martes, 8 de octubre de 2013

ISLAS FEROE: MASACRE DE CETÁCEOS EN EUROPA.





 
 
Islas Feroe, territorio autónomo de Dinamarca, un lugar civilizado donde aún subsiste una costumbre cruel y despiadada que tradicionalmente se celebra desde hace siglos: el la matanza de calderones y delfines.
(Advertencia: este artículo y sus imágenes pueden herir la sensibilidad de algunas personas)
El Origen
Las Islas Feroe son un archipiélago formado por 18 islas, situadas entre Islandia y Noruega, y desde 1948 conforman un territorio autónomo de Dinamarca. Sus 50.000 habitantes tienen una gran autonomía y competencias en cuestiones políticas internas y no forman parte de la Unión Europea, con la que tienen acuerdos comerciales bilaterales. Los recursos naturales de estas islas son pobres y su economía depende fundamentalmente de la pesca y de su industria derivada. Sin embargo la sociedad feroesa tiene un estado de bienestar y un nivel de desarrollo muy elevado.
La caza de delfines y ballenas piloto (calderones) en estas islas es de tipo cultural e histórico y se lleva practicando desde el siglo XVI.

 

Es una actividad regulada por las autoridades locales, pero no por la Comisión Ballenera Internacional, dado que existen muchos desacuerdos sobre la autoridad jurídica de la Comisión para regular la caza de pequeños cetáceos. La caza, denominada Grindadráp o Grind se organiza por la comunidad y cualquiera puede participar. Se muestra un gran interés en que los niños se sientan involucrados en esta actividad desde muy pequeños, en un “intento macabro” de que la tradición se mantenga.


Los hechos
Los calderones (Globicephala sp.), animales de costumbres arraigadas, pasan en su migración anual por las cercanías de las Islas Feroe, especialmente en verano. Cuando se produce un avistamiento, se hace un llamamiento a la población y todos acuden en grupo para comenzar la caza.
El Grind consiste en que las embarcaciones feroesas rodean a los calderones y delfines, y las acercan a las calas de la costa (hay 17 bahías o calas que están oficialmente reconocidas para realizar esta práctica), donde las atrapan con cuerdas y cortan sus arterias con ganchos, convirtiendo el mar en un baño de sangre. Según las fuentes oficiales “al calderón se le hace un corte profundo en el cuello para cortar las arterias, con lo que queda paralizado y pierde la conciencia rápidamente”. Sin embargo, visionando los vídeos y fotos de la web se puede observar que los hechos no son tan asépticos y que el sufrimiento de los animales es evidente.


Debemos recordar que los calderones y delfines tienen grupos familiares numerosos con fuertes vínculos entre todos los ejemplares y que la conciencia de grupo no les permite separarse del grupo y escapar. Es por ello que estos cetáceos, tan sensibles a los problemas de contaminación acústica les lleva en numerosas ocasiones a varamientos masivos en los que todos los ejemplares del grupo actúan de manera conjunta.
Las cifras
Los feroeses estiman oficialmente que se capturan unos mil ejemplares al año, una cifra que ellos califican de “sostenible”, pero las estimaciones no oficiales hablan de 1500 a 3000 calderones al año.
Estas cifras, tanto las oficiales como las extraoficiales están muy lejos de ser “sostenibles”, pues estos pacíficos animales viven una media de 50 años y las hembras alcanzan la madurez sexual a partir de los 7 años, teniendo un periodo de gestación muy largo (15 meses). Por lo tanto estas matanzas, sumadas a otras que ocurren en otros lugares del mundo como Japón, llevan a preocupar por la conservación de la especie.


Manteniendo las cifras oficiales, y sabiendo que la población feroesa es de unos 50.000 habitantes resulta que cada año se mata un calderón por cada 50 ciudadanos feroeses. ¿No es esto excesivo? ¿Es necesario?
En la página de facebook de Sea Shepherd España se publicaron algunas cifras para este año:
Después de los primeros 6 meses del año sin matar a ningún cetáceo… los últimos 23 días los feroeses han masacrado a 1106 pequeños cetáceos:
 
  • 125 calderones el 21 de julio en Viðvík
  • 267 calderones el 30 de julio en Fuglafjørður
  • 107 calderones el 8 de agosto en Sandavágur
  • 21 calderones el 11 de agosto en Leynar
  • 136 calderones el 13 de agosto en Húsavík
  • 450 delfines de flanco blanco masacrados también el 13 de agosto en Hvalba
En Hvalva siempre han capturado delfines, más pequeños que los calderones. En abril de 2010 se cazaron allí delfines de flanco blanco y de Risso. También en Hvalva ese año se cazaron dos zifios, que se reportaron como varados (los zifios no son pequeños cetáceos y por tanto sí que tiene competencias la Comisión Ballenera Internacional).
En Klaskvik, en junio de 1978 se masacraron 31 orcas.
Las leyes locales permiten matar delfines de flanco blanco, mulares y marsopas comunes, pero es ilegal matar delfines de Risso y orcas. En esos casos se defendieron diciendo que los habían confundido con calderones.


Como podemos ver, el bienestar animal es una farsa en las Islas Feroe y los asesinos cometen errores regularmente, sin consecuencias para ellos.
La nueva regulación feroesa
El Ministro de Pesca feroés anunció que en mayo de 2015 todos los que participen en el Grind deberán asistir a un curso de leyes y prodedimientos correctos. Omito conscientemente la definición de “procedimiento correcto”.
Así tendrán licencia permanente para matar.
Algunos grupos conservacionistas han elogiado esta medidas como si ya fueran el principio del final de la Grind. Sinceramente creo que regular esta actividad es simplemente justificar su existencia.


Los motivos
En el sitio web de las islas Feroe se dice que “la matanza de estos cetáceos es una tradición muy antigua que se remonta a hace siglos y está ligada a la subsistencia para conseguir comida (alimento esencial en su dieta), piel para realizar cuerdas, grasa para sacar aceite como combustible, estómagos como flotadores”.
Esta justificación actualmente no se sostiene puesto que la economía de las islas se apoya en la pesca, la cría del salmón y de la trucha e industria relacionada, por el alto nivel de vida de la población y por las subvenciones que este territorio recibe de Dinamarca.


Además, y esto es muy preocupante actualmente, los calderones, como otros depredadores del mar, tienen en su carne altos contenidos de mercurio tóxico, por lo que desde hace unos años se desaconsejó su consumo. El gobierno feroés sacó un comunicado diciendo que sólo se debe consumir una o dos comidas al mes que contengan carne de ballena piloto o calderón, y que las mujeres embarazadas o en proceso de estarlo no deben consumirla.


Como resultado de los problemas de salud que el consumo de esta carne produce, ahora gran parte de ella es arrojada al mar.
Vemos que todos los argumentos para justificar esta matanza se han agotado ya.
La polémica internacional
Esta actividad ha sido deliberadamente alejada de los medios de comunicación europeos por Dinamarca, pero la conciencia de los ciudadanos ha llevado a que algunas organizaciones como Sea Sheperd lleven organizando desde los años 80 campañas disuasorias con envío de buques a la zona. Se ha sacado a la luz y cada año nos llegan imágenes horribles de esta bárbara actividad. Por fin este horror llega al público internacional que empieza a presionar para que se detenga esta barbarie. Sin embargo los feroeses (aunque ya empieza a haber voces feroesas en contra) dicen que es un asunto interno y que no nos debe importar al resto de la humanidad.


Y yo me pregunto ¿quién es el dueño del mar y de las especies que en él habitan? ¿Son los calderones y delfines masacrados patrimonio de estos isleños del Atlántico Norte, o bien las autoridades internacionales tienen algo que decir?
No quiero ser sensacionalista al compartir este vídeo, en el que se puede ver el proceso y cómo los cadáveres de estos animales se almacenan en el fondo del mar: http://www.youtube.com/watch?v=mrbH6e3g0Zs
Los calderones no están clasificados según la Lista Roja de la IUCN (Organización Internacional para la Conservación de la Naturaleza) como especies en peligro de extinción, especialmente por la ausencia de datos para elaborar estimaciones sobre su población. Lo que sí está claro es que todos los cetáceos están en permanente declive, especialmente por el incremento del tráfico marítimo y la contaminación acústica de los mares, que tanto les afectan.


Las denuncias internacionales
En vista de que las autoridades danesas han hecho caso omiso a las peticiones ciudadanas, Sea Shepherd denunció ante la Comisión Europea a Dinamarca. Se acusa a este país de infringir tres convenios que firmó en su momento, y mediante los cuales prometió hacer todo lo posible para proteger a los calderones (Convenios de Berna y Bonn y ASCOBANS). A denuncia tenía como objetivo obligar a Dinamarca a cumplirlos.
Sea Shepherd, con el envío de barcos a la zona, en algunas ocasiones ha tenido que enfrentarse a buques de la armada danesa que intentaban evitar su presencia allí. Desgraciadamente la falta de presupuesto impide a esta organización poder estar allí este año.


El problema para que la Unión Europea pueda actuar es que según Stavros Dimas, Comisario Europeo de Medioambiente, “la Unión Europea prohíbe la caza de todas las especies de cetáceos (ballenas, delfines y marsopas) según la normativa 92/43/CEE del Consejo, de 21 de mayo de 1992, sobre la Conservación de los Hábitats naturales y seminaturales de la fauna, acorde con el Convenio de Berna, que prohíbe vender o intercambiar cetáceos o su comercialización. Esta legislación europea no es de aplicación a los calderones capturados en las Islas Feroe, dado que estas islas no forman parte de la Unión Europea.”
Entonces, ¿qué se puede hacer?
Si de manera oficial no se puede hacer nada, ¿qué hacemos? Pues animar a las instituciones internacionales para modificar sus normativas. Por ejemplo, animar a la Comisión Ballenera Internacional (http://iwc.int/home) para que incluya dentro de sus competencias a los pequeños cetáceos, para poder establecer convenios internacionales que impidan estos horribles actos.
También se puede trabajar a nivel local e internacional en la concienciación ciudadana, hay que conseguir que la población mundial considere estos actos como barbaridades que deberían prohibirse.
Los buceadores en particular, ya que tenemos más oportunidades que el resto para observar las maravillas de los mares, tenemos que ser más conscientes que el resto y ayudar en las tareas de divulgación y concienciación.


Especialmente los ciudadanos españoles tenemos la gran suerte de poder hacer excursiones de avistamiento de estos cetáceos en su medio natural, tanto en Canarias (leed mi artículo sobre el buceo en Tenerife en el número anterior de la revista, en el que narro un encuentro con estos animales), como en el Estrecho. Recuerdo las caras de mis padres una vez que les llevé a ver los calderones de las aguas de Tenerife. Ellos recuerdan ese día como uno de los más bonitos de su vida. Y es que ¿quién puede pensar en hacer daño a un animal como éste?
Dado que la economía de las Islas Feroe depende en gran parte de las exportaciones de pescado, si te disgusta la Grind, no compres sus productos.
Además, puedes contactar con la embajada danesa más próxima y hazle saber que te opones a esta barbarie:
Embajada de Dinamarca en España
Calle Serrano 26, 7º piso
28001 Madrid
Resto de embajadas en el mundo:
                
En este enlace tenéis todas las peticiones que se pueden firmar en contra de la Grind:
Video del Capitán Watson (Sea Shepherd) sobre la Grind:
Aprende algunas cosas sobre los calderones en este link:
 
Este artículo se publicó en la revista Acusub en agosto de 2013