jueves, 30 de julio de 2026

CÓMO FUNCIONA EL OCÉANO

 

Cómo funciona el océano

Hace poco descubrí a Helen Czerski y su libro “Blue machine: cómo funciona el océano”. Su manera de contar las cosas me encantó y por ello en este artículo quiero compartir algunas de las ideas interesantes de su libro.

Portada del libro Blue Machine de Helen Czerski. La versión en español sale en España en abril de 2026

 

Helen Czerski es una física y oceanógrafa británica que combina su trabajo científico con una gran habilidad para explicar la ciencia al público. Participa en expediciones, bucea y trabaja en barcos de investigación. Además, es una divulgadora muy reconocida en el Reino Unido gracias a sus colaboraciones con la BBC y a sus columnas en medios como BBC Science Focus Magazine y The Wall Street Journal. También es autora de libros de divulgación como Storm in a Teacup (Tormenta en una taza de té) y Blue Machine: How the Ocean Works (Máquina azul: cómo funciona el océano).

Helen Czerski. Fuente: https://www.helenczerski.net/

En su libro Blue Machine, Czerski propone su gran teoría: El océano funciona como una gran máquina planetaria, movida por la energía del Sol. Sus aguas, en constante movimiento, regulan el clima y distribuyen energía. Gracias a factores como la temperatura, la salinidad y la rotación terrestre, se generan corrientes y cascadas submarinas que transportan nutrientes esenciales. Este proceso garantiza la supervivencia de todos los organismos, desde el plancton hasta los grandes mamíferos y los seres humanos.

La imagen de la Tierra desde el espacio y el telescopio oceánico

Blue Machine comienza con una imagen icónica: la fotografía “Blue Marble” (Canica azul), tomada en 1972 durante la misión Apolo 17. Fue la primera imagen totalmente iluminada de la Tierra, en la que se veía claramente un PLANETA AZUL dominado por el océano.

The Blue Marble

La icónica foto "Blue Marble” es la primera imagen a todo color de la Tierra completa. Fue tomada por la tripulación de la misión Apolo 17 el 7 de diciembre de 1972

Esta imagen permitió que, por primera vez, la humanidad viera la Tierra como un ente único. Sin embargo, esa nueva perspectiva nos mostraba una paradoja: aunque ya éramos capaces de observar el planeta desde el espacio, todavía no éramos capaces de entender bien el océano que cubría la mayor parte de su superficie.

Para estudiar el océano, la autora confiesa que desearía tener un instrumento parecido a un telescopio, pero dirigido al mar: algo que permitiera ver de una sola vez sus movimientos, patrones y conexiones. Un telescopio enfocado al cielo nos muestra no solo estrellas sueltas, sino estructuras completas como galaxias o corrientes de gas, lo cual permite un análisis más completo del cosmos. Esa visión global es justo lo que falta en el estudio del océano.

Sería estupendo tener un telescopio oceánico para conocer mejor su funcionamiento. Creado con Copilot

El problema es que el océano es más opaco que el espacio, así que no puede observarse de manera directa y continua. Lo investigamos con boyas, barcos, satélites y mediciones locales, pero estos instrumentos solo nos proporcionan datos puntuales y no permiten entender fácilmente el sistema oceánico como un conjunto. A diferencia del cielo, no podemos “mirar” el océano y tratar de comprender cómo funciona.

Con esta comparación, Helen no habla de conseguir un instrumento real, sino de una “manera nueva” de mirar el océano que nos ayude a entenderlo como un sistema físico que mueve energía y cambia constantemente. Su objetivo, y también el de su libro, es construir ese “telescopio oceánico” mental que, gracias a la física, nos permita imaginar cómo funciona el océano en cada momento, del mismo modo que podemos imaginar lo que ocurre en el cosmos.

La ciencia nos lo explica todo

Gracias a esta nueva forma de mirar el océano desde la ciencia entendemos que el agua, en forma de hielo, líquido o vapor, es el motor del planeta. Cada estado cumple una función dentro de esta “máquina azul”: el hielo refleja la luz del Sol y ayuda a regular la temperatura, el agua líquida mueve calor y nutrientes por los océanos, y el vapor transporta energía por la atmósfera y participa en la formación del tiempo atmosférico y del clima. Cuando el agua cambia de un estado a otro se activan procesos como las corrientes marinas y las tormentas, que caracterizan el clima y hacen posible la vida.

Un aspecto clave de este sistema es el intercambio constante de gases entre la superficie del océano y la atmósfera. El mar actúa como un gran depósito de oxígeno, nitrógeno y dióxido de carbono, que pasan del agua al aire y viceversa. Este intercambio depende del viento, de las olas, de la temperatura y de la salinidad del agua. Gracias a ello, el océano puede absorber CO₂ o liberar otros gases según cambian las condiciones, convirtiendo su superficie en una zona muy activa.

La interacción de la atmósfera con los océanos

Procesos que tienen lugar en la atmósfera, los océanos y el hielo marino, así como las distintas interacciones que tienen lugar entre ellos. FUENTE: https://www.encyclopedie-environnement.org/en/home/

En las regiones frías, como el mar del Labrador, el agua superficial se enfría, aumenta su densidad y se hunde, llevando oxígeno hacia las profundidades y conectando la superficie con la circulación global del océano. En las zonas cálidas ocurre lo contrario: la evaporación transforma el agua en vapor, que transporta energía por la atmósfera y contribuye a la formación de nubes, lluvias y grandes sistemas meteorológicos.

Ver el océano desde esta perspectiva más completa también nos ayuda a revisar algunas ideas muy difundidas que no siempre son exactas. Un ejemplo es la frase “el océano nos proporciona una de cada dos bocanadas de aire que respiramos”. Aunque sirve para destacar la importancia del fitoplancton, no refleja cómo funciona realmente el oxígeno en el planeta.

El oxígeno no “viene” directamente del mar o de un lugar concreto: en realidad la atmósfera es un gran depósito de una mezcla de gases, y el aire que respiramos hoy puede llevar cientos o miles de años circulando. No dependemos de la producción diaria, sino del enorme almacén acumulado a lo largo del tiempo.

Diagrama

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La formación de la atmósfera. Fuente: https://www.eafit.edu.co/

Es cierto que alrededor del 50% del oxígeno producido cada año por fotosíntesis proviene del océano, sobre todo del fitoplancton, pero la mayor parte del oxígeno que respiramos es muy antigua. Se acumuló durante millones de años, hasta crear una atmósfera apta para la vida.

El océano es esencial en el ciclo del oxígeno y en el funcionamiento del planeta, pero no produce literalmente la mitad del aire que respiramos hoy: ese oxígeno ya estaba en la atmósfera desde hace muchísimo tiempo.

Los navegantes que comprendían el océano

El océano es un sistema dinámico que recibe energía del Sol, está influido por la rotación de la Tierra, por el viento, por la atracción gravitatoria de la Luna y del propio Sol (produciendo las mareas), y por los cambios de temperatura y salinidad que alteran la densidad del agua. Estos factores mantienen el agua en movimiento continuo.

 Mapa

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El movimiento del océano y los factores que contribuyen. Imagen creada con IA

Las corrientes oceánicas son el ejemplo más claro de ese dinamismo: funcionan como un sistema circulatorio que transporta calor, nutrientes y energía entre los trópicos y los polos. Se generan por diferencias de temperatura y salinidad, por la acción del viento y por la rotación terrestre, y juntas forman una red global que regula el clima y sostiene la vida marina.

Las olas son otro tipo de movimiento más superficial del océano, causado por la transferencia de energía del viento al agua. Aunque no trasladan grandes volúmenes de agua de un sitio a otro, pueden recorrer enormes distancias y modificar la superficie del océano, facilitando la mezcla, el intercambio de gases y muchos procesos químicos esenciales.

Históricamente, los navegantes han dependido de la observación de las condiciones del océano, las corrientes y las olas, para orientarse en un entorno tan diferente al terrestre. Los primeros marinos carecían de conocimientos de física o instrumentos que les ayudaran a interpretar el mar. Navegar podía parecer una locura por lo impredecible y peligroso del océano, y, sin embargo, algunos aprendieron a observarlo con atención, identificaron patrones de funcionamiento, y utilizaron esas intuiciones para viajar, explorar y encontrar nuevas oportunidades de vida en otros lugares.

Los pueblos polinesios fueron grandes exploradores del Pacífico entre el 1000 a. C. y el 1200 d. C. Recorrieron distancias enormes en embarcaciones muy sencillas para comerciar y colonizar nuevas tierras, recorriendo casi todo el Triángulo Polinésico: Hawái, Nueva Zelanda e Isla de Pascua. No navegaban “a ciegas”, sino que sabían leer el mar. Entendían que se comportaba siguiendo reglas físicas coherentes: las olas de fondo creadas por tormentas lejanas mantenían su dirección durante miles de kilómetros, incluso si cambiaba el viento local. Reconocían estos distintos trenes de olas y podían identificar su procedencia.

El triángulo polinésico. Fuente: https://globeland.es/tres-joyas-en-el-oceano-pacifico/

También detectaban islas que aún no veían. Una masa de tierra altera las pautas de las olas, reflejando unas, frenando otras y creando zonas de sombra e interferencias. Los polinesios percibían estas señales a través del balanceo de la embarcación, la cadencia del oleaje y pequeñas vibraciones, construyendo un mapa mental de oleajes típicos. En lugar de un norte magnético, seguían un “mapa” formado por este conjunto de reglas y señales, que les servía de referencia para mantener rutas estables entre islas muy lejanas. Para ellos, el océano no era un caos, sino algo ordenado y legible; navegar era “escuchar” cómo funcionaba.

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Canoas de vela tahitianas. Fuente: wikipedia

Los vikingos (siglos VIIIXI) son otro ejemplo de grandes navegantes. Viajaron por gran parte de Europa y llegaron a Islandia, Groenlandia y América del Norte. Durante mucho tiempo se pensó que usaban instrumentos secretos, pero su verdadero talento era, igual que los polinesios, leer el mar y el cielo. No necesitaban tecnología avanzada porque conocían las reglas estables del océano: vientos dominantes, corrientes habituales, movimientos de las olas, trayectorias solares previsibles y señales de nubes y luz.

Imagen que contiene agua, pájaro, tabla, barco

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Un drakkar, barco vikingo del siglo VIII, alejándose de los fiordos noruegos para iniciar una travesía de altura. Fuente: https://historia-maritima.blogspot.com/2012/01/los-vikingos.html

Su objetivo no era saber su posición exacta, como hacemos con un GPS, sino mantenerse en la dirección adecuada. En rutas como la de Noruega a Groenlandia seguían una latitud aproximada usando el Sol y aceptaban pequeñas desviaciones, confiando en que la dinámica del océano los devolvería al rumbo correcto.

El Sol era su referencia principal: su altura marca la latitud y su recorrido anual es predecible. Eran capaces de deducir su posición incluso con nubes, por la claridad del cielo o las sombras. Probablemente usaban un compás solar, un disco con una varilla para seguir la dirección mediante la sombra del mediodía. Los relatos antiguos mencionan la “piedra solar”, quizá calcita, que permite localizar el Sol en días nublados gracias a la polarización de la luz, aunque esta herramienta era solo una ayuda complementaria.

Además, los vikingos observaban la forma, el ritmo y la dirección de las olas, identificaban corrientes típicas y relacionaban viento, mar y nubes para ajustar continuamente su rumbo. Su éxito no se basaba en dominar el mar, sino en entenderlo y adaptarse a él.

En definitiva, estos hábiles navegantes demostraron que el océano no es un caos, sino algo ordenado, lleno de señales que pueden interpretarse. Esto nos demuestra que desde mucho antes de la ciencia moderna ya había pueblos capaces de interpretar la “máquina azul” y de desplazarse gracias a su dinámica, convirtiendo el océano en un aliado en lugar de un enemigo.

Mensajeros, pasajeros y viajeros del océano

El océano no es solo agua con organismos dentro: es un entorno dinámico en el que unas cosas transportan información, otras son transportadas, y algunas se mueven activamente dentro de todo el conjunto. Esta distinción ayuda a entender cómo el océano conecta lugares lejanos y cómo los procesos físicos sostienen la vida.

Imagen que contiene Mapa

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Mensajeros, pasajeros y viajeros. Imagen creada con IA.

Los mensajeros del océano son señales físicas, como las olas, la luz, el sonido, los cambios de temperatura y presión, y las corrientes a gran escala. Transmiten información sobre tormentas lejanas, presencia de tierra, profundidad, estructura del océano, cambios climáticos. No son seres vivos, pero llevan información de un punto del sistema a otro. Un ejemplo de mensajero son las olas de fondo que pueden viajar miles de kilómetros desde una tormenta sin perder su dirección.

Los pasajeros del océano son organismos o materiales que se mueven porque el océano se mueve, no porque ellos decidan ir en una dirección concreta. Viajan con las corrientes, los remolinos o por las capas de agua. El plancton, las larvas marinas, los microorganismos, los nutrientes o las partículas de carbono son los pasajeros del océano. Este movimiento de pasajeros en los océanos determina dónde hay vida, dónde hay productividad biológica y cómo se distribuye el carbono y el oxígeno en la masa oceánica.

Un ejemplo de pasajero es el plancton, que es el conjunto de organismos diminutos que sostiene casi todas las cadenas alimentarias marinas. Su movimiento depende completamente de la física del océano y a su vez, condiciona la distribución de vida en el océano. La conclusión más importante es que: Gran parte de la vida marina existe porque el océano la transporta.

Los viajeros del océano son seres vivos que se mueven activamente, pero no lo hacen al margen del sistema, sino aprovechándolo. Son viajeros las tortugas marinas, las ballenas, los tiburones, los peces migratorios, las aves marinas, y también los humanos. Usan las corrientes para ahorrar energía, siguen diferencias de temperatura, y se orientan con señales físicas del océano. No luchan contra el sistema: viajan dentro de él.

Por ejemplo, las ballenas aprovechan corrientes y rutas oceánicas estables para recorrer miles de kilómetros reduciendo su gasto energético.

Y esto mismo es lo que utilizaban los antiguos navegantes con gran éxito, porque intuían que viajar en el océano implica entender sus reglas físicas.

Esta distinción entre mensajeros, pasajeros y viajeros permite comprender el océano como una red de intercambios continuos. Juntas, estas tres categorías rompen la idea de un océano desordenado y refuerzan la visión central del libro: el mar es una máquina global estructurada, impulsada por el Sol y regida por leyes físicas simples pero poderosas.

En el fondo, Blue Machine sugiere que los humanos también formamos parte de esta clasificación. Recibimos mensajes del océano en forma de clima, temporales o cambios del nivel del mar; somos pasajeros del sistema climático global; y actuamos como viajeros a menudo torpes, alterando la máquina sin comprenderla del todo. Por eso entender a los mensajeros, pasajeros y viajeros del océano no es solo una cuestión científica, sino un requisito para asumir nuestra responsabilidad como ciudadanos de un planeta dominado por el mar.

 

Referencias:

https://www.helenczerski.net/

https://es.wikipedia.org/wiki/Navegaci%C3%B3n_polinesia

‘Every bit of data is precious’: my life on a boat tracking how the ocean breathes | Oceans | The Guardian

Vídeos:

1.  The fascinating physics of everyday life (TED Talk): Helen Czerski: The fascinating physics of everyday life | TED Talk

2.      Turning whale earwax into data: Bing Vídeos

3.     We know more about the deep ocean than the moon: https://www.youtube.com/shorts/Y-n_If8Zphw

4.     The complex relationship between fish and pigs: https://youtu.be/7b71YfVpoAw

5.     How does the ocean help shape our world?: https://youtu.be/Ea3PjSskYn4

6.     Sound Waves: Using Sound: Sound Waves: Using Sound - Vídeo Dailymotion

7.     Coccolithophores and Calcium: https://youtu.be/EMNuYOEBOWI

8.     We Need to Talk About Physics: https://youtu.be/ubJ7iqLkXfs

 

 

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