martes, 24 de julio de 2018

¡¡TIBURON!!


Este artículo se publicó en la revista Acusub, en el número 181 http://acusub.com/?p=2787
Texto: Mónica Alonso Ruiz


Una aleta grande surca la superficie del océano en calma, una inquietante  música de ritmo binario y repetitivo, un bañista solitario en la superficie…Es la escena de película que se nos viene a la mente cuando alguien grita ¡Tiburón! Visualizamos las enormes fauces que se desencajan cuando muerden a su presa y que protagonizaban uno de los carteles más famosos del cine. Es el tiburón blanco, el máximo representante de la potencia depredadora entre todas las especies de tiburones, el icono, el más temido…el más admirado.

El cartel de la película Tiburón

El tiburón blanco es un animal poderoso. Su forma fusiforme o de torpedo le permite una natación veloz. Su potente aleta caudal con los dos lóbulos, superior e inferior, de tamaños semejantes, presenta unas carenas laterales que dan rigidez en al plano horizontal, lo que es fundamental para la propulsión de un cuerpo tan grande. Cuando salta fuera del agua utiliza toda la potencia de su cola, en lo que se considera el ataque característico de esta especie, desde abajo hacia arriba, pudiendo describir saltos enormes con todo el cuerpo fuera del agua, cuando se lanza a por su presa.

Foto: Terry Gross

Su potente salto ha sido fotografiado una y otra vez, especialmente en Sudáfrica, donde esta conducta es muy frecuente. Se trata de una técnica de caza muy especializada para la captura por sorpresa de focas, una de sus presas favoritas. El animal aprovecha la oscuridad de las frías aguas australes para acecharlas cuando están en la superficie. Es entonces cuando el depredador se lanza hacia arriba a una velocidad de vértigo, lo que le permite, además de capturar en la mitad de los casos a la presa, lanzar su cuerpo casi totalmente fuera del agua. El animal puede alcanzar hasta 40 kilómetros por hora y puede sacar su cuerpo hasta tres metros fuera del agua. Es espectacular, y a la vez es una especie de hazaña puesto que se trata de un cuerpo de más de 4 metros de longitud y una tonelada de peso.


Los saltos del tiburón blanco son espectaculares
Foto: Alamy

Características

El gran blanco es un animal ciertamente grande y sobre su tamaño se ha hablado mucho. La longitud máxima habitualmente considerada por los científicos para el Carcharodon carcharias es de aproximadamente 6 - 6.5 metros, y las hembras suelen ser mayores que los machos. Sin embargo, se han publicado crónicas poco fiables de capturas de animales de 8 o 9 metros. Lo que sí parece cierto es que el animal más grande que se capturó en Malta en 1987, medía 7 metros.

El nombre de esta “bestia animal” se debe al color blanco de su vientre. Lo comenzaron a llamar así los pescadores, que veían al animal muerto panza arriba en cubierta, con ese color blanco característico. Y en la actualidad, por ser un tiburón grande y poderoso, se le suele llamar “el gran blanco”.

El nombre científico Carcharodon carcharias viene del griego “carcharos”, que significa irregular y “odon” que significa diente. Carcharias reitera el significado de irregular.
Este animal icónico, esta especie tan mediática, es un digno representante de todas las especies de tiburones. Tiene una forma inconfundible, con su morro cónico y su gran robustez. Es un gran superdepredador, que se alimenta de cetáceos, mamíferos marinos, focas, peces, atunes, carroña, otros tiburones, etc.



Aunque se han realizado muchos estudios sobre este animal, aún queda mucho por conocer de esta especie. Ello es debido a que las densidades de población son bajas y las probabilidades de encontrar más de un individuo en una zona son escasas, salvo en ciertas zonas bien localizadas en el mundo, donde la presencia de su alimento favorito, los leones marinos y las focas, permite que haya una cierta cantidad de tiburones en una zona, y que se hayan podido hacer estudios concretos sobre esas poblaciones.

Origen y evolución

Parece que siempre que se habla de la evolución de los tiburones, que aparecieron en nuestro planeta hace 400 millones de años, se cita al mítico Carcharodon megalodon, como ancestro gigante de nuestro blanco, especialmente porque los dientes triangulares de ambos presentaban numerosas similitudes. Sin embargo, investigadores de la Universidad de Florida publicaron en 2009 que el tiburón blanco evolucionó del tiburón mako de dientes anchos (Isurus hastalis) ya extinto, y no del famoso Carcharodon megalodon, al que se considera el pez carnívoro más grande conocido.

Se cree que el tiburón blanco existe desde el Mioceno y los fósiles más antiguos datan de hace unos dieciséis millones de años.

Distribución y migraciones

Es un animal solitario, de distribución en todos los mares templados del mundo, que se puede encontrar tanto en zonas costeras como oceánicas, pero siempre en la parte superficial de la columna de agua. Las zonas donde se les encuentra de manera habitual son cinco:
  •         Islas Dyer y Seal en Ganssbai, en Sudáfrica
  •         Islas Neptuno en Australia del Sur
  •         Gran Barrera de Coral en Australia
  •         Islas Farallon y Año Nuevo en California. Estados Unidos
  •         Isla de Guadalupe en Baja California, México
Distribución del tiburón blanco

Los científicos hablan de dos o tres poblaciones, la del sur de África, la australiana (pudiendo ser estas dos poblaciones una sola, aunque estudios genéticos recientes apuntan hacia dos poblaciones diferentes), y la del Pacífico.
Se cree que realizan grandes migraciones, habiéndose estudiado, en base a muestras de ADN y etiquetas con balizas seguidas por satélite, dos rutas migratorias fundamentales para esta especie:

  •         Migración entre Australia y Sudáfrica
  •         Migración del Pacífico Oriental


En el Mediterráneo el tiburón blanco está siempre presente, y es considerado un visitante regular, pues es especialmente avistado en el Golfo de Túnez, en Sicilia y en Malta. En 1992 se capturó en Barcelona un ejemplar de 4.75 m de longitud. Se cree que sigue la migración del atún rojo, que acude a nuestro “Mare Nostrum” a reproducirse.

Alimentación

Cada individuo tiene que trabajar mucho para conseguir las escurridizas presas, que a menudo escapan de sus envites. Si acierta con la presa en su envite vertical, suele engullirla entera si esta es pequeña, o si no lo es, arranca grandes trozos (no puede masticar) y la desgarra. Aprovecha bien la luz para cazar, siendo más frecuentes los ataques al anochecer o al amanecer, que es cuando la falta de luz les hace menos perceptibles.

En el Mediterráneo y en las costas atlánticas de África y Europa no se alimentan de focas, siendo el atún rojo su presa favorita. Podemos entender que el gran declive en las poblaciones de atunes rojos haya llevado también a un descenso en las poblaciones de tiburones blancos.

Frente a los que piensan que es un animal voraz, hay que decir que no son animales que se alimenten sin parar, en realidad comen cuando pueden. Se han hecho estudios y se conoce que si se alimentan con 30 kg de carne de foca, tardan mes y medio en volver a alimentarse. Así que el mito de “comedor insaciable” no es para tanto. Posiblemente los individuos con una dieta menos calórica, a base de peces, deban alimentarse más a menudo.

Son también oportunistas y se alimentan de carroña a la deriva, como es el caso de ballenas muertas, alrededor de las cuales sí se ha observado frenesí alimentario, con presencia de varios ejemplares.  


Foto: Pam King

Estudios realizados y conservación

De este animal se desconoce casi todo: no se sabe bien su esperanza de vida, aunque se cree que pudiera vivir más de 50 años, llegando incluso hasta los 70 años. Madura más tarde y crece más lentamente de lo que los investigadores creían anteriormente, de acuerdo con un estudio reciente. Estos es alarmante, ya que esto significaría que el tiburón blanco, ya muy vulnerable, y tardaría más tiempo de lo estimado anteriormente para recuperar sus poblaciones.

El estudio, que analizaba el crecimiento vertebral mostrado en bandas que se podrían contar como los anillos de crecimiento de los árboles, llegó a la conclusión de si bien los machos alcanzan la madurez sexual alrededor de los 26 años las hembras no alcanzan la madurez sexual hasta los 33 años.  Esto es mucho más tarde de lo que se pensaba en estimaciones previas de la Administración Oceánica y Atmosférica Nacional de Estados Unidos (NOAA), que consideraba que la madurez sexual se alcanzaba para los tiburones blancos entre los 4 y los 10 años para los machos y entre los 7 y los 13 años para las hembras. Aún así todos estos estudios recientes siguen siendo objeto de controversia.

Dada la falta de conocimiento de edades y tallas de madurez sexual, esperanza de vida y tasas de crecimiento, es difícil establecer la situación de conservación de las poblaciones de tiburones blancos. No se les ha visto aparearse nunca. Se han capturado muy pocas hembras preñadas aunque se sabe que son ovovivíparos, es decir que desarrollan los huevos dentro del vientre. Por toda esta carencia de datos, a pesar de ser de los tiburones más estudiados, es imposible saber su número que existen, aunque lo único que se sabe es que es escaso. También se cree que el incremento de la pesca deportiva de este animal, que  ha aumentado mucho en los últimos 50 años, ha conseguido que en algunas zonas se considere a esta especie como amenazada o en peligro de extinción.

En 1990 la Lista Roja de la IUCN incluyó por primera vez a esta especie como insuficientemente conocida, y desde 1996 se le considera como vulnerable. La pesca del este tiburón está prohibida en algunas zonas, como en Europa, California, Golfo de México, Namibia, Sudáfrica, Maldivas, Israel y parte de Australia. El Convenio CITES, que regula el comercio de las especies amenazadas, lo ha incluido en el apéndice II, prohibiendo su comercio internacional.   

Depredadores y enemigos del tiburón blanco

En el mar, la ley de que “el pez grande se come al chico” es especialmente verdad, por lo que un tiburón de este tamaño cuando es adulto tiene pocos depredadores. Se han conocido casos de orcas que han conseguido matar a tiburones blancos inmaduros, pero se cree que es difícil que una orca pueda cazar a un tiburón blanco adulto. Y sin embargo el año pasado se reportaron varios tiburones varados en la costa sudafricana, con enormes mordiscos presumiblemente de orcas, que se comían solamente sus enormes hígados, como fuente de proteínas. Es indudable que la pericia y potencia de los grupos organizados de orcas pueden amenazar incluso a este rey del mar.


Un investigador examina un tiburón muerto por una orca
Foto: Michelle Wcisel

Sorprendentemente las orcas solo se comieron el hígado

Aparte de sus congéneres, que puedan atacar a individuos débiles o heridos, y de los grupos de orcas, se puede decir que el tiburón blanco no tiene depredadores naturales.
Es el ser humano, el mayor depredador que tiene y ha conseguido que las poblaciones de esta especie estén disminuyendo, aún antes de que lleguemos a conocer realmente todo lo relacionado con ella.

Buceo con el tiburón blanco

Hemos hablado con anterioridad en este blog que la mejor aportación que podemos hacer los buceadores a la conservación de las especies, y especialmente a la conservación de los tiburones, es buceando con ellos. Con esta actividad conseguimos dos cosas: por una parte le mostramos al mundo que no son animales tremendamente peligrosos, y que la coexistencia buceador tiburón es posible, y por otro lado hacemos que se desarrolle una industria de buceo con tiburones que genera ingresos a las poblaciones de las zonas donde se encuentran. De esta manera conseguimos que sea cierto y patente aquello de que “vale más un tiburón vivo que muerto” y que se dediquen fondos para su conservación y estudio.

La presencia de zonas en el mundo de agregación de ejemplares, principalmente por la abundancia de alimento, permite realizar actividades de ecoturismo, mediante el buceo desde jaula para su observación. Desde estas regiones del mundo, sus gobiernos  han  establecido de áreas protegidas y legislación para la defensa de esta especie.

En Sudáfrica, se bucea con tiburones blancos en las frías aguas de la costa atlántica. En Ciudad del Cabo se realizan inmersiones en False Bay y en Dyer’s Island. Se realiza esnorkel en jaula, y suele haber en general mala visibilidad, por lo que es necesario tener suerte para poder verlos. En Gansbaai, en la costa Suroeste de Sudáfrica, se puede bucear en el Callejón del Tiburón, junto a Dyer’s Island. Se dice que este lugar es donde pueden observarse los tiburones blancos más grandes del mundo y la zona es famosa por la observación de sus enormes saltos.
 



Fotos: Solmar V

También desde jaula se pueden observar tiburones blancos en el sur de Australia, en Port Lincoln, junto a las Islas Neptuno, de mayo a octubre, cuando las crías de focas se echan al mar. En este lugar, opera el superviviente de ataque de tiburón blanco, Rodney Fox, que es uno de los mayores expertos en el mundo del buceo con tiburones. En sus expediciones se dan charlas sobre la ecología del tiburón y se anima a los participantes en la inmersión a participar en programas de investigación y a disfrutar de la presencia de estos animales.

En la Isla de Guadalupe (Méjico), lugar de paso en su migración en el Pacífico, existe una gran visibilidad para el buceo con los tiburones blancos. Esto ha llevado a que en los últimos años el número de expediciones que operan en esta isla haya aumentado mucho. El buceo normalmente se hace con jaula, desde la cual en algún caso permiten salir al buceador, pero sin dejarle utilizar equipo autónomo, puesto que se utiliza el narguille desde superficie.

De vez en cuando aparecen vídeos de algunos valientes que están buceando sin jaula, con equipo autónomo o en apnea, cuando la buena visibilidad permite tener relativamente controlado al animal. También recientemente se ha podido ver a un gran blanco con buceadores alrededor cuando se estaba alimentando de una ballena muerta. No suele ser una práctica que los operadores permitan a menudo, dado que cualquier problema que ocurra puede ser fatal para el buceador y para su negocio. Y sin embargo con esto se constata que a pesar de su peligrosidad, no estamos en su dieta, y si no se siente amenazado y si ve los buceadores con claridad, no los ataca.

Posiblemente esta “moda” de bucear con el tiburón blanco esté ayudando mucho al estudio, conocimiento y conservación de esta especie, por lo que desde estas páginas os animamos a practicarla, si os podéis permitir viajar a los destinos donde se realiza.


El modelo de la película Tiburón