jueves, 6 de abril de 2017

ESTACIONES DE LIMPIEZA DE MANTAS

Texto: Mónica Alonso Ruiz
Fotos: Autores indicados
Vídeos: Luis Abad

Foto: Luis Abad
Las dos especies de mantas que existen (Manta birrostris o gigante y M. Alfredi o de arrecife) suelen frecuentar las estaciones de limpieza de los arrecifes. Estas “estaciones de servicio” son partes del arrecife donde viven peces limpiadores, que literalmente se ocupan de la limpieza de tiburones, rayas y peces óseos. ¿Cómo lo hacen? Pues eliminando los parásitos, piel muerta, bacterias y mucosidad de la piel y de las branquias de estos animales: incluso se internan en sus bocas para realizar esa labor. Este proceso de limpieza es un ejemplo de simbiosis o mutualismo: lo que significa que ambas partes (la manta y el pez limpiador) se benefician de la interacción. La limpieza ayuda a mantener la salud de las mantas pues los peces limpiadores eliminan los parásitos que viven en su piel y limpian la piel dañada de sus heridas. A la vez, el pez limpiador se beneficia por la obtención de alimento gratis.

Hay una gran variedad de peces limpiadores: los más conocidos son los lábridos, pero también los mariposas, las damiselas, los gobios y los peces ángel. Según estudios de Marine Megafauna Foundation para evitar la competencia entre especies, los peces limpiadores se especializan en diferentes zonas del cuerpo de la manta. Por ello los lábridos Labroides dimidatus y Labroides bicolor suelen limpiar el interior de sus bocas y alrededor de las hendiduras branquiales, mientras que otro lábrido, Thalasoma lunare se ha especializado en eliminar los copépodos de la parte ventral de las mantas.

Labroides dimidatus
CC Karelj
Labroides bicolor
CC Rainer Kreetberg
Thalasoma luna
CC Leonard Low
Las mantas exhiben unos comportamientos específicos cuando visitan las estaciones de limpieza. Según se acercan, reducen su velocidad y cuando están en la zona de limpieza pueden mantenerse apenas sin movimiento o nadar en forma de lazo (loop) por encima del arrecife. Suelen tener la boca ligeramente abierta, con las hendiduras branquiales abiertas y los apéndices cefálicos desplegados, facilitando la entrada de los peces limpiadores. Estas posturas específicas indican el deseo de la manta de ser limpiada. Las mantas hacen una serie de pasadas consecutivas por encima de la estación de limpieza.

video
En este vídeo se ve la pasada que hace esta manta hembra 
sobre nuestras cabezas para dirigirse al pináculo de 
la estación de limpieza. Se puede observar su boca cerrada
y las aperturas branquiales cerradas: no estaba en disposición
de ser limpiada en esos momentos.
Vídeo: Luis Abad

Se ha observado que las mantas pasan periodos relativamente largos en las estaciones de limpieza. Los estudios de Marine Megafauna Foundation indican que una manta puede pasar al menos 2 horas en dichos lugares, habiendo visto ejemplares que pasan allí casi 8 horas. Las mantas muestran lo que se denomina “fidelidad a cierta estación de limpieza”, lo cual significa que un mismo ejemplar vuelve sistemáticamente al lugar de limpieza preferido durante largos periodos de tiempo.

Debido a que son lugares fijos en el arrecife, las estaciones de limpieza son lugares predecibles para el encuentro con mantas por parte de científicos y buceadores, tanto con equipo autónomo como con tubo y aletas. En estos lugares los buceadores deben seguir un cierto código de conducta, que se diseña para evitar alteraciones en la conducta natural de las mantas, sin interrumpir el proceso de limpieza. La idea es mantenerse inmóvil en la parte baja del arrecife, sin nadar alrededor de las mantas, y lo suficientemente alejados para no afectar a los peces limpiadores.

Recientemente he podido asistir a un par de estaciones en Maldivas, ambas eran dos pináculos en un arrecife, donde se situaban los limpiadores y las mantas (M. Alfredi) acudían grácilmente al encuentro de sus pequeños cuidadores. El primer lugar, llamado Madi Gaa, se trataba de un pináculo en el centro de un canal en el atolón de Rashdoo. Las condiciones eran ideales: sin corriente, con buena visibilidad y un fondo de arena a unos 12-14 m de profundidad. Acudieron 8 ejemplares, casi todos hembras y el espectáculo fue inmejorable, con una inmersión de casi 70 minutos enteramente con los buzos situados de rodillas en la arena.
Foto: Luis Abad

Cortesía de Emperor Divers

El segundo lugar, en Moofushi Thila, se trataba también de un canal de un atolón, con un promontorio en una curva del canal, donde estaban las mantas. La profundidad del fondo era mayor y estaba recubierta de coral, por lo que la observación de las mantas se hacía más complicada. Nos indicaron la prohibición de apoyarnos en el coral y utilizamos nuestros ganchos de corriente para posicionarnos en el arrecife. La visibilidad no era tan buena y lo que es peor, había varios barcos de buceo, por lo que la zona estaba atestada de buceadores. Aún así pudimos disfrutar del espectáculo de varias mantas enormes y alguna pequeña. Una de las mantas tenía un enorme bocado de un tiburón en su aleta.
Cortesía de Emperor Divers

Según Manta Trust, en Maldivas las mantas tienen pocos depredadores y suelen mostrar ocasionalmente algún bocado de algún tiburón tigre y un estudio de la población revela que solamente el 10 % de los ejemplares mostraban marcas de depredación. En otros lugares como en Mozambique la presencia mayor de tiburones grandes hace que las mantas tengan más marcas de bocados que en Maldivas.

En la foto se aprecia el gran bocado de un tiburón que presenta esta manta
Foto: Jordi Centell
También se ha observado la asombrosa capacidad de regeneración de las aletas que han sido mordidas. Sin embargo, los mordiscos más graves que afectan al cuerpo de las mantas o a los extremos de sus aletas, no permiten la regeneración de la parte cartilaginosa de las mismas. Se ha observado también que las mantas afectadas por mordiscos pasan más tiempo en estas estaciones de limpieza, posiblemente para ayudar en su proceso de regeneración.

Foto: Luis Abad
Lo que más me llamó la atención de este segundo lugar de limpieza que visitamos fue sin duda la gran afluencia de buceadores, algunos muy poco respetuosos con el arrecife. La gran presencia de barcos pasando y buceadores en el agua sin duda afectaban claramente a estos animales en sus momentos de delicados cuidados. Es claro que si estas actividades de buceo en estaciones de limpieza no se realizan con cuidado no será posible en el  futuro conservarlas y poder disfrutar de ellas, y lo que es peor, posiblemente empobrecerá la salud de las mantas de la zona.

La gran afluencia de buceadores y su mal posicionamiento dañan el arrecife
Foto: Jacobo Pérez

REFERENCIAS:

martes, 28 de marzo de 2017

BLUE DRINKS MURCIA: LA ILUSIÓN POR HABLAR DEL MAR SE EXTIENDE

Texto: Mónica Alonso Ruiz y Alicia Prieto
Hace ya más de dos años que comenzó la aventura de Blue Drinks en Madrid, aprovechando la experiencia de Barcelona, que ya nos llevaba varios años de ventaja. Los que participamos en estas reuniones madrileñas disfrutamos de ellas cada primer martes del mes y añoramos la próxima reunión.

Pero ¿qué es esto del Blue Drinks? Pues es simplemente una reunión de personas a las que les gusta el mar y que deciden reunirse tomando algo en un lugar tranquilo, para hablar de temas relacionados con el océano. Pues bien, basándose en esta experiencia que hemos vivido en Madrid, Alicia Prieto, una inquieta oceanógrafa ha decidido llevar el Blue Drinks a Murcia, la ciudad donde reside actualmente.

Si en Barcelona, ciudad marítima y de grandes amantes del mar, ha liderado con gran éxito la experiencia Blue Drinks, y Madrid, ciudad “casi costera” por la cantidad de enamorados del mar y del buceo que en ella viven, ha seguido a Barcelona con un éxito comparable y con una legión de adeptos a esto de la reunión mensual para hablar del mar, Murcia, con sus maravillosas costas ideales para la práctica del buceo y de los deportes acuáticos, no va a ser menos, de acuerdo con el resultado de la primera reunión Blue Drinks.
La primera cita tuvo lugar el pasado 14 de marzo en la Cooperativa Itaca, y acudieron una decena de personas de centros y clubes de buceo de la zona, así como relacionadas con la vela y la vela latina. Tenía como objetivo plantear los temas que interesaban a los asistentes: el buceo, la arqueología submarina, el buceo en cuevas, la legislación de pesca, los impactos de la pesca, la historia de la vela latina y de la navegación, los proyectos alternativos de buceo, la educación ambiental, las buenas prácticas recreativas, la escalada en acantilados marinos, la apnea, la convivencia en el mar de los distintos gremios, etc.


Sin duda se trata de una buena colección de temas variados e interesantes, que reflejan sin duda el carácter  costero y de roce con el mar de la costa murciana. Van a ser unas reuniones interesantes de las que esperamos recibir muchas crónicas. 

jueves, 16 de marzo de 2017

Nos hemos comido el océano: la pesca insostenible

Texto: Mónica Alonso Ruiz
Este artículo se publicó en la Revista Escápate num 21 
http://www.cluboceanides.org/escapate

La presencia de conchas marinas en los más antiguos yacimientos del Homo sapiens es una clara prueba de que  los humanos venimos alimentándonos de peces y mariscos desde que habitamos la Tierra, desde hace 250.000 años. Parece ser, según dicen los científicos, que el alimento marino ha podido tener un papel importante en la evolución humana, y en particular en el crecimiento del cerebro humano. Ignoramos si esta mejora en la evolución ha sido realmente para bien, dado que nuestra presunta “inteligencia” nos lleva siempre sin duda a la esquilmación más absoluta de todos los recursos de los que nos aprovechamos.

Vamos a hacer un pequeño viaje en la historia, con pequeñas paradas en hitos interesantes, para ver cómo el hombre pasa de utilizar el recurso pesquero de manera sostenible durante un periodo de tiempo muy grande para pasar, de manera muy rápida, a desgastarlo y llevarlo a los niveles insostenibles actuales.

En la cueva de Jerimalai, en Timor Occidental se encontraron huesos de peces pelágicos (atunes) de 42.000 años de antigüedad. Esto evidencia que los moradores de la zona tenían útiles sofisticados (anzuelos) y que manejaban la navegación, para ser capaces de capturar este tipo de animales marinos. El descubrimiento de esta cueva, en 2006 significó un hito en el conocimiento de cuándo comenzaron los humanos a pescar de manera más “sofisticada” y alejada de la costa. Y además, con estos datos se apoyó la teoría de que los humanos alcanzaron Australia en la búsqueda de peces, abundando en el pensamiento de que la pesca fue el origen de la colonización de muchas nuevas tierras.
Según lo que se describe en el primer poema sobre pesca marina, la Halieutika, escrito por Opiano de Anazarbo, poeta griego en el 180 dC, en nuestro “mare nostrum” se desarrollaron importantes pesquerías. Se trata de un poema “didáctico” en cinco libros sobre pesca y peces, y en este enorme tratado se describen redes, cañas, arpones, tridentes y trampas. Pero se cree que 5000 años antes los fenicios y los griegos ya comerciaban con esponjas. Además, los fenicios desarrollaron la industria de la sal como conservante del pescado, lo que les permitía el comercio de larga distancia de esta mercancía, y por ello se desarrolló la pesca “industrial” del atún mediante la almadraba. La Almadraba de Hércules, situada en Sancti Petri (San Fernando, Cádiz), famosa en todo el Mediterráneo, es de origen fenicio, y durante la época romana fue uno de los centros pesqueros del atún más importantes. Es impresionante saber que las primeras leyes reguladoras de la actividad pesquera se desarrollaron durante el Imperio Romano, dentro del Código Justiniano, del 529 dC.

Pero no es el Mediterráneo exclusivamente donde se desarrolló la pesca en la antigüedad. En Japón se tienen registros de explotación pesquera, incluso con el uso de las redes, desde hace unos 3000 años y la recolección de las perlas se desarrolló en India en el siglo I aC. De hecho, las ancestrales técnicas de pesca primitivas aún perduran en Asia, incluso la pesca con cormorán, llamada Ukai, que consiste en amaestrar a esta ave tan hábil para que cace para su dueño, poniéndole una anilla en al cuello para que el animal no se trague el pescado. A la vista de esta práctica, que aún continúa, no hay duda de que los humanos llevamos siendo crueles con los animales desde muy antiguo.
En 1568 se registraron capturas récord de atunes en las almadrabas españolas, llegando hasta los 14000 ejemplares en la temporada, con 7000 ejemplares en una sola captura. En el siglo XVII se observó una bajada drástica en las capturas y por ello el monje benedictino Martín Sarmiento fue el encargado de llevar la investigación para el rey. El hermano Sarmiento resolvió indicando que la pesquería debía cerrarse durante tres años y que tras ella, los atunes hembra debían soltarse para que pudieran reproducirse. Estas recomendaciones parece que se siguieron (ignoramos cómo eran capaces de reconocer el sexo de los atunes hembra) y las pesquerías parece que se recuperaron durante el s XVIII. Sin embargo, los excesos cometidos en el siglo XX, con almadrabas que llegaban hasta 4 km de la costa, hicieron que el declive fuera definitivo y la mayoría de las almadrabas se cerraron en la segunda mitad del siglo XX.

En la Feria de Pesca de Londres en 1883 se debatió la siguiente cuestión “¿Son los recursos pesqueros agotables o no? Si lo son ¿se puede hacer algo para prevenir su agotamiento?”. El discurso de apertura de este debate lo dio Sir Tomas Huxley. Lo reproducimos aquí para ilustrar el pensamiento que se tenía en esa época…y para que veamos que aún seguimos pensando igual, lo cual ha resultado ser tan destructivo.

No tengo ninguna duda de que algunas pesquerías pueden estar agotadas. Tomemos como ejemplo el salmón de río…Pero, ¿es este razonamiento aplicable a la pesca marina? ¿Hay pesquerías marinas que son susceptibles de agotarse? y si las hay ¿se da el caso de que pueden ser protegidas de manera eficiente? Creo que se puede afirmar, con seguridad, que en relación con las técnicas de pesca actuales, una gran mayoría de las pesquerías, como la del bacalao, el arenque y la caballa, son inagotables. Y me baso en dos razones, la primera es que la cantidad de estos peces es tan grande y las capturas son relativamente insignificantes, y segundo, la magnitud de los agentes que los destruyen (se refiere al número de depredadores tan grande que tienen), que la destrucción debida a la pesca realmente no afecta a la tasa de muerte de estos animales

Con lo que no contaba Huxley era con que las cantidades tan inmensas que estimaba se iban a quedar pequeñas para el incremento de capturas que la evolución de las técnicas de pesca iba a permitir conseguir. Ya hemos visto que incluso para las técnicas de esa época, algunas pesquerías, como las del atún en España, ya estaban siendo afectadas gravemente.

Podemos ver en el siguiente gráfico la evolución de las capturas del bacalao en la costa oeste del Atlántico Norte, que iban creciendo de manera lenta desde 1850 hasta los años 60, donde en 10 años, con la evolución de las técnicas de pesca intensiva, sus capturas se desplomaron, y en 1992 fueron inexistentes, lo que evidenciaba un descalabro en la población del bacalao…Parece que Huxley confiaba demasiado en una humanidad sostenible.

Con el declive de las pesquerías de las especies que viven más arriba en la columna de agua en los años 60 y 70 y utilizando los enormes avances en las técnicas de pesca, el sector pesquero se ha centrado en pescar peces de aguas profundas, hasta el momento desconocidas. El pez reloj  anaranjado Hoplostethus atlanticus es un ejemplo de ello: se empezó a pescar en Nueva Zelanda y Australia en los 70, y con capturas masivas durante los 80. Tanto es así que las poblaciones llegaron al colapso en tan solo una década. Y se han observado colapsos similares en especies de aguas profundas que se pescaron en el Atlántico y en el Pacífico. El problema es que los peces de profundidad son más sensibles a la sobrepesca, pues la vida en el abismo es muy dura y su metabolismo muy lento, y por ello se desarrollan muy lentamente, viven muchos años, y alcanzan su capacidad sexual muy tarde, por lo que la probabilidad de que sean pescados antes de reproducirse es grande. Un ejemplo de ello es el propio pez reloj, que puede vivir hasta 149 años, siendo uno de los peces más longevos que existen.


La acuicultura podría ser una solución para responder a la creciente demanda de pescado, pero lo que no sabemos los consumidores es que la mayor parte de los pescados de cría que consumimos en los países desarrollados son carnívoros, y es preciso sacrificar en muchos casos al menos 2 kg de pescado para conseguir 1 kg de pescado de cría de acuicultura, lo que constituye un alto precio que no mejora la situación. Lo único que así se consigue es convertir en rentables especies poco apreciadas para el consumo, en especial los pequeños peces pelágicos utilizados como alimento. La acuicultura también conlleva problemas de contaminación local por lo abigarrado de la vida en las jaulas de cría, con eutrofización (presencia de nutrientes elevada por los residuos generados, que provoca el crecimiento desmesurado de algas) y anoxia (falta de oxígeno) de las aguas, y en consecuencia la proliferación de plancton tóxico. En la actualidad se están realizando investigaciones para el cultivo de microalgas como alimento para especies que se alimentan de ellas, para cultivar en granjas animales situados en la parte más baja de la cadena alimentaria, de una manera más sostenible. Y sin embargo se insiste en estudiar la reproducción del atún rojo en cautividad, por su alto precio en el mercado, siendo un animal de la parte alta de la cadena alimentaria y por lo tanto gran carnívoro.

La demanda creciente de alimento del mar ha llevado a una situación de sobrepesca global en todo el planeta. Ello se ha visto agravado por nuestra ingenuidad en pensar que los stocks de pesca no se acabarían nunca junto con la mejora notable en las técnicas intensivas de pesca que ha llevado a la desaparición completa de algunas poblaciones. La falta de políticas de freno, particularmente en los recursos de aguas internacionales (que son patrimonio del planeta y no de ningún país en particular) no facilita la resolución de esta situación. Está en tu mano exigir a la administración una mayor regulación en cuanto a la información de las artes de pesca utilizadas, para poder elegir debidamente aquellos productos marinos más sostenibles y rechazar aquellas especies claramente capturadas con artes no sostenibles o con problemas de conservación de las poblaciones.

Referencias: 

Agradecimientos: a Carlos Duarte, por sus inestimables lecciones dentro del Curso Ocean Solutions de la Universidad de West Australia, de las cuales he podido obtener gran parte de esta información. 

jueves, 9 de marzo de 2017

CINE Y VÍDEO SUBMARINO EN EL DTS 2017

Texto y fotos: Mónica Alonso Ruiz

Los pasados 4 y 5 de marzo se celebró en Madrid el Dive Travel Show 2017, dedicado a la fotografía y el vídeo submarino. Entre las charlas programadas pudimos asistir a dos de ellas, una de cine submarino a cargo de Txema Vega, y otra de vídeo submarino con cámaras de acción a cargo de Mónica Sagrera de Profundo Films.


Cine submarino por Txema Vega

Delante de una impresionante exposición de cámaras y carcasas submarinas profesionales, Txema Vega, de Underwater Film Services, nos explicó su trabajo como operador de cámara subacuática en películas y producciones publicitarias.


Nos asombró con el “making of” de las escenas de cine submarino, en condiciones muchas veces difíciles tanto para el cámara como para todos los numerosos participantes en cualquier producción de cine o publicitaria y nos mostró vídeos de los resultados finales. Pudimos apreciar que el cine y la publicidad tienen un esquema muy diferente al del vídeo submarino al que estamos acostumbrados, por la planificación de los rodajes, la cantidad de medios que se utilizan, y lo costosos que son este tipo de rodajes, en el que el operador de cámara está a las órdenes de muchas personas durante el rodaje.

En particular llamó la atención la explicación del rodaje de las escenas acuáticas de la película REC 4, durante toda una noche en una piscina en Gijón, bajo la lluvia y olas y con una cámara  de 30 kg manejada en superficie. Impresionante.

También nos enseñó algunos vídeos personales que habían recibido premios internacionales.
Sin duda fue un excelente rato de acción submarina en el que pudimos disfrutar con esta faceta subacuática del cine profesional.

Cámaras de acción por Mónica Sagrera

Mónica Sagrera, de Profundo Films, viene realizando cursos de vídeo submarino para todo aquel que pretenda iniciarse en esta afición. En el último año ha impartido cursos de vídeo submarino utilizando cámaras de acción.
Como contraposición a lo descrito en la filmación submarina del cine y la publicidad, el videógrafo submarino de documentales realiza inmersiones complicadas en entornos no controlados, con entornos imprevisibles y por ende, con un equipo más manejable y muchísima más posibilidad de improvisación. Junto a los equipos profesionales de vídeo submarino se utilizan otros tipos de cámaras como compactas y de acción.

Ya en el campo de la filmación no profesional, sin duda las cámaras de acción se han implantado con gran éxito en el mercado del buceo como herramientas de uso sencillo y de sorprendentes prestaciones. Por ello muchos buceadores tienen este tipo de cámaras y realizan filmaciones de manera frecuente. Sin embargo la mayoría de ellos no tienen nociones de producción, de cómo filmar eficazmente con estas cámaras, y de cómo editar las imágenes obteniendo vídeos amenos y que muestren de manera elegante las maravillas subacuáticas.

En la charla Mónica nos dio unas nociones generales de todo el proceso y explicó que con unos conocimientos básicos se pueden obtener resultados correctos y agradables para el visionado con amigos, para páginas web o para promoción de centros de buceo. Fue sin duda una pincelada de lo que se puede aprender en los cursos que ella imparte y que ya están disponibles en la modalidad on line en la web (www.profundofilms.es) o contactando en el correo info@profundofilms.es a precios muy asequibles, mucho más incluso que lo que cuesta comprarse una cámara de acción, por barata que sea.

Tras la charla, Mónica nos explicó que la finalidad del vídeo submarino también puede ser divulgar y concienciar por el medio marino, y nos presentó la nueva Asociación Planeta Profundo, a la que también está vinculado este blog.   

miércoles, 1 de marzo de 2017

EL MISTERIOSO TIBURÓN DE GROENLANDIA

Hay un tiburón que siempre me ha fascinado, y eso que tiene todas las cualidades para no ser llamativo, por ser de aguas muy frías y profundas, muy poco conocido, lento en su natación, y por haber pocas noticias sobre él. Os presento al tiburón de Groenlandia, un pez que nunca veréis en inmersión y que ha sido hasta hace poco un gran desconocido para todos… hasta hace unas semanas, cuando una prestigiosa revista de ciencia ha divulgado que este tiburón es el vertebrado más longevo, y que puede tener una vida de hasta casi 400 años.

Así que me he animado a recopilar toda la información que tenía sobre este animal, que había ido guardando desde hace tiempo, y añadiendo la nueva de los nuevos artículos, para contaros todo lo que me ha parecido más interesante sobre él, con la idea de darlo a conocer, y, cómo no, ayudar a protegerlo, pues es de sobra sabido que las especies más longevas son también las más sensibles a la acción humana, y por tanto las que más hay que proteger.
Aquí podemos observar el tamaño de este enorme animal
Fuente: Vistalamar.es
Comenzamos con el nombre científico Somniosus microcephalus, que ya es significativo: dormilón y con la cabeza pequeña. Y es que su apariencia es de por sí extraña, muy diferente a la de otros tiburones conocidos: su piel es de color grisáceo y poco lustrosa, a diferencia de otros tiburones más emblemáticos, cuya piel gris o azulada tiene el brillo metálico tan llamativo. Es un pez enorme, de hasta unos 6-7 m (aunque ya sabemos que el afán de alardear de los humanos en cuanto a los tamaños de los peces ha llevado a dotar al gran blanco de dimensiones aún mayores). Tiene una cabeza pequeña y redondeada, con aletas dorsales y pectorales reducidas, ojos redondos y pequeños, y su movimiento natatorio es lento y parco en movimientos, por lo que se justifica el apelativo de dormilón. Vamos que no parece un tiburón, al menos de los típicos, y uno no se anima a curiosear sobre un bicho tan feo.
Pero no nos desanimemos porque lo más espectacular llega después. Este gigante de los mares árticos presenta tamaños habituales de 2.5 a 5 m y un peso de unos 400 kg: recordemos que los tiburones pesan poco, por su esqueleto cartilaginoso, y por ello 400 kg nos pueden parecer poco para un bicho de 5 m, si lo comparamos con el peso de los animales terrestres. Los machos suelen ser más pequeños que las hembras, hecho frecuente entre los peces.

Entre los familiares de esta especie se encuentra el Somniosus pacificus, el tiburón dormilón del Pacífico, que sí suele ser más habitual que tenga 7 m, y que es el más grande de todos los dormilones. Nuestro invitado de hoy vive, como hemos dicho, en aguas del Atlántico Norte y del Ártico, con un rango de distribución no muy grande. Algunas fuentes dicen que es una especie característica del abismo polar (me muero de la risa con la palabra abismo), y  que puede vivir hasta en profundidades de 2000 m. Ahora ya voy animándome, pues estas profundidades ya son palabras mayores.

Este animal se cree que es un poderoso depredador marino que come peces y calamares, y mamíferos marinos como focas y morsas. Del examen de su estómago los científicos han encontrado restos de caribúes, caballos, e incluso partes de un oso polar y trozos de ballena. Y eso, ¿cómo es posible?. Pues resulta que a pesar de su lentitud, razonable para un animal de aguas tan frías, es capaz de realizar grandes cambios bruscos de velocidad, lo cual le permite poder cazar focas, morsas o los rápidos calamares. Es ahora cuando vemos más similitudes con el rey de los mares, el gran blanco, pues coinciden en alimentarse de mamíferos marinos. Y sobre lo de los mamíferos no marinos, digamos que este animal, como todos los animales del ártico, es carroñero, y come todo lo que pilla, aunque sea un cadáver de un caballo.
 
El tiburón de Groenlandia en aguas árticas
Fuente: Doug Perrine
Siempre que se habla de un tiburón, debemos mencionar su dentadura y su boca, y de nuevo nos llevamos una sorpresa, pues no nos encontramos los grandes dientes que esperábamos, ni la enorme mandíbula desencajable del tiburón blanco. Tiene dientes afilados en la parte superior, y aserrados y más anchos en la inferior. Esto es perfecto para su carácter carroñero, los dientes superiores sujetan y los inferiores permiten cortar agitando su cabeza. Según los científicos este animal se atreve con todo, vivo o muerto, y se han visto belugas y leones marinos con marcas grandes de presuntos mordiscos de este animal. Se nota que la vida es dura en los mares árticos.

Según el experto en tiburones de la NOAA (National Oceanic and Atmospheric Administration) Greg Skomal “he estado en el agua con tiburones de Groenlandia y casi parecían inanimados. Son increíblemente dóciles y no parece que tengan esa capacidad de acelerar para capturar un león marino. Y sin embargo hay que considerar que los leones marinos pueden dormir en el agua, flotando con sus cabezas fuera, para evitar a los osos polares. Y eso les hace vulnerables a estos tiburones.” Vamos, que son unos “bichos” bien hábiles.
El tiburón de Groenlandia tiene un aspecto muy diferente a otros tipos de tiburones
       Fuente: Greg Skomal            
Si analizamos las palabras del biólogo Peter Bushnell, de la Universidad de Indiana, para él las focas no necesariamente tienen que estar dormidas para que este tiburón las cace. “Teniendo en cuenta la presencia de tanto pescado en sus estómagos y la total ausencia de lodo, que es lo que esperas de un animal carroñero que come del fondo, no tengo dudas de que es un depredador activo. Cuando el hielo cubre las aguas, las focas o leones marinos entran y salen por agujeros en el hielo para pescar, y esta conducta la pueden estar explotando los tiburones de Groenlandia….tengo la impresión de que pueden merodear lentamente bajo el hielo alrededor de los agujeros, y esperar días enteros a que entre una foca al agua. Así un animal letárgico puede capturar a un animal tan rápido como el león marino…” Y finalmente Peter concluye: “no sabemos cómo de grandes son sus crías al nacer, ni dónde lo hacen…es patético lo poco que sabemos de estas criaturas

Pero, ¿qué es lo que hace a estos animales realmente increíbles?. Es que son ciegos la mayoría de ellos. En su ojo suelen tener un copépodo parásito, que les va comiendo literalmente el globo ocular, por lo que su visión es muy pobre, pero claramente lo compensan con un gran olfato, el gran sentido de los tiburones, que les permite localizar la carroña, en un mar con poco alimento, como es el ártico. El copépodo parásito, es bioluminiscente, y por ello se cree que en realidad, además de dejarle ciego para toda la eternidad de su vida, les ayuda a atraer presas en las aguas profundas oscuras. Talento parece que no les falta, y posiblemente por ello pueden sobrevivir durante tantos años.
El parásito que suele habitar en sus ojos les deja ciegos
Fuente: Greg Skomal
Pues a pesar de su aparente poco atractivo a mí ya me fascina este raro tiburón, por la cantidad de curiosidades y habilidades de un animal que vive en un medio tan difícil como es el ártico profundo. Y hablando del océano profundo, de lo que no tienen dudas los científicos, es que es un animal bien adaptado a las aguas profundas. Y es que como dice Toño Maño en su blog Tiburones en Galicia (os lo recomiendo) “este tiburón tiene un magnífico anticongelante”, acumulando urea y un compuesto llamado óxido de  trimetilamina en sus tejidos, producto del metabolismo de las proteínas. Este compuesto tiene dos funciones, por un lado permite controlar la presión osmótica del animal, y teniendo un nivel salino inferior al gran nivel de las aguas árticas, le ayuda a flotar mejor, y por otro a evitar los efectos de las bajas temperaturas en sus fluidos internos. Es curioso, que este compuesto se encuentra en muchos animales marinos, pero no en tan grande concentración como en este tiburón. Por eso su carne desprende ese olor nauseabundo, y se habla de su toxicidad.

Y hablando de su carne “tóxica”, resulta que en Islandia hay una delicia de plato a base de carne de este animal. Por lo que dicen el sabor no es muy bueno y hay que acostumbrarse, como parece ser habitual en la gastronomía de las tierras en las que la vida es extrema, como en los polos. Su nombre es hákarl, y se hace a base de carne de tiburón peregrino y de Groenlandia. Sin preparar la carne es tóxica y para ser comestible requiere de un proceso largo de elaboración, destoxificación mediante fermentación. Se sirve cortado en cubitos de uno o dos centímetros, y se sirve con un aguardiente típico. Recomiendan que uno se tape la nariz al acercarlo a la boca. Vamos, un placer….
La carne cruda de este animal se sabe que es tóxica porque cuando se la daban a los perros sin procesar (pobres bichos), sufrían convulsiones, ahogo y diarrea explosiva. Y yo me pregunto cómo llegaron a poner a punto la técnica de la destoxificación de la carne: a base de prueba y error, supongo… Los islandeses tienen gran experiencia en esto, pues tienen otros platos similares.
La carne del tiburón de Groenlandia es un “manjar” en Islandia
Fuente: Andrew Gimmer
Según un reciente estudio de la Universidad de Copenhague, realizado entre 2010 y 2013, y publicado en 2016, los tiburones de Groenlandia son los vertebrados más longevos del mundo, con una esperanza de vida de casi 400 años, aunque el estudio indica que su ciclo de vida pudiera llegar incluso hasta los 500 años. Hasta este estudio, se pensaba que el vertebrado más longevo era la ballena de Groenlandia, curioso vecino de este tiburón, que vive en las mismas aguas. En el estudio se habla de su lento crecimiento, de un centímetro por año, y que alcanzan la madurez sexual a los 150 años. Parece que los investigadores relacionan este crecimiento tan lento con la característica vida tan lenta de las aguas árticas.

El hallazgo se consiguió a partir del análisis del carbono 14 en los ojos de varios ejemplares capturados accidentalmente, cuyos resultados de datación se contrastaron con los restos de las pruebas nucleares de 1950 en estos animales. Los dos tiburones más grandes del estudio tenían unos 5 m de longitud y edades cercanas a 350-400 años, según los investigadores.

Investigadores canadienses y de Groenlandia, así como estadounidenses, están haciendo varios estudios sobre esta especie, que encuentran en sus aguas y en el estuario del río San Lorenzo. Estudian su comportamiento observando especímenes vivos bajo el agua, mediante equipos de buceo, vídeo y telemetría (etiquetas satelitales). En España se han registrado capturas accidentales en Galicia, así que no esperéis encontrároslo mientras buceáis.

Y como esto de que animales longevos malos son de proteger, pues vamos a finalizar explorando un poco el estado de conservación de esta especie. Según la lista roja de la IUCN, la especie está calificada como casi amenazada (2006), y se tienen pocos datos. Lo que dice la IUCN en el último informe de este animal es muy elocuente de lo vulnerable que es: “Aparentemente es un animal de larga vida con limitada productividad. Se ha capturado históricamente en Noruega y Groenlandia, por su enorme hígado, con capturas de hasta 32.000 ejemplares por año en 1910 en Groenlandia. Estas pesquerías posiblemente han debido de tener un gran impacto en la especie, pero es aún desconocido el nivel de declive de la misma. Actualmente, se captura accidentalmente en arrastreros, y en pesca artesanal en el Ártico. Su dinámica poblacional y biología no son bien conocidas pero su gran tamaño y crecimiento lento sugieren que es una especie vulnerable a la presión pesquera.”

Espero que hayáis disfrutado leyendo estas cosas sobre este raro animal, al menos tanto como lo he hecho yo, y confío en que entre todas estas curiosidades haya un huequecito en vuestra mente para recordar un animal vulnerable y singular como este, al que seguiremos la pista.

Referencias:

miércoles, 22 de febrero de 2017

BUCEO CON MANTAS

Texto: Mónica Alonso Ruiz
Fotos: cortesía de Marine Megafauna Foundation
Este artículo se publicó en la Revista Acusub número 164 www.acusub.net



En  artículos anteriores de este blog hablábamos de las mantas (Manta sp., tanto las mantas de arrecife M. alfredi, como las gigantes M. birrostris), de sus características y forma de vida, y también de las amenazas a las que se ven envueltos estos animales. Numerosas organizaciones conservacionistas consideran el buceo con estos animales la mejor forma de generar ingresos a las poblaciones costeras de las zonas donde se encuentran, para que reduzcan la presión pesquera. Aquello de que es más rentable una manta viva que una muerta vamos a aplicarlo aquí y os vamos a mostrar la mejor forma para hacerlo.

El avistamiento de mantas en la inmersión es una experiencia espectacular y excepcional. Sin embargo, como en toda interacción de un buceador con un animal marino, hay que tomar ciertas precauciones cuando se realizan estas prácticas, dado que el avistamiento suele tener lugar en zonas de alimentación o en estaciones de limpieza. Cuando avistemos grupos de mantas alimentándose se recomienda el buceo con tubo, y mantener una distancia de al menos 3 metros entre el buceador y el animal, salvo que se acerquen ellas, evitar su persecución, obstrucción de su trayectoria, chapoteos exagerados y sobre todo evitar tocarlas. En las estaciones de limpieza, la mejor forma de avistarlas es utilizando equipo autónomo, recomendándose respetar al menos una distancia de 5 m al animal.

Las mantas parece que no se ven afectadas en su comportamiento por la presencia de buceadores, se pueden acercar mucho e incluso reclaman la atención de los buceadores, divirtiéndose con las burbujas que producimos. Sin embargo, en zonas muy frecuentadas por buceadores, a veces se vuelven esquivas y dejan de acercarse.

Aunque los flashes de las cámaras no parecen afectarlas, no se las debería molestar cuando se están alimentando o en estaciones de limpieza. Incluso si no se inmutan por tu presencia, lo mejor es dejarlas que decidan si se acercan al buceador o no.

El turismo sostenible y responsable con mantas es una solución para mejorar su conservación a largo plazo, pues así se reduce el beneficio de pescar un animal valioso. Veamos los mejores lugares para practicarlo.

Maldivas

Las Islas Maldivas son conocidas por ser uno de los mejores lugares del mundo para el avistamiento de mantas de ambas especies, la oceánica o gigante (Manta birrostris) y la de arrecife (Manta alfredi). La especie más fácil de encontrar es la manta de arrecife. Se suelen avistar durante todo el año aunque siguen los ciclos de la luna, migrando entre atolones en busca de alimento. Uno de los sitios más famosos es la Bahía de Hanifaru, que actualmente es una Zona Marina Protegida, y la zona central de la Reserva Mundial de la Biosfera del Atolón de Baa, donde se encuentra esta bahía. Grupos de más de 200 individuos pueden encontrarse alimentándose en esta pequeña bahía. También existen cientos de estaciones de limpieza en todo el archipiélago, lo cual ofrece muchas oportunidades de encuentros con estos animales.

La mejor época para ver mantas en el Atolón de Baa es de julio a noviembre, en los días de luna llena y luna nueva, que es cuando se observan grupos mayores alimentándose.

Islas Socorro o Revillagigedo, Méjico

El Archipiélago de Revillagigedo es quizá el lugar mejor para asegurarse el avistamiento de mantas oceánicas. Se trata de una cadena de islas volcánicas que sirve de punto de parada y agregación para muchas especies pelágicas, como tiburones, ballenas, y por supuesto mantas.

Los buceadores pueden conseguir encuentros cercanos con estos animales tan grandes, que interactúan con los buceadores a causa de su enorme curiosidad. Las mantas suelen ser consideradas como los peces más inteligentes del océano, en parte por causa de su curiosidad y por tener relaciones sociales complejas entre especímenes. Esto es especialmente acusado en este archipiélago, donde se han registrado encuentros con mantas que seguían a los buceadores durante toda la inmersión, o que incluso rodeaban a los barcos durante el intervalo de superficie. Parece prometedor este lugar, ¿te animas?

Está prohibido en todo el mundo tocar a las mantas, pero en este lugar, tras una sesión de formación se permite acariciarlos, sin guantes y evitando tocar las puntas de las aletas y de la cola. Desde este foro no aprobamos particularmente tocar ningún animal marino y especialmente las mantas, cuya cubierta mucosa pudiera verse afectada por la interacción humana.

La mejor época del año para el encuentro con estos animales es de octubre a junio, cuando se producen las mejores condiciones meteorológicas, aunque pueden encontrarse durante todo el año. En enero y febrero además, esta zona es ideal también para el avistamiento de ballenas jorobadas.

Yap y Palau

La remota isla de Yap en el Pacífico (Micronesia) está siempre presente en las revistas de buceo, como uno de los mejores destinos para el encuentro con mantas de arrecife. Este destino es verdaderamente un paraíso tropical, con temperaturas del agua y del aire de alrededor de 27 ºC. Existen tres sitios famosos por ser estaciones de limpieza, donde se pueden encontrar algunos ejemplares de la población de mantas residente en la isla, que se estima en unos 100 ejemplares. Con esta densidad de población, cualquier inmersión e buena para un encuentro con mantas.

La mejor época para ver mantas en Yap es de diciembre a abril, aunque los encuentros suceden durante todo el año.

La República de Palau es una nación isleña situada en el Pacífico Oeste, cerca de Yap. El buceo en Palau es famoso en todo el mundo, por su gran riqueza de vida marina, presencia de tiburones y mantas. Se han identificado más de 200 manas de arrecife. Hay dos lugares emblemáticos para su avistamiento, el German Channel y la Devilfish City, donde se pueden observar tanto alimentándose como en estaciones de limpieza. En los últimos años la investigación sobre estos animales en la zona se ha desarrollado, y por ello se han descubierto más lugares de avistamiento.

El mejor momento para ver mantas en Palau es entre noviembre y mayo, especialmente los días anteriores a la luna llena, cuando se han encontrado hasta 70 mantas en un solo avistamiento.

Raja Ampat, Bali y Komodo, Indonesia

Indonesia es la joya del triángulo de coral, por sus más de 17500 islas y por la biodiversidad marina más alta del mundo. Raja Ampat posee más de 1500 islitas de color esmeralda rodeadas de aguas turquesas. En su parte norte, en Manta Sandy, es posible encontrar una gran población residente de mantas de arrecife, en muchos casos hembras preñadas. Magic Mountain, en el sur de Misool, es un lugar espectacular, y un lugar afortunado por ser el único en el que es posible ver ambas especies de mantas a la vez.

En la isla de Bali y en las aguas transparentes de Nusa Penida es posible ver mantas de arrecife en un paisaje volcánico.

En el Parque Nacional de Komodo se pueden tener encuentros con mantas de arrecife.
 


A lo largo de todo el año es posible encontrar mantas en Indonesia. En Raja Ampat, es preferible evitar la zona sur de Misool desde junio a fin de agosto y es preferible elegir la zona norte de diciembre a marzo.

Mientras la visita a Bali puede ser en cualquier momento del año, en Komodo se debe evitar enero y febrero por la presencia del monzón.

Lady Elliot Island, Gran Barrera de Coral Australiana

El sistema más grande de arrecifes del mundo ofrece muchas zonas fantásticas para encuentros con mantas, pero el mejor es sin duda la isla de Lady Elliot. Las mantas de arrecife se congregan allí a lo largo de todo el año, pero son más frecuentes en otoño e invierno.
Recientemente se ha realizado un estudio basado en tres años de observaciones de locales e investigadores de la Universidad de Queensland.

Kona, Hawaii

En Kona, Hawaii se realiza la práctica del buceo nocturno con mantas, mediante el encendido de focos sobre las aguas someras de la costa. La luz atrae grandes nubes de plancton, que a su vez atraen a las mantas. El buceo se realiza en esnorkel o con equipo subacuático. Esta actividad se ha popularizado enormemente y se lleva realizando desde los años 70.

La mejor época para ver mantas es de abril a octubre, aunque pueden verse durante todo el año.

Cabo Marshall, Galápagos

En la costa norte de la isla Isabella se encuentra Cabo Marshall, donde el avistamiento de mantas está prácticamente garantizado. Se pueden ver mantas  cuando se explora el coral negro en una zona donde la lava del volcán Wolf se adentra en el mar.

En esta zona también es posible avistar grandes grupos de tiburones martillo.

El acceso a Cabo Marshall no es accesible desde tierra, por lo que es preciso el acceso desde barco.



Tofo, Mozambique

Entre Mozambique y Madagascar se sitúa el canal de Mozambique, uno de los lugares principales de corrientes de África, donde la abundancia de alimento atrae a las mantas y tiburones ballena. Hay muchos arrecifes para ver mantas, pero el más famoso es Manta Reef. Este lugar ha atraído a numerosos científicos y es el hogar de Marina Megafauna Foundation, del que hablamos en el artículo sobre las mantas.

Las condiciones de buceo son complicadas pues se sale de playa con la zodiac, debiendo superar el oleaje. La mejor época para ver mantas es de octubre a abril, aunque se ven durante todo el año.

En esta zona conviven las dos especies de mantas, aunque lo normal es ver las de arrecife, siendo más complicado ver las gigantes.

Sangalaki, Indonesia

En el atolón de Maratúa (Indonesia, cerca de Borneo), existen tres islas, Maratua, Kakaban y Sangalaki, muy conocida por su población de mantas de arrecife. Existen varios puntos de buceo emblemáticos par bucear con ellas, llamados Manta Parade, Manta Point y Manta Run. Se pueden ver durante todo el año, aunque lo mejor es bucear de abril a octubre,  y lo normal es bucear con varios ejemplares, e incluso a veces se han contabilizado más de 50.
Koh Bon, Tailandia

Es el mejor sitio en Tailandia para ver mantas, donde acuden fundamentalmente a alimentarse y a las estaciones de limpieza. Existen alrededor de 20 ejemplares residentes identificadas. No son tímidas y están acostumbradas a los buceadores, aunque no aceptan que los buceadores les toquen y en este caso no les apasionan las burbujas de los buceadores. Existen corrientes fuertes y es habitual situar a los buceadores en una zona donde puedan sujetarse a las rocas para ver el paso de las mantas.

La mejor época para visitar este lugar es de octubre a mayo y lo habitual es embarcarse en un crucero de vida a bordo en el Mar de Andaman, por las islas Similan, o bien realizar una salida desde la localidad de Khao Lak.


¿Y en nuestras costas? ¿Dónde se puede bucear con mantas? Pues la verdad es que aparte de algún encuentro ocasional en el azul, no es posible el buceo garantizado con mantas. En las Islas Canarias se han avistado con mayor frecuencia, pero no dejan de ser encuentros fortuitos. Tendremos pues que viajar para poder verlas. Yo ya me estoy animado, ¿te vienes?