lunes, 3 de agosto de 2015

MEDUSAS: leyenda, admiración y advertencia.

Texto: Mónica Alonso Ruiz
Este artículo se publicó en la Revista Escápate: http://issuu.com/oceanides/docs/escapate-15-2015



Dice la leyenda de la mitología griega que Medusa era una mujer mortal, hermosa y tentadora de la cual quedó prendado Poseidón, el dios del mar. Atenea, diosa de la pureza y castidad la castiga haciendo de su larga cabellera un mar de serpientes, y hace que convierta en piedra a todo aquel que la mira los ojos. Enviado por Atenea, Perseo la decapita y desde entonces la cabeza de medusa es la imagen del escudo de Atenea como advertencia para los humanos.

El mundo marino, con sus animales insólitos, que han excitado la imaginación del hombre desde el inicio de los tiempos, es una fuente de mitos y leyendas. Las medusas, extraños animales formados fundamentalmente por agua, y con la capacidad de ser urticantes cuando se las toca, con su forma singular, gelatinosa y sus múltiples brazos, son posiblemente los seres más temidos y despreciados por el hombre.

CC Josuevg
Estos animales son invertebrados marinos del filo de los cnidarios. Los cnidarios agrupan, entre otros a anémonas y corales, y son uno de los grupos animales más antiguos, pudiendo datarse su origen hace 600 millones de años. Su característica principal es la presencia de cnidocitos, que son unas células que segregan una sustancia urticante, y cuya misión es la defensa contra los depredadores, así como también el ataque para capturar presas. Pues bien, dentro de los cnidarios, que para todo buzo corriente, es el grupo de todos los animales marinos que pican al tocarlos, podemos encontrar los pólipos, medusas y corales.

En primer lugar vamos a hablar de un aspecto curioso y a la vez complicado y sofisticado dentro de la vida animal. El concepto de medusa no es taxonómico (es decir, no es exactamente un grupo animal), sino que es un concepto morfológico, dado que algunos cnidarios pueden tener alternancia de generaciones, con pólipos sésiles (fijados al sustrato) que se reproducen asexualmente (por gemación, por ejemplo), y medusas pelágicas que se reproducen sexualmente. Las medusas tienen gónadas (órganos sexuales) y forman gametos, que se unen formando un zigoto, que da lugar a una larva (plánula). Esta larva se fija al fondo marino y crece hasta formar un pólipo. El pólipo, por estrangulamiento origina unas estructuras giratorias, y se tienen vida libre en la masa de agua, y se convierten en otra larva llamada ephyra, que da lugar a otra medusa.

En este link, puedes ver la secuencia del ciclo pólipo-medusa animado:


Si te ha parecido complejo el ciclo pólipo-medusa, pues éste se complica un poco más cuando los biólogos nos explican que se encuentran en la Naturaleza organismos que solo son una de las dos fases y otros que pasan por las dos. En definitiva, que una medusa no es un grupo taxonómico, sino una fase de un ciclo, aunque el ciclo puede ser que esté limitado a la fase medusa. ¿Quién iba a pensar que estos animales aparentemente sencillitos, en realidad son tan complejos?
Rhizostoma pulmo. 
Es la de mayor tamaño en el Mediterráneo, llegando su umbrela a alcanzar 
60 cm de diámetro. También llamada aguamala o acalefo azul. 
Frecuente y de gran peligrosidad.
CC Antoni López-Arenas
Lo que sí conocemos muy bien los buzos, es cómo son las medusas, con su forma de campana o sombrilla, y que se mueven en la columna de agua por contracciones de su cuerpo, tomando agua en su cavidad gastrovascular y expulsándola a modo de propulsor. De la umbrela (la campana), en su parte inferior, donde está la boca, cuelga el denominado manubrio o parte tentacular, con filamentos de hasta varios metros de longitud en algunas especies, que es la que posee los cnidocitos urticantes. Por ello, si alguna vez tenemos que tocar una medusa, lo mejor es hacerlo por la parte superior de la umbrela, pues es donde existe un menor número de cnidocitos.

En algunos lugares la presencia de
medusas está indicada.
CC Tydenet
La denominada “picadura de la medusa” es en realidad la activación de las células urticantes o cnidocitos, que tienen una cápsula con un filamento tóxico. Al contacto con la presa los filamentos se eyectan (por eso decimos que pican) e inyectan el veneno. Esta activación de las células urticantes puede producirse incluso sin necesidad de contacto, tan solo por la presión del agua, o por cambio de presión osmótica. Por ello cuando hayamos entrado en contacto con una medusa y tengamos parte de sus tentáculos en nuestra piel no es bueno, no solo no tocarse, sino echarse agua dulce para retirarlos, ya que la diferencia de presión osmótica entre agua dulce y salada puede activar la salida de los filamentos tóxicos que no se habían activado todavía, y por lo tanto incrementar el número de cnidocitos activados, agravando el efecto de la picadura.

La toxicidad de las medusas depende de la especie, y también de la especie receptora de la picadura, por lo que algunas medusas pueden no afectarnos a los humanos, pero sí a sus depredadores o a sus presas. La medusa más venenosa es la avispa de mar o medusa de caja (Chironex fleckeri), que es capaz de matar a las personas por su contacto. Está considerado el animal más venenoso del planeta y afortunadamente se la encuentra fundamentalmente en aguas australianas. Sus larguísimos tentáculos transparentes pueden provocar la muerte de la persona afectada. Son muchas las playas australianas que avisan del peligro e incluso se suelen cerrar algunas de ellas cuando su presencia es elevada.

Las medusas viven en aguas abiertas, y cada vez son más frecuentes en las costas mediterráneas y atlánticas, fundamentalmente por el aumento de capturas de su principal depredador, la tortuga. En algunas épocas del año, en primavera y verano, son arrastradas hacia las costas, especialmente tras los temporales de levante.

Pelagia noctiluca Es la medusa más frecuente en el Mediterráneo. Muy urticante,
pero no es mortal. Manchas marrones en la umbrela. También llamada
medusa luminiscente o calefo. Tamaño pequeño, con umbrela entre 5 y 10 cm.  

CC Luis Abad
En las costas españolas se pueden encontrar cinco especies de medusa y una de sinóforo (un macroorganismo colonial, formado por varios organismos que también pertenece al grupo de los cnidarios), la Carabela Portuguesa o Physalia physalis. Las cinco medusas más comunes son Pelagia noctiluca, Chrysaora hysoscella, Rhizostoma pulmo, Carybdea marsupialis y Cotylorhiza tuberculata. Esta última se la conoce comúnmente como huevo frito, y apenas causa problemas en los humanos.

Para los buceadores los accidentes más frecuentes con este tipo de organismos se producen al contactar accidentalmente con ellos con las manos o con la cara (no cubiertos por el neopreno), al descender o ascender a la superficie.

El contacto con las medusas causa lesiones cutáneas que pueden durar días o meses, con formación de eritema, edema, reacciones de urticaria y dolor intenso. La primera sensación es similar al dolor causado por la quemadura de un cigarrillo. Posteriormente comienza la erupción cutánea y ocasionalmente se pueden producir calambres, nauseas y vómitos. Lo normal es que los síntomas vayan desapareciendo espontáneamente en pocos días, aunque el dolor puede ser prolongado.

Las lesiones cutáneas de la Carabela Portuguesa son más intensas y dolorosas que las del resto de medusas.
Phisalia phisalis Carabela portuguesa.
Conocida como fragata portuguesa, agua mala, botella azul o falsa medusa. En realidad no es un solo animal: es un organismo colonial, una agrupación de hidroides (los que se ocupan de la flotación), gastrozoides (los que se encargan de la digestión), dactilozoides (encargados de la detección y
captura de presas y defensa), y los gonozoides (reproducción). 
Carnívoro que se alimenta de peces pequeños y plancton. Es a su vez devorada por las tortugas 
o el pez luna, cuya piel es demasiado gruesa e inmune a su veneno.
CC Biush
Tras la picadura de cualquier medusa hay que seguir los siguientes pasos:


  • Salir del agua y apartar de la piel los restos visibles de tentáculos, a poder ser con pinzas o guantes, evitando frotarse la piel.
  • No lavarse con agua dulce, ya que el cambio osmótico hace que se disparen más cnidocistos y el daño sea mayor. Se aconseja lavar la zona con agua de mar.
  • No secarse la piel con toallas ni con arena.
  • Si es posible aplicarse vinagre, para reducir la virulencia de la picadura, ya que el vinagre desactiva los cnidocistos.
  • Es bueno aplicar compresas frías durante 5 a 15 minutos, pero evitando el contacto con el agua dulce. Es útil una bolsa de hielo, pero sin contacto del hielo con la piel. El frío desactiva la toxina y evita que pase al torrente sanguíneo. Nunca aplicar compresas calientes ni productos que aumenten la temperatura local.

Con estas medidas, si se aplican rápidamente, antes de una hora del contacto con el animal, se pueden solucionar más del 90 % de los casos. Si las molestias continúan y si se producen temblores, nauseas, mareos o dolor intenso, lo mejor es acudir al médico para iniciar un tratamiento con antihistamínicos, y si la erupción es intensa, con cremas corticoides.

Chrysaora hysoscella
Menos frecuente que P. Noctiluca y de similar peligrosidad. 
También llamado acalefo radiado o aguamar. 
Tamaño medio, con umbrela de hasta 30 cm de diámetro.
CC Luis Abad

Para prevenir todo esto, antes de lanzarse al mar para la inmersión es preciso observar la superficie, para advertir la presencia de medusas, y lo mismo al salir del agua. Ni que decir tiene que el uso de traje completo y guantes evitan muchos accidentes. Para evitar el contacto con la cara lo mejor es estar muy atento.

Pelagia noctiluca
CC Luis Abad
Para aquellos que no practican el deporte del submarinismo y no conocen a estos maravillosos animales, las medusas son más bien un problema, especialmente cuando se encuentran con ellas en las playas. Y es que la proliferación de medusas en nuestras costas ha llegado a ser muy molesta. Estos animales viven de forma natural en el mar, siendo arrastrados a la costa por las corrientes y a menudo últimamente se han llegado a convertir en una plaga incómoda y peligrosa para el bañista.

El problema es que la proliferación de medusas en las costas generalmente denota un desequilibrio trófico, porque sus depredadores han disminuido. El atún, el pez espada, el pez luna, las tortugas, ingieren grandes cantidades de medusas, y la disminución de sus poblaciones ha provocado el crecimiento general de las medusas en el océano, las cuales además, al disminuir la cantidad de peces que se alimentan de plancton, tienen más alimento a su disposición. El aporte de nutrientes al mar por el vertido de aguas residuales provoca también un gran crecimiento del plancton, potenciando también el alimento disponible. Además el incremento de la temperatura de nuestras aguas acelera el proceso biológico de las medusas, la disminución del caudal de los ríos, que no aportan agua dulce a las zonas costeras, que creaba un cinturón costero de agua poco salina que alejaba a las medusas de la costa, también contribuye a su presencia costera.
Cotylorhiza tuberculata. 
También llamada aguacuajada o medusa huevo frito. 
Mide entre 20 y 35 cm de diámetro. Es una de las más frecuentes 
y es poco urticante. Entre sus tentáculos suele haber pequeños peces, 
que se refugian de los depredadores.
CC Fredski2013

Las medusas son, sin duda, unos animales fascinantes, que han sido capaces de sobrevivir en condiciones complicadas y adversas a lo largo de la historia de nuestro planeta. Son unos simples invertebrados sin cerebro que constituyen plagas por proliferación en las costas. Estas proliferaciones de individuos en nuestras costas, como acabamos de ver, son siempre indicadores de que algo va mal en nuestro océano. ¿Está el futuro de los océanos en manos de las medusas? ¿Será el océano futuro el reino de las medusas? ¿La leyenda de la medusa como símbolo de algo dañino es un aviso que nos envía Poseidon y debemos escucharle y reaccionar?