Mostrando entradas con la etiqueta Muck diving. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Muck diving. Mostrar todas las entradas

lunes, 19 de diciembre de 2016

CRIATURAS DE ANILAO (III)

Volvemos a la carga con las criaturas de Anilao, en Filipinas. Si os gustaron las dos entregas anteriores, pues no dudéis en seguir leyendo. Siempre curiosos los animales marinos de esta zona, nos disponemos a disfrutar de algunas curiosidades.

¿Conoces el pez erizo? (los diodontidos)


Foto: Luis Abad
A veces se confunden con los peces globo, con los que están estrechamente relacionados, y de los que se diferencian por la presencia de espinas sobre su cuerpo (de ahí que se llamen erizos).

Los peces erizo tienen la habilidad de inflar su cuerpo tragando agua (o aire) volviéndose redondos como una pelota. Esto incrementa su tamaño (casi el doble verticalmente) y reduce el rango de potenciales depredadores a los que tengan la boca más grande. Un segundo mecanismo de defensa son sus afiladas espinas, que son eréctiles.

El proceso provoca un elevado estrés y consumo de energía al animal, por lo que recomendamos no asustarlos para que se inflen, o cansaremos al animal innecesariamente, dejándolo más expuesto a sus depredadores.

Algunas especies son venenosas, teniendo una tetrodotoxina en su piel y/o intestinos, aunque esta toxina es menos frecuente que en los peces globo. Como resultado, los peces erizo tienen pocos predadores, aunque los adultos pueden ser raramente depredados por tiburones y orcas. Los juveniles también son predados por túnidos y delfines.

Los peces gato del arrecife de coral (Plotosus lineatus)

Cuando nos sumergimos en el arrecife nos gusta ver bancos de peces, pero no solo en el azul, también por el fondo marino y entre los corales. Y es entonces cuando volvemos a sorprendernos al encontrarnos con unas masas de peces de rayas blancas y negras que se mueven nerviosamente y al unísono. Son los peces gato, tan inquietos y con sus bigotes por delante.

Es llamativa la forma que tienen estos peces de degustar con antelación sus alimentos, y para ello tienen sus bigotes (como los gatos, que con ellos palpan antes de tocar físicamente). En la mayoría de los peces, las papilas gustativas salpican sus labios y morros así como sus bocas y gargantas. Es como si su boca hiciera de lengua. Cubiertos con cientos de miles de sensores gustativos (en sus bigotes), el pez gato puede “degustar” alimentos a cierta distancia.

Estos pececillos, de pocos centímetros de longitud son venenosos, pero mortales en raras ocasiones. Son venenosas la espina serrada de la primera dorsal y las aletas pectorales. En caso de picadura, el mejor tratamiento es aplicar calor, tan rápido como sea posible y tanto como se pueda soportar, y buscar asistencia médica.

Foto de Mónica Alonso Ruiz.

Foto: Luis Abad

Foto de Mónica Alonso Ruiz.
Foto: National Geographic

Los arbolitos de navidad son en realidad gusanos

Si, gusanos, porque en el mar la variedad de gusanos es mucho mayor de la que tenemos en tierra.

La imagen puede contener: planta y exterior
Foto: Luis Abad
El gusano árbol de Navidad (Spirobranchus giganteus) es un gusano tubícola de la familia Serpulidae que se introduce en corales vivos, normalmente del género Porites, dejando fuera dos coronas espirales de diverso e intenso colorido. Estas coronas espirales son en realidad sus branquias y tienen tanto función respiratoria como alimentaria, ya que están cubiertas de una sustancia pegajosa donde se adhiere el alimento.

Realizan una alimentación pasiva, esto es exponiendo sus abanicos branquiales a la corriente para atrapar partículas orgánicas en suspensión y plancton.

Ah, en la foto hay algo debajo de uno de los gusanos, y que no sabría decir qué es: ¿un gusano plano, tal vez?

El nudibranquio que se coloca en fila


foto: Luis Abad
Foto: Luis Abad
Hypselodoris tryoni, que hasta hace muy poco se llamaba Risbecia tryoni (cosas de la genética, que ha revolucionado la taxonomía) presenta una conducta muy curiosa, formando filas de hasta cuatro individuos.

Los científicos no saben explicar el por qué de este posicionamiento cabeza con cola.

Fu Manchu: El pez león ocelado (Dendrochirus biocellatus)

Foto: Scott Michael
Es posible que alguna vez en el arrecife no sepáis si un pez va o viene, es decir, si se mueve hacia adelante o hacia atrás. Es por la presencia de ocelos, una estrategia defensiva que han desarrollado algunos peces del arrecife representado un falso ojo en alguna parte de su cuerpo. La zona de la cabeza de un pez es la más vulnerable frene a un depredador, y utilizan este engaño para atraer su atención hacia este falso ojo, situado en alguna parte diferente del cuerpo del animal.

En este caso, este pez lo tiene, y por partida doble e incluso triple, y con diferentes coloraciones en función del individuo, en la parte dorsal trasera. De esta manera no solo atrae al depredador hacia la zona errónea, sino que el animal escapa en el sentido opuesto al que se espera el depredador.

También se piensa que la función del ocelo, que puede cambiar incluso de color a voluntad del animal, de negro a gris o verde, pueda ser comunicativa, pues se observan estos cambios de color durante el cortejo o cuando están haciendo frente a algún enemigo.

Foto: Luis Abad
Este pez de conducta reservada y hábitos nocturnos, más tímido que el resto de escorpénidos, es muy curioso, porque por la presencia de dos apéndices bucales que le cuelgan a modo de bigotes, se le llama también el Pez León Fu Manchu. También es llamativa la coloración de sus aletas pectorales, que despliega a modo intimidatorio cuando se le molesta.

Se alimenta de crustáceos y peces pequeños, como el resto de escorpénidos y sus espinas dorsales son muy venenosas, tanto que se alerta de ello en el mundo de la acuariofilia

Laticauda colubrina, una serpiente realmente sorprendente

Las serpientes marinas son sorprendentes, especialmente cuando pensamos que son reptiles que debe salir a respirar a la superficie, como nosotros)

Foto: Luis Abad
Cuando nos encontramos con una como la de la foto, que tenía un grosor de unos 3 cm, pues realmente sentimos su imponente presencia, e indudablemente algo en nuestro interior nos recuerda nuestros miedos más profundos (el miedo a las serpientes es uno de ellos), especialmente por su contoneo natatorio.

Tienen una longitud de unos 80 cm como máximo y son muy frecuentes en Filipinas, donde la fotografiamos. Se han pescado mucho por lo llamativo de su piel a rayas, y porque su carne se come en Japón.

Aunque son muy venenosas, no son en absoluto agresivas con los buceadores, y no se ha descrito accidentes con estos animales. Es curioso que las morenas que suelen alimentarse de estas serpientes se han hecho resistentes a su veneno.

A veces cazan en cooperación con los jacks o carángidos.

Laticauda pone su huevos en tierra, por lo que incluso es posible encontrarlas en tierra, si bien es un caso rarísimo.

Puedes ver un vídeo de estos animales aquí

Como podéis ver, Anilao en Filipinas, es una muestra muy significativa de la biodiversidad del ecosistema del arrecife de coral del Indopacífico. Yo siempre estoy dispuesta a hacer un viaje por allí, ¿te animas?

Puedes leer los capítulos I y II de este artículo aquí:

capítulo I
capítulo II


martes, 30 de agosto de 2016

CRIATURAS DE ANILAO (I) (FILIPINAS)

Texto: Mónica Alonso Ruiz
Este artículo se publicó en la Revista Acusub en su número 161
www.acusub.net



Volver a bucear en Filipinas es, de nuevo, un placer. He disfrutado mucho en la búsqueda de nuevas o ya conocidas "critters" o bichitos extraños, que con ayuda de mis conocimientos de biología marina, y mi nueva super linterna me ha sido más sencillo poder localizarlos, unas veces practicando el "muck diving", y otras simplemente rebuscando en el arrecife de coral. Os voy a mostrar a continuación algunas de las criaturas más llamativas y extravagantes, para que las disfrutéis como yo lo he hecho con ellas.
Luis Abad y Mónica Alonso
Foto: Mónica Sagrera

La sepia flamboyante o extravagante (Metasepia pfefferi)

Un animalito curioso, del que, vista su extraña apariencia, nadie diría que es una sepia. No es especialmente grande, alcanzando un máximo de 8 cm, pero en cuanto la ves te llama la atención, por sus protuberancias en su manto y sus colores llamativos, rojizos e iridiscentes y cambiantes continuamente. 
Foto: Luis Abad
Los cambios de color de su piel los consigue gracias a tres tipos de estructuras de su piel, denominadas cromatóforos, leucóforos y iridóforos, que le permiten reflejar una gran variedad de colores y cambiar las texturas de su piel. Su conducta cambiando los colores es una señal de su toxicidad: estos patrones de coloración de aviso, son muy frecuentes en el arrecife de coral, donde muchos de los organismos que viven en él o son venenosos, o juegan a parecerlo.

La coloración habitual es marrón oscura, y con un tono rosáceo brillante en la parte delantera de sus tentáculos, en forma de pala y muy diferentes a los de las sepias que vemos habitualmente. Cuando se la perturba, y los buceadores parece que lo hacemos, y mucho, cambia su coloración muy rápidamente, hacie el negro, marrón oscuro, blanco, con manchas amarillas en el borde el manto, brazos y ojos.

Es un animal muy tóxico, tanto como el pulpo de aros azules. Su carne es la que es tóxica y puede ser que su mordedura y tinta posean esta toxina. Se sabe aún muy poco sobre la misma.

No es una gran nadadora, por lo que es habitual encontrarla por el fondo, “caminando” con sus extraños tentáculos. Son fundamentalmente diurnos, y como el resto de cefalópodos (sepias, calamares, pulpos…) son animales muy inteligentes, siendo capaces de aprender y recordar conductas.

Bucear en Anilao tiene como aliciente encontrarnos con este animalito, frecuente en inmersiones poco profundas en fondos arenosos y de fango en el Indopacífico..



Foto: Luis Abad

Gusanos planos vs nudibranquios

Algunos animalitos pequeños y de colores llamativos parecen nudibranquios pero no lo son. Suelen ser gusanos planos o planarias. Pertenecen a la clase de los turbelarios, que es la única clase de los gusanos del filo Platelmintos que presentan vida libre, pues el resto son parásitos.
Foto: Luis Abad
Por su nombre (planarias) podemos deducir cuál es la característica que los distingue de los nudibranquios: son muy planos, tienen un espesor uniforme y muy pequeño.
Y además, no tienen rinóforos (los cuernecitos de los nudis), ni branquias (aunque no todos los nudis las tienen en forma de penacho) y respiran por difusión a través de su tegumento (su tejido externo).

La mayoría de los turbelarios miden entre 2 y 4 cm, aunque el tamaño varía entre 1 y 6 cm. En su zona ventral tienen cilios (una especie de pelillos) y los terrestres (también los hay) secretan moco para la adhesión al sustrato. Como los nudibranquios son hermafroditas simultáneos. A pesar de ser hermafroditas, no se autofecundan: la cópula es mutua y conduce a un intercambio de esperma que se almacena en una bolsa llamada copulatriz.



Foto: Luis Abad
Foto: Luis Abad
Son carnívoros o necrófagos, comen crustáceos pequeños, gusanos e insectos, y también materia muerta. Su sistema digestivo no tiene ano y poseen una faringe musculosa utilizada a la vez para la ingestión y la evacuación de los alimentos, y los desechos de su metabolismo los expulsan por su tegumento o tejido exterior.

La espectacular coloración de las planarias que pude observar en Anilao, posiblemente responda a que pretendan dar la sensación de ser tóxicos, aunque no me ha sido posible saber si lo son o no. En cualquier caso, son un grupo más de animales para “coleccionar” cuando uno se sumerge en las aguas someras del arrecife de coral y de las zonas arenosas y fangosas aledañas.

Arañas marinas


¿Sabes lo que es una araña marina? Pues son unos bichitos que realmente parecen arañas, con cuerpo pequeño y patas delgadas y relativamente grandes, pero no son cangrejos (crustáceos). Los crustáceos (langostas, camarones, cangrejos…) tienen siempre 5 pares de patas, mientras que las arañas marinas tienen, como las terrestres (aunque es solo la apariencia la que las relaciona con ellas), 4 pares de patas.

Foto: Luis Abad
Son artrópodos, filo en el que se incluyen los insectos, los arácnidos y los crustáceos, entre otros, y se incluyen dentro de una clase denominada picnogónidos. Como ya hemos dicho, tienen 8 patas y son de tamaño muy pequeño, hasta 2,5 cm. Las especies abisales (de las grandes profundidades marinas) tienen tamaños mucho mayores, pudiendo llegar a medir hasta 50 cm.

Son depredadores que usan su probóscide para picar a animales a lis que sorben sus jugos, como hacen las arañas. También son saprófagos, es decir, que se alimentan de residuos. Se alimentan de animales bentónicos (del fondo) como las anémonas de mar.

Pues ya sabes, a fijarse toca....y si ves una araña.....pues no es un arácnido ni un cangrejo, es un picnogónido o araña de mar, como el de la foto. (1 cm)


Caballito de mar hembra
Foto: Luis Abad

Para distinguir el sexo de los caballitos no hay más que fijarse en su vientre, y en la mayoría de los casos acertaremos.

Si tiene abultada la parte superior, es hembra, y si tiene la inferior es macho.
Son las hembras las que generan ovocitos en su vientre y los pasan al vientre de los machos, los cuales fecundan los huevos y los portan en una bolsa exterior de su vientre hasta que los huevos eclosionan y al salir los pequeños caballitos parece que el macho está dando a luz.







El maestro del camuflaje

Aquí tenemos a este pez singular Rhinopias frondosa, un escorpénido especialista en mimetismo. Toda una inmersión buscándolo en medio de un montón de basura proveniente de un poblado cercano y al final lo encontramos. No es fácil de encontrar, dado que aunque pude tener gran tamaño, hasta 23 cm, su coloración y los numerosos apéndices de su piel le permiten camuflarse muy bien.
Foto: Luis Abad


Fijaos en la mancha blanca bajo el ojo, que distrae la atención y en el primer vistazo el ojo queda oculto. 
Sin duda una maniobra de distracción que hace que un depredador no centre su atención en las zonas vitales.
Como todos los escorpénidos, es un cazador nocturno, que utiliza la técnica de emboscada: mimetismo más inmovilidad prologada, con gran velocidad de apertura de su boca para literalmente engullir a su presa.

No posee valor comercial, pero es muy requerido y se abonan importantes sumas de dinero para exhibirlo en acuarios. Los Rhinopias son conocidos por mudar su piel para librarse de las algas, parásitos y organismos incrustantes que se suelen situar en su piel.

No son grandes nadadores, como el resto de escorpénidos, y se mueven “caminando” sobre sus aletas pectorales y pélvicas, que han modificado para poder moverse de este modo.
Foto: Diveivanov.com
He podido encontrar una foto en la web en la que se le ve bostezando, una conducta curiosa que realizan los peces que cazan al acecho y que pasan mucho tiempo inmóviles.
Quizá hagan esto para desentumecer los músculos.

Como el resto de escorpénidos, los Rhinopias son altamente venenosos, especialmente las espinas de sus aletas dorsales, que pueden causar intenso dolor y fuertes reacciones alérgicas si la es pina atraviesa nuestra piel.

Un animalito singular como este bien vale una inmersión.

¿Conoces el pez mandarín?
Sin duda es uno de los pececillos más llamativos del arrecife de coral, con su colorido llamativo. Se le llama mandarín por la similitud de su librea (el colorido de su piel) con las túnicas de los oficiales imperiales chinos.
Foto: Luis Abad
Pertenecen a la familia de los Callionymidae o dragoncillos (aunque su apariencia a mí me parece muy distinta). Tienen pequeño tamaño (aprox 6 cm) y son terriblemente inquietos. Tiene ojos grandes para poder cazar en condiciones de poca luz.
Por el día se les ve en solitario y por la noche es cuando aparecen en parejas.

El apareamiento de estos pececillos es sin duda uno de los espectáculos que atrae más a buceadores y fotógrafos. El macho y la hembra se elevan juntos hasta 1 metro por encima del arrecife, el macho expulsa su esperma y la hembra suelta una nube de huevos.

Mientras tanto numerosos buceadores y fotógrafos utilizan el momento para activar sus flashes e inmortalizar la escena.Parece que, aunque no nos permiten usar luces que no sean rojas en los momentos previos al apareamiento, pues justo en el momento de la fertilización los flashes se activan sin parar y la pareja de peces se convierte en estrella de la noche.

Desconozco si los flashazos afectan a los protagonistas o no. Hay mucho que reflexionar sobre este tipo de comportamiento de nosotros los buceadores, que a veces convertimos la naturaleza en una especie de circo.

Mientras tanto, disfrutemos de las imágenes que Luis Abad pudo tomar de los mandarines en los instantes mágicos de su reproducción.
Foto: Luis Abad


Podría seguir hablando de muchas más criaturas marinas realmente llamativas y con sustanciosas características curiosas, pero quizá deba dejarlo para otros artículos. Mientras tanto, si sois amantes de la biología marina, los “bichitos” curiosos, la fotografía macro o el “muck diving” pues no podéis dejar de visitar las aguas de Anilao, en Filipinas.








lunes, 9 de febrero de 2015

Muck diving: a la búsqueda de las criaturas extrañas del fondo marino

Texto: Mónica Alonso Ruiz. Este artículo se publicó en la Revista Acusub, en el número 141 

¿Has buceado alguna vez por zonas arenosas o fangosas que a primera vista no parecen interesantes, y que cuando te has parado a mirar, has encontrado numerosas y fascinantes criaturas?. Si te llama la atención, acabas de conocer el “muck diving”. Si eres de los que te gusta el macro y los animalitos extraños, tienes que probarlo.

El nombre de “muck diving” o “buceo en el fango” se refiere a las inmersiones que se realizan en determinadas zonas del mundo sobre el sustrato fangoso, en general oscuro, de zonas de poca profundidad. Además de sedimento fangoso, el sustrato puede consistir en esqueletos de corales muertos (también denominado “cascajo”), materiales de pesca abandonados (redes y cabos), neumáticos y basura, y en general las condiciones de visibilidad son malas.

Tras esta descripción, no parece muy interesante, ¿no?. Pues en realidad es un tipo de buceo que todo aquel que lo prueba lo suele amar apasionadamente….o no lo vuelve a practicar nunca más. Y es que algunos que lo hemos probado, no paramos de pensar en buscar nuevos lugares para practicarlo.


Los desechos de los humanos se convierten en el lugar de refugio de los animales marinos. En la imagen un pez puercoespín. (Captura de pantalla Mucky Secrets, by Nick Hope)

Buceo en el fango

El término “muck diving” lo usó por primera vez Bob Halstead en los años 80, cuando un grupo de buceadores decidieron “arriesgarse” a cambiar el estilo de inmersiones y bucear en la playa de Dinah, en Milen Bay, Papúa Nueva Guinea.  La sorpresa de lo que se encontraron fue tal que se continuaron haciendo este tipo de inmersiones y se iniciaron investigaciones de biología marina en estas zonas. Desde entonces se trata de analizar el tipo de vida de algunos organismos en unas condiciones de vida en principio extrañas o poco conocidas para la existencia de tan alta biodiversidad.


Es preciso asomarse a cualquier “artefacto” del fondo, pues podemos encontrarnos una sorpresa en forma de animal marino fascinante. (Captura de pantalla Mucky Secrets, by Nick Hope)

La primera vez que me sumergí para practicar una inmersión de este tipo fue en el Estrecho de Lembeh, en Sulawesi, Indonesia. Te tiras al agua oscura, y lo primero que piensas es: “¿se habrán equivocado de lugar los guías?”, pues no ves más que lodo y basura, e incluso hay corriente……. Luego te posas en el fondo, enfocas con tu linterna….y ves cosas impresionantes, con unos colores….. Suelen ser zonas llanas en las que hay pequeñas islitas con objetos (naturales o trozos de barcos, neumáticos, redes, cabos), donde especies de animales marinos han colonizado el espacio y lo han convertido en su hogar.

Si te gusta fotografiar criaturas raras, pronto olvidas tu primera impresión y te lanzas sin parar a explorar toda la zona. Se te pasa el tiempo volando, y como no suelen ser lugares profundos, el aire te dura mucho y las inmersiones son largas….una experiencia maravillosa. 


Paisaje típico del “fango”, con islitas de vida en medio de la nada. (Captura de pantalla Mucky Secrets, by Nick Hope)

Los animales que habitan estos lugares, con difíciles condiciones (falta de luz, aguas poco oxigenadas, y pocos elementos fuera del sustrato para esconderse), generalmente han evolucionado a través de técnicas de camuflaje o hacia estrategias defensivas, bien mediante veneno, o bien con coloraciones que desanimen a los depredadores a atacarles. El sustrato de “lodo” suele ser el hábitat de organismos juveniles, exóticos e inusuales que hacen del fango y del detritus su casa.


Un simple vistazo al paisaje puede darnos una idea equivocada de que no vamos a encontrarnos vida en la zona. (Captura de pantalla Mucky Secrets, by Nick Hope)

También es el lugar de guardería de individuos juveniles, que aprovechan las difíciles condiciones de visibilidad para camuflarse. La presencia de “basura humana” en forma de objetos diversos ofrece grandes oportunidades de refugio para los animales que habitan allí.


El fotógrafo subacuático puede disfrutar de la fotografía macro, capturando imágenes de extraños animalitos, como este pez rana peludo Antennarius striatus. (Captura de pantalla Mucky Secrets, by Nick Hope)

Sin embargo no debemos confundir “muck diving” con “fotografía con macro”. Puedes hacer fotos macro de organismos pequeños en zonas bien iluminadas y aireadas, y no practicar “muck diving”.  Para esto necesitas de malas condiciones de visibilidad y aireación del agua, es decir, condiciones especiales y difíciles para la vida marina, que hayan obligado a los organismos que viven en esa zona a adaptarse al medio hostil.


Muchas veces vemos grupos de buceadores fotografiando ¿quién sabe qué? (Captura de pantalla Mucky Secrets, by Nick Hope)

Las criaturas

Vamos ahora a describir algunas de las extrañas criaturas que puedes encontrar, con sus particularidades de vida y comportamiento.

En medio del fondo fangoso, numerosas islas de vida, formadas por anémonas de todos los colores son el refugio de peces-payaso de todas clases. Se trata de una aparente relación de mutualismo, en la que los peces se protegen de los depredadores dentro de los urticantes tentáculos de las anémonas. Se cree que la anémona recibe la posibilidad de capturar entre sus tentáculos a peces más grandes que se acercan a intentar capturar a los payasos. También se cree que se beneficia de una mayor oxigenación de sus tentáculos, por el movimiento del pez, que la limpia de parásitos. En las anémonas pueden vivir también gambas comensales, que no aportan nada a la anémona y se benefician de su seguridad. Tanto las gambas, como los peces-payaso, son inmunes a su veneno. Esto, en realidad, lo podemos encontrar en cualquier arrecife de coral que visitemos, pero lo curioso de estas zonas es el aislamiento de las anémonas en medio del páramo aparentemente sin vida.

Gambita comensal Periclimenes tosaenis en anémona. Dumaguete. Filipinas. (Luis Abad)

Lo habitual es que se puedan encontrar gambas por todos los rincones a los que nos asomemos y la variedad de anémonas y pólipos solitarios habitando esas islas de vida es sorprendente.



Esta pequeña gambita Ancyclomenes sp. reposa sobre los tentáculos de una anémona, presentando al fotógrafo toda su anatomía. Dumaguete. Filipinas. (Luis Abad)


Esta gambita Cuapetes cororensis es un reto para el fotógrafo, porque su cuerpo es transparente y es difícil de ver entre los tentáculos. Dumaguete. Filipinas. (Luis Abad)

Una gamba comensal Thor amboinensis en anémona. (Captura de pantalla Mucky Secrets, by Nick Hope)

Esta gambita tigre reposa sobre un lecho de algas y ascidias. Dumaguete. Filipinas. (Luis Abad)

Pólipos solitarios como este ceriantario aparecen en medio de la nada en el fondo. Estrecho de Lembeth. Indonesia. (Luis Abad)

Pequeños grupos de pólipos de colores llamativos presentan “islas de vida en medio del fango”. Estrecho de Lembeth. Indonesia. (Luis Abad)

Esta gamba boxeadora Stenopus hispidus se exhibe delante del fotógrafo. Dumaguete. Filipinas. (Luis Abad)
Es posible encontrar, asomando su cabeza por agujeros del suelo, a gambas mantis, que enseñan los ojos que se consideran más evolucionados del mundo animal, ya que poseen al menos 16 tipos diferentes de células foto- receptoras, pudiendo captar el infrarrojo y ultravioleta. La mantis boxeadora es capaz de lanzar sus tenazas u extremidades frontales con extrema violencia, para noquear a sus presas. Son animales de vistosos colores, de movimientos muy rápidos, y son difíciles de ver fuera de su agujero.


Esta gamba mantis (Odontodactylus sp.) se asoma desde el agujero del que ha hecho su casa. Dumaguete. Filipinas. (Luis Abad)
No es habitual ver una gamba mantis fuera de su escondite. Se mueven mucho y hacen las delicias del fotógrafo, pues muestran curiosidad ante nosotros. Puerto Galera. Filipinas (Luis Abad)
Los ojos tan especializados de la gamba mantis (Lysiosquillina sp.) son lo que habitualmente se suele ver de ellas, asomando del sustrato. (Captura de pantalla Mucky Secrets, by Nick Hope)
Las potentes patas delanteras de las gambas mantis las convierten en un poderoso depredador. (Captura de pantalla Mucky Secrets, by Nick Hope)
En un hábitat en el que los animales utilizan cualquier desecho tirado en el fondo para hacer su escondite, quizá los animales mejor adaptados son los cangrejos ermitaños, que reutilizan las conchas de gasterópodos muertos para hacerse su casa. En los fondos de fango los podemos ver con conchas de todo tipo, incluso utilizan elementos de la basura humana para hacerse su concha. En ocasiones llevan adheridas anémonas, las cuales les protegen, con sus tentáculos urticantes, y ellas, a su vez, se alimentan de los restos de comida del cangrejo. Estos cangrejos son los perfectos habitantes del fango, el cual escarban con sus patas para extraer el alimento.

Cangrejo ermitaño que ha tomado la concha de un cono para establecer su casa. (Captura de pantalla Mucky Secrets, by Nick Hope)
Los cangrejos ermitaños son especialistas en el camuflaje y el escondite. Dumaguete. Filipinas. (Luis Abad)

Se pueden encontrar otros cangrejos de fondo en estos hábitats, los cuales se entierran en el fango para esconderse. Si observando el fondo ves un par de ojos saliendo del mismo, posiblemente te has encontrado con uno de estos animalitos. Cangrejitos de todas las formas y colores, algunos de tamaño diminuto, se camuflan también en corales látigo y en anémonas. Es apasionante aprender a verlos, pero para ello se necesita un poco de práctica.


Este cangrejito se camufla entre la vegetación marina tomando una hojita verde con su boca, y al tener la misma coloración que la hoja. Dumaguete. Filipinas. (Luis Abad)
Este cangrejo (Calappa sp.) nos muestra su coraza al salir de la arena en la que estaba escondido. Dumaguete. Filipinas. (Luis Abad)
Un cangrejito de porcelana (Neopetrolisthes osimai) se asoma a la anémona que le da cobijo. Puerto Galera. Filipinas. (Luis Abad)
Cangrejo “orangután” (Achaeus japonicus) entre las burbujas de este coral burbuja (Plerogyra sinuosa). Puerto Galera. Filipinas. (Luis Abad) 

El fondo detrítico es un lugar ideal para las rayas, que se entierran en la arena, se camuflan para emboscarse y cazar a sus presas. Es posible distinguir su silueta en el fondo, de la que solo se ven los ojos y los espiráculos por los que respiran. El patrón de coloración de su dorso les ayuda en sus labores de camuflaje.


Cabeza de raya de puntos perfectamente camuflada en el sustrato. (Captura de pantalla Mucky Secrets, by Nick Hope)

Los tiburones bambú no tienen una longitud grande, tan solo 70 u 80 cm. Están perfectamente adaptados al fondo, pues tienen unas espiráculos para forzar la circulación de aire hacia sus hendiduras branquiales. Esto les permite no tener que nadar perpetuamente, como necesitan muchas especies de tiburones. Algunos de ellos presentan coloraciones mediante manchas de imitación al sustrato, y otros, particularmente en la época juvenil presentan bandas imitando las de las serpientes marinas, en una estrategia de defensa por imitación a especies peligrosas. Recientemente se ha observado a una especie de tiburón bambú, que utiliza sus aletas pectorales y pélvicas para “caminar” por el fondo. https://vimeo.com/72995710


Cría de tiburón bambú con coloración imitando a la de las serpientes marinas. (Captura de pantalla Mucky Secrets, by Nick Hope)

Las anguilas marinas generalmente las podemos observar enterradas en el fondo, asomando su cabeza, algunas con amenazadores dientes. Otras tienen coloraciones de advertencia, con rayas que asemejan a las de las serpientes marinas.

Esta anguila marina nos muestra su amenazante boca, sobre la que reposa una gamba. (Captura de pantalla Mucky Secrets, by Nick Hope)

Posiblemente los reyes del mundo del fango son los caballitos de mar, de los que hablamos en números anteriores de la revista, y que gustan de estar prendidos en cualquier elemento del fondo, como los cabos y los neumáticos. Es sorprendente ver en algunas de estas inmersiones más de una docena de estos animales.


Caballito de mar reposando en el fondo. Al fondo se observa otro ejemplar. Probablemente sea un caballito de mar de hocico de cebra Hippocampus barbouri. Dumaguete. Filipinas. (Luis Abad)

Los peces pipa son parientes de los caballitos de mar (todos son de la familia de los signátidos), y están también muy presentes en estas zonas. Los hay de todas las formas y colores, algunas muy curiosas, como la de los peces pipa fantasma, que suelen verse en parejas, muy camuflados. Son muy frágiles, y debemos resistir la tentación de tocarlos. De los pipas, los fantasma son más convencionales en cuanto al cuidado de los huevos, puesto que lo realizan las hembras. Hay pocos estudios al respecto y se ha sugerido que todos los peces pipa fantasma nacen machos, y algunos de ellos pasan a ser hembras, de mayor tamaño.
Estos peces pipa fantasma robustos (Solenostomus cyanopterus) se camuflan con el entorno pareciéndose a hojas. Dumaguete. Filipinas. (Luis Abad)
Un pez pipa fantasma ornado (Solenostomus paradoxus) camuflado entre látigos de coral. Dumaguete. Filipinas. (Luis Abad)
Hembra de pipa fantasma ornado. Dumaguete. Filipinas. (Luis Abad)
Los peces pipa fantasma ornados a veces se camuflan entre los crioideos. (Captura de pantalla Mucky Secrets, by Nick Hope)

Las polillas de mar son posiblemente los animales más extraños que podemos encontrar en estos fondos. Están relacionadas con los caballitos de mar, por su hocico alargado, aunque estas tienen la boca por debajo, y por su esqueleto de placas externo, el cual mudan cada pocos días. Se suelen ver en parejas, a la que no suelen abandonar nunca, y es curioso su incesante movimiento al caminar sobre las aletas pélvicas.


Pareja de polillas de mar (Eurypegasus draconis) desplazándose por el fondo. Dumaguete. Filipinas. (Luis Abad)
Pareja de polillas de mar (Eurypegasus draconis) desplazándose por el fondo. Puesrto Galera. Filipinas. (Luis Abad)

Uno de los peces emblemáticos que todos los guías de estas zonas están deseando llevarte a ver es el pez mandarín, un tipo de dragoncillo de vistosos colores, que se encuentra en fondos de cascajo. Durante el día se esconden pero al anochecer los machos salen en busca de hembras. La cópula es curiosa al juntarse los dos ejemplares durante unos segundos. Es muy típico en los centros de buceo que te ofrezcan la inmersión del pez mandarín, para ver la cópula de estos animales.
Cópula de dos peces mandarín (Synchiropus splendidus)  (Captura de pantalla Mucky Secrets, by Nick Hope)
Cópula de dos peces mandarín (Synchiropus splendidus)  (Captura de pantalla Mucky Secrets, by Nick Hope)
Como ya describimos en un post anterior, los peces rana son expertos en el camuflaje y habitan cerca de esponjas, ascidias, algas y objetos abandonados. Se mimetizan tanto con las esponjas junto a las que viven, que adoptan la coloración y texturas de las mismas. En las zonas de muck diving es frecuente verlos por el fondo e incluso se pueden observar ejemplares juveniles de pocos milímetros.
Posiblemente sea un pez rana pintado (Antennarius pictus), en un color amarillo chillón que destaca sobre el fondo arenoso oscuro, y con filamentos cortos en su piel. También puede ser un juvenil de pez rana peludo. ¿Qué estaría haciendo aquí, sin hacer uso del camuflaje? Dumaguete.  Filipinas. (Luis Abad)
Pez rana peludo (Antennarius hispidus). Presenta filamentos en su piel de “camuflaje” para confundirse con el fondo arenoso con algas. Dumaguete. Filipinas. (Luis Abad)
Este es un juvenil de pez rana, de apenas 2 cm de longitud. Posiblemente sea un pez rana pintado. Dumaguete.  Filipinas. (Luis Abad)
Este es también en reino de los escorpénidos y peces demonio, que se entierran en el sustrato, por lo que no es fácil poder observarlos con tanta variedad en otros ambientes. Es muy difícil identificar las especies, por la variabilidad de su camuflaje. Poseen espinas venenosas en su parte  dorsal, muy dañinas para el hombre. Son cazadores de emboscada, y por ello se entierran. Por eso es peligroso posar las rodillas en el fondo de estas zonas. Los guías son expertos en encontrarlos y descubrirlos para los buceadores, aunque esto supone estropear la emboscada del animal.
Este pez escorpión hoja (Taenianotus sp.) reposa sobre una esponja. Estrecho de Lembeth. Indonesia. (Luis Abad)
Pez escorpión avispa (Ablabys taenianotus) con un color muy adecuado para el camuflaje. Dumaguete. Filipinas. (Luis Abad)
Este pez piedra (Synanceia sp.) permanece inusualmente al descubierto, sin enterrarse. Es extremadamente tóxica su picadura. Puerto Galera. Filipinas. (Luis Abad)
El fango es el hogar de especies de gran valor biológico, como la sepia flamboyante, que es capaz de andar sobre al sustrato. Es un ejemplo de coloración aposemática, avisando de la toxicidad de su cuerpo a posibles depredadores. La verdad es que su manto presenta un espectáculo cromático increíble cuando se la molesta con nuestra presencia.


La sepia flamboyante (Metasepia pfefferi) es un tesoro que no deja de sorprender al buceador. Dumaguete. Filipinas. (Luis Abad)
Numerosos juveniles de variados tipos de sepias se pueden encontrar en los fondos de fango. Su capacidad para presentar colores y texturas de diferentes sustratos hace que estos fondos sean ideales para estas diminutas crías, que se alimentan de diminutos invertebrados de la arena.

Esta pequeña cría de sepia apenas mide un par de cm. Dumaguete. Filipinas. (Luis Abad)
Los gasterópodos o caracoles marinos con concha vagan a sus anchas por el sustrato arenoso al que están tan bien adaptados estos animales.
Una enorme y fascinante variedad de babosas marinas y nudibranquios son hacen de estas inmersiones al paraíso para los buscadores de nudibranquios. Estos animales no tienen ojos, sino unos apéndices sensitivos denominados rinóforos (los cuernecillos). Son voraces depredadores de pequeños animales marinos, como hidroideos, esponjas, gusanos, y otros gasterópodos, que presentan toxicidad en sus tejidos, y por ello muchos de ellos muestran coloraciones de advertencia, con colores llamativos.

Concha burbuja, de gran valor ornamental. El animal nos enseña sus ojos y tentáculos sensitivos. Tiene una gran probóscide, que le permite escarbar el sustrato para obtener el alimento. Dumaguete. Filipinas. (Luis Abad)
El rostro y la probóscide de la concha burbuja. (Captura de pantalla Mucky Secrets, by Nick Hope)
Una enorme y fascinante variedad de babosas marinas y nudibranquios son hacen de estas inmersiones al paraíso para los buscadores de nudibranquios. Estos animales no tienen ojos, sino unos apéndices sensitivos denominados rinóforos (los cuernecillos). Son voraces depredadores de pequeños animales marinos, como hidroideos, esponjas, gusanos, y otros gasterópodos, que presentan toxicidad en sus tejidos, y por ello muchos de ellos muestran coloraciones de advertencia, con colores llamativos.
Nudibranquio (Chromodoris reticulata) con su puesta de huevos. Estrecho de Lembeh. Indonesia. (Luis Abad)
Nudibranquios (Risbecia tryoni) sobre la esponja de la que probablemente se alimentan. Estrecho de Lembeh. Indonesia. (Luis Abad)
Nembrotha milleri vagando por el fondo. Dumaguete. Filipinas. (Luis Abad)
Glossodoris cincta en una pared llena de lodo. Estrecho de Lembeth. Indonesia. (Luis Abad)

Precauciones

Para bucear en este tipo de entornos hay que ser muy cuidadoso, pues muchos de los animales que vemos son muy sensibles, o muy venenosos, o estamos tan cerca del fondo que podemos levantar el sedimento y arruinar todas las posibilidades de poder ver algo.

Por ello, recomendamos:
  •  No tocar nada. Los animales de estos ambientes suelen ser venenosos o muy sensibles a la acción humana, pues podemos arruinar su estrategia de defensa o camuflaje.
  • No te apoyes en el fondo. El sustrato en estos ambientes es el hogar de muchas especies, por lo que con nuestras manos o rodillas podemos molestar a algún inquilino, que incluso puede hacerte daño. Si tienes una varilla metálica utilízala para estabilizarte en el fondo.
  • Recoge bien tus accesorios de buceo. Un latiguillo suelto puede levantar el sedimento del fondo y estropear la visibilidad, o engancharse en elementos del fondo, o arruinar la vida de algún organismo.
  • No abuses del flash. Los habitantes de este mundo oscuro no toleran bien la luz potente.
  • Aprende sobre las “criaturas” de la zona. Si no las conoces o no tienes un guía, muchas de ellas pueden pasar desapercibidas.
  • Asegúrate de tener un buen guía de la zona que te muestre los secretos ocultos y que te aconseje la mejor hora del día para ver determinados organismos.

Las mejores zonas del mundo

La región más popular para practicar el “muck diving” en el sudeste Asiático, conocido por su biodiversidad marina, en particular en el llamado “Triángulo de coral”, que incluye el Este de Malasia, las Islas Filipinas, parte de Indonesia y Papúa Nueva Guinea y las Islas Salomon.


El Triángulo de Coral (Captura de pantalla Mucky Secrets, by Nick Hope)

Lugares como Mabul y Kapalai en Malasia, Anilao y Dumaguete en Filipinas, el Estrecho de Lembeh en Manado, Indonesia, y Bali, son los más conocidos.

Este video sobre el estrecho de Lembeth te muestra un recorrido por todas las criaturas de la zona: http://www.youtube.com/watch?v=nJMZ6reOB0E


Las personas que más disfrutan de esta modalidad de buceo son los fotógrafos de macro, o los buceadores recolectores de imágenes de especies raras. Las aguas calmadas y poco profundas permiten obtener grandes oportunidades para fotografiar criaturas de lo más extraño. Si eres uno de ellos anímate a probarlo: no de defraudará.

Este artículo se publicó por Mónica Alonso en la Revista Acusub, en el número 141 (www.acusub.net)