lunes, 19 de diciembre de 2016

CRIATURAS DE ANILAO (III)

Volvemos a la carga con las criaturas de Anilao, en Filipinas. Si os gustaron las dos entregas anteriores, pues no dudéis en seguir leyendo. Siempre curiosos los animales marinos de esta zona, nos disponemos a disfrutar de algunas curiosidades.

¿Conoces el pez erizo? (los diodontidos)


Foto: Luis Abad
A veces se confunden con los peces globo, con los que están estrechamente relacionados, y de los que se diferencian por la presencia de espinas sobre su cuerpo (de ahí que se llamen erizos).

Los peces erizo tienen la habilidad de inflar su cuerpo tragando agua (o aire) volviéndose redondos como una pelota. Esto incrementa su tamaño (casi el doble verticalmente) y reduce el rango de potenciales depredadores a los que tengan la boca más grande. Un segundo mecanismo de defensa son sus afiladas espinas, que son eréctiles.

El proceso provoca un elevado estrés y consumo de energía al animal, por lo que recomendamos no asustarlos para que se inflen, o cansaremos al animal innecesariamente, dejándolo más expuesto a sus depredadores.

Algunas especies son venenosas, teniendo una tetrodotoxina en su piel y/o intestinos, aunque esta toxina es menos frecuente que en los peces globo. Como resultado, los peces erizo tienen pocos predadores, aunque los adultos pueden ser raramente depredados por tiburones y orcas. Los juveniles también son predados por túnidos y delfines.

Los peces gato del arrecife de coral (Plotosus lineatus)

Cuando nos sumergimos en el arrecife nos gusta ver bancos de peces, pero no solo en el azul, también por el fondo marino y entre los corales. Y es entonces cuando volvemos a sorprendernos al encontrarnos con unas masas de peces de rayas blancas y negras que se mueven nerviosamente y al unísono. Son los peces gato, tan inquietos y con sus bigotes por delante.

Es llamativa la forma que tienen estos peces de degustar con antelación sus alimentos, y para ello tienen sus bigotes (como los gatos, que con ellos palpan antes de tocar físicamente). En la mayoría de los peces, las papilas gustativas salpican sus labios y morros así como sus bocas y gargantas. Es como si su boca hiciera de lengua. Cubiertos con cientos de miles de sensores gustativos (en sus bigotes), el pez gato puede “degustar” alimentos a cierta distancia.

Estos pececillos, de pocos centímetros de longitud son venenosos, pero mortales en raras ocasiones. Son venenosas la espina serrada de la primera dorsal y las aletas pectorales. En caso de picadura, el mejor tratamiento es aplicar calor, tan rápido como sea posible y tanto como se pueda soportar, y buscar asistencia médica.

Foto de Mónica Alonso Ruiz.

Foto: Luis Abad

Foto de Mónica Alonso Ruiz.
Foto: National Geographic

Los arbolitos de navidad son en realidad gusanos

Si, gusanos, porque en el mar la variedad de gusanos es mucho mayor de la que tenemos en tierra.

La imagen puede contener: planta y exterior
Foto: Luis Abad
El gusano árbol de Navidad (Spirobranchus giganteus) es un gusano tubícola de la familia Serpulidae que se introduce en corales vivos, normalmente del género Porites, dejando fuera dos coronas espirales de diverso e intenso colorido. Estas coronas espirales son en realidad sus branquias y tienen tanto función respiratoria como alimentaria, ya que están cubiertas de una sustancia pegajosa donde se adhiere el alimento.

Realizan una alimentación pasiva, esto es exponiendo sus abanicos branquiales a la corriente para atrapar partículas orgánicas en suspensión y plancton.

Ah, en la foto hay algo debajo de uno de los gusanos, y que no sabría decir qué es: ¿un gusano plano, tal vez?

El nudibranquio que se coloca en fila


foto: Luis Abad
Foto: Luis Abad
Hypselodoris tryoni, que hasta hace muy poco se llamaba Risbecia tryoni (cosas de la genética, que ha revolucionado la taxonomía) presenta una conducta muy curiosa, formando filas de hasta cuatro individuos.

Los científicos no saben explicar el por qué de este posicionamiento cabeza con cola.

Fu Manchu: El pez león ocelado (Dendrochirus biocellatus)

Foto: Scott Michael
Es posible que alguna vez en el arrecife no sepáis si un pez va o viene, es decir, si se mueve hacia adelante o hacia atrás. Es por la presencia de ocelos, una estrategia defensiva que han desarrollado algunos peces del arrecife representado un falso ojo en alguna parte de su cuerpo. La zona de la cabeza de un pez es la más vulnerable frene a un depredador, y utilizan este engaño para atraer su atención hacia este falso ojo, situado en alguna parte diferente del cuerpo del animal.

En este caso, este pez lo tiene, y por partida doble e incluso triple, y con diferentes coloraciones en función del individuo, en la parte dorsal trasera. De esta manera no solo atrae al depredador hacia la zona errónea, sino que el animal escapa en el sentido opuesto al que se espera el depredador.

También se piensa que la función del ocelo, que puede cambiar incluso de color a voluntad del animal, de negro a gris o verde, pueda ser comunicativa, pues se observan estos cambios de color durante el cortejo o cuando están haciendo frente a algún enemigo.

Foto: Luis Abad
Este pez de conducta reservada y hábitos nocturnos, más tímido que el resto de escorpénidos, es muy curioso, porque por la presencia de dos apéndices bucales que le cuelgan a modo de bigotes, se le llama también el Pez León Fu Manchu. También es llamativa la coloración de sus aletas pectorales, que despliega a modo intimidatorio cuando se le molesta.

Se alimenta de crustáceos y peces pequeños, como el resto de escorpénidos y sus espinas dorsales son muy venenosas, tanto que se alerta de ello en el mundo de la acuariofilia

Laticauda colubrina, una serpiente realmente sorprendente

Las serpientes marinas son sorprendentes, especialmente cuando pensamos que son reptiles que debe salir a respirar a la superficie, como nosotros)

Foto: Luis Abad
Cuando nos encontramos con una como la de la foto, que tenía un grosor de unos 3 cm, pues realmente sentimos su imponente presencia, e indudablemente algo en nuestro interior nos recuerda nuestros miedos más profundos (el miedo a las serpientes es uno de ellos), especialmente por su contoneo natatorio.

Tienen una longitud de unos 80 cm como máximo y son muy frecuentes en Filipinas, donde la fotografiamos. Se han pescado mucho por lo llamativo de su piel a rayas, y porque su carne se come en Japón.

Aunque son muy venenosas, no son en absoluto agresivas con los buceadores, y no se ha descrito accidentes con estos animales. Es curioso que las morenas que suelen alimentarse de estas serpientes se han hecho resistentes a su veneno.

A veces cazan en cooperación con los jacks o carángidos.

Laticauda pone su huevos en tierra, por lo que incluso es posible encontrarlas en tierra, si bien es un caso rarísimo.

Puedes ver un vídeo de estos animales aquí

Como podéis ver, Anilao en Filipinas, es una muestra muy significativa de la biodiversidad del ecosistema del arrecife de coral del Indopacífico. Yo siempre estoy dispuesta a hacer un viaje por allí, ¿te animas?

Puedes leer los capítulos I y II de este artículo aquí:

capítulo I
capítulo II