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miércoles, 19 de febrero de 2020

Santuarios de cetáceos. Liberando a Willy


Texto: Mónica Alonso Ruiz

Hace algún tiempo escribí sobre la triste historia de tres orcas. Las tres sufrieron cautiverio durante largo tiempo. Lolita lleva 48 años cautiva y aún sin solución. Morgan fue rescatada en 2010 y llevada a Loro Parque, donde sigue participando en espectáculos circenses y obligada a reproducirse. Keiko, protagonista de la película “Liberad a Willy” fue una de las primeras orcas liberadas tras 24 años de cautiverio. La cosa salió mal, el animal no pudo adaptarse bien y murió muy rápidamente.

Orcas nadando libres. Foto: Colleen Weiler. Fuente: Whales.org (WDC)

Los fracasos en las liberaciones de animales cautivos han permitido a la industria de la cautividad a decir que los cetáceos, una vez que son capturados o cuando nacen en cautividad, ya son inviables para ser liberados, y así justificar el mantenimiento de su cautiverio.

La primera reflexión a la que nos lleva todo esto es que la cautividad, una vez que ya una parte de la sociedad piensa que las condiciones en las que viven estos animales son atroces para su desarrollo personal y social, es un problema muy gordo que no tiene fácil solución. Cada vez hay más países en los que se va prohibiendo y el problema siempre es el mismo: qué hacer con los animales cautivos. Las empresas que manejan estos animales dicen que no es posible la liberación y así ellos pueden seguir explotándolos. Actualmente se proponen algunas soluciones: la liberación total y los santuarios.


El mapa de la vergüenza de la cautividad

Liberación total de delfines

Ric O’Barry es quizá la persona que más conoce la realidad del cautiverio y es uno de los pioneros en aportar soluciones para acabar con ello. Durante su juventud trabajó 10 años en el Miami Seaquarium, donde capturaban y entrenaban delfines, entre los que se incluían los cinco delfines que actuaron en las películas de Flipper. También entrenó a Hugo, una de las primeras orcas en cautividad y que acabó muy mal, nunca se adaptó y murió por aneurisma cerebral, posiblemente por los golpes repetidos que se daba contra el muro de la piscina donde vivía con Lolita.

Ric O’Barry con uno de sus delfines recuperados. Fuente: Dolphin Project

La vida de Ric O’Barry cambió cuando Kathy, uno de los delfines que actuaba en Flipper murió en sus brazos. Se dio cuenta de que capturar defines y entrenarlos para actuar en espectáculos circenses estaba mal. Desde ese momento, en 1970, lanzó el Dolphin Project, un ambicioso proyecto para acabar con la cautividad. Durante todos estos años Ric ha rescatado y rehabilitado delfines para su liberación en muchos países.

Sus palabras más famosas son: 

“He liberado una cierta cantidad de delfines. Una de las mentiras más grandes que nos cuenta Sea World y otros que pertenecen a la industria del abuso de los defines es que los delfines en cautividad no pueden ser liberados.”


Ric ha podido liberar con éxito una veintena de delfines, muchos de ellos con seguimiento posterior y con éxito. Ha construido el Centro de Readaptación de Delfines de Camp Lumba Lumba en Indonesia, la primera instalación permanente para la rehabilitación y liberación de delfines en el mundo, que recoge delfines rescatados de los circos ambulantes.

Centro de Readaptación de delfines Lumba Lumba, en Indonesia. Fuente: Dolphin Project

Candidatos a la rehabilitación y liberación

Cuando Ric habla de los protocolos a seguir para la rehabilitación y liberación de delfines, dice: “Existe un criterio general para la rehabilitación y liberación de delfines cautivos, pero no una guía completa con recetas. Ello es imposible porque cada delfín cautivo es único y requiere de sus propias recetas. (…) Cada delfín reacciona de manera diferente a la cautividad. Algunos han experimentado más abuso que otros. He trabajado con delfines que cuando se han liberado en el mar, han recordado muy rápidamente quién eran y lo que hacían antes de su captura. Otros necesitaban más ayuda, más tiempo. Por ello la parte más importante de este trabajo es la paciencia.”

Ric entiende que no todos los delfines cautivos pueden ser liberados totalmente, pero lo que sí se puede hacer es readaptarlos en un lugar más cercano a su medio ambiente original, como es el caso de una bahía natural. Ello proporcionaría al delfín los ritmos naturales del mar, las mareas, las corrientes y las presas vivas. Todo esto es terapéutico y mejora la calidad de vida del animal. Para evaluar si un delfín es liberable hay que considerar los siguientes factores: su salud física y mental, el uso del sonar y la ecolocalización, y su habilidad para capturar pescado vivo y capacidad de defenderse de los depredadores.

Muchos de los delfines capturados en la naturaleza son candidatos a la liberación, pero no todos. Algunos han recibido demasiada influencia de los humanos y han olvidado o perdido las habilidades para sobrevivir en lo que fue su casa. La cautividad ha destruido algo vital en sus vidas y para ellos es demasiado tarde. Por otro lado, los delfines nacidos en cautividad son irrecuperables, carecen de todo instinto natural y no se plantea su liberación.

El proceso de rehabilitación

Entrando ya en las labores de readaptación Ric nos explica que “la clave en la rehabilitación es conocer cómo se comporta un delfín en libertad. Sabiéndolo se puede reconocer lo que ha aprendido en cautividad.” Y nos da un ejemplo: “cuando un delfín en cautividad ve a su entrenador con un cubo de comida, hace cabriolas, y cuando el entrenador le muestra el pescado, el delfín nada y pide la comida, haciendo ruidos y moviendo la cabeza de arriba abajo, sin mostrar miedo, aunque haya cientos de personas observando. Toda esta conducta es aprendida. Un delfín libre nunca haría esas cosas, porque serían irrelevantes y sin sentido”.

La Doctora Sarah Meltzoff observa dos delfines recién confiscados en Bali, Indonesia. Fuente: Dolphin Project

Por ello, a la hora de rehabilitar un delfín es preciso ir eliminado esas conductas una a una. Ello se consigue simplemente no premiando al animal cada vez que se comporta de esa manera, dado que todo lo han aprendido a base de premio y privación de comida. De esta forma, muy rápidamente el animal deja de tener esa conducta. Al mismo tiempo es el propio hábitat natural, al que se le va exponiendo poco a poco, el que dicta su conducta futura, de la misma manera a como aprenden de pequeños.

Ric explica también el tratamiento psicológico a dar al animal. Se trata empoderar al animal, puesto que tras ser capturado se comporta como un prisionero, perdiendo su personalidad y su “poder”. También hay que conocer muy bien al animal, para conseguir lo contrario que se consiguió cuando fue entrenado por primera vez, e identificar en cada individuo sus carencias y necesidades.

La liberación

Una vez rehabilitado, se estudia la posibilidad de su liberación. Y la primera opción es liberarlo en el mismo lugar donde fue capturado. Pero esta no es siempre la mejor opción. Si un delfín macho fue capturado cuando era muy joven y separado de su grupo no es esperable que pueda reunirse con su familia años después. Incluso de manera natural es muy habitual que los machos abandonen su grupo de origen para crear su propio grupo.

Traslado de delfines a las instalaciones de rehabilitación. Fuente: Dolphin Project

Los delfines son animales que se adaptan muy bien y son capaces de acomodarse a una zona similar al lugar donde fueron capturados, con un rango de mareas, corrientes, temperaturas, fuentes de alimento y depredadores potenciales similares. Es importante que el equipo de liberación del animal capture pescado local de la zona de liberación, para que el delfín practique capturarlo y comerlo.

La alimentación del delfín liberado es una de las claves, siendo deseable que el animal, una vez liberado, pueda mantener su peso capturando peces vivos. Es un proceso gradual que se realiza en varias fases:
  • Alimentación con su cabeza bajo el agua, deben olvidarse de sacar la cabeza para coger los peces. 
  • Eliminación de la interacción con el personal que les alimenta, variando las horas y lugares de alimentación. 
  • Alimentación de peces vivos. 
  • Desarrollo de la habilidad de búsqueda de alimento.



Ric O’Barry intenta alimentar a dos delfines en Guatemala. Fuente: Dolphin Project

Una vez liberado es preciso hacer un seguimiento de su liberación. Los dispositivos de seguimiento por satélite son invasivos y a menudo son fuente de infecciones, aunque se suelen utilizar mucho. Si la idea es que todo lo que rodee a ese animal sea lo más natural posible lo mejor es que el seguimiento se haga mediante personal que vive y trabaja en la zona, siendo idóneos los pescadores y los operadores navales. Se les suele adiestrar para que conozcan al animal en todas las fases anteriores a su liberación y así cuando por fin son libres son expertos conocedores del animal. De esta manera la fiabilidad de los avistamientos post-liberación es mayor, no solo en cuanto a la identificación sino también en cuanto a la conducta del animal, es decir, si se comporta de manera normal o no.

A veces ocurre que un animal liberado se acerca a los pescadores y les suplica que le den comida. Ric recomienda en ese caso que los humanos se aparten al máximo de los animales recién liberados, porque es un momento crucial, en el que el animal entiende que está solo para poder alimentarse, y en el cual cualquier interacción con los humanos le puede hacer retrotraerse a cuando estaba cautivo.

Liberación de un delfín recuperado de unas instalaciones ilegales de un circo en Indonesia. Fuente: Dolphin Project

Soluciones para animales no liberables. Los santuarios marinos

A continuación, vamos a tratar de describir la experiencia, aún muy pequeña, de santuarios marinos, que se plantean como soluciones de mejora de las condiciones de vida de animales que son incapaces de sobrevivir en libertad.

La primera premisa de este tipo de instalaciones es el reconocimiento de que los animales cautivos están en unas condiciones horribles, muy diferentes a las naturales, y que algunas de ellas pueden mejorarse mucho en un santuario, pero otras no podrán mejorar. Hay que tener en cuenta que el agua de los tanques donde viven los delfines cautivos en muchos casos no es agua marina, siempre está tratada con compuestos de cloro, y que en el tanque no tienen contacto con el suelo marino, con las rocas, con las olas, con la marea, con las condiciones cambiantes del mar, etc.

Todas estas condiciones no naturales pueden recuperarse en un santuario, dado que suele tratarse de una bahía natural donde los animales viven confinados, pero en una zona amplia. Tendrán agua salada, mareas, corrientes, condiciones meteorológicas cambiantes, contacto con rocas, fondos, algas, invertebrados, y podrán cazar su propia comida en muchos de los casos.

Pero lo que no podrán recuperar será su libertad total, la relación con seres semejantes, la vida social en grupo estables o dinámicos, no tendrán peligros de la vida libre, los depredadores no existirán y tendrán siempre el apoyo de sus cuidadores, que podrán atenderlos si están enfermos o si finalmente no son capaces de aprender a cazar de nuevo. Es una situación intermedia entre la cautividad absoluta y la libertad total.

Ric O’Barry nos llama la atención sobre “falsos santuarios” creados por la industria de la cautividad para lavar su imagen y hacer parecer que son santuarios y nos da pistas para detectarlos:

  • Permiten hacerse fotos con los animales 
  • Venden actividades con los cetáceos, shows, actuaciones…natación o cualquier tipo de interacción con los animales 
  • Llamarse santuario y tener fondos de organizaciones sin lucro no siempre indica que sean un santuario 
  • Reproducir y criar animales en cautividad 
  • No explicar la procedencia de sus animales 
  • Traficar, vender y comprar animales para sus instalaciones

Instalaciones de un falso santuario de delfines en Filipinas, que visitó Ric O’ Barry. Fuente: Dolphin Project

El santuario de belugas en Islandia

Dos belugas, Little Grey y Little White han llegado al primer santuario de belugas del mundo, un proyecto de SEA LIFE TRUST, organización creada por la cadena mundial de acuarios Sea Life, asociado con la ONG Whale and Dolphin Conservation (WDC). Las instalaciones comenzaron su construcción en abril de 2018 en las Islas Vestmannaeyjar, en la Bahía de Klettsvik, en las costas de Islandia.

El pasado 19 de julio, las dos belugas, pertenecientes al acuario de Shanghai (Chanfeng Ocean World), fueron embarcadas en un avión de carga rumbo a Islandia, a las instalaciones del santuario, donde fueron depositadas en unas piscinas especiales de aclimatación, y donde pasaron un periodo de aislamiento de 40 días. Está previsto que en septiembre se trasladen a su lugar definitivo, la bahía donde vivirán.

Little grey y Little White en las instalaciones de aislamiento del santuario de Islandia. Fuente: Sea Life Trust

Estas dos hembras de beluga fueron elegidas para vivir en esta instalación cuando Merlin Entertainments adquirió las instalaciones del acuario de Shanghai, teniendo en cuenta su política de no tener cetáceos en cautividad, haciendo a la vez una jugosa donación al proyecto.

La ubicación del santuario se decidió entre varios lugares en Rusia, Norte América, Noruega y Escocia, siendo finalmente Islandia el país elegido. Se buscaron zonas árticas y subárticas, que cumplieran una serie de condiciones. La zona elegida está rodeada de aguas frías costeras y la zona proporciona una gran variedad de flora local y vida marina.


Ubicación del santuario de belugas de Islandia. Fuente: SeaLife Trust

Una superficie de agua de 32.000 m2 y una media de 10 metros de profundidad les permitirá tener un retiro digno a estos dos animales de 12 años de edad.

También son necesarias ciertas adaptaciones al santuario, tras la cautividad. La temperatura del agua del santuario, aunque mucho más cercana a la natural para estos animales, es mucho más fría que la de los tanques en los que han vivido, por lo que es preciso que su alimentación se adapte a esta circunstancia, mediante un mayor aporte calórico, que les permita ganar peso y aumentar su capa de grasa, para poder soportar estas nuevas condiciones.

   
Las instalaciones del santuario de belugas en Islandia. Fuente: SeaLife Trust

Se ha creado un centro de visitantes para permitir al público conocer el proyecto y la vida silvestre local, así como un hospital de frailecillos, junto con las instalaciones necesarias para el seguimiento de los animales.

Los gestores del santuario indican que hay más espacio para otras belugas que pudieran ir a vivir allí en el futuro, permitiendo que otros acuarios puedan aprovechar las instalaciones para deshacerse de otros animales.

El santuario del Mar Egeo

Otro proyecto interesante es el de la isla de Lipsi, en Grecia, donde el Archipelagos Institute of Marine Conservation, una ong centrada en el mediterráneo nororiental, plantea localizar un santuario para delfines rescatados de la cautividad. Su idea es dar solución a una parte de los más de 3.000 delfines cautivos en el mundo, siendo su idea un prototipo para que otros proyectos similares se desarrollen en todo el planeta.

Situación de la Isla de Lipsi. Google Maps
 
 

En 2010 iniciaron el proceso de elección del lugar de ubicación, y eligieron Lipsi, donde está la bahía de Vroulia, con forma alargada y que proporcionará refugio frente al oleaje y las corrientes, con características ideales para acoger delfines, con profundidades máximas de 40 metros. Es una zona de alta biodiversidad, con pradera de posidonia, lo que les da una gran calidad a sus aguas. Además, es terreno público, lo que permitirá evitar la proliferación de edificaciones cerca. Es una zona remota, con poca interferencia humana, pero suficientemente cerca de aeropuertos cercanos, para permitir el acceso de los animales que vengan, y para las visitas educativas. El apoyo de la comunidad local es importante, así como de las autoridades locales.

Instalaciones del santuario de Lipsi. Fuente Archipelagos Institute of Marine Conservation

Han comenzado ya sus tareas de construcción y se plantean su comienzo de funcionamiento para 2020. Han recibido fondos institucionales y también de compañías privadas, como Booking.com. Están desarrollando protocolos de rehabilitación, cuidados veterinarios, alimentación, transporte y prevención de reproducción.

Sus objetivos consisten en dar solución a los siguientes problemas planteados: 

  • Ausencia global de “hogares” para los delfines rescatados de la cautividad 
  • Falta de estándares elevados de cuidados veterinarios para especies amenazadas en Grecia 
  • Falta de educación y conocimiento sobre las consecuencias de la cautividad en los delfines



Whale Sanctuary Project

El Whale Sanctuary Project es una organización norteamericana que trabaja para crear santuarios para orcas y belugas retiradas de las instalaciones de ocio, o para aquellas rescatadas del océano y que requieran de cuidado permanente.


Su idea se basa en el concepto de santuario utilizado para algunos animales terrestres, que han sido retirados de los zoos y circos, el cual es también aplicable a cetáceos. Se trata de conseguir que estos animales en los años que les queden de vida, vivan en condiciones diferentes a las del confinamiento permanente.

Imagen-concepto de santuario marino según Whale Sanctuary Project.

Tienen como objetivos el reunir a un grupo de expertos en el campo de los mamíferos marinos, veterinarios, expertos en cuidado animal, ingeniería, leyes, etc, que les permita tener un equipo idóneo para crear santuarios permanentes para cetáceos. A partir de ahí crear un plan que pueda servir para cualquier organización que quiera construir y gestionar uno de estos santuarios y asegurar su sostenibilidad. También el establecer un criterio de selección de localización de santuarios y comunicar toda la información relevante sobre el trabajo que realizan, no solo a posibles patrocinadores de santuarios, sino al público en general.

Pretenden ser un ente de referencia de expertos para apoyar el desarrollo e implementación de iniciativas de santuarios y de inspiración para cualquier instalación que quiera adoptar prácticas de mejora de la calidad de vida de los cetáceos a su cargo.

Su trabajo es mucho más conceptual y más amplio que la sola idea de un santuario concreto, y trabajan en la localización de diferentes zonas en la costa estadounidense. Estiman que el coste de una instalación en la zona es del orden de unos 20 millones de dólares, que requiere de muchas donaciones y de una generación importante de ingresos.

Ante la crítica de la industria de los delfinarios que dice que es mejor dedicar el dinero en la conservación de la vida marina salvaje, ellos responden que se trata de restablecer algo que los humanos han robado a estos animales, forzándoles a vivir en cautividad para nuestro disfrute.

Confían en que es posible aún el diálogo con las grandes empresas de la cautividad, como Sea World, porque finalmente se están dando cuenta de que tienen que dar solución y retiro a muchos de sus animales. Son conscientes de que estas empresas tienen verdaderos expertos en el cuidado de estos animales y que el trabajo conjunto sería de un gran valor añadido.

Se plantean incluso que estas instalaciones puedan tener acceso para el público, pero anteponiendo la salud y el bienestar de los animales. Incluso pueden ser lugares de alto valor educativo.

Aunque su trabajo aún no se ha materializado en ningún santuario concreto, su alto nivel de conocimientos y estudio permite pensar que en el futuro serán capaces de desarrollarlos con gran éxito.

Los delfines de Barcelona

Hace un tiempo el pleno municipal de Barcelona declaró la ciudad libre de cetáceos en cautividad. Esta iniciativa tan loable y que todos aplaudimos en su momento escondía una realidad muy diferente. El delfinario del zoo de Barcelona incumplía las recomendaciones de la Asociación Europea de Mamíferos Marinos Acuáticos, en cuanto al número de piscinas y dimensiones. Se trataba de no afrontar una gran reforma del delfinario que podría costar mucho dinero al Ayuntamiento.

El tanque de exhibición de los delfines del Zoo de Barcelona. Actualmente ya no se realizan exhibiciones: se han sustituido por una observación de los animales en los tanques siendo entrenados con el objetivo de mantenerlos sanos y activos.  Foto: Joan Sanchez. Fuente: El País.

Lo más fácil ya se hizo, declarar Barcelona libre de cetáceos cautivos, pero quedaba lo más difícil: qué hacer con sus los seis delfines de sus instalaciones. Hace ya dos años, en septiembre de 2016 se trasladaron dos de ellos al Oceanografic de Valencia. Literalmente se deshicieron de ellos, al llevarlos a otra instalación de cautividad, aunque en mejores condiciones que las de Barcelona. El problema está en qué hacer con sus otros cuatro delfines. No parece que los santuarios en curso están aún listos, ni que vayan a estarlo en breve, por lo que la solución no parece inmediata, mientras se siguen buscando lugares temporales en delfinarios europeos, a la espera que de alguna instalación de santuario esté disponible.

El Acuario de Baltimore, en Estados Unidos, lleva años planteando la idea de que hay que definir una solución tipo santuario para sus delfines mulares, e incluso dieron la fecha de 2020 para tenerlo listo, pero la verdad es que parece que el proyecto no avanza. No parece que hayan encontrado el lugar adecuado, y siguen buscando en la zona de los Cayos de Florida y en Puerto Rico, habiendo recaudado ya unos 15 millones de dólares para el proyecto, en el que participa también Sir Richard Branson, del que se espera una inversión de más de 300.000 dólares para una instalación que podría recoger animales de otros delfinarios.

Pequeñas o grandes iniciativas van apareciendo para solucionar la cautividad, algunas se materializan, otras aún están por comenzar. La buena noticia es que parece que la tendencia es la de buscar una solución vía santuarios, en la que se involucre la industria de la cautividad. La mala noticia es que mientras esto avanza el día a día de los animales cautivos continúa, alargando su condena.

NO VAYAS A LOS DELFINARIOS

Referencias:



jueves, 31 de mayo de 2018

LA HISTORIA DE LAS ORCAS LOLITA, KEIKO Y MORGAN

Este artículo se publicó en la Revista Acusub, en su número 180 http://acusub.com/?p=2772
Texto: Mónica Alonso Ruiz


En los últimos meses mi curiosidad por las orcas me ha llevado a investigar la vida de alguna de las  que desgraciadamente han pasado una parte de su vida en cautividad. Hablar de las orcas en libertad en artículos anteriores me ha hecho interesarme por estos animales con nombre propio que ahora os presento.

Lolita

Lolita es una orca de 6 m de longitud y 3 toneladas de peso que vive en el acuario de Miami desde agosto de 1970. Fue capturada cuando tenía aproximadamente 5 años y aún vivía con su madre, en las aguas de Puget Sound, Washington, junto con 7 jóvenes orcas que vivían en un grupo de casi 80 ejemplares. Se vendió por un precio de 20.000 $ al Acuario de Miami. Esta instalación es propiedad de Parques Reunidos, con sede en Madrid.

Lolita en su tanque en el acuario de Miami. Foto: Orca Network

Al llegar allí pudo compartir espacio con otra orca macho que se llamaba Hugo, el cual había sido capturado dos años antes. Ambos animales vivieron juntos durante 10 años en una piscina llamada el Whale Bowl (la vasija de las ballenas). Aunque copulaban no tuvieron descendencia. Hugo murió en 1980, presuntamente por golpear repetidamente su cabeza contra el muro de la piscina, en lo que se denomina conducta estereotípica, habitual de los animales cautivos. Desde entonces Lolita vive sola junto con un par de delfines sin más ocupación que dar vueltas a la piscina y hacer un par de numeritos circenses al día. El acuario vende la idea al mundo de que su labor con las orcas es educativa, con el objetivo de mostrarlas al mundo y contribuir a su conservación. Lo que el público no sabe es lo desgraciado que es este animal desde hace casi 50 años, pues es la orca que más años lleva en cautividad.

 
Lolita en el acuario de Miami, realizando su numerito diario
 para entretener a los turistas. Foto: Leonardo da Silva

Lolita vive en la piscina de orcas más pequeña de Estados Unidos, que mide 80 x 35 pies (24 x 10 m) y 6 m de profundidad. Según el Acta de Bienestar Animal (AWA Animal Welfare Act), la ley federal estadounidense que regula el trato animal para investigación, exhibición y transporte, las dimensiones mínimas de la piscina deberían ser de al menos 48 pies (14 m) en cualquier dirección, lo cual se incumple de manera sangrante. Incluso las dimensiones mínimas nos parecen ridículas en comparación con el tamaño del animal, especialmente si se tiene en cuenta las distancias de varios cientos de km que estos animales pueden recorrer día a día en libertad. Se ha solicitado reiteradamente que no se renueve la licencia de apertura del acuario por no cumplir la legislación AWA en cuanto a dimensiones mínimas, pero sin éxito.
 
 


Las dimensiones del tanque de Lolita no cumplen las prescripciones de la AWA (Animal Wellfare Act) de Estados Unidos. Fotos: Capturas de pantalla del vídeo A day in the life of Lolita, the performing orca, de Orca Network

Hace unos años, conservacionistas liderados por la organización Orca Network hicieron una propuesta de santuario para que este animal pudiera pasar sus últimos años en semicautividad en una bahía del oeste de Estados Unidos, en una zona cercana a la de su población nativa, sin las estrecheces del Whale Bowl y sin tener que hacer un par de numeritos circenses al día. El argumento que propusieron al dueño fue que si llevaba más de 40 años dando mucho dinero al acuario, quizá sería justo darle un merecido descanso en un lugar digno, ya que este animal es inviable para ser liberado totalmente, dada su edad y la dilatada vida en cautiverio.

 
El santuario propuesto para Lolita se situó en Tanaka Bay, al Oeste de Estados Unidos, muy cerca de donde era originaria Lolita. Fotos: Capturas de pantalla del vídeo A day in the life of Lolita, the performing orca, de Orca Network

En septiembre de 2017 el huracán Irma azotó las costas de Florida y evacuaron a todos los animales del acuario salvo Lolita, que fue abandonada a su suerte. Las imágenes de este animal nadando solo y sin atención durante días circularon por todas las redes sociales, y seguramente removieron muchas conciencias en contra de este brutal cautiverio. En respuesta a estas peticiones el gerente del acuario Andrew Hertz dijo que “sería imprudente y cruel poner en peligro la salud y seguridad de Lolita al sacarla de su casa de 47 años. El acuario de Miami no está dispuesto a experimentar con su vida para apaciguar unas cuantas protestas, dado que estas personas nunca estarían satisfechas con el cuidado que recibe…”. El alcalde de Miami se hizo eco de estas protestas y se ha iniciado un procedimiento de solicitud de petición de soluciones para mejorar la vida de este animal, y en particular su liberación en el santuario previsto. Veremos en qué queda todo esto y si finalmente esta orca, la que más tiempo lleva en cautividad, puede pasar sus últimos años en un lugar más digno, aunque no sea en libertad total.

 

 Solicitud del Alcalde de Miami al director de Parques Reunidos, empresa española, para que libere a la orca Lolita.


Keiko

La orca Keiko fue el animal que se utilizó para el rodaje la película Liberad a Willy. Esta orca macho fue capturada en 1979 cerca de Islandia, cuando tenía aproximadamente 2 años y aún era una pequeña cría que dependía de su madre para sobrevivir. Tras su captura se la trasladó a un acuario islandés y en 1982 se vendió al parque de Marineland en Ontario, Canada, donde se la adiestró para sus actuaciones públicas. En 1985 se vendió al parque de Reino Aventura de Ciudad de México. La operación de su venta por 350.000 $ al acuario mexicano estuvo envuelta en polémica dado que pudo ser un caso de tráfico ilegal de fauna silvestre, al cruzar de manera clandestina los Estados Unidos.



Portada de la película Liberad a Willy

Apareció en varias telenovelas y en algunas películas mexicanas y en 1992 rodó su primera película de Hollywood Liberad a Willy, que tuvo dos secuelas. Tras la película, en la cual se liberaba a este animal de su cautividad, se dieron a conocer sus precarias condiciones de vida, en un tanque de algo más de 6 m de profundidad, tan escaso para un animal de más de 7 m de longitud. Sufría de constantes problemas de salud, lesiones dérmicas y virales, escoriaciones en aletas pectorales y caudal y gran desgaste de sus dientes por su costumbre de morder el borde de la piscina donde vivía. También sufría del colapso de la aleta dorsal, tan típico en los machos cautivos.

En 1994 se fundó la Free Willy Keiko Foundation (Fundación para liberar a Keiko-Willy), participada por la Warner Bros, productora de sus películas, por sus entrenadores, el millonario Craig McCaw y la organización Earth Island Institute. Tras la presión mediática Reino Aventura cedió y donó la orca a la fundación. En un primer paso se la trasladó al Oregon Coast Aquarium, donde se construyó una piscina inmensa de agua salada equipada con rocas. Por primera vez desde que fue capturado el animal pudo nadar en agua salada. Sus lesiones cutáneas mejoraron mucho y aumentó mucho de peso, puesto que cuando llegó tenía mucho retraso en su desarrollo. Al cabo de un año comenzaron su alimentación a base de peces vivos. En 1998 se la transportó a aguas de Islandia, donde se habilitó un recinto dentro de una bahía donde se continuó con su adiestramiento para la libertad.









Fotografías del traslado de Keiko desde el acuario donde estuvo cautiva al acuario de Oregon
Fuente: Wikipedia

El proceso fue accidentado debido a la mala salud del animal y se retrasó su puesta en libertad, que finalmente tuvo lugar en julio de 2002, tras 23 años de cautiverio, a pesar de las dudas que se plantearon sobre su capacidad de vivir en libertad. Al haberse capturado siendo muy pequeño no había aprendido a comunicarse con otras orcas y aún estaba por debajo del peso normal de un macho de su edad. Del lugar donde se la liberó Keiko se trasladó junto a otros grupos de orcas, a las que seguía en la distancia pero sin mezclarse con ellas, a las costas de Noruega, donde se quedó en una zona costera en la que interactuaba continuamente con los humanos. Para evitar esa situación de constante interacción, se la trasladó a la Bahía de Taknes en Noruega, una zona poco poblada, en un régimen de semilibertad. En 2003, algo más de un año después de su liberación, murió de una neumonía.



Keiko en las costas de Noruega, donde aprovechaba toda oportunidad para interactuar con humanos.
Fuente: Wikipedia.

Sin duda este pobre animal no estaba preparado para la vida libre y las secuelas del cautiverio, que habían mermado su salud y desarrollo, acabaron con su vida. Su controvertida liberación ha servido por un lado a los delfinarios para justificar su tesis de que es imposible reintegrar animales cautivos a la vida en libertad, y por otro a conservacionistas y biólogos para reflexionar sobre que es preciso establecer muy bien las condiciones de los animales candidatos a la libertad, puesto que muchos de ellos nunca podrán ser libres del todo. Tan solo aquellos que aún sean jóvenes y hayan permanecido poco tiempo en cautividad serán capaces de volver a la libertad. El resto tan solo pueden aspirar a un retiro en zonas confinadas fuera ya de la esclavitud de la vida del delfinario.

Morgan

En junio de 2010, en el mar de Walden, en Holanda, se encontró una cría hembra de orca desorientada, de unos 18 a 24 meses de edad, a la que se llamó Morgan. Mostraba un penoso estado, con claros signos de desnutrición. Se trasladó al centro de recuperación de mamíferos marinos de Harderwijk. En muy poco tiempo el animal presentó esperanzadores signos de recuperación y se comenzó a pensar en devolverla al mar. Se investigó la procedencia de la orca, dado que en la zona donde se la encontraron no es habitual ver este tipo de animales. Sin conclusiones claras sobre su procedencia, se consultó a expertos de todo el mundo y se decidió que este animal no puedía volver al mar.

El centro donde se recuperaba no tenía instalaciones adecuadas para un animal tan grande y se propuso buscarle un nuevo hogar. Las autoridades holandesas deciden que debe ser trasladada al Loro Parque, en Tenerife, uno de los dos delfinarios con orcas en Europa. Se emite un permiso CITES de traslado puesto que esta especie tiene una prohibición de comercio y traslado internacional bajo este convenio. Activistas internacionales recurren a los tribunales holandeses, con la bióloga Ingrid Visser a la cabeza. El juez decide que Morgan sea trasladada a Tenerife en noviembre de 2011.




Las instalaciones del centro de recuperación de animales marinos de Harderwijk no eran adecuadas para alojar a un animal de este tamaño. Captura de pantalla de vídeo de Youtube

El proceso judicial de interminables recursos continúa aún y en enero de 2018 habrá otra vista del caso, basada en que el permiso CITES de traslado se otorgó exclusivamente para que el animal se utilizara exclusivamente para investigación científica y ello no se ha cumplido puesto que en Tenerife se integró en un grupo de orcas que se utilizan para uso comercial y de espectáculo.

Morgan se encontró en Tenerife uno de los grupos de orcas más problemáticos de todos los cautivos, habiéndose producido graves accidentes con sus entrenadores por la actitud agresiva de estos animales. En 2009 el macho Keto atacó a su entrenador Alexis Martínez, provocando su muerte. Este comportamiento contrasta enormemente con su actitud natural en libertad, donde nunca ha habido accidentes de orcas con humanos.

Morgan llegó a Tenerife siendo un animal inmaduro y enseguida se pudo observar que además era sorda, lo que le impide comunicarse con el resto, y se apunta que quizá este hecho fue el causante de su separación y pérdida de su grupo familiar. Las orcas de Tenerife, todas nacidas en cautividad y por tanto sin conductas sociales aprendidas de otros animales en libertad, son agresivas con su nuevo compañero. Morgan pasa el 75% de su tiempo en la piscina médica. Cuando no está allí es acosada diariamente por uno de los machos del grupo, Keto, a pesar de la corta edad de Morgan. En todo este tiempo el equipo de Ingrid Visser y la Free Morgan Foundation lleva denunciando el mal estado de este animal, el cual ha comenzado a tener comportamientos violentos en contra de una cría de orca del grupo llamada Adan. La Free Morgan Foundation propone un proceso de reintroducción de Morgan a sus aguas natales, mediante un santuario donde pueda vivir en semilibertad. A los miembros de la Free Morgan Foundation se les ha vedado el acceso al parque tinerfeño.


Esquema de los daños que presenta la orca Morgan presentados en las denuncias de Free Morgan Foundation

El pasado 8 de noviembre, SeaWorld, el dueño de las orcas de Loro Parque, que desde hace tiempo ha decidido suspender los programas de cría en cautividad como consecuencia de la presión mediática en contra, decide que se desvincula de las orcas de Tenerife. Al parecer el parque tinerfeño pretende mantener su programa de cría en cautividad, evidenciando un grave desacuerdo en la gestión de sus 6 orcas.

Menos de un mes después de que SeaWorld tomara su decisión se ha conocido que la orca Morgan está embarazada. La joven orca tiene 11 años de edad, y está aparentemente en el inicio de su madurez sexual. Definitivamente, e independientemente de lo que decida el juez sobre ella, la pesadilla para este animal continúa.

Existen aproximadamente unas 60 orcas cautivas en todo el mundo, de las cuales muchas de ellas han nacido en cautividad y es imposible devolverlas al océano. El resto se merecen una vida mejor que la que reciben en sus delfinarios.  Quizá algunas de ellas aún sean recuperables para santuarios marinos, pero lo que claramente no se puede mantener es la política de reproducción en cautividad, ni tampoco la de adquisición de nuevos ejemplares desde el océano. En determinados países se está optando por legislar en contra de la reproducción de cetáceos cautivos con la idea de ir reduciendo el número de ellos. En otros países, por el contrario, se está realizando una política expansiva de los delfinarios, con la presencia creciente de orcas.

QUEREMOS VER ORCAS LIBRES EN EL OCÉANO, QUE ES DONDE DEBEN ESTAR


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Referencias:
https://www.youtube.com/watch?v=NF-kuvD8AGI