domingo, 10 de julio de 2016

Mareas: El mar que va y viene

Texto: Mónica Alonso Ruiz
Este artículo fue publicado en la revista AcuSub, en su número 157 www.acusub.com

Mi primer contacto con el mar fue muy tarde, con siete años. Fuimos a Cantabria, a la Playa de Soto de la Marina. Recuerdo unas olas impresionantes, y unas preciosas charquitas de agua caldeada por el sol donde nos bañábamos los niños. Pero lo que más recuerdo fue que al cabo de unas horas de disfrutar de una mañana ventosa de mar, jugando en la arena,  tuvimos que irnos de la playa porque el mar subía y lo inundaba todo: la playa desparecía. Esta fue mi primera experiencia mágica con el fenómeno de las mareas. Nuestro país tiene muchos kilómetros de costa, muchos de ellos sin marea, y por ello el fenómeno de las mareas no es tan conocido para todos, especialmente los que somos y vivimos en el interior.

Playa del Soto de la Marina
Cantabria
Ya en el colegio, te explican bien el fenómeno, y acabas por entenderlo. Si no vives al borde del mar, pues es un fenómeno más, que ves cuando estás de vacaciones, pero si vives al borde del mar, en zonas donde hay mucha carrera de marea, como en el Cantábrico, pues te das cuenta de que toda la vida está condicionada por el fenómeno: para empezar, en determinadas zonas rocosas donde desaparecen las playas en marea alta, como no consideres cómo está la marea cuando planees tu visita a la playa, pues puedes llevarte un chasco importante: puede que no haya playa que disfrutar cuando llegues.

Miramos el nivel del mar: y sube y baja una y otra vez: es la marea. Al nivel máximo de oscilación, la marea alta, se le conoce también como pleamar, y al nivel mínimo, la marea baja, como bajamar. Y a la diferencia entre el nivel máximo y el mínimo se le denomina carrera de marea.

Parece un ciclo regular, pero, ¿baja y sube lo mismo cada día? A lo largo de un mes uno puede darse cuenta de que no es así: hay veces en que el nivel del mar baja mucho y otras no tanto. Por lo tanto, simplemente con mirar al mar nos damos cuenta de que no es un ciclo regular, hay algo más.

Marea astronómica

Probablemente a todos nos hayan explicado que el fenómeno de las mareas se produce por la influencia de la gravedad de la Luna, y eso es parcialmente verdad. Imagina la Tierra rodeada de una capa fina de agua y la Luna en su órbita alrededor de la Tierra. Se produce una modificación del espesor de la capa de agua, un abultamiento, alineado con el eje Tierra-Luna.

También hay un abultamiento en el lado opuesto de la Tierra alineado con la luna. La Tierra da una vuelta a sí misma cada 24 horas, por lo que cada 24 horas cada punto de la Tierra pasa por este abultamiento dos veces, una en el lado de la Luna, y otra en el lado opuesto. Y esto es lo que da lugar a dos mareas altas que se producen a lo largo del día.
Fuente: Universidad de Indiana
Pero eso no es todo. La Luna no es el único cuerpo que provoca ascensos y descensos del nivel del mar. Por ejemplo el Sol, que también provoca fuerza gravitatoria sobre la Luna. Pero el Sol está mucho más lejos de la Tierra que la Luna, pero también es mucho más grande, por lo que también influye. Esto se traduce en que la fuerza gravitacional sobre el agua del mar es del orden de la mitad que la de la Luna. Como la Tierra gira alrededor del Sol cada año y la Luna alrededor de la Tierra una vez al mes, la combinación de estos dos efectos, provocando ambos abultamientos en la capa de agua, es lo que nos da la variación anual de las mareas. A todo este fenómeno de ascenso y descenso del nivel del mar producido por los movimientos gravitacionales del sistema tierra-luna-sol se le denomina marea astronómica.


Mareas vivas y mareas muertas

Cuando el abombamiento producido por el Sol y el de la Luna se alinean, se provocan las mareas altas más grandes, es lo que se denomina marea viva (spring tide). Alrededor de 7 días después, el abombamiento causado por la fuerza gravitacional de la Luna y el del Sol forman 90º. Prácticamente se anulan ambos efectos, por lo que se obtiene la marea alta más baja, la marea muerta (neap tide).





En otros 7 días se vuelven a alinear, por lo que de nuevo se obtiene la marea viva, y en otros 7 días de nuevo la marea muerta. Y así sucesivamente.



Pero aún hay más, y explicado de una manera simplificada, sin entrar en detalles sobre ángulos entre los planos de las órbitas de la Tierra y de la Luna, hay dos momentos del año en los que el sol está más cerca de la Tierra, los equinoccios, y por ello el efecto anterior de mareas vivas y muertas experimenta dos máximos anuales. Son las denominadas mareas equinocciales que se producen en primavera y otoño.




El ciclo se complica

Ahora vamos a considerar que la Tierra no está totalmente cubierta de agua, existen los continentes. Por ello los abombamientos de la capa de agua no se alinean exactamente con la Luna y el Sol: se deforman y se ven afectados por la presencia de los continentes.

Otra cuestión interesante sobre las mareas es que no solo varían por la afección del Sol: el eje de la Tierra respecto al plano del Ecuador va cambiando su ángulo ligeramente, y el eje de la Luna también. Es lo que se llama declinación, y ello afecta también cíclicamente al ciclo teórico de las mareas, a lo largo de la semana, el mes, el año y en periodos más largos.

El fenómeno de las mareas es impresionante, y se produce en todo el mundo de manera diferente. En algunos lugares del mundo hay dos mareas al día, pero en otros solo hay un ciclo.

Las mareas meteorológicas


Cuando se producen cambios bruscos de presión atmosférica o grandes vientos de temporal, el nivel del mar también sufre un incremento en su nivel. Este fenómeno es de suma importancia en costas sin mareas astronómicas apreciables, como es el caso de nuestro Mare Nostrum. El ascenso, o descenso, del nivel del mar puede llegar a ser de 25 cm si el agente que lo genera es el viento, y hasta 20 cm si es consecuencia de variaciones barométricas o de presión.

Los efectos de las mareas astronómicas y los de las meteorológicas se suman, o restan, provocando variaciones locales y temporales a todo el ciclo.

Las grandes mareas en el mundo


La Bahía de Fundy, en Canada, es famosa por tener las carreras de marea más grandes del mundo, con medias de 17 metros en algunos puntos y un máximo registrado en 1869 de 21,6 metros. El fenómeno se explica porque el período del oleaje para ir de un extremo a otro de la bahía es de 12,4 horas, lo mismo que una marea, de modo que ambas causas entran en resonancia y amplían su efecto. Además, la bahía se estrecha gradualmente de modo que la masa de agua gana altura para compensar la disminución de anchura.

Hay una leyenda micmac, el pueblo indígena local, que dice que las mareas de su bahía están causadas por una ballena gigante que agita el agua. Con o sin leyendas, el fenómeno de las mareas en esta zona es impresionante, y se han construido instalaciones de energía maremotriz, que consiste en el aprovechamiento de la variación de altura del nivel del mar.

En Francia también hay lugares de grandes mareas, todos conocemos el Mont Sant Michelle, y en la zona de La Rance, la carrera de marea es de 8,2 m de media, y también se ha instalado una planta de energía maremotriz. Hay más lugares de grandes mareas en el mundo, fundamentalmente en zonas de bahías y estrechamientos, y en casi todos ellos se han instalado, o se prevén, plantas de generación eléctrica.



Los efectos de las mareas en los seres vivos

Lo que es realmente interesante es como algunas especies de animales han adaptado su ritmo o estilo de vida a las variaciones de la marea. Algunos animales modifican su época de reproducción y de alimentación a los ciclos de las mareas y hay animales que se han adaptado a aprovechar la desprotección de otros durante la marea baja. No digamos ya cómo les afecta a los animales que viven en la zona intermareal, como los bivalvos que viven enterrados.

Las mareas son una fuente de energía para los organismos que viven en la franja intermareal: el vaivén diario de las masas de agua aporta grandes cantidades de alimento, y un gran movimiento tanto de nutrientes como de sedimento, que son aprovechados por seres vivos. Por ello, estos seres tienen que vivir entre las duras condiciones de la marea baja y las ventajosas de la marea alta. Con la marea alta llegan los nutrientes, las algas microscópicas y el zooplancton, como recurso alimenticio. En la marea baja llegan los embates de las olas, las altas temperaturas, la desecación y la prolongada exposición a los rayos del sol.


El equilibrio entre las ventajas e inconvenientes de vivir en la zona intermareal no debe ser tan imposible, dado que es precisamente en la zona intermareal donde se acumulan grandes masas de seres vivos, a pesar de las dificultades de la vida allí.

miércoles, 1 de junio de 2016

Los mapas del fondo marino: descubriendo un nuevo mundo

Texto: Mónica Alonso Ruiz

Los científicos nos cuentan que tan solo el 15 % de la superficie de los océanos está cartografiada. Esto es muy poco, si tenemos en cuenta que la superficie terrestre aérea (emergida) está prácticamente cartografiada al 100 %. Considerando que la superficie de los océanos representa un 70.8 % de la superficie total del planeta, nos damos cuenta de que el océano, y especialmente el océano profundo, más inaccesible, está prácticamente inexplorado.

Barcos de investigación oceanográfica de la NOAA 
Fairweather y Rainier.
Foto: NOAA
Vamos a analizar en este artículo cómo se realizan las labores de cartografiado del océano, y cómo, según se va avanzando se descubren más y más nuevos elementos nuevos que conforman el relieve submarino, nuevas montañas inexploradas, nuevas simas desconocidas: posiblemente se trate de la operación exploratoria más ambiciosa de nuestros días. Y es que resulta que sabemos más de Marte que del fondo del mar: la desaparición del vuelo MH370 de Malaysian Airlines a principios de 2014 ha aumentado la conciencia global sobre el escaso conocimiento de las profundidades del océano.

Las primeras exploraciones cartográficas del océano, como la expedición Challenger (véase mi artículo La Expedición Challenger: Pioneros en el estudio de las profundidades marinas), utilizaban sondas de cuerda con un peso en el fondo. Con esa primitiva herramienta consiguieron localizar la fosa de las Marianas, con tan solo 360 sondeos de profundidad realizados. Hoy en día se tienen herramientas mucho mejores, se utilizan satélites y estaciones de medida desde boyas o desde barco, y se tiene una idea más completa del fondo marino de la que se tenía en el siglo XIX, pero los resultados no son proporcionalmente mejores a los medios de los que se dispone.

Las expediciones cartográficas son caras, dado que requieren de barcos y sumergibles especializados, y necesitan de una cuidada planificación, para lograr el máximo en términos de información, en el menor tiempo posible. Y para que ello ocurra, los científicos tienen que tener una idea previa de los elementos orográficos con los que se van a encontrar. Los mapas detallados del fondo marino son escasos, salvo para zonas someras y cercanas a la costa. La utilización de sumergibles operados por control remoto (ROV’s), o el uso de sumergibles operados por humanos sin una idea clara de lo que uno se puede encontrar ahí abajo puede llevar a pérdidas de equipo o de vidas humanas. Empezamos a entender ahora la ardua tarea a la que se enfrentan las expediciones cartográficas.

Los sistemas de sonar

Como acabamos de citar, en la actualidad ya no se utilizan las antiguas sondas de cuerda, pero el sistema es similar: ahora se envía abajo, desde un barco, una señal de sonar o pulso, se mide el tiempo en que la señal tarda en llegar al fondo y volver a la superficie, y como consecuencia, se obtiene la profundidad del punto estudiado. Se utilizan múltiples puntos de señal, que viajan al fondo a diferentes ángulos desde el barco. Y cada uno de esos pulsos, conocido el ángulo y el tiempo en bajar y subir, nos permite conocer la profundidad de los puntos donde la señal toca fondo. Una vez obtenido el resultado del haz de pulsos, se mueve el barco hacia adelante, y se va haciendo un barrido de una determinada zona del fondo marino. Son las denominadas ecosondas y se realizan barridos de línea, o de un solo haz (single-beam echo-sounder) o multihaz (multi-beam echo-sounder). Las ecosondas pueden ser de alta frecuencia o de baja frecuencia: las primeras son más adecuadas para fondos poco profundos, pues al no penetrar la onda en el subsuelo, refleja rápidamente.  Las ecosondas de baja frecuencia permiten un rango de profundidad mayor, e incluso penetrar en el subsuelo, por lo que se utilizan para profundidades mayores o pare detectar tipos de materiales en el subsuelo. 

Los barcos desde los que se envían las señales pueden estar a 3000 o 4000 metros sobre el fondo marino, y las señales que se envían, cada una con su ángulo, sólo pueden obtener una determinada resolución, menor cuanta mayor sea la profundidad. Por lo general, todo lo que esté a una profundidad marina de hasta 200 metros se puede calcular mejor y obtener una aceptable resolución.

Foto: British Anctartic Survey

Para mejorar la resolución solo es posible que las señales de sonar se envíen desde vehículos situados a profundidad, como los antes mencionados ROVs o los sumergibles tripulados.

Un sistema de sonar en abanico
CC File Upload Bot (Magnus Manske)
Con estos sistemas en abanico desde barco se ha cartografiado un 15 % de la superficie de los océanos, lo que equivale a la superficie de África, pero cuando nos referimos a alta resolución, la cobertura de cartografía es ínfima, comparativamente del orden del tamaño de la Isla de Tasmania, dado que requiere de un esfuerzo mucho mayor, y que se lleva realizando tan solo en la última década.

En la inmensidad de las extensiones oceánicas, los encargados de realizar esas mediciones son, como hemos citado ya, en primera línea, los navíos de exploración que se dedican en sus misiones científicas a registrar en una carta náutica los datos de un área determinada. La calidad de los datos de la cartografía originada en zonas y rutas navegables es mucho mejor, dado que las compañías de transporte necesitan mejores datos. Y también lo es la de áreas bajas. 

Los nuevos sistemas

El sonar de barrido lateral es un sistema tipo ecosonda que se viene utilizando mucho para el análisis detallado de algunas zonas del océano, pues es capaz de realizar levantamientos de arqueología marina, y junto con la toma de muestras del fondo puede permitir determinar la distribución de los materiales y texturas del fondo marino. Se suele utilizar para detectar obstáculos en el suelo marino que puedan ser un riesgo para la navegación. También se utilizan para investigar las condiciones de las tuberías y cables submarinos. Se trata de arrastrar un “towfish” (una especie de torpedo submarino) remolcado por el barco que emite un haz lateral en ambos lados, cubriendo una gran superficie bajo el mismo. Quizá hayáis oído hablar de este sistema en documentales de televisión americanos, donde utilizando esta tecnología, realizan levantamientos del lecho marino en zonas singulares, y haciéndonos viajar virtualmente al fondo marino.

Fuente: ABC Cultura

Los nuevos sistemas de cartografía, utilizando ROVs, combinan también el uso de GPS, el sonar lateral y los sistemas de reflexión sísmica, que envían otro tipo de señal diferente a la del sonar.

Sistema de reflexión sísmica desde barco, utilizando hidrófonos de superficie
CC MWhit
Los ordenadores, cada vez más potentes, combinan los datos recibidos y son capaces de realizar modelos 3D de la superficie del fondo marino.

Modelo 3D del fondo marino
Foto del vídeo “Modern mapping” del Curso “Exploring the Oceans” de la Universidad de Southampton


Un pecio en la Bahía de Kachemak, Alaska, encontrado por un sonar de abanico en 2008.
Foto: NOAA
De vez en cuando leemos en la prensa que se ha editado un nuevo mapa del fondo marino con datos de satélite, revelando miles de montañas inexploradas, y ya se nos explica el uso de otros sistemas, como el del análisis gravitatorio.

“La fuerza de la gravedad refleja la topografía y la tectónica del fondo del mar”, dice David Sandwell, un geofísico de la Institución Scripps de Oceanografía de la Universidad de California, San Diego, que ha dirigido un estudio cuyos resultados salieron a la luz en 2014. Estos estudios complementan los datos obtenidos por los métodos anteriores, aunque en la actualidad no se obtiene una alta resolución, pero permiten mejorar la calidad de la documentación previa que permite el desarrollo de nuevas expediciones cartográficas. También sirven de base para los mapas oceánicos de Google.

El nuevo mapa del fondo marino refleja nuevos detalles, como terremotos (puntos rojos), los valles submarinos y las fallas.
Foto Institución Scripps. Universidad de California
Sorpresas submarinas

La fosa de las Marianas, al este de Japón, de casi 11 kilómetros de profundidad, es considerada el punto de mayor profundidad de todos los océanos del planeta. Podríamos preguntarnos si, dado el escaso conocimiento del fondo marino, podría ser que un territorio menos explorado que ese nos depare una sorpresa, es decir, que exista un lugar aún más profundo. Sin embargo los expertos dudan de que abismos como ese hayan pasado desapercibidos a los nuevos sistemas.


Lo que sí nos dicen los expertos es que el fondo marino está en cambio continuo, por causa de los movimientos sísmicos o la tectónica de placas. Un movimiento tectónico puede producir desplazamientos en cuestión de minutos, e incluso de segundos. Si recordamos las consecuencias del tsunami que se produjo en Indonesia hace algunos años, allí la placa submarina se elevó unos metros en pocos segundos.

En el Mediterráneo se observa una fuerte actividad volcánica, en el Vesubio, en el Estrómboli y también en el Etna. Allí se registra una gran actividad volcánica y, naturalmente, también una fuerte modificación del suelo marino, algo que los científicos italianos se ocupan de medir con exactitud. Por encima de una burbuja de magma las placas submarinas se elevan y descienden, y así lo hacen también las masas terrestres circundantes. Por lo demás, también existen modificaciones cuando un volcán entra en erupción y provoca el deslizamiento de toneladas de roca hacia el mar, como sucedió en 2008 con el Estrómboli.

Recolección internacional de datos

En algunos países es obligación de los directores de todas las misiones de investigación entregar datos acerca de la profundidad marina, registrados por sondas acústicas multihaz y archivados en ordenadores, a ciertas agencias nacionales encargadas de proporcionar cartas náuticas, como por ejemplo la central de la Oficina Federal de Navegación Marina e Hidrografía en Alemania. Allí se evalúan esos datos, se los procesa, y se los publica y archiva para el caso de que exista interés en elaborar con ellos cartografías calibradas que se publican luego de manera oficial. Por ejemplo, en el Báltico, existe un proyecto denominado FAMOS (Finalising Surveys for the Baltic Motorways of the Sea), que pretende mejorar la seguridad en la navegación en ese mar poco profundo. En él participan las agencias de Suecia, Finlandia, Estonia, Lituania, Alemania y Dinamarca.



Pero, ¿para qué necesitamos cartografiar el fondo marino?

El afán aventurero y exploratorio quedó aparcado en el siglo XIX, y en la actualidad el hombre solo explora bien para asegurar las rutas de transporte, o bien empujado por la búsqueda de nuevos recursos. El océano profundo está lleno de nuevos recursos, tanto biológicos como minerales, y son las grandes empresas mineras las que, desafortunadamente en muchos casos están financiando las expediciones que llevan a cabo los gobiernos o las universidades.

Referencias:



lunes, 25 de abril de 2016

LOS TIBURONES BLANCOS MADURAN SEXUALMENTE MÁS TARDE DE LO QUE SE PENSABA HASTA AHORA

Artículo traducido por Mónica Alonso, del original de Laura Sesana en Arbiter News el 18 de abril de 2016
Los tiburones blancos  maduran más tarde y crecen más lentamente de lo que los investigadores creían anteriormente, de acuerdo con un nuevo estudio publicado en línea en Marine and Freshwater Research . Los resultados son alarmantes, ya que esto significaría que el tiburón blanco, ya muy vulnerable, puede tener que hacer frente a presiones aún mayores de las que antes se creía, y por lo tanto tardaría más tiempo de lo estimado actualmente para recuperar sus poblaciones.
El estudio llegó a la conclusión de si bien los machos alcanzan la madurez sexual alrededor de los 26 años las hembras no alcanzan la madurez sexual hasta los 33 años.  Esto es mucho más tarde de lo que se pensaba según estimaciones previas. De acuerdo con la Administración Oceánica y Atmosférica Nacional (NOAA), la teoría más aceptada consideraba que la madurez sexual se alcanzaba para los tiburones blancos entre los 4 y los 10 años para los machos y entre los 7 y los 13 años para las hembras.
El estudio, una de sus coautoras es Lisa Natanson , una bióloga marina e investigadora de tiburones en el Northeast Fisheries Science Center de la NOAA,  proporciona la primera curva de crecimiento fiable para el tiburón blanco ( Carcharodon carcharias) en el Atlántico Norte. Basándose en un estudio anterior sobre la longevidad tiburón blanco utilizando la datación por radiocarbono, los investigadores analizaron muestras vertebrales de 77 tiburones blancos, 41 machos y 36 hembras, recogidos entre 1963 y 2010 por el Programa Apex Predator de la NOAA.
"Con los datos obtenidos sobre la longevidad en nuestro primer estudio, ahora somos capaces de describir no sólo cuanto viven los tiburones blancos, sino también la tasa de crecimiento de esta especie, que es notablemente más lenta de lo que se pensaba," dijo Natanson .
Los pares de bandas se han marcado con puntos 
negros en esta vértebra de tiburón blanco. 
Foto: Lisa Natanson, NEFSC:NOAA
Para este estudio, los investigadores contaron y analizaron pares de bandas en muestras vertebrales. Los pares de bandas con depósitos alternantes translúcidos y opacos, similares a los anillos en un tronco de árbol, dispuestos secuencialmente en las vértebras según el tiburón crece. Sin embargo, la tasa de depósito puede cambiar durante un período de tiempo.
El primer estudio sobre la longevidad determinó que los conteos de pares de bandas eran sólo fiables hasta los 44 años de edad. Después de ese punto, los investigadores concluyeron que los recuentos de edades par de bandas subestimaban la edad de los tiburones, que podría ser de hasta 73 años de edad.
"La edad estimada para la madurez sexual descrita en el estudio actual podría conducir a nuevas estimaciones en cuanto a las tasas de renovación de población, que serían mucho más lentas que las utilizadas en el pasado", dice el sitio web de la NOAA .
El gran tiburón blanco aparece en el Apéndice II de la Convención sobre el comercio internacional de especies amenazadas de fauna y flora silvestres (CITES) y aparece como Vulnerable en la Lista Roja de Especies Amenazadas de la UICN.
Debido a que maduran tarde en la vida, crecen lentamente y tienen camadas pequeñas, las poblaciones de tiburones pueden ser especialmente difíciles de renovar. Un tiburón que se mata o muere en el largo lapso entre el nacimiento y la madurez sexual no se reproduce, lo que perjudica aún más las cifras de población y la desaceleración del crecimiento de la población.
Foto: Terry Gross
Las amenazas a las que hace frente el gran tiburón blanco incluyen la pesca deportiva y comercial. Muchos son capturados por los particulares y los pescadores deportivos para obtener sus mandíbulas, dientes y aletas o como trofeos. A los tiburones blancos también los matan después de accidentes de mordeduras a humanos. Otros tiburones blancos son atrapados en las redes de enmalle comerciales dirigidas a capturar otros peces. Debido a que muchas poblaciones de tiburones blancos dependen de los hábitats costeros como zonas de cría y de cría, también son vulnerables a la degradación de su hábitat.
"Nuestro océano necesita grandes tiburones blancos. Como súper-depredadores del océano, los tiburones blancos juegan un papel crítico de arriba hacia abajo en la estructuración del ecosistema marino mediante la regulación de las poblaciones de presas de focas y leones marinos “, afirma Oceana en una petición para incluir al gran tiburón blanco en la lista del Acta de Especies en Peligro. " La presencia de grandes tiburones blancos en última instancia, mantiene la red alimenticia del océano en equilibrio y aumenta la diversidad de las especies del ecosistema en general.



jueves, 21 de abril de 2016

FEEDING DE TIBURONES: LA CONTROVERSIA

Texto Mónica Alonso Ruiz
Este artículo se publicó en la Revista AcuSub en el número 156

Los encuentros con tiburones son raros y excepcionales. El feeding de tiburones es una actividad que consiste en alimentarlos para atraerlos y poder bucear con ellos. Tanto si solo se les atrae, como si realmente se les alimenta, en presencia de buceadores, esta actividad es controvertida, por las posibles consecuencias de modificación de la conducta de un animal salvaje en presencia de humanos.

El feeding, o alimentación de tiburones para atraerlos, siempre ha sido una cuestión controvertida. Por un lado están los operadores de buceo que comercializan estas prácticas, y que realmente las necesitan para asegurar los encuentros con tiburones, y los fotógrafos y adictos a la adrenalina, y por otro lado están los ciudadanos concienciados por la conservación de los tiburones, las víctimas de ataques de tiburón, los pescadores submarinos, etc. Es difícil asegurar cuáles de ellos tienen razón, aunque personalmente nos inclinemos por un buceo lo menos perturbador posible. Pero para tener más elementos de juicio empecemos por saber las técnicas de feeding y por analizar que dicen los detractores y defensores del mismo.

Técnicas de atracción de tiburones

Como animales salvajes que son, alimentar a los tiburones es peligroso y no debe hacerse más que por profesionales adiestrados en estas actividades. No es posible eliminar cierto riesgo de ser herido gravemente o incluso de morir en el intento. Sabiendo esto, vamos a intentar presentar las distintas técnicas que se utilizan para atraer a los tiburones, tanto para el buceo con ellos, como para su estudio, fotografiado, etc.

El tipo de feeding utilizado debe adaptarse a la especie de tiburón, y a las condiciones y experiencia del que lo practica. No es lo mismo un tiburón blanco, superdepredador de potente cuerpo, que una pintarroja, para la cual ni siquiera se plantea alimentarla, dado que los encuentros con ellas son casuales y puesto que se alimenta de pequeños organismos, pues no es tan sencillo….ni tampoco es que haya mucha demanda de buceo con estos pequeños animalitos. Otro caso el del tiburón ballena, que se alimenta de plancton. En Oslob, en la isla de Cebú, los pescadores han conseguido modificar la conducta de estos animales, a base de alimentarles de grandes masa de plancton. Así han conseguido un gran negocio pues innumerables visitantes se sumergen cada día para nadar con grupos de varios ejemplares juveniles, que han dejado de migrar para quedarse donde está el alimento fácil.


Hablemos pues de alimentación de tiburones superdepredadores y pelágicos.

La técnica del “chumming”, consiste en atraer a los tiburones sin alimentarlos. Se hace una mezcla de sangre y pequeños desechos de pescado y se echa por la borda. Esta mezcla excita el sentido del olfato de los tiburones, lo que les atrae hacia la fuente del olor, pero una ver explorada la zona sin recibir recompensa el animal continúa su ruta.

Otra técnica es sumergir una caja de plástico agujereada en la que se introducen fragmentos de pescado. El movimiento de la caja en el agua permite la salida del aroma de pescado que atrae a los escualos. Una ventaja de este sistema frente al “chumming” es que se establece un foco claro del olor y los tiburones suelen centrar su atención en la caja, y no se centran tanto en los buceadores situados en las cercanías.





Una forma de atraer a los tiburones hacia un barco es tirar un sedal con un pescado atado. Con esto se consigue que los tiburones sigan al barco hasta que se coman el cebo, o mejor, hasta que el cebo es retirado del agua justo antes de que sea alcanzado. Esto lo usan los fotógrafos para hacer tomas de superficie del animal o bien sumergiendo una cámara conseguir tomas muy cercanas del animal en movimiento. Con esta técnica se ha conseguido medir la velocidad de los tiburones.

Otra forma de cebo es el uso de un gran bloque de pescado congelado que es introducido en el agua una vez que los buceadores están situados en el fondo en posición para visionar los tiburones. De esta manera se evita el riesgo de la coexistencia del cebo con los buceadores cuando éstos están descendiendo al fondo. El inconveniente de esta forma de cebo es que se alimenta de verdad a los animales, y la visibilidad se ve disminuida cuando el cebo se extiende por la zona según se va descongelando.
Hay infinitas formas de alimentar a mano a los tiburones, pero siempre son peligrosas. Generalmente el buceador que practica el feeding lleva una cota de malla para evitar mordiscos. Algunos ponen el cebo al final de un bastón para alejarlo de su mano, pero las fotografías obtenidas del tiburón alimentándose son poco realistas, al aparecer el bastón en las fotos.


Se han observado actividades de feeding, en las que cada fotógrafo lleva su cebo y atrae al animal por su cuenta. Esto no deja de ser muy peligroso cuando se trata de determinadas especies.

Detractores del feeding

La teoría más defendida es que la alimentación de los tiburones en presencia de buceadores y/o nadadores en snorkel, durante un periodo de tiempo conduce a que los tiburones comienzan a asociar la presencia humana con la comida. Efectivamente, el sonido de los motores de los barcos o del chapoteo de los humanos sirve como la campana que llama a los tiburones a la comida. Ante este estímulo, cuando no son capaces de encontrar su premio en forma de comida, especialmente en casos de poca visibilidad, o en las playas donde los bañistas chapotean, pues se pueden producir los accidentes por ataque.

En general no está permitido alimentar a los grandes depredadores en libertad,  a los osos, a los cocodrilos, o a los leones, dado que podrían ocurrir accidentes con humanos. Entonces, ¿por qué permitir alimentar a los tiburones?

Incluso si esta teoría no es cierta, y no está probado que los depredadores acaben asociando al hombre con la comida, las buenas prácticas conservacionistas de interacción con animales salvajes se basan en la mínima perturbación de los animales en su medio.

Defensores del feeding

No hay ninguna prueba de que el pequeño número de tiburones en el mundo que hayan sido alimentados para su atracción, sean los responsables de alguno de los escasos ataques que han ocurrido.

En general los ataques son producidos por especies que no participan en este tipo de prácticas.

La observación aérea de las playas abarrotadas de Florida ha conseguido fotografiar tiburones en las aguas someras, junto a los bañistas. Podría parecer que cualquiera de esos tiburones pudieran atacar, estimulados por los movimientos y chapoteos de los bañistas. Junto a estas playas hay muelles de pesca donde los pescadores aficionados introducen sus cebos en el agua constantemente. Esto incluye sangre y trozos de pescado, que se mezclan en el agua de los bañistas, en una zona de agua batida y baja visibilidad, y sin embargo esto no supone una llamada para los tiburones de la zona.
Los defensores del feeding indican también que durante las actividades de feeding cada animal recibe muy poca comida. Por lo tanto es difícil de creer que estos animales confíen en los humanos como fuente de aprovisionamiento de alimento.

Por otro lado parece que nunca se ha oído que un espectador de una sesión de feeding haya tenido algún percance (o no se ha difundido). Los buceadores que acuden a este tipo de inmersiones generalmente son ignorados por los buceadores, lo cual pudiera demostrar que los tiburones son capaces de distinguir entre los humanos y la comida.

Sin embargo la persona que alimenta directamente a los tiburones, suele recibir algún que otro bocado, al meterse en la vorágine de los tiburones luchando por el cebo. Por ello suelen llevar cota de malla e incluso casco. El mismo riesgo corren los pescadores submarinos, debido a los sonidos de baja frecuencia que emiten los peces moribundos que portan.

La comparación de los tiburones con otros depredadores terrestres, como leones o los cocodrilos no es muy buena, dado que existe una diferencia, los carnívoros terrestres comparten el medio con los humanos y, queramos o no podríamos estar en su dieta si se diera el caso. Sin embargo  muchos tiburones comen peces pero no se alimentan de mamíferos. Acercarse a un cocodrilo es peligroso siempre pues son capaces de devorar humanos si la ocasión se presenta. Sin embargo, por ejemplo es difícil que un tiburón de arrecife se acerque puesto que no estamos en su menú.

Otros tipos de grandes tiburones, como los grandes blancos, sí se alimentan de mamíferos, y por ello en las zonas donde coexisten dichos tiburones y los hombres no se realizan estas actividades y generalmente están prohibidas. Se realiza buceo con jaula y atracción con cebo o mediante “chumming”.

Ética medioambiental del feeding

Se suele decir que las inmersiones con feeding de tiburones tienen el fin principal de educar a los buceadores y con ello proteger a los tiburones por la concienciación de los que practican la actividad. No nos engañemos, por supuesto que siempre hay un fin educativo, pero se trata en definitiva de un negocio.

Pero por otro lado ¿es un negocio a criticar? Muchos profesionales del feeding son ex pescadores que han llegado a la conclusión de que da más dinero un tiburón vivo que muerto. Y en muchos casos las empresas de feeding simultanean la actividad con educación y acciones conservacionistas.

Además está el otro tema de la modificación de la conducta de los tiburones que se ceban. Por supuesto que se modifica su conducta, pero en teoría no demasiado: los tiburones que se ceban en este tipo de actividades aparecen muy rápido a la llamada del cebo, pero según los operadores de este tipo de actividades, el resto del tiempo mantienen una conducta normal.

Un segundo efecto de modificación de conducta es que cuando un barco de palangre extiende su línea en una zona de cebo de tiburones éstos caen con más facilidad en los anzuelos, pudiendo quedar devastada totalmente una población entera de tiburones en una sola tirada del palangre.

¿Y tú qué crees?

Si tras leer estas líneas todavía no te has posicionado de un lado o de otro, tienes que considerar un hecho mucho más importante: los océanos se han venido esquilmando sin piedad y numerosas especies están catalogadas según la IUCN (Organización internacional para la Conservación de los Océanos) como amenazadas de extinción. En este caso si una actividad como la descrita sirve para defender y conservar a los tiburones, pues podría pensarse que los inconvenientes son pocos.

Por otro lado si se prohibiera el feeding o el cebo de tiburones, no tendríamos muchas imágenes de tiburones de las que utilizamos para actividades educativas.
Los expertos e investigadores de tiburones explican que la actividad de cebo de tiburones es criticable o no en función de cómo se plantea el buceo con cebo. En general se posicionan en contra del feeding sin control, por el riesgo que representa. Sin embargo se muestran favorables a disponer una caja de carnada con agujeros que permite la dispersión de la esencia del pescado para atraer a los escualos. Además se muestran en contra de que los buceadores toquen a los tiburones, por los daños que pueden provocar a la piel de los escualos. Se muestran a favor de separar las zonas de bañistas de las zonas donde se atrae con cebo a los tiburones. Además consideran que el buceo con tiburones tiene cierto propósito educativo, dado que la posibilidad de bucear con tiburones de manera organizada sirve para incrementar el interés de los humanos por estas especies, y eliminar ciertos mitos que se han creado fundamentalmente a partir del cine. Además se recomienda contratar estas actividades con operadores que proporcionen charlas antes y después de la inmersión, tanto para mejorar la seguridad de la actividad (dando indicaciones de cuál es la mejor conducta), como para concienciar a los buceadores de la necesidad de conservar las especies de tiburones.


Pues ya tenéis tema para pensar: ¿interactuamos y protegemos?, o bien no interactuamos, limitando las actividades de cebo de tiburones, y protegemos igualmente. Pues no parece haber una respuesta fácil, vistos los argumentos de un lado y de otro.