jueves, 15 de enero de 2026

La golondrina de mar: un pez que camina, nada y casi vuela

 Texto: Mónica Alonso Ruiz

En los fondos marinos incluso allá donde la luz se disuelve en azul, habita un pez extraño. No vuela, pero despliega alas como abanicos de seda marina; no canta, pero murmura con su cuerpo acorazado secretos del fondo. La golondrina de mar, criatura de contrastes, camina con dedos que no son dedos, nada con elegancia blindada y, cuando se siente amenazada, se transforma en un espectáculo de colores que asombra y desconcierta. Es un pez que no quiere ser solo pez: es danza, es disfraz, es misterio.

La golondrina de mar (Dactylopterus volitans), también conocida como pez golondrina, pez murciélago, gallineta voladora, o flying gurnard, en inglés, es una criatura marina tan peculiar como fascinante. Aunque su nombre sugiere que puede volar, este pez no es capaz de planear fuera del agua como los verdaderos peces voladores (Exocoetidae), pero sí despliega unas impresionantes “alas” que le han valido su denominación.

La golondrina de mar (Dactylopterus volitans) es un pez de aspecto extraño, que llama la atención. Ilustración: Enciclopedia Británica

Un pez de colores

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Este animal despliega sus enormes alas en forma de abanico. Fuente: Smithsonian Tropical Research Institute. Autor: Garin James

Un pez con alas que no vuela, pero camina

El término “volitans”, que en latín significa “volador”, puede llevar a confusión, porque en realidad, este pez no vuela fuera del agua.

A diferencia de los peces voladores, (Exocoetidae), que baten sus aletas pectorales hasta 50 veces por segundo para planear más de 50 metros fuera del agua, la golondrina de mar no vuela, pues apenas se separa del fondo marino, donde habita. Este animal es capaz de nadar gracias al empuje producido por el movimiento lateral de su cola, que permite que su cuerpo robusto avance nadando a pequeña distancia del fondo sobre el que vive.

Pez volador, que no se parece a la golondrina de mar. Autor: Tetsuya Okano

Sus “alas” son en realidad grandes aletas pectorales muy coloridas que normalmente mantiene plegadas contra el cuerpo y que se abren en abanico cuando el pez se siente amenazado. El animal despliega así dos enormes alas/abanicos que, hacen que parezca de un tamaño mucho mayor. Además, estas tienen colores marrones, blancos y un azul brillante que intimida a los depredadores, al hacerles creer que su presunta presa es, cuando menos, tóxica, aunque no lo sea.

Sin embargo, se cree que este llamativo despliegue no solo sirve como defensa, y que, durante la época de apareamiento, en verano, los machos ascienden a aguas más superficiales y extienden sus aletas para atraer a las hembras.

Se cree también que las alas cuando están desplegadas permiten al animal mejorar su natación, permitiéndole planear sobre el fondo.

Una de las características más sorprendentes de la golondrina de mar es su capacidad para “caminar” por el fondo marino. Como los abanicos, sus aletas pectorales están divididas en secciones, y tres de sus radios delanteros, tienen forma de dedos, algunos incluso son articulados, y le permiten desplazarse “caminando por el fondo”. Esta habilidad se refleja en su nombre científico: Dactylopterus, que significa “aletas con dedos”.

Además, estos dedos delanteros les permiten escarbar en la arena para encontrar presas, moluscos, crustáceos y peces pequeños, que luego succionan por su potente boca.

La parte delantera de sus aletas pectorales está modificada para que el animal pueda “caminar” sobre el fondo marino. Fuente: Fuente: Smithsonian Tropical Research Institute. Autor: Garin James

 

Un cuerpo blindado y espinoso

La golondrina de mar es un pez bentónico, es decir, vive en el fondo del mar, y pertenece a la familia de los Daptiloptéridos. Su cuerpo, que puede medir entre 15 y 40 cm, está acorazado, protegido una especie de exoesqueleto formado por grandes placas óseas en la cabeza. También presenta bordes dentados y cortantes, sobre todo en la cola. Tiene una espina separada de la aleta dorsal en la parte delantera de la aleta dorsal.

Aunque no posee espinas altamente venenosas como otros miembros del orden Scorpaeniformes al que pertenece, su aspecto es claramente defensivo. En realidad, se cree que las espinas pueden inocular una sustancia venenosa muy poco potente, y en ningún caso mortal para los humanos, a los que puede provocar dolor e hinchazón.

La golondrina de mar en una inmersión nocturna. Se puede apreciar muy bien la parte delantera de sus aletas pectorales, que le permite caminar por el fondo. Autor: Luis Pérez Berrocal. Fuente: INaturalist

La golondrina tiene grandes ojos, posiblemente para ver mejor en la oscuridad, y una boca fuerte que le permite alimentarse de crustáceos. Autor: solarboot-projekte. Fuente: INaturalist

Parientes cercanos y confusiones taxonómicas

Durante mucho tiempo se pensó que la golondrina de mar pertenecía a la misma familia que los rubios o peces dragón (Triglidae), debido a sus similitudes morfológicas y de comportamiento.

Los Triglidae o rubios, como el de la imagen (Chelidonichthys lastoviza) son especies aparentemente muy similares a la golondrina de mar. Foto: Alfredo Ubierna León. Fuente: Canariwiki

La verdad es que se parecen mucho, porque ambos pueden “caminar” y emitir sonidos utilizando los músculos que rodean a su vejiga natatoria, aunque algunas fuentes dicen que el sonido lo producen al frotar los huesos de su mandíbula. Producir estos sonidos les ha valido a ambos el apodo de “chicharras” o gurnards (gruñidores o roncadores). La finalidad de estos sonidos es todavía muy desconocida, y se cree que los generan para comunicarse entre sí o para atemorizar a los depredadores.

Sin embargo, estudios genéticos han demostrado que las golondrinas pertenecen a una familia diferente, Dactylopteridae, y que Dactylopterus volitans es la única especie de su género, existiendo seis especies similares, del género Dactyloptena, conocidas también como gallinetas voladoras, que habitan en el Indo-Pacífico.

Esos mismos estudios genéticos indican también que la golondrina está más emparentada con los peces pipa, caballitos de mar y peces trompeta (signátidos), que con los rubios. Quizá sea porque tanto golondrinas como signátidos tienen exoesqueleto de placas en lugar de escamas.

Distribución y hábitat

Se encuentra en fondos arenosos o rocosos en el océano Atlántico, el mar Mediterráneo, y el Caribe, en aguas templadas y poco profundas, aunque puede habitar hasta los 100 metros de profundidad. A pesar de su armadura ósea, es presa de peces y aves marinas.

Curiosamente, a veces se asocia a esta especie con otros peces depredadores que se benefician de los pequeños organismos que remueve al buscar alimento.

Reproducción

Como la mayoría de los peces, las hembras producen huevos dentro de sus cuerpos, que luego son liberados al agua. Los machos fertilizan estos huevos externamente con su esperma.

Estos huevos fertilizados flotan libremente con las corrientes oceánicas y eclosionan, dando lugar a larvas que pasan meses en la columna de agua a merced de las corrientes, antes de asentarse en el fondo marino. A medida que maduran, desarrollan sus aletas “voladoras” características.

Es probable que la reproducción ocurra durante los meses más cálidos del verano, pero aún se desconoce mucho sobre el comportamiento reproductivo específico de estos peces.

Se cree que los juveniles alcanzan su madurez sexual cuando tienen alrededor de uno o dos años, dependiendo de las condiciones ambientales y la disponibilidad de alimento.

Pesca y aprovechamiento

Aunque no es objetivo de la pesca comercial, y generalmente cuando se captura se devuelve al mar, debido a su engorrosa manipulación, se captura ocasionalmente mediante redes de cerco, anzuelo y trampas. En África Occidental, especialmente en Ghana, los pescadores industriales suelen cederlo a pescadores artesanales para que estos los vendan en los mercados locales. También se transforma en productos como polvo de pescado, hamburguesas, palitos, albóndigas o incluso gelatina. Además, por su llamativo aspecto exterior hay un creciente interés en su uso en acuariofilia.

Una especie poco conocida

Clasificada por la UICN como de “preocupación menor”, la golondrina de mar sigue siendo una especie poco estudiada. Su singularidad biológica y su potencial en la industria alimentaria y ornamental nos hacen pensar que quizá debería merecer mayor atención científica.

Referencias:

https://es.wikipedia.org/wiki/Dactylopterus_volitans

https://es.wikipedia.org/wiki/Dactylopteridae

The Flying, Walking, Puzzling Gurnard - Project Manaia

Flying gurnard | Habitat & Facts | Britannica

Dactylopterus volitans (Flying Gurnard)

Pez Golondrina

El Dactylopterus volitans, el pez Golondrina

https://animalesdecolombia.com.co/peces/insular/pez-golondrina/

https://biogeodb.stri.si.edu/caribbean/en/thefishes/species/3434

https://www.tandfonline.com/doi/abs/10.1080/00222933.2019.1705415

https://ve.scielo.org/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0798-72692012000400007

https://www.scielo.br/j/ni/a/vmf4rSK95swGVwQN3hfdJYr/?lang=en

https://posidoniaecosports.com/curiosidades-del-mar-mediterraneo-dactylopterus-volitans-o-golondrina-de-mar/

https://www.divebluewaters.com/blog/marine-life-in-gozo-the-flying-gurnard#:~:text=They%20are%20able%20to%20%22grunt,or%20communicate%20with%20other%20gurnards

https://oceaninfo.com/animals/flying-gurnard/