miércoles, 4 de septiembre de 2024

LA DANZA DEL PLANCTON



Texto: Mónica Alonso Ruiz

El plancton es una “sopa” de pequeños organismos marinos que viven suspendidos en el agua y que teóricamente tienen una capacidad de movimiento muy limitada.

¿Sabías que estas diminutas criaturas no vagan a la deriva a merced de las corrientes como muchos creíamos, sino que son capaces de moverse más de lo que pensamos?  

Merece la pena tratar de entender, dada su importancia y complejidad, el movimiento planctónico, así como la relación entre el plancton, la generación de vida marina y de oxígeno en el océano.   

Para estudiar los movimientos del plancton es preciso conocer en primer lugar de qué está compuesto y de qué se alimenta y cómo se desarrolla. A grandes rasgos, podemos decir que el plancton contiene organismos vegetales y animales.  

El plancton vegetal es el denominado fitoplancton (algas unicelulares y cianobacterias). Está formado por los organismos situados en el base de la cadena alimenticia, y que necesitan de luz solar para realizar la fotosíntesis, tomar los nutrientes y el CO2 del agua y, producir oxígeno. Lo que les permite realizar la fotosíntesis es la clorofila, un pigmento de color verde que tienen en sus células.  

El plancton animal (larvas de peces, protozoos, copépodos, etc.) se denomina zooplancton, y se sitúa en niveles superiores de la cadena alimenticia, porque se alimenta del fitoplancton y de organismos del propio zooplancton.  

La Licmophora flabellata es un tipo de diatomea colonial que forma parte del fitoplancton. Fuente: National Geographic. Autor: Jan Van Ijken 

La cadena alimenticia del océano: fitoplancton, zooplancton, pequeños depredadores, predadores y superdepredadores. Fuente: Station Biologique de Roscoff, A. Michel 

Los océanos son los pulmones del planeta 

Como hemos visto, el fitoplancton consigue su alimento obteniendo los nutrientes y el CO2 del agua, produciendo oxígeno, del mismo modo a como lo hacen las plantas terrestres. Precisamente es la capacidad de producir oxígeno y eliminar CO2 la que les hace tan importantes para la supervivencia del planeta. 

El papel del plancton marino: El CO2 atmosférico se disuelve en el agua. El plancton vegetal utiliza la energía solar y absorbe el CO2 disuelto en al agua para realizar la fotosíntesis. El plancton utiliza los carbonatos del agua para desarrollar su esqueleto (cuando lo tiene) produciendo oxígeno y recogiendo los nutrientes del agua. Los organismos muertos se hunden hasta alcanzar el fondo del océano. Todo ello es lo que se denomina “secuestro de carbono”, reduciendo la cantidad de CO2 atmosférico del planeta, el principal gas de efecto invernadero, que atrapa el calor procedente del planeta y no permite que se disipe, y por eso es uno de los grandes causantes del calentamiento global. Fuente: ocean-climate.org 

Se suele decir erróneamente que son los bosques terrestres los principales generadores de oxígeno de nuestro planeta, y los responsables de la “captura” de CO2 (también llamada captura de carbono). Sin embargo, el océano, concretamente el fitoplancton, es el responsable de producir aproximadamente el 50 % del oxígeno de nuestro planeta. Por eso el verdadero pulmón del planeta no son las selvas tropicales sino el fitoplancton presente en nuestros océanos. 


El ciclo del carbono en el planeta. Fuente: greenteach.es 


Los nutrientes 

Los nutrientes son elementos o compuestos químicos que los organismos vegetales necesitan para su metabolismo y que obtienen del medio en el que viven. En el océano es el fitoplancton el que se alimenta de compuestos de hierro, nitrógeno y el fósforo.  

Un parte de los nutrientes llegan al océano desde la atmósfera, en forma de polvo oceánico y se van hundiendo por acción de la gravedad una vez que entran en contacto con la superficie. Un ejemplo de esto es el polvo del desierto del Sahara, lleno de minerales, como el hierro.  

Otra parte de los nutrientes, la que lleva compuestos de nitrógeno y fósforo, entra al océano de dos formas: por aportes desde tierra que posteriormente son movidos por las corrientes marinas, o bien procede del ciclo biológico de los organismos marinos, por sus excreciones y por la descomposición de los cuerpos muertos.

Se dice que la entrada de nutrientes en el océano lo “fertiliza”, porque introduce “alimento” para el fitoplancton, activando la cadena alimentaria y aumentando la productividad de la región. Los nutrientes suelen acumularse en el fondo marino, quedándose suspendidos en aguas más frías y densas que las aguas más cálidas y superficiales.  

Las migraciones verticales del zooplancton 

Durante mucho tiempo, los científicos consideraron que los seres que componían el plancton eran organismos pasivos que se movían por los caprichos de las mareas y las corrientes, y no tenían capacidad de moverse libremente por la sopa marina. SiN embargo esta idea ha cambiado radicalmente.  

¿Sabías que la mayor migración del mundo animal ocurre diariamente en los océanos?  

Justo antes de que se oculte el sol, desde centenares de metros de profundidad, una infinidad de diminutos animales planctónicos comienzan su ascenso hasta cerca de la superficie. A medida que ascienden, se les unen otros grupos de zooplancton: copépodos, salpas, krill y larvas de peces. Permanecen cerca de la superficie durante la noche, pero en el momento en que los primeros rayos de luz de la mañana empiezan a salir, comienzan a volver a las profundidades.

Se trata de la mayor migración animal de la Tierra, también llamada migración vertical diurna. Las estimaciones actuales indican que unos 10.000 millones de toneladas de animales realizan estos movimientos cada día. Algunos ascienden desde más de 1.000 metros de profundidad. La velocidad con la que se mueven los organismos del zooplancton es variable, entre los 10 y los 300 metros a la hora según las especies. 

Es toda una hazaña. No solo las condiciones de presión y temperatura son muy diferentes al inicio y al fin del viaje, sino que, a 300 metros de profundidad el agua está a unos 4 grados (podría llegar a ser 20 grados más fría que en la superficie) y la presión es de unas 31 atmósferas, más de 30 veces la de la superficie.  

 

¿Cuál es la razón por la que un gran número de diminutos animales realiza cada día un viaje tan duro? La respuesta es comer y evitar ser comido.  

 

El zooplancton vive durante el día en las oscuras profundidades para evitar depredadores como calamares y peces. Sin embargo, se alimenta de fitoplancton, que solo puede vivir en la superficie que el sol ilumina por el día (capa fótica) porque necesita luz para realizar la fotosíntesis, que no penetra mucho por debajo de aproximadamente 30 metros de profundidad. Por eso, cuando empieza a caer la noche, es más fácil evitar los depredadores y se lanza hacia la superficie para alimentarse del fitoplancton. 

La “danza” del plancton: el movimiento planetario de las masas de plancton 

Hay otro tipo de “movimiento” que, sin ser aplicable propiamente a los organismos del plancton, es destacable, por su gran magnitud a nivel planetario. Se trata del desplazamiento de las masas de fitoplancton en las aguas de todo el planeta, que es apreciable incluso desde los satélites espaciales.   

¿Cómo es posible apreciarlo desde los satélites? Ello es porque son capaces de detectar la clorofila presente en estos organismos, la masa verde, consiguiendo visualizar y representar en mapas las masas superficiales de fitoplancton de los océanos.  

Estos mapas planetarios muestran colores azules para las zonas con poca clorofila, que representan zonas con poco fitoplancton, y colores verdes o rojos en zonas más ricas. Los satélites han monitorizado el movimiento de estas masas de colores en series de más de 10 años y por eso han sido capaces de ver que las masas de fitoplancton se “desplazan” de unas zonas a otras. Es lo que se ha llamado la “danza” del plancton, que está gobernada por la presencia de nutrientes y luz solar. 



Imagen de satélite de la NASA (Scientific Visualization Studio). Fuente: NASA/Goddard Space Flight Center, The SeaWiFS Project and GeoEye, Scientific Visualization Studio. 

Para entenderlo, hay que recordar que el mar profundo está repleto de nutrientes y que las aguas frías permiten tener en suspensión más nutrientes que las aguas cálidas. El fitoplancton, que no es capaz de vivir en las profundidades oscuras utiliza los nutrientes superficiales hasta que éstos se agotan, y entonces la masa “verde” va decreciendo. Sólo cuando la capa iluminada se mezcla con el agua profunda que aporta nuevos nutrientes, se inicia un ciclo de crecimiento del fitoplancton, que finaliza al agotarse los nutrientes.  

En las épocas de gran iluminación del océano, en el verano, cuando el agua se mezcla poco y se estratifica, existe menos fitoplancton, porque al no recibir aportes de nutrientes profundos, se le acaba su sustento. Es en las épocas de mezcla, más frías y turbulentas, con temporales que agitan las aguas y rompen la estratificación, cuando los nutrientes profundos llegan a la superficie y alimentan al fitoplancton. Por eso podríamos decir que los ciclos de las estaciones gobiernan la presencia del plancton en las aguas oceánicas.  

Sin embargo, el esquema verano/invierno no ocurre por igual en todo el planeta, porque existen diferencias regionales que lo modifican. El funcionamiento planctónico en zonas polares y en las tropicales es muy distinto, dado que los ciclos estacionales allí son muy diferentes.  

En los trópicos la superficie es siempre mucho más cálida que las capas más profundas. Allí la estación cálida es muy estable, porque la oscilación térmica es pequeña, y se produce muy poca mezcla. Por eso allí la escasez de nutrientes, a pesar de la intensa luz solar, se traduce en una baja productividad biológica (poco fitoplancton). 

En los polos las aguas frías son muy superficiales y están cargadas de nutrientes, pero la ausencia de luz durante muchos meses al año no permite apenas la función clorofílica y el fitoplancton no se desarrolla. Sin embargo, en los periodos de luz continua (el verano polar) el plancton dispone de muchos nutrientes (porque el agua sigue estando fría) y de luz para metabolizarlos. 

Por eso las masas planctónicas se desplazan de los trópicos a los polos en verano, y eso tiene mucha trascendencia porque los animales planctívoros (se alimentan de plancton), como las ballenas, realizan grandes migraciones para alimentarse en verano en los mares polares. 

Además de las variaciones debidas a las estaciones y la latitud existen zonas donde se producen afloramientos del plancton de las aguas frías profundas. Existen corrientes oceánicas ascendentes, en las zonas donde una corriente horizontal profunda (fría) choca con la plataforma continental. Se suelen producir porque la acción de los vientos paralelos a la costa desplaza las masas de agua superficiales más calientes, dejando espacio para que las aguas frías más pesadas asciendan. Esas corrientes ascendentes permiten que los nutrientes suban a las aguas más superficiales, alimentando el fitoplancton y, por tanto, aumentando la productividad de esa zona. 

Esquema de un afloramiento de aguas frías. Fuente: Universidad de Zaragoza 

Determinadas zonas costeras del globo son muy productivas a efectos de biodiversidad y de pesca. Fuente: Universidad de Zaragoza 

El fitoplancton es la base de la cadena alimentaria del mar, al ser alimento del zooplancton, que es, a su vez alimento de peces planctívoros, y así sucesivamente hasta alcanzar la cúspide de la cadena alimentaria. Considerando el punto de vista pesquero, la presencia de nutrientes y sol provoca finalmente un aumento de los peces que se capturan, por lo que de esas aguas se suele decir que son más productivas. Por eso la “danza” del plancton tiene mucha más importancia que la puramente científica, porque representa las zonas de mayor interés pesquero de las aguas oceánicas. 

 

Cuando pensemos en las aguas transparentes del océano, recordemos que si cogemos una gota y la ponemos al microscopio podremos apreciar una multitud de organismos diminutos: es el plancton, una comunidad biológica fascinante, la fuente de la vida en el océano. Estos organismos tienen una diversidad, y características biológicas que provocan el asombro de científicos según se va teniendo más conocimiento de ellas. Su asombrosa migración y los movimientos de las masas planctónicas son una muestra de ello. 

Referencias: 

El plancton y su importancia: 

Los pulmones del planeta: 

“The lungs of the Earth: Review of the carbon cycle and mass extinction of species. Andrew Glikson” 2018 https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S1876610218301346 

“How the Oceans will Impact on Climate Change Over the Next 25 Years”. Howard Dryden & Diane Duncan 2021 https://papers.ssrn.com/sol3/papers.cfm?abstract_id=3848390 

La mayor migración del mundo animal: 

“Two hundred years of zooplankton vertical migration research”. Kanchara Bandara et al 2021 https://onlinelibrary.wiley.com/doi/full/10.1111/brv.12715 

La danza del plancton: 

martes, 3 de septiembre de 2024

EL PEZ MÁS GRANDE (II)

 

El pez más grande (II): reproducción, investigación, estado de conservación y turismo de observación  

Texto: Mónica Alonso Ruiz

En el artículo anterior hablamos de las características más llamativas del tiburón ballena, el pez más grande de todos, que es el que se alimenta de los organismos más pequeños. Sin embargo, existen muchas cuestiones relacionadas con esta especie que son un misterio. En este artículo intentaremos analizar algunos aspectos, como su reproducción, las investigaciones que se están llevando a cabo actualmente, su estado de conservación y las actividades de avistamiento y nado que pueden realizarse con él.


Tiburón ballena con la boca abierta en La Paz, México. Fuente: Wikipedia. Autor: Mattew T Rader

Reproducción

A pesar de ser un animal tan grande, no existe mucha información del proceso de reproducción del tiburón ballena (Ryncodon typus). Su cópula no se ha podido filmar nunca, aunque sí algunos intentos. Se sabe poco de sus crías, muy pequeñas, que miden entre 50 y 60 centímetros, porque es muy raro verlas.


Un tiburón macho de 9 metros intenta aparearse con una hembra sin conseguirlo. Foto tomada en el arrecife de Ningaloo en Australia. Se considera la primera observación del ritual de apareamiento de esta especie. Foto: Tiffany Klein/Ningaloo Aviation.


Tiburón ballena recién nacido. Fuente: Aquaworld

​Probablemente alcance la madurez sexual cuando mide más de 9 metros, aproximadamente a la edad de 30 años ya que vive unos 100 años de media (incluso más), aunque se cree que tan solo el 10 % de los ejemplares alcanzan la edad máxima.

Hasta 1995 se sabía muy poco de la reproducción de esta especie y se pensaba que era ovípara, como el 40% de las especies de tiburón, que producía huevos que, tras la fertilización, se expulsaban del cuerpo y se desarrollaban a partir de la yema.

Fue entonces cuando se capturó una hembra preñada en Taiwán que tenía un útero enorme, lleno de huevos. Aparentemente parecía que la hembra retenía los huevos hasta que los embriones estaban suficientemente desarrollados para eclosionar, y salir de su cuerpo. Por lo tanto, desde entonces se entiende que esta especie es ovovivípara, y que genera huevos que se mantienen internamente hasta su eclosión.

Los descubrimientos que se hicieron con esta captura fueron más allá del ovoviviparismo de la especie. La hembra capturada tenía alrededor de 300 huevos en su útero, el mayor número de todas las especies de tiburón. Muchos de los embriones estaban dentro de su huevo y otros habían salido ya de él. Encontraron tres niveles de madurez de los embriones, los más grandes aparentemente listos para salir de la madre. Por ello los científicos creen que las crías de tiburón ballena no nacen todas a la vez, y la hembra retiene el esperma tras el apareamiento y produce un flujo constante de crías durante un determinado período.

Nunca se ha observado a una hembra alumbrando a sus crías. Además, es un misterio dónde acuden las hembras a dar a luz y también dónde viven y crecen los juveniles.

Investigaciones realizadas

Los científicos realizan labores de investigación utilizando seguimiento satelital, aparatos de sonar y fotoidentificación, y tratan de rellenar las lagunas de conocimiento que existen sobre esta especie, tan difícil de manejar y tan migratoria. Además, en muchos casos el objetivo de esta investigación es la conservación de la especie.

Así se ha conseguido conocer que es muy migradora, más de lo esperado, y que sus ejemplares pasan menos tiempo en la superficie de lo que se creía. Además, se ha sabido que se ha producido mucha mortalidad de sus ejemplares por choque contra barcos.

Una investigación relativamente reciente (2016), que utilizó análisis de ADN mitocondrial y seguimiento por satélite, demostró que existen dos subpoblaciones de tiburones ballena, una en el Indopacífico (el 75% de los ejemplares), y otra en el Atlántico (el 25% restante). En la subpoblación atlántica parece que se producen congregaciones en zonas de alimentación de un número mayor de ejemplares que en la del Indopacífico.


Mapa mostrando las localizaciones del tiburón ballena según diferentes estudios. Fuente: iDNA at Sea: Recovery of Whale Shark (Rhincodon typus) Mitochondrial DNA Sequences from the Whale Shark Copepod (Pandarus rhincodonicus) Confirms Global Population Structure (2017).

En 2018, en las Islas Galápagos, algunos investigadores consiguieron utilizar un dispositivo de ultrasonidos (ecógrafo) y aplicarlo al vientre de varias hembras mientras nadaban. Hacer una ecografía a un animal de este tamaño y con una piel muy gruesa es toda una proeza, dado el peso del equipo. Además, tuvieron que utilizar “scooters” para poder mantener el ritmo de natación del animal.


El Dr. Rui Matsumoto utilizando un ecógrafo. Fuente: ScubaDiverLife. Foto: Simon J. Pierce

Los resultados de esas pruebas les permitieron ver e identificar sus órganos reproductivos. Creen que con esa tecnología podrán avanzar en resolver el misterio de conocer las zonas de cría de esta especie en las islas Galápagos, porque son de los pocos lugares del mundo donde cada año pueden observarse hembras adultas de gran tamaño (aparentemente con embriones en su vientre).

Pesquerías y estado de conservación

Aparentemente el interés pesquero por esta especie es pequeño, aunque el daño que la pesca ha producido sobre su supervivencia ha sido enorme.

Se la capturaba con arpones en Pakistán, India, China o Senegal, donde se consume en fresco o en salazón.  Tradicionalmente se capturaba en Bohol, Filipinas, para comer su carne y utilizar su piel y sus aletas. También se capturaba en Maldivas para obtener aceites. Afortunadamente, tanto en Filipinas como en Maldivas su captura ya está prohibida.

En 2014 organizaciones conservacionistas sacaron a la luz una gran pesquería ilegal en China (algunos la llamaron la casa de los horrores), cuya actividad era ciertamente insostenible, porque capturaban alrededor de 600 tiburones al año. En ese momento se consideró la amenaza más grande para la recuperación de las poblaciones del tiburón ballena en el Indo-Pacífico. Desconocemos si continuó sus actividades porque no se ha vuelto a publicar nada más sobre ella.


Imagen de la gran factoría ilegal de tiburones ballena en China, descubierta en 2014. Foto: WildLifeRisk

En Taiwán, la carne de tiburón ballena alcanza un alto precio en los mercados, y sus enormes aletas se venden en determinadas zonas de Asia, especialmente en Hong Kong. Se sabe que una aleta dorsal puede alcanzar un precio de 20.000 dólares.

La única pesquería del Atlántico estaba en Cuba, donde se capturaban alrededor de 9 ejemplares cada año, aunque se cerró y se prohibió su captura en 1991.

La mayoría de las pesquerías comerciales de tiburón ballena han dejado de capturarlos, fundamentalmente porque las poblaciones se han reducido drásticamente.

La Lista Roja de la UICN (Unión Internacional para la conservación de la Naturaleza) considera a esta especie como Amenazada a nivel global, entre otras cosas por el descenso continuado de sus poblaciones, aunque actualmente los tiburones ballena tienen prohibida su pesca en muchos lugares. Estos animales son muy longevos y tienen una madurez sexual muy tardía, por lo que cualquier captura, por pocos ejemplares que sean, amenaza a la especie entera.


La convención CITES incluyó el tiburón ballena en su apéndice II en 2002. El comercio internacional de individuos de especies de este apéndice II puede autorizarse concediendo un permiso de exportación o un certificado de reexportación. Sólo deben concederse los permisos o certificados si las autoridades competentes han determinado que se han cumplido que el comercio no será perjudicial para la supervivencia de estas en el medio silvestre. Por eso la Unión Europea prohíbe la captura de tiburón ballena en todas sus aguas.

En diferentes lugares del mundo se protegen zonas de alimentación o zonas de migración, como en Australia (Arrecife de Ningaloo), Belice (Gladden Spit), Costa Rica (Isla del Coco), Ecuador (Islas Galápagos), México (reserva de la Biosfera de Yum-Balam), Panamá (Isla de Coiba) y en el Reino Unido (Isla de sante Helena).

Según las recomendaciones de la UICN es necesaria su protección en algunos lugares que presentan altas densidades de estos animales, dado que la presión humana desproporcionada puede provocar impactos y descensos en las poblaciones. Es el caso de México, Mozambique y Catar. Además, en zonas donde de forma habitual se produce alimentación en superficie, como en Quintana Roo en México, se deberían gestionar esas zonas para reducir los accidentes con las embarcaciones de las rutas de navegación cercanas. También sería de mucha ayuda para la especie la gestión eficaz de las congregaciones de peces que les sirven de alimento en esas zonas.

El ecoturismo con tiburones ballena

El hecho de que este tiburón tenga un carácter dócil y nada agresivo y que sea posible encontrarlo en algunas zonas en determinadas épocas del año ha provocado un crecimiento enorme de las actividades turísticas, en las que se pueden realizar avistamientos y nado con algunos ejemplares.

El Doctor Geoff Taylor comenzó estas actividades a finales de los años 80 en el arrecife de Ningaloo, en Australia Occidental. Posteriormente se fueron estableciendo nuevos lugares donde se realizaban estas actividades en todo el mundo, en Sudáfrica, Maldivas, Belice, Filipinas, Seychelles, etc., donde se trata de hacer valer la expresión de que “un tiburón vivo vale más que uno muerto”.

En esos lugares, donde la presencia de tiburones ballena es bastante predecible, se aprovechan los hábitos de alimentación en superficie para poder verlo y nadar con él. De hecho, la observación de tiburones ballena es una de las actividades más importantes del turismo basado en tiburones, aportando millones de dólares anuales a la economía mundial. Además, se suele aprovechar la actividad turística para realizar acciones de investigación y de conservación de la especie.

Sin embargo, el turismo con el tiburón ballena puede amenazar a la especie cuando se modifica su comportamiento, se interrumpe su alimentación y, sobre todo, cuando algunos ejemplares resultan heridos con las hélices de los barcos.

Por eso, pronto se encontró la necesidad de regular estas actividades. Lo habitual es que las autoridades concedan autorizaciones a ciertos operadores, que deben observar un código de conducta basado principalmente en no acercarse a menos de 3 metros del animal, no tocarlo, y dejar siempre libre su cabeza para no entorpecer su marcha.


Normas para observación y nado con tiburones ballena

 


Código de conducta para el buceo y el esnórquel con el tiburón ballena.


Normas para el nado con tiburón ballena. Fuente: WWF México

Sin embargo, aún existen algunas dudas sobre si estas medidas de precaución son suficientes, dado que el número de ejemplares de las zonas de avistamiento sigue decreciendo. Se cree que la causa de este descenso no está totalmente relacionada con estas actividades, sino con el deterioro de los hábitats en los que este animal vive y se alimenta, y con su pesca descontrolada, aunque ya prohibida.

Otra forma de observar tiburones es verlos en acuarios de todo el mundo. En Japón, China y en el Georgia Aquarium de Estados Unidos han conseguido tener tiburones ballena en enormes tanques especializados, pero dado su gran tamaño y dieta, no es nada sencillo garantizar su supervivencia. Tampoco parece muy lógico retener a este animal tan grande y migratorio en un tanque de reducidas dimensiones en relación con su tamaño.

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El tiburón ballena es un animal fascinante, no solo por su gran tamaño, sino por lo especial que es a la hora de alimentarse, y por lo diferente que es al resto de tiburones. Observarlos, ver lo grandes que son, cómo nadan y cómo se mueven es todo un espectáculo. Sin embargo, estos gigantes del océano aún son muy desconocidos para los científicos, que intentan conocer cada vez más aspectos de ellos, a la vez que tratan de conservar la especie.

 

 

Referencias

https://www.livescience.com/65781-attempted-whale-shark-mating-world-first.html

https://scubadiverlife.com/first-ever-whale-shark-ultrasound/

https://galapagosconservation.org.uk/projects/whale-shark-monitoring/

iDNA at Sea: Recovery of Whale Shark (Rhincodon typus) Mitochondrial DNA Sequences from the Whale Shark Copepod (Pandarus rhincodonicus) Confirms Global Population Structure (2017):

https://www.frontiersin.org/articles/10.3389/fmars.2017.00420/full

https://galapagosconservation.org.uk/first-ever-wild-whale-shark-ultrasound-galapagos-baby-board/

https://www.fao.org/fishery/en/aqspecies/2801

https://www.boe.es/doue/2022/021/L00001-00164.pdf

Freya C. Womersley et al. 2022. “Global collision-risk hotspots of marine traffic and the world’s largest fish, the whale shark” https://www.pnas.org/doi/10.1073/pnas.2117440119

https://www.redsea-project.com/post/el-tibur%C3%B3n-ballena-rhincodon-typus

David Rowat 2010. Whale Sharks: An Introduction to the World's Largest Fish from One of the World's Smallest Nations, the Seychelles. ISBN 9993117005, 9789993117001

https://saveourseas.com/worldofsharks/species/whale-shark

https://www.nationalgeographic.es/animales/2018/08/el-caotico-mundo-del-turismo-para-ver-tiburones-ballena