domingo, 20 de octubre de 2019

Cenotes en la Riviera Maya. Viaje al inframundo


Texto: Mónica Alonso Ruiz
Este artículo se publicó en la Revista AcuSub num 198: http://acusub.com/?p=3484

Recientemente he tenido la oportunidad de bucear en los cenotes de la Riviera Maya, en la península de Yucatán (México). La experiencia ha sido espectacular. Los cenotes son maravillas naturales, sus aguas sagradas constituyen oasis en la jungla maya y realmente ventanas al mundo mágico subacuático de agua dulce. Cuando entras en ellos es como si hicieras un viaje a otro universo paralelo. Sobrecogida por la sensación vivida, entiendes que los antiguos mayas tuvieran veneración por estos lugares.


Qué es un cenote y cómo se formaron

La península de Yucatán es una planicie sin cursos fluviales. Sin embargo, en el entorno de la ciudad de Tulum, bajo la superficie discurren dos de los mayores sistemas de cuevas de agua subterránea del mundo: Sac Actun, de 347 km de longitud, y Ox Bel Ha, de 270 km de longitud, y en ambos sistemas se estima que existen unos 330 cenotes.

Un cenote es un pozo o sumidero natural, creado en la superficie de un macizo calcáreo, a partir de una cueva cuyo techo ha colapsado, y que se ha rellenado de agua, generalmente dulce.


Cenote tipo pozo. Foto: Eduardo Dengra @ejdengra

La palabra cenote se deriva del maya “ts’ono’ot o d’zonot”, y significaba cámara subterránea que contiene agua de manera permanente, y que está abierto al exterior.

Algunos cenotes son pozos totalmente verticales, pero otros son cuevas que contienen lagos y galerías sumergidas en su interior. Atendiendo a su forma se suelen clasificar como a cielo abierto, semiabiertos y subterráneos, y ello está directamente relacionado con la edad del cenote. Los más maduros son los abiertos, a los que se les ha caído el techo de la cueva, y los más jóvenes son los que conservan su bóveda pétrea natural sin colapsar.


Fuente: Los cenotes de la Península de Yucatán. P. Beddows, P. Blanchon, E. Escobar y O. Torres-Talamante

Estas formaciones tan espectaculares se generaron por combinación de sucesivos eventos geológicos y de cambios climáticos durante el Pleistoceno.

Simplificadamente el proceso es el siguiente. Hace millones de años la península del Yucatán era un arrecife gigante sumergido. Durante la última glaciación el nivel de agua bajó unos 100 metros por debajo del nivel actual, por lo que el arrecife quedó expuesto al aire. El coral murió y se desarrolló una jungla por encima de la plataforma calcárea formada por el coral.

Posteriormente se formaron sistemas de cuevas (o kársticos), a causa de la progresiva disolución por el agua de lluvia de la piedra caliza porosa formada por el coral, lo que formó ríos subterráneos. La filtración de esta agua en las cavidades y la saturación de los compuestos disueltos, produjo la formación de estalactitas, que cuelgan de los “techos” de las cuevas y que se generaron a partir del gota a gota del agua saturada de bicarbonato de calcio deslizando sobre ellas. También se formaron estalagmitas cuando la gota que caía del techo, proveniente de una estalactita o no, se iba depositando en el suelo, produciendo una formación que crece de abajo hacia arriba. En ocasiones se formaron columnas, cuando, por el paso del tiempo, se llegaron a juntar en su crecimiento, estalactita y estalagmita. El crecimiento medio de estalactitas y estalagmitas es muy lento, del orden de un par de centímetros cada mil años, aunque con muchas variaciones según las condiciones locales. Los diámetros de las estalactitas y estalagmitas pueden variar entre el de un lápiz, o el de un árbol.

Cuando esta última glaciación finalizó hace 18.000 años, se calentó el clima del planeta y los glaciares se retiraron, y por ello algunas de estas cavernas, llenas de aire, llegaron a colapsar cuando su tamaño era ya muy grande, y su techo se derrumbó.

Hace unos 1.000 años parece que el nivel del mar se estabilizó en la posición actual, quedando el sistema kárstico inundado desde entonces. Los cenotes que se visitan habitualmente están llenos de agua dulce, formando parte de la red fluvial subterránea actual y ocupan la parte superior del macizo. A veces, por penetración de agua marina, pueden tener agua salada a partir de una determinada profundidad, incluso a muchos kilómetros de la costa. La superficie de contacto entre el agua dulce y marina se llama “haloclina” y produce efectos visuales muy curiosos, al ser una zona “turbia” o de mezcla de masas de agua de diferente densidad.

Esquema de un cenote con entrada de agua salina
Fuente: Mayanpeninsula.com

Hace unos 9.000 años, antes de la inundación, se cree que estas cuevas estuvieron habitadas cuando emergieron. Los hallazgos arqueológicos más singulares encontrados en los últimos tiempos consisten en restos fosilizados de camellos, jaguares gigantes, mamuts, perezosos y equinos ancestrales. También se han encontrado esqueletos humanos. El más significativo es el de una mujer de hace 10.000 años, la americana más antigua. Muchos de ellos han sido encontrados por exploradores subacuáticos.

Toda la red de cenotes de Yucatán está protegida por el INAH, Instituto Nacional de Antropología e Historia de México.

Uso de los cenotes y arqueología maya

La presencia de los cenotes ha condicionado la distribución humana en el territorio a lo largo de 10.000 años, debido a la ausencia de cursos de agua superficiales en la zona. Al no haber ríos los habitantes de la zona utilizaban los cenotes como fuente de agua dulce. Quizá por ello eran considerados sagrados. Además, para los mayas era la entrada al inframundo o “Xibalba”, donde residían sus dioses y espíritus tras la muerte. En los cenotes vivía Chaac, el dios de la lluvia, y por ello allí realizaban rituales de lluvia, muerte y de fertilidad. También vivía Sukan, la serpiente gigante que guarda los mantos acuíferos. Por todo ello se les consideran símbolos de dualidad, dado que representaban la vida (el suministro de agua), y la muerte (lugar de culto a los muertos). Las cavernas eran la ventana al inframundo, el mundo de los muertos…. Xibalbá era el último umbral por el que transitaban las almas de los muertos. Por ello algunos de los cenotes presentan una calzada o “shakbé”, una especie de camino de entrada al cenote, que dirigía directamente hacia el agua sagrada.

Debajo de la pirámide de Chichen Itza se descubrió recientemente un cenote

Se han encontrado en muchos de ellos gran cantidad de esqueletos humanos. Los arqueólogos tratan de saber cuál es la razón de estos depósitos de la época maya.  Se sabe que había rituales en los que se arrojaban víctimas a sus aguas. Durante mucho tiempo se creyó que los sacrificados eran niños y doncellas, pero el análisis de los huesos que se encontraron dio como resultado que la mayoría de las personas sacrificadas no eran mujeres.

Imagen de restos humanos en cenote. Foto: Eduardo Dengra @ejdengra


Aún hay cenotes con restos humanos. Foto: Eduardo Dengra @ejdengra

Los arqueólogos sienten un gran respeto por estos lugares sagrados. Recientemente, cuando comunicaron el hallazgo de una cueva desconocida hasta entonces, por investigadores del INAH, el jefe de la exploración explicó: “El sitio aún es considerado como un espacio sagrado, los encargados de la exploración y rescate de los entierros tuvimos que realizar dos ceremonias para ingresar; al mismo tiempo, los trabajadores realizaron durante todos los días un ritual antes de empezar a trabajar dentro de la cueva. Estas ceremonias fueron hechas para evitar que "el mal viento" afectara a los investigadores que ingresaron a la cueva y al cenote, porque en el lugar se cree que el sitio es un espacio sagrado”.

En algunos lugares aún es posible bucear con restos humanos. Foto: Eduardo Dengra @ejdengra

Vida acuática

Podría parecer que no hay vida en los cenotes, debido a la falta de conectividad de los cursos de agua y sus condiciones de oscuridad en muchos casos. Sin embargo, aunque no es un ecosistema donde podamos observar gran cantidad de fauna, en realidad son fuente de una cierta variedad de especies, que en realidad es poco conocida.

Podemos encontrar cocodrilos (sí, has leído bien), iguanas, tortugas, culebras, ranas y sapos, y en las paredes suelen habitar golondrinas, otras aves y murciélagos. En cuanto a fauna ictiológica (de peces) la diversidad es diferente si se trata de un cenote alejado del mar a si es una cercano a la costa y comunicado con ella. En el primer caso suele haber tan solo dos especies, bagre y guppy. Existen teorías muy diferentes sobre cómo han podido alcanzar esos lugares, el bagre vía subterránea, desde el mar, y el guppy se cree que llegó allí mediante una hembra preñada transportada por un huracán.

En el cenote Angelita pudimos ver este cocodrilo. Foto: Álex Castillo

El bagre es un pez de bigotes característicos, también llamado pez gato que forma parte de los Siluriformes. El guppy es un pez más pequeño, y posiblemente lo conoceréis puesto que es el pez más popular de los acuarios domésticos de agua dulce. Es vivíparo y soporta condiciones extremas, como alta salinidad y cambios bruscos tanto de temperatura como de concentración de oxígeno.

En los cenotes más cercanos a la costa los peces son similares a los que se podrían encontrar en lagunas costeras, como mojarras, guppys y mollis, bagres, y juveniles de especies marinas, como pargos, gobios, agujas y sábalos o tarpones.

Destaca la presencia de dos peces típicamente cavernícolas, como la anguila ciega (Ophisternon infernalis) y la damablanca ciega o pez ciego del Yucatán (Typhliasina pearsei), ambas especies endémicas de los cenotes, y en peligro de extinción. Puede también observarse la anguila americana (Anguilla rostrata), de la cual se sabe que en los cenotes se ha adaptado radicalmente, pasando de su forma de vida original, en el que realizaba su vida adulta en agua dulce y migraba para desovar en el mar, a la vida permanente en un solo lugar.


Guía de identificación de los peces de los cenotes. Fuente: Universidad Nacional Autónoma de México

Buceo en cavernas. Titulación. Medidas de seguridad

Cuando uno se sumerge en los cenotes ha de tener en cuenta que somos invitados a estos lugares y por ello debemos mostrar respeto y ser cuidadosos. Tienen una gran fragilidad biológica y geológica, así como una historia arqueológica impresionante, aún por interpretar en su mayor parte.

Bucear en un cenote es una experiencia inolvidable, y es accesible también a los buceadores recreativos. Para poder ofrecer este tipo de buceo sin tener que ser buceador certificado de cuevas se define lo que se llama buceo en cavernas. La caverna es un espacio amplio por el que entra la luz en algún punto, y el recorrido por la misma no permite exceder los 60 m de distancia a un punto de “open water ”, es decir, donde una pueda acceder a la superficie sin tocar el techo de la cueva. No debe haber pasos estrechos, y por lo menos deben caber dos buceadores en paralelo. Siempre se sigue un cabo guía que te permite realizar el recorrido con seguridad.



Todos los buceadores, con un máximo de cuatro, deben llevar un guía que esté certificado en “full cave” (buceo en cuevas) y que sea como mínimo dive master. El guía debe llevar configuración de su equipo para “full cave”, con tanque doble. Para que el buceo sea seguro, los buceadores deben seguir al guía en fila y muy cerca unos de otros.


Para la gestión del aire se sigue la regla de los tercios. Un tercio del aire de la botella se utiliza para el recorrido de ida, otro tercio para el de vuelta o de salida, y el tercio restante se reserva para emergencias. La verdad es que en muchos de los cenotes se bucea a muy poca profundidad, en el entorno de 5 metros y hasta 10 o 12, por lo que el consumo de aire es muy reducido, lo cual permite realizar la inmersión, que suele durar unos 40 minutos, con mucha reserva de aire.


Es muy importante el control de la flotabilidad, y hay que mantener una posición muy horizontal, evitando que las piernas y las aletas muevan el sedimento. Es por ello que se recomienda el uso de la patada de rana muy suave.


En muchos cenotes se establecen límites entre la zona de caverna, y la de las cuevas (para las que se requiere certificación full cave), mediante una señalización muy clara, usando señales de stop, o con un dibujo de peligro mediante una calavera y las dos tibias cruzadas. Es una señalización muy clara y fácilmente perceptible por lo que no hay peligro de entrar en una zona de cuevas sin darse cuenta.


Bucear en los cenotes es una experiencia inolvidable. Foto: Eduardo Dengra @ejdengra


Algunos de los cenotes a visitar

El cenote Tajma Ha debe su nombre actual al templo indio Taj Mahal, que fue el nombre que le dieron los primeros exploradores, porque les recordaba la enorme belleza del aquel templo. Posteriormente el nombre fue derivando hasta su forma actual, con la palabra maya “ha”, que significa agua, lago o lluvia.

Con una profundidad máxima de 13 m y un perfil en diente de sierra, es un cenote no demasiado complicado, con una cueva abierta por donde se permite la entrada bajando unas escaleras de madera. Tiene una haloclina, donde se puede apreciar la mezcla de aguas y el efecto visual que se produce. Si se visita en las horas centrales del día se pueden observar preciosos rayos de luz entrando en la cueva.

Representación 3D del cenote Tajma Ha

Perfil del recorrido del cenote Tajma Ha

Los rayos de sol entran en el cenote Tajma Ha. Foto: Luis Abad

Uno de los cenotes más populares es el Angelita, y todo el mundo te habla de él cuando vuelve a casa, quizá por lo diferente que es del resto. En realidad, es uno de los más sencillos en cuanto a su forma, dado que es del tipo pozo y cuenta con 60 metros de profundidad, por lo que se requiere un cierto nivel de buceo y realizar una inmersión bien planificada no apta para principiantes. Lo más llamativo es su nube de sulfuro de hidrógeno, de olor fétido, situada en el entorno de los 27 m de profundidad y que no permite el paso de la luz bajo ella. Se formó por la descomposición de los desechos vegetales que han caído al pozo durante años. Rodea una isla central rocosa en la que se acumulan troncos de árboles. Flotar por encima de la espesa capa es una sensación única, por lo espectral de la vista. Atravesar la capa, de varios metros de espesor, también es una experiencia llamativa. En este cenote, por su forma y profundidad también se practica la apnea.

Sección del pozo del cenote Angelita

Las instalaciones que rodean a los cenotes, suelen ser bastante buenas, y permiten equiparse muy bien, a pesar de estar en medio de la selva. Hay carteles indicativos, mesas para equiparse, baños, etc. Foto: Mónica Alonso

Bucear justo por encima de la capa de sulfuro de hidrógeno es una experiencia fantasmagórica. Foto: Berta Marcet

El cenote Manatí (también llamado Casa Cenote o Tankah), recibe su nombre de un manatí que vivió allí durante años. Es uno de los más llamativos en cuanto a la variación de ambientes que podemos encontrar para bucear. Se comienza la inmersión en un pequeño río salobre que desemboca en el mar, se asciende por el mismo viendo numerosos alevines de especies marinas que buscan refugio entre las raíces de los manglares y posteriormente se introduce uno en un cañón entre dos masas pétreas, para entrar en una caverna bajo las raíces de los manglares. Es impresionante el buceo en una cueva que no tiene paredes de piedra sino de tierra, y que parece que se va a derrumbar de un momento a otro. Si se tiene suerte, es posible ver a un cocodrilo que vive en la zona.

Las cristalinas aguas del cenote manatí, son ideales para poder fotografiar los rayos de sol entre las raíces del manglar. Foto: Luis Abad

El cenote manatí tiene muchas zonas para hacer esnorkel y sus aguas desembocan en la costa.

El cenote Dreamgate se encuentra en el sistema Nohoch, entre Tulum y Dos Ojos. La entrada se realiza por un hueco circular casi perfecto del que parten dos cavernas, la que va a favor de corriente (downstream) y la que va en contra de corriente (upstream). Es un buceo sencillo, poco profundo y no muy largo, pero quizá es el cenote más espectacular en cuanto a formaciones rocosas se refiere. Enormes grutas llenas de estalactitas y estalagmitas se abren a nuestro paso y por su fragilidad es preciso tener un cuidado exquisito con la flotabilidad, evitando tocar ninguna de sus formaciones.

La entrada a Dreamgate es realmente cómoda para los buceadores. Foto: Mónica Alonso

Esquema de la entrada a Dreamgate

El nombre del cenote Chac Mool significa Garra de Jaguar. Tiene dos entradas, una principal, que permite acceder a la parte de la caverna que va aguas abajo (downstream), y una entrada pequeña, llamada “Little Brother”. Es una caverna impresionante, por su tamaño y variedad de ambientes y entradas de luz.  
Esquema en planta del cenote Chac Mool

La inmersión en el cenote Pit es una de las mejores experiencias que he podido disfrutar en el buceo. Es uno de los cenotes más profundos, con más de 90 m en la cueva inferior. Se trata de un enorme pozo, parecido al Angelita, de gran diámetro, que se conecta con otro pozo sin salida, mediante una cueva. Por lo tanto, para el buceo en cavernas tan solo podemos estar en la primera parte, que tiene un máximo de 35 m de profundidad. También tiene una capa de sulfuro de hidrógeno, entre los 12 y 18 m, pero de menos concentración y espesor que el Angelita. Lo más impresionante de bucear en este enorme pozo es ver los rayos del sol entrando en el agua y las burbujas de los buceadores.

Esquema del cenote Pit, que pertenece al sistema de cuevas llamado Dos Ojos

Ver los rayos de sol y las burbujas de los buceadores es lo más impresionante de la inmersión en este cenote. Foto: Luis Abad

El cenote Dos Ojos da nombre al sistema de cuevas de la zona. Su nombre viene porque afloran a la superficie dos zonas circulares. Es un sistema formado por los “dos ojos” y una caverna con techo llamada “Bat Cave”, donde se emerge y se pueden observar murciélagos en su interior. Tiene dos rutas, con sus correspondientes líneas a seguir, que se pueden hacer de manera consecutiva si el consumo de aire lo permite, dada la poca profundidad. Es uno de los cenotes más famosos del mundo, por la escasa dificultad y el maravilloso recorrido que presenta.

Esquema en planta del cenote “Dos Ojos”

Bucear en cenotes es una de las experiencias que yo recomiendo a todo aquel que se lo pueda permitir. Viajar a la Riviera Maya no es muy costoso económicamente y por ello es más asequible de lo que pudiera parecer. Salvo los cenotes más profundos, reservados a buceadores avanzados, el resto es asequible a buceadores de todos los niveles. La experiencia de buceo es doblemente satisfactoria: por un lado, el disfrute de las maravillas del inframundo, y por otro vuelves a casa habiendo mejorado mucho la técnica de flotabilidad, esencial para poder moverse en estas maravillosas cuevas.

martes, 3 de septiembre de 2019

La triste actualidad de las belugas




Este artículo se publicó en la revista AcuSub en su número 197 http://acusub.com/?p=3476
Texto: Mónica Alonso Ruiz

Hoy queremos hablar de un cetáceo emblemático, por la coloración blanca de su piel tan llamativa, por su aparentemente “sonriente” rostro, y por ser un animal inquieto, curioso y que interactúa fácilmente con los humanos. Este animal recientemente ha estado de actualidad, teniendo en cuenta la cantidad de noticias relacionadas con él que hemos podido ver en los medios, muchas de ellas no demasiado positivas. Es por ello que no me he podido resistir a investigar y hablaros de este precioso animal.


La beluga (Delphinapterus leucas) es un cetáceo odontoceto, es decir, de los que tienen dientes, como los delfines o el cachalote, y por ello no se trata de una ballena, a pesar de que comúnmente se le suele llamar ballena blanca.

Vive en las regiones del Ártico y Subártico y por ello posee una serie de adaptaciones, como el color blanco en los adultos, que les hace confundirse con el hielo, y la ausencia de aleta dorsal, que les permite la natación muy superficial bajo la capa de hielo. Tiene un enorme melón, mayor que el de los delfines, y que le sirve para su sistema de ecolocalización.


Distribución de la beluga. Fuente: Inside Climate News

Mapa de distribución y poblaciones de la beluga en el Ártico

Fuente: wikipedia

Es un animal sociable que habitualmente vive en grupos pequeños, de unos 10 individuos, aunque en la época veraniega se producen grandes agregaciones en zonas de estuarios y de aguas poco profundas. Realizan migraciones, desde las márgenes del hielo, donde pasan el invierno, hasta las zonas costeras más cálidas, donde se desplazan en verano.

Se trata de uno de los cetáceos odontocetos más vocales, es decir, de los que emite más sonidos, fundamentalmente para funciones de reproducción, ecolocalización y comunicación. Tiene un gran repertorio vocal, del cual los científicos distinguen hasta 11 tipos de sonidos, tales como cacareos, silbidos, trinos, graznidos, etc. Es por ello que se les conoce como los “canarios del mar”.
El origen de la palabra beluga es ruso y pude traducirse más o menos como “la más blanca”, y proviene de “Biel”, que significa blanco en ruso, y de “yra” que es un aumentativo.

Actualmente existen aproximadamente unas 150.000 belugas en el mundo, en el Ártico, en costas de América del Norte, Rusia y Groenlandia. Han sido objeto de caza durante muchos siglos, pero en la actualidad tan solo se permite su caza para alimentación de las poblaciones Inuit. Sus depredadores naturales son los osos polares y las orcas. Desde 2008 está catalogada en la Lista Roja de la IUCN como especie de baja preocupación, sin conocer bien cuáles son las tendencias de sus poblaciones. La población de la ensenada de Cook, en Alaska, está clasificada como en peligro crítico.



La cara “simpática” de las belugas las hace “ideales” para la cautividad

Grabado antiguo de la captura de belugas

Tienen una cara simpática, como los delfines, y por ello son ideales para la cautividad, dado que son juguetones y muy curiosos con los humanos. Se llevan capturando para el negocio de la cautividad desde 1861, cuando P. T. Barnum, en su lucha con algunos colegas por mostrar al público todo tipo de animales, anunció su nueva exhibición en el museo de Nueva York: dos belugas vivas que murieron un día o dos después de llegar a dicho museo. Era el principio de un ambicioso negocio. Un siglo y medio más tarde, según datos de 2015, 57 acuarios de todo el mundo acogían unos 235 ejemplares, de las que 47 habían nacido en cautiverio. Posiblemente, y debido al reciente crecimiento exponencial de este tipo de negocios en China, las cifras pueden ser aún mayores en estos momentos.


Cartel de The American Museum, donde P. T. Barnum mostró las dos primeras belugas vivas.

Anuncio en la prensa donde se muestran animales exóticos, como el hipopótamo o la beluga
Dibujo de una representación con belugas en una exhibición pública

A continuación, vamos a contar algunos aspectos del presente y pasado de las belugas, comenzando por las primeras leyendas sobre este animal.

Leyendas sobre belugas

La leyenda más antigua es la de la historia de una joven del ártico que sale de su aldea para recoger huevos y regresa llevando el cráneo de ballena en su cabeza. El espíritu de la ballena dentro del cráneo la hace ir hacia el mar, donde éste se transforma en una beluga llamada Keiko, que se casa con la joven. Ella retorna al pueblo, donde da a luz a una cría de beluga. Cuando el bebe-beluga es demasiado grande para vivir en la casa, la madre lo lleva al océano, donde años después es capturado y matado por cazadores. La familia de la joven madre, enfadada con el asesinato de su hijo entra en guerra contra el clan de los cazadores, y así es como comienzan las guerras entre los humanos.

Ya en tiempos más recientes una leyenda medieval cristiana habla de un caballo blanco al que se obliga a llevar la piedra angular del monasterio local cruzando las aguas heladas del Mar Blanco, hacia la isla de Solovetsky para fundar una nueva capilla. El hielo se rompe y el caballo se ahoga. Pero el Arcángel San Miguel encuentra la piedra y la lleva a su destino. Y así entonces el caballo renace como la primera de las belugas.
En 1704 el monje alemán Adam de Bremen viajó al Ártico y escribió sobre la relación de los locales con las belugas: “Todas las gentes de los países del norte son cristianos, salvo los que migran a lo largo de la costa cerca del Polo. Se dice que tienen una gran sabiduría y usan la magia para comunicarse entré sí incluso cundo están lejos unos de otros. Además, cantan canciones para convencer a las ballenas blancas para que se acerquen a la costa. “

Una de las primeras representaciones gráficas de belugas en un grabado.

Los cuentos sobre belugas se remontan a miles de años. Una talla en piedra de hace 6000 años en el noroeste de Rusia nos muestra a una mujer, puede que una chamana, comunicándose con una beluga.


Petroglifo, talla en piedra en la que se representa a una mujer comunicándose con una beluga

En la actualidad muchos científicos creen que las belugas serán el primer eslabón para poder establecer una comunicación real con los cetáceos, dado lo locuaces que parecen. Algunos de ellos llevan trabajando años con ellas y las observan desde una torre en la costa norte de Rusia, en un lugar donde estos animales se reúnen para comer. Explican que llegan en grupos de entre 5 y 15 animales, siempre precedidas por un individuo explorador, el cual señala al resto del grupo si hay peces y si los humanos están o no molestando en la zona.

Quizá la leyenda más popular en la actualidad es la apariencia de “sirena” que tienen las belugas, debido a unas fotografías en las que parece que bajo el manto de gruesa piel del animal se adivinan unas “piernas” humanas, lo cual no deja de ser curioso, cuando las sirenas no tienen piernas. Los científicos una y otra vez repiten que aquello que parecen extremidades internas es la propia grasa del animal, que ocupa el 40 % de su masa, y en particular unas acumulaciones adicionales de grasa que tienen en sus flancos, y que les permiten vivir en las bajas temperaturas del Ártico.


Esta imagen ha recorrido todas las redes sociales. La apariencia de “piernas” bajo el manto de su piel ha excitado la imaginación de algunos, que han llegado a ver en la imagen, una sirena.

La cárcel de ballenas rusa

Hace muy poco tiempo escribíamos también en este blog, sobre el hallazgo de una zona llamada “Base de adaptación” en la Bahía de Srednaya, cerca de Vladivostok, donde once orcas y casi 100 belugas se almacenaban ilegalmente tras ser capturadas en el mar de Ojostk, para su venta a acuarios chinos. El Gobierno Ruso paralizó la operación de estas empresas que se dedicaban a este negocio, al incumplir las leyes rusas.


La cárcel de orcas y belugas en Rusia

La realidad es que, tras varios meses desde su descubrimiento en agosto de 2018, las autoridades rusas aún no saben muy bien qué hacer con estos animales. Han decido liberarlos, tras la presión de los conservacionistas, pero aún no saben cómo. El pasado mes de abril el equipo de Jean Michele Cousteau, invitado por las autoridades rusas, visitó las instalaciones en las que se encuentran hacinados estos animales, para evaluar las posibilidades de liberación, y declaró que aún era factible su liberación, dado que el poco tiempo pasado en cautividad aún no era demasiado para impedirles sobrevivir en libertad.

Las autoridades rusas el pasado 15 de mayo declararon que iban a liberar a todos los cetáceos este verano, en la propia bahía de Srednaya. Inmediatamente los grupos conservacionistas y el propio Jean Michel Cousteau declararon que no liberar a los animales en la misma zona en la que fueron capturados podía tener muchos inconvenientes, que se queden muy cerca de donde actualmente viven y son alimentados, que no encuentren a su población de origen, o al menos una que les acoja. Esta acción sería un riesgo de que la liberación se convierta en una falsa liberación, donde los animales se queden en la zona, o un circo mediático y sean una atracción turística dada la facilidad que tienen en la actualidad para interactuar con los humanos.

Desde finales de julio se han venido liberando algunos animales en el Mar de Ojostk, donde fueron capturados. No ha trascendido mucha información y lo único que se sabe es que se han liberado belugas en grupos pequeños y que algunas han sido etiquetadas para su seguimiento. No sabemos cómo se va a resolver el futuro de las belugas que quedan, y si las liberadas podrán sobrevivir, pero la verdad es que es un problema muy serio para las autoridades rusas.

A fecha de septiembre de 2019 casi 70 belugas quedan aún por liberar y el Gobierno Ruso sabe que no les da tiempo a liberarlas antes de que comience la etapa invernal. Será otro invierno de cautividad para estos animales.


La beluga solitaria de las costas de Noruega

Unas semanas atrás la prensa de todo el mundo se hizo eco del hallazgo de una beluga solitaria en las costas de Noruega, en la localidad de Hammerfest. Era un animal muy amistoso con los humanos y tenía un arnés del que fue liberada.


La beluga encontrada en Noruega tenía un arnés, del que fue liberada

Las autoridades noruegas han barajado dos hipótesis sobre la procedencia del animal. Por un lado, que fuera una beluga “militar”, es decir, que formara parte de los animales entrenados por el ejército ruso para operaciones militares. La segunda hipótesis es que proviniera de una instalación para niños enfermos rusos, en la que se bañan e interactúan con estos animales supuestamente para mejorar de sus enfermedades. Se trata al fin y al cabo de dos formas de cautiverio posibles de las que este animal haya podido escapar.

La cuestión ahora es que el animal se queda en la zona e interactúa con los turistas que van a verla. De hecho, se ha difundido un vídeo en el que se la ve recuperando un móvil de un turista, que había caído al agua, con lo que su presencia se está convirtiendo, una vez más, en un circo mediático. Las autoridades no tienen un lugar para llevarla, dado que en Noruega no hay delfinarios, por lo que se están planteando “devolverla” a Rusia.

Mientras se analiza qué es lo mejor para el animal, se ha dado permiso por parte de las autoridades de pesca noruegas, en vista de su mal estado de nutrición, para que se la pueda alimentar, no se sabe si por parte de la comunidad o de las autoridades locales, que ya le han puesto el nombre de Hvaldimir. Este es el primer paso para el reconocimiento de que éste es un animal no del todo salvaje, por la aparente incapacidad de alimentarse y valerse por sí mismo.

Santuario de belugas en Islandia

En abril de 2018, gracias a una generosa donación de Merlin Entertainments, la organización Sea Life Trust, creada por la cadena mundial de acuarios Sea Life, junto con Whale and Dolphin Conservation, comenzaron la construcción de un santuario de belugas en las Islas Vestmannaeyjar, en la Bahía de Klettsvik, en las costas de Islandia. Es una iniciativa pionera en el mundo, que servirá para dar un hogar a dos belugas cautivas hembras llamada Little White y Little Grey, provenientes del Chang Feng Ocean Park, en Shanghai.

Situación del santuario de belugas en Islandia

Con una superficie de 32.000 m2 y una media de 10 metros de profundidad, les permitirá tener un retiro digno a estos dos animales de 12 años de edad que fueron capturados de muy jóvenes. Allí se construirán las instalaciones terrestres para el seguimiento y control de los animales, así como un centro de visitantes y de educación.

 
La zona donde se situará el santuario

La idea es crear un precedente en la liberación de mamíferos marinos cautivos, demostrando que es factible el uso de santuarios para dar una vida mejor a los animales que no es posible ya liberar en la naturaleza, obteniendo así una solución al problema de qué hacer con los animales cautivos que se encuentran en los delfinarios.

El proyecto es también controvertido, dado que algunos activistas piensan que este tipo de santuarios no dejan de ser también lugares de cautividad. El tiempo nos dirá si esta solución, que a priori es la más aplaudida por todos, permite realmente dar un lugar más digno a aquellos animales cuya liberación total no es posible.


Little gray y Little white son las belugas procedentes de Shanghai, que van a ser llevadas al santuario de Islandia. Fuente: SeaLife Trust

Las belugas del acuario de Vancouver

En 2018 el Acuario de Vancouver anunció que en adelante no iba a tener cetáceos en cautividad, justo cuando en Canada se está en proceso de aprobación de una ley que prohibirá la cautividad de cetáceos. Esta instalación, que es conocida porque fue el primer lugar donde se tuvo una orca cautiva, y lo es también por la alta mortandad de los cetáceos que alberga.
El pasado mes de mayo se conoció que la instalación de Marineland Niagara ha solicitado permiso para trasladar siete belugas fuera de sus instalaciones. Dos de ellas, las pertenecientes al Acuario de Vancouver, y a cargo de Marineland, se enviarán a l’Oceanografic en Valencia, que es uno de los centros del que es copropietario el Acuario. En l’Oceanografic ya viven tres belugas, una pareja, Yulca y Kairo, con su cría de dos años, Kylu.

Es de destacar que en l’Oceanografic ya se ha denunciado por parte de conservacionistas españoles la penosa vida en cautividad de estos animales. La hembra que vivía allí desde la construcción del centro fue inseminada y en 2006 se supo que su bebé, el primero que nació en cautividad en Europa, no salió adelante por la imposibilidad de su madre de amamantarla. También existe un macho en esta instalación, del cual se difundieron unas imágenes terribles de la terrible depresión que sufría este animal, por causa de la falta de adaptación a la cautividad.

No es de extrañar que estos animales no se adapten tan bien a la cautividad como nos hacen creer. A los problemas de la cautividad en sí, y su falta de espacio y de relación social con otros individuos, se suma en este caso el hecho de que simular las condiciones del ártico no es tan fácil. Se simula la temperatura del agua y la falta de luz, pero no se simulan las estaciones del ártico, un verano corto con mucha luz y un invierno largo con poca.

Una beluga en el Támesis

En septiembre de 2018 se pudo ver una beluga en la desembocadura del rio Támesis, a la altura de Gravesend. Se la ha visto regularmente en la zona, alimentándose. Ha suscitado tal revuelo mediático, que incluso se le ha puesto un nombre: Benny. Las autoridades estaban preocupadas por el hecho de que estuviera sola, alejada de su grupo, y dudaban de que pudiera sobrevivir en esas condiciones. En el mes de noviembre anularon unos fuegos artificiales, simplemente por el hecho de que pudieran afectar al animal.


Benny, la beluga del Támesis. Foto: Rob Powell

La beluga del Támesis ha llamado la atención de numerosos curiosos

En mayo de este año los expertos locales en cetáceos concluyeron que el animal ha dejado definitivamente la zona, sin saber qué ha sido de él.

Es indudable que las belugas están de actualidad, y no precisamente por historias felices. Su cara “sonriente” nos oculta la terrible realidad que está sufriendo esta especie.

 Referencias: