martes, 8 de octubre de 2013

CABALLITOS DE MAR: UN TESORO MUY PRECIADO PARA EL BUCEADOR Y PARA EL FOTÓGRAFO





Por alguna extraña razón, casi siempre que le preguntas a alguien, buceador o no, sobre cuál es el animal que le gustaría ver en el mar, responden que un caballito de mar. Son animales simpáticos y entrañables, difíciles de ver en la inmersión y que dan una satisfacción enorme cuando se tiene la posibilidad de tener uno delante. ¿Será la imagen de indefensión que presentan, o la rareza de sus formas lo que nos hace apreciarlos tanto?.

Y, ¿por qué se llaman así?. Pues porque su cabeza presenta cierto parecido con la cabeza de los caballos. Y esto es muy peculiar, puesto que tener la cabeza formando un ángulo recto con el resto del cuerpo es una rareza: ningún pez la tiene de esta manera.

Los caballitos de mar (o hipocampos) pertenecen a la familia de los signátidos, a la que también pertenecen los peces pipa. La palabra griega signátido significa “mandíbulas unidas”. Ello es porque estos peces no pueden abrir su boca: la tienen fusionada y en forma de tubo.

 


Este caballito de mar lo fotografiamos en Águilas, Murcia, en mayo de 2012, durante una limpieza de fondos. Se trata de una de las dos especies que se encuentran en el Mediterráneo: Hippocampus guttulatus.


Los caballitos de mar son depredadores de pequeños invertebrados. Poseen un sistema visual con ojos que tienen movilidad independiente entre sí, les ayudan a reconocer sus presas, pequeños crustáceos que forman parte del zooplancton. Cuando la presa se pone a su alcance es aspirada a través de su hocico óseo por medio de un rápido movimiento de su cabeza. Tragan enteras a sus presas al no disponer de dientes, y se ven obligados a consumir grandes cantidades de comida, ya que prácticamente carecen de estómago.

El cuerpo de los caballitos de mar está comprimido lateralmente y está recubierto por una armadura de placas o anillos óseos: se trata de un exoesqueleto, y son los únicos peces que lo tienen. No tienen escamas y tienen la piel estirada sobre las placas óseas. Esta armadura les protege aunque tienen pocos depredadores.

 


Este Hippocampus hippocampus fue fotografiado en Mazarrón, Murcia, en julio de 2012. Se aprecia en la fotografía el gran mimetismo que presenta con su entorno.

 

No son buenos nadadores: se mueven muy poco y se desplazan muy pocas distancias. Para moverse se colocan en posición erecta y se impulsan con su aleta dorsal, las aletas pectorales cerca de las branquias sirven para la estabilización y la dirección. Algunos expertos calculan que un caballito tardaría dos días y medio en recorrer 1 km.

Con su cola prensil se aferran a cualquier elemento del fondo marino. Son capaces de aferrarse a plantas marinas y algas, envolviendo sus colas alrededor de los tallos, lo que les ayuda a evitar ser arrastrados por fuertes corrientes.

 


Haciendo “muck diving” en Dumaguete, Filipinas, encontramos este precioso ejemplar macho. Véase que hay otro ejemplar en segundo plano. El animal está en una zona arenosa junto a unas rocas, a poca profundidad, junto a la playa. Probablemente sea un caballito de mar de hocico de cebra Hippocampus barbouri.

 

Han existido desde hace 40 millones de años. Existen entre 40 y 50 especies de caballitos de mar en todo el mundo y la mayoría se encuentran en aguas poco profundas y cálidas. En la inmersión es difícil verlos, por su escasez y por su mimetismo. Las zonas propicias para verlos son los fondos arenosos o fangosos, y es frecuente encontrarlos en zonas de fondeos con neumáticos y entre rollos de cuerdas. Viven entre las algas, manglares y corales. En las costas de España se pueden encontrar al menos dos especies: Hippocampus hippocampus y también Hippocampus guttulatus, de mayor tamaño que el primero.

 


Este ejemplar hembra de Hippocampus kuda reposa en el fondo arenoso de los fondos de Dumaguete, Filipinas.
 

Presentan diferentes formas, colores y tamaños, y se mimetizan con el entorno, variando algunos de ellos su coloración para pasar desapercibidos. Un ejemplo muy claro es el caballito de mar pigmeo Hippocampus bargibanti, que se encuentra en la zona del indopacífico. Este animal vive entre las ramas de las gorgonias y se mimetiza con ellas. Son muy difíciles de ver y para poder apreciarlos, generalmente hay que recurrir al guía experimentado que conoce perfectamente la gorgonia en la que viven uno o más ejemplares, y es capaz de encontrarlos y mostrarlos al asombrado buceador. Es una experiencia fascinante cuando consigues verlos, y al ser tan pequeño, es muy difícil de fotografiar para el fotógrafo amateur.

 


En la foto puede verse la estrategia de mimetismo de este ejemplar de Hippocampus histrix, el cual presenta unas manchas características sobre las que se adhieren invertebrados marinos y algas. En Puerto Galera, Filipinas. Se puede apreciar la forma característica de la boca de estos animales, en forma de tubo.
 

Durante mis viajes de buceo he tenido la suerte de poder ver varios caballitos de mar. La primera vez que vi un caballito de mar fue en La Azohía, Murcia, hace ya algunos años. Posteriormente los he visto en Canarias, en zonas de amarre de barcos, y ya de manera más extensa en mis viajes a Filipinas. En Dumaguete (Isla de Negros, Filipinas) se podían ver hasta 4 ejemplares distintos en cada inmersión, cuando practicábamos el “muck diving” o buceo en el fango o en fondos arenosos. En Puerto Galera (Isla de Mindoro, Filipinas) se pudieron ver hasta siete ejemplares en alguna inmersión. Os podéis imaginar la inmensa felicidad que tiene uno cuando sale del agua. Los caballitos de mar pigmeos los he podido ver en en el Parque Nacional de Bunaken (Sulawesi, Indonesia), y también en Puerto Galera (Filipinas). La temporada pasada tuve mucha suerte y pude ver dos ejemplares en el Mediterráneo, el primero en Águilas, Murcia, durante una inmersión de limpieza, y el segundo en Mazarrón, Murcia.  

Las especies de caballitos de mar más pequeñas tienen aproximadamente 1,5 centímetros de alto, y las más grandes pueden tener hasta 35 cm.

 

Este es una caballito de mar común del Indopacífico, Hippocampus taniopterus. Reposa sobre el fondo arenoso de los fondos de Puerto Galera, Filipinas.


Como curiosidad, hay que destacar que el macho quien se ocupa del desarrollo de los huevos. La hembra usa su ovopositor para insertar los huevos maduros dentro de la bolsa incubadora del macho, donde son fertilizados. Esta bolsa, denominada marsupium, la cual permite diferenciar visualmente los sexos, se transforma, facilitando nutrientes a los embriones. Tanto la entrada de los huevos en el saco como su incubación ocurren en un proceso extraordinariamente rápido (apenas 6 segundos). Esta estrategia es una manera más de asegurar que los huevos proceden exclusivamente de una sola hembra, con lo que se asegura la monogamia genética para ese lote de huevos. Las especies suelen ser monógamas, mostrando extremada fidelidad hacia su pareja.

 


Este colorido caballito es un macho, posiblemente preñado, se denomina caballito de mar espinoso Hippocampus histrix. En Puerto Galera, Filipinas.

 
 
 
Los embriones engordan en el marsupium y, en general, en unas tres semanas estarán preparados para afrontar por sí mismos la aventura de su vida. Pasado el plazo de incubación, el macho deja salir las crías del interior de su bolsa, a veces durante varias horas, contrayendo su cuerpo para hacer presión en forma de espasmo. Las crías son réplicas en miniatura de sus padres, y miden entre unos siete a once milímetros de largo. Son totalmente independientes y no vuelven a la bolsa después del nacimiento. El macho llega a tener cada vez entre 200 y 300 crías, dependiendo del número de apareamientos realizados con la hembra. En este link podéis ver el nacimiento de caballitos de mar en un acuario: http://www.youtube.com/watch?v=d1J2js0Kkwc
El cortejo del macho y de la hembra es estéticamente maravilloso: los dos animales entrelazan sus colas, se colocan uno frente al otro y nadan juntos simultáneamente, en una danza nupcial. En este link podéis verlo: http://www.youtube.com/watch?v=fbW1jCZtb2g
 

La foto presenta una hembra de caballito de mar espinoso Hippocampus histrix. Bajo el abdomen se puede ver el ovopositor de la hembra, que sirve para colocar los huevos en el marsupium del macho. En Puerto Galera, Filipinas.
Existen algunos depredadores naturales para los caballitos de mar, siempre dependiendo de la ubicación.  Este grupo incluye a la raya, los pingüinos y los cangrejos. Sin embargo, el clima es un gran problema para ellos y mata más adultos que cualquier depredador. A menudo mueren por agotamiento cuando tratan de moverse durante largos períodos de tiempo en aguas turbulentas, pues por lo general los caballitos de mar viven en áreas de movimientos suaves, pero en ocasiones las condiciones del clima pueden alterar el estado de las aguas rápidamente.
 

Este caballito de mar espinoso, Hippocampus histrix, está en posición típicamente natatoria, erguido e impulsándose con su aleta dorsal, estabilizándose con sus aletas pectorales. En Puerto Galera, Filipinas.
Por otra parte, la extensión de grandes redes de pesca de arrastre en las zonas donde vive el caballito de mar (poca profundidad) es actualmente la causa por la que anualmente mueren miles de ellos.
¿Cuál es el promedio de vida de un caballito de mar? No está muy claro: se cree que viven desde aproximadamente un año para las especies más pequeñas, y una media de tres a cinco años para las especies más grandes.
Actualmente sus especies están incluidas en las listas en peligro de extinción y su comercio se halla regulado por Cites. Es muy triste para el buceador comprometido con el medio marino saber que se capturan toneladas de caballitos de mar para obtener polvos, de cualidades discutibles, para la medicina asiática. Alrededor de 20 millones de caballitos de mar al año se utilizan para este fin.
 

El caballito de mar pigmeo, Hippocampus bargibanti, se mimetiza con la gorgonia en la que vive y su cuerpo presenta una especie de verrugas que imitan la textura de la gorgonia. De muy pequeño tamaño. En Puerto Galera, Filipinas.
 
Hay un gran comercio de caballitos, y se estima que mil millones de ejemplares se venden cada año, en muchos casos para la acuariofilia y como recuerdo. Se cree que menos de 1000 ejemplares de los capturados llegan a vivir más de seis semanas. Se adaptan mal a los acuarios, y mueren de estrés y enfermedades.
En cualquier caso este animal no deja indiferente a nadie, sea o no sea buceador.

Este artículo fue publicado en la Revista Acusub en mayo de 2013.