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viernes, 4 de marzo de 2022

ELEMENTOS A CONSIDERAR PARA NO PROHIBIR EL COMERCIO DE ALETAS DE TIBURÓN EN ESTADOS UNIDOS

 

ELEMENTOS A CONSIDERAR PARA NO PROHIBIR EL COMERCIO DE ALETAS DE TIBURÓN EN ESTADOS UNIDOS

Este artículo se publicó en la revista Acusub 227 https://acusub.com/?p=3748

Texto: Mónica Alonso Ruiz

En el artículo anterior explicábamos que los científicos americanos recibieron la nueva medida propuesta en el proyecto de ley para prohibir el comercio de aletas de tiburón en Estados Unidos, con dos posturas muy diferentes:

  • Plantear establecer la prohibición federal del comercio de aletas de tiburón en Estados Unidos: “El proyecto de ley de prohibición mejorará la aplicación de las prohibiciones estatales al comercio de aletas de tiburón promulgadas en 13 estados y reforzará el papel de Estados Unidos como líder en la conservación de tiburones”.

  • En lugar de nuevas prohibiciones, es preferible realizar controles comerciales más estrictos que los existentes para los productos de tiburón importados: “Esta ley socavará la pesca sostenible de tiburones, tendrá poco efecto en la conservación global de tiburones y potencialmente desviará la atención sobre otras causas de la disminución de su población mundial, como la destrucción de hábitats, la contaminación y la pesca accidental.”

Fuente: Elaboración propia

También analizábamos la primera postura, favorable a la prohibición.

En este segundo artículo analizaremos esta segunda postura, que se traduce por un lado en un paquete de medidas para la gestión sostenible de pesquerías, la reducción de la captura incidental o no objetivo, y por otro lado en un conjunto de prohibiciones sobre determinadas especies.

Amenazas para los tiburones: sobrepesca, finning, cambio climático etc. Fuente: https://jadebyrne.com/

Fuente: Elaboración propia

En relación con esta segunda postura anti prohibición, en los párrafos siguientes analizamos partes del artículo “Shark conservation and management policy: a review and primer for non-specialists” (2016) redactado por Shiffman y Hammerslag, del que se transcriben y comentan algunos párrafos.

Hablemos con propiedad. Qué y qué no es finning o aleteo.

Es cierto que existen muchas ideas mal entendidas y mal expresadas entre los conservacionistas de tiburones. Según este artículo, este desconocimiento hace que los conservacionistas se aferren a las leyes de prohibición, que, según ellos, no resuelven el problema y distraen las verdaderas políticas de conservación de tiburones.

Esta es la principal crítica que recibimos los conservacionistas de tiburones. Para evitarla, lo mejor es informarnos bien sobre las posturas posibles en la conservación de tiburones y utilizar bien los términos, de acuerdo con la ciencia.

Por todo esto, con este artículo tratan de aclararnos algunas cosas a la vez que intentan darnos argumentos para poder tener una opinión bien informada que nos permita tener una postura clara el respecto.

Conservacionismo con ciencia parece que es lo más adecuado. Estamos de acuerdo. Empecemos por el finning.

Muchas aletas de tiburón se obtienen mediante el "finning” o “aleteo". En él, los pescadores capturan tiburones, cortan las aletas de los animales, a menudo todavía vivos, y arrojan los cadáveres por la borda.

Aletas de tiburón cortadas. Fuente Oceana LX

Erróneamente el término aleteo (o finning) se usa comúnmente como sinónimo de pesca de tiburones de cualquier tipo, para cortar las aletas en tierra o para el comercio internacional de aletas de tiburón. Sin embargo, el término aleteo solo se refiere a cortar las aletas y desechar el cuerpo en el mar. No es aleteo cortar las aletas de tiburones una vez desembarcados legalmente, es decir, con sus aletas adheridas al cuerpo, y cuando se trata de especies no prohibidas.

Fuente: Elaboración propia

Los “anti ley de prohibición del comercio de aletas” pretenden convencernos de que esta ley no es tan positiva como parece para la conservación de los tiburones, porque se desaprovechan políticas de gestión sostenibles de pesquerías que han tenido éxito en Estados Unidos, y porque no se aplican medidas para abordar la otra parte del problema: la gran mortalidad de especies de tiburones, por la pesca accidental o no objetivo, por la contaminación, etc.

Medidas antifinning a lo largo de la Historia.

Además, para completar lo anterior, describen la historia de las medidas antifinning, que detallaremos en otro artículo.

Aunque está prohibido en muchas naciones desarrolladas, el aleteo o finning todavía se practica tanto legalmente en países donde aún no está prohibido, como ilegalmente en países donde lo está. La identidad de la especie de la que provienen las aletas (así como la edad, el sexo y el estado reproductivo) no se determina fácilmente a partir de las aletas una vez cortadas.

Por eso, para evitar que se siga practicando, se han establecido en los últimos años dos tipos de medidas:

  • Primera medida: “Proporciones de aletas a cuerpos”. Se permitía a los pescadores cortar las aletas en el mar si el peso total de las desembarcadas no excedía de una cierta proporción (típicamente el 5%) del peso total de los cuerpos de los tiburones desembarcados al mismo tiempo.

  • Segunda medida: "Aletas adheridas naturalmente". Estas hacen ilegal el corte de las aletas en el mar, incluso si se retiene el cuerpo y se desembarca, lo que permite identificar mejor las tasas de captura de especies específicas.

Sin embargo, la crítica que se hace es que estas regulaciones limitan cómo se mata un tiburón (sin aleteo), mediante la venta posterior de sus aletas, no cuántos se matan. Por lo tanto, estas medidas podrían no dar la respuesta a la reducción de poblaciones de tiburón en el mundo, aunque sirvan para evitar prácticas deleznables como el finning. Proponen seguir otro camino, el que describimos a continuación.

¿Existen las pesquerías del tiburón que usan gestión sostenible?

Una vez analizados algunos aspectos que todo conservacionista debe conocer, y las medidas “antifinning” aplicadas, se pasa a contemplar las medidas a tomar para avanzar en la conservación de los tiburones y limitar sus capturas.

Primeramente, se detallan los avances actuales que han tenido lugar en las políticas de gestión de pesquerías de tiburones, desarrolladas a partir de la experiencia de sus autores en las investigaciones que han realizado en ellas.

Aunque algunas de estas pesquerías son ejemplos ampliamente aplicables a todo el mundo, la mayoría se sitúan en los Estados Unidos, Australia y Canadá (tres países con pesquerías de tiburones altamente reguladas y una gran cantidad de investigación científica asociada).

Los stocks de pesca de los tiburones en Estados Unidos son muy desconocidos. De acuerdo con el gobierno de EEUU, existen 64 pesquerías de tiburones en ese país. Del 62.5 % de ellos se desconoce cómo están, . Fuente OCEANA 2018

Incluso en el artículo se indica que hay que tener en cuenta que las naciones en desarrollo pueden no tener tantos recursos (y, por lo tanto, las políticas que funcionan en esos países desarrollados, pueden no ser tan eficaces en ellas).

Lo que ocurre es que hay pocos ejemplos del mundo real, y la mayoría son de tiburones pequeños. Se trata de tiburones de rápido crecimiento, que son explotados en países desarrollados, que tienen una importante infraestructura de gestión pesquera.

Los ejemplos de pesquerías sostenibles de tiburones dirigidas a tiburones de mayor tamaño y de crecimiento más lento son relativamente pocos, o actualmente están situados en países en desarrollo sin una infraestructura de gestión pesquera significativa.

El artículo matiza que también debe tenerse en cuenta que, si bien estas políticas se centran principalmente en la pesca comercial, la pesca recreativa también puede representar una amenaza significativa para algunas especies de tiburones y algunas de las políticas utilizadas para la pesca comercial funcionarían para regularlas. Esto es importante en un país donde la pesca recreativa no es despreciable, y se organizan muchos torneos de pesca específicos de tiburones.

Un pescador deportivo de tiburones posa junto a su presa. Fuente: formulapesca.com

Medidas a aplicar para que una explotación de pesca de tiburones sea sostenible.

A continuación, analizan y proponen las herramientas de gestión a aplicar para que una explotación de pesca de tiburones sea sostenible.

Emisión de permisos gubernamentales para pescar o vender tiburones capturados.

En 2011, en Estados Unidos se emitieron 217 permisos para "capturas dirigidas a tiburones" y 262 para "capturas incidentales de tiburones" para la pesquería de tiburones del Atlántico. Estas cifras dan una idea de la escala de las pesquerías de tiburones en Estados Unidos.

Algunas pesquerías son de "entrada limitada", es decir, no todos los que desean participar en la pesquería reciben un permiso del gobierno. Esta medida puede permitir a los gestores monitorizar y controlar mejor la pesquería.

Cuotas y limitaciones de número de capturas totales.

La sobrecapacidad de las flotas pesqueras es un problema al que se enfrentan las pesquerías mundiales en general, y limitar simplemente el número de buques pesqueros que participan en una pesquería no necesariamente limita la captura total, sino que además necesita la inclusión de cuotas (cantidad máxima a capturar, generalmente en peso, no en número de tiburones a explotar en un año). Esto es porque la nueva tecnología y la eficiencia de las artes de pesca y de los barcos son cada vez mayores.

Limitación en el número ejemplares capturado en cada viaje: se regula el número total de ejemplares a capturar, muchas veces procedentes de varias especies. Esto es en definitiva que varias especies de tiburones son gestionadas conjuntamente en una sola limitación o medida.

Además, a veces se establecen límites de tamaño mínimo, diseñados para restringir la explotación antes de que los ejemplares alcancen la madurez reproductiva, o límites de tamaño máximo diseñados para proteger a las hembras reproductoras más grandes.

Un problema potencial que se puede encontrar en este tipo de medidas es que las cuotas o límites pueden conducir a un descarte de las capturas menos valiosas porque los controles se producen en el desembarque. Es decir, se sobrepesca por encima de la cuota o se incumple las limitaciones, y se selecciona lo que desembarca para cumplir, que es lo más valioso.

Vedas y limitaciones temporales. Medidas de gestión especifica de poblaciones en determinadas pesquerías

Las vedas o cierres temporales consisten en áreas geográficas específicas cerradas a la pesca durante intervalos específicos de tiempo. Tienen el objetivo de proteger temporalmente ciertas especies durante períodos vulnerables. (ejemplos: áreas de cría, rutas migratorias o congregaciones para alimentación y apareamiento).

Una desventaja de esta medida es que puede aumentar la presión de pesca sobre otras especies o individuos de la misma especie fuera de la zona o del periodo del cierre por veda. Esto es porque paralizar la pesca en algunas áreas no suele restringir el esfuerzo pesquero total.

Medidas para reducir la pesca incidental.

La pesca incidental de tiburones constituye un alto porcentaje de las capturas de tiburones que están llevando a la extinción a muchas de las especies, no solo las de tiburones. Las medidas que presentan a continuación se centran en eliminar las capturas de tiburones no objetivo. Ello puede desencadenar en mejoras no solo de ciertas especies de tiburones capturados, sino también a su cantidad.

  • Prohibición de las redes de enmalle costeras. En California se prohibieron en 1994, y aumentaron los tamaños de las poblaciones de especies de tiburones locales, que habían sufrido una alta mortalidad por captura incidental de redes de enmalle.

  • Alterar el material de los palangres, fundamentalmente el uso de líneas de materiales menos fuertes, que se puedan romper frente a la acción de determinados animales. Esto puede permitir que los tiburones muerdan y escapen si son capturados.

  • Diseños de anzuelos intencionalmente débiles. Un tiburón enganchado puede liberarse. No deben usarse los de acero inoxidable.

  • El uso de anzuelos circulares en lugar de anzuelos en forma de J. No se clavan en el estómago, sino en la boca, por lo que el animal puede ser devuelto al mar. Ello puede reducir la mortalidad por captura incidental, porque la forma del anzuelo circular reduce la posibilidad de que cause lesiones internas si se ingiere.


Anzuelos circulares (derecha) frente anzuelos en j (izquierda). Fuente: HORIZON INTERNATIONAL SOLUTIONS SITE https://www.solutions-site.org/node/546


  • Cambiar el tipo de cebo usado. Puede resultar en diferencias en las especies atraídas por el anzuelo.

  • La adición de "rejillas de escape" a las redes de arrastre. Ello resultó en la liberación del 88% de la mielga capturada como incidental.

  • Colocar materiales electromagnéticos en los anzuelos de palangre. Ello redujo la captura incidental del jaquetón de Milberto juvenil (Carcharhinus plumbeus) en dos terceras partes.

  • Otras modificaciones de las artes (por ejemplo, profundidad de pesca, tamaño de la red).

La investigación sobre tecnología para reducir la captura incidental aún se encuentra en una fase inicial y muchas modificaciones de las artes suelen ser voluntarias, con lo que evitar la pesca accidental también lo es.

Especies prohibidas o con limitaciones. Planes de gestión nacionales de tiburones.

Algunas especies de tiburones no se pueden capturar o existen cuotas o limitaciones sobre ellas. La propuesta de los autores del artículo consiste en llevar a sus últimas consecuencias las prohibiciones o limitaciones existentes aplicables a algunas especies muy afectadas por los problemas de conservación.

Las prohibiciones o limitaciones se suelen realizar por países, grupos de países u organismos de gestión de pesca. Nos encontramos varios casos:

  • dentro de un país o grupo de países determinado (la UE, por ejemplo),

  • para cualquier pescador procedente de ese país o grupo de países (por ejemplo, siguiendo con el ejemplo europeo, algunas prohibiciones aplican a todos los pesqueros europeos, faenen o no en aguas europeas),

  • por un organismo de gestión de pesca de una zona (por ejemplo, el ICCAT en el Atlántico Norte).

Es de destacar que no todas las especies catalogadas como amenazadas por la UICN (Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza) están protegidas por los países o por los organismos de gestión de pesca. En muchos casos no hay regulación alguna para ellas: se pueden pescar impunemente por falta de regulación. Y eso que establecer una protección para especies particularmente amenazadas se ha considerado desde hace mucho tiempo como parte de la ordenación pesquera sostenible.

La postura anti prohibición del comercio defiende que aplicar las prohibiciones de ciertas especies puede reducir o prohibir la explotación de las amenazadas y, al mismo tiempo, permitir la explotación sostenible de especies coexistentes que tengan poblaciones más saludables.

Las especies con prohibiciones de captura más o menos generalizadas en el mundo son, el gran blanco (Carcharodon carcharias), el tiburón ballena (Rhincodon typus), el tiburón peregrino (Cetorhinus maximus) y varias especies de peces sierra.

La IUCN es el organismo internacional que decide, tras un estudio científico de la evolución de las poblaciones en los últimos años, qué especies deben estar protegidas.

Un ejemplo: en las aguas del Atlántico de EEUU tan solo 19 especies amenazadas están protegidas, muchas menos de las que están catalogadas por la IUCN.

Las especies amenazadas pueden protegerse internacionalmente (solo para países que suscriban los convenios del Derecho Internacional, que con la herramienta legislativa del mismo) y no solo para países concretos, mediante las herramientas que existen:

  • La Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas (CITES),

    • el Apéndice I de la que significa una prohibición general del comercio internacional,

    • el Apéndice II, que requiere que el comercio sea monitorizado y regulado.

  • La Convención sobre Especies Migratorias (CMS), menos potente y vinculante que CITES,

    • el Apéndice I que obliga a las partes a proteger estrictamente las especies

    • el Apéndice II obliga a cierto nivel de cooperación internacional en la gestión de esa especie. Actualmente no han dado lugar a ningún acuerdo internacional vinculante para proteger a los tiburones migratorios.

Logo del convenio CITES y de la Convención de Especies Migratorias

Las desventajas que tienen estas prohibiciones colectivas, que deben utilizar tratados, son:

  • Que no alivian las capturas accidentales de especies prohibidas.

  • Muchos tratados internacionales, como CITES, CMS y algunas gestoras de recursos pesqueros, son voluntarios.

  • Las negociaciones de los tratados internacionales a menudo incorporan objetivos políticos más que biológicos o de conservación. Ello da lugar a planes de conservación más débiles de lo que sería necesario.

Por eso es preciso, según este artículo, que los países establezcan planes de gestión específicos de tiburones, que regulen las capturas, y establezcan las prohibiciones o limitaciones sobre las especies protegidas.

En 1999, el Comité de Pesca de la FAO de las Naciones Unidas adoptó el Plan de Acción Internacional para los Tiburones (IPOA), que sugiere el contenido de los Planes de acción nacionales para los tiburones (NPOA).

Portada de uno de los informes de la FAO en los cuales se pasa revista a la implementación de los NPOA en el mundo en 2012.

Los NPOA debían esforzarse por lograr diez objetivos generales relacionados con la pesca sostenible e incluir información básica sobre las poblaciones de tiburones, las pesquerías y las capacidades de gestión de una nación.

Se recomendó que para 2001, todas las naciones pesqueras de tiburones deberían crear borradores de NPOA, pero a partir de 2011, solo trece de las veinte principales naciones pesqueras de tiburones (y solo catorce naciones en total) habían completado sus borradores.

Reservas marinas y santuarios de tiburones

El artículo habla de las ventajas e inconvenientes de las reservas marinas o áreas marinas protegidas, y de los santuarios de tiburones, que serán objeto de otro artículo, y que pueden ser medidas a aplicar en muchos casos, para ayudar a la conservación mundial de tiburones.

Crítica a los límites o prohibiciones a aplicar a todos los tiburones.

Finalmente, el artículo trata de hacer una crítica a la ley de prohibición del comercio de aletas de tiburón.

Los autores del artículo indican que efectivamente se ha detectado que muchas pesquerías históricas de tiburones colapsaron en décadas. Aún no se han recuperado, a pesar de décadas de gestión de conservación. Por ello son necesarias más medidas.

Entre las más radicales están las políticas de gestión más recientes, que prohíben por completo algún tipo de explotación para promover poblaciones de tiburones saludables sin un enfoque específico de especie. Estas se han denominado “políticas de conservación basadas en límites”, y están ganando mucho apoyo internacionalmente.

En este apartado tratan de explicarnos la más generalizada de las medidas anteriores, la prohibición del comercio de aletas, que tanto critican. Ésta prohibición hace que sea ilegal comprar, vender, poseer o intercambiar aletas de tiburón independientemente de la especie, el país de origen o si provienen del aleteo.

Tiene como ventaja que es relativamente fácil de hacer cumplir en comparación con otros tipos de restricciones; si se vende una aleta de tiburón, es ilegal y, por lo tanto, no es necesario determinar cómo y dónde se capturó o si el tiburón es una especie prohibida.

Esta política también atrae altos niveles de participación pública (las peticiones “on line” creadas para obtener legislación para estas políticas obtienen habitualmente miles de firmas) y la cobertura mediática resultante puede aumentar la conciencia pública sobre la conservación de los tiburones en general.

Sin embargo, a pesar de que se pide que se aumente la regulación para que se apliquen dichas prohibiciones, no evitan que los tiburones sean capturados, sacrificados y vendidos mientras no se vendan las aletas.

Los estados de EE.UU. y Canadá han promulgado prohibiciones del comercio de aletas en este sentido. Sin embargo, critican que no son los mayores consumidores o proveedores mundiales de sopa de aleta de tiburón, y son zonas donde las pesquerías de tiburón tienen una larga tradición de gestión sostenible.

Ello plantea dudas sobre si estas medidas reducen significativamente o no la oferta o la demanda mundial. Además, eliminan del mercado las aletas obtenidas de pesquerías de tiburones bien gestionadas. Esto puede dar como resultado que las aletas de las pesquerías gestionadas de forma menos sostenible satisfagan la demanda.

Una crítica a esta prohibición es que muchas veces no se sabe lo que se pide que se prohíba, esto es porque a menudo se usan de manera incorrecta y de manera intercambiable los términos "prohibiciones de comercio de aletas" y "prohibiciones de aleteo o finning". También se utiliza incorrectamente como sinónimos de prohibiciones de matar tiburones.

Además, puede hacer creer que la sopa de aleta de tiburón es incompatible con la historia y costumbres locales y se acaba asociando su consumo con el estigma social. Sin embargo, esto también puede percibirse como una discriminación basada en la cultura, lo que puede aumentar la resistencia al cambio, promoviendo su consumo local (e internacional también) por causas culturales.

Para todos los que apoyamos las medidas anticomercio de aletas, es preciso tomar nota y reflexionar sobre estas críticas, para ser conscientes de ellas y paliar sus efectos, en caso necesario.

Conclusiones. Prioridades para la gestión y conservación de tiburones.

En el mundo conservacionista proclive a la ley de prohibición de comercio de aletas ha sentado muy mal este artículo. Se les acusa de hacer política con los artículos científicos, y de ir en contra de los conservacionistas, llamándoles desinformados y con falta de conocimiento científico.

Se entiende poco que los científicos de tiburones sean atacados tan duramente por algunos científicos de tiburones.

Esta situación hace creer que la conservación de tiburones hubiera ido derivando hacia posturas radicales y sin fundamento científico, lo cual no es cierto totalmente. Algunos conservacionistas, la mayoría, tratamos de incluir en nuestros equipos a científicos, que apoyan la conservación, y nosotros mismos tratamos de informarnos al máximo, de estudiar y aprender en aquellas parcelas en las que nuestra formación académica no incidió.

Parece que la gestión sostenible de las pesquerías de tiburones es la solución para los antileyes de prohibición del comercio de aletas. Pero esta solo es posible en algunos países en los que la legislación, los recursos de gestión y los controles son avanzados. No es, por tanto, posible en el resto del mundo.

Por ello será preciso tomar otras medidas más radicales, en vista del decrecimiento brutal de las poblaciones de tiburones en el océano.

El mundo es imperfecto y posiblemente las medidas de prohibición del comercio de aletas no se apliquen en todos los países. Al menos, sí deberán ser aplicadas en los más desarrollados o más concienciados por el medio ambiente, y eso aliviará en parte la situación. Sin embargo, la pesca del tiburón, nos guste o no, seguirá practicándose en muchos lugares del mundo, sea objetivo o captura accidental. Por lo tanto, es preciso cambiar algunas conductas de esa pesca.

Por eso, lo que, a mi juicio, realmente consiguen los autores de este artículo, es convencernos de que además de imponer las prohibiciones del comercio de aletas que se pretenden para todos los países donde sean posibles, es necesario adicionalmente un enfoque sostenible de las actividades pesqueras y la aplicación de muchas medidas que proponen.

Referencias:

https://zslpublications.onlinelibrary.wiley.com/doi/full/10.1111/acv.12265

https://pdfs.xray-mag.com/mags/X-Ray107_protected.pdf



sábado, 16 de mayo de 2020

LA PROHIBICIÓN DEL COMERCIO DE ALETAS DE TIBURÓN EN EUROPA SERÁ UN PASO ADELANTE EN LA PROTECCIÓN DE LOS TIBURONES (VERSIÓN EXTENDIDA)


Texto: Mónica Alonso Ruiz

En el siglo XV se comenzó a servir sopa de aleta de tiburón a la mesa de los emperadores de la dinastía Ming. Las aletas de tiburón se consideraban como uno de los ocho tesoros del mar: el hecho de que se obtuviera tan poco de un animal grande las hacía nobles y preciosas, ideales para la mesa del gobernante supremo. Tanto es así que se incluyeron en la lista de objetos obligatorios de agasajo al emperador cuando los mandatarios de las regiones costeras visitaban la corte imperial. Posteriormente, la sopa de aleta se servía tradicionalmente en las cenas de celebración para expresar el respeto del anfitrión hacia sus comensales. En aquellos momentos nadie hubiera pensado que esta tradición iba a ser la causa de la desgracia de los tiburones a nivel mundial varios siglos después.

 
La sopa maldita

La aleta de tiburón es un ingrediente muy adecuado para hacer una sopa, pues está formada por cartílago, tejido conectivo, blando y colágeno, y genera una salsa gelatinosa. Aunque, en realidad, son ingredientes muy poco sabrosos, y requieren de una cocción junto a otros ingredientes que den sabor al plato, como caldo de pollo o de carne.

Pintura europea de un emperador de China inspeccionando su flota de pesca junto a su concubina. Jacques Vigouroux

A lo largo de cientos de años la sopa pasó de ser un manjar exclusivo a considerarse un alimento con poderes curativos. Los beneficios de las aletas de tiburón se incluyeron en los viejos libros de medicina china. Tenían poder rejuvenecedor, abrían el apetito, enriquecían la sangre, daban energía vital, etc. Hasta aquí una tradición más.

Es a finales del siglo XX cuando con el auge de la clase media china aumentó de manera exponencial la popularidad de la sopa, que empezó a generalizarse como manjar en las bodas. Comenzó una enorme demanda de aletas de tiburón que se extendió a todos los países con restaurantes chinos de alto nivel. Esta demanda ha sido alimentada a costa de la captura de ingentes cantidades de tiburones provenientes de las flotas pesqueras de todo el mundo. Por todo ello muchas poblaciones de tiburones han descendido alarmantemente.

Tan cara y exclusiva es esta sopa, que ha llegado a tener precios de hasta 100 dólares el plato en los restaurantes más exclusivos. Se ha llegado a pagar 650 dólares por el kg de aleta. Una sola aleta pectoral de tiburón ballena, que puede medir más de un metro, ha llegado a costar 50.000 dólares, por lo que se capturan tiburones sin parar, por la avaricia humana.

El negocio es enorme y ha alcanzado una escala mundial, estimándose que hasta 150 países participan en el comercio de las aletas. Por supuesto que no es razonable culpar a los chinos del siglo XV, tampoco toda la culpa la tienen los de hoy por esta situación. Parte de la culpa también la tienen todas las naciones pesqueras, entre las que se encuentra nuestro país, que han aprovechado el alto precio de la aleta para enriquecerse y alimentar esa demanda, utilizando las tradiciones para justificar el abuso de los recursos naturales y del medio ambiente.

La FAO estima que cada año se capturan entre 60 y 250 millones de tiburones, fundamentalmente por sus aletas, aunque también por otro tipo de productos menos lucrativos. En comparación con los precios desorbitados de las aletas, el precio de la carne es muy bajo, menos de un euro por kg a pie de lonja, porque su valor culinario no es bueno, a menudo debido al alto nivel de urea que contiene. Se utilizan también otros productos del tiburón, como el cartílago, el aceite de su hígado, y su piel, pero producen muchos menos beneficios.

El procesado y comercio de aletas

La gran parte del volumen de aletas de tiburón que se mueven en el mercado mundial para hacer sopa se transportan una vez secadas, completas, con sus dentículos dérmicos y su cartílago, en lo que se denomina aletas en bruto (raw fins).

Algunos países son capaces de producir mejor calidad de aletas que otros, especialmente los que tienen una industria de procesado más desarrollada, lo que les permite mantener el producto fresco y limpio, y sin necesidad de recurrir a la sal previo a su proceso de secado. España, Japón, Estados Unidos, Canadá, Australia, y México son los países que tradicionalmente se han considerado como generadores de un producto de mayor calidad.

En los países del Índico, se utilizan métodos más tradicionales para el procesado de las aletas, y, por causa de su falta de infraestructura, utilizan más el sistema de la salazón antes del secado.

El tipo de aleta también cuenta y usualmente el mundo del comercio de aletas las clasifica en:
  • Primera calidad: aletas de color blanco (más codiciadas), en grupos de tres, formado por dos dorsales y una caudal. Los paquetes se hacen agrupándolas por especies. El tamaño, y por tanto el precio, viene dado por la longitud de la primera dorsal.
  • Segunda calidad: aletas negras (menos deseables), seleccionadas por especie y tamaño.
  • Tercera calidad: aletas anales y pélvicas o mezcla de especies y tamaños.


Partes de un tiburón. Fuente: Wikipedia

El procesado de la aleta en bruto consiste en hacer que la textura sea suave y esté lista para cocinar. El proceso comienza con la eliminación de los dentículos. Ello puede requerir de escaldado en agua a 60 ºC, y algunas requieren de un proceso de cocción durante horas para que se ablanden los dentículos y así facilitar su retirada con un elemento afilado, por raspado.

Retirada de dentículos dérmicos mediante raspado. Fuente: FAO. “Shark Utilization, Marketing and Trade”

Luego se abren desde su borde ancho para sacar las agujas de cartílago, con cuidado de poder adherir las dos partes de la aleta una vez retiradas. Posteriormente se recortan para que tengan un aspecto adecuado, sin excesos de carne y finalmente se someten a un proceso de blanqueado, mediante humo de azufre o tratamiento con peróxido de hidrógeno.

Retirada de cartílago. Fuente: FAO. “Shark Utilization, Marketing and Trade”

Al producto obtenido se le denomina aleta húmeda (wet fin) y los restos descartados se vuelven a secar o a congelar para venderse en lotes de menor calidad. No se desperdicia nada.

En el mercado pueden encontrarse aletas en crudo, especialmente en instalaciones de importadores o almacenistas, aletas procesadas, en instalaciones de mayoristas, productos listos para el consumo, aletas rehidratadas o congeladas, y también sopa de aleta en polvo, que se venden en supermercados.

Sopa de aleta de tiburón en polvo. Fuente: FAO. Shark utilization, Marketing and trade

A la vista del alto precio de la sopa de aleta de tiburón, se ha comenzado a producir un “sucedáneo de sopa”, con la apariencia y la textura de la aleta de tiburón. Se vende en los restaurantes a bajo precio, por lo que, si alguna vez nos han ofrecido sopa de aleta en un restaurante, a un precio reducido, seguramente lo que venden es este producto falso, aunque se han detectado también mezclas de sopa de aleta natural y artificial en los restaurantes.

Se estima que el valor del comercio declarado de productos de tiburón es de más de mil millones de dólares. De acuerdo con el informe de la FAO “State of the global market for shark products”, la gran mayoría de las aletas se consumen en China, Hong Kong, Taiwan, Singapur, Malasia y Vietnam, mientras que los mayores consumidores de carne de tiburón son, a una escala mucho menor, Italia, Brasil, Uruguay, España y la República de Corea.

En las calles de Hong Kong se pueden ver aletas de tiburón puestas a secar. Fuente: Gary Stokes

El mapa del comercio de aletas de tiburón. Fuente: FAO “State of the global market for shark products”

La práctica del finning o aleteo

Las aletas valen su peso en oro para los pescadores, pero el resto del animal no vale apenas nada y por ello no merece ocupar un espacio en las bodegas de los barcos. Esta es la razón por la cual se comenzó a practicar el finning, o aleteo, que consiste en no transportar a puerto aquellas partes del animal menos valiosas. Se capturaba al tiburón, le cortaban las aletas y arrojaban su cuerpo moribundo al océano, donde acababa de morir ahogado tras una terrible agonía.

Infografía que explica la práctica del finning o aleteo en un periódico de Venezuela. Fuente: El Universal

Esta práctica, además de ser catalogada como cruel, es una forma de desperdicio del recurso pesquero, que obliga a capturar más y más ejemplares, para aprovechar muchas veces menos del 3% del peso del animal.  

En realidad, en sus inicios las flotas palangreras (que utilizan largas líneas de anzuelos) no pescaban tiburones: comenzaron pescando atún y pez espada, capturando tiburones como pesca no objetivo o bycatch. Cuando se produjo el descenso de las poblaciones de estas especies, las pesquerías reorientaron sus objetivos hacia los tiburones, muy rentables por el precio de sus aletas en el mercado asiático.
Esquema de un palangre de superficie, en el que se observa un tramo. Los bornois son los flotadores. Para las boyas se suele utilizar cualquier objeto que flote. Modificado de, de la Serna  et al.

Desde 2003 el finning está prohibido en Europa (para sus aguas internacionales y para barcos europeos en cualquier zona del mundo), y en 2013 se amplió la prohibición con la medida de “obligación de desembarco de aletas naturalmente adheridas”, con la que los barcos pueden pescar tiburones (las especies no prohibidas) pero sin descartar el cuerpo del animal.

En el resto del mundo la prohibición del aleteo en general es muy escasa, especialmente en aguas internacionales. Se desconocen las cifras reales del volumen de aletas obtenidas mediante esta brutal práctica.

Algunos países simplemente lo han prohibido, mientras que otros han adoptado la medida de “aletas adheridas”. Esta medida adicional, que se ha ido extendiendo por todo el mundo, se considera como un paso adelante en la protección de los tiburones, frente a la prohibición únicamente del finning.

Legislación mundial sobre pesca de tiburón. Fuente: Wikipedia


Distintas prohibiciones en todo el mundo. Fuente: Animal Welfare Institute y Wikipedia

La percepción del daño que se está haciendo a los tiburones por el consumo de una sopa se extiende por todo el mundo y algunas líneas aéreas, hoteles y otras compañías rechazan transportar, servir o vender productos de aleta de tiburón. Es destacable también que en China, Hong Kong y Malasia, gracias a los esfuerzos de los conservacionistas, y de sus impactantes campañas, se ha prohibido la sopa de aleta de tiburón en actos oficiales.
La campaña de Wild Aid, con Yao Ming, jugador internacional de baloncesto, en contra de la sopa de aleta de tiburón.

Al parecer, todos estos esfuerzos internacionales han dado algún fruto y aparentemente en los últimos años, desde 2011-2012, se han detectado descensos en el comercio de aletas de tiburón a nivel mundial, lo cual es difícil de confirmar porque es un mercado muy opaco. Las causas directas de ello se cree que sean, por un lado, la reducción de la demanda, y por otro también el descenso en las poblaciones de tiburones.

Las medidas de prohibición de la sopa de aleta en actos oficiales, tienen cierto efecto en el consumo. Fuente: Globomedia

El comercio a granel de aletas en Europa es, en muchos casos, una tapadera para el comercio ilegal de especies amenazadas

La legislación europea permite el comercio de aletas a granel, siempre que no se trate de las 12 especies protegidas en el convenio CITES (que prohíbe el comercio mundial de ciertas especies amenazadas catalogadas).

Cuando se comercia con todo el cuerpo del animal, la identificación de la especie es relativamente fácil, pero cuando se transportan solo las aletas, esta es muy difícil. Ello es debido a que la forma y el color cambia durante el procesado, y se pierde la proporción del tamaño de la aleta respecto del tamaño del animal completo. Además, los envíos suelen mezclar diferentes tipos de aletas, y para los ejemplares jóvenes es casi imposible la identificación.

Existen programas informáticos para identificar la especie a partir de las aletas (software iSharkFin, de la FAO), pero en muchos casos debe recurrirse a análisis de ADN.


Foto para identificación de la aleta dorsal. Aplicación iSharkFin.

En 2018 se confiscaron tres toneladas de aletas de tiburón en el Aeropuerto de Frankfurt, y este es un ejemplo de lo fácil que es encubrir el comercio de aletas de especies protegidas: en el envío, que iba de México a Hong Kong vía Europa, se encontraron aletas de varias especies protegidas.

Un estudio de 2018, realizado mediante análisis de ADN, demostró que muchas de las aletas que se vendían en Hong Kong (el principal puerto de distribución mundial de aletas, por donde se estima que pasa el 50 % del volumen mundial), procedían de especies amenazadas.

Se capturan muchos tiburones en Europa

Aunque nos parezca sorprendente, cada año se capturan en Europa millones de tiburones. Nuestro país es líder en capturas y en exportación de aletas procesadas de alta calidad.

La aplicación de la medida de “aletas adheridas” en 2013 produjo cambios en nuestra industria pesquera. Hasta el momento, cuando se practicaba el finning, las bodegas llegaban llenas de aletas, pero a partir de ese momento había que dejar hueco para todo el animal. Ese año el volumen de tiburón azul o tintorera, el tiburón más capturado, con diferencia sobre el resto, fue el mínimo en muchos años, 44.703 toneladas. Progresivamente se volvieron a capturar más y más tiburones, hasta 53.000 toneladas en 2016.
¿Cuál fue la razón de este incremento? 

Las empresas pesqueras comenzaron a promocionar la carne y era más fácil encontrarla en los supermercados: se hicieron campañas publicitarias y el público comenzó a consumirla. Los precios de la carne comenzaron a subir y se amortizaba mejor la pesca de todo el animal. Además, le dieron otras utilidades fundamentalmente para uso como harinas de pescado.


Titular de prensa en el que se muestra el temor de los palangreros gallegos por la inclusión de la quenlla (tintorera) como especie protegida en la CMS (Convención de Especies Protegidas). Fuente: La Voz de Galicia (2018)



Titular de prensa gallega en el cual se muestra la preocupación de las pesquerías de tintorera por las regulaciones europeas planteadas tras la presión ecologista. Fuente: La Voz de Galicia (2018)


Capturas estimadas de tiburón azul (Prionace glauca) en la UE 1992-2016. Fuente: ICCAT

La medida de “aletas adheridas” contribuye a que los tiburones no se capturen solo por sus aletas, y por eso se ha ido aplicando en todo el mundo. Sin embargo, tiene algunas dificultades en su aplicación. Las inspecciones en los barcos, realizadas por observadores independientes, actualmente tan solo suponen entre el 1 y el 3 %, por lo que, salvo la eventual revisión que pueda realizarse en el momento del desembarco, en realidad no se controla la actividad pesquera durante el resto del tiempo, ni se conoce si se han desembarcado ilegalmente aletas en otros puertos fuera de la UE, por ejemplo.

Una vez desembarcadas las aletas, se supone que existe una trazabilidad y que se puede identificar la partida en la que se desembarcaron, pero la realidad es que es casi imposible garantizar que las aletas que se transportan y comercian por Europa provengan de ejemplares legalmente capturados.  Parece claro que es necesario algún paso adelante en la regulación de todo lo que rodea a este lucrativo negocio.

Petición de los ciudadanos europeos

La realidad es que millones de tiburones se capturan cada año por causa de las aletas. Las cifras oficiales oscilan mucho, y pueden estar claramente muy por debajo de la realidad, si se tiene en cuenta que en todo el mundo la cantidad de actividades ilegales de pesca es presumiblemente muy alta.

El beneficio asociado de la sopa de aleta de tiburón es enorme, imposible de cuantificar, y muy opaco, porque oculta muchas actividades ilegales. Y todo ello a costa de esquilmar las poblaciones de los tiburones en el océano, los cuales son indispensables para la salud del ecosistema.

En un esfuerzo para revertir esta situación, en Europa se plantea una nueva medida adicional, a añadir a la prohibición del finning y a la de “aletas adheridas”. Se trata de la prohibición del comercio de aletas de tiburón, incluyendo la exportación, importación y tránsito. Solo es posible poner freno a este negocio a costa de los tiburones si financieramente no es posible. Y ello solo puede hacerse si Europa (España fundamentalmente) deja de exportar aletas de tiburón a Asia y no facilita el comercio a través de su territorio.

Esta medida ya se aplica en países como Canadá, que desde junio de 2019 es el primer país del G7 que ha prohibido el comercio de aletas. En Estados Unidos se aplica ya en algunos de sus estados y se está actualmente en proceso de aprobación en otros.


Mapa de los Estados Unidos, que muestra los estados y territorios que han prohibido la venta y posesión de aletas de tiburón (en verde) a fecha de enero 2020.

Iniciativa ciudadana europea

Un grupo de ciudadanos de toda Europa se ha unido para pedir la prohibición del comercio de aletas de tiburón en la Unión Europea, para poder incrementar la protección de estas especies tan frágiles y clave para los ecosistemas. La iniciativa se llama “Stop finning – Stop the trade” (en español, “Detengamos el aleteo – Detengamos el su comercio”).


La iniciativa ciudadana Stop finning – Stop the trade pretende que la Comisión Europea realice una proposición legislativa que incluya la prohibición del comercio de aletas de tiburón en la UE.

Desde el año 2012 los ciudadanos de la UE tienen derecho a realizar iniciativas ciudadanas por las que se sugiere a la Comisión Europea una proposición de ley determinada. Para ello, en primer lugar se nombra un comité de ciudadanos, compuesto por al menos siete miembros de al menos siete países de la UE. Se presenta una propuesta de iniciativa a la Comisión, y una vez aceptada, el comité de ciudadanos tiene un año para recolectar las firmas que avalen la iniciativa.


La Iniciativa Ciudadana Europea perite a la ciudadanía influir directamente en las políticas de la UE. Fuente: Comisión Europea
Es preciso recolectar al menos un millón de firmas, y debe haber un mínimo en una cuarta parte de los estados miembros, para garantizar que es una petición generalizada en toda la Unión. Por ello en siete estados se debe alcanzar 750 veces el número de diputados del Parlamento Europeo de cada uno de ellos. En Alemania se requieren 72.000 firmas, en España 40.500.

Una vez alcanzado en número de firmas en el periodo de un año, la Comisión Europea debe aceptar la propuesta ciudadana, que es presentada por el comité ciudadano en el Parlamento Europeo. Si allí se aprueba, se procede al proceso habitual de elaboración legislativa comunitaria. La Comisión puede rechazar la iniciativa ciudadana, exponiendo sus razones, y no permitir su presentación en el Parlamento.

Esta forma de participación legislativa ciudadana es una oportunidad que la iniciativa Stop finning – Stop the trade debe aprovechar para iniciar, tras la recogida de las firmas, un proceso legislativo para modificar el Reglamento Europeo, o redactar uno nuevo, que introduzca la prohibición del comercio de aletas de tiburón en la UE.

El plazo para conseguir las firmas es desde el 31 de enero de 2020 al 31 de enero de 2021. Se puede firmar en el siguiente enlace, introduciendo el DNI y la nacionalidad, en un formulario que recoge directamente la Comisión Europea.

Aprovechemos esta oportunidad de ayudar en la conservación de los tiburones.

¡Firma ya! Y únete a los ciudadanos responsables que quieren proteger a los tiburones.