jueves, 26 de marzo de 2020

LA PROHIBICIÓN DEL COMERCIO DE ALETAS DE TIBURÓN EN EUROPA: UN PASO ADELANTE EN LA PROTECCIÓN DE LOS TIBURONES




Texto: Mónica Alonso Ruiz
Este artículo se publicó en la Revista Escápate: 

En el siglo XV se comenzó a servir sopa de aleta de tiburón a la mesa de los emperadores de la dinastía Ming. El hecho de que se obtuviera tan poco de un animal grande hacía a las aletas nobles y preciosas, ideales para la mesa del gobernante supremo. Posteriormente, la sopa de aleta se servía tradicionalmente en las cenas de celebración para expresar el respeto del anfitrión hacia sus comensales.

La sopa maldita

Es a finales del siglo XX cuando con el auge de la clase media china aumentó de manera exponencial su popularidad, y empezó a generalizarse como manjar en las bodas. Comenzó una enorme demanda de aletas que se extendió a todos los países con restaurantes chinos de alto nivel. Esta demanda ha sido alimentada a costa de la captura de ingentes cantidades de tiburones provenientes de las flotas pesqueras de todo el mundo. Por todo ello muchas poblaciones de tiburones han descendido alarmantemente.

El mapa del comercio de aletas de tiburón. Fuente: FAO “State of the global market for shark products”

Tan cara y exclusiva es esta sopa, que ha llegado a tener precios de hasta 100 dólares el plato en los restaurantes más exclusivos. Se ha llegado a pagar 650 dólares por el kg de aleta. El negocio es enorme y ha alcanzado una escala mundial, estimándose que hasta 150 países participan en el comercio de las aletas.

La FAO estima que cada año se capturan entre 60 y 250 millones de tiburones, fundamentalmente por sus aletas. En comparación con los precios desorbitados de las aletas, el precio de la carne es muy bajo, menos de un euro por kg a pie de lonja, porque su valor culinario no es bueno, a menudo debido al alto nivel de urea que contiene.

La práctica del finning o aleteo

Las aletas valen su peso en oro para los pescadores, pero el resto del animal no vale apenas nada y por ello no merece ocupar un espacio en las bodegas de los barcos. Esta es la razón por la cual se comenzó a practicar el finning, o aleteo, que consiste en no transportar a puerto aquellas partes del animal menos valiosas. Se capturaba al tiburón, le cortaban las aletas y arrojaban su cuerpo moribundo al océano, donde acababa de morir ahogado tras una terrible agonía.

En las calles de Hong Kong se pueden ver aletas de tiburón puestas a secar. Fuente: Gary Stokes

Esta práctica, además de ser catalogada como cruel, es una forma de desperdicio del recurso pesquero, que obliga a capturar más y más ejemplares, para aprovechar menos del 3% del peso del animal.  

Desde 2003 el finning está prohibido en Europa (para sus aguas internacionales y para barcos europeos en cualquier zona del mundo), y en 2013 se amplió la prohibición con la medida de “obligación de desembarco de aletas naturalmente adheridas”, con la que los barcos pueden pescar tiburones (las especies no prohibidas) pero sin descartar el cuerpo del animal. Esta medida adicional, que se ha ido extendiendo por todo el mundo, se considera como un paso adelante en la protección de los tiburones, frente a la prohibición únicamente del finning.

En el resto del mundo la prohibición del aleteo en general es muy escasa, especialmente en aguas internacionales. 

La percepción del daño que se está haciendo a los tiburones por el consumo de una sopa se extiende y algunas líneas aéreas, hoteles y otras compañías rechazan transportar, servir o vender productos de aleta de tiburón. Es destacable también que en China, Hong Kong y Malasia, gracias a los esfuerzos de los conservacionistas, y de sus impactantes campañas, se ha prohibido la sopa de aleta de tiburón en actos oficiales.

El comercio a granel de aletas en Europa es, en muchos casos, una tapadera para el comercio ilegal de especies amenazadas

La legislación europea permite el comercio de aletas a granel, siempre que no se trate de las 12 especies protegidas en el convenio CITES (que prohíbe el comercio mundial de ciertas especies amenazadas catalogadas).

Cuando se comercia con todo el cuerpo del animal, la identificación de la especie es relativamente fácil, pero cuando se transportan solo las aletas, esta es muy difícil. Ello es debido a que la forma y el color cambia durante el procesado, y se pierde la proporción del tamaño de la aleta respecto del tamaño del animal completo. Además, los envíos suelen mezclar diferentes tipos de aletas, y para los ejemplares jóvenes es casi imposible la identificación.

Un estudio de 2018, realizado mediante análisis de ADN, demostró que muchas de las aletas que se vendían en Hong Kong (el principal puerto de distribución mundial de aletas, por donde se estima que pasa el 50 % del volumen mundial), procedían de especies amenazadas.

Se capturan muchos tiburones en Europa

Aunque nos parezca sorprendente, cada año se capturan en Europa millones de tiburones. Nuestro país es líder en capturas y en exportación de aletas procesadas de alta calidad.

La aplicación de la medida de “aletas adheridas” en 2013 produjo cambios en nuestra industria pesquera. Hasta el momento, cuando se practicaba el finning, las bodegas llegaban llenas de aletas, pero a partir de ese momento había que dejar hueco para todo el animal. Ese año el volumen de tiburón azul o tintorera, el tiburón más capturado, con diferencia sobre el resto, fue el mínimo en muchos años, 44.703 toneladas. Progresivamente se volvieron a capturar más y más tiburones, hasta 53.000 toneladas en 2016. Las empresas pesqueras comenzaron a promocionar la carne: se hicieron campañas publicitarias y el público comenzó a consumirla. Los precios de la carne comenzaron a subir y se amortizaba mejor la pesca de todo el animal. Además, le dieron otras utilidades a esa carne, fundamentalmente para uso como harinas de pescado.


Legislación mundial sobre pesca de tiburón. Fuente: Wikipedia



La medida de “aletas adheridas” contribuye a que los tiburones no se capturen solo por sus aletas, y por eso se ha ido aplicando en todo el mundo. Sin embargo, tiene algunas dificultades en su aplicación. Las inspecciones en los barcos, realizadas por observadores independientes, actualmente tan solo suponen entre el 1 y el 3 %, por lo que, salvo la eventual revisión que pueda realizarse en el momento del desembarco, en realidad no se controla la actividad pesquera durante el resto del tiempo, ni se conoce si se han desembarcado ilegalmente aletas en otros puertos fuera de la UE, por ejemplo.

La realidad es que es casi imposible garantizar que las aletas que se transportan y comercian por Europa provengan de ejemplares legalmente capturados.  Parece claro que es necesario algún paso adelante en la regulación de todo lo que rodea a este lucrativo negocio.

Petición de los ciudadanos europeos

En un esfuerzo para revertir esta situación, en Europa se plantea una nueva medida adicional, a añadir a la prohibición del finning y a la de “aletas adheridas”. Se trata de la prohibición del comercio de aletas de tiburón, incluyendo la exportación, importación y tránsito. Solo es posible poner freno a este negocio a costa de los tiburones si Europa (España fundamentalmente) deja de exportar aletas de tiburón a Asia y no facilita el comercio a través de su territorio.

Esta medida ya se aplica en países como Canadá, que desde junio de 2019 es el primer país del G7 que ha prohibido el comercio de aletas. En Estados Unidos se aplica ya en algunos de sus estados y se está actualmente en proceso de aprobación en otros.

Iniciativa ciudadana europea

Un grupo de ciudadanos de toda Europa se ha unido para pedir la prohibición del comercio de aletas de tiburón en la Unión Europea. La iniciativa se llama “Stop finning – Stop the trade”.

Desde 2012 los ciudadanos de la UE tienen derecho a realizar iniciativas ciudadanas por las que se sugiere a la Comisión Europea una proposición de ley determinada. Para ello, en primer lugar, se nombra un comité de ciudadanos. Se presenta una propuesta de iniciativa a la Comisión, y una vez aceptada, el comité de ciudadanos tiene un año para recolectar las firmas que la avalen.


Es preciso recolectar al menos un millón de firmas, con un mínimo en una cuarta parte de los estados miembros, para garantizar que es una petición generalizada en toda la Unión. Una vez alcanzado en número de firmas en el periodo de un año, la Comisión Europea debe aceptar la propuesta ciudadana, que es presentada por el comité ciudadano en el Parlamento Europeo. Si allí se aprueba, se procede al proceso habitual de elaboración legislativa comunitaria.

El plazo para conseguir las firmas es hasta el 31 de enero de 2021. Se puede firmar en el siguiente enlace, introduciendo el DNI y la nacionalidad, en un formulario que recoge directamente la Comisión Europea.

Aprovechemos esta oportunidad de ayudar en la conservación de los tiburones.

¡Firma ya! Y únete a los ciudadanos responsables que quieren proteger a los tiburones.



Un ejemplo de por qué se debe prohibir el comercio: se incautan toneladas de aletas de tiburon de especies protegidas:

Leer más 👇👇👇

https://www.scmp.com/news/hong-kong/law-and-crime/article/3083184/biggest-shark-fin-seizure-hong-kong-history-recovers


REFERENCIAS:
Cardeñosa, D. et al., 2018. CITES-listed sharks remain among the top species in the contemporary fin trade. Conservation Letters, 07

viernes, 20 de marzo de 2020

SE DECLARA EL CORREDOR DE CETÁCEOS ENTRE LAS ISLAS BALEARES Y LA PENÍNSULA IBÉRICA COMO ZONA DE ESPECIAL PROTECCIÓN DE IMPORTANCIA PARA EL MEDITERRÁNEO (ZEPIM).


Texto: Mónica Alonso Ruiz
Este artículo se publicó en la Revista Acusub www.acusub.net

En 1975, dieciséis países mediterráneos y la CEE adoptaron el Plan de Acción para la protección y el desarrollo de la cuenca del Mediterráneo (PAM). En 1976 se adopta como marco jurídico de este plan el Convenio para la protección del mar Mediterráneo contra la contaminación (Convenio de Barcelona). Este convenio es la legislación internacional aplicable a nuestro Mare Nostrum y tiene como objetivo proteger y mejorar el medio ambiente marino de la zona.

Mapa de los países del convenio. Fuente: Wikipedia. Padraic Ryan

Como adendas al convenio se han aprobado diversos protocolos. Uno de los más importantes es el Protocolo ZEPIM o de áreas protegidas, ratificado por España en 1998. Las ZEPIM son áreas que, por albergar ecosistemas específicos de la zona mediterránea o hábitats de especies en peligro, son importantes para la conservación de los componentes de la diversidad biológica en el Mediterráneo y tienen un interés científico, estético, cultural o educativo especial.


El protocolo no se centra solo en espacios protegidos, sino que también tiene una serie de listados de especies protegidas, para las que se deben diseñar medidas de protección.

Para conseguir los objetivos de protección los países miembros tienen una serie de obligaciones que cumplir en las ZEPIM:

  • Tener un régimen jurídico para su protección eficaz; 
  • Disponer de un plan de gestión y un programa de recogida de datos relevantes; 
  • Definir una serie de objetivos y medidas de conservación y de gestión muy concretas; 
  • Establecer un órgano de gestión con la suficiente dotación de recursos humanos y económicos; 
  • Implantar un programa de vigilancia continua.

En la actualidad existen nueve ZEPIM en España, siendo el país que tiene un mayor número:

  •  Andalucía: Isla de Alborán, Fondos marinos del Levante almeriense, Cabo de Gata – Níjar y Acantilados de Maro – Cerro Gordo; 
  • Cataluña: Islas Medes y Cap de Creus; 
  • Comunidad Valenciana: Columbretes; 
  • Región de Murcia: Mar Menor y zona mediterránea oriental de la costa murciana; 
  • Islas Baleares: Archipiélago de Cabrera.

Corresponde al Ministerio de Medio Ambiente (actualmente Ministerio para la Transición Ecológica) la declaración y la gestión de las ZEPIM españolas. 

Se celebró la 21ª Reunión de las Partes del Convenio de Barcelona en Nápoles y el 3 de diciembre de 2019 se declaró formalmente la nueva ZEPIM de la zona entre las Islas Baleares y la Península, el denominado Corredor de Cetáceos del Mediterráneo.

Folleto informativo de la nueva ZEPIM

La nueva ZEPIM tiene una superficie de 46.386 km2 y se sitúa entre las costas catalanas, valencianas y el archipiélago balear. La zona tiene un alto valor ecológico, no solo por ser un corredor de migración para los rorcuales comunes hacia sus zonas de alimentación en el Mar de Liguria, sino también por ser hábitat de una gran diversidad de especies de cetáceos, como calderones, cachalotes, zifios de Cuvier, delfines mulares y listados, entre otros, así como tortugas, tiburones y aves marinas.

Delimitación de la nueva ZEPIM. RD 699/2018

La protección de este corredor migratorio de cetáceos evitará impactos sobre las poblaciones de rorcual común, tanto las sedentarias como sobre las que migran y retornan del mar de Liguria, el cual fue declarado santuario para cetáceos (Santuario Pelagos). Este santuario es la mayor reserva marina del Mar Mediterráneo, con una extensión de aproximadamente 84.000 km². Fue establecida en 1999 y es la primera (y actualmente la única) reserva marina internacional en el mundo, compartiendo aguas internacionales de Francia, Italia, y el Principado de Mónaco.

El Santuario Pelagos en el Mar de Liguria, junto con los espacios marinos protegidos y la propuesta de la ZEPIM de corredor de cetáceos en Mediterráneo, que en realidad supone una ampliación del área protegida de Liguria.

Previamente a la reciente declaración como ZEPIM, el Gobierno, a propuesta del Ministerio para la Transición Ecológica, aprobó el Real Decreto 699/2018, donde se declaraba Área Marina Protegida el Corredor de migración de cetáceos del Mediterráneo, se aprobaba un régimen de protección preventiva y se proponía su inclusión en la Lista de Zonas Especialmente Protegidas de Importancia para el Mediterráneo  (Lista ZEPIM) en el marco del Convenio de Barcelona.

La principal medida que se incluyó en esta norma fue la prohibición de los sistemas de prospección y de extracción de hidrocarburos, aunque no se dotó de fondos a esta disposición. Esta medida permanecerá  en vigor hasta que se redacte el Plan de Gestión del Área Marina Protegida, en un plazo de tres años desde su declaración como ZEPIM.

Los conservacionistas que llevaban muchos años luchando por la declaración de esta zona están contentos, pero ahora hay mucho que hacer. El Plan de Gestión es urgente, especialmente en lo que se refiere a la reducción del ruido marino, porque es una zona denominada como “Noise hot-spot” (punto caliente de ruido), y es precisa la toma de medidas para crear una zona tranquila. Además, la prohibición de la prospección y explotación de hidrocarburos en la zona supone un gran alivio, dado el gran interés que existe en la zona por realizar este tipo de actividades.


Otro reto importante será la gestión del tráfico marítimo, dado que es una zona complicada, por el intenso paso de ferris entre las islas y la Península, así como los buques de carga de los puertos de la zona. Posiblemente se deba reducir la velocidad de los buques, lo que indudablemente provocará trastornos al sector del transporte.

El rorcual común, principal beneficiado

Sin duda la especie que más se verá beneficiada por la nueva área protegida será el rorcual común (Balaenoptera physalus), al que también se llama ballena de aleta (fin whale). Este animal es el segundo más grande del planeta, tras la ballena azul, pudiendo alcanzar los 27 metros. Es el misticeto o ballena con barbas más común en el Mediterráneo.

Esquema de rorcual común. Fuente: SINC. Imagen: CRAM

El rorcual común. Fuente: El Periódico

El tamaño máximo oscila entre los 22,5 metros de las hembras, y los 21 de los machos, aunque lo normal en los individuos adultos está entre 15 y 19 metros, alcanzando un peso de 90 toneladas.
Se estima que su población es de aproximadamente 5.000 individuos. Su distribución a lo largo de todo el Mediterráneo no es uniforme, dado que existen ciertas zonas donde hay más ejemplares que en otras. La región comprendida entre el Golfo de León, el noroeste de Córcega, el norte y el oeste de Cerdeña y la costa de Liguria, es la zona que tiene una mayor concentración. Esta área incluye el Santuario Marino de Pelagos.

Distribución del rorcual común en el Mediterráneo. Fuente: Associació Cetacéa

El mar de Liguria es su área principal de alimentación y por lo tanto los animales suelen concentrarse allí en los meses de verano. La migración de estos animales en invierno es compleja. Se ha comprobado que existen ejemplares residentes en el mar de Liguria, otros que van hasta el área que rodea Lampedusa y otros que viajan hasta las proximidades del mar de Alborán, situado entre la península ibérica y la costa norte de África.

Algunos ejemplares no provienen del Mediterráneo, sino que proceden de las poblaciones del NE del océano Atlántico. Cada año migran desde allí hasta aguas mediterráneas, llegando hasta el mar de Liguria y luego regresan de nuevo al Atlántico durante la época invernal.
Es en la primavera y el otoño cuando muchos rorcuales realizan su migración. Ello se ha comprobado por su presencia en el mar catalán y balear en esa época. De hecho, es frecuente verlos pasar cerca del Cap de Creus.

El rorcual común es una ballena filtradora que se alimenta de pequeños cardúmenes de peces, de calamares, y de crustáceos como los misidáceos y de kril. Sin embargo, en el Mediterráneo parece que se ha especializado en un tipo de presa concreto: los individuos que se alimentan en el mar de Liguria lo hacen casi exclusivamente del krill del norte (Meganyctiphanes norvegica) y recientemente se ha conocido que en el área de Lampedusa, se alimentan a base de otra especie de krill (Nictyphanes couchii).

Alimentación del rorcual común en el Mediterráneo. Fuente: Associació Cetacéa

La engullida del rorcual común es espectacular, abriendo su enorme boca y tragando un gran volumen de agua al abrir sus pliegues gulares. Esta agua engullida finalmente sale por los laterales de la boca, quedando el alimento prendido en sus enormes barbas.

La engullida del rorcual común. Fuente: Jeremy A Goldbogen y Nicholas D. Pyenson

El motivo por el cual la zona de Liguria es una zona de producción primaria, y por tanto con elevado contenido de plancton es la peculiar orografía de la costa con una intensa evaporación, elevada aportación de nutrientes desde el Ródano y el movimiento ascensional del agua (upwelling)

El agua engullida sale por el lateral de la boca de la ballena y deja el alimento en las barbas. Fuente: Center for Coastal Studies Provincetown

El rorcual común es una especie amenazada, catalogada como vulnerable por la UICN en el Mediterráneo. Ello se debe a la explotación ballenera intensiva durante las tres últimas generaciones (1929 – 2007). Se estima que ello hizo disminuir el número de rorcuales comunes en un 70 %. El rorcual común recibió la plena protección frente a la caza comercial de ballenas por parte de la Comisión Ballenera Internacional en el Pacífico Norte en 1976 y en el Atlántico Norte en 1987, a excepción de pequeñas capturas hechas por aborígenes o con fines de investigación.

En la actualidad las capturas de rorcuales comunes han disminuido mucho, y se cree que es posible que la población mundial esté aumentando. Sin embargo, en el Mediterráneo se considera que su población está disminuyendo. Las colisiones con los buques se considera que representan la mayor causa de muerte de esta población.

Además, el rorcual común también está sometido a las siguientes protecciones:
  • Apéndice I de la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres (CITES); 
  • Apéndices I y II de la Convención de Especies Migratorias (CMS) y por el Acuerdo sobre la Conservación de los Cetáceos del Mar Negro, Mediterráneo y el área Atlántica adyacente (ACCOBAMS), que prohíbe su matanza deliberada; 
  • Reglas de protección de Santuario Marino de Pelagos para Mamíferos Marinos del Mediterráneo.
Referencias y enlaces:







martes, 3 de marzo de 2020

La campaña de matanzas de cetáceos 2019/20 acaba de finalizar en Taiji


Este artículo es una traducción libre de la carta que Ric O’Barry, de Dolphin Project ha enviado a sus seguidores y del contenido de su blog. Fotos: Dolphin Project


El día 1 de marzo se ha terminado la temporada 2019/20 de caza de delfines en Taiji. A lo largo de los seis meses que ha durado, el equipo de O’Barry ha permanecido en la zona, documentando cada una de las operaciones de caza, durante las cuales muchos delfines fueron sometidos a acoso, sufrimiento y abuso. Durante ese tiempo hemos sido testigos de delfines perseguidos, maltratados, heridos, atropellados por embarcaciones, ahogados, capturados y sacrificados. Se han diezmado manadas enteras de delfines, desde los más jóvenes, hasta los más viejos.


La temporada comenzó el 1 de septiembre. Ese es el día del Delfín en Japón, y muchas organizaciones lo celebran precisamente para llamar la atención internacionalmente sobre la masacre de Taiji.

Existen varias formas de captura de delfines. La primera consiste en cercar la manada con redes y literalmente empujarla hacia la bahía. Allí no tienen escapatoria cuando llegan a la playa y en ese lugar son seleccionados para morir allí mismo, o morir en vida en un delfinario. La segunda forma tiene lugar fuera de la ensenada, cercando la manada con una red, tirándose al agua y literalmente inmovilizando, uno a uno a los exhaustos delfines, para subirlos a los barcos.


La cala de Taiji se tiñe de rojo por la sangre de los delfines muertos

La foto muestra unos delfines de Risso masacrados en mar abierto y arrastrados a la costa

Una cría de delfín agarrada por uno de sus captores

La organización Dolphin Project se congratula de que el activismo en contra de la captura de delfines en Taiji crece en Japón. El 9 de febrero de este año, tras un día de captura en el que una manada de delfines listados fue arrastrada hacia la bahía de Taiji, varios activistas japoneses se unieron al equipo de Dolphin Project en las protestas, pidiendo a los cazadores de delfines y a los entrenadores que pararan en su actividad de matar y capturarlos, y a liberar a los que tenían cautivos. Las voces de estos activistas resonaron en la bahía y fueron escuchadas por los asesinos hasta que acabaron su macabra selección de los individuos que iban a ser sacrificados y cuáles iban a delfinarios.

Activistas japoneses manifestándose in situ. La pancarta dice: no matéis delfines.

Esta temporada se han llevado a cabo un total de 130 salidas de caza, implicando a ocho especies de delfines. Se estima que fueron masacrados 560 delfines, y capturados 200. Es posible que muchos más puedan haber muerto posteriormente como consecuencia de las operaciones de caza, y por ello no estén incluidos en las cifras anteriores.

Balance de la temporada 19/20.

Estadísticas de las temporadas de Taiji desde 2007

Como las capturas de delfines son legales en Japón, y tienen permisos, no se puede acudir a los tribunales japoneses. Se documentan todas las salidas de caza y se protesta por el terrible sufrimiento de los delfines en estas atroces prácticas.

Aunque la temporada ha terminado, los permisos administrativos de caza de delfines aún tienen vigencia durante más meses.

Esta es la cuota de delfines que se puede cazar en la temporada 2019/2020 de forma legal

Como ya se puso en evidencia en años anteriores, los entrenadores de los centros que mantienen a los delfines capturados hasta su venta final, trabajan codo con codo con los cazadores de delfines de Taiji, eligiendo incluso qué ejemplares, de los capturados, son aptos para la industria de entretenimiento y cuáles deben ser sacrificados.

Los parques marinos y acuarios que tienen este tipo de animales cautivos a menudo usan los términos “conservación” y “educación” cuando se refieren a su actividad. Sin embargo, la realidad es que todo su negocio comienza en las aguas sangrientas de esta pequeña ciudad japonesa. Lo que realmente alimenta la actividad sangrienta de las operaciones de captura de Taiji, es la demanda de este tipo de centros “educativos”.
Instalación temporal para tener a los delfines cautivos antes de enviarlos a los delfinarios

Las actividades de espectáculos con delfines, incluyendo las de nado con ellos no son educacionales, ni de entretenimiento. Son actividades de explotación, y en ocasiones las responsables de la desaparición de manadas completas de delfines.

En comparación con la temporada pasada, se han capturado 61 delfines menos. Aún así es necesario que sigamos manteniendo la presión y eduquemos a la sociedad en el por qué de decir que NO a los espectáculos con delfines.
Un delfín listado del Pacífico es retenido por un buceador durante una operación de captura en mar abierto.

En este periodo en el que no se van a producir más salidas para capturar delfines, hasta el próximo mes de septiembre, mientras las lonas que se utilizan para capturar y arrastrar a los delfines para que sean sacrificados o llevados cautivos, se están desmontando, y los dispositivos para llevar a los delfines a la ensenada de Taiji se van retirando, Dolphin Project continuará educando para contar al mundo las crueldades del cautiverio de delfines.

No importa si el delfinario tiene llamativas, modernas y sofisticadas instalaciones de cautiverio, no es posible replicar las condiciones de la vida natural de los delfines.

Dolphin Project envía un enorme GRACIAS a todos aquellos que han estado pendientes de su actividad esta temporada, viendo las transmisiones en directo, compartiendo las publicaciones en las redes sociales, y especialmente los que habéis decidido NO COMPRAR una entrada par un espectáculo con delfines.

Dolphin Project espera seguir teniéndonos a su lado cuando trabajan por todo el mundo, desde los Estados Unidos, a las Islas Salomon, o Indonesia, donde actualmente tienen cuatro delfines en proceso de rehabilitación, en el primer santuario permanente de delfines del mundo.

Los activistas de Dolphin Project vigilan toda la temporada las actividades de caza

VÍDEOS DE LAS SANGRIENTAS ACTIVIDADES 

REALIZADAS EN TAIJI

Vídeo de las capturas de delfines, con imágenes tomadas desde drones en Taiji


Vídeo de calderones acosados por los captores, que se golpean contra las rocas para escapar