Texto: Mónica Alonso Ruiz
En los fondos marinos incluso allá donde la luz se disuelve en azul, habita
un pez extraño. No vuela, pero despliega alas como abanicos de seda marina; no
canta, pero murmura con su cuerpo acorazado secretos del fondo. La golondrina
de mar, criatura de contrastes, camina con dedos que no son dedos, nada con
elegancia blindada y, cuando se siente amenazada, se transforma en un
espectáculo de colores que asombra y desconcierta. Es un pez que no quiere ser
solo pez: es danza, es disfraz, es misterio.
La golondrina de mar (Dactylopterus volitans), también conocida como
pez golondrina, pez murciélago, gallineta voladora, o flying gurnard, en
inglés, es una criatura marina tan peculiar como fascinante. Aunque su nombre
sugiere que puede volar, este pez no es capaz de planear fuera del agua como
los verdaderos peces voladores (Exocoetidae), pero sí despliega unas
impresionantes “alas” que le han valido su denominación.
La golondrina de
mar (Dactylopterus volitans) es un pez de aspecto extraño, que llama la
atención. Ilustración: Enciclopedia Británica
Este animal despliega sus
enormes alas en forma de abanico. Fuente: Smithsonian Tropical Research
Institute. Autor: Garin James
Un pez con alas que no
vuela, pero camina
El término “volitans”, que en latín significa “volador”, puede llevar a
confusión, porque en realidad, este pez no vuela fuera del agua.
A diferencia de los peces voladores, (Exocoetidae), que baten sus
aletas pectorales hasta 50 veces por segundo para planear más de 50 metros
fuera del agua, la golondrina de mar no vuela, pues apenas se separa del fondo
marino, donde habita. Este animal es capaz de nadar gracias al empuje producido
por el movimiento lateral de su cola, que permite que su cuerpo robusto avance
nadando a pequeña distancia del fondo sobre el que vive.
Pez volador, que
no se parece a la golondrina de mar. Autor: Tetsuya Okano
Sus “alas” son en realidad grandes aletas pectorales muy coloridas que
normalmente mantiene plegadas contra el cuerpo y que se abren en abanico cuando
el pez se siente amenazado. El animal despliega así dos enormes alas/abanicos
que, hacen que parezca de un tamaño mucho mayor. Además, estas tienen colores
marrones, blancos y un azul brillante que intimida a los depredadores, al hacerles
creer que su presunta presa es, cuando menos, tóxica, aunque no lo sea.
Sin embargo, se cree que este llamativo despliegue no solo sirve como
defensa, y que, durante la época de apareamiento, en verano, los machos
ascienden a aguas más superficiales y extienden sus aletas para atraer a las
hembras.
Se cree
también que las alas cuando están desplegadas permiten al animal mejorar su
natación, permitiéndole planear sobre el fondo.
Una de las características más sorprendentes de la golondrina de mar es su
capacidad para “caminar” por el fondo marino. Como los abanicos, sus aletas
pectorales están divididas en secciones, y tres de sus radios delanteros, tienen
forma de dedos, algunos incluso son articulados, y le permiten desplazarse
“caminando por el fondo”. Esta habilidad se refleja en su nombre científico: Dactylopterus,
que significa “aletas con dedos”.
Además, estos dedos delanteros les permiten escarbar en la arena para
encontrar presas, moluscos, crustáceos y peces pequeños, que luego succionan
por su potente boca.
La parte
delantera de sus aletas pectorales está modificada para que el animal pueda
“caminar” sobre el fondo marino. Fuente: Fuente: Smithsonian Tropical Research
Institute. Autor: Garin James
Un cuerpo blindado y espinoso
La golondrina de mar es un pez bentónico, es decir, vive en el fondo del
mar, y pertenece a la familia de los Daptiloptéridos. Su cuerpo, que
puede medir entre 15 y 40 cm, está acorazado, protegido una especie de
exoesqueleto formado por grandes placas óseas en la cabeza. También presenta
bordes dentados y cortantes, sobre todo en la cola. Tiene una espina separada
de la aleta dorsal en la parte delantera de la aleta dorsal.
Aunque no posee espinas altamente venenosas como otros miembros del orden Scorpaeniformes
al que pertenece, su aspecto es claramente defensivo. En realidad, se cree que
las espinas pueden inocular una sustancia venenosa muy poco potente, y en
ningún caso mortal para los humanos, a los que puede provocar dolor e
hinchazón.
La golondrina de
mar en una inmersión nocturna. Se puede apreciar muy bien la parte delantera de
sus aletas pectorales, que le permite caminar por el fondo. Autor: Luis Pérez
Berrocal. Fuente: INaturalist
La golondrina
tiene grandes ojos, posiblemente para ver mejor en la oscuridad, y una boca
fuerte que le permite alimentarse de crustáceos. Autor: solarboot-projekte.
Fuente: INaturalist
Parientes cercanos y confusiones
taxonómicas
Durante mucho tiempo se pensó que la golondrina de mar pertenecía a la
misma familia que los rubios o peces dragón (Triglidae), debido a sus
similitudes morfológicas y de comportamiento.
Los Triglidae
o rubios, como el de la imagen (Chelidonichthys lastoviza) son especies aparentemente
muy similares a la golondrina de mar. Foto: Alfredo Ubierna León. Fuente:
Canariwiki
La verdad es que se parecen mucho, porque ambos pueden “caminar” y emitir
sonidos utilizando los músculos que rodean a su vejiga natatoria, aunque
algunas fuentes dicen que el sonido lo producen al frotar los huesos de su
mandíbula. Producir estos sonidos les ha valido a ambos el apodo de
“chicharras” o gurnards (gruñidores o roncadores). La finalidad de estos
sonidos es todavía muy desconocida, y se cree que los generan para comunicarse
entre sí o para atemorizar a los depredadores.
Sin embargo, estudios genéticos han demostrado que las golondrinas pertenecen
a una familia diferente, Dactylopteridae, y que Dactylopterus
volitans es la única especie de su género, existiendo seis especies
similares, del género Dactyloptena, conocidas también como gallinetas
voladoras, que habitan en el Indo-Pacífico.
Esos mismos estudios genéticos indican también que la golondrina está más
emparentada con los peces pipa, caballitos de mar y peces trompeta (signátidos),
que con los rubios. Quizá sea porque tanto golondrinas como signátidos tienen exoesqueleto de placas en lugar de
escamas.
Distribución y hábitat
Se encuentra en
fondos arenosos o rocosos en el océano Atlántico, el mar Mediterráneo, y el
Caribe, en aguas templadas y poco profundas, aunque puede habitar hasta los 100
metros de profundidad. A pesar de su armadura ósea, es presa de peces y aves
marinas.
Curiosamente,
a veces se asocia a esta especie con otros peces depredadores que se benefician
de los pequeños organismos que remueve al buscar alimento.
Reproducción
Como la
mayoría de los peces, las hembras producen huevos dentro de sus cuerpos, que
luego son liberados al agua. Los machos fertilizan estos huevos externamente
con su esperma.
Estos huevos
fertilizados flotan libremente con las corrientes oceánicas y eclosionan, dando
lugar a larvas que pasan meses en la columna de agua a merced de las corrientes,
antes de asentarse en el fondo marino. A medida que maduran, desarrollan sus
aletas “voladoras” características.
Es probable
que la reproducción ocurra durante los meses más cálidos del verano, pero aún
se desconoce mucho sobre el comportamiento reproductivo específico de estos
peces.
Se cree que los juveniles alcanzan su madurez sexual cuando tienen
alrededor de uno o dos años, dependiendo de las condiciones ambientales y la
disponibilidad de alimento.
Pesca y aprovechamiento
Aunque no es
objetivo de la pesca comercial, y generalmente cuando se captura se devuelve al
mar, debido a su engorrosa manipulación, se captura ocasionalmente mediante
redes de cerco, anzuelo y trampas. En África Occidental, especialmente en
Ghana, los pescadores industriales suelen cederlo a pescadores artesanales para
que estos los vendan en los mercados locales. También se transforma en
productos como polvo de pescado, hamburguesas, palitos, albóndigas o incluso
gelatina. Además, por su llamativo aspecto exterior hay un creciente interés en
su uso en acuariofilia.
Una especie poco conocida
Clasificada
por la UICN como de “preocupación menor”, la golondrina de mar sigue siendo una
especie poco estudiada. Su singularidad biológica y su potencial en la
industria alimentaria y ornamental nos hacen pensar que quizá debería merecer mayor
atención científica.
Referencias:
https://es.wikipedia.org/wiki/Dactylopterus_volitans
https://es.wikipedia.org/wiki/Dactylopteridae
The Flying, Walking, Puzzling Gurnard - Project Manaia
Flying gurnard | Habitat & Facts |
Britannica
Dactylopterus volitans (Flying Gurnard)
El Dactylopterus volitans, el pez Golondrina
https://animalesdecolombia.com.co/peces/insular/pez-golondrina/
https://biogeodb.stri.si.edu/caribbean/en/thefishes/species/3434
https://www.tandfonline.com/doi/abs/10.1080/00222933.2019.1705415
https://ve.scielo.org/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0798-72692012000400007
https://www.scielo.br/j/ni/a/vmf4rSK95swGVwQN3hfdJYr/?lang=en
https://oceaninfo.com/animals/flying-gurnard/
