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viernes, 28 de agosto de 2020

LA LAPA FERRUGINOSA SE REIVINDICA COMO ESPECIE EN PELIGRO


Este artículo se publicó en la Revista Acusub num 208 http://acusub.com/?p=3570
Texto: Mónica Alonso Ruiz

Agradecimiento: Este artículo no hubiera sido posible sin la inestimable ayuda de Javier Guallart, el cual me presentó a este animal tan curioso hace años, y me ayudó mucho con este texto.


Existe un animal muy singular, muy desconocido, aunque desde antiguo se ha consumido mucho porque al ser muy barato se le consideraba el marisco de los pobres. Se trata de la lapa, la cual se ha usado mucho para hacer arroces, o para platos de tapa en los bares. Los que viváis en la costa seguramente lo habréis probado.

La lapa ferruginosa (Patella ferruginea) está presente en el Mediterráneo, y por su grave peligro de extinción, en la actualidad está comenzando a ser protagonista de muchos estudios, campañas educativas y esfuerzos de conservación. Aunque está incluida en el Catálogo Español de Especies Amenazadas como "en peligro de extinción", en la misma categoría que el lince ibérico o el quebrantahuesos, es mucho menos conocida y la sociedad no es consciente de su precario estado de conservación.

Patella ferruginea

La lapa ferruginosa (Patella ferruginea) es un gasterópodo marino endémico del Mediterráneo occidental. Los gasterópodos son la clase más extensa del filo de los moluscos, y se caracterizan por tener una concha de una sola pieza (univalvos) y un pie musculoso. A este grupo pertenecen las babosas de mar (que generalmente no tienen concha), las babosas terrestres y los caracoles, entre otros.

Las lapas son pues “caracoles marinos”, y tienen una concha cónica y un pie musculoso muy fuerte que les permite adherirse al sustrato a modo de ventosa. La fuerza de esta es tan grande que de ahí proviene la expresión de que alguien “se pega como una lapa”. Este aspecto es muy importante para su supervivencia, dado que si el animal, por cualquier causa, se despega del sustrato y cae con el pie hacia arriba, carece de la protección de la concha e inmediatamente es presa de los depredadores.


P. ferruginea es una lapa grande, de las mayores de Europa, porque su concha puede medir entre 40 y 80 mm, aunque puede superar los 100 mm de diámetro máximo. Se caracteriza por las gruesas y elevadas costillas de su concha, que puede estar erosionada por la fuerza del mar y generalmente alberga diversos organismos que viven sobre ella, tales como balanos o algas (llamados organismos epibiontes).

Dibujo de juvenil de Patella ferruginea, símbolo del grupo de Facebook Patella ferruginea – lapa ferruginea

El color exterior de la concha es pardo-ferruginoso, con bandas concéntricas amarillentas y oscuras en los ejemplares más jóvenes. Es ese color similar al del óxido del hierro de la concha el que ha dado lugar al término ferrugínea de su nombre científico.

Vista dorsal de Patella ferrugínea. Foto: Javier Guallart. Fuente: Wikipedia

Vista ventral de Patella ferrugínea. Foto: Javier Guallart. Fuente: Wikipedia

Animal sedentario y vegetariano

Habita en la zona mediolitoral, el equivalente al intermareal, en un mar como el Mediterráneo donde las mareas son muy reducidas, en sustratos rocosos batidos moderadamente por las olas, por lo que es habitual encontrarla en las escolleras de los puertos afectadas por el oleaje, en zonas libres de vegetación.

Es un animal sedentario, que se mueve poco. Tiene el hábito de adaptar la concha completamente a un punto determinado del litoral, al que regresa siempre tras realizar recorridos de como mucho algo más de un metro y duración entre 2 y 6 horas, durante la noche o cuando está sumergida la zona. El tener la concha adaptada a un sitio fijo le obliga a volver siempre a él. Ello es debido a la necesidad de adherirse fuertemente al sustrato para resistir el embate de las olas, tener la suficiente humedad para evitar desecarse en marea baja y mar en calma, pero sobre todo para protegerse de los depredadores. Su presencia en este punto hace que quede en la roca una impresión de distinto color, que llamamos “huella” y puede en realidad considerarse como la casa donde vive (en inglés se llama “home scar”).



Ocurre que, aunque es muy fiel a su “huella”, esporádicamente puede realizar desplazamientos para cambiar de huella y ubicarse en un nuevo punto del litoral. Esto lo hace por varias causas, por ejemplo cuando tiene demasiada competencia poblacional, cuando alguna irregularidad de la roca le impide crecer más ya en un determinado punto o cuando proliferan algas verdes que ocupan su espacio.
Fuente: “Estado de la población de Patella ferrugínea en al área del Estrecho de Gibraltar. Manuel J. Maestre y otros

No se conoce muy bien su dieta, pero al parecer se alimenta del biofilm que recubre al sustrato, formado por la capa bacteriana de cianobacterias (capaces de realizar la fotosíntesis y por eso anteriormente se llamaban algas verdeazuladas), y por diatomeas (algas unicelulares), así como por propágulos de algas.

Las lapas son especies ramoneadoras, que utilizan una estructura rasposa llamada rádula, que tiene una estructura laminar con dientes minúsculos, y que sirve para raspar (ramonear) las algas de las que se alimentan. Estos minúsculos dientes contienen un mineral llamado goetita, el cual parece ser uno de los materiales más resistentes de la naturaleza.

Reproducción

Recientes descubrimientos han conseguido explicar los resultados de los censos de lapas, en los que se observó  una marcada segregación de sexos por tallas. Entre 25 y 40 mm de talla todos los ejemplares son machos y, a partir de ahí, la proporción de hembras va creciendo.

El conocimiento de estos datos permitió elaborar la teoría de que es una especie con hermafroditismo proterándrico, lo que significa que los ejemplares alcanzan la madurez sexual como machos y van cambiando de sexo a hembras en algún momento de su vida, como le ocurre al pez payaso o a los meros. Estudios más recientes han permitido verificar el cambio de sexo en los ejemplares, pero no solo en el sentido de macho a hembra sino también en el contrario, de hembra a macho en fases más adultas, lo  que explica que entre los individuos más grandes también se hayan encontrado machos.  
Se supone que es una especie de crecimiento lento, para la que se ha sugerido una longevidad superior a 30 años. Además, tiene una fecundidad baja y una fase planctónica de corta duración que limita mucho su capacidad de dispersión larvaria.

La reproducción se realiza en otoño, de agosto a noviembre. Se precisa una densidad mínima de machos y hembras para garantizar el éxito reproductor, es decir, que se produzca un número mínimo de larvas para que llegue a la edad juvenil una cantidad suficiente de ejemplares que se fijen al sustrato. Ello explica que algunos grupos de pocos ejemplares aislados de determinadas zonas de Andalucía y Murcia no sean núcleos reproductivos.

Ciclo vital completo de Patella ferruginea. González, González et al., 2015.

En 2012 un equipo español de investigadores consiguió por primera vez la obtención de juveniles mediante reproducción en el laboratorio. Esto puede tener gran importancia para futuros trabajos de recuperación de poblaciones.

Grave estado de conservación

Patella ferruginea está considerada como uno de los invertebrados marinos más amenazados del Mediterráneo. En la actualidad sólo se pueden encontrar poblaciones en buen estado en las costas del Norte de África, sobre todo en el mar de Alborán entre Ceuta y el oeste de Argelia, así como en la isla tunecina de Zembra. También hay pequeñas poblaciones en España, en Andalucía y Murcia, y en la isla de Alborán. Otras poblaciones menores se encuentran también en zonas de Córcega y Cerdeña. Recientemente se ha descubierto un pequeño número de ejemplares en las costas continentales del norte de Italia, donde se creía extinguida.

Cartel informativo de una playa de Melilla, donde se indican las sanciones a aplicar. Fuente: Grupo de Facebook Patella ferruginea – lapa ferruginosa

Es llamativo que hasta hace pocos años estuvo muy extendida por la costa andaluza, desde Gibraltar hasta Cabo de Gata, pero las poblaciones se han ido fragmentando y desapareciendo. Sin embargo, la población de Melilla y Ceuta parece que se encuentra en buenas condiciones, con presencia de núcleos reproductores. Es en las Islas Chafarinas donde se encuentra la población más numerosa.


Distribución de la lapa ferruginosa en el Mediterráneo. Fuente: Luque et al., 2018

Patella ferruginea en el Cabo de Tres Forcas. Fuente: Estudio para la conservación de las poblaciones de Patella ferruginea en Melilla. J. A. González y col.

Fuera de las áreas anteriores, se localiza en algunas zonas de Córcega y de Cerdeña, algunos pequeños archipiélagos en las proximidades de estas dos islas y la isla de Pantellaria, en el canal de Sicilia. En la costa italiana peninsular se la puede ver en algunas localidades aisladas del litoral toscano.
Mapa del área de distribución de Patella ferruginea. Moreno y Arroyo, 2008. Fuente: Estudio de Impacto ambiental Ampliación Puerto de Melilla. Autoridad Portuaria Puerto de Melilla.

Es una especie que ha consumido el hombre desde la prehistoria. Precisamente ha sido debido a la presión humana, por su consumo, su uso como cebo y por el coleccionismo de su concha, por lo que ha ido empeorando sus condiciones de conservación a lo largo de todo el siglo XX. Ello se ha potenciado por la contaminación y por la gran cantidad de obras marítimas que se han ido haciendo en el litoral mediterráneo. Esto último ha contribuido a la desaparición de sus hábitats naturales.

Es bastante singular el conocimiento de que parece haber encontrado un segundo hogar de origen no natural en las escolleras de los puertos. Sin embargo esto no es tan extraño, porque por ejemplo, en las ciudades de Ceuta y Melilla, que son zonas muy pobladas al lado del mar, una gran parte de su línea de costa se ha visto alterada al convertirse en estructuras artificiales. Por otra parte, su presencia en escolleras de puertos militares, indicaría no su preferencia por sustratos artificiales, sino más bien se supervivencia en aquellos sitios donde la gente (tanto los locales como los turistas) tienen el acceso restringido.
Las lapas se han consumido desde antiguo. Fuente: Vent d Cabylia

Protección de la especie

El estado de regresión de las poblaciones de Patella ferruginea hizo que se incluyera en diversas figuras de protección de la legislación europea (Anexo II del Convenio de Berna, Anexo II del Convenio de Barcelona, Anexo IV de la Directiva de Hábitats).

En cuanto a la protección en España, en 1999 se incluyó en el Catálogo Español de Especies Amenazadas (en aquel momento Catálogo Nacional de Especies Amenazadas), en su máxima categoría de protección, “en peligro de extinción”. La Ley del Patrimonio Natural y de la Biodiversidad, que regula más recientemente este catálogo (desde 2007), establece que la inclusión de una especie en la categoría “en peligro de extinción”, además de la obligación de preservar la especie e impedir la muerte de sus individuos, conllevará, en un plazo máximo de tres años, la adopción de un plan de recuperación para asegurar su conservación, que deben realizar las Comunidades Autónomas donde se encuentre la misma.

Sin embargo, hasta el momento no se ha aprobado ningún plan de recuperación en las comunidades o ciudades autónomas en las que se encuentra la especie (Andalucía, Ceuta, Melilla y Murcia), si bien figura en el Programa de Gestión Sostenible del Medio Marino Andaluz como especie cuyo estudio es prioritario y se incluyó en el Catálogo Andaluz de Especies Amenazadas como en peligro crítico.
En 2008 se aprobó la “Estrategia para la conservación de la lapa ferrugínea (Patella ferruginea) en España”, que constituye formalmente la primera estrategia para un animal marino en España y que representa el primer esfuerzo dirigido a establecer actuaciones concretas para la conservación de un invertebrado marino en España.


En la Estrategia se destaca el desconocimiento social de esta especie, que permite que se pueda seguir recolectando sin ser consciente del daño que se le está causando. También se subraya que las poblaciones existentes en España no parecen tener ni el tamaño ni la estructura mínimos que posibiliten su reproducción, salvo en Chafarinas, Ceuta y Melilla.

Adicionalmente se recomienda el control anual de las poblaciones reproductoras, realizando un censo exhaustivo al menos cada cuatro años.

En relación a los impactos por construcciones de infraestructuras y obras costeras, recomienda no autorizarlas en las zonas declaradas como críticas o sensibles. Además, desestima el traslado de ejemplares excepto con fines de investigación, e incita a desarrollar técnicas de acuicultura para posibles proyectos de reintroducción de la especie, así como a abrir líneas de investigación.

Patella ferruginea y el Puerto de Melilla

Esta lapa tan desconocida es la protagonista del proyecto de ampliación del Puerto de Melilla, y está condicionando las soluciones planteadas, como consecuencia de las medidas de protección establecidas tras su penoso estado de conservación.

La escollera del Puerto de Melilla está compuesta de una serie de bloques de hormigón envejecidos por los embates del mar y por la colonización marina. Ello ha posibilitado la presencia y expansión de la lapa ferrugínea.

Situación del puerto de Melilla, que va a ser ampliado, y de la escollera en la que existe una colonia de Patella ferruginea. Fuente: MITECO

La Autoridad Portuaria del Puerto de Melilla está desarrollando un proyecto de ampliación de sus instalaciones, que actualmente está en fase de tramitación ambiental desde 2014, es decir, evaluando los impactos ambientales significativos de la obra.

La ampliación del puerto se justifica por la necesidad de aumentar la superficie con el fin de diversificar sus actividades, en este caso dedicadas a la gestión del tráfico de mercancías. Se trata de construir una gran explanada de 25 hectáreas en terrenos ganados al mar, que quede abrigada por un dique exterior, en una superficie anexa al puerto actual, el cual quedaría incluido dentro del nuevo puerto. 

Dentro de los trámites a realizar en el preceptivo proceso de evaluación ambiental se redactó un Estudio de Impacto Ambiental, que ha sido sometido a consulta pública y a un análisis por parte del órgano ambiental del Ministerio para la Transición Ecológica. Este organismo debe emitir la Declaración de Impacto Ambiental, validando si la solución del proyecto es compatible con el medio ambiente o no, y establecer las medidas necesarias para evitar, reducir, corregir, o compensar los impactos, en caso de que sea compatible. Aún no se ha emitido dicha resolución.

Uno de los principales impactos del proyecto, es la afectación a la colonia de Patella ferruginea de su escollera. En ella reside una colonia estimada en unos 25.000 ejemplares adultos (más un número indeterminado de juveniles), que no se puede afectar de ninguna manera, por ser condición de su inclusión en el Catálogo.

El Dique del Nordeste del Puerto de Melilla se construyó a principios del siglo XX y actualmente es el hábitat antrópico (no natural) de otra multitud de especies como Corallina elongata, Dendropoma petraeum, Patella rustica…, junto con Patella ferruginea.

Fotografía aérea de la escollera norte del Puerto de Melilla. En la parte inferior de la fotografía se aprecia la ampliación del dique que se hizo en 2002, con bloques diferentes a los del dique inicial. Fuente: Guallart et al., 2013

La escollera fue construida usando bloques prismáticos de hormigón armado de 5x3x3m. Tras la última ampliación del muelle entre los años 2002-2003, existen además bloques nuevos y de menor rugosidad, por lo que el conjunto de la escollera está formado por bloques de distinta edad, características físicas y tiempo de erosión diferente, y con diferentes densidades de población de la lapa.

Distribución y censo de la lapa ferrugínea en la escollera del Puerto. Fuente: Autoridad Portuaria de Melilla. Autores: Javier Guallart, Angel A. Luque, Iván Acevedo y Marta Calvo, 2013

El establecimiento de un puerto exterior que abarque al ya existente provocaría que las aguas que rodeen a la antigua escollera, que no puede ser demolida, cambien en cuanto a su dinámica litoral (ya no va a haber oleaje). Presumiblemente también va a cambiar su calidad, porque la de las aguas interiores a un puerto es objetivamente peor que la de sus aguas exteriores.

Durante varios años se habló de trasladar uno a uno los bloques de la escollera con lapas, hasta ubicarlos en otra zona con la misma posición exacta. La idea sea basaba entre otras cosas, en unos trabajos que se hicieron en el puerto de Gibraltar, con un número de bloques muy reducido y trasladados a una distancia corta. La propia autoridad de Melilla, en 2013, ante la necesidad de reparar un pequeño muelle en las islas Chafarinas decidió ensayar esta técnica, con resultados que pueden calificarse como desastrosos. En cualquier caso, el trasladar bloques de hormigón de 5x3x3 m existentes en una escollera de más de 1 km de longitud para recolocarlos de manera que las lapas no sufrieran ningún daño, se descartó definitivamente.

Vista aérea del actual puerto y el proyecto del nuevo, que se une al anterior mediante un puente que atraviesa un estrecho canal que los separaría, para supuestamente preservar el paso de agua por la antigua escollera. Fuente: Autoridad Portuaria del Puerto de Melilla

En el Estudio de impacto Ambiental, redactado por la Autoridad Portuaria se identifican los siguientes impactos:
  • ·Alteración de las condiciones hidrodinámicas: el oleaje y las corrientes.
  • ·         Pérdida de la calidad del agua por aumento de turbidez y vertido de aguas residuales.
  • ·         Afectación a flujos larvarios.
  • ·         Pérdida de adherencia por vibraciones.


En el diseño del nuevo puerto, se analizaron tres alternativas, que tuvieron en cuenta la preservación de  Patella ferruginea en el dique. Finalmente se escogió la que consiste en que el nuevo puerto esté literalmente separado del anterior, dejando un estrecho canal de paso de agua entre los dos puertos.

Afectación a Patella ferrugínea del Puerto de Melilla (en rojo). Autores: González, J. A. et al., 2015. Fuente: Estudio de Impacto ambiental Ampliación Puerto de Melilla. Autoridad Portuaria Puerto de Melilla.

Principales impactos de la ampliación del Puerto de Melilla. Fuente: MITECO.


Afección a Patella ferruginea. Fuente: MITECO.

Es innegable que la ampliación del puerto supondría impactos sobre la población de lapas, por más que se discuta sobre ello en el Estudio de Impacto Ambiental del proyecto. Ello se produciría especialmente en el momento de las obras, que es cuando se provocaría la muerte directa de un número más o menos indeterminado de ejemplares, que el citado estudio de Impacto Ambiental trata de estimar. A ello habría que sumar el cambio de condiciones ambientales de todo el contingente de la población (unos 25.000 adultos más un número indeterminado de juveniles) que posiblemente no puedan adaptarse a estos cambios y mueran.

Estudio de Impacto Ambiental. Estimación ejemplares de Patella ferruginea afectados por el proyecto. Es llamativo que la alternativa 3, la finalmente elegida, según el estudio, no produzca ninguna afección a la especie. Fuente: Autoridad Portuaria de Melilla

También es necesario considerar la indicación de la Estrategia, de no autorizar obras marítimas en zonas críticas o sensibles para la especie. En este caso debe valorarse si la pérdida de los ejemplares de Melilla, tan críticos para la situación de conservación de la especie, compensa la mejora que va a suponer para el desarrollo de la ciudad.

Todos estos aspectos deben incluirse en el dictamen que el Ministerio debe emitir en la Declaración de Impacto Ambiental, que presumiblemente, dada la dificultad del asunto, podría retrasarse mucho.

Por otro lado, en el caso de que la ampliación del puerto no se lleve a cabo, es preciso considerar la erosión que tiene la escollera actualmente, que ha perdido gran parte de su volumen desde que se construyó, por lo que en el futuro habría que hacer obras de consolidación del dique, aportando nueva escollera. Aunque el Estudio de Impacto Ambiental del proyecto indica que no realizar ninguna actuación supondría la mortalidad de un cierto número de ejemplares (Alternativa 0), según los expertos, no existen evidencias de que haya habido ningún declive en la población de la especie y cabe plantearse que esta se readapta y se reproduce a un ritmo más rápido que la degradación de los bloques de hormigón.

Es muy probable que en el futuro, sea necesario reforzar la protección de escollera  del dique existente, especialmente si la ampliación del puerto no sigue adelante. Teniendo en cuenta la obligatoriedad de preservar  la población de lapas existente, ello requeriría posiblemente del desarrollo de soluciones imaginativas del diseño de la nueva protección del dique, diferentes de la de verter nuevos bloques de hormigón sobre los existentes.

No es la primera vez que P. ferrugínea es determinante en la denegación ambiental de la ampliación de un puerto en nuestras costas. La primera vez fue en  Ceuta, donde la tercera fase de la ampliación de su puerto se denegó en el año 2009. En el caso de Tarifa, en 2011, también se rechazó la ampliación del puerto por la misma razón.

La prensa local de 2011 se hizo eco de que la presencia de Patella ferrugínea fue determinante en la no aprobación de la ampliación del Puerto de Tarifa. Fuente: EuropaSur

La solución del traslado no es viable

La Comisión Europea concedió un proyecto LIFE a un consorcio formado por el Laboratorio de Biología Marina de la Universidad de Sevilla, la Autoridad Portuaria de Melilla y Acciona Ingeniería S.A. El programa LIFE es el único instrumento financiero de la Unión Europea dedicado de forma exclusiva al medio ambiente. El proyecto se inició en 2016 y finalizará en 2021.

Su objetivo principal es probar una nueva metodología para permitir el traslado de reclutas desde la población de Melilla (población donante), bien conservada y con una alta densidad de ejemplares, hasta la bahía de Algeciras (área receptora), caracterizada por unos valores de densidad relativamente bajos, pero con potencialidad para alcanzar un tamaño poblacional que le permita desarrollarse como población reproductora.

El objetivo de este proyecto, según declaran sus responsables, es meramente científico, para establecer una metodología que permita repoblar zonas que anteriormente tuvieron ejemplares y que actualmente sus poblaciones se han visto muy mermadas. No es, por lo tanto, un proyecto de traslado de ejemplares adultos de una población a otra, dado que se trata de juveniles que se insertan en la zona receptora.

De hecho, la Estrategia aconseja desestimar por completo el traslado de ejemplares, de acuerdo con los resultados obtenidos hasta la fecha de su publicación, como consecuencia de la elevada tasa de mortalidad de los individuos trasladados. En todas las experiencias de traslado de ejemplares procedentes de poblaciones naturales, se han registrado tasas de mortalidad inasumibles para una especie en este estatus de protección.

Se siguen realizando experimentos de traslado, aunque, según los expertos, estos se deberían centrar sobre todo en aquellos obtenidos mediante técnicas de acuicultura. En este caso, las mortalidades de larvas durante la metamorfosis pueden ser asumibles y, una vez conseguidos juveniles, también una cierta mortalidad debida a las reubicaciones o traslados. Pero en estas condiciones estaríamos hablando de ejemplares procedentes de acuicultura: la mortalidad asociada al traslado de ejemplares procedentes de poblaciones naturales, sigue siendo completamente inaceptable (e ilegal).

La opinión de los expertos

Javier Guallart, es uno de los biólogos que mejor conoce Patella ferrugínea, por haber trabajado con ella durante dos décadas, estudiando la población de las Islas Chafarinas. Es uno de los más reconocidos expertos en esta especie, que participó en la elaboración de la Estrategia, ha realizado numerosas publicaciones, y actualmente está trabajando en otro proyecto del programa LIFE,  ReLlife sobre P. ferrugínea en las costas italianas.

Es un muy buen conocedor de la población de Melilla y zonas próximas, y por ello explica su postura respecto a la ampliación del puerto de esta ciudad en una entrevista que le hicieron en 2018 para el noticiario de la SEM (Sociedad Española de Malacología):

“En Melilla hay una de las mejores (y escasas; y eso es lo realmente preocupante) poblaciones de esta especie. Pero hoy en día pesa sobre ella una amenaza tan definida y tangible como es el proyecto de ampliación del puerto. Sobre esto hay un amplio debate, que está pendiente de la valoración por parte de las Administraciones acerca de las alegaciones en contra de este proyecto. Por mi parte, no tengo problemas en informar que en su momento presenté un documento de 26 páginas de alegaciones en contra de la aprobación del proyecto.

Como ejemplo en Melilla, hace menos de una década se realizaron obras en un tramo de su litoral que se estima que habrían producido la muerte directa de unos 2.000 adultos de P. ferruginea (más un número indeterminado de juveniles), una especie como decimos estrictamente protegida. No se hizo nada al respecto (aunque la especie ya estaba en el Catálogo Nacional). Y por mucho que digan en distintos medios acerca de la “recolonización del nuevo litoral” (aspecto que no se reconoce en ningún documento relativo a la conservación, algo así como “destruyamos que luego ya se recolonizará”), pasados casi 10 años en el nuevo espacio litoral no se ha llegado ni siquiera recuperar en número la población original.

A pesar de ello, son frecuentes en prensa durante los últimos meses declaraciones de personas con responsabilidad en Administraciones públicas afirmando datos absurdos: que P. ferruginea no está protegida en Melilla, que en Melilla hay tantos ejemplares que hay excedentes para trasladar a otras zonas... En mi opinión son declaraciones irresponsables de personas con responsabilidades públicas, que intentan trasladar una falsa idea través de los medios de comunicación, todo lo cual en conjunto es muy preocupante.

Por su parte, en las costas de Marruecos próximas, la presencia de Patella ferruginea es variable, pero por todo lo que sabemos (de fuentes propias y ajenas) su abundancia es mucho menor que en Melilla o en Ceuta. Esto se puede atribuir a distintos factores. Algunos son la topografía costera, su mayor o menor influencia de aguas atlánticas o, como se ha podido observar en varias ocasiones, la captura de estas lapas por la población local de pequeños pueblos para su autoconsumo.

Y en el entorno de Argelia cercano a Chafarinas, se sabe que hace 40 años había poblaciones excelentes (p. ej. Ghazaouet o Rachgoun) pero actualmente casi no hay información para P. ferruginea en el litoral de este país, aparte de algunos trabajos en las Islas Habibas, donde se halla una excelente población de esta especie.”

La lapa se reivindica como especie en peligro

Como hemos podido ver, todo lo que rodea a esta especie es muy desconocido para el público. El hecho de que esté en tan precario estado de conservación hace que sean muy importantes las labores de divulgación que se están haciendo.

Particularmente, como potenciales consumidores de lapas, debemos ser conscientes cuando nos la ofrezcan, enterarnos de qué especie se trata y si está protegida o no. Hay varias especies de lapas en nuestras costas y no todas ellas están amenazadas. En las pescaderías es obligatorio poner un cartel con la trazabilidad y podemos pedirlo si no lo tienen. En los bares y restaurantes es más difícil que nos den referencias sobre la especie. En cualquier caso, no debemos comerlas si no estamos seguros de que no sea una especie amenazada.

Diferentes tipos de lapas que se pueden ver en el litoral andaluz. Fuente: Junta de Andalucía

Que este pequeño animal esté poniendo en serios aprietos la aprobación del proyecto de ampliación del Puerto de Melilla, significa que las especies en peligro de extinción, sean como sean, conocidas o desconocidas para la población, llamativas o no, son importantes, una vez que se incluyen en los catálogos y en las listas de protección. Y que una vez catalogados prime su conservación sobre el resto de actividades.

No sabemos si finalmente la lapa ganará y la ampliación del puerto se hará o no, pero lo que sí está claro es que afortunadamente la protección de esta especie está dando mucho qué hacer y de qué hablar, y que en el futuro, la protección de las especies amenazadas será un factor determinante en cada actuación humana que se realice.

¡¡Buena suerte Patella!!
 Referencias:


jueves, 21 de febrero de 2019

Moradores de la Arena (I)



Este artículo se publicó en la Revista AcuSub num 187
Texto: Mónica Alonso Ruiz

Generalmente los fondos de arena a muchos buceadores les parecen aburridos puesto que aparentemente no albergan casi vida marina. Parecen tan solo grandes extensiones por las que pasar lo más deprisa posible hacia zonas más interesantes, como las zonas rocosas. Salvo que nos aparezca algún animal grande como un tiburón, y eso en nuestras costas es raro, no solemos encontrar nada de interés. Incluso las praderas de Posidonia oceanica o el azul nos parecen más llamativas en cuanto a la búsqueda de vida marina o paisaje que fotografiar. En este artículo vamos a intentar mostrar que en las zonas arenosas hay también organismos de interés para el buceador y que constituyen un ambiente ecológico tan valioso como las zonas rocosas, la pradera o el azul.

Según los científicos existen distintos tipos de fondos litorales, entre los que se distinguen los  blandos o arenosos y los duros o rocosos. Dentro de los blandos tenemos las zonas de praderas, y los fondos fangosos o arenosos sin vegetación, que son los que vamos a tratar aquí.

Un fondo arenoso está compuesto por partículas sueltas que pueden tener distintos tamaños, y estas se pueden clasificar, de mayor a menor tamaño en, cascajo, arenas, gravas o fangos. Estos materiales provienen de la acción del viento, la dinámica marina, o la erosión de los materiales costeros. Su característica es que son inestables, porque se mueven constantemente por el oleaje y por las corrientes y por ello apenas crecen algas. También se les conoce como fondos móviles y suelen tener la superficie ondulada.

Fondo arenoso en las costas murcianas
Foto: Juan Carlos Calvín

El hecho de que no haya algas ni organismos arraigados al sustrato no quiere decir que no haya vida. Es en este lugar donde viven los organismos que se entierran en la arena y los que se desplazan por el fondo. Son los “moradores de la arena”. La fauna que podemos encontrar es muy variada y con especies de diverso tamaño. Muchas especies son filtradoras, y se alimentan de partículas orgánicas en suspensión, como el plancton, mientras que otros se alimentan de las partículas que hay en el sedimento. Los primeros son los denominados suspensívoros y los segundos son los detritívoros.

Es muy frecuente ver montículos de arena con un orificio central. Generalmente son bivalvos que están enterrados en la arena y el orificio es por donde sacan sus sifones inhalante y exhalante, por donde respiran, se alimentan y excretan. Es curioso a veces ver que por esos sifones salen burbujas o expulsan arena.


Fuente: Biología 5B

Pasemos revista a algunas de las especies que podemos encontrar fácilmente, aparte de los bivalvos, de los cuales hay innumerables especies y que salvo que queden al descubierto de la arena no es habitual verlos.

En este primer artículo vamos a hablar de los invertebrados y en uno posterior hablaremos de los peces que podemos encontrar en estas zonas. Os vais a sorprender de la gran cantidad de especies que hay.

Cerianthus membranaceus

Se le llama comúnmente anémona tubo mediterránea, aunque en realidad no es una anémona. Es un pólipo solitario, que tiene un pie en forma de tubo membranoso que el animal construye a lo largo de su vida a partir de una mucosa que va excretando. Del tubo salen dos coronas de tentáculos no retraibles, unos más largos y exteriores,  y otros más cortos que rodean la cavidad central que hace a la vez de boca y de órgano excretor. Son animales suspensívoros, que se alimentan de crustáceos muy pequeños, peces y larvas del plancton.


Cerianthus membranaceus
Foto: José Calderón

Su coloración es muy variada, desde negro, blanco, rosa, verde, marrón o con bandas de diferentes colores en el mismo tentáculo. Dado que son muy llamativos, son frecuentemente objeto de atención para los fotógrafos.

 

En esta fotografía de Cerianthus membranaceus se aprecia la variabilidad de sus colores y las dos coronas de tentáculos claramente diferenciados.
Fotos: José Calderón

Puede medir hasta 40 cm de altura, aunque se han encontrado ejemplares de hasta 1 m de altura,  por lo que es fácilmente visible en medio de la arena cuando alcanza ese tamaño. Otras veces son muy pequeños, y con el tubo poco desarrollado, dando la sensación de que los pólipos salen de un hueco en la arena. Como todos los cnidarios (pólipos y medusas) tienen en sus tentáculos células urticantes para atacar y defenderse, por lo que no es recomendable tocarlos.

Alicia mirabilis

Continuando con los pólipos, tenemos en estos fondos la suerte de poder encontrar la anémona Alicia mirabilis, llamada así por la gran belleza de este animal.


Alicia mirabilis con sus tentáculos extendidos en la noche
Foto: Pilar Muñiz

Las “alicias maravillosas” no son fáciles de ver de día, porque es por la noche cuando despliegan tanto su esbelto pie lleno de verrugas como sus tentáculos luminiscentes translúcidos o blanquecinos, de una belleza espectacular. De día pasan desapercibidas porque el animal está retraído. Son tan sensibles a la luz que incluso con la luz de los focos llegan a retraerse.


El cuerpo replegado de Alicia mirabilis puede pasarnos desapercibido.
Foto: Pilar Muñiz

Viven en la arena, pero también en fondos rocosos y en la pradera de Posidonia. Los juveniles, que tienen un aspecto diferente, suelen vivir solo en la pradera de Posidonia. Tienen cierta capacidad de movimiento, y al desplazarse los adultos se mueven a zonas más expuestas, pero también de mayor paso de presas, como la arena o las zonas rocosas. Miden unos 40 cm de longitud, y se alimentan de zooplancton o peces que captura con los tentáculos. Como son cnidarios, sus tentáculos son urticantes y su picadura dolorosa. En caso de amputación de alguno de sus tentáculos tienen una importante capacidad de regenerarlos.


Alicia mirabilis puede presentar varias coloraciones y formas de sus verrugas.
Foto: Pilar Muñiz

Se reproducen, como muchos de los pólipos, por reproducción sexual. Existen individuos machos que expulsan su esperma al medio, e individuos hembras, que liberan sus óvulos. Los huevos fecundados eclosionan dando lugar a una larva, que se integra en el zooplancton y se convierte en pólipo cuando se desarrolla y se deposita en el sustrato. También es posible la reproducción asexual, por división del animal en dos individuos clones idénticos que se desarrollan independientemente.

Gusanos tubícolas o espirógrafos

Otros animales que salen de un tubo y tienen una especie de plumero son los gusanos tubícolas, a los cuales también se les llama plumeros de mar o flores marinas. En realidad el espirógrafo es una sola especie de los posibles gusanos tubícolas que nos podemos encontrar, Spirographis spallanzani, pero el nombre común se ha extendido para denominar a todos los gusanos tubícolas.


Espirógrafos
Foto: Pilar Muñiz
De una manera muy burda, para el que no los conozca bien, la mejor manera de diferenciarlos de los ceriantos es saber que los espirógrafos son capaces de retraerse dentro del tubo y los ceriantos no. De hecho, todos hemos pasado junto a un gusano tubícola e inmediatamente se ha metido dentro del tubo. Si hemos querido hacer una foto ha sido necesario esperar sin movernos hasta que el animal saque su “plumero” de nuevo. Los hay de dos tipos, los serpúlidos, que al retraerse tapan la entrada del tubo con un opérculo o tapa, y los sabélidos, que no disponen de opérculo.

En realidad son organismos muy diferentes a los pólipos, son gusanos que viven dentro de un tubo que sobresale del sustrato y lo que sacan son sus tentáculos que también funcionan como órganos respiratorios. El tubo es de consistencia apergaminada, formado por mucus o barro y partículas pequeñas. Los tentáculos, similares a plumas y de diversos colores, blancos, amarillos, marrones o violetas, pueden formar una o varias espirales. Pueden ser solitarios o estar en grupos.

Se alimentan de materia orgánica en suspensión y sus tentáculos no son urticantes. No solo podemos encontrarlos en los sustratos arenosos, sino también en los rocosos. Como curiosidad, decir que S. spallanzani puede deshacerse de su penacho para regenerarlo en pocos días.

Estrellas de la arena

En general las estrellas de mar se componen de un disco central del que parten 5 brazos (a veces 7) y forman parte de los equinodermos, erizos, holoturias y estrellas de mar, que presentan simetría pentarradial. Se desplazan mediante un sistema de pies que son los extremos de un sistema hidráulico que pueden rellenar de agua y mover a voluntad.

Las estrellas de mar que más nos llaman la atención en los fondos rocosos son las de colores llamativos, generalmente rojizos, como la estrella purpúrea Ophidiaster ophidianus, o la estrella espinosa roja Echinaster sepositus. Estas dos especies es frecuente encontrárnoslas en los fondos rocosos o en la pradera de Posidonia.

Las estrellas que viven en la arena suelen ser del mismo color de la misma para mimetizarse con el fondo, y son más aplanadas que las que viven en otro tipo de sustratos, a la vez que presentan espinas situadas en el plano del animal. Las especies más comunes son: Astropecten bispinosus, Astropecten spinilosus y Astropecten jonstoni entre otras.


Estrella de la arena Astropecten sp. El color rojizo se aprecia por el uso del flash.
Sin él la estrella se mimetiza con el fondo.
Foto: Pilar Muñiz

Erizos irregulares

Todos tenemos en la cabeza lo que es un erizo de mar, dado que los vemos continuamente en la inmersión. Son animales con púas y con simetría pentarradial, dado que pertenecen a los equinodermos, como las estrellas de mar y las holoturias. Los erizos irregulares, son dentro de este grupo los más desconocidos, y quizá nunca hayamos visto uno vivo. Lo normal es haber visto su esqueleto y no saber qué nos hemos encontrado. Popularmente se les llama “dólar de arena”.

Para adaptarse a vivir enterrados en la arena han aplanado mucho su esqueleto de placas calcáreas y tienen simetría bilateral en lugar de la radial de los regulares, y por ello a simple vista son más alargados.

Se alimentan de detritos y partículas de materia orgánica que encuentran entre los granos de arena. Las púas no suelen ser tan rígidas como las de los erizos regulares y parecen pelos en lugar de púas, por lo que la posibilidad de pincharnos con ellas es remota. Ello es debido a que como han desarrollado la estrategia de defensa de enterrarse en la arena, no necesitan ya las púas rígidas.


En la imagen de la izquierda se aprecian las púas del erizo irregular. Las más largas sirven para producir una corriente d agua hacia la boca en la zona central. La imagen de la derecha es la del caparazón del erizo. Ambas fotos de su parte ventral.
Fuente: Destino la naturaleza
Holoturias

Las holoturias o pepinos de mar son unos animales sorprendentes a los que no solemos prestar atención. Son una especie de “pepinos” marrones alargados cubiertos de detritus y una especie de baba. Pertenecen a los equinodermos, estrellas, erizos y holoturias, aunque aparentemente no tienen la simetría pentarradial, característica de este filo. En realidad en este caso como el cuerpo es alargado la simetría se presenta respecto del eje longitudinal del animal. En un extremo del animal se encuentra la boca, rodeada de tentáculos para ayudar a rebuscar en la arena y capturar sus presas, y en el otro extremo el ano.

Foto: A.M. Arias

Su esqueleto se ha reducido al máximo, siendo fundamentalmente tejido muscular dentro del cual se encuentran unos osículos microscópicos que les proporcionan cierta rigidez. Se mueven lentamente mediante el sistema hidráulico de pies ambulacrales como el de los erizos y estrellas, aunque en el caso de las holoturias los utilizan poco para moverse y más para fijarse al sustrato.

Hay muchas especies de holoturias en todos los mares del mundo, algunas de gran longitud y colorido, pero en el Mediterráneo las especies que encontramos suelen tener entre 20 y 30 cm y ser de color marrón.


En algunos lugares de España las holoturias se comen, y se llaman comúnmente esparteñas. Lo que se suele comer son sus gónadas u órganos sexuales, de gran tamaño. En China se consideran un manjar y se come todo el animal,  y por ello se las está esquilmando.

Cangrejo real Calappa granulata

¿Habéis visto alguna vez un cangrejo que cuando se asusta en vez de andar hacia atrás, se gira continuamente no dejándonos ver bien cuál es su parte delantera y cuál la trasera? Es la calappa o cangrejo real, un inquieto cangrejo de caparazón globoso, de unos 8 cm de longitud y 11 cm de anchura.


Foto: A. M.Arias

Es un animal carnívoro, que se alimenta de moluscos que viven en la arena, cuyas conchas consigue abrir mediante unas modificaciones de sus potentes pinzas delanteras, que pueden regenerar en caso de pérdida.

Como otros cangrejos, es un crustáceo decápodo (con 10 patas) y pueden vivir en tierra siempre que mantengan sus branquias húmedas. Sienten dolor cuando sufren una amputación y recuerdan esta sensación, por lo que cuando son atacados por sus depredadores, pulpos, rayas, etc, luchan hasta el final evitando la pérdida de sus patas, de las cuales sí se deshacen si con la pérdida de la misma pueden escapar. Les duele pero se salvan.

Otra forma de evitar la pérdida de sus pinzas es la forma en que se acoplan tan bien a la forma de su cuerpo que puede pegarlas y convertirse literalmente en una bola calcárea.


Calappa con sus pinzas perfectamente acopladas a su cuerpo.
Fuente: El litoral de Granada


Cangrejos ermitaños

Sin duda los cangrejos que más llaman la atención al buceador son los cangrejos ermitaños, los cuales usan conchas de gasterópodos (caracoles) para cubrir su abdomen blando no protegido por ningún exoesqueleto, a diferencia de otros cangrejos decápodos. La parte del animal, la que sale de la concha sí tiene exoesqueleto y por ello no necesita de la protección de la concha. Las patas traseras, muy atrofiadas apenas les sirven para el agarre de la concha por su interior.


Cangrejo ermitaño
Foto: Pilar Muñiz

Según van creciendo necesitan una concha más grande, que buscan por el fondo. Hemos podido observar en alguna ocasión una pelea entre dos ermitaños por la concha del otro, más confortable o más grande.

Algunos de ellos colocan anémonas encima de sus conchas, para disuadir a los depredadores, por sus tentáculos urticantes.

Bueno, ¿qué os ha parecido la arena? ¿Aburrida? Creo que no. Maravillosos pólipos y gusanos de plumero espectacular, erizos extraños, cangrejos y holoturias. Un paraíso para los buscadores de fauna submarina.  Y eso que aún no os he mostrado los peces que se pueden encontrar allí. Eso en el siguiente artículo, y así seguís disfrutando de la arena otra vez.

Referencias:
Fondos Marinos de Murcia Juan Carlos Calvín ISBN 84-930442-3-7 2003
https://es.wikipedia.org/wiki/Alicia_(an%C3%A9mona)