miércoles, 1 de marzo de 2017

EL MISTERIOSO TIBURÓN DE GROENLANDIA

Hay un tiburón que siempre me ha fascinado, y eso que tiene todas las cualidades para no ser llamativo, por ser de aguas muy frías y profundas, muy poco conocido, lento en su natación, y por haber pocas noticias sobre él. Os presento al tiburón de Groenlandia, un pez que nunca veréis en inmersión y que ha sido hasta hace poco un gran desconocido para todos… hasta hace unas semanas, cuando una prestigiosa revista de ciencia ha divulgado que este tiburón es el vertebrado más longevo, y que puede tener una vida de hasta casi 400 años.

Así que me he animado a recopilar toda la información que tenía sobre este animal, que había ido guardando desde hace tiempo, y añadiendo la nueva de los nuevos artículos, para contaros todo lo que me ha parecido más interesante sobre él, con la idea de darlo a conocer, y, cómo no, ayudar a protegerlo, pues es de sobra sabido que las especies más longevas son también las más sensibles a la acción humana, y por tanto las que más hay que proteger.
Aquí podemos observar el tamaño de este enorme animal
Fuente: Vistalamar.es
Comenzamos con el nombre científico Somniosus microcephalus, que ya es significativo: dormilón y con la cabeza pequeña. Y es que su apariencia es de por sí extraña, muy diferente a la de otros tiburones conocidos: su piel es de color grisáceo y poco lustrosa, a diferencia de otros tiburones más emblemáticos, cuya piel gris o azulada tiene el brillo metálico tan llamativo. Es un pez enorme, de hasta unos 6-7 m (aunque ya sabemos que el afán de alardear de los humanos en cuanto a los tamaños de los peces ha llevado a dotar al gran blanco de dimensiones aún mayores). Tiene una cabeza pequeña y redondeada, con aletas dorsales y pectorales reducidas, ojos redondos y pequeños, y su movimiento natatorio es lento y parco en movimientos, por lo que se justifica el apelativo de dormilón. Vamos que no parece un tiburón, al menos de los típicos, y uno no se anima a curiosear sobre un bicho tan feo.
Pero no nos desanimemos porque lo más espectacular llega después. Este gigante de los mares árticos presenta tamaños habituales de 2.5 a 5 m y un peso de unos 400 kg: recordemos que los tiburones pesan poco, por su esqueleto cartilaginoso, y por ello 400 kg nos pueden parecer poco para un bicho de 5 m, si lo comparamos con el peso de los animales terrestres. Los machos suelen ser más pequeños que las hembras, hecho frecuente entre los peces.

Entre los familiares de esta especie se encuentra el Somniosus pacificus, el tiburón dormilón del Pacífico, que sí suele ser más habitual que tenga 7 m, y que es el más grande de todos los dormilones. Nuestro invitado de hoy vive, como hemos dicho, en aguas del Atlántico Norte y del Ártico, con un rango de distribución no muy grande. Algunas fuentes dicen que es una especie característica del abismo polar (me muero de la risa con la palabra abismo), y  que puede vivir hasta en profundidades de 2000 m. Ahora ya voy animándome, pues estas profundidades ya son palabras mayores.

Este animal se cree que es un poderoso depredador marino que come peces y calamares, y mamíferos marinos como focas y morsas. Del examen de su estómago los científicos han encontrado restos de caribúes, caballos, e incluso partes de un oso polar y trozos de ballena. Y eso, ¿cómo es posible?. Pues resulta que a pesar de su lentitud, razonable para un animal de aguas tan frías, es capaz de realizar grandes cambios bruscos de velocidad, lo cual le permite poder cazar focas, morsas o los rápidos calamares. Es ahora cuando vemos más similitudes con el rey de los mares, el gran blanco, pues coinciden en alimentarse de mamíferos marinos. Y sobre lo de los mamíferos no marinos, digamos que este animal, como todos los animales del ártico, es carroñero, y come todo lo que pilla, aunque sea un cadáver de un caballo.
 
El tiburón de Groenlandia en aguas árticas
Fuente: Doug Perrine
Siempre que se habla de un tiburón, debemos mencionar su dentadura y su boca, y de nuevo nos llevamos una sorpresa, pues no nos encontramos los grandes dientes que esperábamos, ni la enorme mandíbula desencajable del tiburón blanco. Tiene dientes afilados en la parte superior, y aserrados y más anchos en la inferior. Esto es perfecto para su carácter carroñero, los dientes superiores sujetan y los inferiores permiten cortar agitando su cabeza. Según los científicos este animal se atreve con todo, vivo o muerto, y se han visto belugas y leones marinos con marcas grandes de presuntos mordiscos de este animal. Se nota que la vida es dura en los mares árticos.

Según el experto en tiburones de la NOAA (National Oceanic and Atmospheric Administration) Greg Skomal “he estado en el agua con tiburones de Groenlandia y casi parecían inanimados. Son increíblemente dóciles y no parece que tengan esa capacidad de acelerar para capturar un león marino. Y sin embargo hay que considerar que los leones marinos pueden dormir en el agua, flotando con sus cabezas fuera, para evitar a los osos polares. Y eso les hace vulnerables a estos tiburones.” Vamos, que son unos “bichos” bien hábiles.
El tiburón de Groenlandia tiene un aspecto muy diferente a otros tipos de tiburones
       Fuente: Greg Skomal            
Si analizamos las palabras del biólogo Peter Bushnell, de la Universidad de Indiana, para él las focas no necesariamente tienen que estar dormidas para que este tiburón las cace. “Teniendo en cuenta la presencia de tanto pescado en sus estómagos y la total ausencia de lodo, que es lo que esperas de un animal carroñero que come del fondo, no tengo dudas de que es un depredador activo. Cuando el hielo cubre las aguas, las focas o leones marinos entran y salen por agujeros en el hielo para pescar, y esta conducta la pueden estar explotando los tiburones de Groenlandia….tengo la impresión de que pueden merodear lentamente bajo el hielo alrededor de los agujeros, y esperar días enteros a que entre una foca al agua. Así un animal letárgico puede capturar a un animal tan rápido como el león marino…” Y finalmente Peter concluye: “no sabemos cómo de grandes son sus crías al nacer, ni dónde lo hacen…es patético lo poco que sabemos de estas criaturas

Pero, ¿qué es lo que hace a estos animales realmente increíbles?. Es que son ciegos la mayoría de ellos. En su ojo suelen tener un copépodo parásito, que les va comiendo literalmente el globo ocular, por lo que su visión es muy pobre, pero claramente lo compensan con un gran olfato, el gran sentido de los tiburones, que les permite localizar la carroña, en un mar con poco alimento, como es el ártico. El copépodo parásito, es bioluminiscente, y por ello se cree que en realidad, además de dejarle ciego para toda la eternidad de su vida, les ayuda a atraer presas en las aguas profundas oscuras. Talento parece que no les falta, y posiblemente por ello pueden sobrevivir durante tantos años.
El parásito que suele habitar en sus ojos les deja ciegos
Fuente: Greg Skomal
Pues a pesar de su aparente poco atractivo a mí ya me fascina este raro tiburón, por la cantidad de curiosidades y habilidades de un animal que vive en un medio tan difícil como es el ártico profundo. Y hablando del océano profundo, de lo que no tienen dudas los científicos, es que es un animal bien adaptado a las aguas profundas. Y es que como dice Toño Maño en su blog Tiburones en Galicia (os lo recomiendo) “este tiburón tiene un magnífico anticongelante”, acumulando urea y un compuesto llamado óxido de  trimetilamina en sus tejidos, producto del metabolismo de las proteínas. Este compuesto tiene dos funciones, por un lado permite controlar la presión osmótica del animal, y teniendo un nivel salino inferior al gran nivel de las aguas árticas, le ayuda a flotar mejor, y por otro a evitar los efectos de las bajas temperaturas en sus fluidos internos. Es curioso, que este compuesto se encuentra en muchos animales marinos, pero no en tan grande concentración como en este tiburón. Por eso su carne desprende ese olor nauseabundo, y se habla de su toxicidad.

Y hablando de su carne “tóxica”, resulta que en Islandia hay una delicia de plato a base de carne de este animal. Por lo que dicen el sabor no es muy bueno y hay que acostumbrarse, como parece ser habitual en la gastronomía de las tierras en las que la vida es extrema, como en los polos. Su nombre es hákarl, y se hace a base de carne de tiburón peregrino y de Groenlandia. Sin preparar la carne es tóxica y para ser comestible requiere de un proceso largo de elaboración, destoxificación mediante fermentación. Se sirve cortado en cubitos de uno o dos centímetros, y se sirve con un aguardiente típico. Recomiendan que uno se tape la nariz al acercarlo a la boca. Vamos, un placer….
La carne cruda de este animal se sabe que es tóxica porque cuando se la daban a los perros sin procesar (pobres bichos), sufrían convulsiones, ahogo y diarrea explosiva. Y yo me pregunto cómo llegaron a poner a punto la técnica de la destoxificación de la carne: a base de prueba y error, supongo… Los islandeses tienen gran experiencia en esto, pues tienen otros platos similares.
La carne del tiburón de Groenlandia es un “manjar” en Islandia
Fuente: Andrew Gimmer
Según un reciente estudio de la Universidad de Copenhague, realizado entre 2010 y 2013, y publicado en 2016, los tiburones de Groenlandia son los vertebrados más longevos del mundo, con una esperanza de vida de casi 400 años, aunque el estudio indica que su ciclo de vida pudiera llegar incluso hasta los 500 años. Hasta este estudio, se pensaba que el vertebrado más longevo era la ballena de Groenlandia, curioso vecino de este tiburón, que vive en las mismas aguas. En el estudio se habla de su lento crecimiento, de un centímetro por año, y que alcanzan la madurez sexual a los 150 años. Parece que los investigadores relacionan este crecimiento tan lento con la característica vida tan lenta de las aguas árticas.

El hallazgo se consiguió a partir del análisis del carbono 14 en los ojos de varios ejemplares capturados accidentalmente, cuyos resultados de datación se contrastaron con los restos de las pruebas nucleares de 1950 en estos animales. Los dos tiburones más grandes del estudio tenían unos 5 m de longitud y edades cercanas a 350-400 años, según los investigadores.

Investigadores canadienses y de Groenlandia, así como estadounidenses, están haciendo varios estudios sobre esta especie, que encuentran en sus aguas y en el estuario del río San Lorenzo. Estudian su comportamiento observando especímenes vivos bajo el agua, mediante equipos de buceo, vídeo y telemetría (etiquetas satelitales). En España se han registrado capturas accidentales en Galicia, así que no esperéis encontrároslo mientras buceáis.

Y como esto de que animales longevos malos son de proteger, pues vamos a finalizar explorando un poco el estado de conservación de esta especie. Según la lista roja de la IUCN, la especie está calificada como casi amenazada (2006), y se tienen pocos datos. Lo que dice la IUCN en el último informe de este animal es muy elocuente de lo vulnerable que es: “Aparentemente es un animal de larga vida con limitada productividad. Se ha capturado históricamente en Noruega y Groenlandia, por su enorme hígado, con capturas de hasta 32.000 ejemplares por año en 1910 en Groenlandia. Estas pesquerías posiblemente han debido de tener un gran impacto en la especie, pero es aún desconocido el nivel de declive de la misma. Actualmente, se captura accidentalmente en arrastreros, y en pesca artesanal en el Ártico. Su dinámica poblacional y biología no son bien conocidas pero su gran tamaño y crecimiento lento sugieren que es una especie vulnerable a la presión pesquera.”

Espero que hayáis disfrutado leyendo estas cosas sobre este raro animal, al menos tanto como lo he hecho yo, y confío en que entre todas estas curiosidades haya un huequecito en vuestra mente para recordar un animal vulnerable y singular como este, al que seguiremos la pista.

Referencias: