lunes, 16 de noviembre de 2015

CARA A CARA CON EL TIBURÓN DE ARRECIFE Carcharhinus perezi

Texto: Mónica Alonso Ruiz
Este artículo se publicó en la revista Escápate num 16
 http://www.cluboceanides.org/escapate

De todos es conocida mi afición a los tiburones, y mi labor en favor de su conservación. Este verano tocaba llevar a cabo aquello de lo que tanto hablo en mis charlas de tiburones: “Vale más un tiburón vivo que uno muerto”. Por ello, cuando dentro del viaje a Roatán que realizamos en junio pasado, nos propusieron hacer una inmersión de buceo programado con tiburones, pues no me lo pensé, y finalmente resultó ser una de las mejores experiencias de mi vida subacuática. Y no me resisto a contároslo aquí.

¿Por qué bucear con tiburones?
Cuando alguien ajeno al buceo nos hace esta pregunta, las respuestas son variadas y cada uno de los buceadores que practica esta modalidad tiene una diferente. Unos dicen que hace las inmersiones más interesantes: ver “bichos” cuanto más grandes mejor es todo un aliciente. Otros hablan de la componente de “riesgo” que tiene bucear con los “depredadores del mar”. Otros pensamos que los tiburones son fascinantes, que son un grupo de animales que han demostrado tener una serie de habilidades, al menos llamativas, y nos llama la atención conocerlos en su medio. También algunos pretendemos con esta actividad demostrar que el “riesgo” es controlado y desmitificar su imagen de depredadores despiadados que nos ha sido (y sigue siendo) transmitida por el cine y los medios de comunicación. Y finalmente, para mí una de las más importantes desde el punto de vista práctico: con nuestra participación fomentamos el negocio del buceo con tiburones, dando valor al tiburón vivo frente a su pesca.
En tu mano tienes un gran abanico de razones: escoge tú la tuya… o búscate una nueva.


El tiburón de arrecife del Caribe Carcharhinus perezi
Esta especie de tiburón está presente solo en los arrecifes del Caribe y en las costas de Brasil. Tiene la forma característica de un tiburón de arrecife (o gris, como a mí me gusta llamarles), con un cuerpo esbelto pero potente, con una aleta dorsal grande, color gris que pasa a blanco en su parte ventral. Mide hasta 2.5 – 3 m, y tiene un morro redondeado, relativamente corto, una segunda aleta dorsal pequeña, una incisión en la base de la primera dorsal. Con estas características es difícil distinguirlo de las otras especies. En realidad son todos tan parecidos, y ante la dificultad de encontrase ejemplares de distintas especies en la misma localización, dado que el ámbito geográfico de cada uno es diferente, pues lo habitual es que los guías de buceo te digan cual es la especie con la que está buceando. En el Caribe, esta es la especie de tiburón de arrecife con la que más se bucea y se realizan estas actividades de buceo programado.
Esta especie está considerada como “Casi Amenazada” según la Lista Roja de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza y está incluida dentro del grupo de los Carcarínidos, donde también podemos encontrar al tiburón tigre (Galeocerdo cuvier), la tintorera (Prionace glauca), el jaquetón oceánico (Carcharhinus longimanus) y otros tiburones del género Carcharhinus (los “grises”, tan parecidos entre sí): C. amblyrhinchus, C. albimarginatus, C. altimus, C. falciformis, C. galapagensis. C. obscurus, C. plumbeus….

El lugar

La experiencia de buceo con tiburones tuvo lugar en la Isla de Roatán (Honduras), en el Mar Caribe, en un lugar llamado “Cara a cara”, situado en un arrecife sumergido de la zona sur de la isla, a una media milla de la costa. Partiendo del resort donde estábamos pasando nuestras vacaciones de buceo, situado en la zona norte de la isla, la menos expuesta a los vientos, tuvimos una navegación de una media hora, en condiciones de mar movida y cielo encapotado, tras una semana de buceo con un tiempo de tormenta continua y oscuridad de las aguas (para nada pudimos disfrutar de las aguas turquesas del Caribe). La navegación se hizo en un barco del resort, en realidad una excelente embarcación muy preparada para el buceo, pero la inmersión la realizábamos mediante un centro de la isla especializado en esta actividad de buceo con tiburones. El responsable de este centro, Sergio, un italiano afincado en Honduras desde hace 16 años, cuando comenzó a realizarse la misma, es un enamorado de los tiburones, y cuando se enteró de mi interés por los escualos, enseguida se puso a hablar con nosotros (únicos españoles y única chica en un grupo de toscos “americanotes”) y tuvimos una agradable charla sobre buceo con tiburones durante la travesía.


El “briefing”
Siguiendo las consignas de seguridad en el buceo, siempre se deben comenzar todas las inmersiones con una pequeña explicación por parte del guía. Y en el caso de una inmersión programada con tiburones podríamos decir que es lo más importante, dado que en esta charla se nos deben dar todo tipo de explicaciones y precauciones sobre una actividad novedosa en la inmersión.
En nuestro caso el “briefing” nos lo dio Sergio, como responsable de la inmersión, y se realizó en el propio barco, antes de comenzar la navegación, para asegurarse de que todo el mundo estaba en buenas condiciones para escuchar. Sergio nos explicó que la inmersión en sí no era complicada, se trataba de bajar por un cabo hasta unos 20 m de profundidad, para permanecer estacionarios a esa profundidad unos 25 minutos. Nos indicó primeramente cual era el tipo de tiburón que íbamos a ver, que son animales fascinantes, que en particular el “perezi” come peces (no humanos) y que es cierto que puede oler la sangre (de los peces, no la de los humanos) a mucha distancia. Que por ello se les atrae con cebo sin sangre, veremos que es muy poco en realidad y que cuando nos tiráramos al mar no íbamos a encontrarnos a los tiburones “esperándonos con las fauces abiertas” como algunos pudieran pensar.
Explicó que se trataba de un grupo de unos 15 ejemplares de hembras, muy conocidas por el propio Sergio y sus colaboradores, que iban a aparecer abajo (nunca en superficie) una vez que él se sumergiera con el cubo agujereado de cebo que llevaría y que bajaría en primer lugar a la zona donde íbamos a estar, en un arenal delante de una pared de coral. La idea era que los buceadores (15 clientes en total, más los asistentes del centro y de nuestro resort) se situaran apoyados en la arena delante de la pared y que permaneciéramos apoyados en el fondo. De esta manera los tiburones iban a pasar por delante de nosotros en contra de la corriente, teniendo nuestra espalda cubierta. Nos explicó que la verdadera dificultad de la experiencia radicaba en la presencia de olas y corriente y el tener que bajar agarrados por el cabo, no por la presencia de los tiburones, los cuales nunca se acercarían a nosotros si no fuera por el cebo.

Las condiciones para el buceo
Una vez preparados, y cuando Sergio se sumergió por el cabo, con el cubo de cebo, pues empezamos a bajar. El mar estaba movido y gris, y yo en particular, tras días bajo la lluvia, presentaba un ligero bloqueo nasal, y las habituales molestias que en mí son desgraciadamente “habituales” cuando llevo varios días buceando, como es la dificultad para compensar. La visibilidad era mala y la corriente menor de la que me esperaba, pero suficiente para tener que bajar con una mano en el cabo (ciertamente inclinado, especialmente en superficie).
Tardé casi 10 minutos en poder bajar muy despacio, compensando mis oídos cada medio metro, y diciéndome que era posible que no pudiera conseguir llegar abajo. No estaba dispuesta a hacerme daño en los oídos, lo cual implicaba que posiblemente tuviera que abortar mi descenso, como me ocurre a veces en otras inmersiones que debo abortar.

Cara a cara con los tiburones
Estaba tan absorta en mis oídos que casi no me di ni cuenta que se vislumbraban unas sombras alargadas e hidrodinámicas que pasaban por debajo de mí. Llegué abajo y allí estábamos todos. El espectáculo y la acción habían comenzado sin mí. Es impresionante estar frente a estos animales, que pasaban nadando majestuosamente por delante de nosotros ¡¡tan cerca!! sin inmutarse por nuestra presencia, pero sin duda activados por el olor del cebo.
Enseguida me di cuenta de que el cubo con el cebo estaba a mi izquierda, escoltado por Sergio….y por una masa de unos 80 cm, que se movía delante de mí….se trataba de un enorme mero que estaba acechando el cubo, tan cerca que tuve que apartarlo para que me dejara sitio para estar cómoda. El simpático mero era un habitante de la pared de coral de nuestra espalda y sin duda espectador habitual de esta experiencia.

Tras unos minutos de relativa acción, con los tiburones pasando, el mero observando, y los buceadores haciendo fotos sin parar, me di cuenta de que no nos daban la señal para poder nadar entre los tiburones antes de abrir el cubo de cebo: nos habían dicho en el “briefing” que si no había corriente podríamos hacerlo, pero con la corriente (y creo yo que con la poca experiencia de alguno de los buceadores, por no hablar de la obesidad y falta de forma física….), pues decidieron no permitirnos nadar con ellos (no fuera que tuvieran que ir a buscar a alguno, que se dejara arrastrar por la corriente…).

Sergio se puso en el arenal delante de nosotros, con el cubo en sus manos. Llevaba guantes de cota de malla, precaución necesaria cuando se maneja cebo entre tiburones. Con un golpe de aleta se elevó levantando la tapa del cubo, y alzándose por encima de la cota de los tiburones, que se lanzaron en forma de masa descontrolada a por el pescado del cubo. En realizad no hubo el “frenesí alimentario” que yo había visto en vídeos de otras actividades parecidas a esta. Estaba claro que la comida era tan poca…que yo no vi trozos de pescado por ningún lado.
Tras acabar con el cebo, algunos ejemplares se fueron pero otros siguieron rondando la zona unos minutos más….Sergio levantó una piedra que ocultaba un resto de cebo, que sin duda había escondido él mismo cuando bajó el primero, y que tenía la finalidad de “prolongar” un poco más la experiencia, permitiendo que los tiburones se quedaran unos minutos más en la zona.

Acabado todo el cebo los tiburones desaparecieron y los buceadores se lanzaron al arenal a buscar los dientes que se les caen a los escualos cuando comen: era el premio por habernos estado quietos observando. Tras ello ya no había nada que hacer allí y comenzamos el ascenso.
Finalizada la actividad, tras la pertinente parada de seguridad, yo estaba feliz en el barco. Había conseguido bajar (no sin esfuerzo) y disfrutado mucho de la inmersión. Lo de que la experiencia es un “subidón de adrenalina” en este caso y para mí no es cierto, pues me sentí cómoda y fascinada.

Conclusiones e interrogantes 
En el trayecto de vuelta, y ya en casa, me surgieron algunos interrogantes, relacionados con las razones por las que se bucea con tiburones. Y os los transmito aquí.
Con estas prácticas, ¿se modifica la conducta del tiburón frente a los humanos? Indudablemente algo sí, aunque no se les “alimente”. ¿Se contribuye a “salvar” a los tiburones? ¿Se da valor al tiburón vivo frente al tiburón muerto? ¿O solo se ve cumplido el deseo del buceador “friki”? ¿Realmente se consiguen defensores de los tiburones?

Ahí os quedan estas reflexiones, para que todos las pensemos y adoptemos nuestra posición al respecto.

martes, 10 de noviembre de 2015

NARCOTIZADOS: MITO Y REALIDAD SOBRE LA BORRACHERA DE LAS PROFUNDIDADES

Texto: Leyre Segura. "La Pequeña Nudibranquia"
http://elrincondelnudibranquio.blogspot.com.es/


Barracuda
David Doubliet
De todos los trastornos que puede sufrir un buceador (que son muchos y deliciosamente variados) la narcosis o "borrachera de las profundidades" es sin duda uno de los más extraños: se trata de una intoxicación por exceso de nitrógeno en el organismo, y su síntomas son muy parecidos a los de una borrachera de copazos. A 10 metros bajo el agua sus efectos son imperceptibles, alrededor de los 30 metros el organismo empieza a acusar sus primeros indicios, y a más de 70.... en fin, ya son ganas liarla. Cada cuerpo es un mundo y cada persona reacciona a la narcosis de diferente manera, pero un cuadro sintomático general podría ser el siguiente:

10 - 30 m. Leve deterioro en el desempeño de tareas (El manómetro tiene que estar por aquí, colgando de alguna parte...), leve deterioro del razonamiento (¿Me se habrá caído?), y puede presentarse euforia leve (Joder este pez es el mejor putopez que he visto en mi vida).

30 - 50 m. Retraso en la respuesta a estímulos visuales y auditivos: (...¿qué?), alteración del razonamiento y de la memoria inmediata (¡Mira, un cangrejo! ¡Mira, un cangrejo! Por cierto, ¿has visto ese cangrejo?), ideas fijas (De aquí no me muevo hasta que salga ese pulpo de la grieta), errores de cálculo y alteración en la capacidad de toma de decisiones (Estoy en reserva... venga, pues una vueltecilla más y me subo), exceso de confianza y del sentido de bienestar (Soy la sirenita Ariel y este es mi reino, lalalaaa...), risa y locuacidad injustificada que pueden sobrellevarse mediante auto-control (¡Me parto el ojete con esta roca!) e incluso episodios de ansiedad, más común en aguas frías y turbias (Tengo frío y no veo. Sacadme de aquí.)

50 - 70 m. Los síntomas se intensifican: somnolencia, deterioro del juicio, confusión (Tengo señito, nena a dormir...¿dónde está mi almohada?), alucinaciones (Que chula esa ballena tricolor con tenazas de langosta), retraso severo en la respuesta a señales, instrucciones y otros estímulos (cri-cri...cri-cri...), mareos ocasionales (Dicen que es muy fácil vomitar con el regulador puesto. Comprobémoslo), risa descontrolada, histeria (Jajajjajjajajaaa, está reputa roca es lo más gracioso que he visto enmividaaaaaAAARGH!!!!!!), estados maníacos o depresivos (Igual debajo de mí está pasando un horrible monstruo marino) y sensación de terror (Voy a ser devorado por un horrible monstruo marino).

+90 m. Bueno chavales, a partir de esta profundidad se acaban las bromas. Estupor, sensación de levitación, aumento de la intensidad de la visión y la audición, alucinaciones fuertes, alteración de la percepción del tiempo, sensación de apagón inminente, cambios en la apariencia facial, pérdida del conocimiento... y muerte.
PLACAS CONMEMORATIVAS EN EL BLUE HOLE, DAHAB
La narcosis no es letal por si misma si se detecta a tiempo: sólo es necesario ascender a la zona de seguridad para que sus efectos vayan desvaneciéndose sin dejar secuela. La gran mayoría de los casos de narcosis no pasan de ser meras anécdotas: descacharrantes algunas, espeluznantes otras, inofensivas las que más. Pero cuando pasas la frontera de los 60-70 metros...son palabras mayores.

¿Sabes lo que tienes que hacer para encontrarte con una sirena? Bajas al fondo del mar, donde el agua ya ni siquiera es azul y el cielo es sólo un recuerdo. Flotas allí en el silencio, y te quedas allí. Y decides que morirás por ellas. Sólo entonces empiezan a salir. Vienen y te saludan , y miden el amor que sientes por ellas. Si es sincero, si es puro, se quedarán contigo, y te llevarán con ellas para siempre. 

Jaques Mayol

He bajado bastante rápido y noto como el perro de la narcosis me está mordiendo...la náusea me invade...me siento incómodo...intento nadar y lo hago dentro de una masa gelatinosa....el aire es espeso y cuesta un poco respirar...alguien está tocando una campana...¿porqué tañen una campana? Debo concentrarme...Me llamo Ramón y vivo en Girona...estoy aquí para hacer algo...otra vez tocan la campana...debe ser una señal...¿de qué?...otra vez, "ganang-ganang-ganang"...quizás es un aviso...¿de qué?...no puede ser; no hay campanas en el fondo del mar...aunque, ¿podría haber un pecio cerca y la corriente agitase la campana del puente?...Piensa, Ramón, piensa...Joder que sueño tengo...me gustaría cerrar los ojos, aunque fuese solamente por un momento...NO! No debes hacerlo! Estoy narcótico, eso es! Pero aun por un momento... pero la maldita campana no me deja...tengo la boca llena de monedas de cobre...el aire es metálico...¿por qué le he puesto cobre?... se que tengo que hacer algo, pero no recuerdo que...en la mano derecha tengo un regulador..¿qué coño hago con el regulador en la mano? intento ponérmelo en la boca pero noto que ya tengo uno...claro, si estoy respirando...me toco la cabeza y noto algo sobre la oreja...algo se ha pegado a mi oreja...intento arrancármelo con la mano izquierda, ya que en la derecha tengo PEGADO un regulador...al hacerlo me arranco la máscara...al intentar ponérmela por acto reflejo el regulador que sigue pegado a mi mano derecha me molesta..me saco el de la boca y me meto el otro..¡joder que aire más frío!(...) 

Ramón Verdaguer

¿HÉLICE? ¿QUÉ HÉLICE?
Los síntomas iniciáticos de la narcosis son discretos y difíciles de percibir. Te distraes... te cuesta concentrarte... no entiendes bien las señales del manómetro o del ordenador.... empiezas a pensar "estoy idiota o qué", y lo más divertido de todo: de tanto rodearte de peces, al final éstos te acaban contagiando su legendaria "memoria de pez". Las pérdidas de memoria suelen arrojar anécdotas curiosas, como la del chaval que bajó a un pecio en Cabo de Palos llamado "Naranjito". La inmersión se desarrolló sin contratiempos, pero la sorpresa le esperaba en tierra: cuando se juntaron en el bar a ver las fotos de la excursión descubrió unas cuantas imágenes suyas posando garbosamente junto a la hélice del Naranjito... lo cual no tendría nada de particular, de no ser porque el chaval no se acordaba en-ab-so-lu-to de haber estado ahí, ni de haber visto nada parecido durante la inmersión. "¿Hélice? ¿Qué hélice? ¡No me jodas que había una hélice! Vamos a ver... ¿estáis seguros de que ese de la foto soy yo? No me acuerdo de nada....". Narcótico perdido, el tío.
Y hasta aquí los preliminares.

El primer y más sutil efecto de un buen golpetazo de narcosis es, como dice el psicólogo submarino Antonio Bermejo, un sentimiento de relajación física y mental muy intenso. Es la comunión con el Gran Azul, una sensación embriagadora y muy difícil de describir. Muchos buzos niegan que esto sea un efecto de la narcosis, pero lo cierto es que llevas un globo de puta madre y perdón por la expresión. En semejante estado de éxtasis nos volvemos criaturas absurdamente peligrosas para nosotros mismos... ¿ejemplo? Muchos buceadores se sienten poco más que inmortales, aqua-mans, sirenitos... y acaban por deshacerse de todo su equipo al considerarlo innecesario. Normalmente a éstos se les puede parar a tiempo. Otros han llegado a creerse criaturas con branquias capaces de respirar bajo el agua, y han soltado sus reguladores e inhalado con decisión... y funestas consecuencias, claro. Y finalmente tenemos el caso de algunos buzos que, hipnotizados por la inmensidad del horizonte submarino, se separan del grupo y hay que ir a buscarlos porque si no pueden acabar en Pernambuco. Y es que la vida es así: a veces es necesario cortarle el rollo a la gente y decirle "No, no eres un sireno. Eres un mamífero borracho y terrestre con 50 bares de aire en tu botella, y te voy a sacar de los pelos por mucho que quieras quedarte aquí a jugar con tus amigos los crustáceos". Y punto.

TRANQUILOS, EL MEGALODON YA NO EXISTE... ¿O SI?
El segundo efecto, las reacciones fóbicas, es el extremo opuesto al anterior: oscuridad, miedo, ansiedad y, paradójicamente, claustrofobia generada por la presencia envolvente del azul. En muchos casos se trata de miedos personales que llevamos enterrados dentro, y que se disparan en momentos de inquietud o estress: si de pequeño dormías con una lucecita en el pasillo, empezarás a notar la oscuridad del mar abriéndose bajo tus pies. Si te repelen las medusas, ya será mala suerte encontrarte con una especialmente grande bajo los efectos de la borrachera de las profundidades. La presencia de animales salvajes o la inquietante sensación de su cercanía hace que te pases toda la inmersión con la banda sonora de "Tiburón" retumbando por los recovecos de tu narcotizada cabecita.

Las reacciones fóbicas pueden ir acompañadas también de reacciones depresivas relacionadas casi siempre con el concepto de abismo: es oscuro, es desconocido, es tan inmensamente grande que nos cuesta hasta imaginarlo. A cualquier humano esto tiene que afectarle, necesariamente. Citando otra vez a Bermejo, la reacción fóbica se manifiesta con tres fantasías muy recurrentes: la primera, una sensación de hundirse en la nada, en la boca negra y bostezante del piélago. La segunda, el temor por la aparición de una "bestia" de las profundidades, cuya presencia se intuye o "palpita" en lo hondo. Y la tercera, más común y menos dramática, una repentina preocupación por los seres queridos que muchas veces acaba desembocando en llanto, como en las clásicas borracheras terrestres. 

Y finalmente llegamos a la guinda del pastel, mi parte favorita y posiblemente la más espectacular de todas las reacciones: las ilusorias. Alucinaciones, visiones, espejismos, auditivos, visuales o las dos cosas a la vez y en technicolor.... las anécdotas de este tipo de reacciones pueden llenar un archivador entero y nadie te podrá decir nunca donde está la frontera que separa el mito narcótico de la realidad. Antaño, los antiguos submarinistas bajaban a grandes profundidades con una mezcla tradicional de aire y oxígeno, lo que les producía unas borracheras legendarias. Hoy en día contamos con avances como el nitrox o el trimix, que nos evitan en gran medida este tipo de intoxicaciones y viajes siderales, empujando a las viejas historias dentro del baúl de la leyenda urbana... ¿Ejemplos? ¡Un par, por favor!

OK BRODER
Un fotosub va por el fondo, patxín-patxín, y de repente ve a una langosta bien gorda y hermosa moviéndose y bailoteando sobre la arena. Es tan divertida que le hace un vídeo de varios minutos de metraje. ¡Ya verás cuando se lo enseñe al resto del grupo!, pensaba el tío... y efectivamente, el resto del grupo flipó: en el vídeo no se veía más que un fondo de arena, y ni rastro de la langosta bailonga. Otro chico se vio gratamente sorprendido cuando descubrió que su compañero de buceo era él mismo. Supongo que se dieron el OK y tan contentos.


Y ya va siendo la hora de cerrar este alucinógeno post con la historia de narcosis más bonita que me hayan contado jamás, y que además ocurrió en las aguas que me han visto crecer: el Mediterráneo que baña la costa de Cabo de Palos, en la bella Cartagena. ¿Cuánto hay de verdad en esta historia? Ni lo sé, ni me importa. 

La costa de la reserva marina de Cabo de Palos e Islas Hormigas es rica en naufragios: una medialuna de bajos mortales, algunos de ellos a tres metros escasos de la superficie, se encargaba de rajar la barriga a todos los barcos que se aventuraran a cortar tan peligrosa línea: Naranjito, Stanfield, Candelero, Carbonero, Doris, Atlantic City, USS Willmore, Maria Dolores, Alavi, North America, Minerva... y el más célebre de todos, el Titanic español: SS Sirio (1883), un trasatlántico italiano de 5.000 toneladas de acero en el que perdieron la vida entre 200 y 500 personas, según el baile de cifras. No es un pecio accesible, ni fácil: la popa se encuentra a unos 40 metros de profundidad, mientras que la proa está a nada menos que 70 metros, en el reino de lo que Verdaguer llama "los perros de la narcosis".

Dos buceadores ampliamente cualificados bajan a la proa del SS Sirio: uno de ellos se mantiene en la zona de seguridad, como guardián de su compañero, mientras el otro desciende hasta la destrozada cubierta del barco. Entre los escombros invadidos de gorgonias rojas sobresalen los restos de una estructura: la antigua tarima donde la banda de música amenizaba las suaves noches de verano al ritmo de valses, polkas y animados reels. El buceador recoge uno de los pedazos de madera sueltos, una bella barandilla decorada con notas musicales en bajorelieve. El trabajo es de una delicadeza exquisita. Mientras lo contempla y lo gira entre sus manos enguantadas, comienza a oir en sordina unos acordes ahogados, que poco a poco se van perfilando como una melodía. La música parece sonar en la antigua tarima de orquesta: viene de todas partes y de ninguna, como todos los sonidos bajo el mar, y envuelve a navío y buceador en el mismo hechizo. Los perros de la narcosis andan sueltos a 70 metros de profundidad sobre un barco-cementerio, y ya no hay quien los pare.

Es en ese escenario nostálgico, bellísimo y delirantemente peligroso en el que se aparece la chica: al principio no es más que una mancha azul cobalto sobre el cobalto del mar, pero poco a poco va cobrando relieve como una pieza de seda ante los ojos del buceador. La chica es guapa y triste, como las muchachas de los daguerrotipos, y lleva un vestido azul que ondea con las corrientes. El nitrógeno corre como una cascada por la sangre del buceador, y en consecuencia hace lo más sensato que se puede hacer cuando una chica bonita, vestida de largo, se detiene frente a tí en la cubierta de un barco hundido mientras suena la música... pues bailar con ella. Una mano enguantada en neopreno sobre una mano de blancura abisal, enlazados por la cintura, comienzan a girar por la cubierta del Sirio al ritmo de una música cada vez más nítida. Vueltas y más vueltas, rodeados por una espiral de burbujas, se abrazan hasta que llega un punto en el que la chica se detiene bruscamente: de repente, ya no quiere bailar más... ¿la habrá ofendido, se habrá sobrepasado? Desde luego, no era su intención. Ella intenta soltarse del tosco abrazo del buzo. Forcejean y en el forcejeo, la cara de la muchacha se transforma a una velocidad de vértigo: en cuestión de segundos aparecen en su delicado rostro una máscara de buceo, un regulador, una barba poblada y a su alrededor el aura de la cabellera desaparece para dar paso a una capucha de neopreno. Es su compañero, el guardián en la zona de seguridad, agitándolo con fuerza en un desesperado intento de soltar de los engarfiados dedos del intoxicado un trozo de madera tallado con notas musicales.

El hechizo se rompió finalmente y los dos experimentados buceadores pueden ahora contar su historia por los bares de Cartagena y Cabo de Palos... mientras, en lo más profundo, la chica del vestido azul sigue esperando, sobre la cubierta del malhadado Sirio, que baje otra pareja de baile.
La apneista Natalia Ayseenko

Cartagena, 27 de mayo de 2013

jueves, 29 de octubre de 2015

CONFERENCIA: EL MUNDO ABISAL, EN EL CLUB KOLIMA

Texto: Mónica Alonso


Mi interés por el mundo abisal nació hace unos años, cuando comencé a interesarme por la biología marina en los cursos de biología de ZOEA, un lugar especial donde además de aprender mucho, he podido colaborar activamente en sus trabajos de educación ambiental. Animada por el tema, por la amistad con la familia de ZOEA, y porque sabía que la espectacular faceta de comunicador de Juan Pablo Camblor no me iba a defraudar, pues acudí el pasado lunes 26 de octubre al Club Kolima, a la conferencia sobre el mundo abisal. Esta es mi crónica del evento.
Parte de la presentación del evento en la web del Club Kolima
www.clubkolima.com

En una sala de cuidada sobriedad minimalista y elegancia comenzó Juan Pablo su conferencia. Nos contó que una gran superficie de nuestro planeta está cubierta por los oceános, y que las grandes profundidades abisales permanecen en gran medida aún inexploradas, a diferencia del resto de la parte no oceánica, que con el uso de los satélites, está explorada al 100%. Además la humanidad siempre ha tenido curiosidad por la exploración espacial, y ha dedicado muchos recursos a la misma.

Y nos explicó que el mundo abisal es tan desconocido que tan solo se ha cartografiado un 5% de su fondo, y que se estima que existen entre 10 y 30 millones de especies aún por descubrir en el mar. ¡Guau!, la cosa se ponía interesante. En mi cabeza volvían las imágenes de mi infancia, de los libros de los exploradores del mar y del Comandante Cousteau...

Tras contarnos que los fondos marinos tienen una profundidad media de 4 km, explicarnos las zonas fóticas (donde llega la luz) y afóticas (donde no llega la luz), pasó a describirnos las características de cada una de ellas. 


Licencia Wikimedia
Commons
Autor:  Diego Quintana
Fue particularmente interesante la explicación sobre los métodos de exploración de los fondos marinos, haciendo una breve reseña histórica de cada uno de ellos. Nos enseñó la esfera de Beebe y Barton, el sumergible Trieste, y el Deep Sea Challenger, en al cual James Cameron visitó el cañón Challenger de la fosa de las Marianas (11000 m de profundidad), en 2012. También nos presentó otros sumergibles, como el Alvin, del cual yo no conocía que se estrenó para la recuperación de las famosas cuatro bombas atómicas que cayeron al mar en Palomares (Almería) en 1966. Finalmente nos habló de los robots submarinos, los ROV, que exploran y toman imágenes y muestras de los fondos marinos, sin llegar a tan grandes profundidades como los artilugios que explicó anteriormente.

Tan solo 3 personas han visitado la fosa de las Marianas en toda la historia de la exploración marina. Yo estaba ya totalmente hipnotizada....los artilugios ingenieriles me encantan, y si son marinos más.

Resulta que la zona de profundidad abisal es muy estable, con una gran oscuridad, poca temperatura (entre 0 y 4 ºC) y los animales que viven en ella utilizan una química muy diferente para sobrevivir, las cadenas tróficas son también muy diferentes. Los animales son lentos, con grandes ojos, producen bioluminiscencia. Como consecuencia de la estabilidad de este hábitat se cree que estos animales tras su adaptación a estas condiciones extremas, no han variado mucho. Por eso se les considera fósiles vivientes...

Estos animales, de formas y colores muy extraños viven allí con estrategias de flotabilidad neutra, y pasan el tiempo buscando comida, huyendo de los depredadores y buscando pareja. Y nos puso varios ejemplos de todos ellos.

Finalmente nos presentó las características de las fosas oceánicas en las que la parte más profunda se denomina zona hadal, donde se han descubierto formas de vida asombrosas y abundantes, bacterias quimiosintéticas que alimentan el sistema, en ausencia de luz y otros aportes, con gusanos que no se alimentan de sustancias de base de carbono, sino de azufre, y donde las chimeneas volcánicas provocan salidas de gases a grandes temperaturas. 

Y ya, a modo de resumen nos explicó los puntos fundamentales a recordar:

  • El mundo abisal es el mayor hábitat del planeta....y el más desconocido
  • Es la mayor reserva de vida del planeta.
  • Se calcula que existen entre 10 y 30 millones de nuevas especies por descubrir.
  • Todos los ecosistemas están conectados.
  • Actualmente el mundo abisal carece de protección legal
  • Nos espera la época de las mayores y más grandes exploraciones científicas de la historia: LOS FONDOS ABISALES....y todos nosotros lo vamos a ver.
Encantada por el ratito de ciencia que nos había presentado Juan Pablo, tan solo me queda agradecer su trabajo, y la organización por parte del Club Kolima de un programa de charlas sobre el mundo marino que yo no pienso perderme.








miércoles, 21 de octubre de 2015

ANISAKIS: LA AMENAZA CONTINÚA

Texto: Mónica Alonso Ruiz
Este artículo se publicó en la revista AcuSub, en su número 151 www.acusub.net

El gran incremento que ha experimentado nuestro país en cuanto al consumo de pescado durante el pasado siglo nos ha convertido, después de Japón, en uno de los países donde más se consumen los productos del mar, posiblemente porque nuestra flota pesquera es una de las más potentes del mundo.

Llega la temporada de buceo y el verano. Nos acercamos a la costa o simplemente salimos a las terracitas: pescadito frito, boquerones en vinagre, sepia a la plancha, etc. Lo que no se nos ocurre pensar es que hay probabilidades de de sufrir una intoxicación alimentaria por presencia de anisakis, pues este parásito y sus consecuencias, a pesar de que el nombre no nos es desconocido, seguimos sin saber nada de él.


Sin embargo no debemos alarmarnos en exceso pues con unas nociones básicas sobre cómo se desarrolla la parasitación por Anisakis, podemos ser precavidos y desconfiar de todos aquellos alimentos, que no estén preparados por nosotros mismos, y que pudieran no estar suficientemente cocinados o tratados para evitar este parásito. No nos debemos asustar ente esta amenaza pues es muy sencillo  evitar sus consecuencias y por lo tanto podremos seguir disfrutando de estos maravillosos manjares. Además, muchos establecimientos que proporcionan pescado fresco, o los bares, con sus boquerones en vinagre, ya tienen toda la información adecuada para prevenir la intoxicación.

Anisakis en arenques
Foto: toxicotravail-commons wiki
Anisakis simplex es un gusano nematodo, descrito por primera vez en 1809, que parasita en su forma adulta a mamíferos marinos como ballenas, delfines y focas, pudiéndo producir en su aparato digestivo importantes lesiones. Cada cierto tiempo en los medios de comunicación, este gusano se convierte en una cuestión de relevancia social puesto que el hombre puede resultar un portador accidental de sus larvas, con serias consecuencias para su salud.



foto: Petruss
Las especies de anisakis tienen un complejo ciclo vital que las conduce a través de varios portadores a lo largo de su vida. Este gusano sólo se desarrolla y reproduce en el interior de los mamíferos marinos. Éstos, a través de sus heces expulsan los huevos al exterior donde eclosionan las larvas, de pequeño tamaño y que apenas alcanzan 1mm de longitud. Las larvas libres en el agua ya son infectantes, y pueden vivir en el medio durante 3 meses. Serán ingeridas por pequeños crustáceos, donde se desarrollarán y alcanzarán un mayor tamaño. A su vez, estos crustáceos servirán de alimento para muchos peces y cefalópodos, que son parte de la dieta principal de los mamíferos marinos, cerrándose así el ciclo biológico de este gusano. Cuando los humanos ingieren las especies infectadas intermedias, las cuales son precisamente las más frecuentes en la cesta de la compra (bacalao, sardina, salmón, merluza, atún, calamar, etc.), pueden adquirir el parásito.

El ser humano, según algunos autores, parece que es un hospedador accidental y poco adecuado para el desarrollo de la larva, pero por su similitud con los mamíferos marinos, otros autores indican de la facilidad con la que este gusano se aloja en su tubo digestivo. En cualquier caso, sino nos comemos un alimento parasitado, la larva bien puede discurrir por el aparato digestivo eliminándose con las heces con normalidad y no producir ninguna patología, o bien puede implantarse en las paredes del tubo digestivo, e incluso perforar la capa superficial y penetrar en la mucosa gastrointestinal.

La boca del gusano al microscopio
electrónico
foto: toxicotravail-commonswiki
Cuando se instala en nuestro sistema digestivo se pueden generar dos procesos diferentes: el primero, y más habitual, es lo que se conoce como “anisakiasis o anisakidosis” que consiste en un proceso inflamatorio de la mucosa digestiva. Los síntomas incluyen dolor abdominal, acompañado en ocasiones por vómitos, diarreas, convulsiones y aumento de temperatura. El plazo de incubación es de 4 a 24  horas a partir de la ingestión del pescado parasitado. La dificultad del diagnóstico radica en que estos síntomas pueden confundirse con los de otras enfermedades como úlceras de estómago, obstrucciones intestinales, apendicitis, etc. Es muy habitual esta patología en países del mundo en donde se consume pescado crudo o ligeramente salado o condimentado, y nuestro país es uno de ellos.

La segunda patología supone una reacción alérgica aguda (en 1995 se describió en España el primer caso de alergia grave al parásito), que se manifiesta en forma de urticaria generalizada, acompañada en algunos casos de hinchazón, y a veces puede desembocar en un shock anafiláctico. En algún caso estos síntomas se prolongan incluso cuando el individuo ha expulsado totalmente las larvas a través de las heces, o cuando se producen posteriores ingestiones de la larva, tras la primera reacción alérgica.

foto: Toxicotravail-commonswiki
Las personas sensibles a los gusanos nematodos (son parásitos relativamente frecuentes y por ello algunos desarrollan alergia a ellos) pueden sufrir reacciones anafilácticas graves tras la ingesta de pescado parasitado por anisakis. A veces esto se confunde con alergia al propio pescado. Los medios de diagnóstico hoy en día permiten identificar claramente estas alergias e intoxicaciones, pero puede ocurrir que se den falsos negativos.


Dado que el hombre no es el hospedador definitivo de este parásito, los gusanos mueren en nuestro organismo. Por ello en la gran mayoría de los casos el tratamiento es sintomático y solo cuando se producen obstrucciones intestinales debidas a la larva de anisakis, se necesita de cirugía de urgencia.

Pero, ¿cuáles son las posibilidades reales de toparnos con este gusano en nuestra alimentación? Debido a que se desarrolla exclusivamente en el medio marino, las especies de agua dulce están libres del parásito. Entre el 40 y el 80% de las piezas de peces y cefalópodos que se capturan actualmente se encuentran parasitados, siendo las piezas más afectadas las provenientes del Mar del Norte, Pacífico Sur y del Atlántico Norte. Para que el parásito se transmita al ser humano es preciso y fundamental que la larva esté viva, y esto ocurre cuando se ha cocido de manera insuficiente el pescado. Por este motivo, los primeros casos de anisakiasis fueron registrados en Japón y en los países nórdicos, por su gran tradición en el consumo de pescado crudo. En España, la incidencia de casos es bastante baja, principalmente debido a que habitualmente el pescado se consume cocinado. Posiblemente el mayor riesgo que corremos es cuando consumimos boquerón en vinagre, pero como ya hemos dicho, es muy habitual encontrarnos el cartelito en el bar donde nos ponen los boquerones en vinagre, diciendo que han sido congelados antes de su preparación, lo cual, como veremos a continuación, elimina el riesgo de intoxicación.

Las larvas de Anisakis simplex resisten vivas 50 días en el pescado guardado a 2ºC, 2 horas a –20ºC, 2 minutos a 60ºC y 2 meses en vinagre. Por lo tanto es recomendable seguir las siguientes normas básicas para el consumo de los alimentos del mar, para poder asegurarse de que se produce la muerte de las larvas:


            
El ahumado de pescados debe realizarse a una temperatura de 60º C durante más de 10 minutos.

No deben consumirse semiconservas, marinados, pescados secos o variedades de la cocina japonesa que no hayan sido congelados previamente.

En el consumo de boquerones en vinagre hay que asegurarse que el pescado ha sido congelado a –20º C durante más de 24 horas. Los frigoríficos de menos de 3 estrellas no alcanzan la temperatura de -20ºC. Y los frigoríficos de 3 estrellas o más necesitan de más tiempo para alcanzar la temperatura de -20 ºC que los congeladores industriales, por lo que se recomienda mantener congelado el producto durante al menos 7 días.

Es recomendable consumir las partes del pescado magras, evitando las vísceras, que suelen ser las más parasitadas. Por ello es recomendable comprar el pescado limpio y sin vísceras, o bien limpiarlas lo antes posible.

La cocción debe ser realizada a temperaturas superiores a 60º C, por lo que a veces el cocinado “a la plancha” puede resultar insuficiente.

El pescado ultracongelado en alta mar, del cual se eliminan rápidamente las vísceras después de su captura, está libre de larvas vivas de Anisakis simplex, por lo que no existe riesgo.

Los moluscos bivalvos no tienen riesgo de tener anisakis, y tampoco las semiconservas de anchoas ni los pescados salados como el bacalao o las mojamas (salvo que el tratamiento de salazón sea muy pobre y estén casi crudas).

Los productos que deben congelarse previamente son los boquerones en vinagre y otros pescados en escabeche, el sashimi, sushi, carpaccios y otras especialidades a base de pescado crudo, el pescado marinado, las huevas de pescado si están muy crudas, los arenques y otros pescados preparados en salmuera y los pescados ahumados.

La normativa ya contempla el tratamiento de los productos del mar para evitar este problema: en el Real Decreto 1420/2006 de 1 de Diciembre, sobre prevención de la parasitosis por anisakis en productos de pesca suministrados por establecimientos que sirven comida a los consumidores finales o a colectividades.



Por lo tanto, si nos surge alguna duda de que lo que comemos pueda estar afectado por el parásito, porque se encuentre entre los alimentos poco o nada cocinados, o porque no confiemos en que se ha cumplido la ley, o incluso porque somos buceadores viajeros y nos encontramos en países donde posiblemente no existan estas leyes de protección al consumidor, pues lo mejor es cambiar de menú. Es seguro que en las cartas de los chiringuitos, freidurías, y bares de tapas existen suficientes alternativas igualmente sabrosas y de menos riesgo.

domingo, 4 de octubre de 2015

SEA SHEPHERD EN EL OCTAVO ENCUENTRO BLUE DRINKS, MADRID



Texto: Mónica Alonso Ruiz

El pasado día 1 de septiembre tuvo lugar el octavo encuentro Blue Drinks Madrid, una reunión mensual informal que tiene lugar el primer martes de cada mes. Nos reunimos amantes del mar en todas sus facetas y se tratan temas muy interesantes. En este último encuentro Carlos Pérez de Sea Shepherd nos contó muchas cosas de esta interesante organización, y en particular se habló de las campañas en defensa de los cetáceos en el mar, que tienen lugar por todo el mundo.

Carlos Pérez es la primera persona española que participó en una campaña de Sea Shepherd, conoce personalmente al Capitán Watson y participa en la organización de Sea Shepherd en España. Gran comunicador, consiguió muy rápidamente dejarnos con la boca abierta cuando nos contaba las hazañas y las "batallas" de estos aguerridos activistas.

HISTORIA

En primer lugar nos dio unas primeras pinceladas sobre la organización en general y nos explicó un poco quién es Paul Watson, el alma mater de la organización. Paul Watson en 1969 cofunda Greenpeace Foundation y participó en las primeras campañas, dirigiendo algunas de ellas, como la de la protección de crías de focas en Canadá, su país natal.

Ya en 1977 disiente de los métodos de Greenpeace, y con sus planes de organización interna. Carlos nos explica que sus métodos directos y expeditivos de acción directa en contra de la injusticia no son bien vistos en Greenpeace y se le aparta de las campañas de protección de focas.

En 1977 Paul Watson funda Earth Force Society en Canadá. El primer barco de la sociedad, el Sea Shepherd realiza su primera misión para proteger los bebés de focas en Canadá. Este mismo barco aborda y hunde el ballenero pirata Sierra, de bandera liberiana, en Leixoes, Portugal. Con este abordaje hostil se empieza a perfilar la filosofía de la organización. Se trata de ir en contra de todos aquellos medios materiales que se utilicen para realizar acciones ilegales, pero siempre respetando la vida humana.

Paul Watson en las fechas del abordaje del Sierra

En 1980 se hunden otros dos barcos balleneros piratas, el Ibsa I e Ibsa II, en el puerto de Vigo, continuando la lucha por la defensa de las ballenas. La prensa española se hizo eco de la noticia, donde cuentan también la "batalla" del Sierra:


Esta crónica de 2010 de la Voz de Galicia relata los hechos habiendo pasado treinta años desde los mismos, donde solo se registraron daños materiales:


En este enlace se pueden leer estas y otras historias de los inicios y la historia de Sea Shepherd:


Ya en 1981 se registra Sea Shepehrd en USA, y el año pasado (2014) se registra esta organización en España. (www.seasheperd.es).



LA ACTITUD DE SEA SHEPHERD ANTE LA INJUSTICIA E ILEGALIDAD

Nos quedó muy claro que la actitud claramente activa se realiza únicamente ante acciones ilegales. Su máxima es la acción directa y el trabajo voluntario.

Acción directa con todos los medios posibles allí donde se producen los hechos ilegales, y trabajo voluntario: los integrantes de Sea Shepherd son todos voluntarios que prestan su trabajo a la organización.

No hay socios, solo hay personas que aportan donaciones o su tiempo y su trabajo.
Carlos nos cuenta que el mismo Paul Watson le dijo personalmente:

"solo tenemos dos reglas, Carlos, nunca herimos a nadie y nunca pactamos con el enemigo".


Para Sea Shepherd las herramientas usadas para el exterminio y la ilegalidad no son sujetos susceptibles de violencia para nosotros. Intervenimos, las confiscamos,...pero nunca ponemos en peligro a las personas que destrozan ambientes y especies. Esta actitud activa y beligerante es la que por un lado hace tan popular a esta organización, por su activismo activo y controvertido, a veces violento, pero también es la que da pie a muchas críticas. Cada uno de nosotros debe valorar si el resultado obtenido (que ciertos balleneros dejen de operar en una zona) merece la pena la "ilegalidad" de los abordajes...Ellos lo tienen muy claro.

Carlos cuenta, para nuestra sorpresa, que los medios de los que disponían al principio eran bastante básicos, siendo los barcos de la organización, restauraciones artesanas de barcos viejos, recuperados para la "acción". Muchos de ellos eran barcos muy viejos, que dejan mucho que desear.

El largo camino hasta la actualidad ha sido largo, y el cambio evidente, teniendo la organización muchos mejores medios que los que se tenían inicialmente.




TEMAS DE CAMPAÑA

Sea Shepherd se ha centrado fundamentalmente en los siguientes problemas o campañas:
  • Defensa de cetáceos: balleneros japoneses en la Antártida, las Islas Feroes, los delfines de Taiji en Japón, la defensa de la vaquita en el Mar de Cortés.
  • Intervenciones contra la pesca ilegal: bacalao de profundidad en la Antártida, en Senegal, en el Mediterráneo. Empresas españolas en la Antártida.
  •  Protección de tortugas marinas: Costa Rica, Florida...En Costa Rica mataron a un activista, Jairo: la cosa a veces se pone dura.
  •  Defensa de tiburones: Australia. En Australia hay muchos barcos de transporte de ganado, a los que siguen los tiburones, y por eso hay "ataques accidentales", a partir de los cuales los gobiernos locales han aplicado políticas de matanzas.
  •  Protección de focas: Namibia, Escocia, Finlandia..
  •  Defensa de aves marinas: Alemania..
  •  Defensa de enclaves naturales: Isla del Coco, Galápagos..
  •  Denuncia de las consecuencias de la contaminación en los océanos: Golfo de México..

EL PRESENTE

Sea Shepherd se ha extendido globalmente, y se ha constituido en un movimiento internacional de defensa ambiental marina.

Como ya se ha indicado, intervienen si se considera que se comete una ilegalidad, y si no la hay, documentamos la situación para dar a conocer el problema.

"No somos violentos, sí agresivos"


Se atienen a la "Carta de Naciones Unidas para la Naturaleza", firmada por todos las naciones que la componen. Explican que "la hipocresía, el fraude y la manipulación de los gobiernos no nos detienen".

Se autodenominan una organización no de protesta sino de intervención directa. Para ello poseen una flota de embarcaciones de altura, interceptores, lanchas rápidas y patrulleras. Nos explicaron que una gran donación de la Post Code Lottery holandesa les ha permitido construir una nueva embarcación de altura.

Desafortunadamente, por el carácter activo de sus miembros, en la actualidad existen varios procesos penales contra algunos de sus voluntarios que intervienen pacíficamente en campañas. Sus voluntarios han sido golpeados, perseguidos, sus barcos atacados en ambientes hostiles, donde la vida de los voluntarios sufre serio peligro.



LOS MEDIOS DE LOS QUE SE DISPONE

Utilizan todo lo que está en su mano:
  • La flota de intervención directa, cada vez más amplia.   
  • Voluntarios entrenados: Es preciso ser de una determinada manera para poder soportarlo.  
  • Donaciones en efectivo y materiales. 
  • Venta de merchandising. 
  • Apoyo público de simpatizantes conocidos (actores, científicos, periodistas...) 
  • Colaboración con gobiernos y autoridades. Algunos tienen pocos medios y personal, como en el caso de Costa Rica.      
  • Presencia en medios de comunicación, redes sociales, conferencias y eventos...


"El arma más poderosa es una cámara en manos de un activista/periodista dispuesto a arriesgar"

 
   
Pamela Anderson es una gran colaboradora de Sea Shepherd

Brigitte Bardot apoya la organización desde el inicio y un barco lleva su nombre. Cuando detuvieron a Paul Watson en Alemania se ofreció a ir a prisión en su lugar


PROTECCIÓN DE CETÁCEOS

Las principales campañas, relacionadas con cetáceos, en las que participan son:

Campañas en contra de la pesca de ballenas



Atendiendo a la documentación de su página web:


La campaña 2011-2012 en defensa de las ballena antárticas es la octava campaña que tiene lugar en contra de la pesca ilegal por parte de los balleneros japoneses.

¡¡¡Se han salvado 768 ballenas!!!!!

Estiman que en las 8 campañas han salvado las vidas de al menos 3600 ballenas, y se ha mostrado al mundo la actividad ilegal ballenera de la flota japonesa. Esa temporada fueron capaces de salvar más ballenas que las que pudieron matar los japoneses.


  Los delfines de Taiji

La matanza de 20.000 delfines, marsopas y pequeñas ballenas ocurre en Japón cada año. Desde el 1 de septiembre y normalmente hasta marzo del siguiente año, los pescadores acorralan a familias enteras de pequeños cetáceos en bahías poco profundas y los apuñalan y ahogan a muerte sin piedad.

Esta matanza anual de delfines era prácticamente desconocida hasta 2003, cuando Sea Shepherd publicó globalmente las imágenes de vídeo y las fotografías obtenidas de forma encubierta de la actualmente infame "cala" sangrienta en un pueblo llamado Taiji. Desde 2010 hasta hoy en día, Sea Shepherd mantiene una presencia de voluntarios en la cala. Son los Guardianes de la Cala. 



 Islas Feroe


Cada año, la denominada "grind" amenaza las vidas de cientos de calderones o ballenas piloto y muchos otros delfines, en las Islas Feroes.


Grupos  familiares enteros de estos animales magníficos son masacrados brutal y despiadadamente cada año en estas islas, territorio autónomo de Dinamarca. Ya hablamos en posta anteriores de esta brutal práctica:


Numerosos voluntarios han sido arrestados por las autoridades locales y deportados. Embarcaciones de la organización han sido ilegalmente inmovilizadas y confiscadas por la flota danesa.
Desde los años 80 Sea Shepherd lidera la acción directa en contra de esta barbarie.



Conservación de la marsopa vaquita


La Operación Milagro está dedicada a la conservación de la marsopa vaquita, una especie a punto de extinguirse. El nuevo barco R/V Martin Sheen recopila datos en un esfuerzo por colaborar con los científicos en la conservación y supervivencia de los individuos que quedan.

Documentar la difícil situación de estos cetáceos en peligro de extinción (https://en.wikipedia.org/wiki/Vaquita) y divulgar en la región con biólogos marinos y con otras organizaciones se pretende evitar su extinción. Numerosas organizaciones no lucrativas y científicos están trabajando en cooperación con el gobierno mexicano y el presidente Enrique Peña Nieto para conservar las marsopas vaquitas que quedan en la zona.
   
NUESTRA IMPRESIÓN DE LA CHARLA

Tras un buen rato en el que Carlos compartió su experiencia con nosotros, algunos recibimos en primer lugar una buena lección de coraje para luchar por lo que uno cree, y muchos temas de reflexión.

Enumero algunos temas que me llamaron la atención: 
  • Ser activista "activo" es duro y se pasa mucho miedo. 
  • Algunas de estas acciones ilegales se acabarán en algún momento: el tema es saber cuando. 
  • Una cámara es un arma muy poderosa. 
  • El mundo científico colabora con los conservacionistas: escuchémosles. 
  • Hay que aprovechar cualquier medio para dar a conocer al mundo las cuestiones por las que luchamos. Acudir a famosos es una gran idea y muchas veces se prestan a colaborar cuando ven que las razones de lucha son buenas. 
  • A veces "luchar" no lo es todo: educar y concienciar es importante. 
  • La batalla por el planeta es a largo plazo
Foto: J. Cerrada
Foto: J. Cerrada