martes, 5 de agosto de 2025

ESPAÑA RATIFICA EL TRATADO GLOBAL DE LOS OCÉANOS

 

¡Buenas noticias! El 4 de febrero, en la sede de la ONU en Nueva York, España fue el primer país europeo en ratificar el Tratado Global de los Océanos. Este tratado, acordado por los miembros de la ONU en marzo de 2023, es conocido como BBNJ o "Tratado sobre la Diversidad Biológica Marina en Áreas Fuera de la Jurisdicción Nacional", y complementa la "Ley del Mar" (CONVEMAR) llenando el vacío legal que existe en la protección de los océanos.

La "Ley del Mar" regula de manera muy general las actividades que se realizan en alta mar, pero no cubre todos los ámbitos. Por eso es necesario adoptar nuevas leyes más concretas, como este tratado, que se centra en conservar la vida marina más allá de las 200 millas náuticas, conocidas como Alta Mar, en una superficie que representa el 61% del océano mundial.

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Aunque la Convención de las NNUU sobre el Derecho del Mar se firmó en 1982, no se alcanzó el número suficiente de países que la ratificaran hasta 1994, que es cuando entró en vigor. Llama la atención que Estados Unidos no la haya ratificado.

Actualmente la gestión de los océanos en aguas internacionales no es única y está a cargo de diferentes organismos, lo que no ha sido eficaz para protegerlos por falta de legislación y de coordinación entre ellos. La Alta Mar ocupa casi dos tercios del planeta y la falta de protección ha tenido graves consecuencias para la naturaleza y para todo el planeta.

El Tratado Mundial de los Océanos es clave para alcanzar el objetivo global 30x30, que busca proteger el 30% de las tierras, aguas dulces y océanos del mundo para 2030. Para que el tratado entre en vigor, al menos 60 países deben ratificarlo. Algunas organizaciones manifiestan la urgencia de hacerlo antes de 2025 para cumplir el objetivo 30x30, porque “si no ratificamos y aplicamos el Tratado en tiempo récord, una victoria histórica podría convertirse en un fracaso histórico.”

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Presiones humanas sobre los ecosistemas marinos. Agencia France Presse. Traducción al español: Mónica Alonso

¿Qué significa el tratado para los países firmantes y para el océano?

La ratificación del Tratado Global de los Océanos tendrá un gran impacto en las políticas ambientales de los países que lo firmen, incluida España, dado que les obliga a cooperar y poner en marcha políticas innovadoras.

Resumen de las cuestiones más importantes del tratado. Fuente: Greenpeace

Uno de los aspectos más llamativos es que propone proteger áreas marinas en todo el océano. Los países que lo firmen se comprometen a declarar como protegida un 30% de la alta mar antes de 2030. Esto significa crear nuevas áreas protegidas y ampliar las ya existentes, lo que ayudará a conservar la vida marina y los ecosistemas vulnerables. Será, sin duda, un arduo trabajo, y un objetivo ambicioso dado que el nivel de protección actual es muy bajo.

Las Áreas Marinas Protegidas (AMP) son zonas designadas para la conservación de la biodiversidad y los recursos naturales, culturales y económicos. En estas zonas se aplican medidas especiales de conservación que restringen o limitan la actividad humana. La definición más utilizada es la de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), que describe las AMP como “espacios geográficos claramente definidos y gestionados legalmente o por otros medios eficaces para lograr la conservación a largo plazo de la naturaleza y los servicios del ecosistema”.

Red de áreas marinas protegidas en aguas de España. Autor: Nacho Catalán/ El País

Entre las más importantes se encuentran la Región del Mar de Ross, las Tierras y Mares Australes Franceses, el Monumento Nacional Marino de Papahānaumokuākea en Hawái, y el Parque Natural del Mar del Coral en Nueva Caledonia.

Para definir nuevas áreas protegidas en alta mar, uno o varios países deberán proponerlas, ya sea por iniciativa propia o de la comunidad científica. Requerirá un largo proceso que necesita cooperación internacional y criterios científicos.

Algunos grupos conservacionistas aseguran que existen tres áreas en alta mar que podrían ser protegidas pronto gracias al Tratado: los Montes submarinos Emperador en el Pacífico Norte, el Mar de los Sargazos en el Atlántico Norte, el sur del Mar de Tasmania y a la Elevación Lord Howe en el hemisferio sur.

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Mapa de zonas de protección prioritaria a proteger con el nuevo tratado. Greenpeace

El tratado también regulará las actividades humanas en alta mar, como la pesca, la minería submarina y la investigación de la biodiversidad para obtener posibles beneficios. Estas normas deberían garantizar que estas actividades se realicen de manera sostenible y con menor impacto ambiental. Históricamente, los países han tenido dificultades para ponerse de acuerdo en repartir los recursos del planeta, por lo que tener un tratado para regularlo es una buena noticia. Ahora falta que se aplique.

Además, el tratado establece un mecanismo para compartir equitativamente los beneficios derivados de la explotación de los recursos genéticos marinos. Estos son los posibles genes patentables de las especies marinas descubiertas o por descubrir, que pudieran tener utilidad en la industria (farmacéutica, cosmética, alimentación, energía, etc.). Esto fomentará la cooperación internacional y asegurará que los países en desarrollo también se beneficien de estos recursos.

Otro objetivo del tratado es fortalecer la diplomacia climática, que implica la negociación y el diálogo entre actores internacionales para alcanzar acuerdos y compromisos que promuevan la acción climática (combatir el cambio climático y mitigar sus efectos) y la sostenibilidad.

En pocas palabras, el Tratado Global de los Océanos busca promover políticas más estrictas y sostenibles para proteger los ecosistemas marinos. Aunque ahora nos parezca un desafío complicado que requiere un gran esfuerzo internacional, es vital dar los primeros pasos hacia un futuro más seguro para nuestros océanos.

Países que lo han ratificado y dificultades para ello

Hasta ahora, 16 países han ratificado el Tratado Global de los Océanos: Chile, Bangladesh, Barbados, Belice, Cuba, Maldivas, Mauricio, Micronesia, Mónaco, Palau, Panamá, Seychelles, Singapur, Santa Lucía, Timor-Leste y España. Para que el tratado entre en vigor, se requiere la ratificación de al menos 60 países. Esto significa que aún faltan 44 países por ratificarlo.

Algunos países justifican su falta de interés en que el tratado global de los océanos podría afectar su economía, especialmente en industrias como la pesca y la minería submarina. También temen que las regulaciones sean difíciles de poner en marcha o supervisar, especialmente en grandes zonas marítimas. Otros consideran que el tratado podría limitar su soberanía sobre ciertos territorios oceánicos.

Aun así, es esencial que la comunidad internacional siga trabajando para impulsar la ratificación global del tratado. Cada paso cuenta.

Organizaciones que han apoyado la iniciativa

Varias organizaciones han promovido activamente este tratado. Greenpeace ha liderado campañas para proteger los mares, WWF ha trabajado con los gobiernos para promover el cuidado de la biodiversidad, y Conservation International ha aportado estudios científicos y asesoramiento técnico. The Pew Charitable Trust se ha enfocado en investigación y en desarrollo de políticas de protección, mientras que High Seas Alliance ha reunido a expertos y ciudadanos para proteger los océanos. Juntos están trabajando para que este tratado sea una realidad y nuestros mares estén mejor protegidos.

Cartel de Greenpeace agradeciendo a las personas que con su firma han apoyado la iniciativa. Fuente: Greenpeace

Javier Bardem ha sido un firme defensor del Tratado Global de los Océanos, destacando su participación en expediciones con Greenpeace y discursos en la ONU.

Sylvia Earle, conocida como la "Reina de las Profundidades", es una reconocida oceanógrafa y defensora de los océanos que ha apoyado firmemente la iniciativa. Ha trabajado incansablemente en la protección de los ecosistemas marinos, en promover áreas protegidas y en establecer políticas sostenibles. En 2009, ganó el premio TED Prize, que la ayudó a crear Mission Blue, una red global de áreas marinas protegidas. Su dedicación ha sido clave para destacar la importancia de cuidar los océanos.

Una negociación lenta y un verdadero reto internacional

El Tratado Global de los Océanos se negoció dentro de las Naciones Unidas. Todo empezó en 2004, cuando se creó un grupo para estudiar cómo cuidar y usar de forma sostenible la biodiversidad marina fuera de las áreas nacionales. Después de años de reuniones y discusiones, en 2017 la ONU decidió arrancar las negociaciones oficiales, que finalmente llevaron a la adopción del tratado en 2022, durante la Conferencia Intergubernamental sobre Biodiversidad Marina de Áreas fuera de la Jurisdicción Nacional.

Hacer cumplir el Tratado Global de los Océanos será complicado, como ocurre con la mayoría de los tratados internacionales, ya que ello dependerá principalmente de la voluntad de los países que lo ratifiquen y de su compromiso real para poner en marcha y hacer cumplir las medidas acordadas.

La autoridad encargada de supervisar su aplicación será la Conferencia de las Partes (COP), formada por representantes de los países. Esta conferencia se reunirá periódicamente, permitiendo que los estados rindan cuentas sobre el grado de cumplimiento de sus compromisos. Sin una colaboración sólida entre los países no será posible garantizar la aplicación real del tratado.

El Tratado Global de los Océanos da esperanza para cuidar nuestros mares, pero el camino no será fácil. Todo depende de que los gobiernos de todo el mundo tengan la voluntad y el compromiso de hacerlo realidad. Aunque hay muchos retos por delante, es un paso importante para proteger los océanos. Con esfuerzo podemos lograrlo.

Referencias:

https://www.exteriores.gob.es/RepresentacionesPermanentes/onu/es/Comunicacion/NotasPrensa/Paginas/2024_NOTAS_P/Espa%c3%b1a-ratifica-el-Tratado-Global-de-los-Oc%c3%a9anos.aspx#:~:text=%E2%80%A2%20El%20instrumento%20se%20ha%20depositado%20hoy%20en,la%20superficie%20de%20alta%20mar%20antes%20de%202030

https://www.nationalgeographic.com.es/ciencia/onu-aprueba-por-fin-tratado-global-oceanos_19603

https://www.newtral.es/tratado-global-de-los-oceanos-onu-aguas-internacionales/20220906/

https://www.miteco.gob.es/es/prensa/ultimas-noticias/2025/febrero/espana-ratifica-el-tratado-global-de-los-oceanos.html

https://www.wwf.es/nuestro_trabajo/oceanos/areas_marinas_protegidas/

https://www.wwf.es/?64480/Necesitamos-proteger-el-30-de-la-superficie-marina-mundial-de-aqui-a-2030

https://www.miteco.gob.es/es/prensa/ultimas-noticias/2025/febrero/espana-ratifica-el-tratado-global-de-los-oceanos.html

https://es.slideshare.net/slideshow/recursos-genticos-marinos-y-distribucin-de-beneficios-opciones-regulatorias-y-procesos-internacionales-relevantes/132586345

474d7771-30x30-from-global-ocean-treaty-to-protection-at-sea-spanish-full-report.pdf

https://www.climaterra.org/post/entrevista-la-ocean%C3%B3grafa-sylvia-earle-habla-de-la-necesidad-de-conservar-el-mar

https://www.nationalgeographic.com.es/ciencia/onu-aprueba-por-fin-tratado-global-oceanos_19603

 

 

 

 

lunes, 7 de julio de 2025

La decadencia de la caza de ballenas en Islandia


La decadencia de la caza de ballenas en Islandia  

Texto: Mónica Alonso Ruiz

Arpón utilizado para la caza de ballenas en un barco islandés. Foto: Arne Feuerhahn. Fuente: Mongabay

La caza industrial de ballenas es una práctica deplorable y cruel que ha llevado a muchas especies al borde de la extinción. Durante siglos ha causado un daño irreparable a las poblaciones de estos magníficos animales. Las capturas son extremadamente crueles, ya que los métodos utilizados para matarlas suelen producirles un sufrimiento prolongado y terrible.

Afortunadamente, en los años 80 la Comisión Ballenera Internacional (CBI) estableció una moratoria sobre la caza comercial de ballenas. Gracias a ella, la masacre ha disminuido significativamente en todo el mundo, y muchas especies están viendo una mejora en sus poblaciones.

Sin embargo, es triste y preocupante que en algunos lugares del planeta esta práctica aún se lleve a cabo. A pesar de los avances en la conservación y la creciente conciencia sobre la importancia de proteger a las ballenas, algunos países continúan cazándolas, poniendo en riesgo los esfuerzos de recuperación y la supervivencia de estas especies.

Y, sin embargo, hay esperanza, pues la mayoría de la población mundial desaprueba el consumo de carne de ballena. Y sin demanda, la justificación para seguir adelante con estas actividades ya no existe.

Un operario de la empresa ballenera islandesa Hvalur comienza a trocear un rorcual. Fuente: RUV. Autor: Stefan Jon Ingvarsson

Segundo año consecutivo sin captura de ballenas para exportación en Islandia

La empresa Hvalur, la única que aún caza ballenas en Islandia, ha decidido no hacerlo este verano por segundo año consecutivo por causa de la crisis arancelaria y comercial mundial, según informaron medios locales. La compañía ha comunicado a sus empleados que no habrá temporada de caza este año. Esta decisión se revisará el próximo año.

Islandia, junto con Noruega y Japón, es uno de los tres últimos países donde la caza comercial de ballenas está permitida, aunque esta actividad ha disminuido debido a la menor demanda de Japón, el principal consumidor de carne de ballena.

Dos rorcuales comunes son arrastrados por un ballenero islandés. En 2022 Islandia capturó 148 rorcuales. Foto: Arne Feuerhahn. Fuente: Mongabay

La relación de Islandia con las ballenas es compleja. Por un lado, las actividades de avistamiento generan importantes ingresos para el país. Por otro lado, se sigue autorizando la caza de estos animales, justificada por el consumo de su carne. Esta práctica se remonta a 1889, cuando pueblos noruegos introdujeron la captura y la caza industrial de ballenas en la región, si bien las capturas tradicionales se remontan a siglos atrás.

La temporada de caza de ballenas en Islandia comienza a mediados de junio y finaliza en septiembre. Sin embargo, en los últimos años, los cazadores no han completado las cuotas asignadas. La segunda empresa islandesa dedicada a esta actividad abandonó su actividad en 2020, por considerarla económicamente inviable.

Un barco en el agua

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El ballenero Hvalur 8 llega a la base de la empresa en el fiordo de Hvalfjörður. Dos rorcuales comunes están amarrados al barco. Foto: Arne Feuerhahn. Fuente: Mongabay

Actualmente solo la empresa Hvalur tiene licencia (renovable anualmente) para cazar más de 100 ejemplares de rorcuales comunes (Balaenoptera physalus). La empresa había anunciado que la temporada 2023 sería la última debido a la disminución de la demanda de sus productos. Sin embargo, en diciembre de 2024, Bjarni Benediktsson, entonces Ministro de Alimentación, emitió un permiso de caza de ballenas por cinco años, con la condición de que la captura se realizara bajo estrictas condiciones para asegurar que "el animal no sufriera".

El rorcual común (Balaenoptera physalus) es la segunda ballena más grande, puediendo alcanzar los 20 metros de longitud. Fuente: Wikipedia. Autor: Lycaon.cl - Trabajo propio, CC BY-SA 3.0

Islandia sigue perteneciendo a la Comisión Ballenera Internacional (Noruega y Japón ya no pertenecen), y, sin embargo, desafía la prohibición temporal (moratoria) de la caza comercial de ballenas impuesta por este organismo, formado por 88 países.

Entre 2018 y 2020, Islandia exportó más de un millón de kilos de carne de ballena a Japón cada año. En 1960, Japón consumía 200,000 toneladas de carne de ballena, pero en 2018 solo consumió 4,000 toneladas. Esto significa que la demanda ha bajado mucho y actualmente se captura e importa más carne de ballena de la que se consume. Por ello, al parecer, el excedente se usa para comida de mascotas.

El 51% de la población islandesa está en contra de la caza de ballenas, y este porcentaje aumenta cada año. Solo el 2% de los islandeses come carne de ballena regularmente, mientras que el 84% nunca la ha probado.

A pesar de que las actividades turísticas de avistamiento de ballenas han aumentado la preocupación del pueblo islandés por la conservación de estos animales, no solo se capturan rorcuales comunes para la exportación. Existen pequeñas empresas que capturan ballenas minke (Balaenoptera acutorostrata), un rorcual más pequeño con aletas pectorales blancas, aunque la exportación de su carne está prohibida. Resulta llamativo que la carne de esta ballena no la consuma la población local, sino que se promociona para los turistas.

Los primeros balleneros en Islandia

La caza de ballenas en Islandia comenzó con los balleneros vascos, quienes fueron probablemente los primeros europeos en dedicarse a esta actividad de manera organizada. Desde el siglo XII, cazaban ballenas en el Golfo de Vizcaya y, tras la disminución de la especie en aguas españolas, expandieron la caza hacia el Atlántico Norte, incluyendo Terranova, Labrador e Islandia en el siglo XVII. La caza se realizaba con arpones manuales desde pequeñas embarcaciones de madera, y los balleneros se enfocaban en las ballenas francas, ya que eran fáciles de atrapar y permanecían flotando después de morir.

Durante los siglos XVII y XVIII, los vascos realizaron una caza intensiva, aunque rudimentaria, en aguas islandesas, e incluso algunos lugares en los Fiordos Occidentales aún conservan nombres dados por ellos. Excavaciones recientes sugieren que se establecieron allí y operaron desde estaciones balleneras en tierra firme.

Balleneros vascos: La Leyenda de los mejores arponeros del mundo. Fuente: El Correo XLSemanal. Origen: National Geographic

En 1615, una tormenta destruyó los barcos de 80 balleneros vascos, dejándolos atrapados en Islandia en pleno invierno. A pesar de que las relaciones entre los marineros y los islandeses habían sido tradicionalmente pacíficas, la presencia prolongada de los náufragos generó tensiones con la población local. Los marineros intentaron sobrevivir en distintas aldeas, pero pequeños conflictos, como el uso de provisiones locales y disputas menores, sirvieron como excusa para desatar una violenta persecución.

Lo curioso es que los balleneros vascos e islandeses habían desarrollado un idioma “pidgin”, el vasco-islandés, una lengua improvisada que incluía palabras vascas, islandesas, inglesas y francesas, que les permitía comunicarse. Se conservan documentos del siglo XVII con 745 términos, lo que demuestra que las relaciones comerciales y culturales entre ambas comunidades fueron frecuentes antes del conflicto.

Sin embargo, la crisis económica y el temor a la escasez de recursos llevaron al sheriff Ari Magnússon a declarar proscritos a los vascos, basándose en una ley del rey danés Cristián IV que permitía el ataque a extranjeros. En una serie de ataques, 32 marineros fueron asesinados, muchos de ellos mutilados y arrojados al mar, mientras 51 marineros lograron huir en barcos robados, convirtiéndose en la mayor masacre en la historia de Islandia.

Cartel de la película Baskavígin, documental histórico que describe la matanza de los vascos en Islandia

Aunque la ley dejó de aplicarse con el tiempo, no fue formalmente anulada hasta 2015, cuando una ceremonia en Hólmavik marcó la reconciliación entre Islandia y el País Vasco, con discursos, música y la derogación oficial de la antigua norma.

La caza industrial de ballenas en Islandia

Con el desarrollo de barcos de vapor en el siglo XIX, la caza evolucionó para capturar especies más rápidas, como el rorcual norteño (Balaenoptera borealis) y el cachalote (Physeter macrocephalus). Posteriormente, la invención de arpones explosivos y técnicas para mantener las ballenas a flote revolucionó la actividad. Fue entonces cuando comenzó la caza industrial propiamente dicha, y en 1883, Noruega recibió permiso para establecer estaciones balleneras en Islandia, procesando más de 1300 ejemplares hasta principios del siglo XX. Sin embargo, la contaminación generada por los restos de ballenas causó protestas entre los habitantes locales.

Para 1915, la caza industrial e intensiva había eliminado alrededor de 17.000 ballenas en aguas islandesas, lo que llevó a la aprobación de una ley de protección, considerada la primera prohibición de la caza de ballenas en la historia. Aunque se revocó en 1928, Islandia volvió a regular la actividad en 1935, estableciendo que solo los islandeses podían cazar en su territorio y que debían aprovechar completamente los cuerpos de las ballenas. La estación ballenera de Hvalfjörður (el “fiordo de las ballenas”), desde donde opera la empresa Hvalur, inaugurada en 1948, procesó 300-400 ballenas por año durante las siguientes cuatro décadas, sumando 15.000 ballenas cazadas.

Entre 1950 y 1985, la caza se limitó a rorcuales comunes, norteños y ballenas minke, mientras que comenzó una protección para especies como la ballena azul, el cachalote y la jorobada tras evidenciarse su drástica disminución, especialmente tras conocerse que los balleneros habían contribuido a la desaparición de la ballena gris del Atlántico en el siglo XVII.

En 1983, la Comisión Ballenera Internacional (IWC) prohibió la caza comercial a partir de 1986, aunque Islandia continuó con una caza "científica", generando críticas. Tras retirarse de la IWC en 1991, Islandia regresó en 2002, pero con una reserva sobre la prohibición. Esto generó objeciones de varias naciones, aunque Islandia prometió no reanudar la caza comercial hasta 2006.

En 2006, el gobierno, tras 14 años sin permitir la caza comercial, reanudó las licencias y los permisos, pero estableció restricciones, mediante limitaciones y cuotas. Se obliga a llevar inspectores del gobierno para supervisar las cacerías y a los balleneros a filmarlas en video, con el fin de comprobar que la especie capturada es la correcta y determinar si se cumplen las leyes de bienestar animal. Para evitar la agonía de las ballenas, la normativa exige que mueran rápidamente tras su captura. Por ello se deben utilizar arpones con punta explosiva dirigido a partes vitales del animal. 

Sin embargo, estas normas de “humanidad” o de “muerte menos cruel” son difíciles de cumplir. Matar a un animal de casi 40 toneladas en movimiento en un mar agitado mediante un solo golpe de arpón requiere una precisión casi imposible. A veces, el arpón no alcanza los órganos vitales o la punta explosiva no detona, lo que provoca una muerte terrible para el animal.

En 2024, tras una investigación en la que se concluyó que las capturas no respetaban esas normas, se suspendió la autorización para la caza durante dos meses. A pesar de estas suspensiones ocasionales, los sucesivos gobiernos islandeses no han sido muy claros en su política sobre las ballenas, ya que sistemáticamente acaban aprobando su caza.

Las amenazas a las que se enfrentan las ballenas más allá de la caza

A medida que disminuye la caza de ballenas en algunos países, como Islandia, otros riesgos amenazan la supervivencia de estos cetáceos. El tráfico marítimo ha aumentado, lo que provoca frecuentes colisiones con embarcaciones, causando heridas graves o la muerte de muchas ballenas. Además, el ruido submarino generado por barcos y sonares interfiere con su capacidad de comunicación y orientación, afectando su supervivencia.

Para protegerlas, se han implementado medidas como zonas de navegación restringida y límites de velocidad, pero aún queda mucho por hacer.

Mientras el interés por el consumo de ballenas disminuye, otros cetáceos como los delfines y calderones siguen sufriendo por prácticas crueles en lugares como Japón y las Islas Feroe.

Es esencial continuar promoviendo la conservación y el respeto por estas especies.

 

El informe de WWF titulado, “Protegiendo los corredores azules” visualiza las rutas de 845 ballenas migratorias en todo el mundo, generadas por datos satelitales. Además, muestra cómo las ballenas se enfrentan a amenazas múltiples y crecientes en los hábitats donde se alimentan, se aparean, dan a luz y amamantan a sus crías, a lo largo de sus ‘supercarreteras’ migratorias o "corredores azules".

 

Referencias:

https://www.eldebate.com/sociedad/sociedad-medio-ambiente/20250412/suspenden-caza-ballenas-islandia-segundo-ano-consecutivo_287871.html#:~:text=La%20empresa%20Hvalur%2C%20la%20%C3%BAnica%20que%20a%C3%BAn%20practica,debido%20a%20la%20inestabilidad%20econ%C3%B3mica%20a%20nivel%20mundial.

https://news.mongabay.com/2023/06/no-future-iceland-cancels-wale-hunt-over-animal-welfare-concerns/#:~:text=1%20Citing%20animal%20welfare%20concerns%2C%20Iceland%20has%20suspended,up%20from%20the%20148%20it%20killed%20in%202022.

https://www.ruv.is/english/2025-04-11-hvalur-hf-cancels-whaling-season-441416

https://www.icelandreview.com/es/news/icelanders-polled-on-whaling-and-icelands-image-abroad/

https://bu-breaker.shorthandstories.com/exposing-hvalur-hf/index.html

https://wwfes.awsassets.panda.org/downloads/wwf_blue_corridors_report_feb2022_web.pdf

https://www.abc.es/espana/20150419/abci-balleneros-espanoles-matanza-201504181853.html

https://es.wikipedia.org/wiki/Matanza_de_los_espa%C3%B1oles

https://www.snjafjallasetur.is/basque2.html

https://web.archive.org/web/20090621202950/http://www.whalemuseum.is/whaling-iceland/history-of-whaling/

https://www.eusko-ikaskuntza.eus/es/riev/balleneros-vascos-en-la-islandia-del-siglo-xvii-recuperar-la-memoria-a-traves-del-proyecto-039pidgin-039/rart-24840/

https://www.verkami.com/projects/13708-baskavigin-aka-la-matanza-de-los-balleneros-vascos

https://www.deia.eus/cultura/2023/08/06/islandia-abrira-museo-recuerdo-matanza-7123851.html