viernes, 20 de marzo de 2020

SE DECLARA EL CORREDOR DE CETÁCEOS ENTRE LAS ISLAS BALEARES Y LA PENÍNSULA IBÉRICA COMO ZONA DE ESPECIAL PROTECCIÓN DE IMPORTANCIA PARA EL MEDITERRÁNEO (ZEPIM).


Texto: Mónica Alonso Ruiz
Este artículo se publicó en la Revista Acusub www.acusub.net

En 1975, dieciséis países mediterráneos y la CEE adoptaron el Plan de Acción para la protección y el desarrollo de la cuenca del Mediterráneo (PAM). En 1976 se adopta como marco jurídico de este plan el Convenio para la protección del mar Mediterráneo contra la contaminación (Convenio de Barcelona). Este convenio es la legislación internacional aplicable a nuestro Mare Nostrum y tiene como objetivo proteger y mejorar el medio ambiente marino de la zona.

Mapa de los países del convenio. Fuente: Wikipedia. Padraic Ryan

Como adendas al convenio se han aprobado diversos protocolos. Uno de los más importantes es el Protocolo ZEPIM o de áreas protegidas, ratificado por España en 1998. Las ZEPIM son áreas que, por albergar ecosistemas específicos de la zona mediterránea o hábitats de especies en peligro, son importantes para la conservación de los componentes de la diversidad biológica en el Mediterráneo y tienen un interés científico, estético, cultural o educativo especial.


El protocolo no se centra solo en espacios protegidos, sino que también tiene una serie de listados de especies protegidas, para las que se deben diseñar medidas de protección.

Para conseguir los objetivos de protección los países miembros tienen una serie de obligaciones que cumplir en las ZEPIM:

  • Tener un régimen jurídico para su protección eficaz; 
  • Disponer de un plan de gestión y un programa de recogida de datos relevantes; 
  • Definir una serie de objetivos y medidas de conservación y de gestión muy concretas; 
  • Establecer un órgano de gestión con la suficiente dotación de recursos humanos y económicos; 
  • Implantar un programa de vigilancia continua.

En la actualidad existen nueve ZEPIM en España, siendo el país que tiene un mayor número:

  •  Andalucía: Isla de Alborán, Fondos marinos del Levante almeriense, Cabo de Gata – Níjar y Acantilados de Maro – Cerro Gordo; 
  • Cataluña: Islas Medes y Cap de Creus; 
  • Comunidad Valenciana: Columbretes; 
  • Región de Murcia: Mar Menor y zona mediterránea oriental de la costa murciana; 
  • Islas Baleares: Archipiélago de Cabrera.

Corresponde al Ministerio de Medio Ambiente (actualmente Ministerio para la Transición Ecológica) la declaración y la gestión de las ZEPIM españolas. 

Se celebró la 21ª Reunión de las Partes del Convenio de Barcelona en Nápoles y el 3 de diciembre de 2019 se declaró formalmente la nueva ZEPIM de la zona entre las Islas Baleares y la Península, el denominado Corredor de Cetáceos del Mediterráneo.

Folleto informativo de la nueva ZEPIM

La nueva ZEPIM tiene una superficie de 46.386 km2 y se sitúa entre las costas catalanas, valencianas y el archipiélago balear. La zona tiene un alto valor ecológico, no solo por ser un corredor de migración para los rorcuales comunes hacia sus zonas de alimentación en el Mar de Liguria, sino también por ser hábitat de una gran diversidad de especies de cetáceos, como calderones, cachalotes, zifios de Cuvier, delfines mulares y listados, entre otros, así como tortugas, tiburones y aves marinas.

Delimitación de la nueva ZEPIM. RD 699/2018

La protección de este corredor migratorio de cetáceos evitará impactos sobre las poblaciones de rorcual común, tanto las sedentarias como sobre las que migran y retornan del mar de Liguria, el cual fue declarado santuario para cetáceos (Santuario Pelagos). Este santuario es la mayor reserva marina del Mar Mediterráneo, con una extensión de aproximadamente 84.000 km². Fue establecida en 1999 y es la primera (y actualmente la única) reserva marina internacional en el mundo, compartiendo aguas internacionales de Francia, Italia, y el Principado de Mónaco.

El Santuario Pelagos en el Mar de Liguria, junto con los espacios marinos protegidos y la propuesta de la ZEPIM de corredor de cetáceos en Mediterráneo, que en realidad supone una ampliación del área protegida de Liguria.

Previamente a la reciente declaración como ZEPIM, el Gobierno, a propuesta del Ministerio para la Transición Ecológica, aprobó el Real Decreto 699/2018, donde se declaraba Área Marina Protegida el Corredor de migración de cetáceos del Mediterráneo, se aprobaba un régimen de protección preventiva y se proponía su inclusión en la Lista de Zonas Especialmente Protegidas de Importancia para el Mediterráneo  (Lista ZEPIM) en el marco del Convenio de Barcelona.

La principal medida que se incluyó en esta norma fue la prohibición de los sistemas de prospección y de extracción de hidrocarburos, aunque no se dotó de fondos a esta disposición. Esta medida permanecerá  en vigor hasta que se redacte el Plan de Gestión del Área Marina Protegida, en un plazo de tres años desde su declaración como ZEPIM.

Los conservacionistas que llevaban muchos años luchando por la declaración de esta zona están contentos, pero ahora hay mucho que hacer. El Plan de Gestión es urgente, especialmente en lo que se refiere a la reducción del ruido marino, porque es una zona denominada como “Noise hot-spot” (punto caliente de ruido), y es precisa la toma de medidas para crear una zona tranquila. Además, la prohibición de la prospección y explotación de hidrocarburos en la zona supone un gran alivio, dado el gran interés que existe en la zona por realizar este tipo de actividades.


Otro reto importante será la gestión del tráfico marítimo, dado que es una zona complicada, por el intenso paso de ferris entre las islas y la Península, así como los buques de carga de los puertos de la zona. Posiblemente se deba reducir la velocidad de los buques, lo que indudablemente provocará trastornos al sector del transporte.

El rorcual común, principal beneficiado

Sin duda la especie que más se verá beneficiada por la nueva área protegida será el rorcual común (Balaenoptera physalus), al que también se llama ballena de aleta (fin whale). Este animal es el segundo más grande del planeta, tras la ballena azul, pudiendo alcanzar los 27 metros. Es el misticeto o ballena con barbas más común en el Mediterráneo.

Esquema de rorcual común. Fuente: SINC. Imagen: CRAM

El rorcual común. Fuente: El Periódico

El tamaño máximo oscila entre los 22,5 metros de las hembras, y los 21 de los machos, aunque lo normal en los individuos adultos está entre 15 y 19 metros, alcanzando un peso de 90 toneladas.
Se estima que su población es de aproximadamente 5.000 individuos. Su distribución a lo largo de todo el Mediterráneo no es uniforme, dado que existen ciertas zonas donde hay más ejemplares que en otras. La región comprendida entre el Golfo de León, el noroeste de Córcega, el norte y el oeste de Cerdeña y la costa de Liguria, es la zona que tiene una mayor concentración. Esta área incluye el Santuario Marino de Pelagos.

Distribución del rorcual común en el Mediterráneo. Fuente: Associació Cetacéa

El mar de Liguria es su área principal de alimentación y por lo tanto los animales suelen concentrarse allí en los meses de verano. La migración de estos animales en invierno es compleja. Se ha comprobado que existen ejemplares residentes en el mar de Liguria, otros que van hasta el área que rodea Lampedusa y otros que viajan hasta las proximidades del mar de Alborán, situado entre la península ibérica y la costa norte de África.

Algunos ejemplares no provienen del Mediterráneo, sino que proceden de las poblaciones del NE del océano Atlántico. Cada año migran desde allí hasta aguas mediterráneas, llegando hasta el mar de Liguria y luego regresan de nuevo al Atlántico durante la época invernal.
Es en la primavera y el otoño cuando muchos rorcuales realizan su migración. Ello se ha comprobado por su presencia en el mar catalán y balear en esa época. De hecho, es frecuente verlos pasar cerca del Cap de Creus.

El rorcual común es una ballena filtradora que se alimenta de pequeños cardúmenes de peces, de calamares, y de crustáceos como los misidáceos y de kril. Sin embargo, en el Mediterráneo parece que se ha especializado en un tipo de presa concreto: los individuos que se alimentan en el mar de Liguria lo hacen casi exclusivamente del krill del norte (Meganyctiphanes norvegica) y recientemente se ha conocido que en el área de Lampedusa, se alimentan a base de otra especie de krill (Nictyphanes couchii).

Alimentación del rorcual común en el Mediterráneo. Fuente: Associació Cetacéa

La engullida del rorcual común es espectacular, abriendo su enorme boca y tragando un gran volumen de agua al abrir sus pliegues gulares. Esta agua engullida finalmente sale por los laterales de la boca, quedando el alimento prendido en sus enormes barbas.

La engullida del rorcual común. Fuente: Jeremy A Goldbogen y Nicholas D. Pyenson

El motivo por el cual la zona de Liguria es una zona de producción primaria, y por tanto con elevado contenido de plancton es la peculiar orografía de la costa con una intensa evaporación, elevada aportación de nutrientes desde el Ródano y el movimiento ascensional del agua (upwelling)

El agua engullida sale por el lateral de la boca de la ballena y deja el alimento en las barbas. Fuente: Center for Coastal Studies Provincetown

El rorcual común es una especie amenazada, catalogada como vulnerable por la UICN en el Mediterráneo. Ello se debe a la explotación ballenera intensiva durante las tres últimas generaciones (1929 – 2007). Se estima que ello hizo disminuir el número de rorcuales comunes en un 70 %. El rorcual común recibió la plena protección frente a la caza comercial de ballenas por parte de la Comisión Ballenera Internacional en el Pacífico Norte en 1976 y en el Atlántico Norte en 1987, a excepción de pequeñas capturas hechas por aborígenes o con fines de investigación.

En la actualidad las capturas de rorcuales comunes han disminuido mucho, y se cree que es posible que la población mundial esté aumentando. Sin embargo, en el Mediterráneo se considera que su población está disminuyendo. Las colisiones con los buques se considera que representan la mayor causa de muerte de esta población.

Además, el rorcual común también está sometido a las siguientes protecciones:
  • Apéndice I de la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres (CITES); 
  • Apéndices I y II de la Convención de Especies Migratorias (CMS) y por el Acuerdo sobre la Conservación de los Cetáceos del Mar Negro, Mediterráneo y el área Atlántica adyacente (ACCOBAMS), que prohíbe su matanza deliberada; 
  • Reglas de protección de Santuario Marino de Pelagos para Mamíferos Marinos del Mediterráneo.
Referencias y enlaces:







martes, 3 de marzo de 2020

La campaña de matanzas de cetáceos 2019/20 acaba de finalizar en Taiji


Este artículo es una traducción libre de la carta que Ric O’Barry, de Dolphin Project ha enviado a sus seguidores y del contenido de su blog. Fotos: Dolphin Project


El día 1 de marzo se ha terminado la temporada 2019/20 de caza de delfines en Taiji. A lo largo de los seis meses que ha durado, el equipo de O’Barry ha permanecido en la zona, documentando cada una de las operaciones de caza, durante las cuales muchos delfines fueron sometidos a acoso, sufrimiento y abuso. Durante ese tiempo hemos sido testigos de delfines perseguidos, maltratados, heridos, atropellados por embarcaciones, ahogados, capturados y sacrificados. Se han diezmado manadas enteras de delfines, desde los más jóvenes, hasta los más viejos.


La temporada comenzó el 1 de septiembre. Ese es el día del Delfín en Japón, y muchas organizaciones lo celebran precisamente para llamar la atención internacionalmente sobre la masacre de Taiji.

Existen varias formas de captura de delfines. La primera consiste en cercar la manada con redes y literalmente empujarla hacia la bahía. Allí no tienen escapatoria cuando llegan a la playa y en ese lugar son seleccionados para morir allí mismo, o morir en vida en un delfinario. La segunda forma tiene lugar fuera de la ensenada, cercando la manada con una red, tirándose al agua y literalmente inmovilizando, uno a uno a los exhaustos delfines, para subirlos a los barcos.


La cala de Taiji se tiñe de rojo por la sangre de los delfines muertos

La foto muestra unos delfines de Risso masacrados en mar abierto y arrastrados a la costa

Una cría de delfín agarrada por uno de sus captores

La organización Dolphin Project se congratula de que el activismo en contra de la captura de delfines en Taiji crece en Japón. El 9 de febrero de este año, tras un día de captura en el que una manada de delfines listados fue arrastrada hacia la bahía de Taiji, varios activistas japoneses se unieron al equipo de Dolphin Project en las protestas, pidiendo a los cazadores de delfines y a los entrenadores que pararan en su actividad de matar y capturarlos, y a liberar a los que tenían cautivos. Las voces de estos activistas resonaron en la bahía y fueron escuchadas por los asesinos hasta que acabaron su macabra selección de los individuos que iban a ser sacrificados y cuáles iban a delfinarios.

Activistas japoneses manifestándose in situ. La pancarta dice: no matéis delfines.

Esta temporada se han llevado a cabo un total de 130 salidas de caza, implicando a ocho especies de delfines. Se estima que fueron masacrados 560 delfines, y capturados 200. Es posible que muchos más puedan haber muerto posteriormente como consecuencia de las operaciones de caza, y por ello no estén incluidos en las cifras anteriores.

Balance de la temporada 19/20.

Estadísticas de las temporadas de Taiji desde 2007

Como las capturas de delfines son legales en Japón, y tienen permisos, no se puede acudir a los tribunales japoneses. Se documentan todas las salidas de caza y se protesta por el terrible sufrimiento de los delfines en estas atroces prácticas.

Aunque la temporada ha terminado, los permisos administrativos de caza de delfines aún tienen vigencia durante más meses.

Esta es la cuota de delfines que se puede cazar en la temporada 2019/2020 de forma legal

Como ya se puso en evidencia en años anteriores, los entrenadores de los centros que mantienen a los delfines capturados hasta su venta final, trabajan codo con codo con los cazadores de delfines de Taiji, eligiendo incluso qué ejemplares, de los capturados, son aptos para la industria de entretenimiento y cuáles deben ser sacrificados.

Los parques marinos y acuarios que tienen este tipo de animales cautivos a menudo usan los términos “conservación” y “educación” cuando se refieren a su actividad. Sin embargo, la realidad es que todo su negocio comienza en las aguas sangrientas de esta pequeña ciudad japonesa. Lo que realmente alimenta la actividad sangrienta de las operaciones de captura de Taiji, es la demanda de este tipo de centros “educativos”.
Instalación temporal para tener a los delfines cautivos antes de enviarlos a los delfinarios

Las actividades de espectáculos con delfines, incluyendo las de nado con ellos no son educacionales, ni de entretenimiento. Son actividades de explotación, y en ocasiones las responsables de la desaparición de manadas completas de delfines.

En comparación con la temporada pasada, se han capturado 61 delfines menos. Aún así es necesario que sigamos manteniendo la presión y eduquemos a la sociedad en el por qué de decir que NO a los espectáculos con delfines.
Un delfín listado del Pacífico es retenido por un buceador durante una operación de captura en mar abierto.

En este periodo en el que no se van a producir más salidas para capturar delfines, hasta el próximo mes de septiembre, mientras las lonas que se utilizan para capturar y arrastrar a los delfines para que sean sacrificados o llevados cautivos, se están desmontando, y los dispositivos para llevar a los delfines a la ensenada de Taiji se van retirando, Dolphin Project continuará educando para contar al mundo las crueldades del cautiverio de delfines.

No importa si el delfinario tiene llamativas, modernas y sofisticadas instalaciones de cautiverio, no es posible replicar las condiciones de la vida natural de los delfines.

Dolphin Project envía un enorme GRACIAS a todos aquellos que han estado pendientes de su actividad esta temporada, viendo las transmisiones en directo, compartiendo las publicaciones en las redes sociales, y especialmente los que habéis decidido NO COMPRAR una entrada par un espectáculo con delfines.

Dolphin Project espera seguir teniéndonos a su lado cuando trabajan por todo el mundo, desde los Estados Unidos, a las Islas Salomon, o Indonesia, donde actualmente tienen cuatro delfines en proceso de rehabilitación, en el primer santuario permanente de delfines del mundo.

Los activistas de Dolphin Project vigilan toda la temporada las actividades de caza

VÍDEOS DE LAS SANGRIENTAS ACTIVIDADES 

REALIZADAS EN TAIJI

Vídeo de las capturas de delfines, con imágenes tomadas desde drones en Taiji


Vídeo de calderones acosados por los captores, que se golpean contra las rocas para escapar





miércoles, 19 de febrero de 2020

ELEGANCIA EN EL AZUL: LA TINTORERA


Texto: Mónica Alonso Ruiz
Este artículo se publicó en la Revista AcuSub www.acusub.net 

Hay un tiburón que es uno de mis favoritos, por su forma esbelta y su llamativo color. El tiburón azul o tintorera es quizá uno de los que tiene una forma de nadar más elegante y un color intenso, casi metalizado. El mes de septiembre pasado tuve por fin la oportunidad de nadar con ellos en el Cantábrico y os puedo decir que la primera impresión cuando metes la cabeza en el agua y los ves es de admiración absoluta por la perfección de sus formas.

El tiburón azul o tintorera, Prionace glauca, es un tiburón viajero, siendo posiblemente uno de los que tiene un rango de distribución geográfica más amplio, dado que se le puede encontrar en las aguas oceánicas de todo el mundo, tanto en zonas templadas como tropicales. En el Atlántico Oriental desde Noruega a Sudáfrica, en el Atlántico Occidental desde Newfoundland hasta Argentina.
Se trata de un tiburón pelágico, de coloración azul oscura y blanca en la cara ventral, con ojos grandes, morro largo, cuerpo esbelto y largas aletas pectorales, que nos recuerdan a las alas de un avión.

Prionace glauca. Tintorera o tiburón azul. Imagen: Gobierno de Canarias

Especie muy migratoria

Esta especie se suele segregar por sexos y tamaños, y recorre grandes distancias en sus migraciones. En el Atlántico Norte este animal realiza una gran migración, desde el oeste hasta Europa y vuelta a América. Al parecer las costas del Atlántico Noroccidental en América del Norte son zonas de apareamiento de tiburones azules, durante la primavera e inicios del verano, principalmente desde mayo a julio.

Los científicos han estudiado los tiburones de esta zona y han examinado los tractos reproductivos de ejemplares capturados en Nueva Inglaterra. Y lo que han encontrado es sorprendente porque muchas de las hembras que muestran signos de apareamiento reciente, fundamentalmente mordeduras en sus aletas pectorales, no son aun sexualmente maduras.  Por otro lado, el análisis de tiburones azules etiquetados en la zona y capturados en el Atlántico Nororiental, en Europa, revelan que la mayoría de los tiburones migratorios son hembras. El examen de sus oviductos ha revelado que estas almacenan paquetes de esperma. Como consecuencia se ha planteado la hipótesis de que en su migración hacia el Este maduren y sean capaces de autofertilizarse con el esperma almacenado, aproximadamente de 10 a 20 meses después del apareamiento.

En su migración parece que siguen la corriente del Golfo, hasta las costas españolas, portuguesas y del Mediterráneo, donde paren a sus crías. La ruta finaliza cuando estas hembras retornan de nuevo a las costas occidentales norteamericanas de nuevo desde Europa, separadas 15.000 km entre sí. 


Ciclo migratorio de la tintorera en el Atlántico Norte. Martin R. Aidan

Es muy poca la información científica que se tiene en general sobre las especies migratorias, y en particular sobre los tiburones. 

En los últimos años se ha incrementado la presencia de ejemplares juveniles de tintoreras en aguas gallegas, lo que refuerza la teoría de que esa zona y la cantábrica pudieran ser lugares de cría y crecimiento de juveniles. La prensa gallega ha reflejado muchos encuentros con estos tiburones en las playas de la zona, que se adentran en los puertos, en las rías, incluso en grupos grandes. Son fundamentalmente crías pequeñas de entre 50 y 80 cm, que en muchos casos han acabado varadas en la arena. Esto por un lado ha generado alarma entre los bañistas, y por otro lado ha despertado la curiosidad de otros.

Se ha investigado esta presencia creciente, desde 2012, y al principio los científicos pensaban que se trataba de ejemplares capturados accidentalmente por los pesqueros, que los devolvían al mar y que acababan en las costas. Pero se han dado cuenta de que no es casual que cada vez lleguen más ejemplares a la costa. En 2018 avistaron 123 ejemplares, frente a 106 entre 2016 y 2017. Es posible que al aumentar la vigilancia se notifiquen más los avistamientos y no responda este incremento a que cada vez llegan más. 


Cría de tintorera en las playas de Morouzos, Ortigueira (La Coruña). Foto: Cemma

Las hembras de esta especie son muy prolíficas, a diferencia de lo que ocurre con la mayoría de los tiburones, y paren entre 30 y 40 individuos cada vez, tras una gestación de entre 9 y 12 meses. Quizá el hecho de que sea un animal que tiene tantas crías haya evitado que la fuerte presión pesquera a la que se ha sometido, haya sido fatal para sus poblaciones y resista la especie sin haberse extinguido.


Pequeña tintorera varada en la arena en Porto do Son (La Coruña) Foto: Cemma

La presión pesquera

La flota pesquera del Cantábrico y Galicia destaca por la importancia de los palangreros que faenan en el Atlántico Norte. Si bien en un principio la flota palangrera de superficie nació para pescar pez espada, a causa de que en los últimos años se han producido importantes desequilibrios de precios en el mercado internacional de este pez, cada vez más escaso, las capturas de especies denominadas asociadas o no objetivo, fundamentalmente tintoreras y marrajos, han ido cobrando una importancia creciente en la rentabilidad de esta flota.

Así como a mediados de los años 80, las capturas asociadas a la pesquería de palangre española representaban el 10% del valor total, en la actualidad la pesca de tiburones supone un componente indispensable para la actividad de la flota. En consecuencia, el tiburón azul se ha ido convirtiendo paulatinamente en especie objetivo e incluso esta industria ha tratado de certificar la pesquería de tiburones azules.


Uno de los palangreros que faenan desde Ondarroa. Fuente: Astilleros Armon

La tintorera es el tiburón más capturado en nuestro país, fundamentalmente por la industria palangrera. La lonja de Vigo es la que más descargas de esta especie realiza, y en el puerto de Ondarroa tienen base varios palangreros de tintorera. Se captura en España para el consumo de su carne y para la venta legal de sus aletas para el mercado asiático.



Tintoreras en la lonja de Ondarroa. Foto Isaías Cruz

El Grupo de Especialistas de Tiburones de la IUCN (Unión Internacional para la conservación de la naturaleza) dice que se capturan alrededor de 20 millones de ejemplares de tintorera cada año, fundamentalmente como “bycatch” o pesca no objetivo, pero no hay estimaciones sobre su población. Los pocos estudios realizados sobre sus capturas indican que las poblaciones están en declive. Hay preocupación por la gran magnitud de captura de tales cantidades de individuos de este depredador clave para el ecosistema oceánico.

La sobrepesca es una de las amenazas más importantes para todos los recursos pesqueros en general. Para combatirla las entidades gestoras de las pesquerías, los gobiernos y las autoridades de pesca nacionales e internacionales establecen cuotas de pesca, con el objetivo de que la explotación de estos recursos sea sostenible. La presión de la sobrepesca la sufren particularmente los tiburones, dado que tradicionalmente no se han considerado especies de interés pesquero y sí “bycatch” o pesca accesoria. En los últimos años, ya se empieza a considerar la pesca de los tiburones, y en particular la del tiburón azul, como pesca objetivo, y que por lo tanto debe ser objeto de regulación pesquera.


El sistema de gestión de pesca de la UE se basa en planes plurianuales y límites de capturas anuales (las cuotas de pesca). Cada plan plurianual recoge los objetivos de gestión de la población de peces y puede también incluir otras normas específicas de conservación. Desde que la nueva política pesquera (CFP) entró en vigor el 1 de enero de 2014, los planes plurianuales incluyen un objetivo de rendimiento máximo sostenible, que significa la captura máxima que puede extraerse de una población de peces para mantener el tamaño de la población (es decir, los topes máximos para que la extracción sea sostenible, en teoría determinados por los asesores científicos), y un plazo para alcanzar dicho objetivo.

Los límites de capturas anuales, llamados también TAC, las denominadas cuotas de pesca, o totales admisibles de capturas, o posibilidades de pesca, son establecidos por la UE para la mayoría de las poblaciones de peces y deben ser inferiores a los rendimientos máximos sostenibles correspondientes. Los Estados Miembros se reparten los límites de capturas a través de las cuotas anuales, que se negocian duramente cada año, y son responsables de velar por que se respeten los límites de las mismas.

Uno de los objetivos aún no alcanzados por la UE es el conocimiento de los rendimientos máximos sostenibles que deben obtenerse a partir de estudios científicos de las poblaciones de las especies para las que se pretende establecer un TAC. Ello ha provocado un retraso en la consecución de los objetivos de la CFP, y por tanto en que la pesca europea aún esté lejos de ser sostenible.

En el Atlántico Norte la organización regional de pesca que gestiona las especies altamente migratorias, fundamentalmente túnidos, pero también otras especies, como la tintorera, es el ICCAT (Comisión Internacional para la Conservación del Atún Atlántico).

En la Reunión de las Partes del ICCAT de 2016, se dio un primer paso en el establecimiento de las cuotas de captura de la tintorera en el Atlántico Norte. En esta reunión se constató que en 2015 se habían capturado en el Atlántico 60.000 toneladas de esta especie, de la que España era responsable de alrededor de un 10 %. Las conclusiones de la reunión fueron que si las capturas en el Atlántico Norte superaban en dos años consecutivos desde 2017 la media de capturas de 2011-2015 (39.000 toneladas), la ICCAT debería revisar la implementación de medidas.  Por ello la UE establece un TAC anual de 39.000 toneladas.


Procedimiento de establecimiento del TAC de la tintorera en la UE. Esquema: Mónica Alonso

Parece pues, evidente que deben realizarse más estudios sobre las poblaciones de tintorera en el Atlántico Norte, con el objetivo de conocer el rendimiento máximo admisible y poder establecer un TAC adecuado, que permita la gestión sostenible del recurso.

Buceo y snorkel con tintoreras

Durante la época estival, en los meses de julio, agosto y septiembre, en la zona del Cantábrico vasco, desde el puerto de Bermeo se vienen realizando actividades de observación y snorkel con tiburones azules. Estas actividades permiten acercar al público a esta especie, así como la observación y toma de fotografías.

En el pasado mes de septiembre, tuve la oportunidad de participar en una actividad de este tipo, llevada a cabo por Mako Pako, un grupo de enamorados de los tiburones que llevan sumergiéndose con tintoreras siete temporadas.

La actividad consiste en una navegación en mar abierto hasta llegar a una zona donde se conoce que existen tiburones, situada a unas cuantas millas de la costa. Con el barco a la deriva, se lanza sangre de pescado al mar y se ponen dos boyas con cebo. Al cabo de un tiempo aparecen los tiburones y se realiza avistamiento con los nadadores en superficie y sumergiéndose en apnea. Para realizar la actividad no es necesario ser buceador, tan solo ser capar de nadar en superficie con un tubo y unas aletas.


Los cebos son grandes cabezas de atún. Foto: MakoPako

La organización de los buzos en el agua es fundamental para la seguridad de la actividad. Una vez que aparecen los tiburones se lanza uno de los organizadores de Mako Pako al agua y observa la actitud de los animales. Si estos están tranquilos, se permite la entrada de los nadadores al agua. Para bajar del barco se utiliza una escalera, por la parte contraria a donde está el cabo con las boyas y el cebo, que es por donde se lanza la sangre de pescado. Nunca se debe tirar nadie de golpe ni chapotear fuertemente al agua. Rodeando al barco se llega hacia otro cabo de superficie con boya en su extremo, paralelo al de las boyas con cebo, donde deben permanecer los nadadores. De esta manera se tiene por un lado el cebo, que es al que acuden los tiburones, y por otro los nadadores.





Los nadadores en el agua. Se establece como límite para poder moverse el cabo que flota delante de ellos. Foto: Mónica Alonso


En la foto Isaías Cruz explica cómo se organiza la actividad, entes de embarcar. Se puede ver la pizarra donde se define la posición de los buzos y de los tiburones en el agua.

Los animales suelen estar muy tranquilos en el agua y trazan círculos alrededor de los cebos, que son grandes cabezas de atún, casi sin carne, por lo que los animales no son realmente alimentados en ningún momento. Al cabo de un rato los tiburones van cogiendo confianza y se acercan más. El día que estuvimos nosotros estaban muy tímidos y se acercaron poco. Los nadadores capaces de sumergirse en apnea se podían acercar algo más a los animales, pero ese día cuanto más se sumergían los nadadores en apnea, más profundo se mantenían los tiburones.


Ion e Isaías, de MakoPako, echando sangre de atún y otros peces, como señuelo oloroso para atraer a los tiburones. Foto: Mónica Alonso

Llegamos a tener seis ejemplares a la vez. Eran tiburones jóvenes, de aproximadamente metro y medio de longitud, y algunos de ellos llevaban anzuelos en sus bocas.


Dos tintoreras en una de las actividades de avistamiento. Foto: Isaías Cruz

Es una sensación maravillosa poder ver, tan cerca, a un animal que nada con una elegancia tal que no puedes dejar de pensar lo ágiles que son, a pesar de que en ese momento están muy tranquilos y se mueven despacio. El color es también muy llamativo, eléctrico, tan azul, muy diferente del color plateado que suelen tener todos los peces. Es como si este tiburón quisiera llamar la atención sobre el resto de los peces del océano.

Al cabo de más de hora y media se sale del agua para volver a puerto y se recogen los cebos y los cabos. La vuelta al puerto, con la puesta de sol, se hace con los clientes felices, contentos de haber tenido la oportunidad de ver de cerca a estos maravillosos animales.

La actividad de MakoPako

Aprovechando la calma de la vuelta tuve la oportunidad de charlar con los responsables de MakoPako, los cuales me contaron que esta actividad la comenzaron hace 7 años, cuando tras varios viajes a diferentes lugares del mundo para ver tiburones, empezaron a pensar que en el Cantábrico también era posible bucear con ellos. Salían a mar abierto, a cebar y a buscar, gastando muchas horas en su intento de ver las tintoreras de cerca. Nadie les creía, a pesar de que se sabía que tintoreras había, y que se pescaban y desembarcaban en los puertos de la zona. Finalmente, tras muchos meses de perseverancia, encontraron un lugar donde casi siempre que iban aparecían las tintoreras, y comenzaron a realizar la actividad.

Y así empezó todo. Salen fundamentalmente los fines de semana, y van siendo conocidos por el “boca a boca”. Esperan tener más demanda, por ser más conocidos y así poder realizar la actividad más días que el fin de semana compartiendo y difundiendo su pasión por estos animales.


Ion e Isaías (MakoPako) preparados para echar el cebo al agua

Casi siempre que salen encuentran tiburones, y es rara la salida en la que se vuelven de vacío. Me expresaron su preocupación por los palangreros de Ondarroa, que faenan por la zona, y que pudieran, con su presencia reducir la población de tintoreras. Saben que esta especie se pesca mucho y que las cuotas de pesca son tan elevadas que un buen día pudieran desaparecer de la zona.

Muchos de sus clientes no son buceadores, y por tanto es posible que antes de sumergirse con los tiburones no fueran verdaderos fanáticos de ellos, como sí suelen serlo los buceadores.  Esperan que con la actividad que realizan la población local comience a conocer y amar a los tiburones. Solo así se dejará de ver a esta especie como un pescado más que capturar y se la  vea como un activo valioso de nuestros mares, que es preciso proteger.

La semana anterior a la que fuimos nosotros tuvieron la gran suerte de que un marrajo se acercara a los cebos cuando estaban los nadadores en el agua. Cuentan que fue una experiencia preciosa, un animal maravilloso, plateado y con una gran potencia nadadora. Y nos cuentan que ven peces luna, atunes en grandes bancos y las siempre presentes aves marinas. Sin duda esta actividad merece la pena, como experiencia de navegación en el Cantábrico y por la enorme suerte de poder apreciar las maravillas que acoge este mar.



De vez en cuando hay suerte y se pueden ver marrajos como el de la imagen. Foto: Isaías Cruz

Yo estoy feliz sabiendo que también en nuestro país podemos nadar con tiburones, y especialmente con la especie más bonita, y la que más se pesca. Cada vez que un grupo de personas se sumerja con estos grandiosos animales, sabemos que sucumbirán al hechizo y se convertirán en verdaderos defensores de su causa.


Una tintorera muerde el cebo. Foto: Isaías Cruz


CAILA, EL DOCUMENTAL

Caila pretende ser un leve toque de atención sobre una realidad del mar Cantábrico y el País Vasco, algo desconocido para la población en general, y de esta comunidad en particular, sobre una fauna muy especial que vive en el, y sobre la que existe un gran negocio de pesca, los tiburones azules.



Referencias: