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miércoles, 21 de febrero de 2024

Delfines liberados en Bali: la segunda oportunidad de Rambo



Texto: Mónica Alonso Ruiz

En un artículo anterior contábamos que en septiembre de 2022 liberaron tres delfines cautivos en Indonesia. Actualizamos la noticia: casi un año después, Rambo, el último delfín que no había decidido alejarse y aún seguía viviendo en las inmediaciones de la zona de liberación, por fin ha decidido marcharse.

Liberar delfines que han sufrido cautiverio no es sencillo, pues las probabilidades de supervivencia en libertad son inciertas. Incluso se da el caso de animales cuya liberación a la naturaleza es imposible, porque no han podido recibir la educación social transmitida por sus familiares para poder sobrevivir en condiciones de libertad. Para esos animales, las posibilidades de supervivencia una vez liberados son casi nulas, y por ello no se intenta.

Dolphin Project es una organización pionera en rescatar, rehabilitar y liberar delfines que han sufrido cautividad. La fundó Rick O’Barry, el entrenador de los delfines que encarnaron al delfín Flipper en las películas. Lleva más de 40 años analizando las posibilidades de liberación de cada uno de los animales cautivos que llegan a sus manos, liberando a muchos de ellos y ha conseguido fundar un centro de rehabilitación de delfines cautivos en Indonesia.

El 3 de septiembre de 2022 se abrieron las puertas del Centro de Liberación, Rehabilitación y Retiro “Umah Lumba” (el primer centro permanente de rehabilitación para delfines liberados), situado en la Bahía de Banyuwedang, en el Oeste de Bali.

El Centro de Rehabilitación, Liberación y Retiro Umah Lumba, situado en la bahía de Banyuwedang, Bali Occidental (Indonesia), es el primer y único centro permanente de rehabilitación, liberación y retiro de delfines anteriormente cautivos. Fuente: Dolphin Project

 

Umah Lumba se sitúa en la isla de Bali, Indonesia. Fuente: Google Maps

Tras tres largos años de preparación Rocky, Rambo y Johnny, así se llamaban los tres delfines, fueron liberados. Afortunadamente para ellos, quedaban atrás sus vidas anteriores de cautiverio y de deterioro.

Cuando se trata de liberar delfines siempre se tienen en cuenta las graves alteraciones en su capacidad para recuperar la vida en la naturaleza. Por ello, la idea de su liberación suele contemplar que los animales puedan irse, o volver en cualquier momento a las inmediaciones o a las propias instalaciones, si así lo consideran.

En las semanas que siguieron a la liberación, dos de los tres delfines, Johnny y Rambo, se quedaron por la zona, y se mantuvieron en las aguas abrigadas y cercanas de la bahía. Se les veía activos, moviéndose y explorando la costa cercana, pero sin alejarse demasiado.

Umah Lumba se sitúa al norte de la isla de Bali. Fuente: Google Maps

Rocky, el tercer delfín liberado, se había separado de ellos, abandonando Bali y viajando a más de 1200 kilómetros de la parte sur de Java. Los sistemas de seguimiento indicaban que se había unido a un grupo de delfines.

Dos meses después del día de su liberación, en noviembre de 2022, Johnny, el delfín de mayor edad de los tres, murió en el centro de Umah Lumba, donde había decidido volver. La necropsia indicó que tenía una infección respiratoria grave que había acabado con su vida. Se estimó entonces que el animal tenía más de 40 años.

Con Johnny de vuelta en el centro, Rambo se mantuvo cerca, adaptándose a la libertad, pero viviendo solo. El equipo de vigilancia le mantenía controlado continuamente. Se encontraba bien físicamente, con buena salud y mucha energía. En junio de 2023 se le observó nadando junto a un grupo de delfines, aunque posteriormente se le volvió a ver solo. Pero en julio se le vio ya fuera de la bahía y nadando con otro grupo de delfines. No se le ha vuelto a ver de nuevo, por lo que se cree que se ha ido definitivamente.

Rastreo diario de los delfines, llevado a cabo por el equipo de vigilancia del centro. Fuente: Dolphin Project

"Este trabajo de liberación pionero aún está en pañales, y todos hemos aprendido mucho durante el viaje. Este modelo concreto, el Centro Umah Lumba, y el protocolo que estamos desarrollando pueden aplicarse en cualquier lugar donde haya cooperación gubernamental. Y eso es lo más emocionante". 

Ric O'Barry, Fundador/Director de Dolphin Project.

El equipo del centro es optimista con Rambo. Creen que ya es totalmente libre y que por fin se ha integrado en un grupo. Ha tenido muchas oportunidades de socializar, porque en la zona se han visto muchos más grupos de delfines salvajes que anteriormente. Seguirán vigilando por si Rambo decide volver.

"Ha sido una experiencia increíble ver a los delfines liberados, lejos de las horribles instalaciones en las que tanto sufrieron, verlos prosperando, felices y sanos, y readaptándose a su existencia, a su aire. Rambo siempre fue el más cuidadoso. Se tomó su tiempo para familiarizarse con la libertad e independencia. Que se fuera de esta forma, junto a otros delfines mulares…no podría ser mejor".

 Femke den Haas, Directora de la Campaña de Indonesia, Dolphin Project

Estamos felices de que la aventura de la liberación de los tres delfines haya tenido éxito, y que los dos que han sobrevivido viven libres. Que Rambo no se alejara del centro de rehabilitación daba la sensación de que no se había tenido éxito, pero ahora la satisfacción es total. ¡Suerte!

Rambo en el centro Umah Lumba. Fuente: Dolphin Project

 

Referencias:

UMAH LUMBA REHABILITATION, RELEASE AND RETIREMENT CENTER: https://www.dolphinproject.com/campaigns/indonesia-campaign/bali-sanctuary/


RAMBO DEPARTS FROM THE UMAH LUMBA CENTER: https://www.dolphinproject.com/blog/rambo-departs-from-the-umah-lumba-center/


Releasing captive dolphins: Releasing Captive Dolphins | Dolphin Project

 

 

 

 









lunes, 30 de marzo de 2020

Los “botos” pescadores de Brasil en peligro


Hay un lugar en el mundo donde delfines y pescadores artesanales viven en armonía. En el sur de Brasil, en las afueras de la ciudad de Laguna, en la desembocadura del río Tubarao, junto a la escollera que separa el canal de salida del complejo lagunar del río, en la Barra del Lago de Santo Antonio, diariamente se produce uno de los episodios de colaboración entre pescadores y delfines más singulares del mundo.

Vista aérea de la zona de la desembocadura del rio Tubarao, con el canal que comunica la zona lagunar de la desembocadura, y el mar. Al norte, la ciudad de Laguna, con sus grandes playas turísticas. Fuente: Google

La desembocadura del río Tubarao, con las dos barras que forman el Canal da Barra. Fuente: Julio César Vicente

Es una zona donde la naturaleza es generosa y proporciona pesca suficiente. Allí se produce algo insólito: los delfines y los pescadores aúnan esfuerzos en sus capturas. Es un fenómeno de cooperación entre cetáceos y humanos raro, que solo se puede encontrar en muy pocos lugares del mundo. En la zona lagunar interior a la Barra se han registrado hasta 25 puntos donde también se realizan actividades similares.

Los delfines mulares o nariz de botella (Tursiups truncatus) pueden encontrarse en todos los océanos en las zonas templadas y cálidas del planeta. Algunos realizan grandes migraciones, pero otros se convierten en residentes de determinadas zonas, a las que se adaptan, donde desarrollan hábitos y conductas sorprendentes como la que describimos aquí, muy diferentes a las de sus congéneres de otros lugares del planeta. 

La pesca de la “tainha” con “atarraya”

Los pescadores locales usan un arte de pesca llamado “atarraya”. Consiste situarse descalzo con el agua por la cintura y lanzar una red fina que atrapa los peces sobre los que cae. Las redes se llaman “tarrafas”, y son mallas circulares de nailon, con pequeños pesos en su borde. Existe un cabo que une el centro de la red con la muñeca del lanzador. El éxito del sistema depende de la habilidad de éste, y de que haya suficientes peces en el lugar del lanzamiento.

Atarraya. Fuente: espesca.com

Lanzamiento de atarraya. Fuente: espesca.com


   
Un pescador lanza su red. Fotos: Julio César Vicente

Es un sistema tradicional y de bajo impacto, que permite pequeñas capturas.  En esta zona lagunar hay poca profundidad, y los pescadores se colocan alineados preparando sus redes. El agua es muy turbia, y no es fácil saber si los peces están o no. Pero esto no es inconveniente: los delfines (llamados “botos” en portugués), se acercan y literalmente “empujan” a los peces hacia la hilera de pescadores.

Al amanecer, una vez colocados los pescadores en línea, esperan juntos hasta que aparecen los delfines. Uno de ellos se sumerge y se aleja, hace círculos rápidos y se dirige hacia los pescadores, haciéndoles una señal. Ésta consiste en sacar la cabeza, el lomo y la aleta dorsal, mientras se arquea rápidamente.
Fuente: Diario Catarinense

En ese momento ya se sabe que los peces se han congregado y están delante de los pescadores. Ya pueden lanzar las redes y capturar los peces. Las arrastran hacia la orilla y otra línea de pescadores se coloca en posición, tirando sus redes cuando otro delfín les avisa.

Esta colaboración se lleva realizando desde mediados del siglo XIX, y han participado al menos tres generaciones, tanto de humanos como de delfines.

Los pescadores son eficaces lanzadores de atarraya. Fuente: Ronaldo Amboni

Los pescadores se colocan en línea para esperar a tirar sus redes. Fuente: Senadonoticias. Autor: Gustavo Fernando Durán

El pescador se retira, con la captura de su red. Fuente: Ronaldo Ambón

Se pescan mújoles o lisas (Mugil cephalus), llamadas localmente “tainhas”. Las mayores capturas se producen entre abril y junio, que es la época de migración de esta especie. Esta forma colaborativa de pescar, junto a los delfines, mejora mucho la eficiencia del sistema, dado que capturan más peces y de mayor tamaño. Se estima que unas 100 familias locales viven de este sistema de pesca.

Trabajo en equipo, beneficio mutuo

Es claro que los pescadores salen muy beneficiados de esta colaboración, pero ¿qué obtienen los delfines a cambio? Al parecer, con la confusión de las redes cayendo sobre el cardumen muchos ejemplares intentan salirse del grupo, hacia donde están los delfines, que los capturan sin esfuerzo.
Lo más llamativo es que no existe comunicación entre delfines y pescadores, no se ponen de acuerdo, salvo por la señal del delfín. Los pescadores no les llaman ni intentan tocarlos de ningún modo, simplemente esperan a que lleguen, y lo hacen cada día.

Al parecer este tipo de trabajo en equipo se transmite de padres a hijos entre los delfines de la zona, al igual que ocurre entre los pescadores locales.

La red cae sobre los peces que han sido empujados por los delfines. Foto: Julio César Vicente
Una curiosidad es que no todos los delfines del grupo colaboran con los pescadores. Existen algunos ejemplares que intentan robar los peces de las redes. Los pescadores les llaman “ruim” (malos en portugués), para diferenciarlos de los que colaboran.

Tradicionalmente el grupo de delfines que frecuenta la Barra del Lago de Santo Antonio es de unos 60 ejemplares, y una docena de ellos son los llamados “botos bons”, los que suelen trabajar con los pescadores. Son siempre hijos de otros botos bons, que aprenden su comportamiento de sus padres. Los pescadores suelen reconocerlos y les ponen nombre.

En 2016 se dio a la ciudad de Laguna el título de “Capital Nacional dos Botos Pescadores” para dar relevancia turística a la actividad artesanal. La zona se declaró Santuario Ecológico dos Botos y está protegida por diversas leyes locales.


Los botos de Laguna en peligro

La idílica situación que acabamos de describir ha perdurado durante más de cien años, pero en las últimas décadas se ha producido un grave de deterioro del sistema lagunar. Las causas son la acumulación de residuos sólidos y líquidos procedentes de la ciudad de Laguna, muy turística, así como el vertido de agrotóxicos y metales pesados provenientes de la agricultura intensiva de la zona.

La zona es muy turística y la presencia de delfines es constante. Foto: Julio César Vicente

Las actividades humanas, que cada vez invaden más las aguas de este ecosistema, como el uso de motos de agua que circulan a gran velocidad, o la presencia de redes clandestinas de pesca que atraviesan por la noche el río Tubarao y el Canal da Barra, han provocado muertes masivas de estos animales.

Los pescadores realizan su actividad mientras las motos de agua espantan a los delfines. Fuente: Julio César Vicente

La población local, junto con los pescadores sufren las consecuencias y temen que la degradación sea tan grande que los delfines desaparezcan. Desde 2013 se están movilizando y ha ido realizando diversas actividades para llamar la atención sobre los delfines y la zona natural donde viven.  Las autoridades han tomado algunas medidas de control sobre las actividades de la zona, pero han resultado poco eficaces.

 

 
La población local se ha movilizado para salvar a sus delfines. Fotos: Julio César Vicente

Por ello, en 2020 los vecinos vuelven a la carga, redoblando sus esfuerzos para salvar a los delfines. Proponen la creación de la Guarda dos Botos, una policía especializada en la defensa de los delfines y de la zona lagunar, el establecimiento de una política de educación ambiental para la población del entorno, concienciando especialmente en cuanto a no verter residuos, la inspección ambiental de las actividades agrarias de la zona, un control eficaz y policía para evitar la colocación de redes ilegales de pesca, así como la prohibición de las motos de agua en la Laguna de Santo Antonio, en el Canal da Barra y alrededores.

En definitiva, quieren que las leyes de protección de la zona y de los delfines se cumplan, y que se apliquen medios suficientes para evitar que desaparezcan tanto los delfines como la tradición de la zona.

Foto: Julio César Vicente

Tú también puedes ayudar a delfines y pescadores a preservar su forma de vida:

Firma la petición AQUÍ

La historia de Flipper, el último delfín cautivo en Brasil

Los delfines de Laguna son famosos también por un suceso que tuvo lugar en las dos décadas finales del siglo XX. En el año 1984 un grupo de empresarios de Sao Paulo contrataron a un pescador de Laguna para que les consiguiera un delfín. Se capturó una cría y se envió a Sao Paulo en la trasera de un camión.

Este delfín, que se le llamó Flipper, fue entrenado y estuvo realizando exhibiciones durante 8 años, confinado en una piscina. En 1991, por demanda judicial se prohibió el espectáculo y Flipper fue abandonado en su tanque durante otros 3 años.

El 19 de enero de 1993, la WSPA (Sociedad Mundial para la Protección de los Animales) consiguió devolverlo a su lugar de origen, el Canal da Barra, en Laguna. Tras un proceso de readaptación en un lugar provisional, que se llevó a cabo con la presencia de Ric O’Barry (1). El 3 de marzo de 1993 fue liberado definitivamente. La noticia tuvo una repercusión internacional.

  
El traslado de Flipper a casa. Fotos: Julio César Vicente
Flipper y Ric O’Barry en el helicóptero de vuelta a casa. Autor: Richard O'Barry

Se le vio repetidas veces en solitario y con otros delfines, durante un largo tiempo. El último avistamiento se produjo en diciembre de 1995, en Baia Antonina, en Paranagua, mucho más al norte de Laguna.

Hoy Brasil se enorgullece de no tener ningún delfín en cautiverio.


(1)    Ric O’Barry fue el entrenador de los delfines que originalmente actuaron en las películas de Flipper. Posteriormente se dio cuenta de la atrocidad que es tener a este tipo de animales cautivos y fundó Dolphin Porject, la organización que lucha contra la cautividad y realiza actividades de recuperación y liberación de delfines cautivos.

martes, 3 de marzo de 2020

La campaña de matanzas de cetáceos 2019/20 acaba de finalizar en Taiji


Este artículo es una traducción libre de la carta que Ric O’Barry, de Dolphin Project ha enviado a sus seguidores y del contenido de su blog. Fotos: Dolphin Project


El día 1 de marzo se ha terminado la temporada 2019/20 de caza de delfines en Taiji. A lo largo de los seis meses que ha durado, el equipo de O’Barry ha permanecido en la zona, documentando cada una de las operaciones de caza, durante las cuales muchos delfines fueron sometidos a acoso, sufrimiento y abuso. Durante ese tiempo hemos sido testigos de delfines perseguidos, maltratados, heridos, atropellados por embarcaciones, ahogados, capturados y sacrificados. Se han diezmado manadas enteras de delfines, desde los más jóvenes, hasta los más viejos.


La temporada comenzó el 1 de septiembre. Ese es el día del Delfín en Japón, y muchas organizaciones lo celebran precisamente para llamar la atención internacionalmente sobre la masacre de Taiji.

Existen varias formas de captura de delfines. La primera consiste en cercar la manada con redes y literalmente empujarla hacia la bahía. Allí no tienen escapatoria cuando llegan a la playa y en ese lugar son seleccionados para morir allí mismo, o morir en vida en un delfinario. La segunda forma tiene lugar fuera de la ensenada, cercando la manada con una red, tirándose al agua y literalmente inmovilizando, uno a uno a los exhaustos delfines, para subirlos a los barcos.


La cala de Taiji se tiñe de rojo por la sangre de los delfines muertos

La foto muestra unos delfines de Risso masacrados en mar abierto y arrastrados a la costa

Una cría de delfín agarrada por uno de sus captores

La organización Dolphin Project se congratula de que el activismo en contra de la captura de delfines en Taiji crece en Japón. El 9 de febrero de este año, tras un día de captura en el que una manada de delfines listados fue arrastrada hacia la bahía de Taiji, varios activistas japoneses se unieron al equipo de Dolphin Project en las protestas, pidiendo a los cazadores de delfines y a los entrenadores que pararan en su actividad de matar y capturarlos, y a liberar a los que tenían cautivos. Las voces de estos activistas resonaron en la bahía y fueron escuchadas por los asesinos hasta que acabaron su macabra selección de los individuos que iban a ser sacrificados y cuáles iban a delfinarios.

Activistas japoneses manifestándose in situ. La pancarta dice: no matéis delfines.

Esta temporada se han llevado a cabo un total de 130 salidas de caza, implicando a ocho especies de delfines. Se estima que fueron masacrados 560 delfines, y capturados 200. Es posible que muchos más puedan haber muerto posteriormente como consecuencia de las operaciones de caza, y por ello no estén incluidos en las cifras anteriores.

Balance de la temporada 19/20.

Estadísticas de las temporadas de Taiji desde 2007

Como las capturas de delfines son legales en Japón, y tienen permisos, no se puede acudir a los tribunales japoneses. Se documentan todas las salidas de caza y se protesta por el terrible sufrimiento de los delfines en estas atroces prácticas.

Aunque la temporada ha terminado, los permisos administrativos de caza de delfines aún tienen vigencia durante más meses.

Esta es la cuota de delfines que se puede cazar en la temporada 2019/2020 de forma legal

Como ya se puso en evidencia en años anteriores, los entrenadores de los centros que mantienen a los delfines capturados hasta su venta final, trabajan codo con codo con los cazadores de delfines de Taiji, eligiendo incluso qué ejemplares, de los capturados, son aptos para la industria de entretenimiento y cuáles deben ser sacrificados.

Los parques marinos y acuarios que tienen este tipo de animales cautivos a menudo usan los términos “conservación” y “educación” cuando se refieren a su actividad. Sin embargo, la realidad es que todo su negocio comienza en las aguas sangrientas de esta pequeña ciudad japonesa. Lo que realmente alimenta la actividad sangrienta de las operaciones de captura de Taiji, es la demanda de este tipo de centros “educativos”.
Instalación temporal para tener a los delfines cautivos antes de enviarlos a los delfinarios

Las actividades de espectáculos con delfines, incluyendo las de nado con ellos no son educacionales, ni de entretenimiento. Son actividades de explotación, y en ocasiones las responsables de la desaparición de manadas completas de delfines.

En comparación con la temporada pasada, se han capturado 61 delfines menos. Aún así es necesario que sigamos manteniendo la presión y eduquemos a la sociedad en el por qué de decir que NO a los espectáculos con delfines.
Un delfín listado del Pacífico es retenido por un buceador durante una operación de captura en mar abierto.

En este periodo en el que no se van a producir más salidas para capturar delfines, hasta el próximo mes de septiembre, mientras las lonas que se utilizan para capturar y arrastrar a los delfines para que sean sacrificados o llevados cautivos, se están desmontando, y los dispositivos para llevar a los delfines a la ensenada de Taiji se van retirando, Dolphin Project continuará educando para contar al mundo las crueldades del cautiverio de delfines.

No importa si el delfinario tiene llamativas, modernas y sofisticadas instalaciones de cautiverio, no es posible replicar las condiciones de la vida natural de los delfines.

Dolphin Project envía un enorme GRACIAS a todos aquellos que han estado pendientes de su actividad esta temporada, viendo las transmisiones en directo, compartiendo las publicaciones en las redes sociales, y especialmente los que habéis decidido NO COMPRAR una entrada par un espectáculo con delfines.

Dolphin Project espera seguir teniéndonos a su lado cuando trabajan por todo el mundo, desde los Estados Unidos, a las Islas Salomon, o Indonesia, donde actualmente tienen cuatro delfines en proceso de rehabilitación, en el primer santuario permanente de delfines del mundo.

Los activistas de Dolphin Project vigilan toda la temporada las actividades de caza

VÍDEOS DE LAS SANGRIENTAS ACTIVIDADES 

REALIZADAS EN TAIJI

Vídeo de las capturas de delfines, con imágenes tomadas desde drones en Taiji


Vídeo de calderones acosados por los captores, que se golpean contra las rocas para escapar