jueves, 30 de julio de 2026

CÓMO FUNCIONA EL OCÉANO

 

Cómo funciona el océano

Hace poco descubrí a Helen Czerski y su libro “Blue machine: cómo funciona el océano”. Su manera de contar las cosas me encantó y por ello en este artículo quiero compartir algunas de las ideas interesantes de su libro.

Portada del libro Blue Machine de Helen Czerski. La versión en español sale en España en abril de 2026

 

Helen Czerski es una física y oceanógrafa británica que combina su trabajo científico con una gran habilidad para explicar la ciencia al público. Participa en expediciones, bucea y trabaja en barcos de investigación. Además, es una divulgadora muy reconocida en el Reino Unido gracias a sus colaboraciones con la BBC y a sus columnas en medios como BBC Science Focus Magazine y The Wall Street Journal. También es autora de libros de divulgación como Storm in a Teacup (Tormenta en una taza de té) y Blue Machine: How the Ocean Works (Máquina azul: cómo funciona el océano).

Helen Czerski. Fuente: https://www.helenczerski.net/

En su libro Blue Machine, Czerski propone su gran teoría: El océano funciona como una gran máquina planetaria, movida por la energía del Sol. Sus aguas, en constante movimiento, regulan el clima y distribuyen energía. Gracias a factores como la temperatura, la salinidad y la rotación terrestre, se generan corrientes y cascadas submarinas que transportan nutrientes esenciales. Este proceso garantiza la supervivencia de todos los organismos, desde el plancton hasta los grandes mamíferos y los seres humanos.

La imagen de la Tierra desde el espacio y el telescopio oceánico

Blue Machine comienza con una imagen icónica: la fotografía “Blue Marble” (Canica azul), tomada en 1972 durante la misión Apolo 17. Fue la primera imagen totalmente iluminada de la Tierra, en la que se veía claramente un PLANETA AZUL dominado por el océano.

The Blue Marble

La icónica foto "Blue Marble” es la primera imagen a todo color de la Tierra completa. Fue tomada por la tripulación de la misión Apolo 17 el 7 de diciembre de 1972

Esta imagen permitió que, por primera vez, la humanidad viera la Tierra como un ente único. Sin embargo, esa nueva perspectiva nos mostraba una paradoja: aunque ya éramos capaces de observar el planeta desde el espacio, todavía no éramos capaces de entender bien el océano que cubría la mayor parte de su superficie.

Para estudiar el océano, la autora confiesa que desearía tener un instrumento parecido a un telescopio, pero dirigido al mar: algo que permitiera ver de una sola vez sus movimientos, patrones y conexiones. Un telescopio enfocado al cielo nos muestra no solo estrellas sueltas, sino estructuras completas como galaxias o corrientes de gas, lo cual permite un análisis más completo del cosmos. Esa visión global es justo lo que falta en el estudio del océano.

Sería estupendo tener un telescopio oceánico para conocer mejor su funcionamiento. Creado con Copilot

El problema es que el océano es más opaco que el espacio, así que no puede observarse de manera directa y continua. Lo investigamos con boyas, barcos, satélites y mediciones locales, pero estos instrumentos solo nos proporcionan datos puntuales y no permiten entender fácilmente el sistema oceánico como un conjunto. A diferencia del cielo, no podemos “mirar” el océano y tratar de comprender cómo funciona.

Con esta comparación, Helen no habla de conseguir un instrumento real, sino de una “manera nueva” de mirar el océano que nos ayude a entenderlo como un sistema físico que mueve energía y cambia constantemente. Su objetivo, y también el de su libro, es construir ese “telescopio oceánico” mental que, gracias a la física, nos permita imaginar cómo funciona el océano en cada momento, del mismo modo que podemos imaginar lo que ocurre en el cosmos.

La ciencia nos lo explica todo

Gracias a esta nueva forma de mirar el océano desde la ciencia entendemos que el agua, en forma de hielo, líquido o vapor, es el motor del planeta. Cada estado cumple una función dentro de esta “máquina azul”: el hielo refleja la luz del Sol y ayuda a regular la temperatura, el agua líquida mueve calor y nutrientes por los océanos, y el vapor transporta energía por la atmósfera y participa en la formación del tiempo atmosférico y del clima. Cuando el agua cambia de un estado a otro se activan procesos como las corrientes marinas y las tormentas, que caracterizan el clima y hacen posible la vida.

Un aspecto clave de este sistema es el intercambio constante de gases entre la superficie del océano y la atmósfera. El mar actúa como un gran depósito de oxígeno, nitrógeno y dióxido de carbono, que pasan del agua al aire y viceversa. Este intercambio depende del viento, de las olas, de la temperatura y de la salinidad del agua. Gracias a ello, el océano puede absorber CO₂ o liberar otros gases según cambian las condiciones, convirtiendo su superficie en una zona muy activa.

La interacción de la atmósfera con los océanos

Procesos que tienen lugar en la atmósfera, los océanos y el hielo marino, así como las distintas interacciones que tienen lugar entre ellos. FUENTE: https://www.encyclopedie-environnement.org/en/home/

En las regiones frías, como el mar del Labrador, el agua superficial se enfría, aumenta su densidad y se hunde, llevando oxígeno hacia las profundidades y conectando la superficie con la circulación global del océano. En las zonas cálidas ocurre lo contrario: la evaporación transforma el agua en vapor, que transporta energía por la atmósfera y contribuye a la formación de nubes, lluvias y grandes sistemas meteorológicos.

Ver el océano desde esta perspectiva más completa también nos ayuda a revisar algunas ideas muy difundidas que no siempre son exactas. Un ejemplo es la frase “el océano nos proporciona una de cada dos bocanadas de aire que respiramos”. Aunque sirve para destacar la importancia del fitoplancton, no refleja cómo funciona realmente el oxígeno en el planeta.

El oxígeno no “viene” directamente del mar o de un lugar concreto: en realidad la atmósfera es un gran depósito de una mezcla de gases, y el aire que respiramos hoy puede llevar cientos o miles de años circulando. No dependemos de la producción diaria, sino del enorme almacén acumulado a lo largo del tiempo.

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La formación de la atmósfera. Fuente: https://www.eafit.edu.co/

Es cierto que alrededor del 50% del oxígeno producido cada año por fotosíntesis proviene del océano, sobre todo del fitoplancton, pero la mayor parte del oxígeno que respiramos es muy antigua. Se acumuló durante millones de años, hasta crear una atmósfera apta para la vida.

El océano es esencial en el ciclo del oxígeno y en el funcionamiento del planeta, pero no produce literalmente la mitad del aire que respiramos hoy: ese oxígeno ya estaba en la atmósfera desde hace muchísimo tiempo.

Los navegantes que comprendían el océano

El océano es un sistema dinámico que recibe energía del Sol, está influido por la rotación de la Tierra, por el viento, por la atracción gravitatoria de la Luna y del propio Sol (produciendo las mareas), y por los cambios de temperatura y salinidad que alteran la densidad del agua. Estos factores mantienen el agua en movimiento continuo.

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El movimiento del océano y los factores que contribuyen. Imagen creada con IA

Las corrientes oceánicas son el ejemplo más claro de ese dinamismo: funcionan como un sistema circulatorio que transporta calor, nutrientes y energía entre los trópicos y los polos. Se generan por diferencias de temperatura y salinidad, por la acción del viento y por la rotación terrestre, y juntas forman una red global que regula el clima y sostiene la vida marina.

Las olas son otro tipo de movimiento más superficial del océano, causado por la transferencia de energía del viento al agua. Aunque no trasladan grandes volúmenes de agua de un sitio a otro, pueden recorrer enormes distancias y modificar la superficie del océano, facilitando la mezcla, el intercambio de gases y muchos procesos químicos esenciales.

Históricamente, los navegantes han dependido de la observación de las condiciones del océano, las corrientes y las olas, para orientarse en un entorno tan diferente al terrestre. Los primeros marinos carecían de conocimientos de física o instrumentos que les ayudaran a interpretar el mar. Navegar podía parecer una locura por lo impredecible y peligroso del océano, y, sin embargo, algunos aprendieron a observarlo con atención, identificaron patrones de funcionamiento, y utilizaron esas intuiciones para viajar, explorar y encontrar nuevas oportunidades de vida en otros lugares.

Los pueblos polinesios fueron grandes exploradores del Pacífico entre el 1000 a. C. y el 1200 d. C. Recorrieron distancias enormes en embarcaciones muy sencillas para comerciar y colonizar nuevas tierras, recorriendo casi todo el Triángulo Polinésico: Hawái, Nueva Zelanda e Isla de Pascua. No navegaban “a ciegas”, sino que sabían leer el mar. Entendían que se comportaba siguiendo reglas físicas coherentes: las olas de fondo creadas por tormentas lejanas mantenían su dirección durante miles de kilómetros, incluso si cambiaba el viento local. Reconocían estos distintos trenes de olas y podían identificar su procedencia.

El triángulo polinésico. Fuente: https://globeland.es/tres-joyas-en-el-oceano-pacifico/

También detectaban islas que aún no veían. Una masa de tierra altera las pautas de las olas, reflejando unas, frenando otras y creando zonas de sombra e interferencias. Los polinesios percibían estas señales a través del balanceo de la embarcación, la cadencia del oleaje y pequeñas vibraciones, construyendo un mapa mental de oleajes típicos. En lugar de un norte magnético, seguían un “mapa” formado por este conjunto de reglas y señales, que les servía de referencia para mantener rutas estables entre islas muy lejanas. Para ellos, el océano no era un caos, sino algo ordenado y legible; navegar era “escuchar” cómo funcionaba.

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Canoas de vela tahitianas. Fuente: wikipedia

Los vikingos (siglos VIIIXI) son otro ejemplo de grandes navegantes. Viajaron por gran parte de Europa y llegaron a Islandia, Groenlandia y América del Norte. Durante mucho tiempo se pensó que usaban instrumentos secretos, pero su verdadero talento era, igual que los polinesios, leer el mar y el cielo. No necesitaban tecnología avanzada porque conocían las reglas estables del océano: vientos dominantes, corrientes habituales, movimientos de las olas, trayectorias solares previsibles y señales de nubes y luz.

Imagen que contiene agua, pájaro, tabla, barco

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Un drakkar, barco vikingo del siglo VIII, alejándose de los fiordos noruegos para iniciar una travesía de altura. Fuente: https://historia-maritima.blogspot.com/2012/01/los-vikingos.html

Su objetivo no era saber su posición exacta, como hacemos con un GPS, sino mantenerse en la dirección adecuada. En rutas como la de Noruega a Groenlandia seguían una latitud aproximada usando el Sol y aceptaban pequeñas desviaciones, confiando en que la dinámica del océano los devolvería al rumbo correcto.

El Sol era su referencia principal: su altura marca la latitud y su recorrido anual es predecible. Eran capaces de deducir su posición incluso con nubes, por la claridad del cielo o las sombras. Probablemente usaban un compás solar, un disco con una varilla para seguir la dirección mediante la sombra del mediodía. Los relatos antiguos mencionan la “piedra solar”, quizá calcita, que permite localizar el Sol en días nublados gracias a la polarización de la luz, aunque esta herramienta era solo una ayuda complementaria.

Además, los vikingos observaban la forma, el ritmo y la dirección de las olas, identificaban corrientes típicas y relacionaban viento, mar y nubes para ajustar continuamente su rumbo. Su éxito no se basaba en dominar el mar, sino en entenderlo y adaptarse a él.

En definitiva, estos hábiles navegantes demostraron que el océano no es un caos, sino algo ordenado, lleno de señales que pueden interpretarse. Esto nos demuestra que desde mucho antes de la ciencia moderna ya había pueblos capaces de interpretar la “máquina azul” y de desplazarse gracias a su dinámica, convirtiendo el océano en un aliado en lugar de un enemigo.

Mensajeros, pasajeros y viajeros del océano

El océano no es solo agua con organismos dentro: es un entorno dinámico en el que unas cosas transportan información, otras son transportadas, y algunas se mueven activamente dentro de todo el conjunto. Esta distinción ayuda a entender cómo el océano conecta lugares lejanos y cómo los procesos físicos sostienen la vida.

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Mensajeros, pasajeros y viajeros. Imagen creada con IA.

Los mensajeros del océano son señales físicas, como las olas, la luz, el sonido, los cambios de temperatura y presión, y las corrientes a gran escala. Transmiten información sobre tormentas lejanas, presencia de tierra, profundidad, estructura del océano, cambios climáticos. No son seres vivos, pero llevan información de un punto del sistema a otro. Un ejemplo de mensajero son las olas de fondo que pueden viajar miles de kilómetros desde una tormenta sin perder su dirección.

Los pasajeros del océano son organismos o materiales que se mueven porque el océano se mueve, no porque ellos decidan ir en una dirección concreta. Viajan con las corrientes, los remolinos o por las capas de agua. El plancton, las larvas marinas, los microorganismos, los nutrientes o las partículas de carbono son los pasajeros del océano. Este movimiento de pasajeros en los océanos determina dónde hay vida, dónde hay productividad biológica y cómo se distribuye el carbono y el oxígeno en la masa oceánica.

Un ejemplo de pasajero es el plancton, que es el conjunto de organismos diminutos que sostiene casi todas las cadenas alimentarias marinas. Su movimiento depende completamente de la física del océano y a su vez, condiciona la distribución de vida en el océano. La conclusión más importante es que: Gran parte de la vida marina existe porque el océano la transporta.

Los viajeros del océano son seres vivos que se mueven activamente, pero no lo hacen al margen del sistema, sino aprovechándolo. Son viajeros las tortugas marinas, las ballenas, los tiburones, los peces migratorios, las aves marinas, y también los humanos. Usan las corrientes para ahorrar energía, siguen diferencias de temperatura, y se orientan con señales físicas del océano. No luchan contra el sistema: viajan dentro de él.

Por ejemplo, las ballenas aprovechan corrientes y rutas oceánicas estables para recorrer miles de kilómetros reduciendo su gasto energético.

Y esto mismo es lo que utilizaban los antiguos navegantes con gran éxito, porque intuían que viajar en el océano implica entender sus reglas físicas.

Esta distinción entre mensajeros, pasajeros y viajeros permite comprender el océano como una red de intercambios continuos. Juntas, estas tres categorías rompen la idea de un océano desordenado y refuerzan la visión central del libro: el mar es una máquina global estructurada, impulsada por el Sol y regida por leyes físicas simples pero poderosas.

En el fondo, Blue Machine sugiere que los humanos también formamos parte de esta clasificación. Recibimos mensajes del océano en forma de clima, temporales o cambios del nivel del mar; somos pasajeros del sistema climático global; y actuamos como viajeros a menudo torpes, alterando la máquina sin comprenderla del todo. Por eso entender a los mensajeros, pasajeros y viajeros del océano no es solo una cuestión científica, sino un requisito para asumir nuestra responsabilidad como ciudadanos de un planeta dominado por el mar.

 

Referencias:

https://www.helenczerski.net/

https://es.wikipedia.org/wiki/Navegaci%C3%B3n_polinesia

‘Every bit of data is precious’: my life on a boat tracking how the ocean breathes | Oceans | The Guardian

Vídeos:

1.  The fascinating physics of everyday life (TED Talk): Helen Czerski: The fascinating physics of everyday life | TED Talk

2.      Turning whale earwax into data: Bing Vídeos

3.     We know more about the deep ocean than the moon: https://www.youtube.com/shorts/Y-n_If8Zphw

4.     The complex relationship between fish and pigs: https://youtu.be/7b71YfVpoAw

5.     How does the ocean help shape our world?: https://youtu.be/Ea3PjSskYn4

6.     Sound Waves: Using Sound: Sound Waves: Using Sound - Vídeo Dailymotion

7.     Coccolithophores and Calcium: https://youtu.be/EMNuYOEBOWI

8.     We Need to Talk About Physics: https://youtu.be/ubJ7iqLkXfs

 

 

sábado, 6 de junio de 2026

Raja Ampat: la tierra de los cuatro reyes

 

Texto: Mónica Alonso Ruiz

Dicen los ancianos de Papúa que, cuando la noche cae sobre Raja Ampat, el mar murmura historias antiguas. Una de ellas se refiere al origen de estas islas, nacidas no solo de la tierra y el océano, sino también del misterio y la leyenda.

En un tiempo remoto, cerca del río Waikeo una mujer encontró siete huevos enormes que brillaban. Cuando el primer rayo de sol tocó los huevos, de ellos salió un resplandor suave, cálido. Uno a uno, cinco huevos se abrieron y de ellos surgieron cuatro niños y una niña.

Los niños crecieron, y cada uno fue reclamado por una isla distinta, como si la tierra misma los llamara por su nombre. Waigeo acogió al mayor, fuerte como las corrientes del norte. Salawati recibió al segundo, astuto y sereno. Misool, con sus cavernas y mares profundos, eligió al tercero. Batanta, envuelta en brumas, se convirtió en el reino del cuarto. Así nacieron los Cuatro Reyes, guardianes de un territorio donde el mar baña miles de islas.

La niña no gobernó una isla, sino algo más sutil, lo que salió del sexto huevo: la armonía entre los reinos, la voz que calma las tormentas, la presencia que nadie ve pero todos sienten.

El séptimo huevo quedó intacto, sólido, como una piedra, y permanece como un objeto sagrado y lugar de veneración en la orilla del río Waikeo.

Un dibujo de una persona

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La leyenda de los cuatro reyes. Fuente: West Papua Voice.

Cuando navegas por Raja Ampat, en una sopa de islas verdes rodeadas de aguas turquesas que cambian de color con el paso del día, es fácil creer que esta historia no es solo una leyenda.

Raja Ampat: joya del Triángulo de Coral

El archipiélago de Raja Ampat es un auténtico paraíso situado en aguas ecuatoriales de Indonesia, en la provincia de Papúa Occidental, junto a la gran isla de Nueva Guinea, la segunda más grande del mundo. 

Está formado por más de 1.500 islas, islotes y bancos de arena, que rodean a cuatro islas principales: Misool, Salawati, Batanta y Waigeo. La variedad de paisajes es enorme: la mayoría de las islas están cubiertas de densa vegetación tropical, algunas alcanzan alturas cercanas a los 1.000 metros y solo unas 35 están habitadas.

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Situación de Raja Ampat. Fuente: Google Maps

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Mapas del Archipiélago de Raja Ampat, en Indonesia. Fuentes Wikipedia y Stay Raja Ampat

Raja Ampat es conocido en todo el mundo por su extraordinaria riqueza marina, lo que lo convierte en uno de los mejores destinos de buceo del planeta. En sus aguas se encuentra alrededor del 75% de todas las especies de coral conocidas, además de más de 1.800 especies de peces de arrecife. Sin embargo, su belleza no se limita al fondo marino. En la superficie, el paisaje es igualmente impresionante, con aguas cristalinas, formaciones rocosas kársticas, canales naturales y playas de arena clara.

Este extraordinario nivel de biodiversidad se explica porque Raja Ampat se sitúa en el Triángulo de Coral, una región del océano Pacífico occidental que abarca seis países: Indonesia, Malasia, Papúa Nueva Guinea, Filipinas, Timor Oriental y las Islas Salomón. Aunque esta zona ocupa solo una pequeña parte de los océanos del planeta, concentra la mayor diversidad de corales y peces de arrecife del mundo. En Raja Ampat confluyen además los océanos Pacífico e Índico, y corrientes como la Indonesian Throughflow transportan aguas cálidas y ricas en nutrientes, favoreciendo el crecimiento del coral y la vida marina.

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El Triángulo de Coral. Fuente: Marine  Protected  Area Networks in the Coral Triangle: The Way Forward. 2011. Green et Al.

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Esquema de la ITF (Indonesian Throughflow). El agua entra en la ITF desde el Pacífico occidental y sale al océano Índico.

La geología del archipiélago también ha sido clave en esta riqueza natural. A lo largo del tiempo, los procesos geológicos han creado una topografía muy variada, con paredes submarinas, arrecifes, manglares y canales profundos, lo que ofrece numerosos hábitats para una gran diversidad de especies.

Las formaciones calcáreas del archipiélago están cubiertas de vegetación hasta el agua. Foto: Mónica Alonso

A pesar de su relativo aislamiento, Raja Ampat ha sufrido durante décadas diversas amenazas, como la pesca ilegal, el uso de explosivos o la explotación de recursos naturales. Sin embargo, en los últimos años se han puesto en marcha importantes iniciativas de conservación. En 2004 se creó la Iniciativa Bird’s Head Seascape, que actualmente protege más de 225.000 km² de ecosistemas marinos.

Hace apenas treinta años, Raja Ampat era prácticamente desconocido. Su descubrimiento comenzó en la década de 1990 gracias al buceador holandés Max Ammer, quien llegó a la zona buscando restos de barcos y aviones de la Segunda Guerra Mundial. En lugar de eso, encontró una biodiversidad marina excepcional. Impresionado por lo que vio, invitó al zoólogo marino australiano Gerry Allen a estudiar la región, lo que marcó el inicio del reconocimiento internacional de Raja Ampat como uno de los destinos de buceo más extraordinarios del mundo.

Un pez en la nieve

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En cada inmersión se pueden ver enormes bancos de jacks. Foto: Luis Abad

Desde entonces, la protección del archipiélago ha ido en aumento. En 2007, Indonesia estableció un sistema de áreas marinas protegidas, además de crear un santuario de tiburones y mantarrayas de 46.000 km² en 2014.

Como reconocimiento a su valor natural, en 2023 Raja Ampat fue declarado Geoparque Mundial de la UNESCO, debido a sus formaciones kársticas únicas, y en 2025 fue designado Reserva de la Biosfera, con el objetivo de proteger tanto sus ecosistemas marinos y terrestres como a las comunidades indígenas y la pesca sostenible.

Map of Raja Ampat, Indonesia, where the study was conducted. Areas bordered by polygons represent marine protected areas.

Áreas Marinas Protegidas de Raja Ampat. Fuente: WWF, Conservation International y The Nature Conservancy

Navegando y buceando en el paraíso

Hace poco tuve la suerte de viajar a Raja Ampat, donde realizamos un safari de buceo a bordo de un barco de madera al estilo Pinisi. Este tipo de embarcación está inspirada en los tradicionales barcos de carga de dos mástiles de la etnia Konjo, originaria del sur de Sulawesi. Aunque el barco en el que navegamos fue construido en 2001, viajar en él fue como retroceder en el tiempo.

La mayoría de los barcos de buceo que recorren esta zona siguen este mismo estilo. Aunque tienen las velas, en realidad navegan a motor y están diseñados para ofrecer comodidad al buceador porque cuentan con instalaciones específicas para el buceo.

Imagen que contiene Diagrama

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El barco estilo Pinisi estuvo presente en el billete de 100 rupias de Indonesia hasta 2000

Nuestra ruta comenzó en las islas Kai, al sur de Raja Ampat, y finalizó en Sorong, en la isla de Papúa. Fue un recorrido lleno de paisajes únicos e inolvidables, navegando entre las islas, miles de islotes de roca caliza que emergen de las aguas turquesas, cubiertos por una vegetación densa que parece caer directamente al agua, creando un escenario de gran belleza.

La ruta del safari de buceo que hicimos. Foto: Mónica Alonso

Viajar en un velero añade un valor especial a la experiencia. El barco se desplaza lentamente por los canales naturales que separan las islas, permitiendo disfrutar del paisaje con calma. Al amanecer y al atardecer, la luz dorada realza los verdes intensos de las islas y los azules profundos del mar, creando momentos verdaderamente memorables.

El velero en el que viajamos, el “Ondina”. Foto: Carlos Villoch

La estancia en el velero nos proporcionó momentos mágicos con la luz del anochecer. Foto: Mónica Alonso

Para aprovechar al máximo el tiempo dedicado al buceo, normalmente se hacen entre tres y cuatro inmersiones diarias, incluida la nocturna, y la navegación entre zonas suele realizarse de noche. En algunos casos, los traslados se hacen entre inmersiones. Para acceder a los arrecifes de coral, desde el barco principal se utilizan pequeñas embarcaciones neumáticas que facilitan la llegada a los puntos de inmersión.

El acceso a los puntos de buceo se realizaba con zodiacs desde el velero. Foto: Mónica Alonso

Acabar la inmersión junto a un islote con vegetación que llegaba hasta el agua era impresionante. Foto: Luis Abad

La temperatura del agua rondaba los 30 grados centígrados, lo que resulta muy agradable para inmersiones largas, aunque es algo superior a la considerada óptima para la conservación de los corales.

Navegar por las cristalinas aguas de las lagunas marinas de Raja Ampat es una delicia. Foto: Mónica Alonso

Durante el viaje realizamos varias visitas inolvidables a tierra, entre las que destacan dos lugares especialmente llamativos por su belleza. El primero fue la isla de Karawapop, en el archipiélago de Misool, un rincón mágico conocido por albergar la llamada Laguna del Amor, una laguna de agua salada con forma de corazón. Escondida entre islotes de roca caliza y rodeada de exuberante vegetación tropical, esta pequeña joya natural se descubre desde un mirador situado en la cima de una colina, al que se accede tras una corta caminata por la selva a través de una escalera de madera.

La laguna del amor en Karawapop. Foto: Mónica Alonso

La segunda visita fue Piaynemo, uno de los momentos más impactantes del viaje. Este paisaje kárstico, situado en la aldea de Saukabu, en el distrito de West Waigeo, destaca por sus colinas de roca caliza de formas sorprendentes, modeladas por la naturaleza a lo largo del tiempo. Desde el mar, el archipiélago resulta ya fascinante, pero la experiencia se vuelve aún más especial al subir por las escaleras de madera hasta el mirador, desde donde se contempla un laberinto de islotes cubiertos de selva que emergen sobre un mar de intensos tonos turquesa.

Vista de la laguna de Piaynemo, desde el mirador. Foto: Mónica Alonso

Los tiburones de Raja Ampat        

Raja Ampat tiene una gran variedad de tiburones, mayor que en muchas regiones del IndoPacífico, debido a su ubicación en el corazón del Triángulo de Coral. En sus aguas se encuentran tiburones de arrecife (puntas negras, puntas blancas y tiburón gris de arrecife), además de wobbegongs, tiburones caminantes y, de forma ocasional, especies pelágicas.

Aun así, no es un lugar donde se vean tiburones con mucha frecuencia. Durante las inmersiones se observa un número relativamente bajo en comparación con otros destinos del mundo.

En varios países se han creado santuarios de tiburones, y allí está prohibido pescarlos. Ejemplos como Maldivas, Palau o Micronesia han demostrado que estas medidas ayudan a mantener poblaciones estables a largo plazo, aunque a veces las prohibiciones no se cumplan al 100%.

Indonesia es el principal país del mundo en la pesca de tiburones, con capturas anuales que superan las 100.000 toneladas. Solo unas pocas especies, las mantarrayas, los peces-sierra y el tiburón ballena, han contado con una protección efectiva desde hace décadas.

El alto valor ecológico de Raja Ampat ha impulsado, desde hace poco, medidas específicas de conservación para tiburones y por ello prácticamente se acaba de iniciar su proceso de recuperación. En 2014 se estableció un santuario que protege a todas las especies de tiburones y rayas, así como a dugongos y tortugas marinas. Algunas poblaciones aún no se han recuperado, como el tiburón cebra (Stegostoma tigrinum), casi desaparecido por causa de su captura para la venta de aletas en las décadas de 1990 y 2000.

A diferencia de otros lugares donde abundan los tiburones de arrecife de nado activo, en Raja Ampat predominan especies crípticas y bentónicas. Wobbegongs y tiburones caminantes suelen pasar desapercibidos porque permanecen camuflados, no patrullan constantemente la columna de agua y se esconden en microhábitats difíciles de observar. Esto hace que parezca que hay menos tiburones de los que realmente hay.

El tiburón wobbegong

La posibilidad de ver wobbegongs fue una de mis razones para viajar a Raja Ampat. Estos son tiburones que viven en el fondo marino y destacan por su camuflaje extraordinario: su piel imita rocas, corales y arena, lo que los vuelve casi invisibles. Por eso se les conoce como “tiburones alfombra”, tanto por sus manchas marrones como por los “flecos” que rodean su boca.

El nombre wobbegong probablemente proviene de una palabra aborigen australiana que significa “barba desgreñada”, en referencia a los lóbulos de piel que rodean su cabeza plana. Estos lóbulos ayudan a disimular su silueta y también podrían funcionar como sensores que detectan pequeños movimientos a su alrededor.

Un wobbegong perfectamente camuflado, apoyado en un coral. Foto: Luis Abad

Aunque parezcan tranquilos, son depredadores de emboscada muy eficientes. No persiguen a sus presas: se quedan quietos durante horas, camuflados, hasta que un pez o un crustáceo se acerca demasiado, y entonces atacan con increíble rapidez. Son más activos de noche y suelen descansar por el día.

Existen 12 especies de wobbegongs en el Pacífico occidental y el Índico oriental. Algunas pueden medir hasta 3 metros, lo que impresiona aún más cuando salen de su escondite. A pesar de sus dientes afilados, rara vez representan un peligro para los humanos y solo muerden si se sienten molestados.

La dentadura de los wobbegongs está adaptada para sujetar presas resbaladizas. Fuente: Australian Museum. Autor: Ken Graham

Encontrarlos buceando no es fácil: pueden estar delante y aun así pasar desapercibidos. En nuestro viaje vimos cinco en una sola inmersión.

En Raja Ampat es común el wobbegong teselado (Eucrossorhinus dasypogon). Aunque todas las especies tienen lóbulos alrededor de la boca, esta especie en particular posee una barba continua de lóbulos ramificados que va desde el morro hasta las aletas pectorales. Su cuerpo es ancho y aplanado, con aletas grandes y redondeadas.

Wobbegong teselado. Fuente: Monaco Nature Encyclopedia. Autor: Jim Greenfield

Wobbegong teselado. Fuente: Wikipedia. Autor: John Janson

Tiene uno de los patrones de color más complejos, perfecto para esconderse en arrecifes llenos de formas. Además de cazar al acecho, puede mover la cola imitando a un pez pequeño para atraer presas, algo único entre los wobbegongs. Prefiere descansar en cuevas y huecos, y suele volver a los mismos lugares.

Mide entre 1,3 y 1,8 metros y vive en el norte de Australia, Papúa Nueva Guinea y varias islas cercanas, incluida Raja Ampat.

Los tiburones caminantes

Raja Ampat es uno de los mejores lugares del mundo para ver tiburones caminantes, pequeñas pintarrojas de la familia Hemiscylliidae, especialmente del género Hemiscyllium. También se les llama tiburones bambú o epaulette sharks. Su característica más llamativa es que “caminan” por el fondo, moviendo el cuerpo y apoyándose en las aletas pectorales y pélvicas como si fueran patas, un movimiento parecido al de una salamandra.

Aunque pueden nadar, prefieren desplazarse caminado por fondos arenosos o coralinos. Sus aletas tienen una estructura modificada que les permite rotarse y usarlas para impulsarse. Son tan adaptables que incluso pueden salir del agua momentáneamente para llegar a pozas de marea. Para sobrevivir fuera del agua o en aguas con poco oxígeno, pueden aumentar el flujo de sangre al cerebro y reducir funciones no esenciales, resistiendo hasta dos horas sin oxígeno sin sufrir daños.

Estos tiburones son nocturnos y suelen permanecer en aguas poco profundas. Durante el día se esconden dentro o debajo de los corales o en pequeñas grietas, a veces quedando parcialmente visibles, mientras que por la noche se mueven lentamente por el fondo en busca de pequeños peces e invertebrados.

La especie más representativa es el tiburón caminante de Raja Ampat (Hemiscyllium freycineti), endémica del archipiélago y conocida localmente como kalabia. Vive en aguas muy poco profundas, desde zonas intermareales hasta unos 10–12 metros. Los habitantes locales de las localidades de Arborek y Yenbuba los conocen bien, pues se les acercan mucho cuando limpian peces para la cena y tiran los restos a la orilla.

Recientemente se ha conocido que su población está disminuyendo debido al desarrollo turístico, el tráfico de embarcaciones y la degradación de su hábitat somero. Aunque el 80% de su distribución está dentro de zonas marinas protegidas y tiene protección legal, su población sigue enfrentándose a la pesca artesanal en numerosas comunidades locales.

Tiburón caminante de Raja Ampat (Hemiscyllium freycineti). Foto: Jones/Shimlock-Secret Sea Visions

Rana verde sobre una jirafa

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Dos tiburones caminantes de Raja Ampat escondidos en una zona de pradera marina. Fuente: Save our Seas Foundation. Autor: Muhammad Wiralaga

Una roca en la arena

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Un tiburón caminante de Raja Ampat en una charca mareal. Fuente: Save our Seas Foundation. Autor: Muhammad Wiralaga

En la región también aparecen otras especies, como los tiburones caminantes del norte de Nueva Guinea, muy parecidos al tiburón caminante clásico Hemiscyllium ocellatum, típico de Australia. Aunque este último no vive en Raja Ampat, durante años se confundió con especies papúas por su apariencia y comportamiento similares.

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Al despedirnos de Raja Ampat, la leyenda de los Cuatro Reyes deja de ser un mito lejano para convertirse en algo perfecto para describir este lugar donde naturaleza, historia y espíritu conviven en equilibrio frágil. Tras recorrer el archipiélago en los barcos pinisi y sumergirnos en sus aguas rebosantes de vida, comprendemos que su extraordinaria biodiversidad no es solo un tesoro para quienes lo visitan, sino un recordatorio urgente de lo que aún podemos proteger.

Foto: Mónica Alonso

Foto: Mónica Alonso

Referencias:

La leyenda de los cuatro reyes:

The Legend of Raja Ampat: A Tale of Sacred Eggs and the Birth of Kings - West Papua Voice

The Four Kings of Raja Ampat and the Hidden Stone Egg of Kabui Bay - TRAVEL RAJA AMPAT

Conservación en Raja Ampat:

https://www.unesco.org/en/mab/raja-ampat

https://birdsheadseascape.com/

Buceo en Raja Ampat:

Buceo en Raja Ampat: Guía completa - Buceopedia

Barcos Pinisi:

http://www.kastenmarine.com/phinisi_history.htm#:~:text=Pinisi%20Hull%20Structure,for%20one%20reason%20or%20other.

Pinisi: La artesanía naval milenaria del sur de Célebes

Todos a bordo del Pinisi | Descubra el encanto y la elegancia de los tradicionales barcos Pinisi Instant Karma Magazine 14

Tiburones en Raja Ampat

‘Negative encounters’: what's really happening with sharks in Maldives - Maldives Independent

Raja Ampat Conservation Efforts - Raja Ampat Biodiversity Eco Resort

Restoring Raja Ampat’s Endangered Zebra Shark Population through Translocation of Captive-Bred Offspring | Fondation Segré

Muhammad Ichsan - Assessing the Presence and Abundance of Endangered Sharks and Rays in Raja Ampat, Southwest Papua - The Rufford Foundation

Wobbegongs:

Wobbegongs (Orectolobidae) - Marine Life Identification

Orectolobidae T.N.Gill, 1896

https://www.iucnredlist.org/species/pdf/124427292

Tiburones caminantes:

Two new species of bamboo sharks (Orectolobiformes: Hemiscylliidae) from Western New Guinea.
Aqua, International Journal of Ichthyology. Allen, G. R. & Erdmann, M. V. (2008)  
(PDF) Hemiscyllium halmahera, a new species of Bamboo Shark (Hemiscyllidae) from Indonesia

Review of the bamboo shark genus Hemiscyllium. Journal of the Ocean Science Foundation 23: 51–97. Allen, G. R., Erdmann, M. V., White, W. T., Fahmi & Dudgeon, C. L. (2016). (PDF) Walking, swimming or hitching a ride? Phylogenetics and biogeography of the walking shark genus Hemiscyllium

Morphology and genetic diversity of the walking sharks Hemiscyllium galei and H. henryi in the Bird’s Head Seascape. AACL Bioflux 15(6): 3280–3291. Tapilatu et al. (2022). Estudio genético y morfológico en el área de Papúa y Raja Ampat. 2022 Morphology and genetic diversity of the walking sharks Hemiscyllium galei and Hemiscyllium henryi in Papua Bird's Head Seascape. AACL Bioflux 15(6):3280-3291.

Hemiscyllium freycineti IUCN Red List of Threatened Species

Raja Ampat and their Endemic Shark Species - Save Our Seas Foundation

Bird's Head Seascape Recent study about Extinction Risk of the BHS's Walking Sharks by MV Erdmann & Abraham Sianipar - Bird's Head Seascape

https://youtu.be/hdlHMMsP_ZI

EPI - Elasmobranch Project Indonesia

From Gaps to Discoveries: The Raja Ampat Epaulette Shark Research - New England Aquarium

Raja Ampat Epaulette Shark - Hemiscyllium freycineti

Diving with Sharks in Raja Ampat | Papua Paradise