miércoles, 4 de octubre de 2023

Los productos del tiburón, el cartílago, las mandíbulas y los dientes

Este es el cuarto artículo de la serie productos del tiburón, que surgió por la necesidad de describir el interés que actualmente tenemos los humanos en pescar tiburones, unos animales sobre los que a priori no se les supone gran interés pesquero. Sin embargo, su sobrepesca está llevando a muchas especies a la extinción.

Hoy os hablamos de cartílago de tiburón, tristemente famoso por su aplicación a problemas articulares, y de las mandíbulas y dientes, que cierran la lista de razones por las que se siguen capturando estos animales. Existen más productos del tiburón, como las harinas con las que se alimenta a otros peces y a nuestras mascotas, de los que hablaremos en el futuro.

Cartílago de tiburón

El cartílago es un tipo de tejido presente en las superficies óseas que forman las articulaciones de la mayoría de los animales vertebrados. Al ser menos rígido que el hueso es capaz de soportar y distribuir grandes las cargas transmitidas en las articulaciones, y proporciona un movimiento suave de deslizamiento debido a su bajo coeficiente de rozamiento. También se encuentra en otras partes del cuerpo que no tienen hueso, como la nariz, la tráquea y las orejas.

En los condrictios (tiburones, rayas y quimeras) este tejido es lo suficientemente fuerte para darles soporte sin necesidad de tejido óseo. Algunos investigadores indican que su cartílago tiene diferente composición al de los peces óseos y otros vertebrados.

Tener cartílago en lugar de hueso presenta algunas ventajas porque es menos denso y más elástico, lo que hace que las especies que lo poseen sean más maniobrables.

Esqueleto de tiburón. Fuente: Marinemadness.blog 

En la mayoría de los casos, les ayuda a poder desplazarse con mayor facilidad permitiéndoles realizar movimientos rápidos. Esto sumado a la posesión de un cerebro desarrollado, conectado a órganos sensoriales eficientes, los ha llevado a ser grandes depredadores de los océanos.

Desde los años 70 la industria farmacéutica utiliza sulfato de condroitina, obtenido del cartílago animal como complemento alimenticio para la prevención y control de artritis. Por lo general, se fabrica a partir de fuentes animales, como cartílago de tiburón y vaca, aunque también se puede fabricar en laboratorio.

Sin embargo, la ciencia cuestiona su función sobre la salud de las articulaciones humanas. Se usa habitualmente vía oral, junto con otros ingredientes indicados para la artritis, porque podría retrasar la degradación de los cartílagos humanos, e incluso se usa para las cataratas. No existen evidencias científicas concluyentes que respalden esos usos y falta mucha información fiable sobre el efecto regenerante sobre las células. Al tratarse de un complemento alimenticio y no un medicamento, no se exigen pruebas de su eficacia a los fabricantes.

Además, el cartílago bovino (vacuno) y el de tiburón se han investigado para el tratamiento de personas con cáncer, psoriasis y otras afecciones. Dado que en la naturaleza se observan muy pocos ejemplares de condrictios (tiburones y rayas) que padezcan cáncer se ha dado por hecho de que ayudaban a curar el cáncer a pesar de que los estudios científicos no lo han confirmado de manera concluyente. En la actualidad, el Instituto Nacional del Cáncer indica expresamente que “no es posible recomendar el uso de cartílago (bovino [vacuno] o tiburón) como tratamiento para personas con cáncer”.

Existen en el mercado pastillas de cartílago de tiburón para curar enfermedades articulares o cáncer de perros y mascotas. Sin saber a ciencia cierta si son efectivas, es mejor no consumirlas.


Pastillas de cartílago de tiburón. Fuente: herbolariogeoherbal.com

Mandíbulas y dientes

En general, casi todos los tiburones son carnívoros (salvo los filtradores), porque se alimentan de otros animales. Su mandíbula debe ser potente y flexible porque necesitan agarrar y sujetar a la presa, para a continuación rasgarla y desgarrarla. Igualmente, deben tirar de ella hacia la boca para tragársela sin masticar.


Mandíbulas de Mako. Fuente: Wikiwand

Una de las diferencias principales de los tiburones con el resto de los peces es su dentición. Los dientes no se insertan rígidamente en las mandíbulas, sino que lo hacen en una capa de tejido que las recubre. Esta forma flexible de inserción en la mandíbula, unido a que ésta es de cartílago, menos rígida que las de los peces óseos, es una gran mejora adaptativa de estas especies, porque les permite agarrar, desgarrar y tragar de manera muy efectiva.


Dientes de mako. Fuente: Wikiwand

En el proceso de mordida y engullida los tiburones pierden fácilmente sus dientes, pero pueden reponerlos continuamente, lo que les permite siempre tenerlos en perfecto estado de uso. Se estima que en general los tiburones podrían generar unos 20.000 dientes a lo largo de toda vida.


Imagen de primera línea de dientes funcional y resto en espera. Foto: Submon (Alex Bartolí) 

Los dientes se generan en la parte interior de la mandíbula, tumbados sobre ella, y van creciendo por filas (pueden tener entre 5 y 15 filas, aunque sólo entre 1 y 3 son funcionales, dependiendo de las especies). Se mueven hacia delante como si se tratara de una cinta transportadora. Cuando llegan a su posición delantera, rompen la fina piel que los protege y se colocan en una de las nuevas hileras funcionales de dientes, elevados sobre la mandíbula.

Algunos de los que pierden caen, pero otros los reabsorbe el animal y en algunas especies incluso se los tragan para reaprovechar las sustancias minerales que les permiten crear dientes nuevos.

Los dientes están compuestos de dentina recubierta de esmalte (como los nuestros), por lo que los fósiles de los tiburones suelen tener más o menos intactos los dientes, no así el esqueleto cartilaginoso, que se degrada más fácilmente.

Como curiosidad, podemos decir que, evolutivamente, los tiburones y las rayas han desarrollado una gran diversidad morfológica en sus dientes. Tanto es así, que sirven para poder identificar las diferentes especies.


Diversidad de dientes en diferentes especies. Fuente: Vistaalmar.es

Sus mandíbulas son muy demandadas como elementos de decoración, especialmente para pescadores porque cuando se limpian, son un gran indicador del tamaño y poder de estos magníficos animales. Algunas tienen más de 2 metros de ancho, y por pequeñas que sean demuestran la “fiereza” del animal al que pertenecieron.

Para preparar la mandíbula para exponerla, se retira de la cabeza del tiburón y se limpia de toda carne y sangre. Se empapa en una solución oxidante durante 12 horas, lo que la blanquea y elimina cualquier aceite y suciedad, y se vuelve a eliminar cualquier resto de carne. Luego se deja secar, evitando el sol directo, que hace que amarillee. Para evitar que huela con el tiempo, a veces se mete en salmuera. Y finalmente se barniza, aunque en algunos casos no.

Los dientes son elementos relativamente sencillos de conseguir si buceamos con tiburones, y no es preciso sacrificar al animal para conseguirlos. Es muy habitual fabricar colgantes con ellos, por lo impresionantes que son.


Colgante de diente de tiburón. Fuente: Etsy.com

Como hemos indicado anteriormente, los dientes suelen resistir el paso del tiempo cuando el animal muere, por lo que es habitual encontrar fósiles de dientes de tiburones extintos en el mercado.

Fósil de diente de tiburón. Fuente: fosileros.blogspot.com

Dado que la variedad de formas y estados de preservación puede ser muy grande, existen diferentes métodos para conservar dientes de tiburón. Los dientes fósiles suelen presentar diferentes colores, en función de los minerales presentes en los sedimentos en los que se han depositado. Los que se caen de los animales vivos, suelen ser blancos y brillantes.

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Hace unos años, la creencia de que el cartílago de tiburón se consideraba un remedio para el cáncer hizo que muchos tiburones fueran masacrados, aunque actualmente “esta moda” parece haber pasado. En cuanto a los dientes de tiburón, la imagen que se tenía del tiburón como depredador macabro y monstruo marino hacía que coleccionar sus mandíbulas o sus dientes fueran una muestra del “poder” del hombre contra la bestia. Afortunadamente la percepción que el humano tiene sobre el escualo va cambiando, y tanto tomar cartílago de tiburón, como coleccionar dientes y mandíbulas de tiburón ya no son tan habituales, al menos de manera generalizada.

Referencias:

Cartílago de tiburón:

https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/25600427/

https://www.cancer.gov/espanol/cancer/tratamiento/mca/pro/cartilago-pdq#section/all

https://www.decaninos.com/cartilago-tiburon-perros/

http://www.mokamelshenasi.ir/files/molecules/Parts%20of%20PDR/Shark%20Cartilage.pdf

Shark cartilage in the water. Jonathan Waxman https://www.bmj.com/content/333/7578/1129.1.full

Shark cartilage and cancer. Mario Bédard https://www.proquest.com/openview/e9b6f41f380a143faf89a9367b73c0c6/1?pq-origsite=gscholar&cbl=28466

Mandíbulas y dientes:

https://www.submon.org/es/habias-visto-dientes-de-tiburon-tan-cerca/

https://www.instructables.com/Preserving-Shark-Jaws/

https://www.floridamuseum.ufl.edu/discover-fish/sharks/fossil/shark-teeth/

https://sharkjawcleaning.com/

https://www.alimente.elconfidencial.com/consumo/2021-09-21/cartilago-tiburon-propiedades_1801218/

https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/17268105/

https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/33133677/

(“Modelling tooth–prey interactions in sharks: the importance of dynamic ...”) Katherine A. Corn, Stacy C. Farina, Jeffrey Brash, and Adam P. Summers https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC5108942/

El sueño de Charlie Sarria

Texto: Mónica Alonso Ruiz y Charlie Sarria

Las redes sociales, esa parte del mundo virtual de hiperconexión en el que vivimos, me han dado la oportunidad de conocer a personas muy interesantes, algunas de ellas relevantes en el mundo de la conservación y de la biología marina. A algunos incluso los he podido conocer personalmente y colaborar con ellos. Con otros, por su lejanía geográfica, o simplemente por falta de oportunidad, no ha sido posible el encuentro personal, aunque sí el intercambio de experiencias o de documentación.


Charlie Sarria. Fuente: Charlie Sarria

Recientemente he tenido la suerte de coincidir con algunos investigadores marinos muy jóvenes que combinan su gran ilusión profesional con la divulgación en redes sociales y medios de comunicación. Es el caso de Charlie Sarria, un joven malagueño que se considera “una persona normal y corriente que desde pequeño ha tenido la suerte de conocer su pasión y su propósito: la conservación de los océanos y poder concienciar al mayor número de personas posible”. Es una persona que irradia optimismo y cree que es muy afortunado “porque el universo ha ido abriéndole (esas) puertas”.

Es verdad, poco a poco va dando pasos para cumplir su sueño, y cada vez se le ve más presente en diferentes actividades, entrevistas y eventos, hablando de lo que más le gusta: la visa marina y los tiburones.

Charlie hizo su grado en Ciencias Ambientales en la Universidad de Málaga y luego su Máster (en “Biología Marina: Biodiversidad y Conservación”) en la Universidad de la Laguna, Tenerife. Allí, junto a dos compañeros fundó la asociación Condrik Tenerife, que se dedica a la investigación, conservación y divulgación de los tiburones y rayas pelágicos en las Islas Canarias.

¿Cuáles son los animales marinos que más te gustan?

Mi relación con el tiburón es de fascinación y de admiración, especialmente por su desarrollo y por su capacidad de adaptación a lo largo de millones de años para ser ese depredador tan eficiente y eficaz.

Las ballenas y delfines son animales muy mágicos. Con los cetáceos siento su parte humana, consciente, e incluso espiritual, y por eso siento un amor diferente al que tengo a los tiburones.

Me gustan muchos animales, algunos de ellos muy desconocidos, como el plancton, los corales, incluso las holoturias, para las que hay pocos estudios. Hay un montón de organismos que me parecen muy interesantes. Por eso cada vez que puedo aprendo cosas nuevas, órdenes nuevos, clases nuevas de animales... y eso me encanta.

Sin embargo, los que más me preocupan en cuanto a su conservación son los cetáceos y elasmobranquios (tiburones y rayas), y por eso dedico más energía a ellos.

¿Por qué los tiburones te gustan tanto? ¿Cuál es tu relación con ellos? ¿Cómo has llegado a conocerlos mejor?

Son fascinantes para mí por su evolución y adaptación a lo largo de millones de años, lo que les ha permitido tener actualmente mucha diversidad. Poseen formas de depredación y estrategias de alimentación muy diferentes. Hay tiburones costeros, de profundidad, de agua dulce, de agua salada, de aguas árticas. También tienen varias formas de reproducción diferentes.

Tienen tanta variabilidad, tantas facetas, que me permite estudiar muchas cosas de ellos, todas muy diferentes. El campo de estudio de los tiburones no se agota nunca, y eso me fascina.

Mi relación con ellos empezó como la de la mayoría de gente, por documentales y películas, incluso por las que mostraban su imagen más amenazante. Poco a poco he intentado ir comprendiéndolos más y más, con fascinación y curiosidad continua. Eso me hizo comprarme libros, documentales, leer “papers” (artículos científicos) sobre ellos y hacer cursos. También he podido aprender y debatir con personas que, por suerte han podido trabajar con tiburones. De esta forma he podido conocer muchas cosas de ellos, no solo desde un punto de vista de “macroescala” (lo que se ve a simple vista), sino también cosas microscópicas y de fisiología, que son igual de fascinantes.

¿Por qué tienen tan mala imagen para el público en general?

Se debe por esa parte audiovisual y cinematográfica que ha mostrado siempre al tiburón en la gran pantalla como un depredador de humanos que planea sus ataques: como un asesino en serie. Esto no es así realmente, porque es muy difícil que ocurra un ataque, una mordedura a un humano.

Y también por el miedo a lo desconocido. Cuando nos metemos en el mar abierto siempre pensamos que va a pasarnos algo malo, lo que nos genera muchas dudas debidas a nuestro miedo.

¿Por qué tienen un gran problema de conservación? ¿Cuáles son las principales amenazas para los tiburones?

Me preocupa, por un lado, la ignorancia que tenemos sobre la importancia del tiburón en el ecosistema y, por otro, el gran negocio que hay detrás.

Las amenazas principales a las que hacen frente son la sobrepesca y el negocio de comercio de especies tan importantes para los ecosistemas, que genera mucho dinero, no por parte del pescador que los captura sino por la de las grandes compañías que venden su carne y sus aletas.

Este negocio se centra, primeramente, en la sopa de aleta de tiburón, que no aporta nada al que la ofrece y la consume, más que un estatus social, y también en la carne de tiburón y de raya, que se vende cada vez más.  También me preocupa el comercio de la parte ornamental del animal, las mandíbulas, los arcos branquiales, su dentición, sus dentículos dérmicos: todo se vende.

El gran problema de conservación proviene de su estrategia k (de reproducción), con poca descendencia, grandes periodos de gestación, periodos de latencia entre gestaciones…Son comunidades frágiles, que se capturan muy fácilmente mediante palangre o pesca de arrastre.

En Europa, España, junto a Portugal, somos los principales exportadores de carne y aletas de tiburón. En Asia, donde se consume mucho, no hay un control, y la sopa de aleta es un plato turístico y popular que se comercializa y se fomenta su consumo. En España, quitando platos tradicionales, que utilizan precisamente especies vulnerables, como el cazón (Galeorhinus galeous), no se consume tanto.

Existen trabas para aplicar medidas de conservación porque para el establecimiento de las cuotas de pesca se utilizan datos procedentes de “ciencia politizada” en cuanto a qué son los verdaderos stocks sostenibles, o por falta de datos suficientes a disposición de las pesquerías o de los científicos. Esto aparte de que el reporte de las capturas en los puertos, según algunos estudios, es de un 50% en comparación a lo realmente capturado. Esto es porque existen paradas en puertos secundarios, donde se descarga y se congela hacia barcos pesqueros asiáticos.

Todo esto está provocando el descenso del número de individuos de diferentes especies categorizadas como vulnerables o en peligro crítico en el Mediterráneo, como la tintorera. Estos datos son reales y deberíamos minimizar esas capturas y no consumirlas.

¿Cuáles crees tú que son las medidas más urgentes que se deben aplicar en España y en Europa para intentar mejorar el estado de conservación de las especies de tiburones?

Unas leyes más rigurosas y un control mayor para las pesquerías (destacando que es complicado el papel del biólogo marino observador a bordo de un barco pesquero). También minimizar las artes de pesca no selectivas y fomentar un control y una concienciación por parte de los pescadores para evitar ciertas capturas, incluso intentar su suelta cuando puedan sobrevivir, aunque con estrés. Se deberían hacer informes, cuantificar las capturas y hacer una base de datos de los tiburones que están pescando a las diferentes profundidades y con los diferentes métodos de pesca, para establecer medidas de conservación mejores.

¿Cuáles son las especies de tiburones que más te gustan?

Me cuesta mucho decidirme.

En cuanto a lo visual, me fascina el tiburón cebra, a veces llamado leopardo (Stegostoma fasciatum), por esas pintas de su piel, por cómo va modificándose su coloración y su pigmentación a lo largo de los años, cambiando drásticamente de juvenil a adulto. Es un tiburón ovíparo, aunque no lo parezca por ser grandote: no parece el típico tiburón que surge de una puesta (de huevos).


Tiburón cebra. Fuente: Charlie Sarria

Por otro lado, me gustan el marrajo y el azul (la tintorera), por esa elegancia y esos colores que tienen. Por esa actitud dominante, ese hocico del marrajo tan pronunciado, esas hendiduras branquiales tan grandes, dando idea de la gran cantidad de oxígeno que necesitan para realizar esos movimientos tan rápidos.

Marrajo. Fuente: Charlie Sarria


Tintorera. Fuente: Charlie Sarria

Y luego otros tiburones más raros, como el tiburón salmón. O el tiburón ballena y el “megaboca”, que se alimentan de plancton, y son muy desconocidos en cuanto sus rutas migratorias o su ecología. Tanto que el megaboca se descubrió en el año 76.

Después de los tiburones ¿qué otros animales marinos te preocupan?

Los cetáceos. He tenido la suerte de participar en campañas de investigación de cetáceos en Tenerife y en el Mediterráneo, y me he dado cuenta de que son animales mágicos, que te “tocan mucho la fibra”. Un delfín es un animal empático, inteligente y “simpático”.

Sobre todo, merecen vivir libres, sin cautiverio, en condiciones naturales, aunque es cierto que en el mar cada vez más se enfrentan a problemas como las colisiones, la contaminación acústica y el deterioro de sus hábitats.

¿Puedes describir tu actividad con Condrik Tenerife?

Soy su cofundador.

El primer objetivo de esta organización canaria es la investigación de tiburones pelágicos mediante el uso de BRUVS (Baited Remote Underwater Video Stations), que básicamente son unas estructuras metálicas donde se ponen cámaras y un “bait box”, que es un recipiente con carnada para poder atraer al tiburón.

De esta manera se obtienen datos visuales, con el objetivo de hacer una base de datos en Canarias, donde no hay apenas información sobre los tiburones pelágicos todavía. Se trata de saber qué especies vienen, cuando lo hacen, si son machos o hembras, juveniles o adultos, para ver si hay una posible zona de cría, o una zona de reproducción, en definitiva, para mejorar su conservación. En un futuro trataremos de realizar actividades de marcaje de ejemplares, para obtener más información.

Por otro lado, tenemos la vertiente de entrevistas a pescadores para conocer más la ecología de estos tiburones, y contar con su apoyo. Y, por último, la ciencia ciudadana, tratando de divulgar la importancia del tiburón en el ecosistema, tanto en colegios de primaria, secundaria, bachillerato y universidades.

¿Te consideras conservacionista?

Diría que sí, y que según aprendo más voy teniendo mayores valores para focalizar mi causa. Pero hay cuestiones que son tan amplias, que a veces me cuestan, incluso por ignorancia. Posiblemente no seré el conservacionista mejor del mundo.

Intento no ser radical y ser siempre empático con todos. Intento entender que muchas veces no hay ni blanco ni negro, y que hay esa escala de grises que te permite empatizar con pescadores y con ciertas situaciones. Intento hacer lo posible para conservar con todos mis medios las especies que puedo y que conozco, pero aún me queda mucho por hacer, por superar ciertas “capas” mías.

También es verdad que hay especies que no me llaman tanto la atención y por eso no hago tanto hincapié en ellas.

¿Cuáles son tus planes de futuro desde el punto de vista profesional? ¿y desde el punto de vista conservacionista?

Mi ilusión es que Condrik acabe siendo una ONG de investigación reconocida y que podamos tener alumnos, internships” (trabajos becados), voluntarios, hacer salidas interdisciplinares, aliarnos con más gente de fuera de España (estamos en ello ahora mismo), y aportar muchos datos a la ciencia de los elasmobranquios para poder mejorar su conservación.

Desde el punto de vista conservacionista, también quiero intentar aportar, mediante las redes sociales, una visión más amplia de temas no tan habituales en ellas, y poder dar a la gente datos curiosos e importantes.

¿Perteneces a alguna asociación conservacionista?

Creo que no (…risas…). Estoy apoyando a muchos amigos de diferentes grupos de investigación y de conservación, pero no pertenezco a ninguna como tal.

En Condrik Tenerife sí hacemos ciencia para conservar. Desde ese punto de vista, pues sí, Condrik Tenerife es conservacionista.

¿Cuál es tu relación con las redes sociales?

La relación con las RRSS es intrínseca a mi trabajo, y de hecho la considero como parte de él. Se trata de utilizarlas para aportar todo lo que sé, lo que veo, y lo que siento y padezco. Quiero intentar hacer ciencia fácil que llegue a todos los públicos, desde los más chiquitines a los más adultos, y conseguir empatizar: que no sea algo aburrido, algo “old school” (de la vieja escuela).

Para mí son muy importantes, porque me han permitido llegar a sitios nuevos, conocer a gente nueva, (gente influyente también) mostrarles las realidades que ellos no conocían. Son vitales, aunque a veces son un arma de doble filo, al estar muy “en los ojos de todo el mundo”, tanto que a veces da hasta miedo publicar por el tema de las críticas.

Ahí es donde aplico no solo mi parte científica, sino la más espiritual: cómo veo yo el mundo “bajo mi ojo”, pero no solo sobre el tema marino, sino sobre todo el planeta.

Sé que eres una persona muy polivalente y tu actividad social es amplia. ¿Puedes hablarnos de esa otra faceta tuya?

Hago muchas cosas: seminarios especializados en tiburones, salidas al mar con tiburones. También otras de buceo con yoga. Trato de combinar el buceo con actividades más holísticas, juntando retiros de meditación con submarinismo y conservación, para hablar de la posidonia, del Mediterráneo y de las especies que tenemos. Se trata de poner en valor la naturaleza, enfocada al sector marino, que es donde yo me muevo y soy más especialista (supongo).

¿Qué pueden hacer las personas corrientes para mejorar la salud de los océanos y de los tiburones en particular? ¿Y los buceadores?

Cambiar sus hábitos de consumo, incluso su estilo de vida, poco a poco. Todo es un proceso, en el que no hay que ser radical ni siquiera con uno mismo, porque puedes llegar a odiarte por no cumplir los valores que se están imponiendo ahora. No hay que imponer, hay que dar “puertas” y que cada uno pueda ir poco a poco cambiando lo que sienta y le “resuene”.

Cuando eres consciente, creo que lo vas haciéndolo poco a poco. Es una lucha interna. A lo mejor una persona lleva, 20, 30 o 40 años bajo unos mismos hábitos, y eso es complicado cambiarlo de un día para otro. Hay que ser, ¿cómo decirlo?, transigente, comprensivo, empático con las personas y no exigir y obligarles, sino aportar medios y datos para que puedan dar pasos progresivos.

En cuanto a los buceadores, aprender a bucear bien, conseguir un aleteo correcto. Saber a qué excursiones de buceo uno va, si son sostenibles, si aportan datos científicos, o si simplemente son algo lúdico. Es bueno analizar si el buceo no está aportando nada y se está haciéndolo con gente que no lo siente de verdad, sino solo por el dinero. Se trata de respetar el medio ambiente, saber que no todo vale por una fotografía. Y también a querer aprender donde va uno a bucear: si se trata de observar tiburones, saber previamente qué especies se van a ver, y tener claras las pautas del encuentro con ellos, cómo actuar en el agua, etc.

 

Es toda una satisfacción poder charlar con una persona como Charlie, que irradia mucha alegría, ilusión y “buen rollo”. Sin duda es un referente para todos aquellos que quieren saber más del mundo submarino y de su conservación. Combinar la sed de conocimiento, la ciencia, el buceo, la preocupación por el planeta, las ganas de mejorar el mundo y el optimismo es algo que no es habitual en este mundo de egoísmo y catastrofismo que nos rodea.

¡Muchas gracias, Charlie! Seguiremos con atención todo lo que hagas y quieras comunicar.

La locura sonora de los océanos

 

Texto: Mónica Alonso Ruiz

El pasado abril asistí a una actividad divulgativa llamada “Escuchando los océanos”, donde se expusieron y debatieron los efectos que la actividad antropogénica (de procedencia humana) está provocando sobre el ambiente sonoro de los océanos, algo de lo que somos poco o nada conscientes.


El evento tuvo lugar en el Museo Thyssen Bornemizsa, en el marco de la exposición De Ballenas. Fuente: Museo Thyssen

El científico español Carlos Duarte, oceanógrafo especialista en la investigación de los ecosistemas acuáticos y el funcionamiento global de los océanos fue uno de los participantes en el evento. Carlos había dirigido el artículo científico “The Soundscape of Anthropocene Ocean” (El Paisaje Sonoro del Océano del Antropoceno), que se publicó en la revista Science en 2021, y sus estudios y conclusiones se comentaron en el coloquio.

Hace unos años participé como alumna en un curso llamado “Ocean solutions” (Soluciones para el océano), en el que Carlos era el ponente. Allí se nos explicaba el efecto que los humanos estábamos provocando en todo el sistema marino global, y las posibles soluciones para mitigarlo. La forma de exponer los problemas y especialmente su optimismo al plantear una gran variedad de estrategias y soluciones me encantó. No podía perder la ocasión de escuchar a Carlos en persona.

Carlos Duarte. Fuente: Fundación Gadea Ciencia

Jana Winderen, presente en el evento, y es conocida porque realiza composiciones de audio utilizando sonidos procedentes del océano. Contribuyó al artículo mediante una pieza sonora, que pudimos escuchar en vivo. Así pudimos percibir que, en el océano, además de los sonidos naturales, existen ruidos muy fuertes y molestos de indudable procedencia humana.


Jana Winderen. Fuente: Revista Forbes

La conversación se inició desmontando la creencia popular de que en el océano todo es silencio. Todo lo contrario, está lleno de sonidos. Eso es porque las ondas sonoras se propagan en el agua mucho mejor que en el aire: son cuatro veces más rápidas y pierden menos energía, por lo que llegan más lejos.

Carlos nos contaba que cuando los buceadores se sumergen, se dan cuenta de que se perciben muchos sonidos en el agua, especialmente si una embarcación a motor pasa cerca. Y yo me acordé en ese momento de que, aunque los buceadores no hablamos, generamos un ruido constante al emitir burbujas por nuestro respirador. La prueba está en que muchos animales huyen de nosotros, incluso antes de que los veamos. Por eso los investigadores marinos que intentan acercarse lo máximo posible a ciertos animales muy sensibles al ruido, utilizan sistemas “rebrather”, que no generan burbujas al reaprovechar el flujo de aire exhalado.

¿Se equivocaba Cousteau cuando tituló a uno de sus documentales más famosos “El mundo del silencio”? Carlos nos explicó que cuando tuvo oportunidad de comentar esto con su nieta, Alexandra Cousteau, ella aclaró que con esta expresión su abuelo se refería a que cuando se bucea uno no puede comunicarse fácilmente mediante sonidos vocales, por lo que habitualmente se permanece en silencio. No se equivocaba Cousteau. Estar bajo el agua nos obliga a estar callados, cosa que yo muchas veces agradezco.


Cartel de la película “El Mundo del silencio” de Jacques Cousteau

Los humanos utilizamos fundamentalmente la vista para percibir lo que nos rodea, aunque no seamos muy conscientes de que también nos valemos del oído para analizar nuestro entorno. Por eso la contaminación acústica que generan nuestras actividades no ha sido considerada tradicionalmente como algo tan negativo, aunque actualmente ya es fuente de preocupación, especialmente en las ciudades.

En el agua, siendo un medio en el que las ondas sonoras se propagan mejor que las lumínicas (que se atenúan mucho con la profundidad) es el sonido el que cobra más protagonismo. Por eso, lo es todo para los animales marinos, porque les permite comunicarse a grandes distancias. Lo creamos o no, lo utilizan todos los animales, desde invertebrados a grandes mamíferos, y lo usan para interactuar entre ellos, así como para interpretar y analizar el ambiente marino. Al hilo de todo esto, recordé que algunos cetáceos utilizan la ecolocalización del mismo modo a como lo hacen los murciélagos, emitiendo un sonido y percibiendo su reflexión en los obstáculos. Por eso son capaces de encontrar sus presas en zonas profundas en ausencia de luz.

El océano es un mundo sonoro, generado por los diferentes organismos que viven en él. Allí también se perciben, a veces a gran distancia, sonidos producidos por efectos geomecánicos naturales, como el romper de las olas, el agua de lluvia o el granizo que golpea la superficie, e incluso, la rotura y caída de grandes bloques de hielo en las zonas polares. Los científicos siguen realizando descubrimientos del paisaje sonoro del océano, algo aún muy desconocido.


Los sonidos del océano. Fuente: NOAA

Los hidrófonos, dispositivos científicos de escucha submarina, han sido capaces de percibir a gran profundidad el agua de lluvia golpeando la superficie, o de captar las roturas y caída del hielo antártico a miles de kilómetros de distancia, en Australia.

También se comentó la capacidad vocal de los cetáceos. Por un lado, tenemos las grandes ballenas barbadas, capaces de comunicarse a muy largas distancias mediante la emisión de sonidos graves de baja frecuencia, y por otro lado los delfines, orcas y belugas, que tienen una gran habilidad vocal y emplean una especie de lenguaje, diferente para cada especie o grupo social. Carlos destacó que incluso algunos animales tienen nombres propios, formados por grupos específicos de sonidos que repiten y utilizan para llamar a un determinado individuo.

Jana nos explicó cómo era capaz de captar los sonidos del océano, llegando a percibir algunos que se producen en lugares de difícil acceso para los humanos, como en el océano profundo, o en la zona límite entre el hielo marino y el mar abierto. Con sus grabaciones realiza las composiciones sonoras con las que es conocida por todo el mundo.

Sin embargo, todo esto ha cambiado radicalmente, lentamente desde la Revolución Industrial, y mucho más rápido en las últimas décadas, en las que los humanos hemos modificado gravemente todo el medio ambiente sonoro. Por un lado, la abundancia de animales productores de sonido se ha reducido mucho por su captura masiva, por otro, el ruido antropogénico (procedente de las actividades humanas) ha aumentado muchísimo, y, por último, el cambio climático ha alterado los aportes sonoros de las fuentes geofísicas, como el hielo marino y las tormentas.

Para ilustrar esto, Jana nos relató que era consciente de que, incluso en las zonas remotas, alejadas de la actividad humana, los sonidos captados por sus equipos estaban “contaminados” por sonidos procedentes de la actividad humana.


Los diferentes escenarios sonoros del océano. Océano prístino, sin afección humana. Antropoceno o impacto del hombre. El futuro si no lo gestionamos bien, con grandes impactos sonoros. El futuro si lo gestionamos bien, con mejores condiciones acústicas en el océano. Fuente: “The soundscape of the Anthropocene ocean”. CARLOS M. DUARTE et Al.

En las aguas marinas se captan sonidos procedentes de barcos y de sus sónares. Se escucha “ruido blanco”, sonidos monótonos y suaves procedentes de dispositivos vibratorios, de los motores de los barcos o de instalaciones industriales “off shore”. Se perciben sonidos de construcción en las costas, o procedentes de voladuras con explosivos, o sonidos de gran intensidad procedentes de prospecciones sísmicas, utilizadas para localizar yacimientos de gas y petróleo.

Es una “ensalada” de ruidos que indudablemente afecta a las criaturas marinas. Enseguida me acordé de que hace años se habían producido varamientos masivos de zifios, un tipo de cetáceo que bucea a grandes profundidades, cuando se realizaron maniobras militares en Canarias. Los científicos explicaron que, al parecer, la molestia auditiva provocada por los sonares era tan grande para estos animales, que emergían a la superficie descontroladamente, muchísimo más rápido de lo que lo hacían habitualmente, sufriendo así enfermedad descompresiva, que los llevaba a la muerte.

Carlos nos calificó el ruido submarino como un elemento muy estresante para los animales marinos, que debe considerarse en las evaluaciones ambientales. Comparado con otros factores estresantes para el medio ambiente, como el dióxido de carbono emitido a la atmósfera o los contaminantes vertidos a las aguas de los océanos, sus fuentes son reconocibles y sus efectos disminuyen rápidamente una vez que se interrumpe su emisión. Por eso es posible reducirlo rápidamente. Nos puso de ejemplo el periodo del confinamiento por el COVID, cuando una gran parte de los humanos casi paralizamos nuestra actividad, durante el cual se apreciaron reducciones del ruido marino muy grandes.

Las soluciones para la reducción de la contaminación acústica marina parten de analizar muy bien sus fuentes. Por eso, utilizando algunas tecnologías aún en desarrollo, como el uso de motores eléctricos en embarcaciones cada vez más grandes, o de combustión con aislamientos, o con un diseño de los álabes de las hélices que reduzca la generación de burbujas en su rotación (cavitación), se podrían obtener avances, y los resultados serían casi inmediatos. También se propone la reducción de la velocidad de los barcos en determinadas zonas, dado que la generación de ruido crece exponencialmente con ella.


Estrategias para reducir el ruido marino. Fuente: Museo de la Ciencia y el Agua. Ayuntamiento de Murcia

Carlos nos puso un ejemplo de medidas muy eficaces para resolver un problema de contaminación parecido. Tras la tragedia del Prestige se impulsó la obligatoriedad del uso de doble casco en las embarcaciones de transporte de crudo. Desde entonces los vertidos por accidentes de estos barcos se han reducido drásticamente. Ello demuestra que a veces es necesaria una tragedia para que las autoridades “se pongan las pilas”, apliquen medidas y hagan cumplir las leyes.

La búsqueda de soluciones debe comenzar por un mayor conocimiento del paisaje sonoro de los océanos, algo en lo que aún se ha avanzado poco, y considerar el ruido marino como un tipo de contaminación contra la que es preciso tomar medidas. Algunas autoridades internacionales, como la Unión Europea, comienzan a dar pasos en ese sentido.

Por eso en España la “Ley de protección del medio marino” (que traspone una Directiva europea), obliga a realizar una evaluación de su estado ambiental, incluye el ruido submarino entre los 11 descriptores de su estado e impone que deben aplicarse medidas de mitigación.

Evidentemente, dado el estado de contaminación (no solo sonora) de nuestras aguas costeras, aún estamos muy lejos de que esta ley se cumpla, y aún sigue siendo, de momento, una declaración de intenciones, como desgraciadamente ocurre con todas nuestras leyes ambientales.

Internacionalmente también se están realizando algunos avances, dado que en 2004 el ruido submarino y sus efectos en la fauna marina fueron tratados por primera vez por la OMI (Organización Marítima Internacional). Entonces ya se concluyó que el ruido constante de los océanos venía fundamentalmente provocado por el transporte marítimo. El problema surge de que, como los buques navegan habitualmente en aguas internacionales, las medidas para gestionar ese ruido tienen que ser coordinadas internacionalmente. De nada sirve que un estado imponga medidas en sus aguas territoriales o a sus actividades nacionales si no se aborda el tema de forma global.

Como aprendí de Carlos hace años, el océano es un claro ejemplo en el que aplica la “tragedia de los comunes”, en la que los individuos, en este caso las naciones, motivadas solo por su interés personal o nacional, acaban sobreexplotando un recurso limitado que comparten con otros (el océano).

Quizá la mejor manera de intentar resolver un problema es que la sociedad sea consciente de que el problema existe. En este caso, divulgar que las actividades humanas son una gran fuente de ruido marino, es el primer paso adelante. Sin conciencia social de ello, los gobiernos no aplicarán las leyes y no se pondrán de acuerdo entre naciones para encontrar una solución.

Referencias:

Escuchando los océanos I: Jana Winderen y Carlos Duarte Charla - 18 de abril de 2023 https://www.museothyssen.org/actividades/escuchando-oceanos-i-jana-winderen-carlos-duarte

C. M. Duarte et al., Science 371, eaba4658 (2021). DOI: 10.1126/science.aba4658 https://www.researchgate.net/publication/349050132_The_soundscape_of_the_Anthropocene_ocean

Jana Winderen - Composition from the Soundscape of the Anthropocene Ocean https://www.youtube.com/watch?v=f6Nbqwm48yM

Así alteramos con nuestros ruidos la música del océano. Rosa M. Tristán https://elasombrario.publico.es/asi-alteramos-con-nuestros-ruidos-la-musica-de-los-oceanos/

Monitorizan el ruido submarino para reducir el impacto medioambiental de la actividad pesquera https://cit.upc.edu/es/portfolio-item/silencio/

El proyecto LIFE PortSounds se ha propuesto reducir el impacto del ruido submarino en el puerto de Cartagena https://www.cde.ual.es/el-proyecto-life-portsounds-se-ha-propuesto-reducir-el-impacto-del-ruido-submarino-en-el-puerto-de-cartagena/ (“El proyecto LIFE PortSounds se ha propuesto reducir el impacto del ...”)

OMI: El ruido procedente de los buques https://www.imo.org/es/MediaCentre/HotTopics/Paginas/Noise.aspx

Miteco. Contaminación acústica marina. https://www.miteco.gob.es/es/costas/temas/proteccion-medio-marino/actividades-humanas/contaminacion-acustica-marina/default.aspx