, los científicos están convencidos de que, también utilizan estos sonidos, junto a su excelente oído, para orientarse en su navegación por el océano.

Híbridos

Las ballenas azules pueden cruzarse con los rorcuales comunes (Balaenoptera physalus). El primer caso registrado fue el de una hembra de 20 metros, encontrada en el Pacífico Norte y que tenía características de ambas especies. En 1984, se capturó una ballena en el noroeste de España que resultó ser descendiente de una madre ballena azul y un padre rorcual común.

En los últimos años se han documentado dos híbridos vivos en el Golfo de San Lorenzo (Canadá) y en las Azores (Portugal). En Islandia, las pruebas de ADN que realizaron a una ballena azul cazada en 2018 indicaron que era hija de un macho rorcual común y una hembra ballena azul. Sin embargo, algunos resultados aún deben ser verificados. 

En 2024, un estudio genético de ballenas azules del Atlántico Norte reveló que un 3.5% de su genoma proviene de rorcuales comunes, con una transferencia genética solamente desde los machos de rorcuales comunes hacia las hembras de ballena azul. Ello hace pensar que el comportamiento de cortejo de los machos de rorcual común hacia hembras de ballena azul no es tan raro. Al parecer, aunque los rorcuales comunes son más pequeños, tienen velocidades similares a las ballenas azules, lo que les permite a los machos competir en la persecución de cortejo.  

Las caídas de las ballenas

Las ballenas azules, a pesar de su gran tamaño, se enfrentan al ataque de las orcas, que las atacan en grupo. Se observó una vez una cacería en la que participaron una docena de orcas. Tras la caza, las orcas se centraron en la cabeza del gigante para comerse la lengua.  

Las crías son especialmente vulnerables, por lo que sus madres las protegen durante el primer año de vida amamantándolas y enseñándolas a sobrevivir, pues son precisamente estas el principal objetivo de las orcas cuando las atacan.

Si la ballena muere en aguas poco profundas, los carroñeros la consumen rápidamente. Pero puede ocurrir que su cuerpo se hunda en las grandes profundidades del océano, convirtiéndose en alimento y refugio para muchas criaturas que viven sin luz.

Este fenómeno, llamado "caída de ballena", crea pequeños ecosistemas submarinos que pueden durar décadas. Este proceso se comenzó a estudiar en los años 70, gracias a la exploración robótica del fondo marino. Desde entonces, se han observado caídas de ballenas tanto naturales como experimentales, cuando se ha hundido un cadáver de ballena a propósito, para estudiar el proceso.

Los animales del fondo marino no desaprovechan el cadáver de una ballena. Fuente: Univisión

La caza de la ballena azul

Las ballenas azules, por ser tan grandes, han sido una de las especies más cazadas en el siglo XX. Al principio, eran difíciles de atrapar porque son muy grandes, rápidas y fuertes. Por eso, los primeros barcos balleneros preferían cazar otras especies más fáciles, como los cachalotes o las ballenas francas.

A finales del siglo XIX, los noruegos empezaron a usar barcos a vapor con arpones especiales para cazar ballenas grandes. Pronto comenzaron a cazar ballenas azules en lugares como Islandia, Terranova y en lugares lejanos como el Océano Antártico. En 1925, se inventaron barcos con rampas que facilitaban subir a bordo a estos enormes animales, lo que hizo que la efectividad de la caza mejorara mucho. Entre 1930 y 1931, solo en el antártico se mataron casi 30.000 ballenas azules. Al final de la Segunda Guerra Mundial, la cantidad de ballenas azules había disminuido mucho.

En 1946 se intentó controlar la caza de ballenas poniendo unas reglas, pero no funcionaron bien porque no se diferenciaba entre las distintas especies. Eso permitía cazar igual a las especies más raras que a las más comunes. En los años 60, se prohibió oficialmente la caza de ballenas azules, y en los años 70 también se detuvo la caza ilegal que llevaba haciendo la Unión Soviética desde hacía una década. Para entonces, ya se habían matado unas 330.000 ballenas azules solo en la Antártida, 33.000 en el resto del hemisferio sur, 8.200 en el Pacífico Norte y 7.000 en el Atlántico Norte. El grupo más grande, que vivía en la Antártida, quedó reducido a solo el 0,15 % de su población original.

Desde que se prohibió la caza de ballenas, los científicos no están seguros de si la población de ballenas azules en todo el mundo está creciendo o si se ha mantenido igual. En la Antártida, algunos estudios optimistas dicen que su número ha aumentado un 7,3 % cada año desde que terminó la caza ilegal, aunque todavía hay menos del 1 % de las ballenas que había antes. También se cree que las poblaciones de Islandia y California están creciendo, pero no hay suficientes datos para estar seguros.

En 2002, se estimaba que había entre 5.000 y 12.000 ballenas azules en todo el mundo, aunque con mucha incertidumbre. Otros estudios más recientes calculan que hay entre 10.000 y 25.000, lo que sería solo un 10 % de la cantidad que existía antes de que comenzara la caza comercial.

Estimaciones de las poblaciones de ballenas azules a lo largo del tiempo

A pesar de las prohibiciones, la ballena azul sigue en peligro de extinción. Aunque su caza comercial está prohibida, aún enfrenta muchas amenazas, como choques con barcos, ruido submarino y cambios por el calentamiento global. Tanto las ballenas azules como los rorcuales están en riesgo por la falta de alimento debido al agotamiento del krill y la pesca excesiva.

Proteger a la ballena azul es esencial para mantener el equilibrio de los océanos y conservar esta especie icónica. A pesar de los desafíos a los que se enfrenta, podemos ayudar a su supervivencia, reduciendo el impacto humano y promoviendo la conservación de su hábitat. Cada acción, por pequeña que sea, contribuye a asegurar que futuras generaciones puedan seguir maravillándose con la presencia de este impresionante cetáceo.

Referencias:

https://es.wikipedia.org/wiki/Balaenoptera_musculus

https://es.wikipedia.org/wiki/Perucetus_colossus

https://www.sernapesca.cl/files/importacion/rescateyconservacion/fichasespecies_conservacion/grandes_cetaceos/ballena_azul.pdf

https://es.wikipedia.org/wiki/Euphausiacea

https://www.nature.com/articles/s41467-022-33334-5

https://www.nationalgeographic.es/animales/ballena-azul#:~:text=Las%20ballenas%20azules%2C%20presentes%20en,ecuador%20conforme%20llega%20el%20invierno.

https://wwhandbook.iwc.int/es/species/blue-whale

https://s3-eu-west-1.amazonaws.com/wwhandbook/files/Blue-whale-A4-fact-sheet.pdf

https://www.fisheries.noaa.gov/species/blue-whale#:~:text=Where%20They%20Live-,Blue%20whales%20are%20found%20in%20all%20oceans%20except%20the%20Arctic,might%20not%20migrate%20at%20all.

https://whalescientists.com/blue-whale-heart/

https://www.smithsonianmag.com/travel/painstaking-process-preserving-blue-whales-heart-180964038/

https://es.wikipedia.org/wiki/Ca%C3%ADda_de_ballenas

https://whalescientists.com/the-blue-whale-january-2022/

https://www.iucnredlist.org/es/species/2477/156923585