jueves, 15 de noviembre de 2018

CACHALOTE, un animal de récord

Texto: Mónica Alonso Ruiz
Este artículo se publicó en la Revista Acusub num 183
http://acusub.com/?p=2834

Foto: Gabriel Barathieu

Indudablemente los cachalotes son de los animales más singulares del océano. Tradicionalmente se les ha considerado monstruos, por su tamaño y por su singular forma, y también por la ferocidad con la que se defendían cuando eran capturados. Sus monstruosas dimensiones provocaron que fueran fuente de inspiración para numerosas historias, como la de Moby Dick, que narra las peripecias del ballenero Pequod, comandado por el capitán Ahab, el cual estaba obsesionado por capturar a la gran ballena blanca, que no era más que un cachalote albino.

Moby Dick era la “ballena blanca” asesina. Ilustración original de la novela

Popularmente a lo largo de la Historia se les incluía en el grupo de las ballenas, aún cuando no tenían la característica común a ellas de tener barbas para filtrar el alimento. Sin embargo los científicos los incluyen en el suborden de los odontocetos, que son los cetáceos que tienen dientes. El cachalote, siendo un cetáceo dentado no es un delfín, y se le cataloga en la familia de los Phisetéridos. Hay otros dos tipos de cachalote, en una familia diferente, en la que se puede encontrar el cachalote pigmeo y el enano.

Ciertamente son animales inmensos, pudiendo los machos crecer hasta 20,5 m de largo y por ello son los animales dentados más grandes que existen. Tan solo la ballena azul, el animal más grande del planeta, con sus  30 m de longitud máxima, y el rorcual común, que puede medir hasta 27 m, son más grandes que el cachalote. Las hembras son sensiblemente menores en tamaño y peso y las crías al nacer pueden medir unos 4 m de longitud. El tamaño de este leviatán se debe fundamentalmente a la gran longitud de su cabeza, que ocupa casi un tercio de su cuerpo.  


Fuente: Wikipedia

Algunas fuentes indican que el origen del nombre se debe a la palabra portuguesa “cachola”, que era sinónimo popular de cabeza grande. Sin embargo otras dicen que el nombre cachalote deriva de la palabra antigua francesa “cachau” que significaba “diente”. Posiblemente la causa de este nombre sea porque fuera una “ballena que tenía dientes” y porque estos eran muy apreciados como marfil marino y fueron objeto de comercio durante siglos.

El valor económico de los dientes era importante puesto que pueden llegara a tener 20 cm de longitud y pesar más de 1 kg, y en su mandíbula inferior se podían encontrar entre 20 y 26 dientes. La mandíbula superior no tiene dientes o estos son tan rudimentarios que no salen a su boca. No se conoce bien la funcionalidad de esta configuración dentaria, puesto que se han encontrado ejemplares de cachalotes que no los tenían y seguían vivos, por lo que se cree éstos no sean necesarios para su alimentación. Se especula que sirven para mostrar poder en los enfrentamientos entre machos, teoría que se apoya en las cicatrices que presentan muchos de ellos.

Fuente: Wikipedia
Su nombre científico es Physeter macrocephalus,  proviniendo  el término physeter del griego, que significa soplador. El animal realiza su respiración por medio de su espiráculo, situado en la parte superior de la cabeza, y siempre inclinado hacia el lado izquierdo, por lo que su soplido inclinado se puede distinguir fácilmente del resto de los de las ballenas. El término macrocephalus se refiere al gran tamaño de su cabeza.

La gran cabeza de este animal permite, entre otras funciones, albergar su cerebro, el órgano de espermaceti y el melón. El cerebro es el más grande del mundo animal y pesa aproximadamente 8 kg, lo cual no es mucho en proporción al tamaño de su cuerpo. El órgano de espermaceti, que ocupa una gran parte de su cabeza es una gran cavidad rellena de una especie de cera o aceite blanquecino. La función de este órgano es fundamentalmente contribuir a su flotabilidad, debido que la densidad de esta cera varía con la temperatura. Al sumergirse y descender la temperatura, aumenta la densidad y ello le ayuda a descender con menos esfuerzo. Tras la caza de su presa en profundidad, el consumo de oxígeno produce calor y por lo tanto disminuye la densidad, ayudando al animal en su ascenso. El melón, situado en la parte inferior del órgano de espermaceti, está formado por una cavidad con divisiones de tejido conectivo y menor contenido de aceite. Los científicos creen que este órgano sirve de amortiguador en las embestidas que se producen en las peleas entre machos. Según los científicos otra funcionalidad posible del melón, e incluso también del órgano de espermaceti,  sería la órgano modulador de la ecolocalización, sistema que les permite ubicar a sus presas a distancia por la emisión de sonidos y recepción del “eco” de los mismos. 

Estos leviatanes baten récords en casi todo, no solo por su tamaño y dimensiones. Son campeones de apnea y pueden sumergirse hasta casi dos kilómetros de profundidad, pudiendo realizar apneas de más de 45 minutos. Ello les permite cazar a una de sus principales presas, el calamar gigante, que puede medir hasta 13 m, con el que tienen sangrientas peleas en profundidad. Se estima que pueden comer aproximadamente 1,5 toneladas de calamar al día. Muchos de ellos tienen cicatrices en su piel debidas a los mordiscos del pico del calamar, y de las ventosas dentadas de sus tentáculos.

Pero la dieta de estos animales tan grandes no consta solo de calamar, y es muy variada y curiosa. Un estudio de los años 80 reveló que en sus estómagos había tiburones de entre 1 y 3 m de longitud e incluso se encontró un tiburón peregrino de pequeño tamaño. También se atreven a capturar al enorme tiburón de Groenlandia, un animal lento y misterioso de aguas profundas. Su gran tamaño, agresividad, y estrategias de caza en grupo les permite enfrentarse a tiburones tremendamente ágiles y poderosos, como marrajos y tintoreras. No nos extraña entonces la fama del cachalote que tenía como “monstruo marino” entre los marineros balleneros. Sin duda se trata de un animal que por su potencia y agresividad no se dejaba capturar y matar fácilmente, y posiblemente se llevara multitud de vidas humanas en el proceso. 
Escultura de un cachalote y un calamar gigante de un museo de Japón
Como cetáceos que son, emiten sonidos “inteligentes” con finalidad de comunicación entre individuos, los cuales incluso tienen su propio idioma que diferencia unas poblaciones de otras. Los sonidos que emiten se estudian mediante hidrófonos. De los registros de estos aparatos de deduce que habitualmente emiten unos sonidos cortos y rítmicos llamado clicks, que utilizan para localizar a sus presas mediante su potente sonar biológico. En cuanto localizan su presa la cadencia de sonidos cambia hacia un zumbido fuerte, que realizan cuando están persiguiendo a la presa. Esos sonidos pueden tener una potencia similar a la de un motor de un avión y de hecho es el sonido más fuerte proveniente del mundo animal. Los científicos creen que tal potencia sirve para aturdir a sus presas, aunque otros estudios indican que puede servir también para ecolocalizar presas a mayor profundidad.

En cuanto a su vida social, los cachalotes se agrupan en familias de hembras y juveniles, en las que los machos viven hasta su madurez sexual, que se produce aproximadamente cuando tienen unos 20 años. Posteriormente se separan del grupo y generan grupos de “solteros” de edad similar, en los que se producen luchas de poder entre ellos. Con la madurez, los machos tienden a hacerse menos sociales y llegan a tener vidas solitarias, que se estima puedan durar unos 70 años.

En los grupos matriarcales las crías pueden desarrollarse al abrigo del grupo, que las protege de sus depredadores, que suelen ser orcas
y falsas orcas. Es muy curiosa la formación en margarita, en la cual los ejemplares adultos rodean a la cría en actitud defensiva. Las labores de cría se reparten entre todas las hembras del grupo y aunque la comunicación entre la madre y la cría siempre es continua, ésta se interrumpe cuando se sumerge para cazar, dejándola al cuidado del resto.
Formación en margarita
Las curiosidades de este animal son incontables, lo que le hacen muy atractivo a los que tenemos una cierta curiosidad por el reino animal. Se ha estudiado recientemente el sueño de los cachalotes. En un principio se creía que, como el resto de los cetáceos, descansaban manteniendo inactivo un hemisferio cerebral, mientras que el que está activo permite las funciones básicas de flotar y respirar. Sin embargo, el estado tan profundo de inconsciencia en el que se sumergen, les sugirió que posiblemente los cachalotes entraban en un estado más cercano al sueño de los mamíferos terrestres. Se trata de periodos muy cortos de inactividad casi total en los que cada uno de los individuos del grupo reposa en posición casi vertical.
Foto: Franco Banfi
El cachalote se ha venido capturando desde antiguo, siendo la caza de este animal más importante en los siglos XVIII, XIX y XX. Se utilizaban botes, arpones manuales y la actividad era tremendamente peligrosa, por la potencia de estos animales y su ferocidad. Tras la Segunda Guerra Mundial se reanudó la actividad de caza suspendida en la contienda, pero ya con nuevos medios, nuevos barcos y arpones mecánicos. Con ello la población disminuyó alarmantemente y la Comisión Ballenera Internacional impuso una protección total a esta especie en 1985. En España también se capturó el cachalote. La última factoría ballenera de España fue la situada en Cee, en la playa de Caneliñas, en Pontevedra, donde se capturaban hasta 200 ballenas al año, entre los que se encontraban numerosos cachalotes.

Podría decirse que es uno de los animales marinos de los cuales se aprovecha todo. En primer lugar, su enorme cabeza llena de cera o aceite, el cual también se llamaba “blanco de ballena”, y que sirvió para fabricar velas durante varios siglos. Era un aceite muy codiciado por los balleneros, que lo vendían como lubricante en máquinas y como combustible para las lámparas, entre otros usos. Tenía un alto valor en el mercado, y por ello capturar un cachalote, del que se podía sacar hasta tres toneladas era siempre un motivo de celebración.


Los dientes eran también una gran fuente de ingresos, así como su enorme esqueleto, del que se utilizaba como fuente de materiales ornamentales. Y por supuesto, la carne del animal era una fuente de alimento de gran poder nutritivo y que proporcionaba a las poblaciones costeras sustento para muchos meses.

Y es que tanto se aprovechaba de este animal que hasta sus heces tenían su utilidad. El “ámbar gris” es el nombre al que se le dio a esta sustancia proveniente de la secreción biliar en los intestinos del animal. Se puede encontrar flotando en el mar o en la arena de la costa. Esta sustancia es cerosa e inflamable, de color gris mate o negruzco, con vetas más claras, y se utilizaba en perfumería por su olor agradable. Ya era conocida por los chinos, que la llamaban aroma de baba de dragón y la utilizaban para especiar el vino.  Hay muchas referencias a ella en la literatura, destacando las incluidas en Simbad el Marino, dentro de Las Mil y una Noches. Era una sustancia tan apreciada que en la coronación de los reyes británicos, en una parte que era secreta, se frotaba la cabeza del soberano con un mejunje a base de ámbar gris, jazmín, rosa, canela y almizcle, entre otras. También se ha utilizado, en su forma sólida, como amuleto contra las epidemias. Gradualmente se ha ido sustituyendo esta sustancia, que alcanzaba precios astronómicos en el mercado, por otras sustancias sintéticas para su aplicación en perfumería, y por ello ha dejado de ser tan conocida.
El ámbar gris se utiliza en perfumería
foto: Peter Kamininski
Hoy en día afortunadamente casi ya no se capturan cachalotes en el mundo y es la industria de los avistamientos la que ha sustituido a la ballenera en diversas zonas del mundo. Poder observar la impresionante zambullida de este enorme animal es impresionante, y no suele dejar indiferente al observador, que admira la insólita apariencia de este gigante de los mares.