martes, 20 de agosto de 2019

Ataques de tiburón: la verdad sobre el mito del "tiburón comehombres"

Texto: Mónica Alonso Ruiz

Una parte de este artículo se publicó en la Revista AcuSub www.acusub.net
También se publicó en la Revista Espacio Profundo: http://www.espacioprofundo.com.mx/revistadigital/168/



Los tiburones son un grupo de peces cartilaginosos que provocan sentimientos encontrados: por un lado nos atraen, ya sea positiva o negativamente, y por otro nos importan muy poco. Nos provocan terror o admiración y a la vez no nos preocupa la supervivencia de sus especies dado es un recurso pesquero del que se capturan cientos de miles de ejemplares cada año.

Las causas de esta capturas insostenibles son el uso de sus aletas en la sopa de aleta de tiburón, de origen chino y que se consume por todo el mundo, el uso cosmético que se hace de sus aceites, o también por el mito de que el cartílago de tiburón tiene un falso efecto “milagroso” en las dolencias de nuestras articulaciones.

También porque como estamos agotando la fuente de alimento animal marina, con la escasez del pez espada o del atún, necesitamos de nuevas especies con las que complementar nuestro aporte de proteína y nos están introduciendo el tiburón en nuestra dieta a base de ofrecerlo cada vez más en los mercados. Por ello, aparte de las especies más “tradicionales” como el cazón, el marrajo o la pintarroja, ahora ya podemos ver en los mercados otras, como la “caella”, nombre común de la tintorera, que es el tiburón más capturado en España.



 En la lonja de Vigo se desembarcan anualmente alrededor de 3 millones de kg 

En México la pesca de tiburones y rayas ocupa el undécimo lugar en su producción pesquera, según datos del Gobierno de México, del Instituto Nacional de Pesca, donde destaca la pesca del tiburón martillo, el tiburón sedoso o tunero, los cazones mamones, el tiburón azul, el tiburón volador o puntas, los cazones de ley y el tiburón zorro, entre otros.




Es llamativo que el conocimiento que se tiene de la biología y comportamiento de los tiburones en comparación con el que se tiene de otras especies comerciales es muy limitado. Debido al desconocimiento del estado de sus poblaciones es mucho más difícil establecer políticas eficaces para evitar el agotamiento de las mismas. Total, a quién le preocupa que se extingan varias especies de tiburones, si se trata de “enemigos de la especie humana”, voraces depredadores  a los que se está esquilmando de manera similar a como se hizo con el lobo en tierra.

Miedo a lo desconocido

Pero por otro lado nos sentimos atraídos por todo aquello que represente una amenaza para nuestra especie. El ser humano se sitúa por encima de todos los superdepredadores y solo teme a unas pocas especies de animales peligrosos, entre los que destacan los tiburones, y por ello todo aquello que suponga un peligro para su especie le llama la atención.

La verdad es que a los humanos nos gustan los “monstruos”, y si son marinos mucho más. El océano es muy desconocido aún hoy y nuestra cultura está repleta de leyendas sobre los peligros que alberga. Nuestro morbo es insaciable y por ello hay algo que siempre interesa: los “ataques de tiburón”. Siempre que ocurre un desgraciado incidente de este tipo se publica a lo largo y ancho del planeta, y con ello se contribuye a aumentar la mala imagen del tiburón despiadado “comehombres” que llevamos inserta en nuestra imaginación colectiva social desde que vimos la película “Tiburón” y las posteriores sagas que tan poco han ayudado a mejorar la imagen de estos campeones de la evolución.


Escena de la película Sharktopus, un monstruo mitad tiburón, mitad pulpo gigante

Todo este barullo mediático sobre los tiburones se agrava cada año con la Shark Week de Discovery Channel, donde se empeñan en mostrarnos montañas de sesudos documentales pseudocientíficos donde se nos mezclan datos reales con patrañas inventadas para aumentar el potente interés que el compulsivo consumidor televidente suele mostrar por los tiburones. Nos muestran misteriosos “megalodones” que han desafiado la evolución y han evadido su extinción, escondiéndose en la inmensidad del océano desconocido, y que surgen de las tinieblas para perseguir de una manera deliberada y despiadada a las víctimas de naufragios que ocurren en medio de una noche lluviosa. Además, últimamente todo esto se enriquece con películas de dudoso gusto en las que llueven tiburones del cielo convirtiéndose en la pesadilla para la supervivencia del planeta.


Sharknado es una serie de películas en las que hay tiburones que caen del cielo convirtiéndose en asesinos voladores.

Hay demasiado circo alrededor de estos animales y los peligros del océano. Por ello lo que debería ser un agradable baño en el océano se puede convertir en algo muy estresante si nos dejamos llevar por nuestra imaginación y la autosugestión inducida por estas películas.

Miedo infundado. Estadísticas de ataques de tiburón

¿Realmente debemos tener miedo a nadar en el océano? 
¿Nos puede atacar realmente un tiburón? 

Sobre esto hemos hablado largo y tendido en otros artículos y lo que vamos a intentar aquí es demostrar con cifras que el miedo es infundado.

La ISAF (International Shark Attack File) es la base de datos más completa que se tiene sobre “ataques de tiburón”. Comenzó a funcionar en 1958, administrada por el Departamento de Historia Natural del Florida Museum y la American Elasmobranch Society. Se inició a partir de los datos que tenían sobre ataques de tiburones a marines americanos, cuando comenzaron los estudios sobre “ataques”, con el objetivo fundamental de conseguir un repelente de tiburones eficaz. Tras décadas de recolección de datos, en la actualidad esta base de datos es el marco para la existencia de más de 6.000 investigaciones, que han extendido su rango de análisis desde mitad del siglo XVI hasta la actualidad, con la colaboración de numerosos científicos de todo el mundo, que actúan como observadores regionales.


Integra otras bases de datos regionales, como la Australian Shark Attack File, que recopila datos desde 1984, y que es administrada por la Taronga Conservation Society.

La base de datos es muy extensa en cuanto a las referencias que recoge, como informes médicos, autopsias, entrevistas personales, etc, que permiten analizar cada uno de los accidentes. Los científicos que investigan los ataque tienen acceso a todos los datos, pero el público general solo tiene acceso a las estadísticas básicas.

La ISAF emite cada año un informe de los ataques que se han producido en el mismo, analizando las cifras y las causas de los mismos. De estos informes lo primero que hay que destacar es que la mayoría de los “ataques de tiburón” son pequeños accidentes, como pudiera serlo un mordisco de un perro, y que tan solo alrededor de SEIS son mortales, de los 75 a 100 “ataques no provocados” que se producen cada año.

Los científicos denominan “ataque no provocado” a cualquier mordisco o casi mordisco de una persona o de la tabla o elemento flotante sobre el que se sitúe la misma, en ausencia de provocación humana, es decir, no se le alimenta, se le acosa o se le persigue, y que se producen en el hábitat natural del tiburón.

Es de destacar que registrar ataques de tiburón es muy complicado, porque las víctimas no suelen recordar mucho, y es difícil que vean a su agresor, y mucho menos que identifiquen la especie. El análisis de la mordedura casi nunca es claro a la hora de determinar la especie. Por ello la lista de la ISAF está muy condicionada por la falta de identificación de la especie.

Existen más de 500 especies de tiburones y de ellas hay 3 especies estadísticamente relevantes en cuanto a este tipo de ataques. Se trata del tiburón toro (Carcharhinus leucas), el tiburón tigre (Galeocerdo cuvier) y el tiburón blanco (Carcharodon carcharias).
Los tiburones que más ataques no provocados producen

Estas especies son muy interesantes para los científicos que analizan los ataques de tiburón, porque son animales grandes, migratorios y con áreas de distribución por todo el planeta; también son muy conocidos por el público, a causa de las películas, los documentales, y los informes de ataques de tiburones.  Que estas tres especies sean las más incluidas en la base de datos de accidentes de la ISAF responde también a que estas son de las más identificables por parte de las víctimas y los científicos.

Lo que parece que está ocurriendo es que en determinadas “zonas calientes” del mundo, como Estados Unidos, Australia y Sudáfrica, se están produciendo un mayor número de accidentes de este tipo. La causa fundamental es que hay más población en las costas de esas zonas realizando actividades acuáticas.


Ataques de tiburón en el mundo desde 1580 a 2006
Fuente: ISAF


Ataques de tiburón por países

Tendencias en los ataques de tiburones en el mundo

Recientemente se ha publicado un estudio titulado “Tendencias en los ataques de tiburones en el mundo”, donde se analizaron 14 países donde se hubieran producido más de 10 ataques de tiburón desde 1960 y hasta 2015, utilizando la base de datos del ISAF. Para el estudio se realizó una división del mundo en 7 zonas, y se analizaron las especies de tiburones dominantes en los ataques, que fundamentalmente resultaron ser el tiburón blanco, el tigre y el toro.


Mapa del mundo con los países y las regiones analizadas en el estudio
Fuente: “Tendencias en los ataques de tiburones en el mundo”. Stephen R. Midway. Tyler Wagner. George H. Burgess.

 

Especies dominantes en cada una de las zonas de estudio.
Fuente: Elaboración propia a partir de datos de “Tendencias en los ataques de tiburones en el mundo”. Stephen R. Midway. Tyler Wagner. George H. Burgess.


Se analizó el número de ataques y cuántos de ellos fueron fatales, llegándose a la conclusión de que el 85 % de los ataques no acaban en muerte. Ello es debido a que el animal muerde para tantear si se trata de alimento, y no vuelve a morder cuando detecta que no lo es. Las muertes se producen fundamentalmente por desangramiento antes de tener atención médica.



Ataques fatales (mortales) y no fatales por países, desde 1960 a 2015. Los no fatales representan en global, el 85 % de los ataques.
Fuente: “Tendencias en los ataques de tiburones en el mundo”. Stephen R. Midway. Tyler Wagner. George H. Burgess.

También se analizaron las actividades que estaban realizando las víctimas para valorar el riesgo de cada una de las actividades que se realizan en el agua. Se llegó a la conclusión de que el 40 % de los ataques se produjeron a surfistas y actividades de superficie (kayak, kitesurf..), si bien existe un 50 % adicional en los que se desconoce la actividad que la víctima estaba realizando. El otro 10 % de víctimas fueron buceadores, incluyendo dentro de esta actividad la pesca submarina (que por otro lado es la que más ataques recibe, fundamentalmente porque el pescador suele llevar a sus víctimas colgadas a la cintura o en una red, y porque los tiburones son especialmente sensibles a los sonidos producidos por los animales moribundos).


Proporción de ataques de tiburón en función de la actividad de la víctima.
Fuente: “Tendencias en los ataques de tiburones en el mundo”. Stephen R. Midway. Tyler Wagner. George H. Burgess.

Las conclusiones del estudio fueron que globalmente la probabilidad de ataque de tiburón es muy baja (del orden de una entre 3.800.000), pero en zonas de costa muy pobladas como el Este de Estados Unidos y el Sur de Australia, los ataques se han duplicado en los últimos 20 años, aunque las cifras siguen siendo muy bajas.

Riesgo de muerte por tiburón. Fuente: ISAF

Los datos del año pasado

Recientemente se ha dado a conocer el resumen de la estadística del ISAF para 2018 y en el estupendo blog Tiburones en Galicia se ha realizado un análisis de estos datos, algunos de los cuales reproduzco a continuación:

En 2018 se registraron 66 ataques no provocados en todo el mundo, valor muy inferior a la media de los últimos 5 años, que es de 84, y 22 menos que el año anterior.

Hubo 4 víctimas mortales, una menos que en el año anterior.
En Australia. Estados Unidos y Egipto.


Ataques de tiburón en 2018. Fuente: ISAF

Los datos son claros: los tiburones atacan muy poco al hombre, y si lo hacen, matan muy poco. Así que a partir de ahora, cada vez que alguien nos diga que los tiburones son peligrosos siempre podremos rebatirlo por infundado. Son potencialmente peligrosos, pero la realidad es que la probabilidad de ataque es casi inexistente.


Los ataques de tiburón en 2018. Fuente: ISAF

Ataques en España

Muchas veces hemos hablado de que en las aguas españolas también hay tiburones. No es una zona de grandes tiburones, salvo en Canarias. Aun así, se han producido algunos accidentes, 18 desde 1908. Accidentes mortales solo se han producido 3, en los inicios del siglo XX. El resto de accidentes han sido pequeñas mordeduras en extremidades, fundamentalmente producidas a bañistas y nadadores.

En Canarias se han producido varios accidentes con tiburones ángel, fundamentalmente debido que estos animales están enterrados en la arena de las playas y muerden cuando se les pisa. En cualquier caso, este pacífico animal no provoca heridas muy graves.


Tabla resumen de los ataques de tiburón en España desde 1900.
Fuente: elaboración propia a partir de los datos del ISAF

Cómo evitar un ataque de tiburón según la ISAF

La ISAF nos da una serie de consejos a los buceadores para reducir el riesgo de ataques en diferentes situaciones:
  • Si ves un tiburón, mantén la calma y la posición, permaneciendo lo más quieto posible. Muchos tiburones tan solo son curiosos y no te harán caso. Aprovecha la oportunidad de ver uno de los depredadores más impresionantes de la naturaleza.
  • Si has estado realizando pesca submarina y tienes la captura contigo, despréndete de ella y abandona la zona sigilosamente. Lo habitual es que el tiburón haya recibido la llamada, bien por sonido o por olor, de los animales moribundos, y se plantee aprovechar tu captura comiéndosela.
  • Si un tiburón se muestra interesado en tu persona, y se acerca demasiado la mejor estrategia es salir del agua, nadando suavemente, pero lo más rápidamente posible, sin perder de vista al animal, con tu compañero de buceo a mano. Los tiburones suelen atacar menos a grupos que a un buceador solitario.
  • Si un tiburón se muestra agresivo, con conducta brusca, arqueando su cuerpo, bajando sus aletas pectorales, nadando en zigzag rápido, procura cubrir tu espalda con un arrecife, si es posible, para reducir los ángulos desde los cuales el tiburón puede acercarse a ti. Si estás en el azul ponte espalda contra espalda con tu compañero y gradualmente asciende a la superficie hacia tu barco. Si tu buceo es desde costa desciende poco a poco hacia el refugio que te proporciona el fondo. 
  • Usa cualquier cosa que tengas a mano (cámara, octopus, palo para alejar la cámara, etc) para mantener alejado al tiburón. Siempre es bueno llevar un palo o stick para este propósito si prevemos que vamos a bucear con tiburones. Genralmente esto suele funcionar y el animal se retira. En ese caso retírate tú también con tu compañero, sin perderlo de vista. 
  • Si es un animal agresivo y vuelve, golpea su hocico con lo que tengas a mano, incluso con tu mano, pero con cuidado. Le harás sentirse amenazado
  • Si te ha mordido, hacerse el muerto no funciona y lo mejor es defenderse lo más agresivamente posible, atácale con lo que puedas, preferiblemente en los ojos o hendiduras branquiales, para que el animal perciba un peligro y te suelte. Una vez que te ha soltado, abandona el agua lo más rápidamente posible.


Como manejar un encuentro con un tiburón. Fuente: Fix.com


El código de conducta con tiburones del Gobierno de Egipto

Los ataques de tiburones más conocidos

Parece ser que la primera víctima de un ataque de tiburón que se tiene registrada es de 1749, cuando Brook Watson, marino mercante de 14 años, sufrió dos mordeduras de un escualo, perdiendo una pierna en el incidente, cuando nadaba en el puerto de la Habana. Se recuperó muy rápidamente y llegó a ser Parlamentario Británico.


Watson and the Shark
Lienzo de John Singleton Copley

En 1963, Rodney Fox fue atacado por un tiburón blanco mientras hacía pesca submarina, recibiendo un mordisco en el pecho y un brazo. Se le considera el superviviente más milagroso de todas las víctimas, puesto que sus heridas fueron extremadamente graves, recibiendo más de 400 puntos de sutura. A partir de su recuperación se convirtió en un defensor de los tiburones y diseñó la primera jaula para observación del tiburón blanco, dedicando más de 40 años al estudio de este animal.
 
La terrible herida que sufrió Rodney Fox en su cuerpo.

En 2003, Bethany Hamilton, una surfista estaba disfrutando de las olas en Hawai, cuando fue atacada por un tiburón tigre y como consecuencia perdió su brazo izquierdo, cuando tenía 13 años de edad. Es famosa en el mundo entero por superar esa grave lesión y volver a practicar el surf, incluso llegando a nivel profesional.

Bethany Hamilton siguió su carrera como surfista de manera profesional y fue capaz de ganar campeonatos. Los documentales y películas sobre su vida son un ejemplo de superación.
Fuente: Web de Bethany Hamilton
Supervivientes conservacionistas

Al contrario de lo que muchos piensan, muchas de las víctimas de ataques de tiburón defienden a los tiburones. La mayoría de ellos no culpan al tiburón del ataque, porque tienen la idea de que a pesar de las terribles heridas que han recibido, reconocen que estos animales están en peligro, lo que pone al océano y toda la vida marina en peligro.


Supervivientes de ataques de tiburón que pertenecen al grupo Shark Attack Survivor for Shark Conservation.

Algunos supervivientes de ataques de tiburón de todo el mundo se han convertido en conservacionistas defensores de los tiburones. El grupo Shark Attack Survivor for Shark Conservation está compuesto por más de una docena de personas, dentro de la organización internacional Pew. Algunos han perdido brazos o piernas, pero ninguno ha perdido la determinación de llamar a la acción en la conservación de los tiburones.

Presionan a los líderes mundiales para que impongan políticas de protección. Han tenido un papel importante en la presión realizada contra el Congreso de Estados Unidos para que eliminara las lagunas en la ley estatal de prohibición del “finning”. Han apoyado a presidentes de países donde se han establecido santuarios de tiburones e incluso han llevado el tema a Naciones Unidas.


Son personas excepcionales que saben decirle al mundo que ellos fueron víctimas casuales de los escasos ataques de tiburón que se producen en el mundo, y a pesar de sus secuelas, son amantes del mar y de sus criaturas, y defienden que si no reaccionamos y evitamos que se sigan matando tiburones al ritmo actual, nos quedaremos sin ellos, y los ecosistemas marinos quedarán gravemente dañados.

La conclusión a todo esto es que no debemos tener miedo a los tiburones. Tan solo el respeto que se merece cualquier animal salvaje que puede reaccionar de manera descontrolada. Buceemos con ellos y aprendamos a amarlos y a conservarlos.