lunes, 27 de mayo de 2019

¿Hemos perdido el miedo a los tiburones?


El pasado mes de noviembre circuló por las redes sociales un vídeo de unos buceadores en el Mar Rojo, con un tiburón de puntas blancas oceánico (Carcharhinus longimanus), en el cual se ve al tiburón ciertamente nervioso con uno de los buceadores, al que intenta morder sus piernas de manera reiterada. Desgraciadamente ni los buceadores ni el guía se dieron cuenta que la situación se ponía tensa y no abortaron la inmersión a tiempo. La consecuencia fue que otro buceador del grupo literalmente se “paseó” por delante de las narices del animal y le perdió de vista, con lo que recibió un mordisco en la pantorrilla. Afortunadamente el buceador fue evacuado y tras ser operado, se recuperó.

El código de conducta a seguir con los tiburones longimanus en las Islas Brothers no siempre se cumple y por ello ocurren accidentes.

Como consecuencia de este y otros incidentes con buceadores en la zona de las Islas Brothers, el Gobierno Egipcio decidió prohibir el buceo en la zona durante el mes de diciembre. Las razones que alegaba el gobierno eran la excesiva cantidad de buceadores en las inmersiones con los longimanus, y el vertido de comida desde los barcos, lo cual estaba alterando gravemente la conducta de estos animales en relación con los buceadores que les visitaban. La medida se ha prolongado hasta el mes de marzo, con la idea de que los operadores de la zona se replanteen la forma en que realizan su actividad, con el objetivo de que sea más segura y que genere menos impacto en la población de tiburones de la zona.

En el mes de enero pudimos ver en todas las televisiones a una apneista, Ocean Ramsey, nadando al lado de un gran tiburón blanco en las costas de Hawai. Imágenes y fotografías de gran belleza, que mostraban al “monstruo” de unos 6 metros junto a la nadadora. El cuento de la Bella y la Bestia en versión marina. Increíbles imágenes que nos hacían cuestionar el miedo irracional que se tiene a los tiburones desde la película “Tiburón”. Imágenes impactantes que nos mostraban la cara más amable de estos gigantes del mar. A algunos nos recordaban los esfuerzos que llevamos realizando muchos conservacionistas por eliminar el mito del “tiburón comehombres”, y mostrar al mundo que en realidad la víctima es el tiburón, dado que la mayoría de sus especies sufren un acoso insostenible que les puede llevar a la extinción.


Todo esto me hace preguntarme si no nos estamos dejando llevar por una imagen ideal del tiburón, especialmente por parte de los buceadores y nos estamos lanzando a lo loco al océano en busca de la mejor foto junto a uno de estos maravillosos seres.

Analicemos el vídeo de Ocean Ramsey nadando tranquilamente con el tiburón blanco: es una especie de las consideradas como “peligrosas” de entre las más de 500 que existen. Y lo hace sin jaula, y sin que el animal parezca afectado por su presencia. Tan peligroso es el blanco que habitualmente, por su gran potencia, envergadura y capacidad de lesionarnos o matarnos, se bucea con él desde una jaula.

Otros tiburones, como el tigre, el toro, o el “longimanus”, son también considerados como de los peligrosos o potencialmente dañinos para el buceador, y se bucea con ellos sin jaula, al ser “de menor peligrosidad” que el blanco. La otra especie potencialmente peligrosa es el marrajo, con el cual, dado lo huidizo que es, es muy difícil bucear. En cualquier caso, a veces se nos olvida que los tiburones son animales salvajes, superdepredadores cuyo comportamiento es difícil de predecir, y con los que siempre hay que tener muchas precauciones. No nos cuesta entenderlo con un oso o un león, pero sí con estos peces maravillosos que son los tiburones.
Ocean Ramsey con un tiburón tigre

Al parecer el encuentro se produjo porque había un cadáver de un cachalote, del que se estaban alimentando un par de tiburones tigre. Cuando llegó el gran blanco los tigres desaparecieron, y tras la comida se pudo nadar junto a él. Lo espectacular de este encuentro, no solo por lo difícil de que se produzca, es que el animal era de un tamaño enorme, de unos 6 m. Lo más frecuente en las zonas donde se bucea con ellos con jaula, especialmente en Guadalupe, es que sean ejemplares juveniles, de tamaños menores.

Hay que tener en cuenta que sobre el tamaño máximo del gran blanco se ha especulado y se ha exagerado mucho, especialmente cuando se trataba de capturas de pescadores en siglos anteriores. Ya se sabe que el pescador siempre exagera con el tamaño de sus presas, y por ello los tamaños de los registros de capturas antiguos se han puesto siempre en cuarentena. Los científicos nos dicen que el tamaño máximo es de 6 a 6.5 m de longitud, teniendo el tiburón más grande capturado en Malta en 1987, 7 m de longitud.

Es por tanto una buena noticia que aparezca este animal tan grande, porque eso indica que es un animal de edad avanzada y que ha sido capaz de llegar a ese tamaño y sobrevivir. La noticia que acompañaba al vídeo decía que este animal era Deep Blue, una enorme hembra que ya en 2013 nos asombró a todos cuando se paseaba por las costas de la Isla de Guadalupe. Y sin embargo los científicos dicen que no es Deep Blue, que pueden ser otras dos hembras que habían sido detectadas por Hawai en esos mismos días, llamadas Kainani y Haole Girl, junto con Deep Blue, que también estaba. La conclusión es una muy buena noticia que haya tres tiburones tan grandes por esa zona y que da igual si  es Deep Blue o no.

Estos tiburones podrían pertenecer a la población del Pacífico, de los cuales se “sabe”, pero nunca con total seguridad, que nacen en las Costas de California, viajan a Guadalupe a alimentarse de mamíferos marinos, van a una zona en el medio del Pacífico a “no se sabe qué”, probablemente a reproducirse, y pasan por las aguas de Hawai. Como vemos, su distribución y comportamiento aún es muy desconocido y nunca se les ha visto copulando.

Otra cosa singular es que el animal junto al que nada Ocean es una hembra y parece preñada, debido a lo abultado de su vientre y a las heridas en sus hendiduras branquiales, posiblemente consecuencia de una cópula más o menos reciente. El abultamiento de su vientre también se podría explicar porque se acaba de alimentar, considerando que los grandes blancos comen hasta hartarse cuando encuentran comida, y luego pueden pasar hasta un mes sin volver a hacerlo.

Lo que es claro es que esas preciosas imágenes desmitifican al tiburón “comehombres” y nos dan idea de que este animal no es tan fiero como nos lo han puesto en las películas.

Como contraste a este bonito mensaje debemos destacar aquí la polémica que se ha levantado, especialmente cuando se ve a Ocean tocando al animal, incluso apoyándose en sus aletas, pareciendo que es el tiburón el que la lleva. Esta conducta es contraria al criterio general  de que no hay que tocar nada de la vida marina cuando nos sumergimos, para reducir la perturbación que indudablemente producimos en un medio que no es el nuestro.

La versión de Ocean Ramsey debe ser escuchada también: “Esperé con calma, pacientemente, observando cómo ascendía hacia el cadáver del cachalote y también muy despacio hacia mí, pasando lo suficientemente cerca como para que yo pusiera mi mano suavemente con el fin de mantener la distancia con ella a su paso. Sé que algunas personas critican que se les toque, pero algunos no se dan cuenta de que algunos tiburones buscan el contacto; se alejó escoltada por dos delfines de diente rugoso que nadaban junto a ella hacia uno de nuestros barcos de Ocean Diving Shark Research (…). Me gustaría que más personas pudieran tener la oportunidad de conectar con los tiburones en su medio, porque entonces entenderían que acariciarlos o empujarlos para mantener una distancia no es lastimarlos (porque si no les gustara seguro que lo expresarían). Es la práctica cruel de capturar tiburones para cortarles sus aletas (con lo que mueren lentamente) para hacer sopa, lo que realmente les daña”

Además, en algunas escenas se ve a más personas en el agua, nadando en las cercanías. La propia Ocean Ramsey declaró que no eran profesionales de los tiburones y que incluso tuvo que “apartar” al tiburón para que no se acercara a ellos. Ocean recalca que su conducta solo debe ser realizada para concienciar sobre la conservación de estos animales y solo por “profesionales” como ella. “En mi defensa puedo decir que desanimo a que las personas se metan deliberadamente en el agua con tiburones blancos o tigre o toro, incluso los tiburones más pequeños son depredadores capaces que requieren de respeto. Sin embargo no son los monstruos que nos muestran los medios de comunicación. Según mi experiencia, este es el tiburón blanco más manso que tenido el privilegio y el honor de conocer, durante los más de 15 años de trabajo con tiburones, siempre considerando como fundamental la seguridad y la investigación”, nos dice Ocean.

El resultado de este encuentro fue que tal como apareció este tiburón, se fue, y aunque fueron varios barcos a la zona al día siguiente, con la idea de nadar con él, ello no fue posible.

Mi reflexión sobre todo esto es doble. Por un lado, y de cara al público en general, no buceador y ajeno al medio marino, estas imágenes hacen mucho bien y nos ayudan a que futuras campañas de protección tengan más éxito, porque la imagen que se tiene del tiburón es mucho más cercana a la realidad. Pero por otro lado, de cara a los buceadores, cada vez más sedientos de experiencias nuevas, la imagen que se nos transmite es de que es muy fácil lo que ella hace, y que todos podremos hacerlo algún día. Como nos podemos imaginar, ni es fácil ni seguro, ni posiblemente lo podremos hacer nunca.

Los foros tiburoneros y los ambientes científicos han calificado a Ocean Ramsey de tener un afán de protagonismo muy grande y de que ha puesto por delante su imagen frente a la conservación del gran blanco. Es muy posible que si se ven muchos por la zona, alguien tenga la idea de montar un negocio de nadar con ellos, y se acaben yendo.

Lo que sí es cierto es que entre los buceadores hay mucho afán de practicar nuestro maravilloso deporte en todas las zonas del mundo y con todos los animales del océano, por grandes o peligrosos que sean. Realmente sí hemos perdido gran parte del miedo…De momento ya no permiten bucear en las Islas Brothers, y van a seguir utilizando las jaulas en Guadalupe. Tomemos nota y seamos sensatos en nuestras interacciones con estos maravillosos animales.

lunes, 13 de mayo de 2019

Conferencia “Great White Sharks of Australia”




Texto: Mónica Alonso Ruiz

El pasado 14 de abril tuvimos la inmensa suerte de poder escuchar a Alessandro de Maddalena en Madrid, en el Museo de Ciencias Naturales, en una charla sobre los tiburones blancos de Australia. 

Alessandro de Maddalena es un experto en tiburones, investigador, escritor, ilustrador, fotógrafo, conferenciante y organizador de expediciones con los grandes depredadores marinos, orcas y tiburones blancos. Italiano de Milán, hace ya unos años que reside en Sudáfrica, donde puede estar de continuo en contacto con su animal favorito, el tiburón blanco. Es posiblemente el mayor experto en tiburones blancos que tenemos en Europa, y merecía la pena que nos transmitiera directamente una parte de su conocimiento sobre este magnífico animal.

Alessandro está en contacto con tiburones blancos tanto en Sudáfrica, donde trabaja con Chris y Monique Fallows en Apex Shark Expeditions, como en Australia, donde viaja dos veces al año, para reunirse con su gran amigo, Rodney Fox. En ambos casos realiza expediciones para poder ver al tiburón blanco desde jaula, que están acompañadas de un interesante curso sobre la biología, comportamiento y conservación del tiburón blanco.

En la charla del Museo de Ciencias acercó al público, compuesto de unas 70 personas de todas las edades, a este gran animal. Nos ayudó a comprenderlo mejor, a saber por qué se utiliza jaula para sumergirse con él, y a olvidarnos del mito de “tiburón comehombres”.

Nos contó que era la segunda charla que daba sobre tiburones en España, y que la primera la acababa de dar unas horas antes en Villareal, esa misma mañana, donde había sido galardonado con el premio EDC Natura-Estudio de la Naturaleza en el XVI Simposio Internacional de Naturaleza y Fotografía. Estas conferencias se enmarcan dentro de un tour por todo el mundo, que lleva realizando desde hace unos años, para enseñarnos a todos las características del tiburón blanco.

Comenzó hablando del Mar Mediterráneo y para que nos hiciéramos una idea de que también hay tiburones blancos allí, explicó que en junio de 2018 se pudo avistar un tiburón blanco en Cabrera. En la actualidad se pueden ver muy pocos en el Mediterráneo, pero hace un siglo era un animal relativamente común en la zona y se le podía ver regularmente en Baleares, Sicilia o Túnez. Explica que no es cierto que el tiburón blanco entre al Mediterráneo por el Estrecho de Gibraltar, aunque algunos lo hagan, sino que hay una población residente, ciertamente muy mermada.

Por eso debemos viajar a otros países donde aún son abundantes, para poder verlo, como Sudáfrica, California, el sur de Australia, Japón, la Isla de Guadalupe, o Nueva Zelanda. Las expediciones suelen realizarse en lugares donde trabajan expertos en tiburones, que los estudian continuamente, como ocurre en Australia o en Australia, que es donde él realiza sus expediciones.

Nos habló de su especial colaboración con Rodney Fox, que fue víctima de una mordedura de tiburón cuando era joven y practicaba la pesca submarina. Actualmente es un gran amante del tiburón blanco y fue el primero que inventó la jaula para ver los tiburones, y lleva más de 30 años investigando e intentando proteger a los tiburones blancos. Trabaja en el Sur de Australia, en Neptune Islands, un lugar caliente donde se concentran los tiburones blancos de la zona.

Explicó la importancia de estas actividades de avistamiento, porque son lugares importantes para la toma de datos, y para concienciar no solo al viajero que realiza la actividad, sino para las autoridades, que se dan cuenta la importancia de estos animales y cambian su postura de rechazo por la de conservación. Como anécdota, destacó que Rodney Fox, la primera vez que Alessandro fue a Neptune Islands para sumergirse con el blanco, le pidió que contara a los medios su experiencia, ya que era un experto internacional y que iba a tener mayor tirón mediático que si el propio Rodney, como local, hiciera la misma declaración. Y es que cada viajero que se sumerge y tiene la experiencia de verlos se convierte en un embajador por la conservación de este animal.

Fue una velada muy interesante, llena de consejos para bucear con jaula, notas sobre su biología y comportamiento, y nos animó a ir a Australia a ver a este imponente animal donde podremos conocer de primera mano las investigaciones realizadas por Andrew Fox.


jueves, 25 de abril de 2019

CULTIVANDO JARDINES DE CORAL



Texto: Mónica Alonso Ruiz
Fotos: Turtle Dive Center
Esta entrevista se publicó en la Revista AcuSub num 190 http://acusub.com/?p=3161

Todos los que hemos buceado alguna vez en un arrecife de coral apreciamos lo valioso que es este ecosistema. El arrecife es un jardín dentro del océano, lleno de colores y  formas exóticas que maravillan a todo aquel que se sumerge en sus aguas. Pero además proporciona refugio a miles de criaturas, que viven, o bien que acuden allí para alimentarse. Es una fuente de biodiversidad marina, y de ahí su gran valor ecológico. Entre sus valores añadidos está también proteger las costas contra los temporales, las inundaciones y la erosión de las playas. Si has buceado varias veces en él o has visitado diferentes zonas del mundo donde hay corales habrás observado el inmenso deterioro que están sufriendo en algunas zonas, especialmente debido a la acción humana.

Hoy tenemos la suerte de contar con la joven bióloga madrileña Loreto Vila, que vive en Las Terrenas, República Dominicana, y que disfruta del arrecife de coral todos los días, mientras trabaja como Dive Master en Turtle Dive Center, junto con su pareja John Allibert, gerente del centro. Ambos son unos apasionados del mar y se han dado cuenta de que trabajar en el arrecife de coral conlleva también un compromiso con el mismo. Promover la conservación de este maravilloso ecosistema el algo prioritario en su trabajo, y por ello están inmersos en un precioso proyecto de cultivo de corales.  Loreto lleva tan solo un año en la zona, trabajando a la vez como bióloga marina y como Dive Master, y se ha involucrado mucho en la conservación local. Es una apasionada del mar, practica la fotografía submarina y tiene experiencia previa en conservación, dado que ha trabajado con tortugas en Costa Rica y en Bahamas. 

Loreto Vila es bióloga y Dive Master

Conocí brevemente a Loreto en una charla sobre el océano profundo, hace algunos años, y desde entonces hemos permanecido en contacto por las redes sociales. Recientemente me han llamado la atención una serie de posts suyos en los que nos hablaba del cultivo de corales, y de los trabajos que están realizando allí. Así que no he podido resistir la tentación de pedirle que nos hable de este interesante proyecto.
Las Terrenas se sitúa en la zona Nororiental de República Dominicana

Loreto, ¿qué es el cultivo de corales y para qué sirve?
En primer lugar, sirve para restaurar ciertas especies de coral que se encuentran en peligro en una zona determinada, mediante la inserción de fragmentos de coral en unas estructuras adecuadas, que permiten su crecimiento para con ellas formar arrecife en zonas donde no lo hay. En nuestro caso, cultivamos Acropora cervicornis, también llamada cuerno de ciervo, catalogada como especie en estado crítico según la IUCN (Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza). Es una especie que responde muy bien a la reproducción por fragmentación y presenta muy buenas tasas de crecimiento en viveros de todo el mundo.
Acorpora cervicornis o cuerno de ciervo, especie en estado crítico según la UICN, es la especie que se cultiva en Las Terrenas

Además, nuestro vivero fomenta la diversidad genética coralina, ya que los corales provienen de diferentes zonas del país (Punta Cana, Carenero y Samaná). Cuando estos corales crezcan lo suficiente se reproducirán de forma sexual y mezclarán su material genético entre ellos.  Al aumentar la diversidad genética aumenta la resistencia de los corales al estrés, y en consecuencia, su supervivencia.
El arrecife así creado también sirve como soporte para otras especies, aumentado la biodiversidad local y creando vida donde no la había. Un año después de la implantación de las primeras estructuras (en una zona de arena) hemos observado un aumento en la cantidad de peces en la zona y la presencia de especies nuevas, como pequeños calamares o cangrejos de diferentes especies.






La vida marina se va asentando en el vivero de coral

Por último, nuestro proyecto tiene un componente lúdico único en el mundo. Nuestras estructuras tienen formas de animales marinos (estrella de mar, cola de ballena, manta raya, manatí, etc.), con la idea de llamar más la atención, y pueden ser observadas tanto en snorkeling como en buceo con botella. Y al estar implantadas muy cerca de nuestros sitios de buceo habituales podemos enseñárselas a nuestros clientes para que conozcan de cerca un proyecto concreto de conservación marina. ¡Muchos de ellos se apuntan a ayudarnos con la limpieza y mantenimiento del vivero!



Las estructuras del vivero de coral tienen forma de animales marinos, para que se puedan disfrutar por los buceadores

¿En qué consiste el proyecto?

La primera parte del trabajo, y la que más tiempo lleva, es la del mantenimiento del vivero de corales. Salimos una vez a la semana, junto con varios voluntarios, para limpiar las algas que se desarrollan sobre las estructuras y que, si no las limpiásemos, asfixiarían a los corales.

La segunda parte es la implicación de la comunidad local y la educación ambiental. En este aspecto, nuestros voluntarios dominicanos más asiduos (Jordi, Betania, Sandy y Orlando) han organizado una serie de charlas educativas en escuelas, parroquias y varios eventos locales (como el festival de Marisco Ripiao).


Los voluntarios son una parte esencial en el proyecto

En el futuro queremos que el proyecto sea autosostenible con un flujo constante de voluntarios y una seguridad económica por medio de patrocinadores y donaciones.
Mientras tanto ofrecemos a nuestros clientes del centro de buceo dos inmersiones gratis en el vivero de coral, a cambio de ayuda en la limpieza. Es lo que llamamos ECODIVE, y está teniendo mucho éxito entre ellos.



El buceo en las estructuras del vivero de coral es una experiencia bonita y atractiva, a la vez que acerca el proyecto a los buceadores

El proyecto del cultivo de corales lo realizáis en el marco de Las Terrenas Coral Reef Initiative. ¿En qué consiste esta iniciativa?
Las Terrenas Coral Reef Initiative es una asociación local que busca concienciar a la población local sobre la importancia y fragilidad de los arrecifes de coral, así como crear y mantener el vivero de coral de Las Terrenas.
Está formada por voluntarios dominicanos e internacionales y por nuestro centro de buceo Turtle Dive Center. Contamos con el apoyo científico y financiero de la organización FUNDEMAR (Fundación Dominicana de Estudios Marinos), que es una organización líder en la conservación de corales del país. Actualmente buscamos implicar al máximo los pescadores y la población local en general, así como otros centros de buceo de la zona.



Las Terrenas Coral Reef Initiative es una asociación local en la que participa Turtle Dive Center, creada para el desarrollo del proyecto de cultivo de coral

FUNDEMAR tiene una red de viveros de coral en hoteles y centros de buceo de todo el país, que lleva desarrollando desde 2011. Uno de los éxitos del programa se registró el 5 de septiembre de 2015,  donde se observó y registró por primera vez en la República Dominicana el evento de desove masivo del coral Acropora cervicornis en el vivero de FUNDEMAR. El proceso involucró la colecta de gametos, la fertilización asistida y cría de embriones, larvas y reclutas. Los pólipos de coral reproducidos se encuentran actualmente en dicho vivero de FUNDEMAR.

FUNDEMAR proporciona asistencia y asesoría técnica de sus investigadores a todas las iniciativas que están desarrollándose, como la nuestra. Está en contacto con varias organizaciones en el Caribe y nos asesora en cuanto a métodos de implantación en el arrecife o técnicas de mantenimiento.

Además, por medio de las redes sociales, podemos seguir en directo los trabajos de diversas organizaciones en el mundo y compartir nuestros resultados.

¿Por qué os animasteis a iniciar esa actividad? ¿Con qué objetivo? ¿Lo estáis enfocando a la restauración de una zona concreta?

La actividad se inició en agosto de 2017, cuando el anterior propietario de Turtle Dive Center, junto con la Organización FUNDEMAR, decidieron implantar las primeras estructuras y los primeros corales, tras observar que las colonias naturales de Acropora cervicornis en Las Terrenas estaban muy diezmadas. Nosotros retomamos la gestión del centro de buceo en noviembre 2017 y con ello, el cuidado del vivero de corales. Así, a finales de ese mes, con la ayuda de FUNDEMAR, duplicamos el número de estructuras, de 5 a 10, aumentando así el número de corales de 172 a 370.


Cartel divulgativo de Las Terrenas Coral Reef Initiative
El objetivo es permitir a los fragmentos de coral crecer hasta un tamaño adecuado para poder implantarlos directamente en el arrecife de Las Terrenas, concretamente en las Islas de las Ballenas y poder así, restaurar la barrera de arrecife natural de la zona. 

Los arrecifes de las Islas de las Ballenas son el objetivo del cultivo de coral, contribuyendo a su restauración.
Las estructuras tienen la función de ser zona de crecimiento de corales. Se disponen fragmentos de unos 10 cm colgando del armazón metálico mediante hilo de nylon. El hecho de colgarlos de la estructura en vez de fijarlos a la misma sirve para que se muevan un poco con las corrientes y tengan un mayor aporte de plancton. En un primer momento se colgaban de cuerdas, pero nos dimos cuenta de que el crecimiento de algas en las mismas era muy grande, lo que nos obligaba a trabajar mucho para retirarlas y evitar que asfixiaran el coral. Investigando lo que hacían en otros viveros de coral, observamos que en algunos sitios usaban hilo de nylon. Lo probamos, con la supervisión de FUNDEMAR, y observamos que el crecimiento de algas era mucho menor.



En el vivero los corales cuelgan de unas estructuras metálicas. Inicialmente con cuerdas y actualmente con hilos de nylon, que reduce mucho la colonización por algas.

Cuando los corales crezcan lo suficiente se quitarán de las estructuras y se implantarán en el arrecife. Pero no todos, algunos trozos se fragmentaran en trozos más pequeños y se atarán de nuevo a las estructuras para que sigan creciendo y dando lugar a nuevos fragmentos de gran tamaño.

¿En qué se basa el cultivo de corales? ¿Cuáles son los factores que influyen?

Los corales se reproducen de varias formas, por un lado por reproducción sexual, cuando los pólipos emiten sus gametos masculinos y femeninos en el agua de forma sincronizada en determinadas épocas del año. Los huevos se desarrollan en forma de larvas, denominadas plánulas, que viven en la columna de agua por un tiempo. Posteriormente se depositan en el fondo y se forma una nueva colonia.

Por otro lado también se reproducen de forma asexual mediante la fragmentación, donde pedazos de coral se desprenden y crecen en un sitio diferente al del coral original. Nosotros aprovechamos este tipo de reproducción en lo que se denomina fragmentación artificial. La fragmentación natural ocurre cuando las ramas de una colonia se rompen y se dispersan tras una tormenta y crean una nueva colonia en otra zona. Copiamos este mecanismo, al romper fragmentos de colonias donantes e implantarlos en nuestro vivero. Al tener varias colonias donantes se aumenta la diversidad genética de nuestra colonia, a la hora de reproducirse de manera sexual.


Fuente: S.E.A. Aquarium

Las condiciones del agua en la zona son favorables para el cultivo de los corales, con buena luz por las aguas claras, la temperatura idónea y la presencia de plancton. Las estructuras están implantadas en la zona sur de las Islas de las Ballenas, para que estén protegidas en caso de tormentas.

En esta zona hay buena presencia de corales cerebro, gorgonias y esponjas, pero sin Acropora cervicornis, especie más sensible y propensa al blanqueamiento.

¿De dónde se recolecta el coral donante u original? ¿Afecta a la salud del arrecife dicha recolección?

El coral donante se obtiene a través de la red de FUNDEMAR y proviene de diversos viveros de otras zonas del país (Samaná y Punta Cana principalmente). Al provenir de viveros, se evita dañar una colonia natural al recolectarlos.

Veo que el proyecto tiene muy en cuenta la colaboración ciudadana. ¿Tenéis el apoyo de la población local?

Sí, tenemos voluntarios dominicanos y franceses residentes en Las Terrenas. Igualmente los pescadores aprueban el proyecto y han dejado de pescar en la zona (sobre todo gracias a la  mediación de Petán, nuestro capitán y antiguo  pescador, gran entusiasta del proyecto y muy respetado por la comunidad de pescadores de la zona).

¿Cómo se implantan los corales cultivados en el nuevo arrecife? ¿Qué características tiene que tener la zona candidata para el implante?

Fijamos el coral en el arrecife cuando tiene un tamaño adecuado, en el entorno de 100 cm (la suma de todas sus ramas). Como “pegamento” utilizamos la resina epoxy, que tiene un gran poder de adherencia y una gran resistencia a lo largo del tiempo. Cada trozo de coral se pega al arrecife por 3 puntos de anclaje y con las ramas hacia arriba.

La zona candidata tiene que tener factores favorables al desarrollo del coral, en cuanto a calidad del agua, profundidad, protección frente a fuertes tormentas, etc. En concreto, nosotros los implantamos en el arrecife que se encuentra a 4 metros de distancia del vivero, para que las condiciones sean lo más similares posibles y asegurar un buen crecimiento de los mismos.

¿Habéis podido ya analizar los primeros resultados? ¿Habéis implantado nuevos corales en el arrecife?

El crecimiento del coral es el mejor indicador de la salud del mismo. Es difícil estimar la longitud de un coral, cuando se trata de corales con morfologías irregulares, y por ello utilizamos diversos indicadores de crecimiento: por ejemplo, la extensión lineal total, es decir, la suma total de la longitud de todas las ramas de cada coral. Es un indicador que usamos a menudo pero no es el único.

También podemos usar el número de puntas apicales, es decir, el número de puntas de cada coral. El coral crece a partir de los ápices (que es donde se genera una nueva rama) y, por lo tanto, la abundancia de estas puntas proporciona un indicador de la productividad de la colonia, dado que algunos corales aumentan de tamaño pero no crean nuevos ápices.

Hemos observado un buen crecimiento de los corales en las estructuras, sobretodo en la estrella de mar y en la cola de la ballena. En las fotos podéis ver la  comparativa de crecimiento de dos trozos de coral en concreto, para ilustrar el crecimiento a lo largo de los meses.

Tenemos diferentes genotipos de coral y su crecimiento es desigual en las diferentes estructuras, habiendo algunas en las cuales crecen menos. En el futuro trabajaremos sobre todo con los genotipos de mayor crecimiento observado, reproduciéndolos por fragmentación.


En la foto de la izquierda, tomada en mayo se pueden contar 26 ápices, mientras que la foto de la derecha, realizada en septiembre, tiene 43 ápices. Es decir, 1.7 veces más puntas en tan solo 4 meses


Comparativa del estado de crecimiento de varios fragmentos de coral procedentes del vivero

Se hizo un estudio previo al proyecto a mediados de 2017. Y se realizará un nuevo estudio a finales de este año para comparar el estado de los arrecifes.

A mediados de marzo se realizó un primer implante en el arrecife de 58 fragmentos de coral y a mediados de octubre un segundo implante de 52 fragmentos. Como el proyecto está aún en una fase muy temprana y los corales crecen muy despacio, aún no tenemos corales de un tamaño adecuado para implantar en el arrecife, provenientes de nuestras estructuras. Por ello FUNDEMAR nos ha proporcionado corales de mayor tamaño, que son los que hemos implantado.


 
Corales recién implantados en el arrecife, fijados al sustrato con resina epoxi

Gracias, Loreto, por habernos contado vuestro interesante proyecto. Buceo y conservación, unir ambos campos es apasionante. Conservar las zonas en las que buceamos y a la vez ayudar a restaurar este ecosistema tan productivo y tan frágil debería ser una obligación de todos, y vosotros lo estáis haciendo realidad. Seguiremos vuestros progresos y os deseamos mucho éxito con vuestra iniciativa.


domingo, 21 de abril de 2019

La mente y el buceo: Bucear con ansiedad

Este artículo se publicó en la Revista Acusub número 191
Texto: Mónica Alonso Ruiz

Nuestro estilo de vida actual ajetreado, con más y más exigencias, tanto laborales como del día a día, conduce a que casi todas las personas estemos expuestas a sufrir estrés alguna vez durante períodos más o menos largos. Algunos de nosotros vivimos incluso en un estado de estrés permanente. Llevamos como podemos este tipo de vida, y nos damos cuenta de que la forma de sobrellevarlo es diferente en cada uno de nosotros: algunos solventan estas situaciones de manera sencilla, pero muchos de nosotros sufrimos de vez en cuando situaciones angustiosas.

El estrés se puede definir como el estado de cansancio mental provocado por la exigencia de un rendimiento muy superior al normal, que suele provocar trastornos físicos y mentales. En biología es el conjunto de alteraciones que se producen en el organismo como respuesta física ante determinados estímulos repetidos, como el frío, el miedo, la alegría, etc. La ansiedad, palabra que proviene del latín “anxietas”, y que expresa la emoción que sentimos de angustia o aflicción, representando la respuesta de anticipación involuntaria del organismo frente a estímulos percibidos por el individuo como amenazantes o peligrosos. En resumen, representa el estado de alerta que advierte de un peligro inminente.  Cuando el estímulo no es externo y son nuestros pensamientos los que anticipan nuestras reacciones, incluso sin producirse ningún estímulo exterior se produce un desajuste entre el estímulo que demanda una acción por nuestra parte y la percepción de la capacidad propia para hacer frente a esa situación. La angustia gobierna nuestros actos y anticipamos los problemas incluso cuando no los hay.

Sin duda la práctica de deporte es una forma de mejorar nuestra respuesta ante el estrés, y podemos pensar que la práctica del buceo, como actividad muy satisfactoria y placentera, pueda ayudarnos en este aspecto. Pero hay que tener cuidado, porque requiere de unas capacidades físicas y mentales que nos permitan resolver cualquier contingencia en un medio que no es el nuestro, y en algunos casos puede ser incluso fuente de ansiedad. Es verdad que irnos un fin de semana de buceo o a un viaje de buceo tras una temporada de agobiante trabajo, puede ayudarnos a desconectar y a afrontar mejor las semanas siguientes llenas de nuevos retos. Y sin embargo, si nuestro caso es el de ansiedad patológica, esté o no diagnosticada, podemos encontrarnos con que un placentero buceo se convierte en una pesadilla porque nuestro consumo es más elevado de lo normal, porque no nos encontramos cómodos, o mucho peor, porque reaccionamos de manera descontrolada a la menor eventualidad poniendo en peligro nuestra vida y la de los que nos acompañan.

Bucear puede ser una gran fuente de sosiego y de experiencias positivas
Foto: Luis Abad
  
En el caso del estrés cotidiano, tanto en nuestro trabajo como en nuestra vida, nuestra respuesta puede ser positiva, lo que puede traducirse en  una mayor intensidad en nuestras tareas, y en resolver los problemas con creatividad y con éxito. Esto significa que una pequeña tensión normalmente ayuda a realizar las tareas (y evita que nos aplatanemos, o seamos descuidados). Por otro lado, cuando el individuo reacciona incorrectamente o de manera desproporcionada ante los estímulos exteriores, o incluso a la ausencia de ellos, se desencadena un proceso de deterioro del funcionamiento psicosocial y fisiológico. Es cuando nos sentimos que estamos de los nervios y sobreactuamos o actuamos de manera brusca al menor estímulo o contratiempo.

La vida cotidiana está llena de problemas, a veces insoportables, que nos afectan en algunos casos de manera patológica.
Fuente: rawpixel.com

Si la situación de ansiedad, o mala respuesta por nuestra parte al estrés, es continua durante meses, los médicos hablan de más de seis, o cuando sus consecuencias son inhabilitantes para nuestra vida diaria, se habla ya de patología.

Los trastornos de ansiedad son mucho más frecuentes de lo que habitualmente creemos, puesto que en realidad nuestra sociedad está bastante enferma por causa de nuestro modo de vida. Se calcula que más de un 20 % de las personas sufrirá una crisis de ansiedad a lo largo de su vida, y en nuestro país los casos de ansiedad han aumentado en los últimos años paralelamente a los casos de depresión, con la que la ansiedad está muy relacionada. Es la enfermedad psiquiátrica más frecuente, alcanzándose porcentajes superiores al 5 % entre la población adulta, siendo las mujeres las más propensas a padecerla. El perfil de personalidad más sensible a esta enfermedad es el de una persona muy perfeccionista y muy responsable por lo que algunos de nosotros somos más propensos a sufrirla.

Entonces, ¿cómo saber si padecemos este mal? Lo primero es conocer sus síntomas, tanto mentales como físicos: la ansiedad duele. Si manifiestas varios de estos síntomas de forma habitual: palpitaciones, sensación de ahogo, respiración poco profunda y rápida, náuseas, tensión muscular, calambres, cansancio crónico, inquietud, hiperactividad, problemas de sueño, angustia, impaciencia, irritación, etc, debes preocuparte y acudir a un profesional. El problema muchas veces es que interiorizamos estos síntomas como algo habitual, no dándoles la debida importancia. Un profesional nos podrá decir si, efectivamente se deben a esta patología o a otros factores, o si están combinados con síntomas depresivos, lo cual es muy frecuente. Es habitual también que cuando comienzas a conocer la enfermedad empieces a darte cuenta de más síntomas de la misma y que no asociabas con ella antes de ser diagnosticada.

Desgraciadamente hay muchas personas que no son conscientes de lo que les ocurre y no consultan a un especialista, y por tanto no reciben tratamiento. El enfermo se convierte en una persona tan preocupada y angustiada por los problemas, reales o no, que no escucha en su interior, y no es capaz de darse cuenta del sufrimiento. Y es de destacar que el primer paso del tratamiento es aceptar que uno tiene esta enfermedad, seguido de una voluntad de liberarse de ella y por lo tanto empezar a mejorar.


Ser conscientes de que sufrimos ansiedad es el primer paso para superarla. Y tendremos una visión más clara de la vida, lo que nos permitirá disfrutar más de ella.
Foto: Luis Abad

Otro factor que no ayuda a que la población afectada sea consciente y decida tratarse es la percepción del paciente de que la ansiedad no está considerada socialmente como una enfermedad propiamente dicha. Esto es muy grave puesto que si esta dolencia no se trata,  puede desembocar, si la situación es muy prolongada, en patologías serias, causadas fundamentalmente por el incremento de generación de determinadas hormonas. Uno de los efectos más significativos es la debilitación del sistema inmunológico, lo que origina continuos resfriados, gripes, alergias, etc. Además, entre otras consecuencias, se pueden producir trastornos cardíacos y circulatorios, que pueden desembocar en anginas de pecho y ataques al corazón. Por lo tanto, es preciso destacar que puede llegar a ser grave, con consecuencias serias para la salud a largo plazo.

La buena noticia es que esta enfermedad tiene tratamiento y se pueden reducir los síntomas muchísimo, permitiéndonos volver a afrontar los problemas de la vida con otra perspectiva menos perjudicial. Requiere tratamiento psicológico y psiquiátrico durante un largo período de tiempo, combinando psicoterapia y medicación cuando es necesaria. Como medicamentos los psiquiatras utilizan  combinaciones de ansiolíticos y antidepresivos, que permiten, en primer lugar, controlar los niveles anormales de sustancias en el cuerpo, ayudándonos a mitigar los efectos negativos de la enfermedad, y en segundo lugar apoyar al necesario trabajo psicológico. La psicoterapia suele incluir procesos de autoanálisis, técnicas de relajación y control de la respiración, permitiéndonos modificar las capacidades de afrontamiento de la realidad. Otras técnicas, como el yoga, pueden contribuir a que nos sintamos más tranquilos y relajados, ayudando en gran medida a la recuperación. Por propia experiencia os puedo asegurar que funciona y permite afrontar la vida de una manera mentalmente más sana.

El tratamiento de la ansiedad conduce a tener un planteamiento vital más adecuado para resolver los problemas cotidianos.
Fuente: rawpixel.com

Una vez que ya tenemos controlada la enfermedad podemos volver a tener una vida normal. Es llamativo que cuando llevamos mucho tiempo sufriendo sus síntomas, “llevar una vida normal” a muchos de nosotros nos ha parecido algo maravilloso, y nos ha permitido disfrutar mucho más del día a día y de todo lo que hacemos, incluido el buceo.

El buceo es un deporte de alto contenido en emociones y disfrute, y vamos a ser más conscientes de ello si nuestro estado antes de practicarlo es bueno. Incluso puede parecer compatible y beneficioso para contribuir a nuestra mejoría, cuando estamos en proceso de recuperación, cuando se trata de un buceo tranquilo y sin dificultad. En cualquier caso, no debemos olvidar que para practicarlo con seguridad se necesita de una cierta pericia y autocontrol, que no tenemos si sufrimos altos niveles de ansiedad. Recordemos que incluso para una persona sana, bajo ciertas condiciones del mar o personales, el buceo puede ser fuente de estrés.
 

El buceo en algunas ocasiones se compone de situaciones más o menos difíciles para las que debemos estar en buenas condiciones físicas y mentales
Foto: Luis Abad

La pregunta es, ¿se puede o no se puede bucear con síntomas de ansiedad? La respuesta es muy diferente en cada caso y en muchos de ellos uno mismo no tiene la capacidad para juzgarlo. Lo sensato es no bucear cuando uno tiene síntomas, pero cuando éstos son leves y no requieren de ayuda médica es posible la práctica de este deporte siempre que se acompañe con ejercicios de relajación previos y que los síntomas no se presenten durante las horas anteriores a la inmersión, previa indicación de que podemos practicarlo por parte de nuestro psicólogo o psiquiatra.

Fuente: rawpixel.com

Incluso en el caso que comentábamos de unas vacaciones de buceo tras un período intenso de trabajo, debemos tratar de relajarnos al máximo antes de comenzar las inmersiones, bajar de revoluciones, meditar, practicar ejercicios de yoga, o lo que sepamos hacer para evitar así pasar un mal rato por una mala gestión de las emociones bajo el agua. Recordemos que tener una mala experiencia de buceo siempre es difícil de superar, y nos puede llevar a arruinar nuestras vacaciones de buceo al no poder disfrutarlas a tope.

En el caso de ansiedad grave y especialmente cuando el enfermo no es consciente de su enfermedad y no recibe tratamiento, se pueden ocasionar situaciones muy peligrosas debajo del agua por lo que se considera una contraindicación absoluta para la práctica del buceo. No debemos llegar nunca tan lejos. Por ello es tan importante cambiar la percepción que tiene la sociedad de esta dolencia, y reconocer que pedir ayuda cuando nos sentimos mal puede evitar situaciones de grave peligro. Los buceadores debemos ser conscientes de nuestro estado físico y mental y evitar bucear si no estamos en buenas condiciones.  



Tener la mente despejada cuando vamos a bucear es fundamental para no cometer errores.
Foto: Luis Abad

Tratar esta enfermedad es largo y nos puede ocurrir que queramos bucear durante el tratamiento. En ese caso tenemos que tener en cuenta que cualquier medicación que actúe sobre el sistema nervioso, como es el caso de antidepresivos o tranquilizantes, es capaz de interferir y alterar el metabolismo del organismo, así como posiblemente influir o potenciar negativamente los efectos del nitrógeno sobre el cuerpo. Y la decisión no la debemos tomar nosotros: debe ser el psiquiatra, valorando la medicación que recibe el enfermo en las fases finales del tratamiento, el que decide si permite la práctica de esta actividad.

Este artículo no pretende ser un manual médico ni psicológico sino una mera reflexión personal sobre el tema, teniendo en cuenta mi experiencia diaria en la lucha contra la ansiedad, y lo aprendido gracias al  apoyo de los profesionales que me han tratado esta dolencia tan frecuente.

Agradecimientos: Mercedes Rodriguez Herviás (Psicóloga)