Texto: Mónica Alonso Ruiz
Dicen los ancianos de Papúa que,
cuando la noche cae sobre Raja Ampat, el mar murmura historias antiguas. Una de
ellas se refiere al origen de estas islas, nacidas no solo de la tierra y el
océano, sino también del misterio y la leyenda.
En un
tiempo remoto, cerca del río Waikeo una mujer encontró siete huevos enormes que
brillaban. Cuando el primer rayo de sol tocó los huevos, de ellos salió un
resplandor suave, cálido. Uno a uno, cinco huevos se abrieron y de ellos
surgieron cuatro niños y una niña.
Los niños
crecieron, y cada uno fue reclamado por una isla distinta, como si la tierra
misma los llamara por su nombre. Waigeo acogió al mayor, fuerte como las
corrientes del norte. Salawati recibió al segundo, astuto y sereno. Misool, con
sus cavernas y mares profundos, eligió al tercero. Batanta, envuelta en brumas,
se convirtió en el reino del cuarto. Así nacieron los Cuatro Reyes, guardianes
de un territorio donde el mar baña miles de islas.
La niña no
gobernó una isla, sino algo más sutil, lo que salió del sexto huevo: la armonía
entre los reinos, la voz que calma las tormentas, la presencia que nadie ve
pero todos sienten.
El séptimo
huevo quedó intacto, sólido, como una piedra, y permanece como un objeto
sagrado y lugar de veneración en la orilla del río Waikeo.
La leyenda de los cuatro reyes. Fuente:
West Papua Voice.
Cuando navegas por Raja Ampat, en
una sopa de islas verdes rodeadas de aguas turquesas que cambian de color con
el paso del día, es fácil creer que esta historia no es solo una leyenda.
Raja Ampat: joya del Triángulo
de Coral
El archipiélago de Raja Ampat es un auténtico paraíso situado en aguas ecuatoriales de Indonesia, en la provincia de Papúa Occidental, junto a la gran isla de Nueva Guinea, la segunda más grande del mundo.
Está formado por más de 1.500 islas, islotes y bancos de
arena, que rodean a cuatro islas principales: Misool, Salawati, Batanta y Waigeo. La variedad de paisajes es enorme: la mayoría de las islas están
cubiertas de densa vegetación tropical, algunas alcanzan alturas cercanas a los
1.000 metros y solo unas 35 están habitadas.
Situación de Raja Ampat. Fuente:
Google Maps
Mapas del Archipiélago de Raja Ampat,
en Indonesia. Fuentes Wikipedia y Stay Raja Ampat
Raja Ampat es conocido en todo el
mundo por su extraordinaria riqueza marina, lo que lo convierte en uno
de los mejores destinos de buceo del planeta. En sus aguas se encuentra
alrededor del 75 % de todas
las especies de coral conocidas, además de más de 1.800 especies de peces de arrecife. Sin embargo, su
belleza no se limita al fondo marino. En la superficie, el paisaje es
igualmente impresionante, con aguas cristalinas, formaciones rocosas kársticas, canales naturales y playas de arena clara.
Este extraordinario nivel de
biodiversidad se explica porque Raja Ampat se sitúa en el Triángulo de Coral,
una región del océano Pacífico occidental que abarca seis países: Indonesia,
Malasia, Papúa Nueva Guinea, Filipinas, Timor Oriental y las Islas Salomón.
Aunque esta zona ocupa solo una pequeña parte de los océanos del planeta,
concentra la mayor diversidad de corales y peces de arrecife del mundo. En Raja
Ampat confluyen además los océanos Pacífico e Índico, y corrientes como la Indonesian Throughflow transportan aguas cálidas y ricas en nutrientes,
favoreciendo el crecimiento del coral y la vida marina.
El Triángulo
de Coral. Fuente: Marine Protected Area Networks in the Coral Triangle: The Way
Forward. 2011.
Green et Al.
Esquema de la ITF (Indonesian
Throughflow). El agua entra en la ITF desde el Pacífico occidental y sale al
océano Índico.
La geología del archipiélago
también ha sido clave en esta riqueza natural. A lo largo del tiempo, los
procesos geológicos han creado una topografía muy variada, con paredes
submarinas, arrecifes, manglares y canales profundos, lo que ofrece numerosos
hábitats para una gran diversidad de especies.
Las formaciones calcáreas del
archipiélago están cubiertas de vegetación hasta el agua. Foto: Mónica Alonso
A pesar de su relativo
aislamiento, Raja Ampat ha sufrido durante décadas diversas amenazas, como la
pesca ilegal, el uso de explosivos o la explotación de recursos naturales. Sin
embargo, en los últimos años se han puesto en marcha importantes iniciativas de
conservación. En 2004 se creó la Iniciativa Bird’s Head Seascape, que
actualmente protege más de 225.000 km² de ecosistemas marinos.
Hace apenas treinta años, Raja
Ampat era prácticamente desconocido. Su descubrimiento comenzó en la década de
1990 gracias al buceador holandés Max Ammer, quien llegó a la zona buscando
restos de barcos y aviones de la Segunda Guerra Mundial. En lugar de eso,
encontró una biodiversidad marina excepcional. Impresionado por lo que vio,
invitó al zoólogo marino australiano Gerry Allen a estudiar la región, lo que
marcó el inicio del reconocimiento internacional de Raja Ampat como uno de los
destinos de buceo más extraordinarios del mundo.
En cada inmersión se pueden ver enormes
bancos de jacks. Foto: Luis Abad
Desde entonces, la protección del
archipiélago ha ido en aumento. En 2007, Indonesia estableció un sistema de
áreas marinas protegidas, además de crear un santuario de tiburones y
mantarrayas de 46.000 km² en 2014.
Como reconocimiento a su valor
natural, en 2023 Raja Ampat fue declarado Geoparque Mundial de la UNESCO,
debido a sus formaciones kársticas únicas, y en 2025 fue designado Reserva de
la Biosfera, con el objetivo de proteger tanto sus ecosistemas marinos y
terrestres como a las comunidades indígenas y la pesca sostenible.
Áreas Marinas Protegidas de Raja
Ampat. Fuente: WWF, Conservation International y The Nature Conservancy
Navegando y buceando en el paraíso
Hace poco tuve la suerte de
viajar a Raja Ampat, donde realizamos un safari de buceo a bordo de un barco de
madera al estilo Pinisi. Este tipo de embarcación está inspirada en los
tradicionales barcos de carga de dos mástiles de la etnia Konjo, originaria del
sur de Sulawesi. Aunque el barco en el que navegamos fue construido en 2001,
viajar en él fue como retroceder en el tiempo.
La mayoría de los barcos de buceo
que recorren esta zona siguen este mismo estilo. Aunque tienen las velas, en
realidad navegan a motor y están diseñados para ofrecer comodidad al buceador
porque cuentan con instalaciones específicas para el buceo.
El barco estilo Pinisi estuvo presente
en el billete de 100 rupias de Indonesia hasta 2000
Nuestra ruta comenzó en las islas
Kai, al sur de Raja Ampat, y finalizó en Sorong, en la isla de
Papúa. Fue un recorrido lleno de paisajes únicos e inolvidables, navegando entre
las islas, miles de islotes de roca caliza que emergen de las aguas turquesas,
cubiertos por una vegetación densa que parece caer directamente al agua,
creando un escenario de gran belleza.
La ruta del safari de buceo que
hicimos. Foto: Mónica Alonso
Viajar en un velero añade un
valor especial a la experiencia. El barco se desplaza lentamente por los
canales naturales que separan las islas, permitiendo disfrutar del paisaje con
calma. Al amanecer y al atardecer, la luz dorada realza los verdes intensos de
las islas y los azules profundos del mar, creando momentos verdaderamente
memorables.
El velero en el que viajamos, el
“Ondina”. Foto: Carlos Villoch
La estancia en el velero nos
proporcionó momentos mágicos con la luz del anochecer. Foto: Mónica Alonso
Para aprovechar al máximo el
tiempo dedicado al buceo, normalmente se hacen entre tres y cuatro inmersiones
diarias, incluida la nocturna, y la navegación entre zonas suele realizarse de
noche. En algunos casos, los traslados se hacen entre inmersiones. Para acceder
a los arrecifes de coral, desde el barco principal se utilizan pequeñas
embarcaciones neumáticas que facilitan la llegada a los puntos de inmersión.
El acceso a los puntos de buceo se
realizaba con zodiacs desde el velero. Foto: Mónica Alonso
Acabar la inmersión junto a un islote con
vegetación que llegaba hasta el agua era impresionante. Foto: Luis Abad
La temperatura del agua rondaba
los 30 grados centígrados, lo que resulta muy agradable para inmersiones
largas, aunque es algo superior a la considerada óptima para la conservación de
los corales.
Navegar por las cristalinas aguas de
las lagunas marinas de Raja Ampat es una delicia. Foto: Mónica Alonso
Durante el viaje realizamos
varias visitas inolvidables a tierra, entre las que destacan dos lugares
especialmente llamativos por su belleza. El primero fue la isla de Karawapop,
en el archipiélago de Misool, un rincón mágico conocido por albergar la llamada
Laguna del Amor, una laguna de agua salada con forma de corazón. Escondida
entre islotes de roca caliza y rodeada de exuberante vegetación tropical, esta
pequeña joya natural se descubre desde un mirador situado en la cima de una
colina, al que se accede tras una corta caminata por la selva a través de una
escalera de madera.
La laguna del amor en Karawapop. Foto:
Mónica Alonso
La segunda visita fue Piaynemo,
uno de los momentos más impactantes del viaje. Este paisaje kárstico, situado
en la aldea de Saukabu, en el distrito de West Waigeo, destaca por sus colinas
de roca caliza de formas sorprendentes, modeladas por la naturaleza a lo largo
del tiempo. Desde el mar, el archipiélago resulta ya fascinante, pero la
experiencia se vuelve aún más especial al subir por las escaleras de madera
hasta el mirador, desde donde se contempla un laberinto de islotes cubiertos de
selva que emergen sobre un mar de intensos tonos turquesa.
Vista de la laguna de Piaynemo, desde
el mirador. Foto: Mónica Alonso
Los
tiburones de Raja Ampat
Raja Ampat tiene
una gran variedad de tiburones, mayor que en muchas regiones del Indo‑Pacífico, debido a su ubicación en el
corazón del Triángulo de
Coral. En sus aguas se encuentran tiburones de arrecife (puntas negras, puntas
blancas y tiburón gris de arrecife), además de wobbegongs, tiburones caminantes y, de forma ocasional,
especies pelágicas.
Aun así, no es
un lugar donde se vean tiburones con mucha frecuencia. Durante las inmersiones
se observa un número relativamente bajo en comparación con otros destinos del
mundo.
En varios
países se han creado santuarios de tiburones, y allí está prohibido pescarlos.
Ejemplos como Maldivas, Palau o Micronesia han demostrado que estas medidas
ayudan a mantener poblaciones estables a largo plazo, aunque a veces las
prohibiciones no se cumplan al 100%.
Indonesia es el
principal país del mundo en la pesca de tiburones, con capturas anuales que
superan las 100.000 toneladas. Solo unas pocas especies, las mantarrayas, los
peces-sierra y el tiburón ballena, han contado con una protección efectiva
desde hace décadas.
El alto valor
ecológico de Raja Ampat ha impulsado, desde hace poco, medidas específicas de
conservación para tiburones y por ello prácticamente se acaba de iniciar su proceso
de recuperación. En 2014 se estableció un santuario que protege a todas las
especies de tiburones y rayas, así como a dugongos y tortugas marinas. Algunas
poblaciones aún no se han recuperado, como el tiburón cebra (Stegostoma
tigrinum), casi desaparecido por causa de su captura para la venta de
aletas en las décadas de 1990 y 2000.
A diferencia de otros lugares
donde abundan los tiburones de arrecife de nado activo, en Raja Ampat
predominan especies crípticas y bentónicas. Wobbegongs y tiburones caminantes
suelen pasar desapercibidos porque permanecen camuflados, no patrullan constantemente
la columna de agua y se esconden en microhábitats difíciles de observar. Esto
hace que parezca que hay menos tiburones de los que realmente hay.
El tiburón wobbegong
La posibilidad de ver wobbegongs
fue una de mis razones para viajar a Raja Ampat. Estos son tiburones que viven
en el fondo marino y destacan por su camuflaje extraordinario: su piel imita
rocas, corales y arena, lo que los vuelve casi invisibles. Por eso se les
conoce como “tiburones alfombra”, tanto por sus manchas marrones como por los
“flecos” que rodean su boca.
El nombre wobbegong
probablemente proviene de una palabra aborigen australiana que significa “barba
desgreñada”, en referencia a los lóbulos de piel que rodean su cabeza plana.
Estos lóbulos ayudan a disimular su silueta y también podrían funcionar como
sensores que detectan pequeños movimientos a su alrededor.
Un wobbegong perfectamente camuflado,
apoyado en un coral. Foto: Luis Abad
Aunque parezcan tranquilos, son
depredadores de emboscada muy eficientes. No persiguen a sus presas: se quedan
quietos durante horas, camuflados, hasta que un pez o un crustáceo se acerca
demasiado, y entonces atacan con increíble rapidez. Son más activos de noche y
suelen descansar por el día.
Existen 12 especies de wobbegongs
en el Pacífico occidental y el Índico oriental. Algunas pueden medir hasta 3
metros, lo que impresiona aún más cuando salen de su escondite. A pesar de sus
dientes afilados, rara vez representan un peligro para los humanos y solo
muerden si se sienten molestados.
La dentadura de los wobbegongs está
adaptada para sujetar presas resbaladizas. Fuente: Australian Museum. Autor:
Ken Graham
Encontrarlos buceando no es
fácil: pueden estar delante y aun así pasar desapercibidos. En nuestro viaje
vimos cinco en una sola inmersión.
En Raja Ampat es común el
wobbegong teselado (Eucrossorhinus dasypogon). Aunque todas las especies
tienen lóbulos alrededor de la boca, esta especie en particular posee una barba
continua de lóbulos ramificados que va desde el morro hasta las aletas
pectorales. Su cuerpo es ancho y aplanado, con aletas grandes y redondeadas.
Wobbegong teselado. Fuente: Monaco
Nature Encyclopedia. Autor: Jim Greenfield
Wobbegong teselado. Fuente: Wikipedia.
Autor: John Janson
Tiene uno de los patrones de
color más complejos, perfecto para esconderse en arrecifes llenos de formas.
Además de cazar al acecho, puede mover la cola imitando a un pez pequeño para
atraer presas, algo único entre los wobbegongs. Prefiere descansar en cuevas y
huecos, y suele volver a los mismos lugares.
Mide entre 1,3 y 1,8 metros y
vive en el norte de Australia, Papúa Nueva Guinea y varias islas cercanas,
incluida Raja Ampat.
Los tiburones caminantes
Raja Ampat es uno de los mejores
lugares del mundo para ver tiburones caminantes, pequeñas pintarrojas de
la familia Hemiscylliidae, especialmente del género Hemiscyllium.
También se les llama tiburones bambú o epaulette sharks. Su
característica más llamativa es que “caminan” por el fondo, moviendo el
cuerpo y apoyándose en las aletas pectorales y pélvicas como si fueran patas,
un movimiento parecido al de una salamandra.
Aunque pueden nadar, prefieren
desplazarse caminado por fondos arenosos o coralinos. Sus aletas tienen una
estructura modificada que les permite rotarse y usarlas para impulsarse. Son
tan adaptables que incluso pueden salir del agua momentáneamente para llegar a
pozas de marea. Para sobrevivir fuera del agua o en aguas con poco oxígeno,
pueden aumentar el flujo de sangre al cerebro y reducir funciones no
esenciales, resistiendo hasta dos horas sin oxígeno sin sufrir daños.
Estos tiburones son nocturnos y suelen
permanecer en aguas poco profundas. Durante el día se esconden dentro o debajo
de los corales o en pequeñas grietas, a veces quedando parcialmente visibles,
mientras que por la noche se mueven lentamente por el fondo en busca de
pequeños peces e invertebrados.
La especie más representativa es
el tiburón caminante de Raja Ampat (Hemiscyllium freycineti),
endémica del archipiélago y conocida localmente como kalabia. Vive en
aguas muy poco profundas, desde zonas intermareales hasta unos 10–12 metros. Los
habitantes locales de las localidades de Arborek y Yenbuba los conocen bien,
pues se les acercan mucho cuando limpian peces para la cena y tiran los restos
a la orilla.
Recientemente
se ha conocido que su población está disminuyendo debido al desarrollo
turístico, el tráfico de embarcaciones y la degradación de su hábitat somero.
Aunque el 80% de su distribución está dentro de zonas marinas protegidas y tiene
protección legal, su población sigue enfrentándose a la pesca artesanal en
numerosas comunidades locales.
Tiburón caminante de Raja Ampat (Hemiscyllium
freycineti). Foto: Jones/Shimlock-Secret Sea
Visions
Dos tiburones caminantes de Raja Ampat
escondidos en una zona de pradera marina. Fuente: Save
our Seas Foundation. Autor: Muhammad Wiralaga
Un tiburón caminante de Raja Ampat en
una charca mareal. Fuente: Save our Seas Foundation. Autor: Muhammad Wiralaga
En la región
también aparecen otras especies, como los tiburones caminantes del norte de
Nueva Guinea, muy parecidos al tiburón caminante clásico Hemiscyllium
ocellatum, típico de Australia. Aunque este último no vive en Raja Ampat,
durante años se confundió con especies papúas por su apariencia y
comportamiento similares.
***********************
Al despedirnos
de Raja Ampat, la leyenda de los Cuatro Reyes deja de ser un mito lejano para
convertirse en algo perfecto para describir este lugar donde naturaleza,
historia y espíritu conviven en equilibrio frágil. Tras recorrer el
archipiélago en los barcos pinisi y sumergirnos en sus aguas rebosantes de
vida, comprendemos que su extraordinaria biodiversidad no es solo un tesoro
para quienes lo visitan, sino un recordatorio urgente de lo que aún podemos
proteger.
Foto: Mónica Alonso
Foto: Mónica Alonso
Referencias:
La leyenda de los cuatro reyes:
The Legend of Raja Ampat: A Tale of Sacred Eggs and the Birth of Kings - West Papua Voice
The Four Kings of Raja Ampat and the Hidden Stone Egg of Kabui Bay - TRAVEL RAJA AMPAT
Conservación en Raja Ampat:
https://www.unesco.org/en/mab/raja-ampat
https://birdsheadseascape.com/
Buceo en Raja Ampat:
Buceo en Raja Ampat: Guía completa - Buceopedia
Barcos Pinisi:
Pinisi: La artesanía naval milenaria
del sur de Célebes
Tiburones en
Raja Ampat
‘Negative
encounters’: what's really happening with sharks in Maldives - Maldives
Independent
Raja Ampat Conservation Efforts - Raja Ampat Biodiversity Eco Resort
Wobbegongs:
Wobbegongs (Orectolobidae) - Marine Life Identification
https://www.iucnredlist.org/species/pdf/124427292
Tiburones caminantes:
Two new species of bamboo
sharks (Orectolobiformes: Hemiscylliidae) from Western New Guinea.
Aqua, International Journal of Ichthyology. Allen, G. R. & Erdmann, M. V.
(2008) (PDF) Hemiscyllium halmahera, a new species of Bamboo Shark
(Hemiscyllidae) from Indonesia
Review of the bamboo shark
genus Hemiscyllium. Journal of the Ocean Science
Foundation 23: 51–97. Allen, G. R., Erdmann, M. V., White, W. T., Fahmi &
Dudgeon, C. L. (2016). (PDF) Walking, swimming or hitching a ride? Phylogenetics and
biogeography of the walking shark genus Hemiscyllium
Morphology and genetic
diversity of the walking sharks Hemiscyllium galei and H. henryi in the Bird’s
Head Seascape. AACL
Bioflux 15(6): 3280–3291. Tapilatu et al. (2022). Estudio genético y
morfológico en el área de Papúa y Raja Ampat. 2022
Morphology and genetic diversity of the walking sharks Hemiscyllium galei and
Hemiscyllium henryi in Papua Bird's Head Seascape. AACL Bioflux
15(6):3280-3291.
Hemiscyllium freycineti IUCN Red List of Threatened Species
Raja Ampat and their Endemic Shark Species - Save Our Seas Foundation
EPI - Elasmobranch Project Indonesia
From
Gaps to Discoveries: The Raja Ampat Epaulette Shark Research - New England
Aquarium
Raja
Ampat Epaulette Shark - Hemiscyllium freycineti
Diving
with Sharks in Raja Ampat | Papua Paradise

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